ECONOMIA
Gurú argentino en Wall Street tiene la receta para blindar al dólar antes de las elecciones

El principal riesgo para la estabilidad cambiaria ya no es conseguir los dólares que faltan para cerrar las necesidades financieras del 2027.
Justamente, Luis Caputo presentó hace una semana el programa financiero para los próximos 18 meses, con el objetivo de mostrarle al mercado que las divisas para enfrentar los duros vencimientos de ese período ya están en la mira. Y que no hay motivos para asustarse.
Sin embargo, la preocupación de los grandes inversores se trasladó un año más adelante, hacia el 2028.
Guillermo Mondino, uno de los economistas argentinos más escuchados en Wall Street, allí es donde el Gobierno debería concentrar desde ahora su estrategia financiera.
La propuesta rompe con buena parte de la discusión actual.
En lugar de seguir enfocándose en garantizar el financiamiento del próximo año, Mondino sostiene que el equipo económico debería comenzar a prefinanciar los vencimientos de 2028.
No porque exista una urgencia inmediata, sino porque esa decisión podría convertirse en la herramienta más eficaz para bajar el riesgo país, reducir la presión sobre el dólar y desactivar el temor que hoy condiciona a los mercados de cara al proceso electoral.
La prioridad del mercado
Mondino habló con el programa «Serrucho Económico», en el canal de YouTube de «Ahora Play». Allí destacó la idea del equipo económico de presentar un programa financiero contemplando las necesidades de dólares para los próximos 18 meses.
Sin embargo, el economista dice que eso no es suficiente para calmar la ansiedad del mercado, a medida que se acerquen las elecciones presidenciales.
Mondino parte de una idea que, según afirma, ya domina las mesas financieras internacionales: el mercado supone que Luis Caputo lográ reunir los recursos necesarios para atravesar 2027.
«El verdadero interrogante aparece después. Es allí donde empiezan a pesar los fuertes vencimientos de deuda, la incertidumbre política y la posibilidad de que un eventual cambio de gobierno vuelva a instalar dudas sobre el cumplimiento de los compromisos financieros», afirma.
Ese escenario es el que, según Mondino, explica buena parte de lo que el ministro suele resumir bajo una expresión que ya se volvió habitual: el «riesgo kuka».
Para el economista, sin embargo, detrás de esa definición existe una lectura mucho más financiera que política. Lo que preocupa a Wall Street no es solamente quién gane las próximas elecciones, sino qué incentivos tendrá el gobierno que asuma frente a una montaña de vencimientos concentrados entre 2028 y los años siguientes.
Por eso plantea una estrategia concreta. Aprovechar el actual contexto financiero para «comprar tiempo». Es decir, utilizar distintas herramientas de ingeniería financiera para dejar cubiertos una parte de los compromisos de 2028 antes de que comience la campaña electoral.
La receta de Mondino: el «stripping de bonos»
Mondino propone una estrategia de ingeniería financiera centrada en despejar el horizonte de pagos más allá del mandato actual para reducir la incertidumbre en el mercado financiero.
El mecanismo técnico que sugiere se basa en los siguientes pasos:
- Identificación de los activos: El gobierno debería enfocarse en los bonos soberanos que ya están en el mercado y que tienen esquemas de amortización gradual, específicamente mencionando los bonos con vencimiento en 2029 y 2030
- Operación de «Stripping» (desmembramiento de bonos): Mondino propone pedir a los bancos con los que opera el Estado realizar un «stripping» de esos bonos. Esto consiste en descomponer un bono que amortiza en varios años en un portafolio de «bonitos» más pequeños, donde cada uno equivale a un vencimiento específico (por ejemplo, el pago de enero o el de julio de un año determinado)
- Compra selectiva del riesgo 2028: Una vez descompuestos los bonos, el gobierno no debería intentar recomprar todo el título, sino concentrar sus excedentes financieros actuales en comprar y retirar del mercado únicamente los vencimientos correspondientes al año 2028
- Aprovechamiento del precio: El economista señala que el gobierno debe aprovechar que los bonos están relativamente baratos debido a que el mercado actualmente sobreestima el riesgo de default («riesgo kuka») para realizar estas recompras de manera eficiente
Según Mondino, esta maniobra sería mucho más potente que cualquier «plan platita» porque, al dejar prefinanciado el 2028, se eliminaría el incentivo para que un futuro gobierno (sea cual sea su signo político) recurra a una reestructuración de deuda o mantenga restricciones cambiarias extremas por falta de dólares.
Rumbo a la baja del riesgo país y la salida a Wall Street
La lógica, explica, sería la siguiente. Si el próximo gobierno encuentra buena parte de esos vencimientos ya financiados, disminuirán los incentivos para reestructurar la deuda, reinstalar controles cambiarios o alimentar expectativas de default. «Si baja ese riesgo, también debería caer el riesgo país, mejorar el precio de los bonos y facilitar el regreso de la Argentina al mercado voluntario de crédito en Wall Street», asegura.
Sin embargo, advierte que todavía existe financiamiento por conseguir y que el verdadero desafío comienza cuando el mercado deja de mirar el corto plazo y proyecta qué ocurrirá después de las elecciones presidenciales.
El «valle» de la economía
Su visión se enmarca en su diagnóstico sobre la economía. El economista, hoy en día catedrático de la universidad de Columbia, describe la situación actual como «un valle».
«La actividad dejó de caer, la desaceleración de la inflación permitió recuperar parcialmente el salario real y eso generó un clima de mayor tranquilidad entre empresarios e inversores. Pero todavía no aparece un motor claro que permita hablar de un ciclo expansivo», describe.
Según su análisis, «el Gobierno compró tiempo. Ahora debería aprovecharlo para fortalecer la credibilidad de largo plazo».
No habrá tantos dólares
En ese punto también marca diferencias con otra de las ideas instaladas por el equipo económico: que gracias a Vaca Muerta, la minería y las exportaciones energéticas «van a salir dólares por las orejas».
Mondino cree que ese diagnóstico es exagerado. Recuerda que las inversiones que hoy ingresan al país por el sector energético también generarán, en un futuro cercano, remisión de utilidades y una demanda creciente de divisas, que compensarán en gran medida el ingreso de dólares por las exportaciones.
Por eso sostiene que no habrá una abundancia permanente de dólares, sino un equilibrio mucho más parecido al que exhiben otras economías abiertas.
Su conclusión deja un mensaje que seguramente será seguido de cerca por el Gobierno. Para blindar al dólar antes de las elecciones no alcanza con acumular reservas ni con conseguir nuevos préstamos. La clave pasa por convencer a los mercados de que, cualquiera que sea el resultado electoral, la Argentina podrá atravesar 2028 sin volver a discutir una reestructuración de la deuda.
Ese, según Mondino, es el verdadero examen que hoy empieza a tomar Wall Street.
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ECONOMIA
La deuda pública bajó en junio por segundo mes consecutivo

Los informes de las consultoras económicas y los medios especializados concentraron en junio la atención en la compra de reservas en dólares por parte del Tesoro nacional para afrontar el vencimiento por USD 4.200 millones en la primera semana de julio, las que incluyeron:
Sin embargo, una vez más, la Secretaría de Finanzas, a cargo de Federico Furiase, informó que en el último mes la Administración Central hizo operaciones de deuda pública por USD 56.097 millones e incluyeron financiamiento, canjes, capitalizaciones, pagos, ajustes y cancelaciones por USD 28.911 millones y amortizaciones, canjes y cancelaciones por USD 27.186 millones.
El saldo neto registró una un aumento de los compromisos antes de los ajustes por diferencias de cambio y de valuación de los bonos soberanos el resultado final en USD 1.724 millones.
La cartera que dirige Furiase informó que en junio de 2026 el stock de deuda bruta bajó a USD 474.192 millones, de los cuales USD 471.684 millones se encontraron en situación de pago normal.
Por tipo de legislación, en junio la deuda en moneda local representó el 65,7% del total, mientras que el 34,3% restante correspondió a moneda extranjera.
La Secretaría de Finanzas destacó: “La variación respecto de mayo se explica por el aumento de la deuda en moneda extranjera en USD 8.383 millones y la reducción de la deuda en moneda local por un monto equivalente en dólares de USD 13.442 millones».
En términos de PBI, la deuda consolidada de la Administración Central y el Banco Central subió en junio a 59,3%, poco más de dos puntos porcentuales respecto de mayo, según la estimación implícita del producto bruto interno en dólares por parte del Banco Central en los agregados monetarios.
Las operaciones de deuda con organismos internacionales -excluyendo al FMI-, destinadas a recapitalizar el Banco Central y financiar reformas sin requerimiento legislativo, junto con el efecto de la valuación de divisas, se estabilizaron en USD 38.714 millones.
El saldo del préstamo del FMI disminuyó en USD 537 millones, reflejando principalmente el efecto de la variación de monedas frente al dólar y cancelaciones netas derivadas del retraso en el desembolso esperado.
Por diferencias de cambio, los Adelantos del Banco Central transferidos a la Tesorería disminuyeron en USD 138 millones y se ubicaron en el equivalente de USD 2.759 millones.
Los depósitos oficiales en el ente monetario se ubicaron al cierre de junio en USD 8.778 millones, disminuyeron en USD 3.376 millones respecto de mayo
La deuda consolidada de la Administración Central y el Banco Central, descontados los depósitos oficiales en el ente monetario por USD 8.778 millones -disminuyeron en USD 3.376 millones-, totalizó en junio de 2026 USD 467.119 millones, y se redujo en USD 22.122 millones en comparación con el mes previo.
En comparación con noviembre de 2023, la deuda bruta de la Administración Central aumentó en USD 48.899 millones a junio último.
Al considerar las transferencias de pasivos del Banco Central al Tesoro durante los primeros meses de 2024 y la variación de depósitos oficiales, el stock consolidado en los primeros 31 meses de la presidencia de Javier Milei presentó una disminución neta de USD 21.536 millones.
Ese resultado se descompuso en un alza de USD 21.755 millones con organismos internacionales y baja de USD 43.291 millones en el agregado del sector público y privado.
En términos de PBI, la deuda consolidada pasó de 59,1, respecto de la heredada de noviembre de 2023, tras un pico de 76,3% en diciembre de ese año por el sinceramiento cambiario y la eliminación de la brecha con los tipos de cambio alternativos, a 59,3% del PBI.
Recuerda Finanzas: “Por recomendaciones de manuales estadísticos y a partir de definiciones internacionales, se utiliza el dólar como unidad de cuenta para dar comparabilidad y estandarizar las estadísticas. De esta forma, todas las cifras se expresan en su equivalente en dólares aplicando el tipo de cambio del último día hábil del período para convertir a dicha moneda las restantes deudas emitidas y pagaderas en: pesos, derechos especiales de giro (DEG), euro, yen, etc.”
Corporate Events,South America / Central America
ECONOMIA
Panorama Financiero | La inflación baja, pero salarios y consumo siguen sin alivio

La inflación bajó al 1,9%, pero salarios y consumo siguen débiles mientras Caputo apuesta a sostener un dólar estable para cuidar los precios
15/07/2026 – 13:30hs
La inflación finalmente bajó del 2% y le dio al Gobierno una señal que esperaba desde hacía meses. El índice de junio fue del 1,9%, el nivel más bajo desde agosto de 2025, y acumuló un aumento del 16,8% durante el primer semestre.
Pero la mejora todavía no se refleja con la misma intensidad en la vida cotidiana. La mayoría de los hogares siente que sus ingresos siguen perdiendo frente a los precios y el consumo completó siete meses consecutivos de caídas interanuales.
El próximo desafío ya no es solo profundizar la desinflación. El Gobierno necesita que esa estabilidad también se traduzca en recuperación salarial, crédito y mayor movimiento en los comercios.
Qué significa que la inflación haya bajado al 1,9%
El dato de junio confirmó una desaceleración frente al 2,1% de mayo y perforó una barrera que el Gobierno considera clave. La inflación núcleo fue del 1,6% y los alimentos subieron 1,3%, por debajo del nivel general.
Luis Caputo dejó claro que el objetivo ahora será sostener esa tendencia. La principal herramienta será evitar que un movimiento brusco del dólar vuelva a trasladarse a los precios.
Para eso, el equipo económico viene ofreciendo cobertura mediante futuros y bonos vinculados al tipo de cambio. La estrategia busca moderar la demanda de divisas sin modificar el rumbo fiscal y monetario.
Por qué los salarios y el consumo todavía no reaccionan
La baja de la inflación significa que los precios aumentan más lentamente, pero no recupera automáticamente el poder adquisitivo perdido.
Según Zentrix, el 86,1% de los consultados considera que su salario sigue quedando por debajo de la inflación. Además, el 61% afirma que sus ingresos alcanzan, como máximo, hasta el día 20, mientras solo el 13% logra cubrir sus gastos y ahorrar.
La misma fragilidad aparece en el consumo. El índice elaborado por la Universidad de Palermo cayó 1,1% interanual en junio y acumuló una baja del 1,7% durante el primer semestre.
Los hogares priorizan alimentos, higiene, medicamentos y otros productos indispensables. En cambio, postergan ropa, electrodomésticos, salidas y compras que requieren mayor financiamiento. Incluso las promociones y descuentos dejaron de ser un incentivo adicional y se transformaron, en muchos casos, en una condición necesaria para concretar la venta.
Qué papel tendrá el dólar en la próxima etapa
La estabilidad cambiaria será central para que el dato de junio no quede como una mejora aislada. El Banco Central compró u$s532 millones en una sola jornada, la mayor adquisición diaria desde el inicio del gobierno de Javier Milei.
La operación estuvo asociada al ingreso de divisas por inversiones, nuevas colocaciones financieras y una mayor liquidación de exportadores. Al mismo tiempo, disminuyó parte de la demanda vinculada al aguinaldo y a las vacaciones de invierno.
Ese escenario permitió que el dólar volviera a moderarse y reforzó la estrategia oficial de utilizarlo como ancla para los precios. Pero sostenerlo exigirá que continúe el ingreso de divisas y que la intervención oficial no genere nuevas tensiones.
La inflación ya mostró que puede bajar del 2%. Ahora falta la parte más difícil: que esa mejora llegue a los salarios y permita una recuperación del consumo que no dependa solamente de descuentos, cuotas o movimientos puntuales del dólar.
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ECONOMIA
El dólar subió y cortó una racha de tres ruedas seguidas de bajas

Con un monto operado de USD 575,6 millones en el segmento de contado mayorista, el dólar subió tres pesos o 0,2%, a $1.474,50, para interrumpir una serie de tres bajas consecutivas. El tipo de cambio oficial conserva en julio una baja de 7,50 pesos o 0,5 por ciento.
“En los tres primeros días de esta semana el tipo de cambio mayorista bajó 13,50 pesos, contra una baja de 50 centavos de la semana anterior”, comentó Gustavo Quintana, agente de PR Corredores de Cambio.
El Banco Central fijó un techo para su régimen de bandas cambiarias en los $1.825,19, lo que dejó al dólar mayorista a 350,69 pesos o 23,8% de ese límite para la libre flotación.
El economista Gustavo Ber enfatizó que “el dólar mayorista se presenta más estable en los $1.375, tras aflojar en las últimas ruedas, lo cual se viene combinando con muy fuertes compras por parte del BCRA. Que se estén dando ambas acciones resulta positivo y contribuye a seguir avanzando en simultáneo con los objetivos de acumulación de reservas y de desinflación, para incentivar así un círculo virtuoso financiero que los inversores esperan pueda ir traduciéndose en mayores chances de una reelección”.
El dólar al público quedó ofrecido sin variantes, a $1.495 para la venta en el Banco Nación, mientras que el dólar blue avanzó diez pesos o 0,7%, a 1.530 pesos.
En el mercado de dólar futuro se efectuaron operaciones en pesos por el equivalente a USD 784 millones, con precios mayormente en alza en un rango de 0,1% a 0,4%, según datos de A3 Mercados. La postura más negociada, para el cierre de julio, subió 2,50 pesos o 0,2%, a $1.483,50, frente a un techo de las bandas cambiarias previsto para fin de mes en los 1.844,87 pesos.
Asimismo, conocido el dato de inflación de junio que informó el INDEC, de 1,9%, el techo de las bandas se ampliará a $1.879,92 para el cierre de agosto. Los contratos de dólar futuro para fin del mes que viene cerraron a $1.511, a 368,92 pesos o 24,4% de esa referencia.
“El programa financiero se presenta como conservador, pero supone cierta presión sobre las reservas por las compras de dólares al BCRA. Si la demanda de pesos no se expande, el Tesoro deberá enfrentar rollover superiores al 100%, recurrir a ventas de bonos en el mercado secundario y/o incrementar los pasivos remunerados”, consideró Emilio Botto, jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital.
“Sin embargo, la mejora gradual de los fundamentos macro convierte al tiempo en un aliado: permite que Argentina acceda a financiamiento con spreads decrecientes y refuerza la dinámica de estabilización. Además, la decisión de no incorporar fuentes alternativas de financiamiento, como emisiones de bonos en el mercado internacional, otorga margen de maniobra y preserva la prudencia del modelo”, añadió Botto.
“La apreciación del tipo de cambio (suba del peso) esta semana, impulsada en parte por una mejora en los términos de intercambio y una normalización gradual del ritmo de liquidación del agro, sugiere que el Gobierno no necesita convalidar una suba agresiva de tasas. Sin embargo, creemos que las autoridades serán cuidadosas de no validar tasas inferiores a las del mercado”, evaluaron los expertos de Max Capital.
Ignacio Morales, Chief Investments Officer de Wise Capital, recordó que este martes “el Banco Central marcó un hito histórico al adquirir USD532 millones en una sola jornada cambiaria. Esta millonaria compra, la más alta de la actual gestión presidencial y la sexta mayor desde 2003, habría respondido a una operación en bloque por deuda provincial o corporativa”.
“Con este resultado, la autoridad monetaria acumula USD 12.277 millones en lo que va de 2026, tras sumar USD 1.102 millones solo durante el mes de julio. En consecuencia, las reservas brutas internacionales crecieron hasta alcanzar los USD 48.687 millones. Ahora, toda la atención de los operadores financieros se traslada a la licitación clave del Ministerio de Economía, que busca renovar vencimientos por un total de $3 billones”, añadió Morales.
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