ECONOMIA
Según un estudio privado, el año próximo el gobierno de Javier Milei podría reducir en casi 10% la deuda con el FMI

El programa financiero presentado por el Ministerio de Economía, que buscó responder a las inquietudes de inversores y tenedores de bonos de la Argentina y allanar el camino para reducir el riesgo país, generó reacciones positivas en el mercado y entre analistas privados, pero también dejó aspectos sin resolver.
Al respecto, un informe de la consultora Quantum señaló que la hoja de ruta presentada por el ministro Luis Caputo presenta ciertas incógnitas para 2027. Por ejemplo, al contabilizar los vencimientos en divisas del año próximo, se omiten USD 5.300 millones en Bopreales, que si bien debe afrontar el Banco Central y no el Tesoro, afectan la ecuación de financiamiento conjunto. Otros aspectos no considerados son posibles contingencias por fallos judiciales adversos y la evolución de la base monetaria y la “esterilización” de los pesos que sea necesario emitir para adquirir los dólares requeridos.
Según el análisis de Quantum, el programa oficial implica que en 2027 el gobierno de Milei reducirá en cerca de 10% el pasivo con el FMI, el mayor acreedor del Estado argentino. La deuda con el FMI, según datos del organismo al 17 de julio, es de 42.252 millones de Derechos Especiales de Giro (DEGs), equivalentes a USD 59.153 millones. El informe anticipa que en 2027 Argentina recibirá un último desembolso de USD 1.700 millones del FMI, pero pagará USD 4.400 millones en concepto de capital y USD 3.100 millones en intereses. Por lo tanto, la diferencia de USD 5.700 millones reducirá en 9,8% el pasivo con el Fondo, del que Argentina es el principal deudor, con el 34% de la cartera.
Con el resto de los organismos internacionales (principalmente Banco Mundial y BID), los vencimientos de capital e intereses suman USD 4.900 millones y la previsión es una reducción neta de USD 700 millones, aunque según Quantum existen mayores posibilidades de ampliar el crédito si la situación financiera lo requiere.
El informe se centra en vencimientos de USD 24.900 millones en divisas para 2027 (equivalentes al 3,5% del PBI), incluidos capital por USD 15.700 millones e intereses por USD 9.200 millones. El análisis excluye las necesidades en pesos, que se asume serán cubiertas con renovaciones en el mercado local. A fines de junio de este año, los vencimientos anuales en pesos ascienden al 12% del PBI.

Respecto a los vencimientos en divisas, Quantum destaca que los datos del programa no contemplan los USD 5.300 millones en Bopreales, responsabilidad del BCRA, que forman parte de las divisas necesarias para cubrir los pagos de 2027. Además, señala la importancia de considerar posibles pagos por sentencias judiciales y el manejo monetario relacionado con la adquisición de divisas.
Quantum destaca como relevante que el gobierno no prevé emitir deuda en el mercado internacional, aspecto que generó debate recientemente.
El informe presenta cinco “consideraciones clave”:
- El Gobierno estima finalizar 2026 con un saldo de caja de USD 3.700 millones, apoyado en acuerdos con acreedores, renovación de repos con bancos por USD 6.000 millones y nuevos préstamos por USD 3.200 millones garantizados por el BID y el Banco Mundial.
- Se emitirían títulos de deuda en moneda extranjera en el mercado local por USD 5.000 millones en 2027 (y USD 6.000 millones en 2026), con la intención de renovar el 100% de los bonos con vencimiento en 2027.
- El Tesoro prevé comprar al BCRA USD 4.900 millones con pesos provenientes del superávit financiero, emisiones de deuda en pesos y transferencias de utilidades del BCRA.
- Respecto al FMI, se afrontarían vencimientos por USD 5.800 millones (USD 7.500 millones en pagos de capital e intereses, menos USD 1.700 millones de desembolsos), reduciendo la exposición al FMI, aunque en menor medida de la deseada.
- Se estiman ingresos por privatizaciones de USD 1.500 millones, a partir de la venta de activos de empresas públicas, principalmente del sector energético, ferroviario y de aguas.
En conclusión, Quantum considera que el programa financiero oficial representa un avance en términos de claridad y si bien persisten dudas estas “se irán resolviendo en la práctica” y el programa “luce factible”. Una de las claves, insiste, será articular el programa monetario y los roles del BCRA y el Tesoro “para garantizar el acceso a las fuentes de financiamiento y avanzar en la estabilización económica”.
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ECONOMIA
Empleados bancarios: cuánto cobrarán en agosto tras el nuevo acuerdo paritario

El sector bancario continúa ajustando sus salarios de manera mensual, en el marco de un esquema paritario que busca preservar el poder adquisitivo de los trabajadores del sector frente a la evolución de los precios. Este mecanismo, vigente desde hace varios meses, se sostiene a partir de acuerdos periódicos entre el sindicato que representa a los empleados bancarios y las cámaras que agrupan a las entidades empleadoras.
En ese contexto, la Asociación Bancaria informó el nuevo incremento correspondiente a junio de 2026. Según el comunicado difundido por el gremio que conduce Sergio Palazzo, el aumento pactado con las cámaras empresariales fue del 1,9 por ciento para ese mes, lo que coincide con el Índice de Precios al Consumidor (IPC).
El acuerdo alcanzado entre las partes fijó los montos iniciales que regirán los sueldos del sector a partir de esa actualización. La medida alcanza a todas las remuneraciones mensuales brutas, normales, habituales y totales, tanto remunerativas como no remunerativas, e incluye los adicionales convencionales y los no convencionales.
Con el incremento de junio ya aplicado, el salario inicial para un empleado bancario quedó establecido en 2.412.128,22 pesos. A ese monto se le suma un plus por participación en las ganancias (ROE) de $69.727,10, lo que eleva el ingreso total a 2.481.855,32 pesos.
De esta manera, el ingreso de un trabajador bancario que se incorpora al sector combina dos componentes: el salario básico inicial y el adicional vinculado a la participación en las utilidades de las entidades. La suma de ambos conceptos determina el monto final que percibe el empleado.

Por otro lado, en junio, los trabajadores del sector financiero recibieron el bono correspondiente al Día del Bancario, que quedó establecido en 2.150.328,87 pesos. Este valor, según indicó el propio gremio, estará sujeto a corrección en las próximas actualizaciones salariales que se acuerden entre las partes.
Este monto se calcula de manera diferenciada respecto del salario inicial, ya que responde a un concepto específico dentro del esquema de remuneraciones del sector y no debe confundirse con el sueldo básico ni con el ingreso total que percibe un trabajador bancario.
Sumando el salario, más el bono especial, los trabajadores bancarios cobraron un mínimo de $4.632.184,19 en junio. Claro está, que el adicional por el Día del Bancario es un monto excepcional, que se paga una sola vez al año.
De acuerdo con lo informado por la Asociación Bancaria, la actualización de junio se suma a los aumentos ya otorgados en los meses previos. En conjunto, estos incrementos acumulan una mejora del 16,8 por ciento sobre los salarios que regían en diciembre de 2025.
Este porcentaje acumulado refleja la sumatoria de los ajustes mensuales pactados entre el sindicato y las cámaras empresariales a lo largo del primer semestre del año. De hecho, el propio comunicado del gremio remarca que la actualización de junio se enmarca dentro de ese mismo esquema aplicado mes a mes desde comienzos de 2026.

Un dato a destacar, es que las actualizaciones periódicas le han permitido al gremio mantener el poder adquisitivo de los empleados, ya que la inflación acumulada del primer semestre fue también de 16,8%, según el Indec.
Las partes acordaron sostener durante julio y agosto de 2026 el mismo mecanismo de actualización salarial y el mismo alcance que rigió en los acuerdos previos. Esto implica que, durante esos dos meses, los sueldos del sector bancario seguirán ajustándose siguiendo el IPC.
Asimismo, el sindicato y las cámaras empresariales se comprometieron a retomar la negociación paritaria en la segunda quincena de septiembre de 2026, instancia en la que definirán los términos de futuras actualizaciones salariales para el sector.
Desde la Asociación Bancaria remarcaron que este esquema de actualizaciones mensuales tiene como objetivo que los trabajadores del sector continúen resguardando el poder adquisitivo de sus salarios frente a la evolución de los precios de la economía.
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ECONOMIA
El aire que puede ganar Milei si la Selección argentina se consagra en el Mundial 2026

En términos de política económica podemos plantearnos algunas preguntas en caso de que Argentina se consagre campeón en el Mundial de Fútbol 2026.
¿El Gobierno de Milei puede verse beneficiado en el cambio de agenda? ¿Habrá algún impacto en los mercados financieros? ¿Mejorará el humor social en caso de que Milei pueda capitalizar un nuevo título argentino?
Empresarios, banqueros, dirigentes políticos y consumidores se preguntan qué podría suceder después de que finalice el partido de mañana entre las selecciones de fútbol de la Argentina y España. El último ejemplo es el del Mundial de Qatar de diciembre de 2022, donde la selección nacional logró el tercer Campeonato del Mundo.
Argentina se consagró campeona el 18 de diciembre de 2022 en medio de una situación política y económica bastante compleja. En esa fecha el dólar oficial estaba a $165, el paralelo a $345, la inflación llegaba al 95% anual y la tasa de interés era del 75%. Luego de ese mundial, en el 2023 la Argentina vivió una de las peores crisis políticas y financieras de la historia en medio de un proceso electoral con el dólar oficial a $350, el paralelo superando los $1.000, la inflación superando el 200% anual y un riesgo país marcando uno de sus récords históricos al llegar a los 2.500 puntos básicos. Esto terminó con una fuerte devaluación del peso en el mercado oficial de cambios, que pasó de $360 a $800, con un dólar paralelo que llegó a los $1.500 y un candidato casi desconocido en diciembre de 2022 ganó las elecciones presidenciales en noviembre de 2023.
El impacto político y económico tras el Mundial de Qatar 2022 y la gestión de Milei
Hoy la situación es muy diferente ya que se trata de un Gobierno con un importante sustento político con tres años consecutivos de crecimiento del PBI con superávit fiscal, que logró bajar la inflación anual del 210% al 35%, la pobreza del 57% al 35%, eliminar el déficit cuasifiscal del BCRA, que no defaulteó la deuda pública, que respetó los contratos y con indicadores macroeconómicos que muestran grandes mejoras. Además, muestra un récord de reservas internacionales del BCRA que supera los u$s48.700 millones, récord de depósitos en dólares que superan los u$s40.000 millones, con un riesgo país que podría perforar los 400 puntos básicos que tenía hace más de 8 años el Gobierno de Mauricio Macri.
En este aspecto hay que destacar que el jueves pasado, luego del triunfo de Argentina frente a Inglaterra, en el marco del 172° aniversario de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires (BCBA), Milei defendió el rumbo de su gestión, destacó la mejora en los indicadores sociales y prometió una reducción impositiva histórica si continúa en el poder hasta 2031 en caso de ser reelecto.
En un discurso de fuerte contenido económico y político, Milei confirmó su intención de competir por un segundo mandato en las próximas elecciones presidenciales. «Voy a terminar este mandato, voy a ser reelecto y voy a tener 4 años más», sentenció ante el auditorio de la Bolsa de Comercio, donde también proyectó que su administración está sentando las bases para 100 años de liberalismo.
El eje central de su exposición fue el respeto al derecho de propiedad privada como motor indispensable para el ahorro, la inversión y la productividad. Milei calificó de «enemigos del progreso» a quienes se oponen a este principio y los señaló como los responsables de la decadencia argentina, en particular a los senadores que ese día no aprobaron la Ley de Propiedad Privada que el Poder Ejecutivo envió al Congreso de la Nación, lo que indica que la gestión libertaria podría tener serios inconvenientes para aprobar las futuras leyes que buscará Milei antes de finalizar su gestión.
Este no será un tema menor para la gestión del nuevo Jefe de Gabinete, Diego Santilli, quien de acuerdo a lo que pudo saber iProfesional de fuentes cercanas al Gobierno, es el funcionario elegido por Milei y la secretaria General, Karina Milei, para lograr dos objetivos clave del Gobierno: conseguir la suspensión de las PASO y la reelección de Milei en las elecciones presidenciales de fines del 2027.
Por el lado económico, más allá de que la Argentina salga campeón mundial, ese hecho no disipará las dudas con respecto al futuro económico y financiero hasta antes de las elecciones del año próximo. Desde el Gobierno sostienen que sin PASO en agosto próximo no habría posibilidad de una corrida cambiaria como la que se dio en septiembre del año pasado, cuando el oficialismo perdió las elecciones en la Provincia de Buenos Aires frente al kirchnerismo.
Por ese motivo, el ministro de Economía, Luis Caputo, presentó hace dos semanas un programa financiero que muestra las fuentes de financiamiento para que el Tesoro refinancie un total de vencimientos de deuda pública en dólares por unos u$s44.000 millones hasta fines del 2027.
De Rusia 2018 a México 1986: las crisis económicas y los mundiales de fútbol en Argentina
Con respecto a la evolución de la economía, los dos últimos mundiales, como el de Qatar del 2022 y el de Rusia 2018, fueron ejemplos donde luego le fue muy mal a la política y a la economía, y donde se produjeron dos de las peores crisis financieras de la historia.
El de Rusia 2018 no es un buen recuerdo ni futbolístico ni económico. Por los graves problemas financieros del gobierno de Mauricio Macri, la Argentina volvió a solicitar el auxilio del FMI en junio de ese año, el precio del dólar pasó de $17 a $45, la inflación llegó al 30% anual, las tasas de interés superaron el 75% anual y la deuda pública se incrementó fuertemente por el nuevo endeudamiento con el organismo por u$s45.000 millones. Luego, en agosto de 2019, se produjo una gran corrida cambiaria por el triunfo del kirchnerismo en las PASO y el dólar pasó de $45 para estabilizarse en $60 cuando el gobierno de Mauricio Macri puso un nuevo cepo cambiario para evitar una fuerte salida de dólares y caída de reservas internacionales del BCRA.
En los otros dos años que Argentina fue campeón, como los del 78 como local y el 86 en México, hay diferencias políticas y económicas importantes. En 1978 Argentina fue local y le ganó la final a Holanda por 3 goles contra 1, y gobernaba la Dictadura Militar. En ese año regía la famosa tablita cambiaria de Martínez de Hoz. El valor del dólar aumentó un 60%, pero se generó un gran retraso del tipo de cambio. La inflación aumentó un 140% en el año, el PBI experimentó una suba del 3,2% y la deuda externa llegó a u$s9.500 millones.
En cambio, en 1986 la Argentina salió campeón en México ganando la final a Alemania por 3 a 2. En ese año el crecimiento económico fue del 7,1%, el valor del dólar aumentó un 80% (pasó de 0,8 a 1,6 australes), la inflación llegó al 80% anual y la deuda externa llegaba a los u$s45.000 millones, y todavía se disfrutaba del éxito del Plan Austral del Gobierno de la UCR de Raúl Alfonsín, que al año siguiente comenzó a desmoronarse y terminó con la crisis política y financiera del 89 con hiperinflación y un nuevo default de la deuda.
Qué dice la encuesta de Giacobbe sobre el Mundial 2026 y la intención de voto a Javier Milei
De acuerdo a la opinión del consultor Jorge Giacobbe, los argentinos viven este Mundial con una intensidad enorme, pero no lo confunden con la política. «El fútbol ocupa su propio espacio emocional separado, casi protegido, y la gran mayoría no está dispuesta a que un resultado deportivo, por más glorioso que sea, defina su comportamiento electoral», explica Giacobbe.
En el Informe Especial Mundial 2026 que elaboró Giacobbe recientemente, le preguntó a los encuestados si, en caso de que Argentina saliera campeón del mundo, eso favorecería a Milei en las elecciones. El 85,5% respondió que no, que la gente lo votaría igual; un 10,1% consideró que sí, que un título le daría más votos al presidente; y el 4,4% no supo o no contestó.
El rechazo a la idea de que el fútbol pueda influir en el voto popular es todavía más rotundo cuando la pregunta se hace en primera persona. Ante la consulta de si el triunfo de la Selección en el mundial influiría en su propio voto, el 93,4% dijo que no, de ninguna manera. Solo el 3,9% respondió que sí votaría a Milei si Argentina salía campeón. El porcentaje es tan bajo que cae dentro del margen de error de la encuesta.
Pero la comparación histórica que ofrece el mismo informe es reveladora: en diciembre de 2022, con el título de Qatar reciente y Alberto Fernández en el poder, Giacobbe realizó una medición equivalente y, en aquel momento, el 19,9% de los encuestados creía que el campeonato favorecería al entonces presidente; en cambio hoy ese número llega al 10,1% en el caso de Milei.
En términos del voto personal, la consistencia es llamativa: en 2022, el 6,2% dijo que el título cambiaría su voto. En 2026, ese porcentaje baja al 3,9%. La separación entre fútbol y política, lejos de crecer con el cambio de gobierno, se profundizó.
En la misma línea, cuando se preguntó si los encuestados relacionaban a la Selección con algún espacio político, el 51,8% dijo que no la asocia con ningún partido ni coalición. El kirchnerismo y La Libertad Avanza empataron casi en las respuestas de quienes sí hacen alguna asociación: 6,3% y 5,8% respectivamente. Este dato confirma que, en la percepción popular, la camiseta celeste y blanca no tiene color partidario.
La conclusión del informe de Giacobbe es incómoda para cualquier gestión: «ganar el Mundial 2026 no genera rédito electoral significativo y los argentinos festejan con el gobierno de turno, pero no necesariamente lo premian en las urnas por eso».
La encuesta incluyó además una pregunta que pone a prueba las prioridades reales de los argentinos: ante la opción de elegir entre que Argentina gane el Mundial pero la economía no mejore, o que la economía mejore pero la Argentina no gane la Copa del Mundo, el resultado fue ajustado: el 48,8% prefiere la mejora económica aunque eso implique no salir campeón, contra el 44,2% que elegiría el título aunque la situación económica permanezca igual.
Cada vez que la Argentina disputa un Mundial de Fútbol reaparece la idea de que un título de la Selección Nacional podría mejorar el humor social y, de rebote, beneficiar al gobierno de turno. En diciembre de 2022, con Alberto Fernández en la Casa Rosada, esa idea también estuvo sobre la mesa y se derrumbó en pocos meses. Ahora con Javier Milei como presidente y nuevamente con la posibilidad de ganar un cuarto campeonato en una final frente a España en el Mundial 2026, la pregunta se repite.
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ECONOMIA
¿Qué pasa con los plazos fijos?: en julio vuelven a subir las colocaciones, según datos del Banco Central

Según los últimos datos del Banco Central de la República Argentina, en la primera semana de julio de 2026 subieron los saldos de depósitos del sector privado en cajas de ahorro y plazos fijos, tras una baja real de las imposiciones a más de 30 días durante junio.
El dato del último mes estuvo en el segmento en moneda extranjera: los depósitos privados en dólares aumentaron USD 503 millones y terminaron en USD 39.347 millones, principalmente por el pago de capital e intereses del Bopreal por USD 1.028 millones. Parte de esos fondos se retiró durante el mes, pero el saldo final quedó por encima del nivel previo, y actualmente se aproximan a USD 41.000 millones.
Según el Informe Monetario Mensual del Banco Central de la República Argentina, publicado el 7 de julio, junio combinó estacionalidad en la demanda de dinero, movimientos del Tesoro y cambios heterogéneos dentro del sistema financiero. Ese cuadro explicó tanto la presión temporaria sobre las tasas de interés cortas como la recomposición posterior de la liquidez.
Junio combinó estacionalidad en la demanda de dinero, movimientos del Tesoro y cambios heterogéneos dentro del sistema financiero
La Base Monetaria se redujo 1,2% real desestacionalizado en junio y acumuló diez meses seguidos de caída. En términos del producto bruto interno, se ubicó en 3,9%, por debajo del registro de junio de 2025. En valores nominales, la base aumentó $3,7 billones. El principal impulso provino de operaciones del Tesoro Nacional, que utilizó fondos de su cuenta en pesos en el BCRA para atender vencimientos de deuda pública.
También influyó la compra neta de divisas por parte del Banco Central de la República Argentina, que adquirió USD 1.418 millones durante el mes. Parte de esa expansión se esterilizó mediante Operaciones de Mercado Abierto y repos, los instrumentos habituales para administrar la liquidez.
El mercado monetario registró hacia el cierre de junio un episodio de tensión que elevó de manera transitoria las tasas de interés de corto plazo. Tras la última licitación del Tesoro, la liquidez se normalizó y las tasas regresaron a niveles similares a los previos.
Entre las referencias del mes, la caución bursátil cerró en 18,4% nominal anual y las cuentas remuneradas de prestadoras de servicios financieros, en 13%. El plazo fijo mayorista TM20 terminó en 22,7% nominal anual y el plazo fijo para personas humanas, en 19,2 por ciento.
El punto central para los ahorristas fue que las tasas de interés de los plazos fijos mostraron menos volatilidad que las tasas cortas y terminaron junio en valores parecidos a los de mayo.
Las tasas de interés de los plazos fijos mostraron menos volatilidad que las tasas cortas y terminaron junio en valores parecidos a los de mayo
Ya en la primera semana de julio, el relevamiento del Banco Central mostró una baja leve del promedio general de las tasas de depósitos, de 21,61% a 21,29% nominal anual. Ese movimiento fue desigual entre segmentos:
- plazo fijo para personas humanas pasó de 19,2% a 19,27%;
- prestadoras de servicios financieros bajó de 22,53% a 22,12%;
- otras personas jurídicas, de 21,86% a 21,22%;
- Tamar (activa) de bancos privados, de 22,69% a 21,94%;
- Badlar (pasiva) de bancos privados se mantuvo en 23,13%;
- plazos fijos en dólares descendieron de 1,62% a 1,54% para personas humanas y de 1,42% a 1,37% para personas jurídicas.
El arranque de julio mostró un cambio en la composición de las colocaciones. El relevamiento oficial indicó menores saldos en depósitos a la vista y un aumento de los fondos en caja de ahorro y en plazos fijos, con mayor impulso de las colocaciones a tasa de interés que de las ajustables por cláusula CER.
La demanda de dinero desde el inicio del gobierno de Milei
En el último mes completo del gobierno de Alberto Fernández, los depósitos en pesos del sector privado no financiero representaban 12% del PBI y se desagregaban en imposiciones a la vista por el equivalente de 6,4% del PBI: 4,2% del PBI en colocaciones no remuneradas (transaccionales) y 2,2% del PBI remuneradas. Superaban al total de saldos a plazo fijo, que totalizaban 5,5% del PBI, según los informes mensuales del Banco Central de la República Argentina: 5,4% del PBI constituidos a tasa de interés y 0,1% del PBI ajustables por inflación o cláusula dólar.
Al cabo de 31 meses de gobierno de Javier Milei los depósitos a la vista en pesos cayeron en 1,8% del PBI y a plazo fijo aumentaron en 0,5% del PBI
Transcurridos casi más de 31 meses de la presidencia de Javier Milei, la demanda de pesos cayó a 10,8% del PBI, por la disminución de los depósitos a la vista, tanto los transaccionales (se redujeron a 3,4% del PBI) como los remunerados (descendieron a 1,2% del PBI). Las colocaciones a plazo, por el contrario, aumentaron a 6% del PBI.
En el actual Gobierno, los depósitos en dólares en bancos se elevaron del heredado 2% del PBI a 5,3% del PBI, con crecimientos en los parciales a la vista de 1,6% del PBI a 3,8% del PBI y, en términos relativos, más a plazo: de 0,4% del PBI a 1,5% del PBI.
En este período de gobierno, la tasa de interés promedio de los depósitos a plazo fijo se redujo de 251,7% nominal anual a 18,6% TNA.
El último Informe Monetario del BCRA destacó: “En un mes en que la demanda de dinero es estacionalmente elevada, los medios de pagos tradicionales, medidos a través del M2 privado transaccional, registraron un aumento de 3,2% en términos reales. Ajustando por estacionalidad, la expansión mensual fue de 0,2%, con un comportamiento heterogéneo por componente: mientras que el circulante en poder del público se expandió por segundo mes consecutivo, los depósitos a la vista transaccionales se contrajeron”.
El circulante en pesos en poder del público se redujo a 2,3% del PBI desde 2,4% de un año antes, pero aumentó una décima de punto porcentual respecto de la relación que registró en noviembre de 2023 (BCRA)
En términos del PBI, el circulante en pesos en poder del público se redujo a 2,3% desde 2,4% de un año antes, pero aumentó una décima de punto porcentual respecto de la relación que registró en noviembre de 2023.
El segmento dolarizado fuera del sistema bancario que el Indec estimó para marzo de 2026 en USD 268.808 millones, representativo del 36,2% del PBI, fue el que más se contrajo en términos relativos: era 37,8% del PBI en el último trimestre de 2023 y 37% del PBI en junio del año pasado.
Así, la demanda agregada de dinero del sector privado en el segmento en moneda nacional (circulante en poder del público más depósitos a la vista y a plazo) fue en junio de 2026 equivalente a 13,1% del PBI; fue inferior en una décima de punto porcentual (pp) a la de un año antes y en 1,1 pp a la estimada al final del gobierno de Alberto Fernández.
Por el contrario, la demanda agregada de dinero en el tramo dolarizado, tanto en el sistema bancario como en poder del público, aumentó desde 39,8% del PBI a fines de 2023 a 41,3% en junio de 2025 y a 41,5% en la actualidad.
En el gobierno de La Libertad Avanza, la demanda de dinero agregada, en pesos y dólares, aumentó de 54% del PBI a 54,6% del PBI, con mayor participación de la franja dolarizada en el sistema bancario
De este modo, en el gobierno de La Libertad Avanza, la demanda de dinero agregada, en pesos y dólares, aumentó de 54% del PBI a 54,6% del PBI, con mayor participación de la franja dolarizada en el sistema bancario y menor participación del resto de los componentes.
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