ECONOMIA
Petroleras y supermercados entran al mercado financiero y cambia para siempre el negocio de bancos

La competencia para bancos y Fintech nativas sigue diversificándose debido a que jugadores que no están vinculados directamente al sector se están sumando para ofrecer a sus clientes tanto servicios y productos financieros como opciones de inversión, tal como se está observando en supermercados y petroleras. En muchos casos, se trata de alianzas estratégicas. En otros, en cambio, consiste en fusiones o adquisiciones de empresas que son complementarias. Lo cierto es que aquellas compañías que no se adapten a estos cambios del negocio perderán una porción importante de participación o desaparecerán.
Los primeros en brindar una «pata financiera» fueron, históricamente, las automotrices. Y también en el último tiempo se han sumado los supermercados, como Carrefour, que tiene su propio banco, y las marcas que dependen de Cencosud (Jumbo, Disco y Vea), al proponer financiamiento y préstamos a través de sus plásticos.
Aunque el ruido más fuerte en este segmento lo encabezó la alianza entre YPF y banco Santander, anunciada en febrero pasado, pero que recién en las últimas semanas comenzó a plasmarse con las propuestas de diferentes servicios financieros a través de la app de la petrolera, que es una plataforma digital de fidelización que ya supera los 3 millones de usuarios registrados.
Por ejemplo, la aplicación de YPF paga por dejar depositados los pesos en ella más que varios bancos y billeteras virtuales, como Mercado Pago, al ofrecer hasta un 19% de tasa nominal anual (TNA). Ese es, justamente, el gancho de los outsiders para captar fondos baratos y que, al mismo tiempo, sus clientes usen su app: darles beneficios y más renta.
Asimismo, YPF selló un acuerdo estratégico con Mastercard para lanzar una tarjeta prepaga propia vinculada de forma exclusiva a la aplicación que otorgará beneficios adicionales y facilidades transaccionales, similares a las propuestas por bancos y billeteras. Y, desde el 8 de agosto, los usuarios podrán comprar acciones de la compañía directamente desde la aplicación móvil, eliminando las barreras e intermediarios tradicionales que tienen los ahorristas chicos a la hora de invertir.
Qué son las «finanzas embebidas» y cómo impactan en los usuarios
De esta manera, empiezan a surgir posibilidades de hacer operaciones financieras desde las propias aplicaciones de las empresas masivas cuyo negocio principal no se vincula a ello. Así, nacen alternativas y atajos para no recurrir a bancos y Fintech tradicionales. Por eso, el caso de la alianza YPF-Santander es uno de los más representativos de lo que se llama en el sector embedded finance (finanzas embebidas).
«Sin dudas, mucho del futuro del comercio va por esta estrategia. Los bancos tendremos que estar donde se hacen las transacciones, y en eso estamos. Es decir, son convenios para ganar nuevos clientes y para no perder los que tenemos. Así son hoy en día las tendencias del mercado, y tiene toda la lógica. La gente no va a abrir una cuenta a un banco, pero carga nafta y de ahí aparecen servicios financieros», detalla una fuente del sector a iProfesional.
En general, para distintos referentes del rubro, este tipo de estrategias brindan más alternativas y, al mismo tiempo, amplían el acceso al mundo financiero a los usuarios que no poseen cuenta bancaria.
«Veo muy bien este tipo de prestaciones, debido a que se amplía la oferta de servicios financieros para los usuarios finales. A estas compañías, como el caso de YPF, les resulta muy interesante porque pueden fidelizar a sus clientes y ofrecerles otro tipo de servicios, además de los productos o prestaciones habituales que proponen, como son servicios financieros, nuevos medios de pago, tarjetas, préstamos, descuentos, entre otros beneficios», dice a iProfesional Jorge Larravide, analista de Marketing y Tecnología, y exgerente comercial de la Red Link.
Esta estrategia no solo beneficia a las empresas que se dedican a otro tipo de rubros para ampliar la oferta de productos y servicios, y aprovechar el gran volumen de usuarios que tienen y fidelizarlos.
«Es una tendencia global ya que, con la evolución de los canales digitales, sobre todo los que tienen público minorista, ellos aprovechan esa red de distribución para ofrecer múltiples productos, entre ellos servicios bancarios», detalla Marcelo Bastante, analista de mercados y experto en el sector financiero.
También beneficia a los bancos asociados, debido a que les permite llegar a personas que no se encuentran bancarizadas y ampliar su clientela de manera indirecta. De hecho, la infraestructura financiera montada sobre la aplicación de YPF cuenta con más de 2 millones de CVU activas y muestra un nivel de transaccionalidad elevado para el sector local, debido a que registra unos 250 pagos por minuto en las horas de mayor demanda en surtidores y tiendas de la red.
«Creo que esto les sirve a todos los actores que participan porque, probablemente, se dirijan a segmentos distintos de clientes. No obstante, según datos de COELSA, entidad que agrupa al ecosistema de pagos, en promedio, los argentinos tenemos cuenta en 4 bancos (CBU) y 4 Fintech (CVU)«, acota Larravide.
En resumidas cuentas, los usuarios de las aplicaciones de las marcas que más consumen comienzan a tener preponderancia y más oferta de propuestas.
«Cambia el concepto: ya no tenés ‘clientes cautivos’ que solo operan con un banco. Hoy los clientes tienen muchas opciones y combinan todo lo que pueden en función de los beneficios que reciben», concluye Larravide a iProfesional.
En ello coincide Fernando Baer, economista jefe de la consultora Quantum: «La competencia siempre es buena. Lo importante son las condiciones, que sean parejas para todos, pero me parece muy bueno que haya oferta de servicios financieros».
Qué fintech y billeteras virtuales se metieron en el negocio que antes era de bancos
La tendencia, en general, entre bancos y Fintech es otorgar todo tipo de servicios y productos financieros y de inversión, para que sus clientes no tengan que «salir» de sus aplicaciones para encontrar lo que necesitan y buscarlo en otro lugar. Para lograr eso, en resumen, en el último tiempo hubo convenios, fusiones o adquisiciones que hicieron ruido entre billeteras digitales y bancos, para brindar tanto servicios financieros como alternativas de inversión:
- Cocos Capital compró el banco Voii para ampliar más propuestas financieras
- Personal Pay y Banco Macro se asociaron para que la app del Grupo Telecom brinde servicios financieros y de inversión
- El mencionado acuerdo entre YPF y Banco Santander para dar servicios financieros en su app
- Banco Galicia es propietario también de la Fintech Naranja X, con la que abarca clientes que no están bancarizados
- Banco Supervielle es propietaria de IOL invertironline, y empezó ahora a brindar en su app, de manera integrada, las propuestas de inversión de la Fintech
- Mercado Pago está tramitando la licencia bancaria en Argentina, mientras ya tiene cuentas remuneradas en pesos y dólares, y también dos fondos comunes de inversión (FCI) de renta fija y variable, en convenio con el Bind (Banco Industrial). Ya es banco en México y Brasil
- Ualá, creada como Fintech en 2017, comenzó a operar oficialmente como banco en Argentina en agosto de 2023, tras adquirir Wilobank, el primer banco digital del país. Recientemente anunció una alianza con Allianz X para comenzar a comercializar seguros
De esta manera, expertos del sector indican que los bancos se ven beneficiados por ampliar su espectro de acción a otros rubros no financieros. Aunque alertan que puede haber problemas de fondeo para las entidades.
«A grandes rasgos, la presencia de terminales en supermercados y estaciones de servicio no perjudica a los bancos, sino que los beneficia al permitirles mantener presencia comercial mientras cierran sucursales y cajeros automáticos, liberándolos de los altos costos de infraestructura, mantenimiento y personal asociados al manejo de efectivo», sostiene Federico Zerba, economista y jefe de economía sectorial del Instituto de Economía Sectorial (IES).
En tanto, agrega: «El principal desafío para los bancos se encuentra en el fondeo, ya que el crecimiento de las billeteras virtuales reduce la capacidad bancaria de captar y prestar dinero, que es su negocio principal. Si bien las restricciones legales actuales sobre cuentas sueldo y jubilaciones protegen temporalmente el fondeo barato de los bancos, un eventual aumento de la demanda de crédito intensificará la competencia en el sector de manera desafiante para los próximos años«.
Justamente, desde un banco chico, un directivo advierte off the record a iProfesional: «Esto perjudica más que nada a los bancos chicos, ya que nos quita fondeo porque se agranda la competencia que, además, no está regulada en las billeteras. Los bancos grandes reaccionaron rápido y crearon sus propias billeteras o acuerdos con algunas empresas. En definitiva, esto pone más en alerta a los bancos para mejorar sus productos debido al crecimiento de competencia ‘sin regular’«.
El mercado cambió para siempre pero la mora récord es el Talón de Aquiles
El dato que está preponderando en el mercado es que cada vez más gente utiliza medios de pago digitales en sus transacciones diarias. Aunque el gran desafío que tiene el sector financiero es un incremento preocupante de la morosidad, sobre todo en las Fintech, donde se solicitan menos requisitos respaldatorios a los clientes y se generan riesgos estructurales al formato.
El ecosistema Fintech en Argentina atraviesa una fase de consolidación y madurez, alcanzando un total de 1.027 empresas operativas en el país. De este universo, 939 son compañías puramente fintech que se distribuyen en 10 verticales de negocio, mientras que el resto lo integran firmas de servicios que dan soporte a la industria, según la Cámara Argentina Fintech.
Según los últimos datos del Banco Central, en la actualidad se encuentran registradas 90 billeteras digitales interoperables y 63 aceptadores de pagos con transferencia (PCT).
Por ejemplo, en mayo pasado, los envíos de dinero en pesos (transferencias inmediatas push) verificaron un crecimiento en cantidades del 26,6% interanual. En concreto, en pesos, se registraron 759,9 millones de transacciones por $87,5 billones, lo que implica aumentos interanuales de 26,6% y 12,9% en cantidades y en montos reales, respectivamente. El 76,6% de las transacciones tuvo como origen y/o destino una CVU.
Asimismo, los pagos con transferencia (PCT) interoperables mediante el QR totalizaron 102,5 millones de operaciones en pesos, lo que representa una suba de 66,1% interanual por $2,4 billones. Es decir, una suba del 60,8% interanual en términos reales.
Respecto a la morosidad en los créditos para familias y empresas, esta se aceleró en los últimos meses y alcanzó su nivel más alto en dos décadas. Esto es un gran problema para el crecimiento del ecosistema de pagos digitales a través de empresas no bancarias. Según la Central de Deudores del Banco Central, el incumplimiento de pagos aumentó del 12,1% en abril al 12,7% en mayo.
En tanto, en las entidades no financieras, que concentran cerca del 17% de los préstamos a familias, la mora escaló al 32,2% en mayo, frente a menos del 10% registrado un año y medio atrás. Por lo que la tendencia refleja que las dificultades de pago se extienden más allá del sistema bancario y afectan cada vez más a los hogares.
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ECONOMIA
Cuenta DNI y MODO, las apps que te devuelven el 100% del boleto de colectivo y subte

Viajar en colectivo y subte durante julio puede costar mucho menos si elegís bien cómo pagar: dos promociones permiten recuperar el valor del boleto
12/07/2026 – 09:00hs
Con el aumento de las tarifas del transporte público, cada viaje pesa un poco más en el bolsillo. Sin embargo, durante julio existen promociones de bancos y billeteras digitales que permiten recuperar el valor completo del pasaje. Aunque el boleto se paga normalmente al subir al colectivo o ingresar al subte, el dinero vuelve luego a la cuenta del usuario mediante reintegros, por lo que, en la práctica, es posible viajar sin costo. La devolución no modifica la tarifa oficial ni reemplaza a la tarjeta SUBE, sino que funciona como un beneficio promocional sujeto a determinadas condiciones de uso, como el medio de pago elegido y los topes mensuales establecidos por cada entidad.
¿Cómo obtener el reintegro del 100% del boleto de colectivo y subte?
Entre las promociones vigentes, una de las más convenientes es la de Cuenta DNI, la billetera digital de Banco Provincia. Quienes utilicen el celular para pagar mediante tecnología NFC en los validadores habilitados pueden obtener el reintegro del 100% del importe abonado en colectivos, subtes y premetro del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
Para acceder al beneficio es indispensable realizar el pago sin contacto desde la aplicación y verificar previamente que el medio de transporte y el validador estén incluidos dentro de la promoción, además de consultar los límites y condiciones vigentes.
Otra posibilidad para reducir a cero el costo del transporte la ofrecen Santander y MODO. Los clientes que abonen mediante QR Transporte utilizando dinero depositado en una cuenta Santander pueden acceder a un reintegro de hasta el 100% del valor del boleto.
La promoción se encuentra disponible todos los días y contempla un límite de devolución de $8.000 por usuario al mes, por lo que puede representar un ahorro considerable para quienes utilizan el colectivo o el subte de manera habitual.
Qué hay que tener en cuenta para acceder al reintegro
En todos los casos, el beneficio funciona bajo la modalidad de devolución del dinero una vez realizado el pago, por lo que el pasajero debe abonar el viaje y esperar la acreditación correspondiente.
Antes de utilizar cualquiera de estas promociones conviene revisar algunos aspectos:
- El pago debe efectuarse desde la aplicación o con el método indicado por cada entidad.
- Según la promoción, puede ser necesario utilizar tecnología NFC o generar un QR Transporte.
- Los reintegros tienen límites mensuales y pueden variar según el banco o la billetera digital.
- La devolución del dinero no suele acreditarse de forma inmediata y el plazo depende de cada promoción.
Para quienes utilizan el transporte público todos los días, elegir correctamente con qué aplicación pagar puede representar un ahorro importante durante julio, ya que estas promociones permiten recuperar total o parcialmente el costo de los viajes sin necesidad de realizar ningún trámite adicional.
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ECONOMIA
¿Llega finalmente el segundo semestre?

Afectado por dos shocks -la guerra en Medio Oriente y el Adorni affaire-, el primer semestre del año fue positivo en términos de estabilidad macroeconómica, pero complejo a nivel socioeconómico.
Comencemos por el logro más destacado. Por primera vez desde la firma del acuerdo con el FMI en abril de 2025, Argentina cumplió la meta de acumulación de reservas netas gracias a la compra de divisas por parte del BCRA, implementada desde comienzos del año.
Muchos economistas afirmábamos que este era el eslabón que faltaba para que el índice de riesgo país siguiera bajando, y la reducción de 150 puntos básicos durante el primer semestre del año pareció confirmarlo. De hecho, las dos calificadoras que mejoraron la nota de la deuda argentina en los últimos meses destacaron la acumulación de reservas, junto con el equilibrio fiscal.
Respecto de las cuentas públicas, se destacó el hecho de haber preservado el superávit primario pese al desplome de casi 8% real interanual de los ingresos tributarios del sector público nacional. Para lograrlo, el Gobierno apeló a pisar el gasto (este año aún no pagó a las empresas productoras bajo el Plan Gas y regularizará con bonos impagos de obra pública entre 2022 y 2025, y de la coparticipación a CABA) y a privatizaciones.
Se destacó el hecho de haber preservado el superávit primario pese al desplome de casi 8% real interanual de los ingresos tributarios del sector público nacional
El propio ministro de Economía dijo que el margen para seguir ajustando erogaciones es acotado, por lo que será clave que la recaudación deje de caer.
Por último, se destacó la baja y estabilidad de las tasas pasivas en pesos, señal de normalización tras el triunfo oficialista en las Legislativas.

La asignatura pendiente fue la micro, especialmente la de las familias. La inflación se aceleró en el primer semestre -rozó 17% versus 15,1% en la primera mitad de 2025-, lo que resintió el ingreso real y el disponible de los hogares.
El serrucho mensual de la actividad, con leve tendencia alcista gracias a la minería, la energía y el sector agropecuario, no alcanzó para frenar el deterioro del mercado laboral: en el primer trimestre de 2026 cayó -en términos anuales- el empleo formal (asalariado y cuentapropista) y trepó el informal (asalariado y cuentapropista).
La baja de tasas pasivas -quedaron incluso por debajo de la inflación- no se tradujo en una reducción relevante del costo de los préstamos en pesos para individuos
A esto se sumaron el freno de los préstamos en pesos y el aumento de la mora, que alcanza a más de un cuarto de las personas que tomaron crédito en nuestro país. La baja de tasas pasivas -quedaron incluso por debajo de la inflación- no se tradujo en una reducción relevante del costo de los préstamos en pesos para individuos: sin mejora de ingresos reales, con pérdida de empleo de calidad y tasa de interés real muy positiva, los préstamos se convirtieron en una pesada carga para las familias.
Por último, el Gobierno atravesó en la primera mitad del año dos shocks de distinta índole. La guerra en Irán potenció transitoriamente el ingreso de divisas por el canal comercial (fuerte suba del precio internacional de la energía y, en menor medida, de los alimentos) y las presiones inflacionarias (a nivel local e internacional). Asimismo, producto de las crecientes sospechas de corrupción en torno al ex jefe de Gabinete Manuel Adorni, el oficialismo perdió la iniciativa política tras arrancar el año con resonantes triunfos en el Congreso (aprobación de la reforma laboral, la ley de glaciares y el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea).
La asunción de Diego Santilli como jefe de Gabinete le permite al Gobierno dejar atrás el Adorni affaire y ordenar, a través de la “política”, la búsqueda de la reelección del presidente Javier Milei.

Asimismo, la intermitente reapertura del estrecho de Ormuz está haciendo volátil los precios internacionales de la energía y los alimentos, que se habían acercado a niveles previos al conflicto, por lo que los shocks que emergieron en la primera mitad del año tienden a diluirse.
A esto se suma una política económica que busca:
- reanudar obras menores de infraestructura (especialmente vial y energética) vía adjudicaciones a privados;
- reducir la incertidumbre sobre el repago de la deuda en moneda dura en 2027, a través de la presentación de un programa financiero que plantea generar un colchón de USD 3.700 millones en lo que resta del año para cubrir las necesidades de 2027 sin necesidad de acudir a los mercados internacionales; y
- apuntalar el crédito flexibilizando los requisitos para tomar préstamos en dólares.
La perspectiva de inflación para el segundo semestre luce favorable, porque la suba de precios habría perforado el 2% en junio y la normalización de precios internacionales podría contribuir a moderar las presiones inflacionarias en el corto plazo (si el crudo se estabiliza en torno a US$ 70 el barril, la nafta debería bajar en Argentina). La principal duda es qué sucederá con el tipo de cambio oficial que, tras una larga siesta postelectoral, comenzó a despertarse en el último mes y medio.
La suba de precios habría perforado el 2% en junio y la normalización de precios internacionales podría contribuir a moderar las presiones inflacionarias en el corto plazo
La elevada estacionalidad de liquidación de agrodivisas y la mejora de términos de intercambio van quedando atrás, y el excepcional ingreso de capitales por parte de provincias y empresas (post contundente triunfo en las elecciones de mitad de término) podría morigerarse.
Hasta mayo, los dólares que demandaban particulares (y dejaban depositados en el sistema financiero) se compensaban con préstamos en moneda dura y colocaciones de las empresas.
La suba del 6% del dólar en poco más de un mes redujo el apetito por tomar deuda en dólares (los préstamos en dicha moneda treparon solo USD 313 millones a lo largo de junio) y las bajas tasas pasivas -que ayudan al sistema financiero a digerir la elevada morosidad- desalientan el carry trade. Lo más probable es que el alza del dólar oficial, los precios y los salarios no superen el 2% promedio mensual en la segunda mitad del año.

En cuanto al nivel de actividad, no hay dudas de que la minería, la energía y la agroindustria seguirán siendo la locomotora de la expansión del PBI. La pregunta relevante es si se podrán sumar otros sectores, y si la inversión y el empleo formal podrán retomar una senda de crecimiento. La respuesta está asociada al devenir de los tres grandes perdedores del modelo económico de la administración Milei: industria, comercio y construcción.
No creo que haya muchos cambios en la industria (jaqueada por competencia externa y anemia interna) ni en el comercio por la restricción presupuestaria de las familias (endeudadas y con elevada mora), pero la construcción podría consolidar su recuperación de la mano de obra pública de menor envergadura, financiada por privados, e iniciativas para apuntalar el crédito hipotecario (se habla de préstamos en dólares a desarrolladores, hasta utilizar fondos del FGS de la Anses). Si esto sucede, la inversión y el empleo formal podrían, al menos, estabilizarse en la segunda mitad del año.
Los tres grandes perdedores del modelo económico de la administración Milei: industria, comercio y construcción
Mirando hacia 2027, la principal duda que surge es qué se impondrá a la hora de votar entre los electores argentinos: ¿la estabilidad económica alcanzada o las dificultades para llegar a fin de mes de las familias? Es difícil que la actual estrategia económica derrame significativamente en los hogares, por lo que la tensión cambiaria típica de un año de elecciones presidenciales irá in crescendo.
Volvemos a la política: ¿podrá la nueva estrategia oficial consolidar las chances de reelección de Milei, acotando la dolarización de portafolios? ¿El Gobierno de Donald Trump seguirá operando como prestamista de última instancia de Argentina tras las elecciones de mitad de término en Estados Unidos? Veremos.
El autor es Socio Fundador y Director de análisis macroeconómico de Equilibra
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ECONOMIA
El fetiche de la Carta Orgánica del Banco Central

Algunos datos de la historia monetaria argentina:
- El país que experimentó mayor depreciación de su moneda en el siglo XIX.
- Solo superado por Hungría y Brasil en el sigloXX (por la inflación a partir de 1945).
- Solo superado por Zimbabue, Venezuela, Sudán y Sudán del Sur en lo que va del siglo XXI (hasta 2025).
Somos, sin lugar a dudas, los campeones mundiales de la depreciación monetaria. La tuvimos con Rivadavia y con Rosas; con Mitre y Avellaneda; con Perón y con Aramburu; con Videla y con Alfonsín; con Kirchner y con Macri.
A lo largo de 200 años probamos todos los remedios y todas las recetas institucionales inventadas en otras latitudes para preservar la estabilidad monetaria. Nada funcionó.
El régimen más exitoso duró solo 15 años, de 1900 a 1914. ¿Por qué? La estabilidad monetaria requiere que la emisión de moneda se ajuste a la demanda del sector privado y no a las necesidades financieras del sector público.
El régimen más exitoso duró solo 15 años, de 1900 a 1914
Darle al Estado el monopolio exclusivo de emitir moneda es poner al zorro dentro del gallinero. La única manera de evitar que el Estado abuse de ese poder es que los gobiernos respeten las leyes que restringen su accionar.
Dos siglos de historia demuestran que no hay ley, norma ni Constitución que pueda disciplinar al Estado argentino. La Argentina padece anomia institucional crónica.

¿Qué significa esto? Que los gobiernos violan impunemente cualquier ley que restringe su accionar cuando lo consideran políticamente expeditivo. El Congreso y el Poder Judicial han sido cómplices del atropello. La excusa siempre es la misma: emergencia económica. Como si ningún otro país las tuviera.
Desde la creación del Banco de Buenos Aires en 1822, el Banco Nacional en 1826, la Casa de la Moneda en 1836, el Banco de la Provincia de Buenos Aires en 1854, el Banco Nacional de 1872, el Banco de la Nación Argentina de 1891, y el Banco Central de 1935, la historia ha sido siempre la misma. Todas estas instituciones se crearon con las mejores intenciones y con límites legales a la injerencia estatal y/o al abuso de la emisión. Sin embargo, al poco tiempo, los límites probaron ser ineficaces.
Todas las instituciones se crearon con las mejores intenciones y con límites legales a la injerencia estatal y/o al abuso de la emisión. Sin embargo, al poco tiempo, los límites probaron ser ineficaces
Todas las reformas monetarias argentinas, desde 1822 hasta hoy, han sido impulsadas por un voluntarismo basado en la creencia fetichista de que unas palabras escritas bastan para impedir que un gobierno abuse del poder de emitir moneda.
El problema monetario argentino es, en el fondo, el mismo que enfrentaron Locke y Montesquieu: cómo diseñar instituciones que impidan que el Estado abuse de un poder que la sociedad le ha delegado.
No se trata de cualquier poder. Como decía Alberdi: “el dinero es el poder de los poderes, como el poder más grande, pues se compone del dinero de todo el mundo. El banco de Estado es la máquina que pone ese poder en las manos del gobierno”.
Advirtió también que “mientras el Gobierno tenga el poder de fabricar moneda con simples tiras de papel que nada prometen, ni obligan a reembolso alguno, el “poder omnímodo” vivirá inalterable como un gusano roedor en el corazón de la Constitución misma”. Por eso consideraba que “el único poder regaliano que la Nación soberana no puede delegar en su gobierno” es el de emitir moneda, porque es el único que la emite “cada vez que la necesidad no le deja otro medio de obtener plata prestada”.
Esta advertencia es particularmente válida en países que no lograron imponer límites efectivos al poder del Estado, como es el caso de la Argentina. La solución no pasa por diseñar (o copiar) leyes perfectas. El problema de fondo es de naturaleza política y moral, no de ingeniería jurídica.
¿A qué viene todo esto? El Gobierno impulsa la modificación de la Carta Orgánica del BCRA, aprobada en 2012 durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Es cierto que es una mala Carta Orgánica que debe ser modificada, pero sería un grave error creer que un pedazo de papel que diga que el principal objetivo del BCRA es preservar la estabilidad de precios va a poner fin a nuestra historia inflacionaria. En Argentina, las leyes que imponen límites al Gobierno tienen muy corta vida. Basta ver la experiencia del último medio siglo.
Sería un grave error creer que un pedazo de papel que diga que el principal objetivo del BCRA es preservar la estabilidad de precios va a poner fin a nuestra historia inflacionaria
Como no me canso de repetir, la independencia de facto del BCRA es una quimera. No importa lo que diga la ley, la Carta Orgánica o la Constitución, incluso si fuera reformada.
Además, la estabilidad monetaria ya es un mandato constitucional. El artículo 75, inciso 19, de la Constitución dice que le corresponde al Congreso “proveer lo conducente a la defensa del valor de la moneda”. ¿Qué significa esto? Algo muy simple: el Congreso no debe aprobar presupuestos deficitarios sin financiamiento genuino. Obviamente, nuestros legisladores no han cumplido su deber y no han pagado costo alguno por su incumplimiento.
¿Realmente alguien cree que una Carta Orgánica es un freno al Leviatán argentino? Terminemos con el voluntarismo ingenuo que nos ha llevado recurrentemente al fracaso. Solo con realismo podremos erradicar la inflación. Si hay una lección que aprender de 200 años de historia, es que es necesario divorciar al Estado de la moneda.
El autor es economista e historiador. Esta columna fue publicada en el blog del libro Dolarización: Una solución para la Argentina
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