ECONOMIA
Biocombustibles: las claves detrás del proyecto del Gobierno que busca desregular el mercado

El gobierno de Javier Milei propone la desregulación del mercado de biocombustibles en la Argentina y fundamenta el cambio en la madurez alcanzada por el sector, el impacto fiscal del régimen vigente y las posibilidades de inserción internacional. Según la posición oficial, el esquema de protección establecido en 2007 ya no responde a las condiciones actuales de la industria.
La semana pasada ingresó al Senado un proyecto promovido por Patricia Bullrich, resultado de casi dos años de diálogo entre la Secretaría de Energía y representantes de la cadena productiva. La iniciativa, que cuenta con amplio apoyo político, plantea aumentar el porcentaje obligatorio de biodiésel en el gasoil de 7,5% a 10% y el de bioetanol en las naftas de 12% a 15%, incorporar motores Flex Fuel y establecer un sistema electrónico para la comercialización.
El secretario de Coordinación de Energía y Minería, Daniel González, fue el primero en exponer y defendió la iniciativa con una admisión llamativa: “Tiene ganadores, perdedores, afectados”, sostuvo ante los senadores. Consideró “oportuno discutir una nueva ley” y afirmó que el proyecto “contiene los lineamientos que venimos trabajando hace casi dos años”.
Sobre el biodiesel, González advirtió que su costo es “muchísimo más alto que el fósil” y descartó duplicar el corte, porque implicaría “una suba estructural y permanente en el gasoil, con mayor costo de transporte, agro y consumidores finales”.

La Ley 26.093 fijó la mezcla obligatoria de biocombustibles con combustibles fósiles, estableciendo un corte del 12% de bioetanol en la nafta y del 7,5% de biodiésel en el gasoil, junto con incentivos fiscales para la construcción de plantas productoras. El objetivo fue promover alternativas energéticas renovables en un contexto internacional marcado por el alto precio del petróleo.
De acuerdo con la visión oficial, el sector productivo argentino de biocombustibles, principalmente biodiésel y bioetanol de maíz, alcanzó una escala industrial y tecnológica que permite competir sin precios administrados ni un mercado cautivo. El Gobierno considera que la industria cuenta con capacidad instalada y acceso a materias primas competitivas a nivel internacional.
Entre los argumentos presentados, el Gobierno señala el costo fiscal del régimen actual. Estima que los beneficios impositivos generaron un gasto de 6.000 millones de dólares en 15 años, sumado a una pérdida de divisas de 1.400 millones de dólares por exportaciones agrícolas no realizadas, debido a la obligación de destinar parte de la producción de maíz y soja al mercado interno de biocombustibles.
La estructura del sector es otro punto central de la argumentación oficial. Si bien el objetivo original fue promover la participación de pequeñas y medianas empresas, la mayor parte de la capacidad productiva está concentrada en grandes grupos empresarios. Un caso citado es el Grupo Bahía Energía, que controla seis empresas y concentra el 22,5% de la producción total asignada, lo que, según la postura oficial, limita la competencia.
La eficiencia energética de los biocombustibles es un aspecto señalado por el Gobierno y se sirve de datos de la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa) que indican que el etanol ofrece un 75% del poder energético de la nafta y el biodiésel un 87% del gasoil. Esta diferencia reduce la autonomía de los vehículos y representa un costo adicional para los usuarios.
El oficialismo considera que el contexto internacional resulta favorable para la inserción externa de los biocombustibles argentinos. La Argentina es el tercer exportador mundial de maíz y el principal proveedor global de aceite de soja, materias primas esenciales para la producción de biodiésel y bioetanol. De acuerdo con la visión oficial, la apertura del mercado permitiría desarrollar una industria menos dependiente de regulaciones locales y con mayor proyección exportadora.
En el caso del bioetanol de caña de azúcar, la posición oficial reconoce las particularidades de las economías regionales del noroeste argentino, donde la sobreoferta global y las restricciones a la exportación plantean la necesidad de un tratamiento diferenciado para ese segmento.
El debate legislativo en torno a la desregulación se desarrolla con posiciones encontradas entre distintos sectores, pero el Gobierno sostiene que un mercado más abierto responde a la necesidad de mejorar la asignación de recursos públicos, reducir distorsiones y fortalecer la competitividad de la producción nacional.
South America / Central America
ECONOMIA
El agro que viene no se parece al que imaginamos

Durante muchos años, incluso décadas, el imaginario cultural sobre lo que era el campo permanecía inalterable. No hacía falta actualizar manuales escolares, ni siquiera era preciso trabajar sobre el impacto real que esta actividad tiene en nuestro día a día. Sin embargo, en poco tiempo, esa idea evolucionó, se complejizó y ganó en productividad, preparándose para un futuro en el que será una actividad cada vez más esencial.
Hoy el campo combina ciencia, tecnología, datos, conocimiento y sustentabilidad. Entonces, si queremos pensar en este futuro para nuestro país, es necesario contarles a las nuevas generaciones de qué se trata el campo en la actualidad, porque el abanico de oportunidades laborales es cada vez más amplio, y el impacto que tiene en el desarrollo económico de la Nación también.
Las grandes extensiones de tierra le dan paso a la siembra programada; la maquinaria pesada hoy goza de tecnología aplicada para hacer más productivo el proceso del cultivo; las semillas tienen una fortaleza mucho mayor, y los resultados se ven en la mesa de todos los argentinos.
Hoy el campo combina ciencia, tecnología, datos, conocimiento y sustentabilidad
Queda claro que el agro cambió. Por eso, el desafío actual es como profesionales, y como industria, estar a la altura de lo que esta actividad nos demanda. De ser exitosos no solo tendremos mejores opciones de cultivos: también habrá resultados económicos muy favorables para el país.
Hoy producir alimentos implica tomar decisiones cada vez más sofisticadas. Conocer el suelo, interpretar el clima, anticipar la aparición de malezas y enfermedades, seleccionar la genética adecuada para cada ambiente, administrar recursos y utilizar información para decidir cuándo y cómo intervenir. La tecnología, la biotecnología, la inteligencia artificial y las herramientas digitales son una parte vital de este proceso.
¿Cómo podemos resumirlo? El campo es la tierra, su gente, los cultivos y el ganado, y también ahora un laboratorio de innovación.
Pensar hoy mirando al mañana
Hablar sobre el futuro de la agricultura nos obliga a preguntarnos cómo vamos a producir, con qué conocimiento y quiénes tendrán las capacidades necesarias para hacerlo.
Es una conversación que no se puede postergar, porque el desafío es enorme. Según la FAO, el mundo necesitará producir cerca de un 70% más de alimentos hacia 2050. En un contexto de crecimiento poblacional, cambio climático, presión sobre los recursos naturales y necesidad de mejorar la eficiencia productiva, la agricultura tendrá que hacer mucho más con los recursos disponibles.
Producir alimentos implica tomar decisiones cada vez más sofisticadas
Eso obliga a pensar en una agricultura cada vez más inteligente: con tecnología aplicada adecuadamente, convirtiendo los datos en información y en una estrategia que empieza en la semilla y termina alimentando a los argentinos (y, por qué no, a gran parte del mundo).
El manejo temprano de malezas, enfermedades y plagas, la elección de semillas adaptadas a cada ambiente, el monitoreo de los cultivos y la planificación de aplicaciones son ejemplos de cómo las buenas prácticas agrícolas pueden apoyarse en nuevas tecnologías para mejorar la productividad y, al mismo tiempo, cuidar los recursos.
Esta mirada integral estuvo muy presente en el último Congreso de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), donde distintas soluciones tecnológicas fueron planteadas como herramientas estratégicas que combinan genética, protección de cultivos, digitalización y conocimiento agronómico.
Ellos y ellas, la clave
En este nuevo campo, el talento también evoluciona. Nacen oportunidades de la mano de la tecnología aplicada a la industria: biotecnólogos, agrónomos, analistas de datos, programadores, ingenieros industriales, expertos en sustentabilidad y hasta especialistas en inteligencia artificial. Todos son hoy necesarios, y juntos construyen una flamante e innovadora manera de trabajar.
Por eso, acercar a los jóvenes a esta actividad se vuelve esencial para cuidar una de las industrias que será cada día más importante para el desarrollo del país, pero también para resguardar uno de los recursos más necesarios para todas las personas: el alimento.
Si queremos una agricultura capaz de responder a los desafíos que vienen, necesitamos personas dispuestas a aprender, investigar, innovar y tomar decisiones con una mirada de largo plazo. El agro argentino tiene una enorme capacidad para hacerlo. Tiene conocimiento, experiencia, recursos naturales, emprendedores y una cadena de valor con fuerte presencia internacional.
Ahora también necesita construir un puente con las nuevas generaciones.
El autor es gerente senior de Marketing para Argentina, Paraguay, Uruguay y Bolivia de BASF
Agricultural Markets,Environment,North America
ECONOMIA
La morosidad de las familias llegó al 12,9% y los menores de 35 años concentran la mayor cantidad de deudores



ARCA,deuda impositiva,morosidad empresarial
ECONOMIA
El dólar operó estable y se mantiene por debajo de la inflación prevista

En otra sesión con buen volumen de negocios, por USD 605,9 millones en el segmento de contado, el dólar mayorista cedió 50 centavos, a 1.514 pesos. La divisa mantiene en septiembre un alza de 5,50 pesos o 0,4%, debajo de la inflación prevista para el corriente mes.
Así, septiembre sería el tercer mes seguido en el cual la devaluación es inferior a la inflación, luego de que en junio el tipo de cambio ascendiera 5,2%, contra una suba promedio de precios de 1,9 por ciento.
En lo que va del año, el dólar ganó solo 59 pesos o 4,1%, unos 19 puntos porcentuales detrás de la inflación, estimada en el 23% en ese período. En una comparación interanual, el dólar mantiene una ganancia de 39 pesos o 2,6% desde los $1.475 del 19 de septiembre del año pasado, frente a una inflación interanual de 33,5%, lo que implica una “inflación en dólares” de 30% en un año.
El BCRA amplió el techo de las bandas cambiarias a 1.907,47 pesos. Así, el dólar mayorista quedó a 393,47 o 26% de ese límite para la flotación administrada.
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El dólar al púbico permaneció sin variantes, a $1.535 para la venta en el Banco Nación. El BCRA informó que en las entidades financieras el dólar minorista promedió $1.534,22 para la venta y $1.482,51 para la compra. Asimismo, el dólar blue también se negoció sin cambios a $1.550 para la venta.
“Tras las mayores compras del BCRA del viernes, el dólar mayorista inicia la rueda estable en los $1.515, mientras los operadores monitorean la plaza en busca de dilucidar si fue una rueda puntual o podrían acelerarse las adquisiciones”, afirmó el economista Gustavo Ber.
“Ocurre que se le sigue otorgando una gran importancia a la acumulación de reservas, no sólo en busca de continuar fortaleciendo el perfil crediticio sino también a fin de poder llegar con el mayor ‘poder de fuego’ posible al 2027, toda vez -de respetarse los parámetros históricos- se suele acelerar la búsqueda de cobertura”, añadió el titular del Estudio Ber.
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Ignacio Morales, jefe de Inversiones de Wise Capital, señaló que “en lo que va de 2026, la entidad acumula USD 14.298 millones comprados, con lo que superó ampliamente el objetivo anual de USD 10.000 millones fijado en la cuarta fase del programa monetario. Pese al saldo acumulado, el organismo conducido por Santiago Bausili redujo el ritmo de adquisición en agosto y septiembre”.
“La autoridad monetaria atribuyó esta desaceleración a factores estacionales, como la menor liquidación del agro, y ratificó que solo intervendrá ante excedentes genuinos de oferta sin alterar el tipo de cambio. Paralelamente, el Central indicó que el aumento en la compra de divisas por parte de personas físicas abastece mercados alternativos, importaciones y dividendos”, agregó Morales.
Los analistas de Puente subrayaron que “la dinámica cambiaria confirma que la estabilidad del peso sigue funcionando como un ancla central de la política económica, aunque actualmente limita el margen para acelerar la acumulación de reservas sin generar una depreciación adicional. La menor oferta estacional de divisas explica parte de la moderación de las compras oficiales, mientras las reservas netas mantienen una posición relativamente holgada frente a las metas acordadas con el FMI”.
Además desde Puente consignaron que “el foco estará en el inicio de la tercera revisión del programa con el FMI y en las señales que surjan sobre acumulación de reservas, política fiscal y financiamiento. Si la oferta privada de divisas continúa moderándose, el BCRA podría mantener un ritmo de compras más bajo para preservar la estabilidad cambiaria”.
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Un informe de PwC Argentina precisó que en agosto “las emisiones de Obligaciones alcanzaron los $1.758.665 millones a través de 41 colocaciones, lo que representa el volumen más alto de los últimos doce meses aunque con una disminución en montos nominales, que se ubicó un 25% por debajo del mes anterior”.
“Esta caída en montos se dio mayormente en el segmento Hard Dollar, que a pesar de haber aumentado el volumen de colocaciones, el monto total emitido mostró un descenso del 34% en comparación al mes anterior”, añadió el reporte.
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