ECONOMIA
Blanqueo laboral histórico: condonan hasta 70% de deuda a empresas y eliminará multas a empresas

En medio de una agenda económica marcada por reformas estructurales y un mercado laboral tensionado por altos niveles de informalidad, un capítulo clave de la Ley de Modernización Laboral N° 27.802 comienza a ganar relevancia, aunque todavía sin el protagonismo mediático de otros instrumentos: el Régimen de Promoción del Empleo Registrado (PER).
Mientras gran parte del debate público se concentra en el Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral (RIFL), orientado a promover nuevas contrataciones, el PER propone un enfoque distinto y complementario: ordenar el pasado. En términos prácticos, funciona como un mecanismo de «sinceramiento» que busca regularizar relaciones laborales ya existentes, muchas de ellas atravesadas por la informalidad o por registraciones incompletas.
La apuesta oficial es clara: reducir la litigiosidad, ampliar la base contributiva y, al mismo tiempo, ofrecer un alivio concreto a las empresas que arrastran pasivos laborales difíciles de afrontar en el contexto actual.
Regularizar el pasado: el eje central del PER
El régimen permite a empleadores del sector privado declarar y formalizar vínculos laborales iniciados con anterioridad a la promulgación de la ley. Esto incluye tanto a trabajadores completamente no registrados como a aquellos que se encuentran parcialmente declarados -por ejemplo, con jornadas o salarios inferiores a los reales-.
Se trata de una herramienta de amplio alcance que reconoce una realidad extendida en la economía argentina: la informalidad no es un fenómeno marginal, sino estructural. En ese contexto, el PER intenta generar un puente entre la economía informal y el sistema formal, sin recurrir exclusivamente a sanciones, sino ofreciendo incentivos concretos.
Condonación de deudas y alivio financiero
Uno de los pilares del régimen es el tratamiento de la deuda previsional. La normativa establece una condonación que no podrá ser inferior al 70% del total adeudado por aportes y contribuciones, incluyendo capital e intereses.
Este beneficio alcanza a múltiples subsistemas de la seguridad social, entre ellos:
- El Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA)
- El PAMI
- El Fondo Nacional de Empleo
- El régimen de asignaciones familiares
Para el saldo restante -que no superará el 30%-, el esquema prevé condiciones de pago altamente favorables: planes de hasta 72 cuotas, con una tasa nominal anual máxima del 12% y un anticipo inicial de apenas el 5%.
Además, se contempla un incentivo adicional para quienes puedan cancelar de contado, con descuentos de hasta el 10% sobre la deuda consolidada.
En un escenario de alta inflación y restricciones financieras, estas condiciones buscan otorgar previsibilidad y viabilidad económica a las empresas, especialmente a las MiPyMEs, que concentran la mayor parte del empleo en el país.
Fin de sanciones y alivio judicial
El PER también introduce beneficios de fuerte impacto en el plano legal. La adhesión al régimen implica la extinción de la acción penal prevista en el Régimen Penal Tributario vinculada a la falta de registración laboral.
A esto se suma la condonación total de multas, infracciones y sanciones administrativas pendientes, siempre que se encuentren impagas al momento de la adhesión.
Otro aspecto clave es la posibilidad de salir del Registro de Empleadores con Sanciones Laborales (REPSAL), una base que en la práctica limita severamente la operatoria de las empresas, al impedirles acceder a financiamiento, beneficios estatales o contratos con el sector público.
Asimismo, el régimen permite incluir deudas que se encuentren en discusión judicial o administrativa. Para acceder a este beneficio, el empleador deberá desistir de las acciones legales en curso y asumir las costas del proceso.
Impacto en los trabajadores: reconocimiento de aportes
A diferencia de otros procesos de regularización, el PER incorpora un componente relevante para los trabajadores: el reconocimiento retroactivo de aportes previsionales.
El esquema permite computar hasta 60 meses de servicios con aportes -equivalentes a cinco años- para los trabajadores regularizados. Este reconocimiento se calcula sobre el Salario Mínimo, Vital y Móvil o sobre la remuneración declarada, si esta fuera mayor.
El impacto no es menor: esos períodos serán válidos para acceder a la jubilación, así como a pensiones por invalidez o fallecimiento, y a prestaciones por desempleo.
Si bien la normativa aclara que estos aportes no incidirán en todos los componentes del haber previsional, el hecho de recuperar años de aportes perdidos representa una mejora sustancial para trabajadores históricamente excluidos del sistema.
Seguridad jurídica y garantías para la adhesión
Uno de los puntos críticos en este tipo de regímenes es la confianza del sector privado. En ese sentido, el PER incorpora una cláusula de «blindaje» que busca garantizar seguridad jurídica: los organismos fiscales no podrán realizar determinaciones de deuda, ajustes ni sanciones sobre los períodos regularizados.
Esta previsión apunta a evitar que el blanqueo se convierta en una puerta de entrada a futuras fiscalizaciones o conflictos, una de las principales preocupaciones empresarias.
La implementación estará a cargo de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), que deberá reglamentar el régimen sin introducir restricciones arbitrarias que limiten el acceso.
Un plazo limitado y una oportunidad estratégica
El régimen no estará disponible de manera indefinida. Las empresas tendrán un plazo de 180 días corridos desde la entrada en vigencia de la reglamentación para adherirse.
Este límite temporal introduce un factor de urgencia que podría acelerar decisiones empresarias, especialmente en un contexto donde la informalidad representa un riesgo creciente en términos legales y financieros.
Una herramienta clave para ordenar el mercado laboral
En perspectiva, el PER se posiciona como una de las herramientas más ambiciosas para abordar la informalidad en Argentina desde un enfoque pragmático.
Lejos de centrarse exclusivamente en sanciones, el régimen combina incentivos económicos, alivio fiscal y reconocimiento de derechos laborales, con el objetivo de generar un cambio estructural en la relación entre empleadores, trabajadores y Estado.
El desafío, sin embargo, no será menor. El éxito del programa dependerá de la capacidad del Gobierno para generar confianza, de la rapidez en la reglamentación y, sobre todo, de la decisión del sector privado de abandonar la informalidad.
En un mercado laboral fragmentado y con alta litigiosidad, el PER aparece como una apuesta de equilibrio: un intento de cerrar heridas del pasado para construir un escenario más previsible hacia el futuro.
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ECONOMIA
La construcción creció 6,3% en mayo y revirtió la fuerte caída del mes anterior

La construcción repuntó en mayo de 2026 y recuperó parte de la caída de abril: el indicador sintético de la actividad de la construcción (ISAC) subió 6,3% frente al mes anterior en la serie desestacionalizada, avanzó 4,1% interanual y acumuló una mejora de 2,5% en los primeros cinco meses del año, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
El ISAC mide la evolución del sector a partir de los consumos aparentes de insumos para la construcción y mostró una recuperación respecto a la caída mensual de 4% de abril.
La apertura por rubros mostró en mayo un comportamiento heterogéneo, con alzas en algunos materiales y retrocesos en otros. Las mayores subas interanuales fueron las de pinturas para construcción, con 23,6%, y el agregado resto, con 18,3 por ciento.
También crecieron los mosaicos graníticos y calcáreos, con 11,1%; el hormigón elaborado, con 10,1%; y el hierro redondo y aceros para la construcción, con 9,6 por ciento. Según el organismo estadístico, ese grupo reunió los principales avances del mes.
Del lado de las bajas, el mayor retroceso correspondió a pisos y revestimientos cerámicos, con -19,6 por ciento. Luego se ubicaron asfalto, con -8,2%; ladrillos huecos, con -8,0%; placas de yeso, con -7,8%; y yeso, con -7,4 por ciento.
La lista de descensos también incluyó cales, con -6,8%; artículos sanitarios de cerámica, con -3,2%; y cemento portland, con -1,3 por ciento. El informe precisó que el rubro resto incluye grifería, tubos de acero sin costura y vidrio plano para la construcción, cuyos datos no se difunden por separado por secreto estadístico.
Si se toma el acumulado de enero a mayo, el comportamiento volvió a mostrar contrastes entre materiales. La mayor suba fue la del agregado resto, con 22,6%, seguida por pinturas para construcción, con 15 por ciento.
En el mismo período también subieron artículos sanitarios de cerámica e hierro redondo y aceros para la construcción, ambos con 6,2 por ciento. Más atrás quedaron hormigón elaborado, con 5,1%, y placas de yeso, con 0,7 por ciento.
Entre las caídas acumuladas en los primeros cinco meses del año sobresalieron yeso, con -11,7%, y pisos y revestimientos cerámicos, con -10,8 por ciento. A eso se sumaron bajas en mosaicos graníticos y calcáreos, con -7,3%; cales, con -5,8%; ladrillos huecos, con -5,7%; asfalto, con -3,4%; y cemento portland, con -2,9 por ciento.
Como indicador complementario, el Indec publicó los datos de puestos de trabajo registrados en la construcción privada correspondientes a abril de 2026. Ese universo alcanzó 379.459 puestos y mostró una suba interanual de 1,2%, pero una caída respecto a los 384.501 de marzo.
En el acumulado de enero a abril, el empleo registrado privado del sector también avanzó 1,2% frente al mismo período del año anterior. La serie releva los puestos sobre los que se efectúan aportes y contribuciones al sistema previsional.

Los permisos de edificación también mostraron una mejora, aunque corresponden a abril y no a mayo. La superficie autorizada para obras privadas en una nómina representativa de 246 municipios llegó a 1.451.267 metros cuadrados y creció 16,6% interanual.
En el primer cuatrimestre de 2026, la superficie autorizada acumuló una suba de 7,6% frente al mismo tramo de 2025. El cuadro publicado por el organismo incluyó además 4.746 permisos otorgados en abril. El informe distingue entre superficie autorizada y cantidad de permisos. La variación destacada por el organismo corresponde a los metros cuadrados habilitados para construir, no al número de autorizaciones.
La encuesta cualitativa de la construcción, elaborada por la entidad estadística entre grandes empresas del sector, mostró expectativas desfavorables para junio-agosto de 2026. Predominaron las respuestas que anticipan estabilidad, pero las proporciones que prevén caídas superaron a las que esperan aumentos tanto en obra privada como en obra pública.
Entre las firmas que realizan principalmente obras privadas, 67,3% consideró que el nivel de actividad no cambiará en los próximos tres meses. Otro 18,3% estimó una disminución y 14,4% proyectó un aumento.
Entre las empresas dedicadas fundamentalmente a la obra pública, 60,2% opinó que la actividad no variará. A la vez, 23,7% previó una baja y 16,1% una suba.
Las compañías de obra privada que esperaban un aumento señalaron como principales motores el crecimiento de la actividad económica, con 28,9%, y la estabilidad de los precios, con 20,0 por ciento. En obra pública, quienes anticiparon una mejora apuntaron sobre todo a nuevos planes de obras públicas, con 24,3%, y al reinicio de obras públicas, con 22,6%.

Entre las empresas privadas que prevén una caída, las razones más mencionadas fueron la baja de la actividad económica, con 25,9%, y los altos costos de la construcción, con 19,4 por ciento. En las firmas ligadas a obra pública, las principales causas esperadas fueron la caída de la actividad económica, con 26,7%, y los atrasos en la cadena de pagos, con 23,3 por ciento.
Sobre los tipos de obras que podrían sostener el nivel de actividad durante el período, las empresas orientadas a obra privada ubicaron primero a edificios industriales, con 14,2%; luego a edificios comerciales, con 12,8%; y a montajes industriales, con 11,8 por ciento. Después aparecieron viviendas, con 10,9%, y otras obras de arquitectura, con 9,6 por ciento.
En obra pública, el sostén esperado se concentró en obras viales y de pavimentación, con 20,7 por ciento. Detrás quedaron otras obras de arquitectura, con 12,9%; distribución de agua y cloacas, con 12,7%; viviendas, con 10,5%; y edificios educacionales, con 8,3 por ciento.
Cuando se consultó qué obras ejecutan actualmente o prevén ejecutar en los próximos tres meses, las empresas privadas repartieron sus respuestas entre viviendas, con 16,8%; montajes industriales, con 16,5%; y edificios industriales, con 12,1 por ciento. También mencionaron otras obras de arquitectura, con 8,4%, y obras viales y de pavimentación, con 8,1 por ciento.
Las firmas centradas en obra pública ubicaron muy por delante a las obras viales y de pavimentación, con 37 por ciento. Luego mencionaron otras obras de arquitectura, con 15,7%; distribución de agua y cloacas, con 11,2%; viviendas, con 10,7%; y edificios educacionales, con 7,9 por ciento.
En materia de empleo, 72,6% de las empresas privadas respondió que no espera cambios en la cantidad de personal ocupado, permanente y contratado. Otro 19,6% prevé una baja y 7,8% un aumento.
Entre las empresas de obra pública, 58,7% también anticipó estabilidad en el empleo. A eso se sumó 26,1% que proyectó una disminución y 15,2% que previó un incremento.
Sobre las políticas que podrían incentivar al sector, las firmas privadas pusieron al frente las medidas vinculadas con cargas fiscales, con 23,9%, y créditos para la construcción, con 22,5 por ciento. En obra pública, las respuestas se inclinaron hacia políticas de estabilidad de precios, con 25,3%, y cargas fiscales, con 22,6 por ciento.
Las necesidades de crédito para junio-agosto también reflejaron cautela. Entre las empresas privadas, 49,6% sostuvo que no variarán, 32,0% indicó que no tomará créditos, 12,6% previó un aumento, 3,9% dijo que no hay acceso al crédito y 1,9% estimó una baja.
En las compañías vinculadas a obra pública, 46,1% respondió que sus necesidades de crédito no cambiarán. Otro 26,4% esperó un aumento, 22,0% dijo que no tomará créditos, 3,3% previó una disminución y 2,2% señaló falta de acceso.
En la cobertura de esas necesidades predominó el sistema bancario, según Indec. Entre las empresas de obra privada, las principales fuentes fueron bancos privados nacionales, con 31,5%; proveedores, con 21,5%; y bancos públicos, con 20,9%; en obra pública, se destacaron bancos privados nacionales, con 31,2%; bancos públicos, con 27,0%; y proveedores, con 26,3 por ciento.
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ECONOMIA
Qué sueldo necesitó una familia para ser de clase media en la Ciudad de Buenos Aires

Una familia tipo integrada por dos adultos económicamente activos y dos hijos necesitó al menos $2.493.587 mensuales durante junio para ingresar al segmento de clase media en la Ciudad de Buenos Aires. El dato surge del último informe del Instituto de Estadística y Censos porteño (IDECBA).
Este umbral marca la frontera entre el sector medio frágil y la clase media consolidada, una diferencia clave para entender la estructura social porteña. Las canastas relevadas por el organismo avanzaron 1,8% en promedio, un movimiento que se alineó con la inflación registrada en el sexto mes del año.
El segmento previo, denominado sector medio frágil, requirió ingresos por al menos $1.994.870 mensuales. Este estrato también experimentó un aumento de 1,8% frente a mayo, lo que refleja el ajuste generalizado de las canastas de consumo en la capital.
El relevamiento del IDECBA no se limita a medir pobreza e indigencia. El informe clasifica a los hogares según su capacidad para acceder a distintas canastas de consumo, desde la alimentaria básica hasta bienes y servicios que definen el nivel de vida de cada estrato.
Dónde quedaron la línea de pobreza y la de indigencia en junio
La línea de pobreza para ese mismo hogar tipo alcanzó los $1.577.314 en junio. Una familia con ingresos por debajo de ese monto quedó clasificada como pobre no indigente, aunque logra cubrir la Canasta Básica Alimentaria.
La línea de indigencia se ubicó en $858.407. Esto significa que una familia con ingresos inferiores a ese valor no logra cubrir siquiera la Canasta Básica Alimentaria, el conjunto mínimo de alimentos necesarios para subsistir.
Estos umbrales sufrieron el mismo ajuste mensual que el resto de las canastas: 1,8%. La cifra coincide con la inflación de junio medida por el INDEC, lo que indica que los precios relevados en CABA siguieron el ritmo nacional.
Cuánto hubo que ganar para pertenecer a cada estrato social
El informe del IDECBA divide a los hogares porteños en seis categorías. Para una familia tipo propietaria de su vivienda, los ingresos mensuales de junio quedaron definidos así:
- Indigencia: hasta $858.406
- Pobreza no indigente: entre $858.406 y $1.577.313
- No pobres vulnerables: entre $1.577.313 y $1.994.869
- Sector medio frágil: entre $1.994.869 y $2.493.587
- Clase media: entre $2.493.587 y $7.979.478
- Sectores acomodados: más de $7.979.478
La categoría de sectores acomodados marca el techo del esquema. Una familia que superó los $7,98 millones mensuales ingresó a este segmento, que representa el estrato de mayores ingresos en la estructura social porteña.
El IDECBA aclara que estas mediciones se construyen con precios relevados exclusivamente en la Ciudad de Buenos Aires. Esto permite no solo establecer las líneas de pobreza e indigencia, sino también diferenciar a los hogares no pobres entre vulnerables, sectores medios y acomodados, ofreciendo una radiografía más amplia de la estructura social capitalina.
El organismo actualiza estas canastas mensualmente, tomando como referencia los precios de alimentos, indumentaria, transporte, salud, educación y otros rubros que componen el gasto de un hogar tipo. La metodología busca capturar la dinámica de los precios porteños, que suelen diferir de los promedios nacionales.
La inflación en CABA tocó su menor valor en nueve meses
La inflación de la Ciudad de Buenos Aires cerró junio en 1,8%, según el último informe del Instituto de Estadística y Censos porteño (GCBA). El dato marca la tercera desaceleración mensual consecutiva.
En mayo, el Índice de Precios al Consumidor de CABA (IPCBA) había registrado 2,1%. La baja sostenida de los últimos tres meses refleja un proceso de enfriamiento gradual que, sin embargo, no alcanza para frenar el impacto acumulado en el bolsillo: la variación interanual llegó a 32,6%.
Los servicios traccionaron al alza. Alquileres, salarios del servicio doméstico y precios en restaurantes y bares lideraron los aumentos del mes.
También subieron las cuotas de medicina prepaga, el boleto de colectivo urbano y los gastos comunes de edificios. Estos rubros compensaron caídas puntuales en otros sectores.
Qué rubros empujaron la inflación porteña en junio
Vivienda fue el rubro que más aportó al índice general. La división que incluye agua, electricidad, gas y otros combustibles avanzó 2,2% en el mes.
Ese incremento contribuyó con 0,44 puntos porcentuales al resultado final. Los alquileres y las tarifas de agua explicaron buena parte de la suba.
Alimentos y bebidas no alcohólicas registraron un aumento de 1,6%. Las verduras lideraron la suba con 5,9%, seguidas por pan y cereales (2%) y lácteos (1,7%).
Salud mostró una variación de 2,9%, motorizada casi exclusivamente por los ajustes en las cuotas de medicina prepaga. Ese rubro se convirtió en uno de los principales motores de la inflación porteña durante el primer semestre, con aumentos sostenidos que superaron la media general del índice mes a mes.
Transporte subió 2,1% y equipamiento y mantenimiento del hogar trepó 4,1%. Este último caso se explica por el incremento de salarios en el personal de servicio doméstico y de productos de limpieza.
La única división que mostró baja fue prendas de vestir y calzado, con una caída de 0,7%.
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ECONOMIA
Los autos 0 km volvieron a aumentar sus precios tras la suba del dólar: qué modelos cuestan más caros que en junio

Nadie debería sorprenderse con aumentos de precios de los autos 0 km en julio, especialmente ante la suba del dólar. No sólo porque deben pagarse los autos importados, sino también las autopartes e insumos que provienen del exterior. Por otra parte, la inflación no ha desaparecido, con lo cual el aumento de costos es matemático.
Pero como el mercado no está pasando su mejor momento, aplicar aumentos de precios no es una decisión fácil de tomar, por más argumentos que tengan las empresas, especialmente porque todavía en el mercado existe la idea de que los autos nuevos van a seguir bajando de precio.
Quizás por ese motivo, aún a día 6 del mes, no todas las terminales publicaron sus precios de julio, aunque se espera que lo hagan en las próximas horas. Es el caso de Stellantis Argentina, que tiene 6 marcas, tres de ellas de alto impacto en el mercado como son Fiat, Peugeot y Citroën.

Toyota fue la primera en anunciar su política de precios para este mes con sólo una modificación en sus precios, el aumento de un 1% para su modelo más accesible, el hatchback Toyota Yaris, que pasó de $34.284.000 a $34.627.000 en su versión de entrada a la gama y de $40.956.000 a $41.366.000 en la de mayor equipamiento. El resto de la lista de precios se mantiene sin modificaciones.
Chevrolet también aplicó un leve incremento del 1 y el 1,5% en algunos de sus modelos y dejó otros sin aumento. La variación del 1% se apreció en Onix y Onix Plus, Spin, Tracker y Montana, mientras que el Chevrolet Captiva PHEV tuvo una suba del 1,5% al pasar de $52.740.000 a $53.532.900. El nuevo Chevrolet Sonic, el Spark EUV eléctrico y las pickup S10 y Silverado no tuvieron aumentos en julio.
Renault fue una de las marcas que mayor porcentaje de aumento aplicó este mes, aunque no lo hizo para toda la gama sino para algunos automóviles. Es el caso del Kwid, Kardian, Duster, Oroch, Kangoo, que tuvieron una suba del 2,7%. En cambio, los Renault nacionales que todavía están en stock como Sandero, Stepway y Logan, y los nuevos modelos Arkana, Boreal y Koleos no tuvieron cambios de precios. Entre los utilitarios, Alaskan sigue con los mismos precios y Master aumentó también un 2,7%.

Nissan, por su parte, aumentó solo un 0,4% el modelo de acceso a la gama, el sedán Versa, no tocó los precios de Sentra y el nuevo Kait, y aplicó bonificaciones importantes para Kicks y algunos modelos de la pickup Frontier. En el caso del C-SUV, las tres versiones tienen baja de precios.
Las versiones Sense y Advance del Kicks bajaron un 12%, mientras que la más equipada, Exclusive, tiene una bonificación por julio del 9%. Las pick ups tienen baja de precios del 7% en las versiones S 4×2 y 4×4 manual, X-Gear 4×4, Platinum 4×4 y Pro4X, esta última pasando de $73.097.200 a $67980.396.
Ford también aplicó un ajuste en algunos modelos, aunque con un incremento menor en la mayoría de los casos. La línea Ranger nacional no tuvo aumento de precios, salvo las versiones chasis y cabina simple que subieron entre el 1 y el 2%. En Territory solo aumentó la versión híbrida un 4,3%, que pasó a costar $54.468.500. Por otro lado, Ford Bronco Sport aumentó un 1% y Maverick fue el modelo de mayor incremento entre el 5,3 y el 6,4% según la versión. Ford Everest, en tanto, no aumentó su precio en julio.

Volkswagen tomó una decisión más lineal con respecto a precios al aplicar una misma suba para todos los modelos de autos y SUV, que alcanza el 2%. Esto es Polo, Tera. T-Cross, Nivus, Virtus, Taos, Vento, Tiguan y Saveiro. Sin embargo, las pick ups Amarok no tuvieron aumentos.
Finalmente, Stellantis fue la marca que más tiempo demoró en confirmar sus precios de julio, y lo hizo reportando incrementos de precios por encima de sus competidores, con una suba de 5,5% en los autos de pasajeros y SUV, tanto Fiat, como Peugeot o Citroën tanto nacionales como brasileños, y de un 2% en la línea de pickup nacionales, Fiat Titano y Ram Dakota. El resto de los modelos no tuvieron cambios de precios.

















