ECONOMIA
Mora en récord: por qué los bancos no bajan las tasas de interés de sus préstamos

La mora récord en el sistema financiero se consolidó como uno de los mayores desafíos para el crédito y la estabilidad macroeconómica en 2026. Mientras las familias sienten el peso del encarecimiento del financiamiento y el consumo sigue deprimido, los bancos mantienen tasas elevadas de préstamos, incluso después de las recientes medidas destinadas a bajar la volatilidad del mercado.
El diagnóstico de economistas y operadores del sistema coincide: la necesidad de reducir las tasas de los préstamos personales y de consumo se volvió central para que los bancos puedan asistir a sus clientes atrasados, prestar más barato y a mayor plazo, y estimular la demanda interna.
La presión sobre las tasas de interés de los créditos se intensificó en los últimos meses, en paralelo con el aumento de la irregularidad crediticia. Informes recientes de consultoras y entidades del sector financiero advierten que la morosidad se encuentra en niveles inéditos para los últimos veinte años, tanto en bancos como en entidades no financieras. El deterioro del salario real, la suba de tarifas, el sobreendeudamiento y la incertidumbre sobre el rumbo económico generaron una combinación que impactó de lleno en la capacidad de pago de los hogares.
La presión sobre las tasas de interés de los créditos se intensificó en los últimos meses, en paralelo con el aumento de la irregularidad crediticia.
Los bancos sostienen que la volatilidad de tasas de interés de corto plazo dificulta la posibilidad de bajar los costos de financiamiento para los clientes. Argumentan que, ante un escenario incierto, se ven obligados a fijar tasas más elevadas para cubrirse de movimientos bruscos en el costo de los fondos.
“La volatilidad de corto plazo hace difícil fijar tasas bajas de mediano plazo. Por las dudas, los bancos se cubren”, resumen fuentes del sector. Este comportamiento se replica tanto en los préstamos personales como en otros productos dirigidos a familias y empresas.
El vínculo entre morosidad y tasas de interés altas genera un círculo complejo. Un informe de la consultora 1816 sostiene que “la morosidad está vinculada con el nivel de las tasas de interés de los créditos, que son más altas en el caso de los préstamos a familias y especialmente en el caso de los préstamos de entidades no financieras”.
Las tasas de referencia a un día, que el Banco Central logró mantener cerca del piso del 20%, no lograron achicar el costo de los préstamos personales, que se mantuvieron en niveles elevados “por diversas razones, incluyendo justamente la elevada morosidad, pero también lo difícil que es prever la política de tasas del Gobierno en el esquema monetario actual”.
La morosidad está vinculada con el nivel de las tasas de interés de los créditos, que son más altas en el caso de los préstamos a familias
La serie de tasas publicada por el BCRA muestra que, entre julio de 2025 y abril de 2026, el costo de los préstamos personales se ubicó mayormente en un rango de entre 65% y 85% tasa nominal anual (TNA), con picos superiores en algunos tramos. Mientras tanto, las tasas de plazos fijos y Badlar en bancos privados oscilaron en valores sensiblemente menores, en algunos casos en torno al 25% o 30% TNA, lo que refleja la amplitud del spread entre lo que los bancos pagan por captar depósitos y lo que cobran por prestar a las familias.
El informe de 1816 advierte que “la relación entre la tasa de los préstamos personales y las de 1 día está en niveles prácticamente inéditos para los últimos 10 años”.
Ul informe de la consultora Quantum Finanzas aporta otra perspectiva sobre la evolución de las tasas de interés en pesos. Según ese análisis, desde principios de año el Banco Central compró divisas al sector privado por más de USD 5.000 millones, lo que implicó una expansión monetaria relevante, aunque la base monetaria cayó tanto en términos nominales como reales. En ese contexto, las tasas en pesos bajaron en comparación con meses anteriores: la de la rueda simultánea se encuentra en torno al 21,7% TNA, la Tamar (de referencia) promedia 24,6% en abril, y las activas -incluidos préstamos personales y adelantos– muestran la misma tendencia.
La tasa de interés de préstamos personales se mantuvo persistentemente por encima de la tasa de referencia, incluso en los momentos en que el Banco Central utilizó herramientas para estabilizar el mercado y reducir la volatilidad
A pesar de la baja en algunas tasas de referencia, los bancos mantuvieron los créditos a tasas elevadas. La explicación aparece en la relación entre el riesgo crediticio y el costo del financiamiento: la morosidad obliga a las entidades a exigir un mayor rendimiento para cubrir los riesgos de incobrabilidad. Según datos del BCRA, la tasa de préstamos personales se mantuvo persistentemente por encima de la tasa de referencia, incluso en los momentos en que el Banco Central utilizó herramientas para estabilizar el mercado y reducir la volatilidad.
En abril de 2026, el Banco Central reactivó un instrumento clave para acotar la volatilidad de las tasas y fomentar el crédito. El objetivo fue establecer un corredor de tasas que permita a los bancos planificar con mayor previsibilidad y, en consecuencia, ofrecer financiamiento a plazos más largos y a tasas más bajas. Según fuentes oficiales, la decisión buscó brindar certidumbre a las entidades y alentar una reducción del costo del crédito para las familias y las empresas. La flexibilización de normas sobre encajes bancarios también apuntó en esta dirección, permitiendo a los bancos liberar recursos y mejorar las condiciones de los préstamos.
La consultora EcoGo destaca que el Banco Central y el Tesoro aplicaron una política monetaria prudente, con una reducción de la base monetaria tanto en términos nominales como reales. La absorción de pesos por parte del Tesoro, junto con operaciones de esterilización, permitió que las tasas en pesos bajaran a niveles inferiores a los de meses anteriores.
La persistencia de tasas altas en los préstamos personales impacta directamente sobre el consumo. La demanda interna se mantiene deprimida, mientras los hogares encuentran dificultades para financiar compras o reestructurar deudas. La baja de tasas se volvió un factor clave para reactivar el consumo y sostener la “paciencia” social en un año en el que el Gobierno busca fortalecer su posición de cara a la próxima elección.
El Banco Central y el Tesoro aplicaron una política monetaria prudente, con una reducción de la base monetaria tanto en términos nominales como reales
La combinación de riesgo crediticio elevado, volatilidad de tasas de interés y falta de previsibilidad genera un círculo difícil de romper. Los bancos, ante el temor de un nuevo salto en el costo de los fondos o un empeoramiento de la cartera de créditos, optan por mantener tasas altas y limitar la oferta de financiamiento a los segmentos más riesgosos.
A su vez, las familias enfrentan condiciones restrictivas para acceder a los préstamos que necesitan para consumir o regularizar su situación financiera.
La expectativa de una reducción en las tasas de los créditos personales está vinculada a la evolución de la morosidad y la estabilidad macroeconómica. Mientras tanto, las familias y las empresas conviven con un escenario en el que el acceso al financiamiento resulta costoso y limitado.
El consumo sigue afectado y la reactivación depende, en buena medida, de la capacidad de los bancos para trasladar la baja de tasas de referencia a los productos destinados a los hogares.
El recorrido de las tasas muestra que, a pesar de los esfuerzos regulatorios y la baja en las tasas de referencia, los bancos mantienen una postura conservadora ante la incertidumbre. El temor al deterioro de la cartera y la necesidad de cubrirse ante posibles shocks impulsan la decisión de sostener tasas elevadas en los préstamos personales y otros productos de crédito al consumo.
El recorrido de las tasas muestra que, a pesar de los esfuerzos regulatorios y la baja en las tasas de referencia, los bancos mantienen una postura conservadora ante la incertidumbre
La situación de la morosidad y las tasas se convirtió en un tema central en la agenda económica, tanto para los bancos como para las autoridades.
Los próximos meses serán determinantes para evaluar el impacto de las medidas implementadas y la capacidad del sistema financiero para ofrecer condiciones más accesibles a las familias y las empresas.
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ECONOMIA
Los aumentos de junio que empiezan este lunes: colectivos, trenes, tarifas, prepagas y colegios

Junio viene con nuevos aumentos que pesarán en los bolsillos de los argentinos. Desde este lunes se incrementa el boleto de tren y de colectivo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) y en la provincia, los servicios públicos y las prepagas.
Otros aumentos, en el caso de las líneas de colectivos que circulan en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), se aplicarán a mitad de mes para moderar el impacto sobre la inflación, que el Gobierno pretende que se continúe desacelerando.
El primer impacto al comenzar el día lo van a sentir los usuarios del transporte público. El boleto mínimo de colectivos porteños (hasta tres kilómetros) subirá 4,6%, de $753,74 a $788,41, siguiendo la fórmula que adiciona dos puntos porcentuales a la inflación del segundo mes anterior (en este caso, abril). En las líneas provinciales, tras un aumento de 11,6% por fuera del esquema, que en mayo llevó la tarifa a $968,57, volverán al esquema de dos puntos más inflación y subirán 4,6% a $1.015,16, superando así el hito de los 1.000 pesos.
Para las líneas nacionales que operan en el AMBA, el ajuste será de 2% y el boleto costará $728,28, aunque en este caso regirá desde el 15 de junio. Con el diferimiento, el equipo económico busca moderar el impacto sobre el Índice de Precios al Consumidor (IPC), que mide promedios semanales, tras la escalada a 3,4% en marzo. En el caso de los trenes metropolitanos, los pasajes subirán 12,9% a partir de hoy, pasando de $310 a 349,99 pesos.

Respecto a los peajes en la Ciudad de Buenos Aires, el ajuste será de 4,6%, también calculado sobre la inflación de abril más dos puntos porcentuales. En las autopistas 25 de Mayo y Perito Moreno, los vehículos de hasta dos ejes y hasta 2,10 metros de altura abonarán $4.518,33 en horario normal y $6.403,21 en hora pico. Las motocicletas pagarán $1.882,44 y $3.012,29 respectivamente, mientras que los vehículos pesados de hasta dos ejes deberán abonar $7.153,79 en horario normal y $10.542,41 en hora pico.
En el caso de los servicios públicos, habrá aumentos en el sexto mes del año, pero también mayores subsidios con el pretexto del conflicto en Oriente Medio. La semana pasada, la Secretaría de Energía comunicó que la factura media de gas a nivel país tendrá un aumento de 2,81%, pero que habrá mayores subsidios.
Por un mes más se extenderá la bonificación extraordinaria del 25% en la factura de gas de junio para usuarios residenciales de menores ingresos que estén registrados y validados en el Régimen de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF). Con esta medida, el subsidio total se mantiene en 75%: 50% corresponde al beneficio general dispuesto por el Decreto 943/25 y 25% a la bonificación adicional que renovó la resolución vigente. Alcanza a hogares con ingresos equivalentes a hasta tres canastas básicas totales, así como a entidades de bien público, clubes barriales y organizaciones sin fines de lucro inscriptos en el SEF.
En cuanto a la energía eléctrica, la cartera energética fijó para junio un aumento del 1,5% para el AMBA (el resto de las tarifas depende de los entes reguladores provinciales) y una bonificación extraordinaria de 11,97%, que eleva el subsidio al 62% del consumo base. Según la Secretaría de Energía, este tipo de beneficio busca proteger a los sectores más vulnerables ante variaciones abruptas de precios.

Estas decisiones surgen en el contexto de la inestabilidad en Medio Oriente, que incide en la volatilidad de los valores internacionales del petróleo y el gas. Aunque estos movimientos han contribuido a la desaceleración de la inflación, también implican un mayor gasto público. La situación de YPF es distinta: la petrolera estatal-privada aplicó solo un aumento de 1% y mantiene congelados los precios del combustible por 45 días. El 15 de junio, el directorio de la empresa deberá definir si habrá un nuevo incremento o si extenderá el congelamiento, medida que impacta en toda la economía.
A pesar del panorama internacional, este domingo el barril de Brent, referencia para Argentina, cotiza a USD 92,05, mientras que en abril, cuando YPF congeló precios, estaba en 103 dólares.
En el sector de la salud, las principales empresas de medicina prepaga informaron a la Superintendencia de Servicios de Salud (SSS) aumentos para junio. Swiss Medical, Osde, Sancor Salud, Avalian y Accord Salud aplicarán un incremento de 2,6%, en línea con la inflación de abril, mientras que Omint ajustará hasta 2,9% según el plan contratado. En algunos casos, los copagos también registraron incrementos. Todas las compañías deben ahora cargar estos datos en el sistema digital de la SSS.
El ámbito educativo también experimentó ajustes en las cuotas. En la provincia de Buenos Aires, las subas promediaron entre 4% y 5%, mientras que en la Ciudad de Buenos Aires rondaron el 5%. Estas actualizaciones impactan en el presupuesto de las familias con hijos en colegios privados.
ECONOMIA
El Banco Nación lanzó un salvavidas para morosos: cómo funciona y qué ofrecen el resto de las entidades

En medio de una crisis de mora récord que afecta a millones de hogares y amenaza la estabilidad de la banca, el lanzamiento de un plan de rescate del Banco Nación provoca un fuerte reacomodamiento en el sistema financiero argentino. La entidad estatal propone un mecanismo abierto no solo a sus propios clientes, sino también a quienes mantienen deudas con otros bancos o fintech, lo que intensifica la competencia entre entidades y obliga a los principales actores del mercado a ajustar sus estrategias para retener usuarios y evitar la exclusión financiera. El fenómeno de la morosidad revela el impacto de la caída del poder adquisitivo, el encarecimiento de servicios y la proliferación de deudas para sostener el consumo, con un sistema que enfrenta el desafío de atender tanto la urgencia social como su propia sustentabilidad.
El aumento de la irregularidad en créditos y préstamos personales, que trepó al 11,5% en el sector de personas físicas durante marzo de 2026, coloca a la Argentina en el nivel más alto de los últimos veinte años. El porcentaje de mora en tarjetas de crédito alcanzó el 11,7%, mientras que los préstamos personales registraron un 14,2% de incumplimiento. El contexto se vuelve aún más delicado porque casi cinco millones de hogares atraviesan situaciones de deuda, y la respuesta de bancos, financieras y billeteras digitales se diversifica según el perfil de clientes, la antigüedad de los atrasos y la capacidad de pago de cada usuario.
La propuesta del Banco Nación impacta en el tablero financiero porque invita a reorganizar deudas tanto de sus propios clientes como de usuarios de otras entidades, incluidas fintech. La consolidación de obligaciones permite simplificar la gestión, acceder a plazos máximos de 72 meses y pagar tasas fijas del 65% TNA, con montos de hasta 100 millones de pesos. Para quienes presentan atrasos en tarjetas de crédito de hasta 90 días, la entidad ofrece reprogramar deudas por hasta 10 millones de pesos, con plazos de hasta 60 meses y una tasa nominal anual del 35%. El programa prevé que la tarjeta continúe activa, que el pago en cuotas comience en el siguiente resumen y que los límites de compra se ajusten temporalmente.
En el caso de una mora superior a los 90 días, el Banco Nación extiende los plazos de financiamiento hasta 96 meses, siempre sujeto a evaluación crediticia y condiciones particulares. Cada solicitud pasa por una evaluación personalizada, en la que equipos de especialistas revisan el perfil, los ingresos y las características de la deuda para definir opciones a medida. El usuario puede iniciar la gestión en cualquier sucursal, donde recibe asesoramiento y conoce los requisitos actualizados para acceder a estas alternativas.
El Banco Nación pone el foco en reducir la carga mensual de los deudores, extender los plazos y facilitar el acceso a soluciones flexibles, en un contexto donde la mora bancaria creció de 3,3% a 11,5% para personas físicas en un año, con el mayor grado de incumplimiento en préstamos personales desde 2011.

El que aspire a la asistencia del Nación, tiene distintas alternativas:
Destinada a personas que perciben sus haberes a través del Banco Nación. Esta herramienta permite reunir obligaciones financieras mantenidas tanto en esta como en otras entidades, facilitando la administración de los compromisos y la organización del esquema de pagos.
La línea contempla tasa fija, plazos de hasta 72 meses, una Tasa Nominal Anual (TNA) del 65% y montos de hasta $ 100 millones.
- Refinanciación de saldos de tarjeta de crédito
Disponible para clientes que registran hasta 90 días de atraso en el pago de una tarjeta de crédito emitida por la institución. Posibilita reestructurar saldos pendientes de hasta $ 10 millones, con plazos de hasta 60 meses y una TNA vigente del 35%.
La operatoria contempla el mantenimiento de la tarjeta, el inicio del pago de las cuotas en el próximo resumen y adecuaciones temporales en los límites de compras.
Para situaciones con más de 90 días de atraso, el Banco dispone de alternativas de financiación para extender los pagos en hasta 96 meses, sujetas a evaluación crediticia y condiciones vigentes.
- Cómo iniciar la gestión
Los clientes pueden acercarse a cualquier sucursal para recibir asesoramiento y conocer las opciones disponibles. También tienen la posibilidad de consultar la información y requisitos vigentes en www.bna.com.ar.
A través de estas herramientas, el Banco Nación acompaña a sus clientes en la reorganización de sus compromisos financieros, brindando soluciones que favorecen una administración ordenada, previsible y sostenible de su economía personal.
El Banco Provincia opta por una estrategia centrada en la prevención del sobreendeudamiento y la detección temprana de señales de estrés financiero. La entidad prioriza el otorgamiento responsable de crédito, implementa un monitoreo activo de la cartera y reacciona con agilidad para evitar que los atrasos se vuelvan estructurales. Para quienes presentan mora temprana, de hasta 90 días, el banco ofrece una línea de refinanciación de préstamos personales de hasta 72 meses, con tasa fija del 81,78% nominal anual (vigente a marzo de 2026), anticipo equivalente a una cuota, o sin anticipo para quienes perciben haberes en la entidad.
Para clientes con ingresos de hasta tres salarios mínimos (menos de 1.073.400 pesos), hay un programa especial con tasa fija del 40,89% y extensión de plazos hasta 60 meses. Si la mora supera los 90 días, se mantienen plazos de hasta 72 meses, un anticipo del 5% (o sin anticipo si el usuario cobra haberes en el banco) y, en situaciones críticas, opciones como quitas de capital o cancelación por saldo contable.
En el segmento de empresas, el Banco Provincia habilita líneas de refinanciación tanto para mora temprana como tardía, con plazos de hasta 84 meses, anticipos del 2,5% o 5%, y tasas variables más spread, que en marzo de 2026 equivalen al 35,16% nominal anual. La entidad reportó que la recuperación de mora se cuadruplicó durante el primer bimestre de 2026 frente a los tres años anteriores, resultado que atribuye a su política de prevención y acompañamiento.
ICBC implementó soluciones específicas según el grado de atraso en la cartera de clientes. Para usuarios sin mora pero con deudas elevadas en tarjeta de crédito (más del 30% financiado y más de 9 millones de pesos en Visa o Mastercard), se ofrece un préstamo personal para reestructuración con tasa UVA +20% y plazo de hasta 48 cuotas, aunque implica la baja del producto tarjeta. Para quienes deben menos de 9 millones, hay una opción de cuotificación en tarjeta Visa, con tasa del 39% y plazo de 24 cuotas, que permite mantener la tarjeta activa.
Para clientes con mora superior a 30 días en tarjetas, préstamos personales o cuentas corrientes sin garantía, el banco diseña acuerdos de pago personalizados, ajustando el número de cuotas y bonificando el saldo según la capacidad de pago y el nivel de morosidad. Además, ofrece planes de refinanciación que buscan aliviar la carga financiera a través de la consolidación de deudas, con la baja de todos los productos en mora y plazos de 6 a 60 meses. Las tasas disponibles son fija del 70% TNA o UVA +10% TNA. El acceso a estos planes requiere no superar la situación 4 en Veraz e implica una revisión y aprobación del área de créditos.
El Banco Macro, por su parte, despliega el programa “Gestión de Mora Temprana”, que prioriza la acción antes de que los atrasos se conviertan en casos de incobrabilidad. El equipo del banco contacta a los clientes en cuanto detecta dificultades en la gestión de las deudas, para ofrecer reestructuración con tasas diferenciales. El contacto directo permite anticipar soluciones y rescatar usuarios antes de que la situación se agrave. Voceros de la entidad remarcan que los usuarios muestran buena recepción ante la posibilidad de acceder a planes de reestructuración, lo que les brinda mayor certidumbre sobre su situación financiera.
En el área de banca empresas, la metodología incluye segmentación por actividad y herramientas adaptadas a la realidad de cada sector, con el objetivo de evitar que las empresas lleguen a situaciones críticas de atraso.
El Banco Credicoop adopta una estrategia diferenciada basada en su estructura cooperativa. La entidad desarrolla modelos de análisis para identificar de manera temprana indicadores de posibles dificultades y, frente a estos casos, ofrece líneas de crédito con tasas más bajas y plazos extendidos. Pereira explica que el objetivo es comprender la situación particular de cada socio y anticiparse a los problemas, ajustando las medidas a las necesidades específicas. El banco busca que la carga financiera afloje en el corto plazo para los asociados, adaptando las soluciones a cada situación.
El Banco Santander, por otro lado, adoptó una política de gestión individualizada ante situaciones de mora. Cuando la relación entre los pagos mensuales y los ingresos de un cliente se complica, la entidad ofrece planes de pago específicos para facilitar la cancelación de deudas. Durante la vigencia del plan de refinanciación, el banco suspende productos como tarjetas de crédito, sobregiros y nuevos préstamos, aunque mantiene activa la cuenta y otros servicios esenciales. Los usuarios pueden solicitar ayuda a través de los canales habituales, como el home banking, la aplicación móvil, el centro de atención telefónica y las sucursales. Esta metodología busca acompañar al cliente durante el proceso de regularización, adaptando las alternativas a las posibilidades de cada caso.
Entre los bancos privados líderes, la reacción frente al aumento de la morosidad se apoya en la personalización y en el uso intensivo de tecnología. Fuentes de una de las principales entidades descartan campañas masivas y señalan que el monitoreo es constante y personalizado. El sistema analiza el comportamiento individual de los clientes y, cuando detecta señales de estrés financiero, ofrece refinanciaciones con condiciones diferenciadas, como tasas más bajas y plazos extendidos. Durante el proceso, se suspenden tarjetas de crédito y la posibilidad de nuevos créditos, hasta que el usuario regulariza su situación.
El objetivo de este enfoque es preservar la condición de sujeto de crédito y evitar que los clientes enfrenten instancias judiciales. Los canales para acceder a estos planes incluyen plataformas digitales, atención telefónica y sucursales, con esquemas adaptados al segmento y a la capacidad de pago de cada usuario.
Las billeteras digitales, como Mercado Pago, implementan modelos de gestión del riesgo basados en scoring propio, que analiza más de 3.000 variables y se actualiza en tiempo real. Este modelo permite otorgar líneas de crédito acordes a la capacidad de pago de los usuarios y personalizar las condiciones de refinanciación. Voceros de la fintech señalan que este proceso permite una gestión de riesgo más precisa y dinámica que la del sistema tradicional, con alternativas adaptadas a la realidad de cada usuario.
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ECONOMIA
Desde mañana, el boleto mínimo de colectivo en la provincia de Buenos Aires costará más de 1.000 pesos

A partir de mañana, los colectivos en la provincia de Buenos Aires aumentará 4,6% en las tarifas, llevando el boleto mínimo por encima de los $1.000. El ajuste llega después de la decisión tomada en mayo por Axel Kicillof, cuando el gobernador ordenó un alza del 11,6% que llevó el boleto base a $968,57. Esa medida profundizó la brecha con los valores que rigen en la Ciudad de Buenos Aires y en las líneas nacionales, y generó presión sobre los precios en un contexto donde el Gobierno nacional busca contener la inflación luego del registro de 3,4% en marzo.
Según fuentes oficiales de la Secretaría de Transporte bonaerense a Infobae, el incremento responde a la vuelta de la fórmula tradicional de “dos puntos más inflación”. “A partir de mañana, el aumento en las líneas de colectivos de la provincia es de dos puntos más el último IPC de abril (2,6%), volvemos a lo mismo de siempre”, indicaron.
El nuevo cuadro tarifario para los Servicios Urbanos Provinciales del Gran Buenos Aires establece que el boleto mínimo de 0 a 3 kilómetros pasa de $968,57 a $1.015,61. Para el tramo de 3 a 6 kilómetros, la tarifa sube de $1.089,64 a $1.142,55; para 6 a 12 kilómetros, de $1.210,71 a $1.269,50; de 12 a 27 kilómetros, de $1.452,85 a $1.523,40; y para recorridos superiores a 27 kilómetros, de $1.708,07 a $1.791,02. Quienes viajan sin la tarjeta SUBE pagarán $2.031,21 por el boleto mínimo.

En el caso de la tarifa social, que mantiene un descuento del 55% respecto al valor pleno, el boleto para el tramo más corto sube de $435,86 a $457,02. El resto de los tramos refleja aumentos proporcionales y mantiene el beneficio para los usuarios alcanzados por el programa.
El Servicio Suburbano Provincial también actualiza sus valores: el pasaje terminal cuesta $337,87, el valor por kilómetro se eleva a $51,61 y el boleto mínimo alcanza los $1.336,19. El boleto mínimo sin SUBE se ubica en $2.672,38.
La decisión de Kicillof de aumentar 11,6% en mayo respondió a la lógica de trasladar el costo real del servicio a los usuarios y reducir el peso de los subsidios estatales. Esta postura, identificada con una visión pro mercado, produjo tensiones en el Gobierno libertario, que observó cómo el ajuste provincial sumaba presión sobre el índice de precios al consumidor.
Mientras tanto, en la Ciudad de Buenos Aires, el boleto de colectivo también subirá 4,6% desde mañana, pero el boleto mínimo quedará en $788,41, muy por debajo del valor bonaerense. En cuanto a las líneas nacionales, que atraviesan el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), el próximo aumento será de 2% y se aplicará recién el 15 de junio, en línea con la estrategia del equipo económico nacional de postergar los ajustes hacia mitad de mes para morigerar su impacto en la inflación.
El conflicto por el financiamiento del transporte público se intensificó desde el estallido de la crisis en Oriente Medio y la posterior suba de los combustibles en Argentina. Las empresas de colectivos del AMBA reclamaron a la Secretaría de Transporte de la Nación un recalculo tarifario que acompañe los mayores costos operativos. La falta de acuerdo derivó en una reducción de frecuencias, hasta que a fines de abril el Gobierno nacional transfirió $56.000 millones en concepto de subsidios atrasados y se comprometió a revisar la política de boletos.
A mediados de mayo, el Gobierno autorizó una suba para la líneas que circulan en el AMBA del 6% en el boleto, a ejecutarse en tres tramos: 2% el 18 de mayo, 2% el 15 de junio y otro 2% el 15 de julio. Lo que forma parte de la estrategia del ministro de Economía, Luis Caputo: escalonar los incrementos tiene como objetivo amortiguar su efecto sobre la inflación.

Sin embargo, las misma no dejo conforme a las empresas de colectivos. “Es un 6% dividido en 3 meses. O sea, 2 mensuales aproximadamente. Por debajo de la inflación.Cuando lleguemos a junio la brecha con la provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires será mayor aún, porque ellos seguirán aumentando inflación más 2% todos los meses”, sostuvo una fuente del sector.
Es que con el aumento del 2% que se aplicará a mitad de mes, el boleto para las líneas de colectivo que circulan en el AMBA quedará en $728,18 mientras que el de la provincia de Buenos Aires se ubicará en $1.015,16 (diferencia de $286,98) y el de la Ciudad de Buenos Aires en $788,41 (diferencia de $60,23).
El debate sobre los criterios para actualizar el boleto y la estrategia para contener el impacto inflacionario continúa atravesando a las distintas jurisdicciones del AMBA. Las diferencias de enfoque entre la provincia, la Ciudad y la Nación repercuten en el precio final que pagan los usuarios, que encuentran cada vez más disparidad en los valores según el recorrido y la administración responsable.
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