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Malvinas: cómo es la vida hoy en el lugar más amado y más desconocido por los argentinos

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El siguiente texto es un anticipo del libro “Malvinas. El lugar más amado y desconocido por los Argentinos”, que enfoca la realidad de las islas 40 años después de la guerra; números y datos desconocidos hasta ahora

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En 1950 la población de las islas Malvinas empezó a descender lenta pero sostenidamente. De los 2259 habitantes que eran ese año, quedaban 1847 cuando la guerra los sorprendió en 1982. Tres o cuatro personas emigraron en 1983, pero desde ese año en adelante la cantidad de habitantes no paró de subir hasta los 3263 de hoy, sin contar la población transitoria de la base militar de Mount Pleasant.

Las islas se convirtieron en un destino deseable para gente de lugares aún más aislados y postergados, como la isla de Santa Elena o el extremo sur de Chile. Pero también se volvieron atractivas para profesionales de Gran Bretaña y otros países europeos que se instalan allí por algunos años para tareas calificadas. El gobierno local tiene una política inmigratoria muy estricta y la expectativa de crecimiento de la población es de 2% por año.

Ross Road, la vía principal de la capital de MalvinasLa Unión

La base militar, con unos tres mil habitantes, duplicó a la población total y generó algunos problemas de convivencia. Tras la pandemia, en la base quedaron unos trescientos civiles y no más de ochocientos militares.

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Los vuelos de los aviones de combate que surcaron en los últimos cuarenta años con alguna frecuencia el cielo de Puerto Argentino (Stanley) fueron motivo de protesta de vecinos, pero significaban algo más importante para ellos: Argentina ya no era una amenaza y estaban más protegidos que antes.

Las medidas económicas concretas que aplicó Londres después de terminada la contienda, la recuperación de la condición de ciudadanos británicos de pleno derecho en 1983 (se les había quitado en 1981), pero sobre todo, la experiencia de un bienestar nunca antes vivido gracias al cobro de derechos de pesca, cambió la vida de todos.

Luego de la guerra el gobierno de Margaret Thatcher destinó a las islas treinta millones de libras (36.200.000 dólares) para la reconstrucción. Después llegaron otros sesenta millones de libras (72.360.000 dólares) en concepto de ayuda para el desarrollo. Si antes de la guerra el presupuesto anual de las islas era de seis millones de libras (7.250.000 dólares), hoy es de más de setenta y ocho millones (94.100.000 dólares).

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En 1986 se produjo un hecho clave que cambió la situación económica y social de los isleños: Gran Bretaña le otorgó a las autoridades locales la potestad de cobrar derechos de pesca en una zona de trescientas millas alrededor de las islas, en aguas argentinas, pero establecidas unilateralmente por los británicos como un área de exclusión bajo amenaza de derribo de aviones o hundimiento de barcos.

La Argentina protestó y protesta en distintos foros internacionales sin lograr hasta el momento que cese la usurpación de esas aguas y su consecuente usufructo económico.

Barcos de todo el mundo, principalmente de Asia, como así también de España, pagan millones de libras al año para pescar en esas aguas, sobre todo calamar y en menor medida merluza.

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Una postal del paisaje de Puerto Argentino
Una postal del paisaje de Puerto ArgentinoNicolás Scheines

De allí en más el crecimiento económico fue exponencial. Los ingresos del gobierno local, que eran más bien magros, aumentaron en un 500%, asegurando la autosuficiencia en todas las áreas, excepto en defensa y asuntos exteriores, que permanecen a cargo de Gran Bretaña.

Una de las muestras más significativas de la nueva prosperidad fue la construcción del enorme colegio secundario, con una pileta de natación cubierta, un gran gimnasio y una biblioteca abiertos a la comunidad. La piscina de veinticinco metros fue una gran novedad, ya que no había otra en las islas y mucha gente no sabía nadar, o no lo hacía por el frío del mar. El nuevo colegio primario, el hospital, viviendas y decenas de kilómetros de rutas pavimentadas y mejoras de los caminos de ripio fueron otras muestras del flamante bienestar.

Las licencias de pesca lo explican casi todo. ¿Cómo funcionan?

La Asamblea Legislativa de las Islas Malvinas estableció un régimen de gestión basado en derechos transferibles para sus recursos pesqueros. Traspasa a empresas particulares con sede en las islas la posibilidad de vender los derechos de pesca y estas le pagan un canon al gobierno. El propósito declarado de esta política es promover el desarrollo del sector pesquero local. Algunas empresas isleñas se asociaron con firmas españolas, poseen embarcaciones y pescan por su cuenta, además de vender los derechos.

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Las licencias se otorgan a distintos países, pero los mejores clientes son España y Corea del Sur. La categoría que se adquiera determina la cantidad, la zona y la clase de pescado o marisco que se puede capturar. Los barcos pesqueros en general no son factoría, sino que trasladan la captura a otros barcos que sí procesan y transportan la carga. Lo que pescan los españoles en Malvinas se vende casi en su totalidad en Vigo.

Con el cobro de los derechos, las autoridades isleñas también tienen facultades de inspeccionar los buques para evitar irregularidades de todo tipo, desde industriales hasta violaciones de los derechos de los trabajadores a bordo.

En aguas de las islas se pescan aproximadamente 244.000 toneladas de distintas especies de calamar y pescado al año, lo que equivale a unos 277 millones de libras esterlinas (334.000.000 dólares) para las empresas que venden el producto en Europa o Asia. Los isleños reciben por vender los derechos de pesca unos trece millones de libras esterlinas. En un año típico, dos especies de calamar representan el 75% de todas las capturas.

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El volumen de la pesquería de las Malvinas no es importante en términos mundiales; sin embargo, las capturas totales son aproximadamente un tercio de las del Reino Unido, que pesca 623.000 toneladas, equivalentes a 831 millones de libras (mil millones de dólares), según datos de 2021. El Reino Unido es el segundo productor europeo, pero como es un gran consumidor de pescado importa más de lo que exporta.

El puerto principal de las islas Malvinas, muy activo durante la temporada de pesca de calamar
El puerto principal de las islas Malvinas, muy activo durante la temporada de pesca de calamarRafael Calviño – Archivo

Por su parte, Argentina captura 780.000 toneladas al año, aproximadamente. La mayoría se exporta porque el consumo interno es muy bajo. En 2018 los ingresos por exportaciones de este sector en nuestro país fueron de dos mil millones de dólares.

Los cálculos sobre lo que la Argentina pierde por no poder explotar las aguas que rodean las Malvinas no se deben limitar a lo que se extrae y a lo que se cobra por las licencias de pesca que vende el gobierno isleño. Hay un problema igual o más grande en nuestro mar, que es la pesca ilegal.

Volviendo a las islas, la pesca impulsó otras actividades asociadas, como el transporte y el almacenamiento, servicios administrativos y de apoyo, así como las inversiones en el comercio minorista y el inmobiliario.

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Respecto de los ingresos anuales por las licencias, pueden encontrarse algunas diferencias según la fuente en distintos informes del gobierno isleño. Mientras el Departamento de Pesca señala que los ingresos promediaron los veinte millones de libras esterlinas (unos 24.100.0000 de dólares) durante los primeros veinte años (1986-2006) y que últimamente se han reducido a unos trece millones de libras esterlinas (15.700.000 dólares), el informe sobre el estado de la economía de las islas indica que asciende a veintinueve millones de libras (35.000.000 dólares). La pesca representa alrededor del 40% del PIB.

Hoy la economía de las islas es superavitaria, según el informe sobre el estado de la economía que ya citamos. Los ingresos provienen de la recaudación impositiva (treinta millones de libras), las licencias de pesca (veintinueve millones de libras), más los fondos de inversión administrados externamente (once millones de libras), la exportación de lana (ocho millones de libras) y de carne de oveja (dos millones de libras). El turismo aporta, por su parte, unos seis millones de libras.

Ese mismo informe advierte, eso sí, sobre la inflación: en total, fue 25% a lo largo de diez años, entre 2010 y 2020.

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Monumento en el Monte Harriet en las Islas Malvinas
Monumento en el Monte Harriet en las Islas MalvinasPABLO PORCIUNCULA BRUNE – AFP

En 2020, por ejemplo, de los setenta y ocho millones de libras de presupuesto, proyectaron un gasto de alrededor de cincuenta y cuatro millones para una importante ampliación del hospital, la construcción de un nuevo puerto, planes de vivienda y nuevos caminos y mejoras en el sector educativo, en ese orden. Al referirse a estos proyectos, el entonces gobernador Nigel Phillips enfatizó el «enfoque entusiasta con prudencia fiscal» con que se manejan los gobiernos de las islas.

El PIB per cápita es el quinto más alto del mundo, con ochenta y un mil libras, aproximadamente (cifras de 2018). Efectivamente, altísimo para una población tan pequeña. Sin embargo, esto no significa que todos sean ricos, ni mucho menos. Tampoco significa que el ingreso de las familias sea equitativo.

A vuelo de pájaro, o de dron, no se advierten grandes contrastes económicos y sociales en las islas. Más bien, parece un claro ejemplo de clase media generalizada; no hay villas de emergencia ni tampoco mansiones; sí algunas casas de inferior calidad y tamaño, o deterioradas por falta de mantenimiento, ubicadas la mayoría en la periferia de Puerto Argentino, aunque vimos algunas en lo que podríamos llamar el centro de la ciudad.

La desigualdad se evidencia en la existencia de grandes terratenientes con decenas de miles de hectáreas de campo y empresarios que venden licencias pesqueras que pueden tener un estilo de vida superior al promedio. Sin embargo, no se nota ostentación a simple vista.

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Las estadísticas oficiales sí reflejan esas diferencias: «Las islas se encuentran entre los países de ingreso alto en los que la mayor proporción del ingreso total obtenido va al 10% que más gana», dice el informe que citamos.

La escala se organiza de esta manera según los índices desde 2005 hasta 2019: si se ordena la población de las islas por sus ingresos, con los ingresos más altos arriba y los más bajos abajo, el 50% de abajo obtiene el 26% del total del ingreso de las islas, mientras el 50% más alto obtiene el 74% del total del ingreso. Si se considera solo el primer 20% de los de abajo (o sea los que están más al fondo de la escala), ese grupo consigue solamente 7% del total de los ingresos. Y si se toma al 1% que está al tope de la escala (los que reciben los mayores ingresos), entre ellos se reparten el 10% del ingreso total de las islas.

No parece tan grave si se lo compara con lo que sucede en el continente, uno de los más desiguales del mundo: hoy, en América Latina y el Caribe, mientras que el 10% más rico se queda con el 55% de los ingresos y el 77% de la riqueza, el 50% más pobre recoge el 10% de los ingresos y tan solo el 1% de la riqueza.

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El tema no pasa inadvertido en los medios locales ni en la Asamblea Legislativa y choca con la imagen casi idílica que los isleños promueven sobre su progreso económico y social desde el fin de la guerra de 1982.

Un informe de la Falkland Islands TV (FITV) emitido en octubre de 2022 aseguraba que aún antes de la pandemia las islas eran «uno de los territorios más desiguales del mundo» a pesar del alto ingreso per cápita. Un nivel de autocrítica llamativo para lo que se ve, y mucho más si se compara con la desigualdad extrema del continente americano.

Sobre la base del mismo informe del gobierno isleño que citamos anteriormente, el reporte periodístico de la televisión local señalaba que los niveles de desigualdad en las islas eran similares a los de Estados Unidos o Gran Bretaña y que esto se había acentuado, con fluctuaciones, en los últimos quince años, «aunque no de manera dramática».

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El concejal Mark Pollard, a quien entrevistamos en nuestra visita de marzo y abril de 2022, había dicho en una sesión de la Asamblea Legislativa que la pobreza existe en las islas, a pesar de quienes creen que no es así. «Lo hemos hablado muchas veces en esta Asamblea (…) ¿Pueden el capitalismo y la teoría del derrame afectar esto? Sugiero que algunas políticas que pensamos aplicar para las próximas décadas parecen no estar funcionando», advirtió. El mismo Pollard dijo después que el hecho de que tanta gente tenga dos o tres trabajos es el resultado de que el dinero no alcanza, y no por causa del aburrimiento o excesivo amor al trabajo.

La tapa del libro "Malvinas. El lugar más amado y desconocido por los argentinos" (Ariel), que se publica este jueves 2 de marzo
La tapa del libro «Malvinas. El lugar más amado y desconocido por los argentinos» (Ariel), que se publica este jueves 2 de marzo

Otro legislador, Roger Spink, entrevistado por el mismo programa televisivo, opinó en cambio que no se pueden comparar economías de tan diferente tamaño como la isleña y la de Estados Unidos. Dio a entender que pocas personas en una comunidad tan chica pueden distorsionar una estadística, además de que el gobierno garantiza servicios sin costo alguno, cosa que no ocurre en ninguna otra parte. Sin embargo, Spink no desconoció que existe la pobreza en la población y propuso subir el salario mínimo para mejorar la situación.

El informe televisivo hace hincapié en que a pesar de que la ayuda social es valiosa y los impuestos son bajos en las islas, estos últimos resultan especialmente benévolos con las grandes empresas, sobre todo con las pesqueras. Las ganancias de hasta quinientas mil libras pagan un 21% de impuestos, mientras que las mayores de ese monto pagan 26%. En cuanto a los impuestos personales, no pasan del 26%, mucho menos de lo que se cobra en el Reino Unido. No existen impuestos al capital, a la herencia, a la riqueza, ni ley de sellos.

El gobierno local asegura que, comparada con países de similares ingresos, esa desigualdad es menor en términos sociales gracias a los bajos impuestos, los servicios gratuitos de salud y educación para toda la población, además de subsidios para calefacción y el bajo precio (comparado internacionalmente) de los combustibles. Según el mismo informe, la llegada masiva de turistas con los cruceros del verano «achica la brecha entre quienes más y menos ganan».

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Un cambio externo importante que impactó en los planes económicos del gobierno local, y del que todavía no se conocen los resultados definitivos, fue el Brexit.

Los isleños en general no eran partidarios de la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea decidida en una consulta popular vinculante en 2016. Por varias razones, la mayoría de los isleños estuvo en contra del Brexit. Las dos más importantes: políticamente, porque ser parte de la UE les daba más seguridad contra los reclamos argentinos. Temen que España, que mantiene su reclamo por el Peñón de Gibraltar y ahora ya no es más socia de Londres, pueda secundar a Argentina en los foros internacionales en su reclamo por Malvinas.

En segundo lugar, lo económico: la nueva situación los obliga a negociar la venta de su producción pesquera directamente con los clientes europeos, cuando antes lo hacía a través del Reino Unido. No solo eso: ahora se aplican aranceles a sus productos que achican sus márgenes de ganancia. Sin embargo, por gestión e iniciativa de España, principal importador de la producción que proviene del Atlántico Sur, la UE exceptuó en 2021 del pago de aranceles a los productores de calamar loligo, por lo que el impacto del divorcio de Europa en esa cuenta no ha sido tan duro. Sí se suspendió la ayuda al desarrollo que las islas recibían de la UE.

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Cuando se habla de la economía y sustentabilidad de las islas, siempre está presente la expectativa por extraer petróleo y gas.

Durante los años en los que se realizaron prospecciones petroleras, al comienzo de los 2000, se temía que, si alguna vez se empezaba a concretar la explotación del petróleo que yace en el subsuelo marino, la llegada de trabajadores, técnicos y profesionales de la industria podría conllevar a un aumento de población y un consiguiente cambio de estilo de vida. Esto no es para nada deseable para muchos isleños que aseguran que no aceptarían más riqueza si eso implica perder la tranquilidad y la seguridad de la que disfrutan hoy.

De todas formas, la baja del precio del petróleo, las dificultades tecnológicas para extraerlo en las condiciones climáticas y profundidades extremas del Atlántico Sur y la imposibilidad de tener apoyo desde el continente han disuadido por ahora a las grandes empresas. El gobierno isleño asegura que si finalmente esto se concreta no implicará cambios demográficos importantes.

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Alejandra Conti y Sergio Suppo, autores de "Malvinas. El lugar más amado y desconocido por los argentinos"
Alejandra Conti y Sergio Suppo, autores de «Malvinas. El lugar más amado y desconocido por los argentinos»

A fines de 2022 se había conocido que el gobierno local de las islas había extendido licencias de exploración a distintas empresas. Al respecto, el ingeniero en petróleo Alejandro R. Luppi, especialista en el tema, nos dice: «Las prórrogas de las licencias que el gobierno de las Islas Malvinas viene dando a pedido de los interesados se enmarcan en el deseo de mantener viva la posibilidad de que los esfuerzos exploratorios que tuvieron resultado positivo sigan pendientes, a la espera de que se materialice la explotación. En todos los casos, aquellos resultados parecen moderados y el éxito de una explotación redituable, dudoso. Esta es la razón por la que la explotación se viene postergando sine die, sin perjuicio de que las consecuencias de la guerra en Ucrania, entre ellas la marginación de Rusia como importante proveedora de hidrocarburos y el consecuente aumento del precio de estos, hayan dado lugar a nuevos análisis económicos que podrían activar proyectos latentes (aunque no parece ser el caso que nos ocupa)».

—¿Qué perjuicios adicionales causan esas prórrogas a la Argentina?

—Diría que el perjuicio se limita a que se mantiene el statu quo respecto de los derechos aún vigentes de los licenciatarios, ya que ni el Reino Unido ni otros candidatos han demostrado interés concreto en sustituir a estos últimos al vencimiento de las licencias mediante propuestas superadoras, que seguramente deberían prever la explotación de los descubrimientos.

En otras palabras, todo dependerá en el futuro del precio del petróleo, de los avances tecnológicos en esta industria y de la política, como siempre.

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Con este panorama económico a la vista, resulta interesante ver en qué trabaja ahora la gente en Malvinas.

Actualmente, el mayor empleador es el Estado, lo que no deja de ser sorprendente para una sociedad que adhiere a principios económicos liberales. El gobierno de las islas requiere de técnicos y profesionales para su funcionamiento. El organigrama de direcciones, secretarías y departamentos parece el de un país, no el de un pueblo de tres mil habitantes. Según el censo de 2016 (los datos liberados del censo de 2021 no incluyen este tema), el 29% de la población activa trabaja en el sector público. Muchos funcionarios especialistas en determinadas áreas son contratados en el exterior y constituyen parte de la población que, siendo británica o de países del Commonwealth, está de paso por un par de años en las islas.

En segundo lugar, como empleadores siguen el comercio y la actividad ganadera, con 9,7% de la fuerza laboral, gracias al aumento del precio de la lana en los últimos años. La lana es la principal exportación de origen ganadero; un poco más atrás vienen la carne de oveja y cordero. Durante la pandemia de Covid el gobierno local tomó medidas preventivas de protección a los productores: les compró una cantidad importante de lana y la almacenó hasta que la reapertura de los mercados le permitió venderla.

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La cría de ovejas, una de las actividades más antiguas de las Malvinas
La cría de ovejas, una de las actividades más antiguas de las Malvinas

Con el turismo pasó algo similar. Para compensar las pérdidas derivadas del encierro, el gobierno organizó una especie de Pre Viaje, llamado TRIP Scheme, para que durante la pandemia los isleños pudieran recorrer las islas alojándose en las pequeñas posadas o cabañas que hay en diferentes lugares, en especial en las estancias ovejeras.

El gerente de uno de los hoteles de Puerto Argentino (Stanley) nos comentó que, salvo cuando cerró durante tres meses para hacer reformas, durante 2020 y 2021, siempre tuvo huéspedes: «Eran todos de acá. Gente del campo que venía a pasar un fin de semana, o los de la ciudad, que venían al hotel para variar un poco».

Hay pleno empleo en las islas, y mucha gente tiene dos ocupaciones, sobre todo en temporada alta de cruceros, cuando muchos pobladores se convierten en guías de turismo para hacer conocer las islas a los visitantes. El mismo gerente de hotel nos comentaba que estaba esperando a unos empleados nuevos provenientes de Nepal, porque como en las islas todo el mundo tiene trabajo, no se consigue mano de obra local. De hecho, entre sus empleados pudimos ver a tres filipinas, un colombiano y dos chilenos.

Por otra parte, los isleños son gente que así como antes estaban dispuestos a cortar turba durante todo el verano para tener durante el invierno (y aún hay quien lo hace) se las arreglan para hacer todo por sí mismos. Por cierto que hay plomeros, electricistas, mecánicos y demás, pero muchas de las personas que conocimos en diferentes viajes, sobre todo las que viven en estancias que no están en la ciudad, saben hacer un poco de todo y están acostumbrados a arreglarse solos.

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Este texto es uno de los capítulos de “Malvinas. El lugar más amado y desconocido por los Argentinos” (Ariel), de los periodistas Alejandra Conti y Sergio Suppo, que se publica este jueves 2/3. La obra cuenta qué cambió desde la guerra, cómo se modificó la relación de los isleños con la Argentina, qué profundidad tuvieron las modificaciones económicas, sociales y políticas en el archipiélago



Alejandra Conti,Sergio Suppo,LA NACION,Ideas

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Rebelión contra la Corte: claves para entender un conflicto con siete años de idas y vueltas

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La pelea por la determinación del porcentaje de coparticipación federal que le corresponde a la ciudad de Buenos Aires escaló en la última semana hasta convertirse en un conflicto institucional sin precedentes el jueves por la noche, cuando el presidente Alberto Fernández anunció que iba a incumplir una sentencia de la Corte Suprema. El máximo tribunal le había ordenado un día antes incrementar el porcentaje de coparticipación que recibe la Ciudad, gobernada por Horacio Rodríguez Larreta, uno de los referentes de la oposición. La Corte lo resolvió por unanimidad, con un fallo que, según la ley, no es recurrible. La coparticipación es un tema de alta sensibilidad política y en la pelea se involucraron, en contra del fallo, los gobernadores de la mayoría de las provincias.

A la ciudad de Buenos Aires se le asignó por primera vez un porcentaje de coparticipación en 2003 (su régimen es diferente al de las provincias porque originalmente era un territorio federal), pero el conflicto se inició en 2016, con un incremento en los fondos para la administración porteña acordado entre Macri y Larreta y muy cuestionado por el peronismo. Desde entonces se sucedieron otro acuerdo Nación-Ciudad, un decreto inconsulto, una ley del Congreso Nacional y, ahora, el fallo de la Corte que el Gobierno no está dispuesto a cumplir. Así fue la cronología:

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Paz Rodríguez Niell,LA NACION,Política

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Confirman que una avanzada del Vaticano llegó a Buenos Aires para organizar una eventual visita del Papa

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El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Marcelo Colombo, confirmó que una avanzada del Vaticano ya recorrió la Argentina para evaluar los posibles lugares que visitaría el papa León XIV, aunque aclaró que el viaje todavía no tiene fecha oficial. Las declaraciones las formuló en Radio Mitre, en diálogo con Eduardo Feinmann, pocas horas después de recibir en el aeropuerto internacional de Ezeiza al nuevo nuncio apostólico de la Santa Sede, monseñor Michael Wallace Banach.

“Son hipótesis”, dijo Colombo al ser consultado sobre las fechas que circulan en los medios. El arzobispo de Mendoza fue categórico: ni él ni el Episcopado cuentan con días confirmados para la visita. “Nosotros todavía estamos esperando la confirmación general, diríamos, que es la más importante”, sostuvo.

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La avanzada logística que el Vaticano ya realizó en el país

Colombo confirmó que especialistas enviados por la Santa Sede ya visitaron la Argentina con un objetivo concreto: reconocer los posibles escenarios de la gira papal y comenzar a imaginar la logística que demanda un viaje de esa magnitud.

Es una visita que se hace con expertos, con especialistas, para ver posibles lugares”, precisó. El operativo no se limita a la agenda religiosa.

Según explicó el presidente del Episcopado, alrededor de un viaje papal se despliega un engranaje que incluye la seguridad del Pontífice, los representantes de distintas áreas del Vaticano, y los periodistas acreditados que cubren cada desplazamiento. “A veces creo que llegan hasta ochenta”, señaló sobre la cantidad de corresponsales que acompañan al Papa en sus giras internacionales.

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Sin fecha oficial: las “hipótesis” que circulan en los medios

Cuando le mencionaron el 9 de noviembre como posible fecha de llegada, Colombo lo frenó con humor: “Estamos todavía peor que yo con el desembarco”. La referencia era a su propia llegada tardía al aeropuerto para recibir a Banach.

El arzobispo fue preciso en la distinción entre lo que se especula y lo que el Episcopado maneja formalmente. “Son hipótesis”, repitió. Y agregó que, de confirmarse la visita, la fecha dependerá de cómo se coordine el itinerario con los otros dos países de la gira: Perú y Uruguay.

“Hay que ver cómo se compagina con Perú y Uruguay”, explicó. La Argentina no es el único destino en juego y esa variable condiciona directamente los días disponibles para cada escala.

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Marcelo Colombo (Foto: Gastón Taylor)

Tres días en el país y el deseo de recorrer las regiones

Sobre la duración del paso del Papa por la Argentina, Colombo no confirmó ni desmintió la versión que habla de tres días. Se limitó a expresar un deseo: que sean más.

“Nos gustaría más”, admitió. Y fundamentó ese anhelo en la diversidad geográfica y cultural del país. “Sabemos que la Argentina es muy larga y muy ancha y tenemos realidades, culturas, regiones tan distintas que sería hermoso poderlas conocer de primera mano”, afirmó.

Al mismo tiempo, el arzobispo de Mendoza encuadró la visita en el momento del pontificado. “Sabemos que es el comienzo de su pontificado y que seguramente tendremos otra oportunidad para un bis, si Dios quiere”, dijo, con la expectativa de que una primera gira abra la puerta a futuras visitas.

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El nuevo nuncio: un diplomático con décadas de experiencia internacional

La entrevista se dio en el marco del arribo de monseñor Michael Wallace Banach a la Argentina. El diplomático estadounidense asumió como nuevo representante de la Santa Sede tras concluir su misión en Hungría y fue recibido en Ezeiza por Colombo junto a otras autoridades eclesiásticas y el secretario de Culto de la Nación, Agustín Caulo.

Colombo describió a Banach como un hombre de vasta trayectoria diplomática. Inició su carrera en Bolivia durante los años noventa, donde permaneció cuatro años, y luego se desempeñó en distintos organismos internacionales con sede en Suiza, donde la Santa Sede participa con su Magisterio en debates sobre desarme y cuestiones nucleares.

Entre sus destinos más exigentes, Colombo destacó la misión en Papúa Nueva Guinea, que definió como “un destino de esos muy difíciles, de tipo misionero”. Antes de llegar a la Argentina, el nuncio ejerció funciones en Hungría, un país al que el arzobispo de Mendoza calificó como “un lugar también de mucha exigencia” por sus particularidades dentro del contexto europeo.

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“Recibimos a un diplomático de mucha preparación y con mucha voluntad de conocernos y de servir a la Iglesia en la Argentina”, resumió Colombo.

Un vínculo inesperado: los mismos pasillos en Roma

Más allá del protocolo, el encuentro entre Colombo y Banach tuvo un condimento personal. Ambos coincidieron como estudiantes en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, dirigida por los padres jesuitas, en los mismos años.

“Evocábamos profesores comunes”, contó Colombo. El nuevo nuncio llegó al encuentro con la memoria intacta: “Se acordaba perfectamente hasta los gestos, las muecas de los profesores”, describió el arzobispo con evidente simpatía.

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Colombo aclaró que ninguno de los dos es jesuita. Banach es sacerdote diocesano, al igual que él. La Pontificia Universidad Gregoriana, aclaró, es una de las grandes casas de estudios del mundo, abierta a sacerdotes de distintas congregaciones y diócesis.

Sobre el perfil humano del nuevo nuncio, el presidente del Episcopado fue elocuente: “Es una persona muy sencilla, muy jovial, con mucho humor”. Y destacó su capacidad de comunicación como uno de sus rasgos más notorios.

Banach habla castellano con fluidez. “Perfectamente”, respondió Colombo cuando Feinmann le preguntó sobre el idioma. “Muy fluidamente”, reafirmó.

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“No nos visitó porque nunca se fue”

La conversación derivó hacia el legado del papa Francisco en la Argentina. Colombo evocó la paradoja de un papa argentino que nunca visitó su país de origen durante su pontificado y ofreció su propia lectura.

“A mí me resurge decir: ‘No nos visitó porque nunca se fue’”, afirmó. Para el arzobispo de Mendoza, Francisco estuvo presente de otra manera: “En nuestras mesas, en nuestros diálogos, en tantas cosas que lo hicieron muy, muy presente”.

Colombo consideró que Francisco va a quedar como una figura de proyección global salida de una realidad particular. “Lo que es ejercer un ministerio de esas características globales saliendo de una realidad tan particular como la argentina”, reflexionó. “Eso le exigió a él ponerse en un lugar de mucha preparación. Y lo hizo holgadamente”, concluyó.

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11 junio 2026,category_code_new,kike rincón,papa león xiv

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POLITICA

Claudio “Chiqui” Tapia: los nexos del dirigente al que le sobran fotos con Messi y un día se sintió más poderoso que el Presidente

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El presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) se siente empoderado tras ganar el Mundial; sus contactos, la bronca con Alberto Fernández y cómo se movió durante los festejos por la Copa

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Cuando Cristina Kirchner y Julio Humberto Grondona pactaron en 2009 la estatización de los derechos para televisar los partidos, el sillón de mando de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) volvió a ser una pieza clave e influyente del ajedrez político. Claudio “Chiqui” Tapia, sentado allí desde 2017 por una mezcla de azar y pericia, entendió siempre su rol a la perfección.

Sindicalista, yerno de Hugo Moyano, gestor deportivo, empleado público y privado, y próspero empresario. Todo eso es Chiqui Tapia, un dirigente de un club de barrio que el martes pasado se sintió, al menos durante unas horas, más poderoso que el propio Gobierno.

Ni durante las 18 horas del vuelo de regreso, y mucho menos durante la caótica caravana de celebración, Tapia intentó persuadir a Lionel Messi de visitar la Casa Rosada y recibir en persona el saludo del Presidente, según contaron fuentes oficiales y de la AFA. Es decir, no hizo todo lo que podía para garantizarle al Gobierno la foto en el balcón, una parada que el oficialismo dio como un hecho hasta último momento. No hubo un espacio de negociación a pesar de que el primer contacto gubernamental con el plantel fue el 13 de diciembre, cuando el seleccionado había dejado atrás a Croacia y se encaminaba a jugar la final. “Leo no quiere quedar pegado con la política”, explicó un dirigente que estuvo cerca de los futbolistas. Confirmó públicamente a medias esa versión Aníbal Fernández. “Había jugadores que querían ir a la Casa Rosada y otros que no, como uno de jerarquía, que no quería”, dijo el ministro de Seguridad.

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Además de la habilidad para los negocios, Tapia heredó de Grondona la cercanía y palabra justa para entrarle a Messi. Es hasta a veces paternal. Así y todo, no hubo caso de convencerlo de la importancia institucional de una foto con Alberto Fernández, incluso en el predio Ezeiza, de local, con ese peso simbólico. El Presidente relativizó el desplante con un mensaje que rayó la caricatura: “Debo ser el único presidente que no recibió a un equipo campeón del mundo, pero creo ser el único presidente que durante su mandato ganó la Copa América, la Intercontinental (por la Finalísima con Italia) y la Copa del Mundo. Yo lo logré”. Unos minutos antes, en la misma entrevista con Reynaldo Sietecase, había dicho que el triunfo era exclusivo de los jugadores.

Los cortocircuitos entre Tapia y Fernández no son nuevos. La tensión guía su vínculo desde que al comienzo del mandato del Frente de Todos la Casa Rosada se involucró de manera directa en la vida interna de la AFA. Pretendió desplazarlo a Tapia en beneficio de Cristian Malaspina, titular de Argentinos Juniors, el club del que Fernández es socio e hincha. Después hubo una maniobra para instalar a Marcelo Achile, directivo de Defensores de Belgrano, militante del PJ porteño y amigo de Julio Vitobello, secretario general de la Presidencia y uno de los negociadores que también fracasó en las gestiones para recibir a los campeones del mundo.

“Cuando hubo elecciones en la AFA, me preguntaron y siempre dije que no. Para eso están los dirigentes deportivos”, dijo esta semana Fernández en radio Con Vos, desconociendo aquellas viejas maniobras para desbancar a Tapia.

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La relación se deterioró aún más cuando desde un sector del Gobierno se intentó reflotar la candidatura de Marcelo Tinelli. Un grupo de clubes, encabezados por Nueva Chicago y San Lorenzo, impugnó la reelección conseguida por Tapia el 19 de mayo de 2020, con el país sumido en la pandemia. Había sido reelecto por “aclamación”, sin votación nominal, lo que para sus opositores resultó cuestionable e “irregular”. Debió intervenir la Inspección General de Justicia (IGJ), que finalmente avaló la elección y falló a favor del jefe de la AFA. Ricardo Nissen, apoderado legal de Máximo y Florencia Kirchner en la causa Hotesur, está a cargo de la IGJ. Antes de su resolución, Máximo Kirchner llamó por teléfono a Hugo Moyano para explorar su reacción ante el inminente respaldo a su yerno. Hubo luz verde, según fuentes sindicales. Moyano por entonces presidía Independiente.

Lionel Messi se abraza con Chiqui Tapia después de clasificarse a la final del Mundial de QatarNatacha Pisarenko – AP

Los tironeos entre la AFA y el Gobierno siguieron después por la eventual organización de la Copa América ante las dificultades planteadas por Brasil, o por las diferencias en lo relativo a los derechos televisivos de los partidos, otra vez en manos de los privados a pesar del proyecto de ley de Oscar Parrilli para reflotar Fútbol para Todos, como en los tiempos de Grondona. El senador kirchnerista tal vez pensó que después del fallo de la IGJ había tierra fértil para el reverdecer del programa que abrió una fuerte disputa con el Grupo Clarín.

Sin embargo, Tapia priorizó hacer negocios millonarios con las cadenas ESPN y Fox en vez de con el Estado. Construyó así una relación ambivalente con el kirchnerismo. Encontró la contraparte a su rivalidad con Fernández, pero desconfía de las intenciones de los hombres más cercanos a la vicepresidenta, según comentaron fuentes sindicales cercanas a Tapia.

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Cristina Kirchner tiene a mano en el Senado, si quiere, una llave para seducirlo. Hace nueves meses, el senador chaqueño Antonio José Rodas presentó el proyecto 174/22 que prevé cederle a la AFA el predio de Ezeiza, que tiene 48 hectáreas. Las tierras le pertenecen a la Policía Federal y fueron cedidas en comodato. Esta misma negociación se había dado con Grondona, cuando el Fútbol para Todos estaba en ciernes. Rodas no respondió a los llamados de y la iniciativa, que no tuvo otro avance más allá de su presentación, no está disponible en el sitio web del Senado. Corrió una versión de que habría ahora interés del kirchnerismo en reflotar la iniciativa. Por lo pronto, el Congreso ya está de vacaciones y se reactivaría recién en marzo.

Santiago Carreras, Alberto Fernández y Víctor Santa María
Santiago Carreras, Alberto Fernández y Víctor Santa MaríaTwitter

Hoy el nexo más firme entre el kirchnerismo y Tapia es Santiago Carreras, un camporista que es directivo de YPF, uno de los principales sponsors de la AFA. A través de Carreras, la AFA vendió antes del Mundial a Amazon un documental sobre el seleccionado y la Copa América que le reportó varios millones de dólares. Lo produjo Víctor Santa María, el sindicalista de los encargados de edificio que viajó a Doha con toda su familia, como también lo hizo el Chiqui. Carreras y Santa María militaron juntos en la política de Boca para intentar desplazar al macrismo. Carreras regresó de Qatar junto con Tapia y el plantel. Fue uno de los que hizo de mensajero entre la AFA y el Gobierno. Un dirigente del fútbol contó que tampoco hizo mucho esfuerzo para que Messi acceda a sacarse una foto con el Presidente.

Moyano le abrió el camino

Un hombre determinante en la vida de Tapia es Hugo Moyano. Era delegado gremial de la rama de recolección de basura del Sindicato de Camioneros cuando conoció a Paola Moyano, una de las hijas del jefe sindical con la que tuvo dos hijos y recorrió el mundo. Una vez que forjó su pareja, se incorporó al clan y escaló hasta secretario de Organización del gremio. Pero una pelea con Pablo Moyano, con quien hoy no tiene relación a pesar de haberle conseguido una entrada preferencial a uno de sus hijos para la gran final con Francia, lo empujó a irse del sindicato.

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Fue así como recaló de la mano de Hugo y Diego Santilli en la Coordinación Ecológica Área Metropolitana del Estado (Ceamse), el basural controlado más grande de Buenos Aires. Hoy ocupa la vicepresidencia de esa entidad, un cargo designado por la Ciudad de Buenos Aires. Tapia percibe un salario mensual de $1.500.000, según precisaron fuentes del ente. Desde Qatar, en pleno Mundial, se conectó vía Zoom a la última reunión del directorio que encabeza Mónica Capellini, quien responde políticamente a los intendentes kirchneristas Jorge Ferraresi (Avellaneda) y Martín Insaurralde (Lomas de Zamora).

Moyano, Tapia y Angelici, en una cumbre de la AFA
Moyano, Tapia y Angelici, en una cumbre de la AFA Santiago Filipuzzi –

El Ceamse tiene 1000 empleados y cuenta con un gremio propio. Su representante es Jorge Mancini, un hombre de Moyano que fue diputado provincial por Cambiemos y que es aliado de Tapia. En 2015 Macri les reconoció su apoyo y revalidó los negocios por la recolección de basura cuando los recibió junto con Santilli en su primer encuentro con sindicalistas como presidente electo. “Había sintonía y hoy la sigue habiendo”, dijo un funcionario porteño que oficia de nexos con los gremios.

Tapia conserva lazos con otro macrista influyente, como lo es Daniel Angelici, expresidente de Boca. En Qatar se dio una extraña casualidad. Ignacio Candia, el director nacional de Seguridad en Eventos Deportivos, que fue enviado por el Estado para garantizar “un mundial libre de barras”, habría intervenido más de una vez entre los dirigentes futboleros para tratar de descifrar de dónde obtenían tickets los cientos de barras que finalmente burlaron los supuestos controles y circularon sin problemas por Doha. Además de depender de Aníbal Fernández, Candia es gerente de prensa de Boca. Justamente la cúpula de la 12, como se conoce a la hinchada xeneize, fue una de las privilegiadas que estuvo el mes completo en el Golfo Pérsico. Tapia y Angelici conocen como nadie esos vínculos. Ambos son de Boca, entre otras coincidencias, como la atracción por los casinos y los hoteles cinco estrellas.

Empoderado por la gloria deportiva, Tapia se siente respaldado en este nuevo enfrentamiento con el Presidente. Logró aprobar el miércoles por unanimidad el balance de la AFA. Inició la asamblea con la Copa del Mundo sobre la mesa. Ningún dirigente se atrevió a contradecirlo. Recuerdos del grondonismo. Sobre el caótico operativo de seguridad, Tapia distinguió a Sergio Berni de Aníbal Fernández para cuidar su vínculo con el kirchnerismo y reforzar las diferencias entre los socios del Frente de Todos. Fue también un mensaje contra Horacio Rodríguez Larreta, a quien responsabiliza también por la interrupción del festejo.

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También recibió mensajes de apoyo de gobernadores peronistas. Con algunos de ellos, los unen los negocios. Guillermo Raed es un empresario de gaseosas que además es presidente del Club Mitre de Santiago del Estero. Su firma fue sponsor durante años de Barracas Central, el equipo que presidió Tapia desde 2001 hasta 2020. A través de Raed, la AFA forjó un vínculo muy fuerte con el gobernador santiagueño, Gerardo Zamora, que se coronó con la construcción de un moderno estadio en la provincia. Fue clave en ese entramado Pablo Toviggino, mano derecha de Tapia en la AFA, pero también de Zamora.

Una relación similar cosechó con el gobernador sanjuanino Sergio Uñac, aunque con una salvedad: Tapia nació en esa provincia y eso le pesa. Impulsó la construcción de un estadio de primer nivel y ayudó llevando partidos de categoría, como la final de la Liga Profesional de Fútbol, que se llamó Copa Diego Maradona, y el clásico sudamericano con Brasil, por las eliminatorias mundialistas a Qatar. Tapia fue uno de los que convenció a Messi de jugar en el interior y alternar la localía en el estadio de River, en Buenos Aires. Negocios son negocios.

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Nicolás Balinotti,LA NACION,Política

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