INTERNACIONAL
Arturo Pérez-Reverte, escritor: “Las guerras me borraron las fronteras entre el bien y el mal”

Es sinónimo de “corresponsal de guerra”. Fue los ojos de España y Europa en conflictos que signaron el destino de incontables países en las últimas décadas. También cubrió otros olvidados por la lógica a veces caprichosa del interés público por las historias del mundo.
Arturo Pérez-Reverte es un rebelde, un amante de las historias, un apasionado por contar la condición humana en todas sus dimensiones y un hombre de la vieja guardia, de un periodismo que entendía que la territorialidad lo era todo. Sarajevo, Beirut, Malabo, Kassala, Managua, Yamena, Paso de la Yegua, Jartum, Bucarest, Bagdad, Luanda, Maputo son apenas algunos de los lugares donde transcurren las crónicas que recopila Enviado Especial: una biografía de guerra, un libro que reúne las historias y vivencias en sus 21 años como corresponsal de guerra.
“Soy un mercenario honrado”, dice con una sonrisa, en diálogo con TN, ya alejado de la cobertura de conflictos, viviendo sus 75 años navegando en su velero y escribiendo libros. La entrevista es en Buenos Aires, en medio de un viaje por la Feria del Libro, donde presenta esta novedad editorial que justamente repasa su carrera como periodista. En una conversación extensa sobre el oficio y sobre los conflictos actuales, Pérez- Reverte reflexiona sobre el periodismo, los riesgos de normalizar el horror y sobre algunos de sus fantasmas. Además, da su mirada sobre la emergencia líderes como el presidente norteamericano Donald Trump y dice: “El error es pensar que Trump es la causa, y Trump no es más que el síntoma, Trump, Putin, otros, no son más que la manifestación física de una tendencia de la humanidad que en este momento se está dando”
– ¿Qué es lo más duro que le dejó la vivencia de cubrir tantos conflictos?
-Lo más lúcido que me dejó fue saber que el ser humano no es bueno ni malo, sino que es bueno y malo al mismo tiempo. Saber que en un mismo día una persona puede hacer cosas heroicas o cosas infames, la misma persona con pocas horas de diferencia. La guerra me borró fronteras entre el bien y el mal, me borró prejuicios, me borró ideas preconcebidas.
Empiezo a entender que el mundo es un lugar peligroso, poblado por animales peligrosos llamados seres humanos, y que donde el bien y el mal se mezclan, se confunden, y entonces me enseñó también a despreciar o a ignorar o a desdeñar a aquellos que creen que la vida tiene una línea que separa lo bueno del malo, el blanco y el negro. La vida es una gama de grises.
– ¿Qué significa hoy ser corresponsal de guerra, entendiendo que, al parecer, tenemos la ilusión de que cualquiera, levantando una señal de celular, puede contar algo que está pasando en un lugar remoto?
-Yo soy un corresponsal de guerra del siglo pasado, entonces mi trabajo ya dejó de existir. Ese trabajo ya no se hace igual. Ahora la guerra es una cosa diferente, ahora ya no hace falta ir al frente con la cámara, porque ahora hay soldados con el celular, con la cámara en el casco, drones que cuentan todo eso. El corresponsal de guerra ya no es alguien que está en el frente compartiendo la miseria, hay excepciones, pero en general es alguien que está en el hotel, contando conexiones continuas, necesita estar vinculado tecnológicamente a su medio informativo. Entonces, digamos que esa forma de cubrir guerras que era la mía y la de mi generación, hace mucho tiempo que terminó, por eso me fui.
-También hubo una lógica quizás decepcionante en el negocio, porque, con la tiranía de las métricas, de repente, había un corresponsal arriesgándolo todo en un lugar queriendo contar la historia más relevante y quizás le ganaba una historia que tenía mucho impacto, por lo que sea, ¿no?
-O el fútbol.
-O el futbol.
-Yo he estado en Sarajevo y me han dicho: “No mandes hoy crónica que hay partido de fútbol”. “Es que ha habido 22 muertos”, “Ah bueno, manda cosita corta, tal…pero que no sean mucho muerto porque no conviene a la hora…que vamos a estropearles la cena a los del partido…” Eso me ha pasado. Y todo eso me hizo ver, poco a poco, que el mundo ha cambiaba y que no valía la pena que me mataran en Sarajevo o donde sea por subir un punto el rating de audiencia frente a un partido y ese tipo de cosas, ¿no? Entonces, poco a poco, fui perdiendo la fe en mi profesión, porque venía una manera nueva de hacer la profesión. No digo que sea mejor o peor. Diferente, pero yo ya no podía, era demasiado tarde para que yo me adaptara a ese nuevo mundo. Pérez-Reverte fue entrevistado por Carolina Amoroso en TN Central. (Foto: TN).
– ¿Se termina naturalizando el horror? ¿Llega a un punto donde la audiencia hasta se anestesia incluso frente a lo más estremecedor que son los niños en el centro del horror?
-Cuando en la guerra ves matar a un anciano, o sufrir a un hombre adulto, una mujer, la guerra tiene sus reglas y la vida es así de dura. Pero los niños no comprenden, lo peor es sufrir sin comprender. En la guerra, mis peores recuerdos tienen que ver con niños y con animales, porque no comprenden el dolor, el horror. Un niño quemado, un niño que está sentado junto a su padre, que le han matado, un perro que te sigue con la pata rota, porque es el único ser humano que ha visto desde hace dos días en el lugar donde está todo lleno de cadáveres, no entienden, no comprenden.
Comprender es casi analgésico. Comprendo que el ser humano es así, la vida es así, la historia es así, los balcanes tal, la dictadura argentina, la dictadura española. Pero cuando no entiendes por qué te hacen sufrir, es lo más doloroso. Entonces mis peores recuerdos de guerra tienen que ver con animales y con niños.
—En algún momento, creo que en un podcast, en una entrevista, le escuché decir que hay territorios que son particularmente difíciles para las mujeres. Pero usted trabajó con mujeres, incluso, creo, con una fotógrafa que después trabajó en una organización de Derechos Humanos. ¿Cuáles son los desafíos que tienen las mujeres en las coberturas?
-Yo había lugares donde no quería ir nunca a trabajar con mujeres, porque me iban a matar para violarlas, entonces no quería correr ese riesgo. África era muy peligroso, ir a una guerrilla africana con una mujer era jugártela.
— Hay como un imperativo que tiene algunos problemas en relación con ese trabajo de ser un enviado especial en conflicto y es el imperativo de engrosar el cuero para poder plantear una distancia profesional respecto de lo que se está contando. Ahora, ¿qué pasa con el riesgo de que el cuero se engrose tanto al punto tal de que uno se vuelve impermeable a ese dolor?
-Ocurre.
— ¿Y ese es el momento en el que hay que dejar de hacerlo?
-He visto casos, te vuelves cínico, te vuelves egoísta, no crees en lo que haces y bueno, es más incluso: “A ver si hay algún muerto tal, que hoy esto está muy…” eso lo he visto, no me lo han contado. Lo he visto.
Lo que pasa es que también depende de cómo seas, ahí es donde sale la naturaleza del ser humano. Si eres una persona honesta, honrada, con formación, con lucidez, emocionalmente estable, una persona con sentimientos adecuados y has sido educado en la parte buena de la vida, evidentemente no caes en eso. Pero al final, sí que tarde o temprano, algo te afecta. Entonces es el momento de decir, a mí me pasó, me pasó.
Yo ya tuve tres etapas, la primera fue una etapa aventurera juvenil de adrenalina, la segunda fue una etapa profesional seria, yo era un mercenario honrado, como digo siempre, tenía mi trabajo y cobraba por él, me jugaba la vida por contar las cosas y una tercera en la cual ya dejé de creer.
— ¿Cuál es su mirada sobre el conflicto en Ucrania?
-Es uno más, es que para mí es normal que haya conflictos, lo ha sabido siempre desde Troya hasta ahora, que tengamos memoria y lo seguirá viendo, es que no va a parar nunca, la guerra va a seguir de muchas formas, Hormuz y mañana será Angola o Mozambique o lo que sea, yo que sé.
— Hablando sobre el carácter cíclico de los conflictos, también hay lugares que, casi como un destino fatídico, parecen destinados a volver a estar en el centro del conflicto, acá hay en el libro algunas crónicas de Beirut, vuelve a ser el Líbano un epicentro, en este caso un epicentro secundario de un conflicto que ¿es un conflicto de no acabar, el conflicto en Medio Oriente?
-Hay conflictos que no acaban, porque hay conflictos que están enquistados, no ya en la coyuntura, sino en la historia.
Líbano forma parte de un conflicto mucho mayor, que es el conflicto de Israel. Israel es un conflicto que viene desde la diáspora de los judíos, viene de la creación del Estado de Israel, hay un montón de factores que son inconciliables, no hay una solución, es que tenemos la tendencia a pensar que todo tiene solución, la verdad es que hay cosas que no tienen solución.
Pérez Reverte en la isla de Syros, Grecia. Fotografía de su archivo personal, gentileza de Penguin Random House.
— ¿Cuál es su mirada sobre la irrupción de Trump en este escenario de un mundo que repite conflictos?
-El error es pensar que Trump es la causa, y Trump no es más que el síntoma, Trump, Putin, otros, no son más que la manifestación física de una tendencia de la humanidad que en este momento se está dando.
— ¿No hay una lógica algo entre mezquina y caprichosa en la tensión que se le pone a algunos conflictos el olvido, la postergación o la negligencia de otros? Aquí en América pasa…
-Cuando pasa la moda, se olvida, claro. El conflicto sigue, pero la gente ya no le interesa, porque es tanto el bombardeo, se pone de moda y todo el mundo hablando de Ucrania, o de lo que sea, de Gaza, ¿quién habla de Gaza ahora?
— ¿Por qué hay guerras olvidadas o postergadas? ¿Tiene que ver, por ejemplo, con una lógica hasta racista en el interés?
-Hombre, por supuesto, una guerra en la cual mueran negros en Angola, pues que interesa menos que una guerra en la cual mueran blancos en Ucrania, pero que interesa aquí, en Angola les interesa mucho, claro, pero siempre ha sido así.
— ¿Quedó algo en el tintero, algún territorio en el que le hubiera gustado estar haciendo lo que sabes hacer?
¿Sabes qué pasa? Tengo 75 años, he tenido una vida buena, he pagado los precios, por supuesto, precios muy altos, de todo tipo, eso es cosa mía, pero cuando miro hacia atrás creo que tengo una buena mochila llena de cosas interesantes, y justamente con ellas escribo novelas. Me voy a morir, cuando me toque el momento, que ya me queda tanto tiempo, me voy a morir sin dejar atrás cosas que la mente no había hecho. Me dejaré detrás muchas cosas que lamento haber hecho, y muchos remordimientos. Cuando trabajas mirando el reloj para transmitir a las tres de la tarde, y tu trabajo es fundamental, haces cosas de las que no estás orgulloso, para poder ser un periodista eficaz, eres un ser humano a veces no tan eficaz o no tan bueno, ¿no?
Y bueno, todos esos fantasmas que los tengo, están conmigo, están en este libro, otros están en mis novelas, están ahí. Eso es lo que lamento, no haber sido mejor persona en momentos duros, donde el egoísmo profesional se superpuso a la humanidad. Pero aparte de eso, no tengo ningún otro lamento.
Arturo Pérez Reverte, guerra
INTERNACIONAL
El dengue deja más fallecidos y acelera su expansión en Panamá

Mientras miles de panameños enfrentan síntomas similares a los de un resfriado común en plena temporada lluviosa, las cifras oficiales muestran que el dengue continúa avanzando en el país y lo hace con señales que preocupan a las autoridades sanitarias: más casos, más hospitalizaciones, más pacientes graves y más muertes.
El más reciente informe epidemiológico del Ministerio de Salud revela que hasta la semana epidemiológica 19, correspondiente del 10 al 16 de mayo, Panamá acumulaba 2,581 casos de dengue, 113 más que los reportados una semana antes, cuando el país registraba 2,468 contagios. Pero el aumento no se limita únicamente al número de enfermos.
Los casos con signos de alarma pasaron de 291 a 311 en apenas una semana, mientras que los casos de dengue grave aumentaron de 15 a 17. Las hospitalizaciones también crecieron de 307 a 328 pacientes y las defunciones subieron de siete a ocho. La tasa nacional de incidencia pasó de 52.3 a 54.7 casos por cada 100 mil habitantes, reflejando una expansión sostenida de la enfermedad en distintas regiones del país.
La Región Metropolitana continúa siendo la más afectada con 680 casos acumulados, seguida por Colón con 462 y Bocas del Toro con 265. Entre los corregimientos con mayor cantidad de contagios figuran Tocumen, Puerto Pilón, Veracruz, 24 de Diciembre, Belisario Frías y Las Garzas. Los adolescentes de entre 10 y 14 años siguen siendo el grupo más impactado, con una tasa de incidencia de 78 casos por cada 100 mil habitantes.

Uno de los principales desafíos para las autoridades es que los primeros síntomas del dengue suelen confundirse con los de un resfriado, una gripe o incluso otras infecciones virales.
Sin embargo, existen diferencias importantes. Mientras los resfriados suelen provocar congestión nasal, estornudos y dolor de garganta, el dengue se caracteriza por una fiebre alta repentina, dolor intenso de cabeza, dolor detrás de los ojos, dolores musculares y articulares severos, cansancio extremo y malestar general.
Precisamente por esos dolores musculares y articulares intensos, la enfermedad es conocida popularmente como la “fiebre quebrantahuesos”. Algunos pacientes también pueden presentar náuseas, vómitos y erupciones en la piel varios días después del inicio de los síntomas.
Los especialistas advierten que el mayor riesgo aparece cuando la fiebre comienza a desaparecer. Contrario a lo que muchas personas creen, la reducción de la temperatura no siempre significa mejoría. Es en ese momento cuando algunos pacientes desarrollan signos de alarma que pueden anticipar un cuadro grave.

Entre las señales que requieren atención médica inmediata figuran el dolor abdominal intenso y persistente, vómitos continuos, sangrado de encías o nariz, presencia de sangre en heces o vómitos, dificultad para respirar, somnolencia excesiva, irritabilidad o una sensación marcada de debilidad.
Cuando estos síntomas aparecen, el paciente puede requerir hospitalización para recibir líquidos intravenosos, monitoreo constante y tratamiento especializado.
Los datos oficiales muestran precisamente que cada vez más pacientes están llegando a esa fase crítica. En una sola semana se sumaron 20 hospitalizaciones adicionales y dos nuevos casos de dengue grave, indicadores que suelen ser observados con especial atención por los epidemiólogos porque reflejan la presión que la enfermedad ejerce sobre el sistema de salud.
El comportamiento observado en Panamá coincide con una tendencia regional. Diversos países de América Latina han reportado durante los primeros meses de 2026 un aumento de casos favorecido por las lluvias, las altas temperaturas y la proliferación del mosquito Aedes aegypti, transmisor del virus.

Naciones como Brasil, Colombia, Perú, Honduras y Costa Rica han mantenido sistemas de vigilancia reforzados debido a la persistencia de brotes y a la circulación simultánea de distintos serotipos del dengue.
Las autoridades sanitarias panameñas insisten en que la principal herramienta para contener la enfermedad sigue siendo la eliminación de criaderos. El mosquito deposita sus huevos en recipientes con agua acumulada, por lo que tanques destapados, llantas, botellas, latas, cubetas y otros objetos abandonados pueden convertirse en focos de reproducción.
Mientras el país entra en los meses de mayor intensidad de la temporada lluviosa, el avance de las estadísticas deja un mensaje claro: el dengue continúa ganando terreno. Y aunque la mayoría de los pacientes se recupera sin complicaciones, el aumento simultáneo de contagios, hospitalizaciones, casos graves y fallecimientos demuestra que la enfermedad sigue representando una amenaza significativa para la salud pública panameña.
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INTERNACIONAL
Foreign enemies have a shockingly simple way to track US troops overseas, lawmakers warn

NEWYou can now listen to Fox News articles!
A bipartisan group of lawmakers is demanding answers from the Pentagon after U.S. Central Command disclosed it had received multiple threat reports indicating foreign adversaries were exploiting commercially available location data to target or surveil American military personnel overseas.
In a letter to War Department Chief Information Officer Kirsten Davies, lawmakers led by Sen. Ron Wyden, D-Ore., and Rep. Pat Harrigan, R-N.C., warned that the Pentagon «has not taken basic steps to protect U.S. military personnel from the serious counterintelligence and force protection threat posed by the collection and sale of personal information, including cell phone location data, by data brokers.»
The lawmakers cited information provided by U.S. Central Command, which told Congress it «has received multiple threat reports concerning adversary exploitation of commercial location data to target or surveil U.S. personnel in theater.»
The warning centers on the vast commercial data broker industry, which collects and sells location information generated by smartphones, apps and advertising networks. Lawmakers say adversaries may be able to purchase or otherwise obtain that data and use it to identify military installations, monitor troop movements or track individual service members.
HACKERS CLAIM MASSIVE BREACH OF COMPANY THAT TRACKS AND SELLS AMERICANS’ LOCATION DATA
A bipartisan group of lawmakers is demanding answers from the Pentagon about adversaries exploiting commercially available location data to target or surveil American military personnel overseas. (Tomohiro Ohsumi/Getty Images)
After revealing that CENTCOM had received multiple threat reports involving adversaries exploiting commercial location data, the lawmakers argued the Pentagon has failed to adequately address a vulnerability that has been known for years.
«That foreign adversaries are still able to buy location data collected from the phones of U.S. personnel serving in military hotspots is a direct result of DOD leadership’s failure to prioritize this threat and implement common sense cyber defenses recommended by federal cybersecurity experts,» the lawmakers wrote.
According to the letter, CENTCOM told lawmakers it only rolled out a capability to administratively disable location sharing on government-issued smartphones in May. Lawmakers also said advertising identifiers — unique tracking numbers used by advertisers and data brokers to monitor devices across apps and services — remain active on government-issued devices despite longstanding recommendations from cybersecurity agencies to disable them.
ALLSTATE SUED FOR ALLEGEDLY TRACKING AND SELLING 45M AMERICANS’ LOCATION DATA
The lawmakers urged the Pentagon to disable advertising identifiers on all government-issued smartphones and issue guidance requiring personnel to do the same on personal devices used overseas or on military installations. They also called for the Departement of War to replace web browsers that facilitate advertising-related data collection with privacy-focused alternatives that include anti-tracking protections.
The Pentagon has been grappling with the security implications of commercially available location data for years. In 2018, the fitness-tracking app Strava inadvertently revealed the locations and movement patterns of military personnel after publishing a global heat map of user activity. Similar concerns later emerged involving other fitness and location-based applications that exposed military installations and, in some cases, could be used to identify individual service members.
The War Department subsequently issued guidance restricting the use of applications and devices that share geolocation data in operational areas. But lawmakers argue the department has not fully implemented more basic protections designed to limit the collection and sale of location information in the first place.
Fox News Digital reached out to the Pentagon for comment.
Cybersecurity experts say the concern extends far beyond fitness-tracking applications.

The lawmakers cited information provided by U.S. Central Command, which told Congress it «has received multiple threat reports concerning adversary exploitation of commercial location data to target or surveil U.S. personnel in theater.» (Jonathan Klein/AFP via Getty Images)
The commercial data ecosystem collects vast amounts of location information generated through smartphones, mobile applications, advertising technology systems and other digital services.
«The United States’ foreign adversaries have plentiful opportunities to exploit commercial location data on Americans, because so much location data is collected, shared, sold, inferred, and much more across the commercial market on millions of Americans every day,» Justin Sherman, CEO of research and advisory firm Global Cyber Strategies, told Fox News Digital.
Sherman said foreign adversaries can potentially obtain access to location data through data brokers, digital advertising networks and other commercial systems that collect and sell information about users’ movements.
«If you’re one of the United States’ foreign adversaries, you have advanced cyber capabilities, but you see all this U.S. data out there on the commercial market, you’d think: ‘why hack when I can buy?’»
«Foreign adversaries can take advantage of gaps in U.S. privacy laws, failures in other countries to lock down data, and the pervasiveness of digital systems to get location data from data brokers, real-time bidding networks for digital ads, and many other commercial sources,» Sherman said.

The commercial data ecosystem collects vast amounts of location information generated through smartphones, mobile applications, advertising technology systems and other digital services. (Source: U.S. Army )
Once obtained, Sherman said the data can potentially be used to identify individuals, track their movements over time and build what intelligence professionals refer to as «patterns of life» — detailed pictures of a person’s routines, habits and activities.
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«The sale of location data in particular on Americans’ devices puts military personnel at risk, can expose their families and other people in their lives, and allow anyone with the data to see the sites they visit, map patterns of life, run intelligence operations against them, and more,» Sherman said. «It’s a serious national security threat.»
The lawmakers’ letter raises fresh questions about how much commercially available data foreign adversaries can access and whether existing Pentagon safeguards are sufficient to protect American troops operating in sensitive environments around the world.
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