ECONOMIA
Los que encanutaron dólares bajo el colchón por 10 años perdieron casi 30% de poder de compra

La inflación no es solo un problema local, sino que, aunque en menor medida, también incide en Estados Unidos. Esto se refleja de manera directa en el menor poder de compra que tiene el dólar, la moneda preferida por los argentinos para ahorrar debido a que siempre se utilizó como resguardo ante la devaluación histórica del peso. En concreto, en las últimas tres décadas su valor neto cayó a la mitad.
«El dólar norteamericano perdió el 53% de su valor (poder adquisitivo) a lo largo de los últimos 30 años. Más vale que saquen esos dólares del colchón y los pongan a trabajar en activos reales«, sentencia Gustavo Neffa, economista y director de Research for Traders (RfT).
Es decir, todo ahorrista que dejó sus billetes estadounidenses «encanutados» durante tres décadas, ahora puede comprar menos de la mitad de los mismos bienes y servicios a los que podía acceder apenas comenzó a ahorrar.
Y con una inflación acumulada en Estados Unidos del 38% en 10 años, «la pérdida de poder adquisitivo en la última década fue de 28%«, acota a iProfesional Isaías Marini, economista de ONE618 (ex Consultatio). Por lo que este experto agrega que, como cualquier moneda, el dólar también pierde poder adquisitivo como consecuencia de la inflación estadounidense.
«De hecho, aun si la inflación se mantuviera exactamente en el objetivo de largo plazo de la Reserva Federal (Fed), en el 2% anual, al cabo de 30 años un dólar habría perdido alrededor del 45% de su capacidad de compra«. A eso se sumaron períodos de mayor inflación, especialmente durante la salida de la pandemia, cuando coincidieron estímulos fiscales y monetarios, restricciones de oferta y aumentos de los precios internacionales de la energía y los alimentos», detalla Marini.
Al respecto, Darío Rossignolo, economista y profesor de Finanzas Públicas de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), suma: «Entiendo que la pérdida del poder adquisitivo del dólar fue mayor en los últimos 50 años con más del 80%. Las razones para esto son varias, todas las cuales llevan a una expansión de la cantidad de dinero comenzando con la eliminación del patrón oro en 1971, lo que introdujo el dinero fiduciario».
Además, indica que la Reserva Federal procura sostener un nivel de inflación que, «si bien es bajo (2% como objetivo), al acumularlo a interés compuesto se conforma una cifra elevada. Esto es para evitar la deflación y sostener el consumo. Las expansiones de la cantidad de dinero en situaciones específicas, como la crisis de las subprime de 2008 o el Covid 2019, sumaron eventos en el mismo sentido. Y, junto con la inflación de los precios de bienes no transables elevaron el nivel general de precios y, con más dinero corriendo sobre la misma cantidad de bienes, el efecto de desvalorización del dólar está claro», finaliza Rossignolo a iProfesional.
En este sentido, Andrés Salinas, economista e investigador de la Universidad de La Matanza (Buenos Aires), coincide: «La razón de esto radica, principalmente, en la política monetaria llevada a cabo por la Fed durante ese periodo que, de forma deliberada, aceptó una inflación moderada como costo de mantener el crecimiento y amortiguar las grandes crisis económicas. En 2008, redujo las tasas casi a cero e inyectó liquidez comprando bonos, algo similar ocurrió en la pandemia, donde también al estímulo monetario para la reactivación lo acompañó un estímulo fiscal».
Por eso, afirma que existe un «trade off entre inflación y crecimiento, el mismo va a depender de la magnitud y profundidad de la política monetaria, como también de la duración de la misma». En los últimos 30 años, en Estados Unidos, el dólar perdió 53% de poder de compra.
¿Por qué el dólar blue y el dólar oficial siguen siendo elegidos por los argentinos?
Ahora bien, la elección de los argentinos de ahorrar en dólares, pese a los datos contundentes que muestran que es un activo que va perdiendo valor mundial por la inflación internacional, se contrarresta en cierta medida por un factor local: la fuerte devaluación que tuvo el peso en las últimas décadas.
Es decir, en el 2001, un dólar valía un peso; en cambio hoy, 25 años después, un dólar equivale a unos $1.500. Por ende, más allá de la pérdida de poder adquisitivo mundial, a nivel doméstico el dólar igual se revalorizó frente a la moneda argentina.
«Si bien el dólar ha experimentado una pérdida de poder adquisitivo histórica debido a una inflación promedio del 3% anual en los últimos 30 años, con una aceleración singular tras la pandemia, en el contexto local argentino sigue funcionando como el activo de resguardo por excelencia. Para la economía familiar, el dólar no debe entenderse como una inversión de renta, sino como un mecanismo de protección indispensable frente a un escenario doméstico marcado por devaluaciones recurrentes, inflación en pesos y constantes restricciones cambiarias y comerciales», resume a iProfesional Federico Zerba, economista y jefe de Economía Sectorial de IES (Instituto De Economía Sectorial).
Por el lado de Salinas, sostiene: «Esto no quiere decir que el dólar sea una mala moneda, sino que perdió poder de compra como muchas otras. Por eso, en Argentina el peso perdió mucho más poder adquisitivo que el dólar, entonces el dólar siempre se consolida como moneda de ahorro para el argentino, mantiene mejor el poder de compra que la moneda doméstica y, diría, cumple un rol de seguro patrimonial más que de inversión en sí».
En tanto, Rossignolo completa: «En Argentina, los efectos inflacionarios son mucho más marcados, ya que el peso se ha desvalorizado en mayor medida, dado que la emisión monetaria fue en la mayoría de los períodos utilizada para financiar el déficit fiscal del gobierno de turno, lo que generó caídas de la demanda de dinero y huida hacia el dólar como refugio de valor, al resultar menos desvalorizado que el propio peso».
A nivel local, este año el dólar apenas sube de precio 1%, mientras que la inflación argentina en los primeros 6 meses del año fue de 16,8%, según los últimos datos del Indec.
Inversiones y alternativas financieras: ¿cómo ganarle a la inflación en dólares?
En la Argentina, el dólar ha funcionado históricamente como una protección frente a la pérdida de valor adquisitivo del peso. Sin embargo, los «dólares en el colchón» no protegen de la inflación internacional. El problema es que existe cierta dificultad de los ahorristas para encontrar otras alternativas de inversión que reemplacen al billete estadounidense.
«Actualmente, los ahorristas cuentan con distintos instrumentos para intentar conservar o incrementar el poder adquisitivo de esos dólares. Entre ellos aparecen:
- Las obligaciones negociables (ON) de empresas
- Los bonos soberanos
- Para horizontes más largos, pueden dolarizarse a través de CEDEARs al apostar por acciones o fondos del exterior
Cada alternativa supone riesgos diferentes, por lo que la elección debe depender del plazo y del perfil de cada inversor», resume Marini.
Sobre este tema, los analistas indican que el dólar billete es muy accesible para todo tipo de perfil de personas, debido a que se puede comprar en determinados canales sin estar bancarizado. Incluso, se transformó en una mejor alternativa que el tradicional «ladrillo».
«Esta preferencia se valida al comparar el dólar con otras alternativas tradicionales de ahorro, como los inmuebles. El valor promedio del metro cuadrado ha caído entre 5% y 10% en comparación con 2018, lo que demuestra que, incluso, la inversión en ´ladrillos´ ha generado pérdidas nominales frente al simple resguardo de billetes físicos en una caja de seguridad. Esto ocurre porque el riesgo soberano y devaluatorio de Argentina termina arrastrando y deprimiendo el valor de casi todos los activos locales», concluye Zerba.
Y finaliza: «Hay una falta de herramientas financieras accesibles para el ciudadano común que permitan mitigar la inflación de la propia divisa norteamericana, como la compra directa de bonos del Tesoro de Estados Unidos. Factores como la informalidad de los fondos, el desconocimiento financiero y las trabas del sistema bancario local impiden que los ahorristas tradicionales accedan a carteras de inversión internacionales», dejándolos expuestos a la pérdida pasiva del poder de compra del dólar frente a bienes transables.
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ECONOMIA
Cuánto cuesta criar un hijo en la Argentina según su edad y cuánto se encareció en el último año

Mantener a un hijo no es tarea sencilla. La compra de alimentos, ropa, elementos de higiene y salud se combina con el tiempo que demanda su cuidado, un componente que también tiene un valor económico aunque no siempre se contabilice de manera explícita. El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) actualiza mes a mes estos valores a través de la canasta de crianza, una herramienta que permite dimensionar el costo real de la crianza en cada franja de edad.
De acuerdo con los datos correspondientes a junio, el monto mensual necesario para cubrir las necesidades de un bebé menor de 1 año asciende a $529.539. Para un niño de entre 1 y 3 años, la cifra sube a $630.926. En la franja de 4 a 5 años el costo se ubica en $539.612, mientras que para los chicos de 6 a 12 años el monto trepa a $678.308, la cifra más elevada de toda la serie.
Cada uno de estos valores se compone de dos partidas. Por un lado, el costo de bienes y servicios, que incluye alimentación, vestimenta, transporte, educación, salud y vivienda, entre otros rubros. Por otro, el costo del cuidado, que valoriza el tiempo que demanda la atención de niñas, niños y adolescentes tomando como referencia la remuneración que percibe el personal de casas particulares en la categoría de asistencia y cuidado de personas.
En los menores de 1 año, el costo de bienes y servicios es de $173.468 y el del cuidado, de $356.071. En el tramo de 1 a 3 años, esos valores son de $223.988 y $406.938, respectivamente.
En los primeros años de vida, el cuidado explica la mayor parte del costo total de la crianza. En los menores de 1 año representa más del 67% del monto mensual, una proporción que se mantiene elevada en el tramo de 1 a 3 años, donde el cuidado asciende a $406.938 sobre un total de $630.926. Esta relación se explica porque en esas edades no existe escolarización obligatoria, lo que implica una mayor cantidad de horas de atención a cargo del hogar.

A partir de los 4 años, cuando comienza a incorporarse la jornada escolar, el peso del cuidado dentro del costo total disminuye y el de bienes y servicios gana participación. En el tramo de 4 a 5 años, el costo de bienes y servicios llega a $285.275, mientras que el del cuidado se ubica en $254.337. En los chicos de 6 a 12 años, esa tendencia se profundiza.
En la comparación interanual, el costo de bienes y servicios subió 37,2% en todos los tramos de edad entre junio del año pasado e igual mes de este año, mientras que el costo del cuidado aumentó 25% en el mismo período. Esta diferencia se debe a que ambos componentes se actualizan con referencias distintas: los bienes y servicios siguen la evolución de la canasta básica total del Gran Buenos Aires, mientras que el cuidado se ajusta según la remuneración del personal de casas particulares.
Como resultado de esa combinación, el costo total de la canasta de crianza mostró subas dispares según la edad. En los menores de 1 año, el incremento interanual fue de 28,8%. En el tramo de 1 a 3 años, la suba llegó a 29,1%. Para los chicos de 4 a 5 años, el aumento fue de 31,2%, el más alto de los cuatro tramos, seguido de cerca por el de 6 a 12 años, con 31,1%.
En los cuatro casos, el incremento del costo de crianza quedó por debajo del ritmo de la inflación general, que en el mismo período fue de 33,5%. Esto significa que, pese al fuerte aumento en pesos que registraron tanto los bienes y servicios como el cuidado, el costo de criar un hijo creció a un ritmo menor que el conjunto de precios de la economía.

En términos monetarios, el mayor incremento en pesos se dio en el tramo de 6 a 12 años, donde el costo total pasó de $517.364 a $678.308, una suba de $160.944. Le sigue el tramo de 4 a 5 años, con un aumento de $128.302, y el de 1 a 3 años, con $142.226 adicionales. En los menores de 1 año, el incremento fue de $118.338, el más bajo en términos absolutos entre los cuatro grupos.
La cantidad de horas mensuales que demanda el cuidado también varía según la edad y explica buena parte de estas diferencias. Mientras que un niño de entre 1 y 3 años requiere 168 horas de cuidado al mes, esa cifra baja a 105 horas en el tramo de 4 a 5 años y a 84 horas entre los 6 y los 12 años, en línea con la incorporación progresiva a la jornada escolar.
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ECONOMIA
En la apertura de la Exposición Rural, el Gobierno prometió al campo seguir bajando la presión impositiva

El jefe de Gabinete, Diego Santilli, participó del tradicional corte de cintas de la 138° Exposición Rural, el principal encuentro del sector agropecuario, y prometió continuar bajando los derechos de exportación, más conocidos como retenciones.
La edición de este año se desarrolla bajo el lema “El campo nos une” y permanecerá abierta hasta el próximo domingo 26 de julio, jornada en la que está prevista la presencia del presidente Javier Milei, quien brindará el discurso de cierre y se espera que venga “con buenas noticias”.
Durante la inauguración, el presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Nicolás Pino, sostuvo que el agro no será el único motor del crecimiento económico y destacó el surgimiento de otras actividades con potencial para impulsar al país.
“Veo gente de otras actividades como la minería, la energía y la economía del conocimiento. Todos esos vamos a ser los brazos que van a traccionar a esta Argentina tan pujante y tan vigorosa”, expresó.

En relación a la presencia del jefe de Estado, Pino había contado que la relación con el Gobierno se sostiene a través de un diálogo constante, principalmente con el secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, y que la demanda prioritaria es la eliminación de las retenciones, un reclamo histórico que consideran indispensable para el desarrollo de la actividad.
No obstante, Pino señaló que actualmente la agenda se amplió e incluye problemáticas como la infraestructura y el acceso al financiamiento. En su análisis, la falta de caminos y soluciones logísticas adecuadas dificulta el traslado de la producción y limita la capacidad de crecimiento. Además, advirtió que el “costo argentino” continúa incrementándose y afecta la competitividad del agro.
En su discurso, Santilli repasó medidas implementadas para el sector agropecuario y destacó la reducción de la carga tributaria. “Este año vamos a terminar bajando dos puntos los derechos de exportación para el trigo y la cebada y vamos a cerrar con una presión fiscal equivalente al 26,7% del PBI, cuando veníamos de 32,6%”, afirmó. Consideró que el Gobierno “va por el camino correcto“ y dijo que en el gobierno hay convencimiento de que ”la Argentina se ha puesto en marcha”, agregó.
Vale recordar que a partir de junio las retenciones al trigo y la cebada bajaron del 7,5% al 5,5%. Desde 2027, la rebaja de retenciones se extenderá a otros cultivos (maíz, girasol, sorgo) y a la soja, que disminuirá entre 0,25% y 0,5% mensual, partiendo del 24% actual y llegando al 21% al finalizar 2027. En 2028, la reducción mensual será de medio punto porcentual para todos los productos alcanzados por la medida, siguiendo el cronograma oficial.

El funcionario remarcó el rol que tiene el sector agroindustrial en el país y su importancia: “Son los que saben lo que es competir, lo que es producir. Nosotros sabemos que merecen que se les saque la pata de la cabeza, y eso es lo que viene haciendo el Presidente desde el día uno que asumió”.
Por su parte, el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, dijo: “Durante mucho tiempo se intentó instalar una dicotomía entre ciudad y campo que es falsa porque lo que nos une es la gente”.
En ese sentido, señaló que el 70% de las empresas agroindustriales tienen sede en la Ciudad de Buenos Aires y destacó que, dentro del Parque de la Innovación, dos de cada tres emprendimientos están vinculados con la agrotecnología o la industria agroalimentaria.
La ExpoRural congregará productores, empresarios, técnicos, profesionales y familias, con más de 400 stands comerciales que incluyen laboratorios, empresas de agroinsumos, maquinaria agrícola, automotrices, entidades financieras, centros de genética, provincias y talabarterías, junto a más de 4.500 expositores de animales y 2.000 ejemplares en exhibición.
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ECONOMIA
Cuánto cuesta alquilar un auto en los destinos turísticos durante las vacaciones de invierno

Aunque provincias como Córdoba, Mendoza y Santa Fe ya están transcurriendo el receso desde el 6 de julio, y lo concluirán con el final de esta semana, los dos distritos más poblados de Argentina, la provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, comenzarán las vacaciones de invierno el próximo lunes, con lo cual no habrá coincidencia con el Mundial de Futbol que termina justo un día antes.
Por ese motivo, gran parte de los turistas argentinos están programando sus viajes en el propio interior del país, con particular foco en los centros turísticos de deportes invernales como Bariloche, San Martín de los Antes, Esquel, Tierra del Fuego y Mendoza, aunque también en lugares tradicionales para el descanso de mitad de año como Salta y Misiones.
Y aunque el viaje en auto a esos destinos suele ser uno de los que elige la mayor parte de las familias, entre el costo del combustible por encima de los $2.200 el litro y los cuatro días promedio que demanda el traslado a las ciudades turísticas más lejanas -contemplando una parada a mitad de camino-, el plan de alquilar en destino es una nueva alternativa.
En ese escenario la tendencia a adoptar el sistema conocido como “Fly & Drive”, volar y manejar un auto alquilado para los recorridos locales, se está transformando en un nuevo hábito que parece generalizarse a gran velocidad.
Según estimaciones de empresas de e-commerce de turismo y la propia Aerolíneas Argentinas, este año está previsto un incremento de un 7% en la oferta total de asientos durante julio 2026 respecto al mismo mes del año anterior, alcanzando 1.449.476 asientos ya vendidos. Mientras que la oferta de vuelos de cabotaje prevé un crecimiento de 12% en destinos con nieve.

Las rentadoras tradicionales tienen oficinas con flotas voluminosas en todos los destinos turísticos, y en esas flotas hay dos grandes grupos de vehículos. Por un lado, están los SUV o autos compactos; y por el otro, los vehículos más grandes que son SUV medianas o pick ups.
En general, esos vehículos se pueden retirar directamente en el aeropuerto, se alquilan con kilometraje ilimitado y se devuelven también en el mismo aeropuerto, de modo tal que los turistas bajen del avión y tengan resuelta la movilidad inmediatamente.
Alquilar por 13 días un auto compacto como un Citroën Basalt, un Chevrolet Onix o un Fiat Cronos tiene un precio que ronda $1.400.000, si se lo paga de manera adelantada, y puede subir a $1.700.000 si se elige pagarlo al llegar al destino elegido para las vacaciones de invierno.
Si se pretende un vehículo más voluminoso como un SUV tipo Chevrolet Spin o un Toyota Corolla Cross, que tienen mayor capacidad de carga, el precio puede subir y variar entre los $2.500.000 y los $3.000.000 si se paga por adelantado, y no todas las rentadoras aseguran disponibilidad si se elige llegar y alquilar en el momento, ya que son autos con menos demanda, y, por lo tanto, tienen también menor cantidad de unidades.
Algo similar ocurre con las pick ups, que tienen menor cantidad de unidades y es recomendable reservar y pagar por adelantado para asegurarse la disponibilidad. En este caso, tanto una Toyota Hilux como una Ford Ranger o Volkswagen Amarok pueden tener un costo para los mismos 13 días de aproximadamente $3.300.000.

El sistema Kinto Share de Toyota es otra alternativa. Se trata de una flota de vehículos que la compañía tiene distribuida en todo el país, con unidades de la propia marca y también de distintos segmentos.
Esta plataforma brinda beneficios especiales para alquileres de corto y largo plazo a través de una aplicación con la cual se puede reservar, pagar y retirar el vehículo de manera completamente digital. Este invierno, los usuarios pueden acceder a un 10% de descuento en reservas de siete días o de 20% para alquileres de un mes completo.
Los precios de este sistema son menores que los de las rentadoras oficiales, aunque las unidades se deben retirar en un concesionario o punto Kinto, y no en el aeropuerto de las ciudades mismas.
Alquilar un auto compacto como un Toyota Yaris tiene un costo semanal de $507.049 ($990.000 por 13 días), un Yaris Cross sube a $773.363 por semana ($1.510.000 por 13 días), un Corolla Cross pasa a un costo semanal de $1.171.800 ($2.287.000 13 días) y una pickup Toyota Hilux tiene un precio semanal que va desde los $835.355 hasta los $1.227.870 la semana según la versión y que puede sumar casi el doble cuando se alquila por 13 días.
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