ECONOMIA
Qué pasará con las cuentas sueldo en dólares que ya están habilitadas en Argentina

El Gobierno nacional sigue implementando los cambios delineados ya en la Reforma Laboral, como la reglamentación de cuentas sueldo en dólares gratuitas para que los empleados puedan cobrar sus haberes o al menos parte de ellos en moneda extranjera en el país, previo acuerdo con el empleador.
No es un movimiento aislado sino parte de una política de reintroducir los dólares de los argentinos al sistema bancario, como lo es también por estos días la Ley de Inocencia Fiscal. Se estima por la Balanza de Pagos que los activos en moneda extranjera «en el colchón» y no en el mercado eran unos u$s218.217 millones hasta 2025.
Hay que reconocer también que, en años anteriores, muchos argentinos trabajaban para empresas en el exterior y prefirieron cobrar en plataformas fintech manteniendo sus ahorros fuera del país o ingresándolos informalmente para no perder poder adquisitivo en la conversión obligatoria con el tipo de cambio oficial.
La medida implementada ahora por el Banco Central es un impulso más a que los trabajadores debidamente registrados puedan utilizar el dinero ganado en buena fe y sin costos extra. ¿Pero la cuenta sueldo en dólares es algo que pueden implementar las empresas?
Quiénes pueden aprovechar la cuenta sueldo en dólares
La posibilidad de acordar el pago en dólares de todo o parte del sueldo, al menos hasta ahora, está restringida a unos pocos casos, y no porque faltara esta reglamentación sino por las trabas para el acceso a moneda extranjera por parte de las empresas.
«Esto está segmentado más que nada a determinados perfiles, es decir, las altas gerencias, la alta dirección, personas que actualmente tienen un salario en relación de dependencia dolarizado«, analizó Alejandro Servide, Director de Professional, Digital & Enterprise de Randstad Argentina y Chile. Pero a la vez consideró que eventualmente podria extenderse ese beneficio a nuevos perfiles.
«Era una necesidad del mercado en algunos casos, por la globalización y por las empresas del extranjero trabajando acá, sobre todo con el talento IT que pedía este cambio«, apuntó por su parte Martín Bravi, cofundador y Director de Nauta Group. Pero coincidió en que seguirá siendo un tema de nicho antes que una generalidad para muchos empleados en Argentina, algo que beneficiará a algunos perfiles que «tenían que hacer una ingeniería» para que su ingreso en moneda extranjera no perdiera valor al tipo de cambio oficial.
Es cierto que años atrás, la posibilidad de cobrar diréctamente en dólares y en el país hubiese sido la solución para muchas de las tareas de compensación ejecutiva de profesionales en Argentina. Hoy, el panorama cambió. «Todas las medidas de flexibilización siempre son bienvenidas y tienen una buena recepción tanto del lado del empleador como del candidato o empleado», enfatizó Servide, aunque aclaró que en este momento a las personas hoy «les resulta más conveniente percibir un salario en pesos ajustado por inflación» que cobrar en moneda extranjera.
«Y no se trata solo del salario, hoy la gente también elige la relación de dependencia porque eso implica un paquete de beneficios y no solamente el salario bruto y los premios,» añadió.
Apuntó que en la actualidad, quienes pueden elegir y tienen mayor poder de negociación -ya sea por jerarquía o por tratarse de perfiles de alta calificación- prefieren un salario en pesos ajustado por inflación frente a un esquema dolarizado, principalmente porque el dólar se encuentra estable. Sin embargo, advirtió que ese escenario puede modificarse en función de la evolución de las variables económicas.
Sueldos en dólares: qué harán las empresas y los empleados
Vale la pena aclarar que son muy pocas las personas que trabajan en la Argentina y cobran su sueldo en dólares o al menos una parte de él, como el bono anual. Tampoco todos los ejecutivos y altos directivos tienen ese beneficio, ya que se utilizó en los momentos más álgidos de la inflación y el cepo cambiario otro método en lugar del pago en moneda extranjera: la dolarización del monto y el pago correspondiente en pesos todos los meses a valor oficial.
Los últimos datos disponibles sobre el tema surgen de la Encuesta de Incrementos Salariales de WTW en abril último. En aquel entonces, de las 419 grandes empresas argentinas y multinacionales que operan en el país relevadas, las que tenían presupuestos salariales en dólares (una minoría), tenían agendado un 6,5% de incremento salarial promedio para 2026.
Otro dato relevante surge respecto del bono a empleados fuera de convenio y ejecutivos: el 92% de estas compañías con las mejores prácticas hacia los empleados efectivizaba el pago total en pesos. Solo un 1% lo hacía en dólares en una cuenta en el exterior, y otro 2% en una cuenta local para moneda extranjera. El resto usaban una combinación de pesos y valor dolarizado.
Esto es así porque la Ley de Contrato de Trabajo (N°20.744) exigía hasta hace muy poco que el haber se pagara con la moneda de curso legal. Por eso, las alternativas en especie funcionaron en grandes empresas, pero sobre todo las que generan ingresos en moneda extranjera, como las exportadoras. Poco tiene que ver con los argentinos de a pie que no tienen la chance de negociar con su empleador el pago de su sueldo de otra forma que no sea pesos argentinos. Aquí vale la pena recordar que el cepo cambiario se abrió para particulares pero no para las empresas, que siguen adquiriendo esta moneda al valor MEP.
Sin embargo, la nueva Ley de Modernización Laboral (N° 27.802) modificó en marzo el articulo 105 de la normativa mencionada, para que ahora el salario pueda pagarse «en dinero, ya sea en moneda nacional o extranjera», abriendo la puerta a nuevas negociaciones y modalidades que hasta el momento no se fortalecían como tendencia en el mercado local y actuaban como excepción.
Aunque incluso con esta posibilidad, no hay que descontar que las empresas y los trabajadores pongan en la balanza la inestabilidad de las reglas en la Argentina, potenciales nuevos cepos que den por tierra con este beneficio que acaba de reglamentar el Banco Central, y opten por no adoptarlo.
El líder de Randstad insiste en que al margen de la confiabilidad a largo plazo, en la ecuación actual la medida tendrá menos impacto inmediato: «Sabemos que en Argentina los ciclos son muy dinámicos y volátiles, por lo que una percepción que hoy predomina puede cambiar rápidamente. En otro contexto, con inflación elevada, cepo y una brecha cambiaria significativa, probablemente la preferencia hubiera sido distinta», mencionó Servide a iProfesional.
Cómo serán las cuentas sueldo en dólares
A través de la Comunicación «A» 8460/2026, publicada en el Boletín Oficial el lunes, el Banco Central habilitó ya plenamente la habilitación y funcionamiento de las cuentas sueldo en dólares estadounidenses, como se había anticipado con el cambio instaurado en la reforma laboral.
A partir de ahora, los bancos deberán permitir los depósitos y las extracciones de efectivo en la moneda de la cuenta en la sucursal donde se encuentre radicada. Es decir que, si una persona necesita realizar una operación en efectivo con los dólares depositados en su cuenta sueldo, debe tener como referencia principal la sucursal correspondiente a la radicación de la cuenta.
Según la mencionada comunicación del BCRA,las entidades también podrán atender los retiros en otras sucursales, cajeros automáticos y terminales habilitadas, de acuerdo a la disponibilidad de billetes norteamericanos.
La gratuidad prevista para las cuentas sueldo alcanzará los fondos provenientes de la relación laboral que permanezcan acumulados, sin un límite temporal. Esto quiere decir que los bancos no podrán cobrar comisiones por mantener ese capital dentro del sistema en la cuenta correspondiente. Pero también implica que si pueden aplicar otras reglas para montos en dólares que no provengan de dicha relación laboral y se depositen allí.
Pero es fundamental que las cuentas sueldo en dólares no tendrán costo de apertura o mantenimiento para el empleado, ni se cobrará por transferencias o extracciones de efectivo en la sucursal donde el usuario tiene la misma.
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ECONOMIA
Cuánto cuesta vivir solo en Argentina y qué sueldo necesita un joven para independizarse

Vivir solo en la Argentina es cada vez más difícil, y más si se trata de jóvenes que están tratando de independizarse. Lo que sucede es que la canasta de emancipación alcanzó los $1.321.651 mensuales a nivel nacional, según un relevamiento del Centro de Investigaciones Sociales (CIS) de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE). Ese monto representa el piso de gastos que necesita un joven para vivir solo.
El problema es que esa cifra está 47% por encima del salario promedio joven, que ronda los $900.000. La matemática no cierra. Y las consecuencias se ven en los datos de convivencia.
El 44% de los jóvenes argentinos vive con su madre o su padre. Esa es la situación habitacional más frecuente entre los encuestados del estudio. Muy por detrás aparecen quienes viven solos (26%) o comparten vivienda con amigos o compañeros (21%).
La imposibilidad económica no es una percepción subjetiva. Es pura aritmética. Y moldea las decisiones de toda una generación.
Alquiler, servicios y canasta básica, más altos que el sueldo
El estudio combinó datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC con una encuesta propia y un relevamiento del mercado inmobiliario. Así llegó a la canasta de emancipación: el conjunto mínimo de gastos para vivir en forma independiente.
Los $1.321.651 se dividen en tres rubros principales. El alquiler representa $623.726, casi la mitad del total. Los servicios —expensas, luz, gas, agua e internet— suman $370.512. Y la canasta básica de consumo personal completa con $327.413.
Cada componente tiene su propio peso en la imposibilidad de mudarse. Pero el alquiler sigue siendo la barrera más alta. El 27% de quienes viven con sus padres menciona que no le dan los números para alquilar como principal motivo.
Ese porcentaje no sorprende cuando se mira la relación entre ingresos y costos. Frente a un salario de $900.000, independizarse exige casi $1.400.000. La brecha es de $421.651 mensuales.
La canasta de emancipación alcanzó los $1.321.651 mensuales, según la UADE
Cuándo se van de la casa de sus padres y qué diferencias hay entre varones y mujeres
La edad mediana de emancipación en Argentina es de 28,1 años. Pero ese promedio esconde una brecha de género importante.
Las mujeres se independizan antes: a los 27,1 años en promedio, mientras que los varones lo hacen a los 29,2 años. A los 27 años, el 60% de las mujeres ya dejó el hogar familiar. Entre los varones, esa proporción cae al 41%.
La diferencia no responde solo a factores culturales. Tiene que ver con estrategias económicas distintas. Las mujeres suelen mudarse en pareja, lo que les permite dividir gastos. Esa decisión compensa, en parte, otra desigualdad estructural.
Los varones se emancipan con un ingreso promedio de $900.000. Las mujeres lo hacen con $616.300. La brecha salarial al momento de mudarse es del 32%.
Esa diferencia de ingresos explica por qué ellas priorizan la convivencia en pareja como estrategia de salida. No es solo una cuestión de preferencias. Es una necesidad económica que moldea las trayectorias vitales de manera desigual.
Por qué casi la mitad vive con sus padres y qué perfil tienen
El estudio describe con precisión quiénes son los que conviven con sus padres. Tienen en promedio 23,3 años. Son mayoritariamente mujeres (62,6%). Y el principal motivo que mencionan es económico.
El 27% indica directamente que no les alcanza la plata para alquilar. Ese porcentaje supera al de quienes dicen que priorizan el ahorro (no especificado en el original, pero implícito en «por encima de razones como priorizar el ahorro o los estudios»).
El 52% de quienes viven con sus padres tiene ingresos inferiores a los de ellos. Y el 44,4% no aporta dinero al hogar. La dependencia económica sigue siendo significativa.
Pero la permanencia en la casa familiar no es solo una estrategia de supervivencia. También genera ambivalencias emocionales que el estudio registra con claridad.
El 27% de los encuestados asocia vivir con sus padres a la tranquilidad y el apoyo. Otro 27% lo relaciona con frustración por no poder independizarse o con sensación de estancamiento. La convivencia es, al mismo tiempo, contención y limitación.
En esa misma línea, dos de cada tres jóvenes se identifican —total o parcialmente— con la frase «soy adulto, decido como adulto, pero en casa mantengo hábitos de adolescente».
Como señala Juana Jurado, investigadora en Psicología de UADE, «la salida de la casa familiar ya no depende solo del deseo de independencia, sino de una combinación de factores económicos, familiares y emocionales. Para la mayoría, irse de casa se volvió una proeza económica.»
Uno de cada siete volvió a vivir con sus padres después de haberse ido
El estudio detectó un fenómeno creciente: el regreso al hogar familiar después de haber vivido de manera independiente. El 15% de los encuestados (156 personas) pasó por esa experiencia.
Las razones varían. El 36% volvió después de haber vivido en el exterior. El 17% regresó por una separación o divorcio. Y el 14% lo hizo por el aumento de los costos habitacionales.
Ese último dato es especialmente revelador. Pone en evidencia la fragilidad de los proyectos residenciales y la importancia que aún tiene la familia como espacio de contención frente a cambios económicos, laborales o personales.
La vuelta a casa no es un fracaso individual. Es una respuesta estructural a un contexto donde sostener la independencia se volvió cada vez más difícil.
Dónde es más difícil independizarse y cómo influye la geografía
La brecha entre querer independizarse y poder hacerlo no se distribuye de manera uniforme en el territorio. Los jóvenes de la Ciudad de Buenos Aires se emancipan sistemáticamente antes que los de los Partidos del Gran Buenos Aires.
En la Ciudad, alcanzan el umbral del 50% de independencia alrededor de los 27 años. En el conurbano, esa meta se concreta recién cerca de los 30 años.
La diferencia no es cultural. Es económica. El mercado inmobiliario y el mercado laboral explican mejor que cualquier variable subjetiva por qué mudarse es más accesible en algunos lugares que en otros.
Qué esperan los jóvenes que todavía viven con sus padres
El 58% de quienes viven con sus padres tiene intención de mudarse. Un 21% manifiesta dudas. Y otro 21% directamente no planea hacerlo.
Entre quienes quieren irse, la mayoría preferiría vivir solos antes que hacerlo en pareja. Los aspectos más valorados de una vida independiente son la paz y tranquilidad, la libertad personal y el crecimiento individual.
En contraste, los principales desafíos que identifican están relacionados con los costos económicos, la organización doméstica y la gestión del tiempo.
La posibilidad de acceder a una vivienda propia o alquilada se ha convertido en uno de los principales desafíos para las nuevas generaciones. En un contexto donde los costos habitacionales ocupan una porción cada vez mayor de los ingresos, la independencia residencial aparece como una meta deseada, aunque difícil de alcanzar para muchos.
Jurado agrega un matiz importante: «A diferencia de generaciones anteriores, muchos jóvenes transitan una autonomía parcial: trabajan, estudian y toman decisiones propias. La permanencia en el hogar familiar implica menos gastos, servicios resueltos y una red de apoyo constante. En ese contexto, cuando existe contención y autonomía, irse de la casa deja de percibirse como una urgencia.»
Muchos optan por destinar sus recursos a otros proyectos, como estudiar, viajar o desarrollarse profesionalmente. La independencia residencial plena se pospone, no siempre por imposibilidad, sino a veces por elección estratégica.
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ECONOMIA
Jornada financiera: las oscilaciones de Wall Street y la caída del petróleo condicionaron a los activos argentinos

Los índices de Wall Street volvieron a cerrar dispares este martes, en una operatoria condicionada por la presentación de balances corporativos y la nueva baja en los precios del petróleo, en mínimo de dos semanas.
El índice Dow Jones de Industriales avanzó 1%, el panel tecnológico Nasdaq cedió 0,2% y el promedio S&P 500 ganó 0,2 por ciento. La cotización del crudo descontó cerca de 5 por ciento.
El índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires resignó un 1,5% en pesos, en los 3.256.362 puntos, a la vez que los bonos soberanos en dólares -Bonares y Globales- cayeron un 0,2% en promedio. El riesgo país de JP Morgan subió un entero para la Argentina, en los 441 puntos, luego de marcar 450 puntos básicos por la mañana, el nivel más alto desde el 10 de junio último.
Entre los ADR y acciones de empresas argentinas que son operados en dólares en Nueva York imperaron las bajas. Del lado ganador destacó la recuperación de Globant (+7,7%), mientras que entre las bajas lideraron Vista Energy (-3,4%) y Transportadora Gas del Sur (-2,9%).
“En el mercado local, la plaza financiera acusó el golpe del sesgo vendedor emergente. A pesar del explícito respaldo otorgado por la titular del FMI, Kristalina Georgieva, durante su visita al país, la renta fija cayó con fuerza elevando al riesgo país hasta tocar su nivel más alto en siete semanas”, resumió Damián Vlassich, Team Leader de Estrategias de Inversión en IOL.
Los precios del petróleo ampliaron sus pérdidas, para alcanzar sus niveles más bajos desde el 13 de julio ante las cautelosas esperanzas de que se resuelva el conflicto entre Estados Unidos e Irán, mientras los operadores seguían evaluando los acontecimientos en Oriente Medio.
Los futuros del crudo Brent del Mar del Norte -de referencia internacional- bajaron un 5%, a USD 83,91 el barril para entregar en septiembre, mientras que el crudo estadounidense WTI (West Texas Intermediate) cedió un 4,2%, a USD 79,16 el barril.
En el exterior, “la combinación de tasas de interés que parece que se mantendrán elevadas por más tiempo y la absorción de impactos en los balances corporativos obliga a los operadores a rotar hacia sectores defensivos y compañías con flujos de caja predecibles”, afirmó Laura Torres, directora de Inversiones IMB Capital Quants.
“Para los próximos días, la clave no estará únicamente en el tono del comunicado de la Fed, sino en la capacidad de las Big Tech para sostener sus guías de beneficio; si los reportes trimestrales logran validar la demanda real, la zona de sobreventa actual servirá como un piso táctico para retomar la tendencia de fondo.”, agregó Torres.
Con un volumen operado en el segmento de contado de USD 528,834 millones, el dólar mayorista avanzó un peso, a 1.498 pesos, un movimiento marginal que igualmente sirvió para marcar un nuevo récord nominal.
“Tras registrar las primeras operaciones con sesgo alcista y alcanzar un máximo intradiario de $1.502, logró estabilizarse y regresar a la zona de apertura, donde operó durante gran parte de la jornada. Recién sobre el final, una mayor oferta logró imponerse y permitió una leve corrección“, detalló Nicolás Merino, operador de ABC Mercado de Cambio.
El Banco Central no efectuó compras en la plaza de contado por primera vez desde el 2 de enero. Las reservas internacionales brutas restaron USD 234 millones, a USD 48.931 millones, con la incidencia de una caída de 1,3% en la cotización del oro, USD 4.028,50 la onza.
“Hoy hubo compras fuertes del sector de energía y el BCRA no compró. En lo que va de julio el promedio de compras diaria es USD 116 millones por día versus USD 97 millones diarios en lo que va del año”, recordaron a Infobae fuentes de la entidad monetaria.
El analista Salvador Di Stefano subrayó que el “primer día del año que el BCRA no compró es toda una señal. Si compraba el dólar terminaba en $1.500, pero terminó en $1.498. Evidentemente el Banco Central se siente cómodo con el dólar en estos niveles”. Y completó: “el Banco Central no quiere un dólar más arriba; cuidado: se aleja la liquidación de exportaciones del campo”.
Para Emilio Botto, jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital, “la moderación observada en las compras de divisas del Banco Central durante las últimas semanas no modifica el diagnóstico de fondo. Se trata de una desaceleración circunstancial que, aun así, mantiene a julio camino de convertirse en el tercer mes con mayor acumulación de reservas del año”.
El dólar mayorista gana 16 pesos o 1,1% en julio, una tasa que debería ser inferior a la inflación del período. En 2026 sube 43 pesos o 3 por ciento.
El BCRA estableció un techo para las bandas cambiarias en los $1.841,16, cifra que dejó al tipo de cambio oficial a 343,16 pesos o 22,9% de ese umbral de flotación.
El dólar al público se mantuvo estable a $1.520 para la venta en el Banco Nación por tercer día seguido, también un máximo nominal. El BCRA informó que en las entidades financieras el dólar minorista promedió $1.520,82 para la venta y $1.470,15 para la compra.
Asimismo, la cotización blue avanzó otros diez pesos o 0,6% este martes, a $1.570 para la venta, un nuevo récord nominal para este segmento. El dólar informal acumula un incremento de 55 pesos o 3,6% en lo que va de julio.
En el mercado de dólar futuro hubo un importante monto negociado equivalente a USD 2.050,7 millones, con alzas reducidas pero generalizadas. La posición para julio, que expira este viernes, subió tres pesos o 0,2%, a $1.499, mientras que el contrato para el cierre de agosto quedó a $1.524 (+0,1%).
North America
ECONOMIA
El BCRA cortó la racha de compra y en el mercado vuelan rumores de maniobras para frenar al dólar

Ya «endulzado» por las buenas noticias que todos los días contaba el Banco Central (BCRA) sobre sus compras de dólares, el mercado financiero se llevó este martes la primera sorpresa desagradable del año: no hubo compras de divisas, en medio de fuertes versiones sobre una intervención estatal para frenar la presión alcista sobre el tipo de cambio.
Se rompió así una racha de 135 jornadas financieras en las que el BCRA acumuló dólares para reforzar reservas y, así, ayudar al Tesoro a pagar los vencimientos de deuda. No fue el mejor «timing», además, con Kristalina Georgieva en el país, y justo cuando la directora del FMI había recomendado expresamente a Santiago Bausili que no dejara de comprar dólares.
Entre los analistas todavía no está claro si lo que ocurrió el miércoles es un hecho aislado ocasionado por una demanda inusual del sector privado, o si estamos ante un cambio de tendencia.
El BCRA cortó la racha de compras tras 135 ruedas consecutivas
En lo que va del año, el BCRA compró u$s13.132 millones, un promedio de u$s1.876 millones por mes, lo cual excede los requerimientos que había hecho el FMI.
A primera vista, lo que los analistas observan es que hay indicios de una intervención oficial en el mercado. No en el sentido de venta de divisas, claro, sino a través de las posturas oficiales en el mercado de futuros y en la venta de bonos «dólar linked».
Es, después de todo, una situación que ya había ocurrido hace un mes, cuando los inversores pulsearon para empujar el tipo de cambio ante un vencimiento de bonos.
El BCRA regala tasa en dólar futuro
Desde primera hora se vio que iba a ser una jornada atípica: apareció una demanda más alta de lo habitual, y posturas vendedoras que no dejaban pasar al dólar oficial de los $1.500. Y de inmediato surgió la sospecha de que el Central podría estar vendiendo.
También llamó la atención el nivel de tasas fuertemente negativas implícitas en los contratos del mercado de futuros A3 -ex Rofex-. Esa tasa es el costo de la cobertura que toma el inversor para estar a resguardo de una devaluación imprevista.
Para la posición a julio, la tasa cayó a 8,12% nominal anual -con un tipo de cambio pactado en $1.499 para fin de mes-. Es decir, la cobertura en futuros no sólo no cuesta dinero, sino que tiene una ganancia y, de esa manera, estimula a quienes tienen liquidez a mantenerse en activos pesificados.
Cuando lo que se gana por comprar el título público es mucho más que lo que cuesta ese «seguro» contra la devaluación, entonces los inversores se desprenden de los dólares y el tipo de cambio baja. Y lo contrario ocurre cuando la tasa queda debajo de la curva de futuros.
Es lo que, en la jerga financiera, se conoce como la «tasa sintética». Cuando el BCRA influye para aplastar esa tasa implícita de futuros, entonces el mercado suele reaccionar con una venta de dólares en el mercado spot, coloca los pesos que les dan por esos dólares para aprovechar el alto nivel de tasa y, simultáneamente, toma una cobertura en A3 para no correr el riesgo de una devaluación imprevista.
La diferencia entre la tasa en pesos y el costo de la cobertura es la ganancia que deja esta operatoria -la tasa sintética-. En ese caso, el mercado ayuda a contener, o incluso a hacer caer, la cotización del dólar.
La pulseada con los bonistas
El volumen de la cobertura en el mercado de futuros fue de 4,3 millones de contratos abiertos -un 35% superior al mes pasado-. Es decir, hay una mayor demanda por cobertura cambiaria.
Los analistas atribuyen esta situación, tal como ya había ocurrido en junio, al hecho de que está por vencer un remanente importante de bonos en pesos que ajustan por el valor del dólar, emitidos por el Tesoro.
Este martes fue el día en que quedaba fijada la cotización a la cual se convertirá el bono para determinar cuántos pesos recibirán los bonistas. Y lo habitual en esas situaciones es que se produzca una «pulseada» entre los inversores, que tratan de empujar al alza el tipo de cambio, y el BCRA, que trata de contener el precio.
Por lo pronto, esa estrategia del Central sirve también para que en la licitación del miércoles el Tesoro tenga mayor facilidad para «rollear» los vencimientos y colocar el nuevo menú de bonos.
Los vencimientos totales ascienden a $8,4 billones. Entre los títulos que ofrecerá Toto Caputo figura un nuevo bono dual -se puede optar entre la tasa Tamar o el dólar linked-. Es decir, un papel que trata de llevar calma al mercado al cubrir simultáneamente el riesgo inflacionario y el devaluatorio.
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