CHIMENTOS
Cansada y al límite: Mica Viciconte salió con los tapones de punta contra Nicole Neumann y estalló todo
El conflicto entre Mica Viciconte, Nicole Neumann y Fabián Cubero sumó un nuevo capítulo y, lejos de apagarse, parece intensificarse con el paso de los días. Esta vez, fue Mica quien quedó en el centro de la escena tras una entrevista en la que evitó dar definiciones, pero dejó mucho entrever.
“No voy a decir nada de nada”, repitió en varias oportunidades, visiblemente cansada del nivel de exposición. Sin embargo, su postura generó aún más ruido: en el mundo del espectáculo, el silencio también comunica.
Todo ocurre en un contexto delicado. En los últimos días, Cubero se mostró públicamente afectado e incluso se habló de lágrimas en televisión, lo que despertó especulaciones sobre una posible crisis emocional… y hasta de pareja. Mientras tanto, Nicole continúa siendo señalada como una figura central en este triángulo que nunca termina de cerrarse.
Según trascendió en distintos programas, el vínculo entre Cubero y Neumann seguiría cargado de tensiones no resueltas, algo que impactaría directamente en las relaciones actuales. “Hay un afecto que no se termina de soltar”, deslizaron, alimentando la teoría de un lazo que sigue vigente, aunque transformado.
En este escenario, Mica —históricamente señalada como “vocera” de la pareja— habría decidido dar un paso al costado. Su hartazgo quedó claro cuando lanzó una frase contundente: “Me cansé, no tengo ganas de decir nada”. Una declaración que muchos interpretaron como un límite interno… y también como un posible quiebre.
Pero eso no fue todo. Otro tema que encendió las alarmas fue el misterioso cambio en la organización del cumpleaños de 15 de una de las hijas de Cubero y Nicole. Aunque Mica evitó entrar en detalles, dejó la responsabilidad en manos del exfutbolista: “Pregúntenle al padre”, disparó, dejando más dudas que certezas.
Detrás del escándalo mediático, hay un trasfondo más profundo: una historia de años, vínculos que no terminan de acomodarse y una exposición constante que parece no dar tregua. La combinación es explosiva. Por ahora, ninguno de los protagonistas logra bajar la intensidad del conflicto. Y mientras el triángulo siga activo, todo indica que este escándalo todavía tiene varios capítulos más por delante.
Mica Viciconte, Nicole Neumann, Fabián Cubero
CHIMENTOS
El musical Billy Elliot se prepara para su arribo a la calle Corrientes: “Tenemos mucho talento en la Argentina”

Nadie habla, pero se oyen los pasos. El piso retumba con el movimiento de niños, adultos, órdenes breves que buscan el silencio exacto. Una pausa. El escenario se acomoda. La partitura del ensayo exige precisión: cada uno conoce su sitio, aunque la escena parezca una reunión de amigos donde chicos y grandes comparten el mismo espacio y la misma expectativa.
Entre risas y gestos de complicidad, los rostros se iluminan en el momento en que todo encaja. El director señala, pero nadie espera la instrucción para saber qué hacer. Cada uno sostiene su parte: un instrumento, una línea, un paso. La armonía se teje entre miradas atentas.
Billy Elliot, el musical, ensayos y preparativos para el estreno en Argentina
La convivencia es regla: los más chicos se cuidan entre sí y los mayores, atentos, acompañan sin invadir. La ilusión compartida no se menciona, pero está en el aire: ver nacer a Billy Elliot en el escenario argentino.
Los talentos, pequeños y enormes, se multiplican. Como Billy, cada personaje crece entre la disciplina del ensayo y el juego colectivo, la energía brota de todos los cuerpos.
Por momentos, la atmósfera recuerda a la película británica que llegó al cine en el año 2000 bajo la dirección de Stephen Daldry. El sueño se repite, pero esta vez en el escenario porteño.
El telón todavía está abajo. Detrás, voces y pies esperan la señal para empezar a dibujar la historia. Nadie enuncia deseos, pero todos los cuerpos transmiten lo mismo: la ilusión de vivir la vida de Billy Elliot.
El musical Billy Elliot llega a la cartelera de Argentina, y el elenco anticipó la propuesta con un pocket show repleto de música y emoción en el Teatro Opera ON. Entre los invitados se destaca la presencia de Elliott Hanna, conocido por haber sido uno de los primeros en interpretar a Billy en el West End de Londres.
El fenómeno que nació en el cine dio un salto trascendental al teatro musical gracias a la unión de Stephen Daldry, director del film original, y Elton John, quien, tras ver la película, pidió componer la música para su adaptación escénica. Esa alianza creativa mantuvo la esencia social de la historia, pero la enriqueció con una partitura y coreografías que amplifican el mensaje.

Foto: Jaime Olivos

La versión debutó en Londres en 2005 y, poco después, llegó a Broadway, donde cosechó ovaciones y una recepción crítica unánime. Billy Elliot se ha convertido en una plataforma para jóvenes talentos que deslumbran desde el primer salto en escena. Elliot Hanna, figura invitada en la presentación argentina, fue reconocido por la prensa británica por su capacidad de transmitir emoción y vulnerabilidad, sentando un estándar para quienes asumen este exigente papel.
A la fecha, más de 10 millones de personas han presenciado alguna de las versiones teatrales de Billy Elliot en el mundo, entre países como Japón, Canadá, Australia y varias naciones europeas. Esta cifra consolida al musical como un fenómeno internacional, capaz de conectar con públicos diversos y de mantenerse vigente en cartelera durante más de una década.
Billy Elliot y sus distintas puestas en escena han logrado combinar la emoción de la historia original con la sensibilidad de cada público local, transformando la experiencia en algo universalmente reconocible.

El estreno en Argentina busca continuar esa tradición de impacto y renovación. La versión local, a partir de mayo, suma un nuevo capítulo a esta conquista planetaria, llevando el mensaje de perseverancia y el poder transformador del arte a nuevas generaciones.

“Nunca vi tanto talento junto en esos cuerpitos tan chiquititos”, soltó Graciela Pal al salir de un ensayo de Billy Elliot, para conversar con Teleshow.
La actriz y cantante, quien interpretará a la abuela de Billy, se detuvo frente al estudio y repitió el asombro: “Vivo con la piel de gallina y conmovida de tanto talento”. La frase quedó flotando en la sala, mientras los niños del elenco cruzaban el escenario en silencio.

El musica de Billy Elliot tendrá su estreno enel mes de mayo en Argentina. Pal contó que la experiencia de compartir el escenario con niños y adultos le resulta “movilizadora”, además subrayó que el trabajo colectivo afecta a todos los involucrados, en esta hermosa obra.
—¿Qué te genera estar a punto de estrenar la obra?
—No sabés cuanto me moviliza, me estremece, todos estámos emocionados de ver a estas criaturas maravillosas. Tenemos mucho talento en la Argentina y es maravilloso, un orgullo para mí partcipar de este acontecimiento mundial.
—¿Cómo es trabajar con estos niños y con el equipo de producción?
—Con talento como decía antes, y amor. El equipo de producción y los creativos son nuestros, Rubén Szuchmacher, director general, Gaby Goldman, director musical. Y por supuesto toda la gente que trabaja en vestuario, los músicos, escenógrafos…todos y son muchísimos que lo hacen posible el trabajo.
—¿Qué te dicen los chicos al compartir escenario con vos?
—Unos chicos a veces me dicen: “Te escucho la canción y lloro”, y me emociona produndamente. Son lindos, estudiosos, profesionales, cariñosos. Es un aprendizaje permanente que el público lo merece.
—¿Cómo vivís la expectativa y los nervios antes del estreno?
—Siempre tenés ese nervio actoral, gracias a Dios. Estoy ansiosa pero a la vez estoy disfrutando mucho de esta etapa.

Pequeños grandes talentos: el santafesino elegido para interpretar a Billy Elliot
Joaquín Mondino es uno de esos grandes talentos en cuerpos chiquitos de los que hablaba Graciela Pal. El joven cantante y bailarín santafesino, de apenas doce años, también habló con Teleshow de su emoción tras ser seleccionado como Billy Elliot.
—¿Cuánto hace que te dedicás a la actuación y al canto?
—Hace más o menos seis años que esto me viene gustando mucho. Yo soy de Santa Fe, capital, y empecé a estudiar en una academia a estudiar ballet y contemporáneo. Después me fui con Chola Almirón a estudiar teatro, y con Ricardo Alfonso, seguí formándome en lo que es ballet. A mí, de grande, me gustaría mucho seguir en la parte de actoral.
—¿Cómo llegó la posibilidad de hacer el casting?
—Yo quería participar para una obra o para una publicidad. Quería hacer un casting porque yo se lo estaba pidiendo a mi mamá. Hasta que apareció lo de Billy…que a ella le llegó por una amiga que se lo mandó. Me puse a investigar, pero faltaban solo dos semanas para que termine la audición, para que no llamen a más chicos.

Fotos: Jaime Olivos

Foto: Jaime Olivos
—¿Te preparaste?
—No pude hacer nada, no tenía tiempo, a diferencia de otros chicos que estuvieron como un año y medio preparándose. Mandé un video superimprovisado desde Córdoba porque estaba de vacaciones. Lo grabé más de veinte veces, seguro. (se ríe)
—¿Y después de mandar el video?
—Me quedé, fui seleccionado, y fui pasando cada etapa, dos presenciales, hasta que nos avisaron que quedamos. Ahí quedé en la escuelita de formación de Billy Elliot.
—¿Cuántos Billy va a haber en la obra?
—Va a haber tres Billy Elliot principales y dos reemplazos. Yo soy uno de los principales y los reemplazos también hacen de otros personajes, como el hijo del carnicero, y otros…
—¿Viste la película?
—Era muy chiquito, la vi como cuatro veces. Me encantaba. Siempre me acuerdo de una escena en la que Billy estaba en la clase de danza, saltando, y esa escena me quedó grabada para siempre.
—¿Te mudaste a Buenos Aires?
—Hace más o menos una semana me mudé acá, porque todo el año pasado estuve viniendo por la escuelita de Julio Bocca, de jueves a domingo. El domingo volvía a Santa Fe y el jueves volvía a Buenos Aires. Hice eso desde mayo hasta diciembre del año pasado.

Foto: Jaime Olivos

Foto: Jaime Olivos
—¿Sentís que cumpliste un sueño?
—Yo creo que sí, que significa algo muy importante para mí. Sí, a mí me encanta lo que hago y cumplí un sueño que fue muy inesperado, pero que sabía que lo podía hacer.
—¿Qué dicen tus padres, tus hermanos?
—Mi familia todavía no se lo termina de creer. Mi mamá y mi papá, hermano, mis abuelos, mis tíos, todos me acompañan. Mi mamá tuvo que dejar el trabajo, básicamente para acompañarme a mí, y eso lo agradezco un montón.
—¿Cómo es la energía entre ustedes en la obra?
—Con todos los del elenco, porque no hay grupitos, sino que todos somos amigos de todos. Hasta con los adultos. Es muy buena la energía, genial la vibra que hay entre nosotros.
El maestro y coreógrafo Gustavo Wons cuenta a Teleshow sobre la selección entre cientos de niños y jóvenes: “Los Billy es el personaje que tiene que bailar ballet, que bailar tap, tiene que cantar y actuar. Y eso, hay varones, pero no hay tantos varones que empiecen tan chiquitos. Entonces, hicimos muchos casting y elegimos un grupo de gente y bueno, y la capacitamos. Empezamos el año pasado. No había manera de encontrar a alguien que maneje las cuatro áreas”, relató Wons, sobre el desafío de montar el musical Billy Elliot en Buenos Aires.
—¿Cómo llegaste al proyecto de Billy Elliot?
—Yo a Diego Romay lo conozco, trabajé con él en otra obra, hace muchos años. Me dijo hace un par de años que estaba detrás de esta obra y al final cuando se concretó, me llamó.

Foto: Jaime Olivos
—Inevitable hacer conexión con tu propia carrera…
—Claro, pero va más allá del bailarín, a mí me conecta porque es lo que me pasó en la vida, pero en toda profesión, es conectarse con el deseo y seguir ese deseo pese a todas las cosas que te van pasando, los inconventientes, los palos que se pongan en la rueda, las frutraciones.
—¿Cómo fue el proceso de casting y capacitación de los niños para la obra?
—Costó, más que nada los Billy, es el personaje que tiene que bailar ballet, tap, tiene que cantar y actuar. Y no hay tantos varones que empiecen tan chiquitos. Entonces, hicimos muchos casting, elegimos un grupo de gente y los capacitamos, esto empezó el año pasado.

—¿Cómo es trabajar con chicos?
—Yo nunca había trabajado con pequeños, así que no tenía la menor idea de lo que iba a pasar y estaba asustado, porque algunos venían muy flojos en un área, mejor en otra. Pero como tienen todas las condiciones, y el deseo aprendieron rápido, fue increíble como absorbieron. Fue muy loco ver el progreso que hicieron todos los chicos.
—El talento argentino en las nuevas generaciones…
—Eso me sigue sorprendiendo y eso mucha gente en la Argentina no lo sabe. Cada vez más jóvenes, tienen más pasión por el arte.
Billy Elliot,musical,Argentina,teatro,elenco,actores,bailarines,estreno,producción,espectáculo
CHIMENTOS
En vivo y sin filtro: Ricardo Biasotti le habló directamente a Anna del Boca y el mensaje dejó a todos helados

En una noche cargada de emoción, Ricardo Biasotti fue uno de los invitados a La noche de Mirtha Legrand, que en esta ocasión estuvo conducido por Juana Viale. Allí, el empresario no solo repasó su historia con Andrea del Boca, sino que dejó uno de los momentos más impactantes del programa: un mensaje directo a su hija, Anna del Boca.
Durante la entrevista, Biasotti habló sin filtros sobre la distancia que mantiene con su hija desde hace años. “Yo dejé de verla cuando tenía 9 años y nunca más me pude poner en contacto. Llamaba y no me respondían, me bloquearon”, expresó, visiblemente movilizado.
En ese contexto, recordó el último encuentro que tuvieron. Según relató, ocurrió cuando Anna tenía 14 años y fue bajo condiciones muy particulares. “Puse como condición tomar un café con mi hija y hablarlo personalmente. Estaban los abogados, la tía, custodios… fue muy difícil”, contó, dejando en evidencia la tensión de ese momento.
Pero el punto más fuerte llegó cuando decidió hablarle directamente a ella, mirando a cámara. “Este es el mensaje que le paso a Anna: ella es una mujer y es su derecho decidir si quiere reencontrarse con su padre o no. Yo tengo el corazón abierto”, dijo, en una frase que rápidamente generó repercusión.
Lejos de esquivar la emoción, Biasotti también dejó en claro que, más allá de la distancia, sus sentimientos no cambiaron. “Es mi hija, la voy a querer toda la vida”, aseguró. Y agregó una frase que no pasó desapercibida: “No importa que se saque mi apellido, sigue siendo mi hija”.
Además, explicó por qué eligió este momento para hablar públicamente. Según detalló, el tema volvió a instalarse en los medios tras la exposición reciente de Anna, lo que lo llevó a dar su versión después de años de silencio. “Siempre la cuidé y no hablé, pero quedó una imagen instalada que no era real”, sostuvo.
La entrevista, que tuvo momentos de mucha tensión y otros de profunda sensibilidad, reavivó una de las historias más polémicas del espectáculo argentino. Pero, sobre todo, dejó una escena difícil de olvidar: la de un padre que, después de años de distancia, eligió un programa de televisión para abrir su corazón y enviarle un mensaje a su hija.
Ricardo Biasotti, Andrea del Boca, Anna del Boca
CHIMENTOS
Parálisis cerebral y un 70% de discapacidad física: quién es Lucho Miranda, el humorista que desafía prejuicios

El humorista Lucho Miranda y su interacción con el público durante el show
—
Hay historias que no solo se cuentan: se sienten. Historias que avanzan entre obstáculos, prejuicios y silencios incómodos hasta encontrar una voz propia. La de Lucho Miranda es una de ellas. Y no porque esté atravesada por la adversidad —que lo está—, sino porque eligió transformarla en materia prima para algo mucho más poderoso: un humor que interpela, incomoda y, al mismo tiempo, libera.
El próximo 30 de abril, esa historia tendrá un nuevo capítulo en el Teatro Gran Rex, donde el comediante chileno se presentará con una única función que ya genera expectativa y confirma un fenómeno que no deja de crecer y de cruzar fronteras. No es solo un show. Es el encuentro entre un artista que se animó a decir lo que muchos callan y un público que encontró en él una forma distinta de verse reflejado.
Luis Alberto Miranda Espinosa nació el 30 de enero de 1995 en Vicuña, tierra también de Gabriela Mistral. Su llegada al mundo estuvo marcada por una asfixia neonatal de ocho minutos que derivó en una parálisis cerebral —tetraparesia—, con un 70% de discapacidad física. Sus cuatro extremidades resultaron comprometidas: rigidez en las manos, dificultades para caminar, un cuerpo que desde el inicio le impuso límites concretos. Pero su historia nunca se construyó desde la resignación.
Cierre del show de stand up del humorista Lucho Miranda
“El humor siempre ha sido parte de mi vida”, explicó en un diálogo exclusivo con Teleshow. Y en esa frase, breve pero contundente, se condensa una forma de atravesar la realidad. Porque mientras su infancia transcurría entre cuidados, restricciones y sobreprotección —“a veces me sentía como en una burbuja. No me dejaban jugar a la pelota o salir y compartir con mis amigos”—, Lucho empezó a desarrollar un universo propio. Uno donde la imaginación reemplazaba lo que el cuerpo no podía hacer.
“De una u otra forma, eso me ayudó mucho a trabajar la imaginación, ya que me hice experto en crear historias con mis juguetes”, rememoró. Y en ese terreno, casi sin darse cuenta, apareció la comedia. Primero en forma de “payas”, esos versos improvisados típicos de la cultura chilena que repetía frente a sus amigos. Juegos de palabras simples, casi ingenuos, pero que ya anticipaban una pulsión: provocar risa, generar conexión.
“Eran payas simples… ‘un diablo se cayó al agua, otro diablo lo levantó, mientras el otro diablo le decía: ¿cómo diablos se cayó?’”, recordó con esa mezcla de ironía y ternura que hoy define su estilo.
Su paso por la Teletón Chile – institución sin fines de lucro, fundada en 1978, dedicada a la rehabilitación integral de niños, niñas y jóvenes con discapacidad motora- fue clave en su desarrollo, tanto físico como emocional. Y también lo fue su familia, un sostén constante en los momentos más complejos. “Mis primeros años los recuerdo con mucho cariño. Hubo momentos difíciles, pero siempre se pudo salir adelante gracias a mi familia”, aseguró.
En ese recorrido, hay recuerdos que todavía laten con fuerza, escenas que explican mucho más que cualquier definición. “Yo creo que gran parte de lo que soy ahora es gracias a mi mamá y gracias a la Teletón. Ayudó a que mi mamá pudiera formar el hijo que ella quería”. También habla de las marcas invisibles de la infancia: “Hay muchos niños que son curiosos y otros que ya son malos… son malos”, dice sobre el bullying. Y de los tiempos propios, esos que no siempre coinciden con los de los demás: “Caminé tarde, como a los seis o siete años”.
En medio de ese proceso, también hubo sueños más íntimos, casi universales, como el de conocer el amor: “Yo quizá fui comediante para tener ese beso… tenía muchos prejuicios de mi propia discapacidad, decía ‘no me van a querer porque soy así’”. Hoy, desde otro lugar, reconoce el cambio: “Ya no sufro mi discapacidad”. Y también el impacto inesperado de su exposición: “Vi en TikTok, en Instagram, que me hablaba mucha gente de otros países… fue un éxito. Ahí entendí que la rutina se entendía en otros lugares. Estoy recién empezando a conocer el mundo”.

Como muchos jóvenes, siguió inicialmente un camino tradicional. Estudió contabilidad, alentado por sus padres, y llegó a trabajar en la municipalidad de Vicuña. Tenía estabilidad, un ingreso fijo, una estructura. Pero no era suficiente.
“No me sentía feliz… aunque era un trabajo remunerado y tenía solvencia económica, no quería eso”, confesó. Esa incomodidad —silenciosa, pero persistente— fue el motor de una decisión que cambiaría todo.
En 2020, en plena pandemia de COVID-19, renunció. Sin certezas, sin garantías. Solo con una convicción: hacer reír.

Con un celular como única herramienta y la casa de sus padres como escenario improvisado, empezó a subir contenido a TikTok e Instagram. Al principio, números modestos: “Tenía 40 likes en una publicación, pero cuando empecé a crear contenido, tenía 150 likes y para mí ya era un viral y pronto iba a llegar la prensa a buscarme”, aseguró, entre risas. Pero lo que parecía un juego empezó a transformarse en fenómeno.
Porque Lucho no hablaba de la discapacidad desde el lugar esperado. No había solemnidad ni victimización. Había humor negro, ironía, incomodidad. Una mirada frontal que rompía con los discursos tradicionales.
“Al momento de escribir comedia, me fue muy fácil hablar de cosas que me pasan en el día a día, y dentro de esas cosas está obviamente la discapacidad. Incluir esta parte de mi vida en mi show se hizo de manera muy orgánica”, explicó.

Esa organicidad fue, quizás, la clave. Sus videos comenzaron a viralizarse, a generar miles de comentarios, a instalar una conversación distinta. No solo hacía reír: obligaba a repensar.
“Mi contenido creo que llega a quitarle este pensamiento de que la discapacidad es lo peor que te puede pasar en la vida y a normalizarlo. No somos personas tan diferentes a la persona que se cree normal”, sostuvo.
El salto a los escenarios llegó casi como una consecuencia natural, aunque no exenta de vértigo. “Sudaba, temblaba, me tiritaba la voz”, recordó sobre sus primeras presentaciones. Pero el público respondió. Y lo hizo con una intensidad que no dejó dudas.

En 2021, su participación en Got Talent Chile lo llevó a la final y lo posicionó a nivel masivo. Pero el momento bisagra llegaría poco después, cuando enfrentó al temido “monstruo” del Festival de Viña del Mar.
“Antes de salir estaba nervioso”, admitió. Pero apenas pisó el escenario, algo se alineó. Su rutina —incómoda, honesta, sin concesiones— encontró su lugar. Y el público, también. La consagración fue inmediata.
Desde entonces, su carrera no se detuvo. Giras por todo Chile, presentaciones internacionales, salas llenas. Y un detalle no menor: cada vez más personas con discapacidad forman parte de su público, generando un ida y vuelta que el propio Miranda incorporó a su show.
Se anima, incluso, a interactuar con ellas desde el humor más crudo. Sin filtros. Sin condescendencia. En igualdad.

Argentina, en ese mapa, ocupa un lugar especial. Cada presentación se convierte en un sold out. Cada visita, en una celebración.
“Me sorprende el cariño que tengo del pueblo argentino. Me da mucha felicidad que mi humor sea bien recibido y genere esas ganas de ir a verme. Muy feliz”, reconoció.
Lo que Lucho Miranda propone va más allá del stand up. Es, en esencia, una forma de desarmar prejuicios desde adentro. De apropiarse de lo que históricamente fue señalado como diferencia y convertirlo en identidad.
El 30 de abril, en el Gran Rex, no solo habrá risas. Habrá algo más difícil de lograr: una incomodidad necesaria. De esas que, cuando pasan, dejan una marca.
Y quizás ahí radique su verdadero impacto. En demostrar que el humor, cuando es honesto, no solo entretiene. También transforma.
Lucho Miranda,humorista,comediante,Chile,discapacidad,humor,stand up,comedia,escenario,entretenimiento
POLITICA1 día agoMauricio Macri comenzó su intento de reconstrucción del PRO a nivel nacional: se reunió con Leandro Zdero en Chaco
POLITICA2 días agoEstalla la guerra digital en LLA: duro cruce entre el “Gordo Dan” y Lemoine tras la denuncia de Pareja contra tuiteros
POLITICA1 día agoMacri apoyó al Gobierno, pero no descartó competir en 2027: “Hay que volver a ser protagonistas”









