CHIMENTOS
Así vivió Luisana Lopilato la inauguración del Mundial 2026 en Canadá con Michael Bublé como figura estelar

El Mundial 2026 arrancó con dos inauguraciones en días consecutivos. El jueves fue el turno de México; el viernes, el de Canadá. En el Estadio Toronto, ante una audiencia global, el país anfitrión aprovechó el escaparate para presentarse al mundo: sus raíces indígenas, su diversidad cultural y su vínculo con la naturaleza, desde los bosques del interior hasta las costas del Atlántico y el Pacífico. Para esa ceremonia, Canadá eligió a uno de sus propios: Michael Bublé.
El cantante, una de las voces más reconocidas del país, fue anunciado como artista de la inauguración canadiense con un afiche oficial de la FIFA que no tardó en circular en redes. Bublé se presentó ante el mundo en uno de los escenarios más grandes que puede ofrecer el deporte global, con el peso simbólico de representar a su país en el momento en que todos los ojos estaban puestos sobre él.
A miles de kilómetros del estadio, Luisana Lopilato, su esposa, siguió cada detalle desde casa. La actriz argentina, esposa de Bublé, no estuvo presente en Toronto pero no dejó pasar el momento sin hacerlo público. La noche anterior a la ceremonia publicó el afiche oficial en sus historias de Instagram con una frase que no necesitaba demasiadas palabras: “Mañana, en la inauguración de Canadá. Mi amor, que orgullo”.

El viernes, cuando la ceremonia comenzó a transmitirse en vivo por TyC Sports, Luisana volvió a sus historias. Esta vez con una imagen desde su living: las piernas estiradas, la televisión encendida con las imágenes de la inauguración canadiense en pantalla y la bandera de Canadá como primer elemento de la publicación. El texto que eligió para acompañar la escena fue directo: “Desde acá, acompañándote con mucho orgullo y emoción”.
Las dos historias trazaron un arco completo: la anticipación del día anterior y el seguimiento en tiempo real desde casa. Sin estar en el estadio, Luisana encontró la manera de hacer visible su presencia en un momento que, para Bublé, tenía un peso particular: cantar en la inauguración del Mundial que su propio país organiza por primera vez.

Semanas atrás, Lopilato admitió en diálogo con Guido Kaczka en La 100 que sostener una familia entre dos países y dos carreras de alto perfil no es sencillo. Casi dos décadas después de haber comenzado su relación con el cantante, la actriz describió con franqueza el esfuerzo cotidiano que implica mantener todo en orden: “Hace 19 años que lo venimos haciendo y sigue funcionando. Es difícil”.
La pareja comparte una rutina en la que los viajes y las mudanzas entre Argentina y Canadá son una constante. Esa movilidad permanente convierte la planificación en una necesidad que no admite improvisación. Luisana lo explicó con una precisión que dice todo sobre cómo funciona su día a día: “En diciembre estoy viendo lo de agosto del año que viene, pero si no me avisan con tiempo yo no me puedo organizar”.
La anticipación no es un capricho sino una condición para que la maquinaria familiar no se detenga. Con cuatro hijos —Noah, Elías, Vida y Cielo— y dos agendas laborales que pueden cambiar en cualquier momento, cada decisión requiere ser tomada con meses de antelación.

La coordinación no recae solo sobre Luisana. Bublé también ajusta sus compromisos cuando la agenda de la actriz lo exige. “A él también le pasa que tiene que mover un show porque yo trabajo. Para que todo funcione”, explicó Lopilato, dejando en claro que la negociación es permanente y va en ambas direcciones.
Ese equilibrio se vuelve más complejo cuando los viajes de trabajo se cruzan con la rutina escolar de los chicos. Luisana encontró una solución que le permite trabajar sin desarmar la estructura que los niños necesitan: “Trato de no sacarlo tanto, que son dos o tres semanas, pero viajo con una maestra y los chicos siguen la misma rutina”.
La fórmula implica llevar la escuela consigo. En lugar de dejar a los hijos atrás o interrumpir su continuidad educativa, la familia se mueve como una unidad que replica en cada destino las condiciones del hogar. Una logística que, según la propia Luisana, lleva 19 años perfeccionándose y que, a pesar del esfuerzo que demanda, sigue funcionando.
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CHIMENTOS
Qué ver en Netflix, la minserie de 4 episodios que es ideal para abrir este fin de semana de viernes: «Ciudad tóxica»

Para quienes estén buscando una historia cautivante, “Ciudad tóxica” no es solo una miniserie, sino que una advertencia, la miniserie de 4 episodios de Netflix, se mete de lleno en una que incomoda por lo real que se siente.
Todo comienza con una comunidad que convive con algo que no termina de entender. Lo que parece un problema menor empieza a crecer hasta convertirse en una amenaza imposible de ignorar.
A diferencia de otros dramas, acá el foco no está en un solo personaje. La historia se expande y muestra cómo distintas vidas quedan atravesadas por una misma situación.
La serie construye su tensión desde lo cotidiano. No necesita exagerar: lo que impacta es ver cómo lo invisible empieza a afectar todo lo que parecía estable.
LA MINISERIE DE NETFLIX QUE ELIGEN EN TODO EL MUNDO
En ese sentido, Netflix apuesta por un relato que mezcla drama personal con un trasfondo social fuerte. Las decisiones, los silencios y las responsabilidades empiezan a pesar.
El ritmo es sostenido, pero incómodo. No hay respiro real, porque cada episodio suma una capa más a un problema que parece no tener solución simple.
También hay espacio para el conflicto humano. El miedo, la negación y la búsqueda de respuestas se cruzan en una historia que no deja indiferente.
“Ciudad tóxica” es una miniserie breve, pero contundente. Una de esas propuestas de Netflix que no solo entretienen, sino que también dejan una sensación difícil de sacarse de encima.
Netflix
CHIMENTOS
El sentido mensaje de Franco Torchia por la muerte de su padre: “Necesitás descansar mucho”

La noticia del fallecimiento de Franco Torchia, padre del periodista del mismo nombre, conmovió a familiares, amigos y a toda una comunidad que lo reconoció como figura central en la vida social de Ensenada y La Plata. La despedida pública de su hijo, mediante un mensaje en redes sociales, permitió reconstruir no solo el impacto personal de su partida, sino también el legado que deja tras décadas de compromiso comunitario.
El miércoles 1° de julio a las 15.30 se produjo la muerte, tal como relató su hijo, además de dejar en claro que había atravesado casi tres años de Alzheimer y demencia inespecífica. El mensaje, difundido a través de redes sociales, detalló datos biográficos y recuerdos entrañables, y sumó palabras de afecto de allegados como Milagros, quien compartió una despedida valorada por la familia como “la mejor posible”.
La pérdida de Franco Torchia representó mucho más que una noticia familiar. En el mensaje de su hijo, el duelo se expresa sin omitir detalles de la enfermedad ni del vínculo estrecho que los unía: “El miércoles a las 15.30 hs, tras casi tres años de Alzheimer y demencia inespecífica, murió mi padre, Franco Torchia, nacido en Montalto Uffugo, provincia de Cosenza, Italia, en 1938”. El texto remarca el agradecimiento a quienes acompañaron el proceso, especialmente a Milagros, estudiante universitaria que, durante años, compartió el edificio en La Plata donde residía Franco padre.

La publicación incluye recuerdos cotidianos y anécdotas capaces de condensar una vida: la compañía del perro Gutiérrez, los paseos, las charlas caminando por la vereda, el gusto compartido por la comida y el “arraigo asqueroso” a los hogares. “En verano si hacía mucho calor decía que me llevaba al trabajo y nos íbamos a comer sandwichitos de miga. Olvidarse la clave de Facebook era la excusa para tomar café con turrón”. Estos gestos, relatados por Milagros, ilustran la cercanía y la humanidad de quien supo ser familia para muchos más allá del lazo de sangre.
La memoria familiar también resalta el sufrimiento que marcó la vida de Franco Torchia padre: “Lo que te hizo la guerra y lo que te hizo el hambre, vos no me lo hiciste. Necesitás descansar mucho”. Así, la despedida pública integra el contexto de su infancia, atravesada por el conflicto y la penuria, pero distingue el tipo de legado que eligió transmitir a sus hijos y a quienes lo rodeaban.
La llegada a tierras argentinas marcó el inicio de un recorrido donde el esfuerzo y la integración fueron constantes. La reconstrucción de su historia subraya la huella que dejaron los primeros años en el país: trabajo desde la adolescencia, adaptación a nuevas costumbres y la formación de lazos profundos en las ciudades de Ensenada y La Plata.
La trayectoria de Torchia está marcada por el cruce de la experiencia migratoria y la construcción de una identidad en la Argentina, en diálogo permanente con sus raíces italianas. Parte de su vida y memoria quedó asociada a la transmisión de relatos sobre el amor, el hambre y la guerra, temas que aparecían en las charlas y en las costumbres familiares, como las reuniones en sociedades italianas o los eventos de la colectividad.

Durante su vida adulta, Torchia desarrolló distintas actividades laborales, principalmente en el Puerto Local, donde se desempeñó en el área de remolcadores. Este trabajo le permitió insertarse en el tejido productivo y social de la región, y potenciar su compromiso con el mundo asociativo.
La Sociedad Obrera Italiana de Ensenada fue uno de los ámbitos donde más se destacó. Allí ocupó cargos de relevancia, llegando a presidir la entidad durante varios años. Uno de los hitos de su gestión se produjo en 2008, cuando encabezó una campaña pública para evitar el remate judicial del edificio ubicado en la calle La Merced 211. El éxito de esa iniciativa fue decisivo: el inmueble fue declarado Patrimonio Cultural de la Provincia de Buenos Aires, lo que aseguró su resguardo para la comunidad.
Su labor en la Sociedad Obrera Italiana no se limitó a la administración. Impulsó concursos literarios que se convirtieron en tradición cultural local y gestionó proyectos en articulación con autoridades municipales y provinciales, siempre con el objetivo de fortalecer la identidad y los lazos sociales de la colectividad italiana. Fue reconocido por pares de otras instituciones, con quienes colaboró en iniciativas para la promoción de la cultura y las costumbres italianas.
La actividad deportiva también ocupó un lugar central en la vida de Torchia. Durante largos años, fue parte activa del Centro de Atletas Veteranos Platenses, donde contribuyó al desarrollo de la vida institucional y deportiva. La foto publicada por el propio Círculo para despedirlo, con el mensaje “dejando su compromiso, dedicación y calidad humana al servicio de nuestra institución”, evidencia el aprecio y reconocimiento de la comunidad atlética.

El deporte, según relatan familiares y allegados, fue parte del modo en que Franco tejió vínculos y transmitió valores. “Cargamos y descargamos el cronómetro mil domingos y me invitó a correr hasta el cansancio. Siempre le dije que no podía correr ni el colectivo. Insistió, me regaló trofeos: plantó semilla. Nunca le pude contar que corría, pero a todos les conté de él”. Estas palabras, compartidas en la despedida, resumen el modo en que la vida cotidiana, los pequeños gestos y los encuentros deportivos se transformaron en espacios de transmisión afectiva y social.
Franco Torchia se casó con María Cristina Matelicani, con quien tuvo dos hijos, Gabriela y Franco, y cuatro nietos: Guido, Valentín, Bruno y Teresa. La familia y la integración comunitaria fueron pilares de su identidad, tanto en la vida privada como en su proyección pública.
Su recorrido vital, desde la infancia marcada por la guerra en Italia hasta su consagración como referente social en Ensenada y La Plata, queda plasmado en la memoria afectiva de sus hijos y nietos, y en el reconocimiento de instituciones y pares. La despedida pública, atravesada por el dolor y la gratitud, recupera el valor de los vínculos, el esfuerzo colectivo y la transmisión de una herencia que combina identidad, trabajo y pertenencia.
Montalto Uffugo, el pueblo natal de Torchia, es evocado en la despedida como símbolo del regreso y del reencuentro con las raíces. “Montalto te espera. Buen viaje amigo”. La frase elegida para cerrar la carta de Milagros, replicada por su hijo, resume el anhelo de descanso y el reconocimiento de una vida marcada por el arraigo, la solidaridad y el afecto.
CHIMENTOS
Ciro Martínez se escapó de la Policía y dejó a su novia sola en pleno Mundial: el escandaloso video

El Mundial 2026 da para todo, gente. También, para darse cuenta de la clase de persona que tenemos al lado. Algo así le habrá pasado a Luli Bass con su novio Andrés Ciro Martínez al quedar sola, tan sola, mientras el líder de Los Piojos huía a toda carrera de la Policía, al verse apremiado por los efectivos en medio de un banderazo en Miami.
¿Qué pasó? Ciro, Luli y Rodrigo Pérez, de Ciro y Los Persas, fueron parte de un mini show arriba de una camioneta de la famosa cerveza del “sabor del encuentro”. Un evento para calentar a la hinchada en la previa de Argentina-Cabo Verde en Miami en los 16vos de final en el Hard Rock Stadium.
Los músicos estaban arengando desde el techo del motorhome, desde donde Ciro cantó “Tan solo” y entonó el Himno Nacional con la armónica. Pero de repente aparecieron los uniformados para parar todo y el cantante, quién sabe por qué, reaccionó de un modo que generó una intensa polémica. Ciro bajó a toda carrera del vehículo, corrió y se metió en una camioneta para salir volando del lugar.
En el techo, mientras tanto, lo miraba su novia, Luli, esperando descender luego de que la ley indicara detener el show. Las repercusiones, risas y críticas por cómo se comportó el artista no se hicieron esperar. “La dejo tan sola…”; “Caballerosidad abandonó el grupo”; “Y nadie lo seguía jajajja”; “Jajajaj ¿quién es? ¿Pomelo?”, fueron algunos de los mensajes que aparecieron en las redes.
QUIÉN ES LULI BASS, LA NOVIA DE ANDRÉS CIRO MARTÍNEZ
Nacida en 1990 como Luciana Valdés, Luli Bass es, a sus 35 años, una de las músicas más queridas del mundo del rock y hoy está en boca de todos. Es que es ella quien, a más de un año de tocar como bajista en Los Piojos, enamoró a Andrés Ciro Martínez, con quien protagoniza un romance con todos los condimentos de un hit.
Giras, shows épicos, momentos inolvidables en el escenario y una historia de amor trunca subyacen a esta nueva y glamorosa pareja del rock que empezó a gestarse a finales de 2024, cuando se hizo el anuncio del regreso de la mítica banda que lidera Ciro.
Es que, hasta que empezó su capítulo “piojoso”, Luli estuvo casada durante años con el baterista de otra banda emblemática del rock barrial stoner, La 25. Muy joven se casó Luli con Heber Vicente, con quien fue mamá, hasta que ya no pudo seguir ocultando lo que estaba viviendo con .
Fan de Los Piojos desde muy chica, Luli vivió como un sueño cuando la convocaron para reemplazar en el bajo a Miguel Ángel Micky Rodríguez en medio de un escándalo de reclamos y quejas de parte del histórico bajista del grupo. Sumarse a la banda fue toda una revolución: a la par del subidón en su carrera, Luli Bass se divorció.
Ciro Martínez, Luli Bass
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