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El regreso al FMI, nuevos socios y la cumbre del G20: cómo fue la política exterior del gobierno de Macri en 2018

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La política exterior de la Argentina en 2018 estuvo marcada por el pedido de auxilio al Fondo Monetario Internacional y por la presidencia del Grupo de los 20 ( G20), aunque hubo novedades en casi todos los frentes: el Mercosur, el intento de apertura de nuevos mercados, la cooperación internacional, la cuestión Malvinas. A pesar de que la «inserción inteligente en el mundo», objetivo repetido una y otra vez por la actual administración, se topó con varios obstáculos, el Palacio San Martín cumplió este año con su objetivo de diversificar las relaciones y de destacar la presencia argentina en foros y mecanismos internacionales.

Analistas, académicos y funcionarios coincidieron con este diagnóstico ante la consulta de sobre un balance de la política exterior argentina durante 2018, en base a cinco ejes que dominaron la agenda.

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El politólogo Andrés Malamud consideró que el Gobierno «entendió que el mundo que viene es menos occidental y más áspero» y que «ante la incertidumbre que genera la transición, apostar el futuro de un país periférico y dependiente como la Argentina a una sola canasta era un error». «[La Casa Rosada] Empezó a diversificar sus apuestas, manteniendo buenas relaciones con Occidente mientras cultiva pragmáticamente a las potencias que vienen», sintetizó.

Juan Battaleme, especialista en política exterior y seguridad internacional, opinó que «el balance que puede hacerse de la gestión de Cambiemos en materia de política exterior es positivo». Aunque planteó que una mejor relación con el mundo «no significa que los problemas argentinos vayan a ser resueltos por factores externos», destacó que «una buena política exterior permite recibir ayuda cuando más se la necesita y blinda a una administración de problemas externos». En ese sentido, afirmó que la política exterior del 2018 «es uno de los pocos campos, si no el único, donde la administración sale fortalecida».

La diputada Cornelia Schmidt-Liermann (Cambiemos), presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto de la Cámara baja, dijo a : «Fue, sin dudas, el campo en el que nuestro gobierno tuvo sus mayores y más rápidos éxitos: lo considero como el ‘reflorecer’ de Argentina en un mundo difícil».

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El regreso al FMI y la necesidad de financiamiento

El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y la directora del FMI, Christine Lagarde

A principios de mayo, el presidente Mauricio Macri anunció que había hablado por teléfono con la directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, para «trabajar en un acuerdo» para que el organismo le prestara miles de millones de dólares a la Argentina. «Nos va a dar respaldo para enfrentar este escenario global y evitar crisis como las que hemos tenido», aseguró el mandatario. En junio, la Argentina y el organismo de crédito internacional acordaron un programa stand by por USD 50.000 millones y una duración de 36 meses.

«La política exterior estuvo signada este año por un eje principal: desde el lugar que se la mire, la economía ha sido el foco y objetivo de los funcionarios dedicados a la temática», aseguró a el economista Pablo Kornblum. «La necesidad de financiamiento urgió el recurrir al FMI -vía [Donald] Trump-, al swap con China y a todo aquel país en el mundo que desee colocar sus divisas en nuestro país», agregó.

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La politóloga Elsa Llenderrozas, especialista en relaciones económicas internacionales, consideró que los gobiernos de las principales potencias y los organismos financieros internacionales «le dieron un gran respaldo al gobierno argentino» que le permitió «enfrentar la crisis cambiaria y de financiamiento». Sin embargo, destacó que inversores y mercados financieros «no terminan de confiar en la viabilidad del modelo económico y actúan en consecuencia».

Además, la Argentina avanzó en el proceso para ingresar a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), aunque todavía no consiguió la invitación para convertirse en miembro. Es una de las metas del Gobierno: considera que pertenecer al organismo internacional es fundamental para atraer inversiones al país. «En la OCDE pasa algo extraño: todos nos aceptan, pero no ingresamos», se sinceró Macri tras la cumbre del G20.

La presidencia del G20: «jugar en primera»

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Foto de familia de la Cumbre de Líderes del G20 en Buenos AiresReuters

La Argentina asumió este año la presidencia rotativa del G20, el principal foro internacional para la cooperación económica, financiera y política, cuyos miembros representan el 85% del producto bruto global, dos tercios de la población mundial y el 75% del comercio internacional. Fue un trabajo intenso que implicó desafíos políticos, económicos y comerciales, jurídicos y culturales a escala global y que culminó con la Cumbre de Líderes, que supuso un protagonismo que el país no tenía desde hacía tiempo. Hubo consenso, comunicado final, reuniones bilaterales clave. Y no hubo hechos de violencia como los registrados en 2017 en Alemania. En la conferencia que dio tras el cierre de la cumbre, Macri declaró: «Hoy tenemos una Argentina conectada al mundo como nunca antes».

Un embajador de amplia trayectoria resumió a : «La Presidencia del G20 nos posicionó en el escenario global, nos permitió mostrar un liderazgo activo, influir en la agenda de temas y ‘jugar en primera’».

Battaleme sintetizó: «Una política exterior se construye por capas. La política de ‘integración inteligente al mundo’ [de esta administración] comenzó en la primera gira a Davos y obtuvo un punto cúlmine con la organización del G20 en Buenos Aires». Llenderrozas fue más allá: dijo que «los apoyos que el Gobierno cosechó durante la cumbre del G20 y con todos los encuentros ministeriales previos» son «los mayores logros de su gestión».

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Raid de bilaterales: de Trump a Xi y de Putin a May

El presidente Macri y el mandatario ruso, Vladimir PutinRicardo Mazalan – AP

Macri, la vicepresidenta Gabriela Michetti y el canciller Jorge Faurie mantuvieron reuniones de alto nivel con líderes de otros países en la Argentina y en el exterior durante todo el año. En enero, el mandatario viajó a Francia y a Rusia, adonde mostró buena sintonía con Emmanuel Macron y con Vladimir Putin. Rex Tillerson, Mariano Rajoy y Boris Johnson, entre otros, pasaron por Buenos Aires antes del G20.

Finalmente, la mayor concentración de reuniones bilaterales fue hacia fines de noviembre y principios de diciembre, antes, durante y después de la Cumbre del G20. Macri mantuvo 17 encuentros, con Trump, Putin, Macron, Xi Jinping, Shinzo Abe (Japón), Angela Merkel (Alemania), Giuseppe Conte (Italia), Moon Jae-in (Corea del Sur), Lee Hsien Loong (Singapur), Pedro Sánchez (España) y Narendra Modi (India), entre otros. Además, el Presidente se reunió con la primera ministra británica Theresa May, en la primera visita a Buenos Aires de un premier del Reino Unido desde la guerra de Malvinas.

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La canciller alemana, Angela Merkel, el presidente Macri; el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el canciller FaurieReuters
Macri y el líder chino, Xi Jinping, en la Residencia de OlivosJuan Mabromata – AFP

La agenda de reuniones en los días del G20 en la capital argentina no estuvo exenta de tensiones. Incluso la Argentina debió buscar una rápida resolución al cortocircuito vivido tras la bilateral entre Macri y Trump, cuando un comunicado de la Casa Blanca informó que los mandatarios habían expresado «su compromiso compartido de enfrentar los desafíos regionales como Venezuela y la actividad económica depredadora china». Macri le debe a Trump el apoyo que permitió destrabar la asistencia del FMI, pero al mismo tiempo China es uno de los principales socios comerciales de la Argentina, garante de inversiones millonarias en áreas estratégicas y gran receptor de exportaciones argentinas.

«Tenemos excelente relación con Estados Unidos, que siempre ha sido el primer inversor, y hoy tenemos una excelente relación con China», sostuvo Macri terminadas la Cumbre del G20 y la visita de Estado del líder chino, Xi Jinping.

Malvinas: un «deshielo» sin la cuestión de fondo

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La primera ministra británica, Theresa May, y el presidente MacriClaudio Fanchi – Telam

La disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido por las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur y los espacios marítimos e insulares circundantes continuó en 2018 como parte de la política exterior del país. Como desde hace décadas, el accionar diplomático se implementó en el plano multilateral y en el bilateral.

Durante 35 años, restos de argentinos que combatieron en Malvinas estuvieron enterrados en el cementerio de Darwin de las islas con la leyenda «Soldado argentino solo conocido por Dios». Tras el trabajo de identificación llevado adelante por el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) en 2017, las familias involucradas viajaron al archipiélago en marzo de este año. Fue una misión humanitaria posible gracias al avance en la relación argentino-británica. No fue la única señal del acercamiento. A fines de noviembre, y tras meses de especulaciones, la Argentina y el Reino Unido acordaron una nueva ruta aérea que unirá Malvinas con la ciudad de Córdoba.

Un diplomático con experiencia en el tema Malvinas dijo a que hubo «deshielo» hacia el Reino Unido y «progreso» en el vínculo, pero resaltó que no se discutió la «cuestión de fondo», la disputa de soberanía.

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Pocos días después del anuncio del vuelo, Theresa May viajó a Buenos Aires para participar de la Cumbre de Líderes del G20. En una reunión con Macri, «abordaron todos los temas de la relación bilateral», según describió Faurie. En la conferencia de prensa que dio antes de partir de regreso hacia Londres, la premier dijo a : «La relación está en desarrollo, en crecimiento, y creo que seguirá creciendo».

América Latina: Macri ante un nuevo mapa regional

Mario Abdo Benítez (Paraguay), Macri, Tabaré Vázquez (Uruguay), Michel Temer (Brasil) y Evo Morales (Bolivia) participaron de la Cumbre de Presidentes del Mercosur 2018 en MontevideoMercosur

En un año electoral movido en América Latina, con elecciones presidenciales en Costa Rica, Paraguay, Colombia, México y Brasil, y un cambio en la jefatura del Estado en Cuba, el mapa político regional comenzó a cambiar. Con un mundo también en transformación, con potencias emergentes alejadas -física y culturalmente- de la región, la Argentina tuvo reacciones incipientes.

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En abril, la Argentina y otros cinco países -Brasil, Chile, Colombia, Paraguay y Perú- decidieron suspender por tiempo indefinido su participación en la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur). «Es una institución que se olvidó de América del Sur», describió el secretario de Asuntos Estratégicos de la Presidencia, Fulvio Pompeo.

Durante 2018, el Mercosur inició negociaciones para un Acuerdo de Comercio Integral con Canadá, intentó profundizar sus vínculos con Rusia, Japón, India, Australia, la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (Asean) y la Alianza del Pacífico. También acentuó su alejamiento del gobierno de Nicolás Maduro, al que Macri cuestionó repetidamente por «destruir la democracia» en Venezuela.

Como parte del Mercosur, la Argentina impulsó durante 2018 la concreción del postergado Acuerdo de Asociación con la Unión Europea ( UE) y negociaciones para un Acuerdo de Comercio Integral con Corea del Sur. El bloque también inició conversaciones para profundizar acuerdos con la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA), Rusia, India, Marruecos, Túnez, Singapur y Nueva Zelanda.

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Las elecciones presidenciales en Brasil generaron expectativa en Cancillería y en Presidencia. A fines de octubre, la victoria en segunda vuelta del diputado y exmilitar ultraderechista Jair Bolsonaro despertó rápidamente preguntas sobre el futuro de la relación entre la Argentina y su principal socio comercial y sobre el futuro del Mercosur. «Todavía no sabemos cómo será el comportamiento del nuevo gobierno de Brasil en el plano internacional y esto incidirá en la política exterior de nuestro país», planteó Llenderrozas. Será uno de los desafíos que deberá enfrentar la Argentina al frente de la presidencia pro tempore del Mercosur desde este mes.




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El PJ encontró en la defensa a Lula da Silva y la visita de Georgieva un nuevo eje para un acuerdo interno

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A las distintas tribus del peronismo les cuesta mucho llegar a acuerdos que demuestren la voluntad de caminar juntos rumbo a 2027. Ni siquiera la oposición a Javier Milei los une en su totalidad. Pero cada tanto aparecen temas externos que sacuden la agenda política y provocan una reacción inmediata en el armado opositor.

En los últimos dos días, después de las críticas del Presidente a Luiz Inácio Lula da Silva y la visita a la Argentina de Kristalina Georgieva, el peronismo se unió en un discurso público unificado. Con los mismos matices y con el mismo ímpetu.

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Las distintas tribus justicialistas apuntaron contra el jefe de Estado luego de llamar a su par de Brasil “ladrón” y “presidario”, y que apuntara contra su gobierno al decir que en el país vecino se sufre “el riesgo Lula”, como en Argentina está “el riesgo Kuka”, y al pedirle al candidato Flávio Bolsonaro que pare “la basura socialista”.

“La Argentina respeta a las naciones hermanas y apuesta a la integración regional. Milei no representa el sentir del pueblo argentino. Brasil es nuestro principal socio comercial. Con estas provocaciones, Milei pone en riesgo inversiones, exportaciones, miles de puestos de trabajo y los intereses de la Argentina. La relación con Brasil merece responsabilidad, no provocaciones”, sostuvo Axel Kicillof.

El massismo cuestionó con dureza el ataque de Milei al presidente de Brasil

El Frente Renovador, que lidera Sergio Massa, se pronunció en el mismo sentido. Aseguraron que de la relación con Brasil dependen miles de Pymes, industrias y empleos argentinos y advirtieron de la gravedad de causar un conflicto diplomático con el principal socio comercial de la Argentina.

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Remarcaron que la relación bilateral debe sostenerse sobre el diálogo, el respeto y una agenda común orientada a la producción, el trabajo y el crecimiento con inclusión; y cuestionaron que el Gobierno nacional priorice la confrontación política por sobre los intereses estratégicos de la Argentina.

“Trabajador metalúrgico, líder sindical, valiente contra la dictadura, mejor presidente de la historia de su país, se sobrepuso a tres derrotas electorales hasta llegar al gobierno, víctima del lawfare, amigo de Argentina, compañero de Néstor y Cristina. Como a ella, lo secuestraron, pero salió libre y volvió a ser presidente”, escribió la diputada provincial y referente de La Cámpora, Mayra Mendoza.

El sanjuanino Sergio Uñac planteó que a “los argentinos no les sirven las peleas ni las faltas de respeto hacia un país hermano como Brasil, y nuestro principal socio comercial” y sostuvo que “la política exterior debe ser seria, inteligente y responsable” .“Insultar a un aliado estratégico para el desarrollo de nuestras economías regionales y el trabajo de miles de argentinos es absolutamente irresponsable”, precisó.

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Máximo Kirchner presentó un proyecto de ley para que el Congreso tome mayor protagonismo en las negociaciones con los organismos internacionales

“Independientemente del error político que implica involucrarse en la elección de un país hermano como el de Brasil y agredir a un gran dirigente como Lula, es una torpeza atacar a su presidente”, explicó el entrerriano Guillermo Michel, que es parte del PJ Federal.

En esa misma línea argumental, agregó: “Brasil es el principal destino de las exportaciones de Argentina: a junio de 2026 acumula el 14% del destino de los productos que Argentina vende al mundo. La Argentina, la industria argentina y el trabajo argentino están por sobre cualquier alineamiento político de los dirigentes de turno en nuestro país”.

En coincidencia con el sector mayoritario del peronismo nacional también estuvo la cordobesa Natalia de la Sota. “La inaceptable seguidilla de insultos de Javier Milei contra el presidente democrático de la nación hermana de Brasil es una conducta irresponsable que no representa al pueblo argentino. Milei convirtió la violencia verbal y la descalificación en una forma de hacer política. Ataca al adversario, degrada el debate democrático y reemplaza la seriedad institucional por la provocación permanente”, afirmó.

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Hubo una unidad de criterio y de argumentos muy marcada en las distintas vertientes del peronismo. Una unidad que también se vio reflejada en los cuestionamientos a la llegada de la titular del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, a la Argentina.

Michel fue de los primeros en plantear que había que diferenciar la deuda económica de la deuda generada a través de un acuerdo político

“No deja de llamar la atención que sea la primera vez que en 8 años el FMI hace pie de esta manera en el país. Socarronamente, podríamos decir que vino a inventariar las garantías de pago desde donde se va a cobrar el FMI, la visita a Vaca Muerta”, explicó Máximo Kirchner en una entrevista con C5N.

El líder de La Cámpora sostuvo también que la visita de Georgieva “viene a fortalecer o a dar una sensación de certezas y seguridad que la economía argentina ya no puede explicar por sí misma” y avisó: “Lo que vimos los argentinos y las argentinas hoy es la llegada de quien realmente a pesar de no conocer nuestra cultura, nuestra idiosincrasia, nuestro territorio, gobierna el país”.

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Kirchner presentó ayer un proyecto de ley que busca recuperar para el Congreso la decisión sobre el endeudamiento externo con el objetivo de que ninguna operación de crédito se decida por decreto. Propone distinguir con claridad lo que se debe pagar siempre (la cuota) de aquello que fue una decisión política tomada por fuera de las reglas (el excedente), según explicaron en el camporismo. Es decir, que haya una diferencia formal entre lo obtenido como parte del préstamo y lo que llegó como parte de un acuerdo político con el gobierno de Mauricio Macri.

Esa es una propuesta que, tiempo atrás, también había hecho el ex titular de la Aduana Guillermo Michel, quien subrayó la necesidad de que el peronismo tenga un acuerdo sólido sobre ese tema porque es fundamental abarcarlo en el caso de que les toque ser gobierno.

No creo que la señora Kristalina Georgieva traiga algo nuevo para la Argentina, el FMI nunca lo trajo”, sostuvo el Jefe de Gabinete bonaerense, Carlos Bianco, sobre la visita de la titular del organismo internacional. Y agregó: “Desde el año ’56 que Argentina ingresa al FMI, en el marco de la revolución fusiladora y hasta el día de hoy, el FMI nunca trajo nada bueno para la Argentina”,

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Es decir, que existen coincidencias entre distintos sectores respecto a cómo plantear la negociación por el pago de la deuda y la postura de un eventual gobierno peronista frente al Fondo. Un puñado de coincidencias en el medio de un mar de diferencias.

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Tras el escándalo en Brasil, Milei viaja a Perú para presenciar la asunción de Keiko Fujimori

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El presidente Javier Milei emprendió esta noche un viaje a Lima, Perú, para la asunción de la presidenta electa Keiko Fujimori, que se concretará este martes al mediodía. En la antesala de la ceremonia de asunción, ambos mantendrán un encuentro, anticiparon fuentes oficiales a .

En la capital peruana, Milei podría cruzarse con el canciller de Brasil, Mauro Vieira, quien asistirá a la asunción de Fujimori en representación del presidente Lula da Silva. Justamente, la última salida al exterior de Milei provocó un incidente diplomático, porque insultó a Lula en su propio territorio.

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Durante su estadía en Perú, Milei recibirá el título de Doctor Honoris Causa de la Universidad San Martín de Porres. Antes, al mediodía, asistirá a la ceremonia de toma de mando de Fujimori.

La comitiva que acompañará al mandatario está compuesta por su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y del ministro de Relaciones Exteriores, Pablo Quirno. Ambos estuvieron con el jefe de Estado en San Pablo, donde se originó el conflicto diplomático con Lula.

Javier Milei y Kristalina Georgieva esta tarde en la Casa Rosada, antes de la partida de Milei hacia PerúFMI

En la previa al traspaso de mando presidencial, que se desarrollará este martes en la sede del Congreso de Perú (a las 13 hora argentina), Milei mantendrá una reunión con la Keiko Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori y aún presidenta electa, próxima a asumir el cargo.

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El 2 de julio, cuando Fujimori se consagró como presidenta, tras un recuento que se extendió durante varios días, Milei se refirió en una publicación en X al diálogo que habían mantenido: “Hablé hoy con @KeikoFujimori para felicitarla por su triunfo y abrir una nueva etapa entre la Argentina y el Perú, dos naciones hermanas que vuelven a encontrarse en el camino de la libertad”, expresó.

A comienzos de este mes, días después de que se confirmara el triunfo de Fujimori, Milei había adelantado: “El 28 voy a estar en Perú, en la asunción de Keiko Fujimori”. Y agregó: “Después voy a estar también en la asunción de Abelardo (de la Espriella) en Colombia. Y en ese viaje también voy a aprovechar para ir a visitar al presidente de Ecuador, (Daniel) Noboa, que tenemos unos acuerdos por firmar. Así es que, sí, tengo un poco cargada la agenda”. Este último tramo de su agenda internacional está previsto para el 7 de agosto.

Los últimos triunfos de Fujimori (Perú) y De la Espriella (Colombia) provocaron entusiasmo en la Casa Rosada. En el equipo de colaboradores de Milei se ilusionan con que se consolide un bloque de derecha en la región. Por eso, el Presidente no ocultó su satisfacción cuando felicitó a Fujimori y De la Espriella por sus respectivas victorias en las urnas, semanas atrás.

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Milei en el acto con Bolsonaro el fin de semana, cuando atacó al brasileño LulaEttore Chiereguini – AP

En los últimos meses, Milei ya apoyó la llegada al poder de José Antonio Kast en Chile y Rodrigo Paz en Bolivia. También celebró la captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro por parte del gobierno de Estados Unidos. En Balcarce 50 no tienen dudas de que los últimos recambios de gobierno en la región conforman un escenario favorable para Milei.

Distinción

Por la tarde, terminada la asunción de Fujimori, Milei participará de la ceremonia de entrega del grado de Doctor Honoris Causa en la Universidad San Martín de Porres, donde será distinguido. Allí el mandatario dará unas palabras en la previa a lo que será su regreso al país, tras el viaje a suelo peruano.

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el Perú,@KeikoFujimori,June 30, 2026,Cecilia Devanna,Conforme a

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Milei, la pelea con Lula y el apoyo a Keiko Fujimori: una apuesta regional dominada por la necesidad local

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Javier Milei celebra en estas horas la asunción de Keiko Fujimori como presidenta de Perú. Es una nueva muestra de su aspiración a liderar lo que define como una “ola” de gobiernos derechistas en la región. En diez días, añadirá otro gesto similar, cuando asista al recambio presidencial en Colombia. El viaje a Lima se produce después de un fin de semana marcado por la tensión con Brasil, efecto inmediato de sus insultos a Lula da Silva en el lanzamiento electoral de Flávio Bolsonaro. Todo es parte de su apuesta en el frente externo, que especialmente en el caso brasileño asoma dominada por la necesidad local: tratar de manejar la agenda pública, recuperar iniciativa política.

El recurso, de todas maneras, no es absolutamente nuevo. La intención de fabricar un enemigo o recrear esa construcción es parte sustancial de un ejercicio político repetido, no solo en la gestión libertaria. Y ese motor aparece más claro aún en el segundo tramo de la disputa con Lula da Silva: a la descalificación personal, añadió la afirmación -por ahora, sin categoría de denuncia- sobre el financiamiento de Brasil a una supuesta “campaña anti-argentina” de escala internacional. Pasó casi inadvertido, pero en esa línea incluyó a México, algo que tuvo una rápida desmentida y un reclamo de respeto por parte de la presidenta Claudia Sheinbaum.

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El Presidente recurrió a la frase “campaña anti-argentina” -de pésimo eco por su uso durante la última dictadura- que surgió en los días de la final mundialista. Y buscó explotar ese efecto, sobre todo en las redes, después de un Mundial que descolocó por momentos al Gobierno, como expusieron un cruce inentendible con Messi, el cálculo sobre el regreso de los jugadores y, de manera más visible, el capítulo Malvinas.

La semana post Mundial volvió a correr uno de los focos de la realidad hacia la política. Y el oficialismo buscó dar señales de contención de la interna y renovó la apuesta a reactivar el Congreso: avanzar con las iniciativas que se encuentran frenadas (inviolabilidad de la propiedad privada, reforma electoral y régimen de zonas frías, entre otras) y sumar nuevos proyectos. Fue enviada la segunda versión de la Inocencia Fiscal y se espera la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central.

El Congreso consume sus días de vacaciones de invierno y recién en la primera semana de agosto podría ser retomada la actividad. Por el momento, el Gobierno tiene dificultades para darle forma legislativa a su intento de “recuperar” el manejo de la agenda. Y en espejo, genera demanda política sobre la economía. La visita de Kristalina Georgieva tuvo impacto en ese contexto -por el gesto de la presencia y el respaldo a la gestión económica, antes que por anuncios-, aunque tuvo que convivir mediáticamente con el tema Brasil.

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El paso de los días que siguieron al Mundial había agregado la difusión de datos económicos significativos por parte del INDEC: evolución de los salarios -siempre a relacionar con la marcha de la inflación-, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) y ventas en supermercados y mayoristas, todo sobre mayo. Señales no siempre lineales, pero en general inquietantes a las que se sumaron en similar sentido informes de consultoras privadas (sobre consumo, por ejemplo) y de entidades sectoriales (como la UIA y la cámara de empresas metalúrgicas). En la última semana del fútbol mundialista, al revés, el Gobierno había podido celebrar la desaceleración del índice de precios en junio. Y hay expectativas sobre el mes que va terminando.

Lula da Silva, apuntado por Milei. Prefirió responder con una ironía

En cualquier caso, el discurso de Milei en San Pablo, junto a Bolsonaro (h) y las posteriores declaraciones sobre supuestas campañas contra el país ocuparon el primer renglón del temario mediático y marcaron cruces en las redes. Por supuesto, no quedó en discusión el objetivo presidencial de ganar liderazgo en el nuevo mapa regional. Eso, en todo caso, es tema de debate político. En cambio, la andanada contra el presidente brasileño pudo incluir ese objetivo, pero lo trascendió largamente al calificarlo como “ladrón” y “presidiario”.

En el terreno estrictamente diplomático, generó una respuesta de Brasilia que incluyó el llamado a consultas de su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, y el pedido de explicaciones al representante argentino en Brasil, Daniel Raimondi. La tensión escaló hasta ese punto y está abierto el final, más allá de la ironía del presidente brasileño ninguneando a Milei y de lo que aparece como decisión del Gobierno de no ofrecer nada parecido a una disculpa diplomática.

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Por supuesto, el tema tiene también sentido de política interna para Lula da Silva, en campaña para las elecciones de principios de octubre, y registra antecedentes de incursión en la política local. Nada de lo que ocurre en estas horas borra el cuestionamiento a tales intervenciones, ni a las propias. Ahora, el punto es que se cruzó esa línea no por el respaldo presencial a Flávio Bolsonaro, sino por la descalificación al presidente brasileño.

De todos modos, la comparación entre el caso reciente de Milei y anteriores gestos de Lula da Silva -la visita a Cristina Fernández de Kirchner, hace un año, o la asistencia de asesores suyos en la campaña massista– surgió como un recurso de cuentas mileistas en las redes y hasta fue utilizada por Pablo Quirno. Una reacción, en el caso del canciller, insostenible.

La persistencia del tema en el temario público dependerá, claro, de la superación o aumento de la tensión diplomática. Pesarán los gestos y palabras presidenciales, ahora en el clima de asunción de Keiko Fujimori como presidenta. Allí estará también el canciller brasileño, Mauro Vieira. Lo dicho: final abierto.

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