La construcción tuvo 930.000 asalariados en el primer trimestre de 2026, con una informalidad de 59,2%, la única entre los sectores más afectados donde la tasa bajó respecto del año anterior. (Europa Press)
Según datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), la cantidad total de asalariados en el sector privado creció casi 1% en el primer trimestre de este año en relación al mismo período del 2025, pero el aumento no se tradujo en más empleo registrado, sino en una expansión del trabajo no declarado. El fenómeno no es uniforme: hay ramas de actividad donde la informalidad supera ampliamente la mitad de los puestos de trabajo, mientras que en otras se mantiene en niveles relativamente bajos.
De acuerdo con el estudio de “Cuenta de generación del ingreso e insumo de mano de obra” del Indec, en los primeros tres meses de 2026 había 12.887.000 asalariados privados en el país, de los cuales 5.622.000 no estaban registrados. Eso equivale a una tasa de informalidad del 43,6%, un nivel que supera holgadamente la tercera parte del total de trabajadores asalariados privados y que representa un incremento de 1,1 punto porcentual respecto del 42,5% registrado un año antes.
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El servicio doméstico continúa siendo, por lejos, la actividad con mayor proporción de trabajo no registrado dentro del sector privado. De los 1.731.000 asalariados que trabajan en hogares particulares, 1.261.000 lo hacen sin aportes ni cobertura social, mientras que apenas 470.000 están en blanco (72,8% de informalidad).
En la agricultura, la relación es similar: de un total de 865.000 asalariados, 521.000 no están registrados (60,2% de empleo en negro). Se trata de una de las ramas donde la informalidad estructural se mantiene estable desde hace años, sin variaciones significativas en el margen.
La construcción, por su parte, combina un alto nivel de informalidad con una de las pocas caídas del período: de los 930.000 asalariados del sector, 551.000 no están registrados, una cifra que retrocedió respecto de los 571.000 no registrados de un año atrás. Es el único de los sectores más informales donde la tasa bajó en la comparación interanual (60,2% en 2025 y 59,2% en 2026).
La comparación entre el primer trimestre de 2025 y el mismo período de 2026 muestra comportamientos dispares según la rama de actividad. En comercio, el sector con mayor cantidad absoluta de asalariados del país, la informalidad subió 1,9 punto porcentual, hasta 42,5%, con una suba de 66.000 trabajadores no registrados y una caída de 13.000 en los registrados en el último año.
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La industria manufacturera perdió 42.000 puestos registrados en el último año, mientras que el empleo no registrado creció en 26.000. Como resultado, la tasa de informalidad del sector pasó de 30,8% a 32,6%, un aumento de 1,8 punto porcentual.
En sentido inverso, la construcción fue la única rama entre las de mayor informalidad donde la tasa bajó, con una reducción de 1,0 punto porcentual. Ahora bien, ese descenso convivió con una pérdida neta de 18.000 asalariados totales en el sector, producto de una caída de 20.000 trabajadores no registrados que no fue compensada por el leve aumento de 2.000 en los registrados.
La pesca fue la rama con mayor suba de informalidad del último año: pasó de 19% a 26,1%, un incremento de 7,0 puntos porcentuales. (Imagen Ilustrativa Infobae)
Otras ramas con menor peso relativo en el total de asalariados mostraron subas más pronunciadas en los niveles de informalidad. Lapescapasó de una informalidad de 19,0% a 26,1%, con un salto de 7 puntos, mientras que la electricidad, gas y agua subió 3,9 puntos, hasta 15,8%. La explotación de minas y canteras también tuvo un incremento relevante, de 3,7 puntos, hasta 12,6%.
El servicio doméstico, pese a ser ya la rama con mayor informalidad, sumó otro punto y medio porcentual en el último año, al pasar de 71,3% a 72,8%. En términos absolutos, el sector incorporó 103.000 asalariados, de los cuales 100.000 corresponden a trabajo no registrado.
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La cantidad total de asalariados privados del país aumentó en 91.000 personas entre el primer trimestre de 2025 y el mismo período de 2026. Sin embargo, ese crecimiento estuvo impulsado exclusivamente por el empleo no registrado, que sumó 186.000 puestos, mientras que el empleo registrado retrocedió en 95.000 puestos en el mismo lapso.
De mantenerse esta dinámica, la composición del empleo asalariado privado seguirá desplazándose hacia la informalidad, incluso en un contexto de crecimiento neto del número total de trabajadores. El resultado combinado de ambos movimientos, la caída del empleo registrado y el alza del no registrado, fue el que llevó la tasa de informalidad general del sector privado del 42,5% al 43,6% en apenas un año.
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Las bolsas operan con expectativas sobre la comunicación de la Fed.
16 Sep, 2026 10:57 a. m. EST
La Fed publicará su comunicado de política monetaria a las 14 horas de Washington, junto con las proyecciones económicas trimestrales actualizada
Dólar más fuerte y presión cambiaria. Los bonos del Tesoro estadounidense pasan a ofrecer rendimientos más altos y atraen fondos hacia activos considerados seguros. Eso puede reducir la demanda de activos emergentes, presionar al peso y elevar la demanda de dólares.
Financiamiento externo más caro. La tasa que paga la Argentina para endeudarse en moneda extranjera parte del rendimiento de los bonos estadounidenses y suma el riesgo país. Si aumenta el primer componente, una eventual emisión de deuda se encarece, incluso sin cambios en el riesgo argentino. También sube el costo de refinanciar obligaciones en dólares.
Caída o volatilidad en bonos y acciones. Con tasas estadounidenses más altas, los inversores suelen exigir retornos mayores para mantener deuda y acciones de mercados emergentes. Los precios de los bonos pueden bajar y sus tasas subir. En un país con acceso limitado al crédito, el efecto puede sentirse más en las cotizaciones y en el riesgo país que en nuevas colocaciones.
Menor margen para bajar las tasas locales. Si la suba externa deriva en presión sobre el dólar y los precios internos, el Banco Central puede enfrentar una disyuntiva: sostener tasas locales relativamente altas para cuidar la demanda de pesos o aceptar una mayor depreciación. La respuesta depende de las reservas, la inflación esperada y el régimen cambiario.
Impacto sobre empresas y bancos. Las compañías con deuda en dólares afrontan un costo financiero mayor si deben renovar préstamos. A la vez, una suba de tasas globales puede restringir el crédito y elevar la percepción de riesgo sobre deudores argentinos.
Comercio y materias primas. El efecto no es siempre negativo. Si la Reserva Federal sube las tasas porque la economía estadounidense crece con fuerza, puede aumentar la demanda externa. Pero si el ajuste enfría la actividad global, puede afectar los precios o las cantidades exportadas de productos argentinos.
La suba de las tasas en EEUU y las salidas de fondos de emergentes presionaron a los bonos de Argentina y el riesgo país superó los 500 puntos básicos
La reciente suba del precio del petróleo por encima de los USD 100 generó suficiente riesgo sobre los precios minoristas como para que la Fed entre en acción
El dólar al público estuvo negociado sin variantes, a $1.530 para la venta en el Banco Nación, por tercer día en dicha cotización. El BCRA informó que en las entidades financieras el dólar minorista promedió $1.532,27 para la venta y $1.477,20 para la compra.
El BCRA compró el martes USD 14 millones en el mercado, el 1,7% de la oferta spot, a la vez que las reservas internacionales brutas cayeron en USD 458 millones, a USD 49.953 millones, el monto más bajo desde el 31 de agosto.
La caída del stock se debió a pagos efectuados a organismos multilaterales (BIRF y BID) y unos USD 30 millones por baja en cotizaciones (el oro cedió 0,4%, a USD 4.335,70).