ECONOMIA
Argentina, Brasil y México: los tres modelos que hoy conviven en la industria automotriz regional
En el primer semestre del año se vendieron en Argentina 294.181 automotores particulares y vehículos comerciales livianos. En Brasil, en el mismo período, fueron 1.359.127, y en México, el país con la industria automotriz más poderosa de la región, solo fueron, en cambio, 754.518 unidades.
Más allá de las evidentes diferencias de proporciones que ponen claridad a una desventaja de escala de nuestro país, entre los tres principales productores de automóviles de Latinoamérica, la combinación entre producción, ventas internas y exportaciones es completamente distinta, lo que marca una clara diferencia de posición de la industria automotriz.
Brasil tiene población suficiente para abastecerla con su propia producción de vehículos. Argentina no, por lo que necesita exportar para justificar sus 10 fábricas de autos. México, en cambio, creció como proveedor principal de Estados Unidos y su industria podría colapsar si pierde a su principal comprador.
La Argentina fabricó en los primeros seis meses del año 204.658 automóviles y exportó 126.893, es decir el 62% de su manufactura automotriz. Esto dejó un remanente de 77.765 vehículos, a los que se sumaron otros 216.416 autos importados para alcanzar el volumen de patentamientos, lo que confirma que, en la actualidad, más del 70% de las ventas de autos 0 km corresponde a unidades provenientes del exterior.
Brasil fabricó 1.299.353 vehículos en el primer semestre, y exportó solamente 203.112 unidades, que representan tan solo el 15,6%. El remanente de vehículos nacionales en el mercado fue de 1.096.241 unidades, y las importaciones fueron de 207.631 vehículos, lo que implica que la proporción de autos importados es de tan solo el 15,3%.

México, en cambio, fabricó 1.996.304 unidades, pero las exportaciones subieron hasta 1.689.245 vehículos, es decir que exportaron el 84,6% de todos los autos fabricados. La diferencia da un remanente de unidades para vender en el mercado local de 307.059 unidades, y la importación fue de 311.274 vehículos, lo que representa un 41,2% de autos provenientes del exterior.
A simple vista, salta una sustancial diferencia de Brasil respecto de la Argentina y México, porque prácticamente se abastece de vehículos propios e importa una mínima proporción. Pero de esos 207.631 automóviles que llegaron desde el exterior, solo 82.486 unidades son argentinas, que hasta hace un año era el principal proveedor externo del mercado brasileño y hoy solo representa el 40%, ya que hoy China se convirtió en el principal país de origen de autos importados.
En cambio, tanto para Argentina como para México, las exportaciones son esenciales para su escala industrial. Mientras las fábricas locales exportan el 65% a Brasil, América Central el 12,8%, Perú el 6,9%, Chile el 6% y Colombia el 4,6%; México exporta el 75,9% a Estados Unidos, el 12,5% a Canadá, el 2,8% a Alemania y el 1,7% a Brasil y el 0,8% a Argentina.
Lo que sí tienen en común los tres países es que hay un destino principal de sus exportaciones. En el caso de Brasil, el 56% de sus ventas al exterior fueron a Argentina, México le vendió el 75,9% a Estados Unidos, y Argentina el 65% a Brasil.
Pero el debate en cada país es distinto. México recibió muchas inversiones de fábricas europeas y chinas a través de una práctica conocida como nearshoring, que consiste en trasladar producciones industriales a países cercanos a grandes mercados para abastecerlos con menores costos.
Sin embargo, en la actualidad está padeciendo la política arancelaria de Estados Unidos, que confirmó recientemente la decisión de no renovar por 16 años el T-MEC (tratado de libre comercio entre México, Estados Unidos y Canadá), y que podría implicar que, del mismo modo que ya lo anunció Toyota con su planta de Nuevo México que será trasladada en cuatro años a Texas, varias marcas que quieran venden en Norteamérica, incluso las propias compañías americanas Ford, Chevrolet y Stellantis (Chrysler), decidan mudar sus plantas a Estados Unidos.

Brasil está intentando controlar la entrada de marcas chinas con condiciones ventajosas como las actuales, en las que importan autos completos para armar únicamente en las plantas locales sin pagar arancel de importación.
Según declaro Fabio Rua, vicepresidente de General Motors Sudamérica recientemente a Folha do Sao Paulo, Chevrolet presentó una propuesta al vicepresidente Geraldo Alckmin, exministro de Industria y Comercio, para que el arancel de importación se vincule a la producción individual de la automotriz.
Lo hizo en medio de la invasión de autos eléctricos chinos en el mercado brasileño y en respuesta a la decisión del Gobierno de Lula Da Silva de renovar por otros seis meses las cuotas que permiten la importación de kits de piezas para vehículos electrificados sin pago de arancel.
“Nuestra propuesta fue argumentada con documentos, y está basada en el sistema mexicano para estimular la producción local”, dijo Rua. “A medida que una marca localiza producción nacional, puede importar CKD o SKD (autos completos desarmados o semicompletos desarmados para ensamblar) o autos importados sin arancel de importación, en proporción al volumen de unidades producidas localmente. Si fabrico 10, puedo importar 1, como complemento del portafolio de productos”, explicó el ejecutivo brasileño.

Como conclusión, Rua dijo que “queremos tener un mercado simétrico de competitividad, y hoy está asimétrico. Si vemos autos producidos en China que son vendidos en Brasil con costos chinos, compitiendo con autos producidos en Brasil con costos brasileños, no se puede competir”, finalizó.
Argentina, mientras tanto, vive un período de apertura de importaciones en el que, por medio del sistema de cupos, se libera o reduce el arancel de importación. Sin embargo, la cupificación actúa como barrera para mantener acotados los volúmenes de vehículos importados que llegan con ese beneficio.
Actualmente existe un cupo de 50.000 unidades anuales para autos eléctricos e híbridos de menos de USD 16.000 en puerto de salida que fue aprovechada por la mayoría de las marcas chinas para entrar en el mercado, aunque también para los fabricantes locales como Ford, Chevrolet, Stellantis y Renault.
Está a punto de concretarse (se estima para agosto) el acuerdo con Estados Unidos para importar 10.000 autos de esa nacionalidad sin arancel de importación también, y ya está en vigencia a nivel Mercosur, el acuerdo con la Unión Europea para importar 12.500 autos por año con una reducción del 50% del arancel extrazona.
A estos acuerdos se suman el ACE14 con Brasil vigente hasta fines de junio de 2029, y el ACE55 con México que actualmente se está intentando renovar, ya que quedó concluido sin acuerdo el pasado 19 de marzo. En ambos casos, se puede importar libremente entre ambos países sin arancel alguno.
Todavía no llegó ninguna automotriz china a ensamblar en Argentina para vender con costos chinos como en Brasil. Por el momento solo llegan autos importados que pagan arancel 35% si son de combustión interna o arancel 0% si son híbridos y eléctricos.
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ECONOMIA
A cuánto podría llegar el dólar en agosto sin la intervención del Gobierno, según el nuevo techo de la banda cambiaria
La inflación registrada en junio definió el nuevo techo para la banda cambiaria de agosto. Con los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), ya es posible establecer hasta qué valor puede avanzar el dólar mayorista durante el mes corriente antes de que el Banco Central de la República Argentina (BCRA) deba intervenir en el mercado de cambios.
El sistema actual establece que el límite máximo para la cotización mayorista del dólar, que obliga al BCRA a intervenir si se supera, se actualiza cada mes tomando como referencia el Índice de Precios al Consumidor (IPC) difundido por el Indec. Sin embargo, la actualización no es inmediata: existe un desfase de dos meses entre la publicación del índice y su incorporación a la banda cambiaria.
En la práctica, esto implica que la inflación de junio —publicada en julio— determina el tope de la banda para agosto. El mecanismo funcionó de igual manera en períodos anteriores: la inflación de abril determinó el límite de junio, y la de mayo, el de julio.
El nuevo techo del dólar
Según el Indec, la inflación de junio alcanzó el 1,9 por ciento. Este porcentaje, aplicado sobre el techo de julio, fijado en $1.845,28, lleva el máximo permitido para la banda a $1.879,97 para finales de agosto. El ajuste representa una suba de poco más de $34 respecto al valor anterior.
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Si se compara con el ajuste previo, el incremento de agosto resulta más moderado. En abril, la inflación fue del 2,6%, lo que elevó el límite de la banda de mayo ($1.764,15) primero a $1.806,45 en junio y después a $1.845,28 en julio, un incremento de poco más de 42 pesos. La desaceleración en el índice de precios de junio se traduce en un aumento más contenido en el valor máximo que puede alcanzar el tipo de cambio.
Si el dólar mayorista superara los $1.879,97 al cierre de agosto, correspondería que el BCRA intervenga en el Mercado Libre de Cambios (MLC) para mantener la cotización dentro del rango establecido. Considerando el valor actual del dólar mayorista, sería necesario un incremento de $384,97 para alcanzar el techo previsto para el mes próximo. El objetivo de este esquema es evitar movimientos bruscos en el tipo de cambio y sostener la estabilidad en el mercado cambiario, por lo que el Gobierno buscaría contener una escalada de esa magnitud.
El dólar comenzó agosto en alza
Con un volumen negociado de USD 513 millones en el segmento de contado, el dólar mayorista cerró el lunes con una suba de diez pesos, equivalente al 0,7%, y alcanzó los 1.495 pesos. En lo que va de 2026, el tipo de cambio oficial muestra un alza de solo 40 pesos, es decir, 2,7%, mientras la inflación acumulada en ese periodo habría superado el 18 por ciento. El 28 de julio, el dólar mayorista registró un máximo nominal de $1.498 al cierre.
El Banco Central fijó el límite superior de la banda cambiaria en 1.848,23 pesos, lo que ubica al dólar mayorista a 353,23 pesos o un 23,6% por debajo de ese tope.
Con el comienzo de agosto y la presión sobre el segmento mayorista, la cotización al público también subió cinco pesos o 0,3%, situándose en $1.515 para la venta según la cotización de referencia del Banco Nación. Por su parte, el dólar blue descendió cinco pesos, hasta los 1.555 pesos.
A diferencia de lo ocurrido con el mayorista, todos los contratos de dólar futuro cerraron con leves retrocesos entre 0,2% y 0,5%, con un volumen negociado superior a los USD 1.000 millones, de acuerdo con datos de A3 Mercados. La posición más negociada, con vencimiento a fines de agosto, disminuyó tres pesos o 0,2%, y se ubicó en 1.512 pesos.
ECONOMIA
Cepo más flexible: las empresas aceleraron el giro de dividendos y utilidades al exterior en el primer semestre
La flexibilización del cepo cambiario de abril de 2025 le permitió a las empresas girar dividendos que se fueran generando desde inicios de ese año. Aquella decisión, que en la práctica permitió un mayor acceso al mercado cambiario para las personas jurídicas, empezó a impactar con más fuerza recientemente.
Según se desprende del balance cambiario divulgado por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), las empresas giraron al exterior un total de USD 1.015 millones al exterior solo en junio. Se trató de una cifra récord que no se registraba desde el 2010 y en lo que va del año la cifra supera los 2.600 millones de dólares.
Los sectores que lideraron en junio ese giro de utilidades y dividendos a sus casas matrices fueron Energía (por un total de USD 165 millones), alimentos, bebidas y tabaco (USD 135 millones), minería (USD 125 millones) y entidades financieras” (USD 112 millones).
En buena medida los dólares se obtienen directamente en el mercado cambiario oficial. Eso significa que para el giro de utilidades las empresas no tienen que acudir a otros mecanismos como la compraventa de bonos argentinos para acceder al contado con liquidación.

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Esa mayor demanda de dólares es lo que en buena medida estaría explicando la suba del tipo de cambio oficial de junio, cuando subió más de 5%, pasando de $ 1.430 a 1.500 pesos. En julio la suba fue casi imperceptible, finalizando 1.520 pesos.
El año pasado las empresas habían quedado habilitadas acceder al mercado oficial de cambios para girar dividendos a accionistas no residentes, pero únicamente respecto de utilidades correspondientes a ejercicios iniciados a partir del 1 de enero de 2025.
Para los dividendos correspondientes a ganancias de ejercicios anteriores que no quedaron liberados automáticamente, el Gobierno mantuvo mecanismos específicos, como la posibilidad de utilizar bonos BOPREAL para canalizar esas obligaciones.
Esta modificación fue considerada uno de los cambios más relevantes del relajamiento del cepo porque resolvió una de las principales preocupaciones de las empresas multinacionales que operaban en Argentina: la imposibilidad de repatriar utilidades generadas bajo el nuevo régimen.
Otro de los datos destacados del balance cambiario es que la compra de dólares por parte del público llegó a poco más de USD 2.000 millones en junio. De ese monto, USD 800 millones quedaron depositados en los bancos, es decir alrededor del 40% del total.
Los compradores fueron 1,5 millones de personas, una cifra que se mantiene relativamente estable en lo que va del año. Y el acumulado del primer semestre arroja USD 13.500 millones adquiridos para atesoramiento. Esta cifra no impidió, sin embargo, que el Central compre alrededor de USD 11.300 millones ese primer semestre, cifra que aumentó en cerca de USD 2.000 millones adicionales en julio.
Desde la consultora LCG destacaron que la cuenta corriente cambiaria arrojó superávit en junio de USD 857 millones y lo hizo por tercer mes consecutivo. “Aun cuando en la segunda mitad del año la estacionalidad (cada vez menor) de las exportaciones podría volver más modesto el resultado de la cuenta corriente, esperamos que el año cierre con un superávit menor, en torno a 0,1% del PBI”, explicaron. “La posibilidad de las empresas de remitir utilidades y dividendos y el rojo por servicios (básicamente turismo) seguirán siendo los factores que pongan un límite a la mejora”, sumaron los analistas.
Una de las principales incógnitas para los próximos meses es a qué ritmo podrá comprar dólares el Central, pero se estima que será un volumen sustancialmente menor. Ayer, en el arranque del mes fueron solo USD 18 millones, mientras que las reservas brutas llegaron a 49.376 millones de dólares.
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ECONOMIA
Tras 19 subas mensuales consecutivas, la mora dejó de crecer en junio: cómo siguen los problemas de deuda de los argentinos



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