POLITICA
Cinco trampas de las que Milei no logra salir

Sin adversarios políticos en condiciones de disputarle poder real, el gobierno de Javier Milei atraviesa uno de sus momentos más críticos en el ingreso a la segunda y última mitad de su mandato.
Los principales problemas que afronta la administración libertaria se han convertido y se sintetizan en cinco trampas de las que no logra salir. En algunos casos porque no puede, en otros porque no sabe y en otros porque no quiere.
Ese quinteto de conflictos hoy horada parte de su capital y atenta contra los logros políticos y económicos alcanzados en los dos primeros años de gestión, muchos de ellos inimaginables para observadores neutrales y rivales.
La lista, que lejos estar de ser taxativa, está compuesta por:
La saga del AdorniGate, que durante la semana pasada alcanzó otro pico de impacto, expuso con elocuencia que la táctica de no tomar decisiones y esperar para hacerlo a que baje el interés social en el tema había fracasado.
El rating de los canales de noticias, la tasa de lectura en los portales de los medios y la preeminencia entre los temas políticos en las redes sociales expone la permanencia y el interés que despierta el caso protagonizado por al jefe de Gabinete, a raíz de su prodigioso raid inmobiliario de los últimos dos años y de los gastos suntuarios en los que incurrió. A pesar del magro salario que como vocero primero y como jefe de ministros después cobraba, al menos, hasta diciembre del año pasado.
La aparición en los medios de la singular escribana Adriana Nechevenko, que participó en las todavía más singulares operaciones de compra-venta de inmuebles, no solo no logró disipar dudas. Por el contrario, las ahondó. Especialmente cuando Nechevenko admitió que pese a conocerlo a Adorni desde hace dos décadas, sólo en los últimos dos años hizo operaciones de ese tenor. “Se le dio todo junto”, afirmó en medio de lo que no quedó claro si se trataba de una risa nerviosa o frívola.
La performance de la escribana no solo expuso la dificultad para explicar un hecho de evidente interés público, de fácil penetración en las audiencias masivas y de fuerte impacto en una sociedad para la cual el acceso a la vivienda propia se ha convertido mayoritariamente en una auténtica quimera.
Para agravar el malestar, luego se conocieron los créditos hipotecarios del Banco Nación a los que accedieron al menos cinco altos funcionarios del Gobierno, tres de ellos pertenecientes al equipo económico o con incidencia en el área financiera oficial. Se sumó que uno, el mediático polemista Federico Furiase, lo obtuvo para aumentar su acervo inmobiliario, dado que ya contaba con vivienda (o dos). Sobre llovido, mojado.
La sucesión de hechos reñidos, como mínimo, con la transparencia repone lo que algunos inquilinos del primer piso de la Casa Rosada dicen haber leído en un chat adjudicado a Santiago Caputo, en referencia a la disputa con el ala karinista: “El mayor problema no son los egos sino la voracidad por satisfacer consumos postergados”. Se remonta al último trimestre del año pasado. La duda es si, desde entonces, las cosas empeoraron o si solo se consolidó una línea de conducta.
El AdorniGate resalta, además, otra de las trampas de las que el Gobierno no logra zafarse. Es la ausencia de una política comunicacional de crisis, que golpea más por tratarse de una fuerza política que, en buena medida, accedió al poder con más rapidez que ninguna otra en las últimas cuatro décadas por su extraordinaria habilidad comunicacional para vincularse y seducir a audiencias y electores. Esa comunicación tenía por eje central la lucha contra la casta de los que utilizaban el Estado para mejorar su situación personal.
En esa debilidad cobra mayor dimensión la ausencia de voceros efectivos y respetados que padece el Gobierno, tras la sucesión de tropiezos de Adorni, que se inició hace ya un mes con la revelación de que su esposa había viajado a Nueva York en el avión presidencial. Desde entonces no solo no pararon de aparecer gastos sospechados y sospechosos del jefe de Gabinete con los que trastabilló las escasas veces que intentó aclararlos sin éxito.
También, quedaron desacomodados los demás funcionarios que trataron de justificarlo para terminar como escudo de última instancia el propio Javier Milei, quien debió poner su cara, su cuerpo y su voz para cubrirlo. El Presidente se convirtió así en el fusible de su gabinete y dejó a la vista una instalación central raquítica de protecciones.
La decisión de enviar a la escribana Nechevenko a hablar en los medios expuso la vacancia que se registra en la vocería oficial, otrora motivo de orgullo libertario, en los buenos tiempos en los que el expanelista Adorni vapuleaba a todo contradictor o interrogador incisivo. No solo la notaria terminó ridiculizada en las redes sociales. Debilitó la narrativa y la credibilidad oficial. Un duro golpe para el estreno de la moral como política de Estado. Aunque la escala moral mileísta sea tan subjetiva, como lo explicó su líder.
Del costo para la imagen presidencial y la del Gobierno por el caso Adorni, por la reinstalación del escándalo de corrupción en la Agencia Nacional de Discapacidad, por la permanencia del criptogate $LIBRA y por los créditos hipotecarios de funcionarios libertarios, agravado por el contexto económico, ya dan cuenta la mayoría de las encuestas realizadas en las últimas dos semanas.
En ese plano resalta el pico alcanzado en el Índice de Irascibilidad Social (IDI) que elabora la consultora Casa Tres. “En marzo, el IDI perforó el piso alcanzado en febrero: cayó cinco puntos y se ubicó en -19, el registro más bajo desde el inicio de la serie, hace dos años. Esto confirma que la crispación no solo persiste, sino que profundiza su tendencia negativa”, escribió la titular de la encuestadora, Mora Jozami, en el sitio digital Seúl.
Ya nadie tiene dudas del efecto de esos hechos adversos sobre el Gobierno. Al respecto, el director de Poliarquía, Alejandro Catterberg, anticipó el viernes pasado que en la medición en curso de esa consultora seguramente se advertirá un deterioro en la imagen oficial. La presunción cobra relevancia por el hecho de que esa encuestadora había estado en soledad (entre las respetables) cuando publicó que en su medición de marzo todavía se daba un equilibrio entre las opiniones positivas y negativas sobre Milei.
“Adorni ya se tendría que haber ido, pero lo que significa para los Milei y la creencia equivocada de que el escándalo iba a bajar lo sostuvo. Y, a eso, se suma la disputa entre Karina y Santiago [Caputo]. Por eso, el escándalo de [José Luis] Espert se resolvió más rápido. Aunque Javier lo bancaba y era él el que lo había puesto al frente de la lista de candidatos a diputados nacionales, ahí no había grietas entre Karina y Santiago. Los dos empujaban para bajarlo. Ahora eso no existe y a Javier le cuesta mucho resolverlo”, explica un conocedor de la interna libertaria.
La interna que desangra a la cúpula del poder aparece como otra de las trampas de las que Milei no puede o no sabe cómo salir. El avance vertiginoso de su hermana y el retroceso inocultable del asesor no terminaron, sin embargo, por resolver la pelea.
La crisis le volvió a dar una pequeña revancha a Caputo y retomó su rol como fuente de consulta en materia comunicacional, pero nadie cree en el mileísmo que eso devuelva la concordia ni que Milei resuelva la discordia. Los chantajes sentimentales de los contendientes sobre el Presidente gozan de una notable eficacia, para muchos inexplicable, sobre todo, en lo que al asesor se refiere.
“Este es un loop eterno, una espiral que solo se acelera sin solución. Cada vez que Karina avanza sobre Santiago, éste va y le plantea al Presidente que así no puede ni está dispuesto a seguir. Después de un rato de discusión, Javier termina pidiéndole que se quede, prometiéndole la recuperación del poder y una contención de Karina y los suyos. Y se cierra con calurosos abrazos. Pero eso dura un tiempo y vuelve a empezar. El vínculo entre ellos es demasiado peculiar”, dice con resignación un destacadísimo mileísta, que conoce como pocos la intimidad del poder libertario y de lo que alguna vez se denominó el triángulo de hierro.
En ese plano aparece la cuarta trampa que atenaza al Gobierno y es la burbuja endogámica y hermética en la que suele habitar el Presidente, reforzada a diario por la mayoría de los miembros de su gobierno y de su entorno. La impermeabilidad a cualquier opinión disonante, sobre todo en ámbitos colectivos, es absoluta.
“A solas, Javier te puede dar lugar a alguna opinión que contradiga la suya y hasta abrir paso a una discusión en la que se expongan argumentos, pero si alguien lo contradice donde hay más de tres personas presentes se le salta la térmica y el que lo hace la pasa muy mal. Hay cosas sobre las que hace mucho di mi opinión contraria a lo que se hacía, pero ya no lo hago”, dice un conspicuo integrante de la gestión mileísta.
La furia de Milei no es una actuación planificada para hacer una exhibición de poder sobre cualquier contradictor, sea empresario, periodista o dirigente político. Tampoco un rasgo que se agudizó con el estresante ejercicio de la presidencia. El chat de su camada de excompañeros del Colegio Cardenal Copello tiene varios ejemplos de sus arrestos de ira contra alguien que osó contradecirlo, aún de buenas maneras. Ninguno volvió a animarse. Menos desde que accedió a la Casa Rosada.
Por eso, a nadie extraña que en el grupo de WhatsApp que integran los miembros del gabinete no haya disonancias. “Es el show del chupamedismo. Si en X a muchos ministros no les da vergüenza competir por la adulación, como pasó después del homenaje a Adam Smith, no te podés imaginar lo que es el chat de ministros”, cuenta un estrecho allegado a un secretario de Estado, que dice haber leído algunos de esos mensajes.
Allí entra la última y tal vez la más importante de las trampas en las que el Gobierno se encuentra atrapado: la marcha de la economía.
El jueves pasado, el propio Milei despertó una brisa de ilusión respecto de que podría haber revisiones en ese terreno, después de que en los días previos él y los miembros de su equipo económico se cansaran de insultar y descalificar a cualquier economista o periodista crítico por la marcha del consumo, el empleo y la actividad económica.
Su pedido de paciencia social y, sobre todo, su inédita admisión de que algunos argentinos no están mejor con su gestión fue rápidamente matizada por el propio autor y, sobre todo, por algunos de sus más estrechos colaboradores. No sólo ratificó el rumbo en su totalidad, sino que fue una reafirmación de creencias y dogmas. Aún cuando se espera que flexibilice algunas restricciones.
“Él está convencido y cree ver que se va a cumplir lo que nos viene diciendo desde diciembre pasado. Que iban a venir tres meses duros y que en abril iba a empezar la recuperación, junto con un nuevo sendero de inflación a la baja. Su posteo fue estratégico para después poder realzar la mejora”, explicó uno de sus colaboradores. No hay lugar para agnósticos.
En la Casa Rosada, de todas maneras, admiten que hay muchos de esos que no están mejor, según el propio Milei, cuya situación tampoco mejorará en el corto plazo y difícilmente lo haga en el mediano.
“El problema más grande está en el Gran Buenos Aires, donde la actividad industrial y comercial va a seguir sufriendo, pero ese, junto con el de la seguridad, va a ser un problema de Kicillof”, dice, impertérrito, un interlocutor del Presidente. ¿Será así?
Respecto de la irritación social creciente, la consultora Mora Jozami destaca, además de los casos de corrupción o falta de transparencia, que “casi dos de cada tres argentinos declaran haber resignado consumo en el último tiempo y las expectativas sobre el futuro económico personal se deterioran”.
El mayor capital político-social de Milei hasta ahora ha estado asentado más en las expectativas de futuro que en las satisfacciones logradas, por lo que el deterioro en ese rubro podría ser un serio llamado de atención.
Tal vez la microeconomía sea, así, la más acuciante de las trampas de las que no puede, no sabe o no quiere librarse el Gobierno. El problema es que están todas interconectadas.
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POLITICA
Javier Milei se reunió con sus ministros en Casa Rosada para fijar el rumbo de la gestión durante el segundo semestre

Javier Milei se reunió con sus ministros en la Casa Rosada después de participar del Tedeum por el 9 de Julio en la Catedral Metropolitana. Fue la primera reunión de este calibre con Diego Santilli como jefe de Gabinete y tuvo como eje la definición de objetivos de gestión para el segundo semestre.
En el Gobierno sostienen que el encuentro sirvió para ordenar prioridades después del recambio en la Jefatura de Gabinete, la salida de Manuel Adorni y el relanzamiento de la mesa política. En Balcarce 50 quieren que Santilli funcione como articulador entre ministros, gobernadores y bloques aliados para destrabar la agenda parlamentaria.
El encuentro se dio horas después de la vigilia que Milei encabezó en Tucumán por el Día de la Independencia, donde compartió una foto con gobernadores dialoguistas. En la Casa Rosada leyeron esa postal como una señal de apertura política en medio de las negociaciones por reforma electoral, Zona Fría, Inocencia Fiscal y Presupuesto 2027.
El Presidente llegó hoy a la Catedral acompañado por integrantes del Gabinete y caminó desde la Casa Rosada, en una imagen similar a la del 25 de Mayo. En el Ejecutivo buscaron mostrar continuidad institucional después del acto en Tucumán y antes de la reunión de ministros.
El Tedeum fue encabezado por el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, que volvió a enviar mensajes a la dirigencia política. Frente a Milei, pidió dejar atrás “la intolerancia”, “los enfrentamientos constantes” y “la crueldad hacia los más débiles”, y también habló de las “cuevas de corrupción”.
El mensaje religioso se metió en la agenda política del día. García Cuerva defendió además la necesidad de invertir en los sectores vulnerables, con una referencia a los centros que atienden a personas con discapacidad, y pidió construir puentes en medio de la discusión por el gasto público y las reformas que impulsa el Gobierno.
En la Casa Rosada buscaron concentrar la reunión de Gabinete en la hoja de ruta oficial para los próximos meses. Uno de los puntos centrales fue el avance de las reformas económicas e institucionales que Milei quiere enviar al Congreso durante el segundo semestre.
Entre los temas en carpeta aparecen los cambios a la Ley de Inocencia Fiscal, la reforma electoral, el régimen de Zona Fría, la modificación de la Carta Orgánica del Banco Central y la reforma presupuestaria con una regla fiscal más estricta. El Gobierno también trabaja en un paquete de desregulación y en cambios sobre seguridad, universidades y discapacidad dentro del Presupuesto 2027.
Leé también: La Casa Rosada pone en duda un acuerdo con gobernadores para 2027 y planea competir con candidatos propios en varias provincias
Santilli tendrá un rol central en esa etapa. El nuevo jefe de Gabinete ya encabezó junto a Karina Milei la mesa política del oficialismo y quedó al frente de la negociación con gobernadores. Su tarea será convertir las señales de diálogo en votos concretos para las leyes que el Ejecutivo quiere aprobar antes de marzo.
El Gobierno también busca ordenar la comunicación. Adrián Ravier activó una ronda de reuniones con ministros para coordinar anuncios y centralizar parte de la información en las conferencias de prensa de los martes. En Balcarce 50 quieren que la vocería funcione como una herramienta para mostrar gestión y reformas.
La reunión de Gabinete también se da después de la presentación del programa financiero 2026-2027, que el Ejecutivo busca instalar como señal de previsibilidad para el año electoral. En Nación sostienen que el objetivo es mostrar que los vencimientos están cubiertos, que el riesgo país sigue en baja y que el acuerdo con el FMI avanza sin sobresaltos.
Javier Milei, Gabinete
POLITICA
El mensaje de García Cuerva: un llamado urgente a reconstruir la patria con la lección de Messi

Tirar todos para el mismo lado. Ese es el mensaje que transmitió el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge Ignacio García Cuerva, en el tedeum del 9 de Julio, en el que pidió encarar la reconstrucción de la patria. La novedad y el énfasis estuvieron puestos en la frase de Lionel Messi citada sobre el final de la homilía, cuando llamó a demostrar “una vez más que los argentinos, cuando luchamos juntos y unidos, somos capaces de conseguir lo que nos propongamos”.
Las palabras, pronunciadas en el aniversario de la declaración de la Independencia frente al presidente Javier Milei, llegaron después de advertir sobre la necesidad de que los argentinos se independicen “de la indiferencia y la insensibilidad frente a los que sufren”. Así, García Cuerva describió a “los heridos del camino de la vida”: los enfermos, los jubilados, los adolescentes y jóvenes víctimas del negocio de los narcotraficantes, los desocupados y las personas con discapacidad, un sector visiblemente castigado por las políticas del gobierno libertario.
El arzobispo porteño eligió para el tedeum la lectura de la parábola del buen samaritano, que pone al prójimo en el centro de la escena. De ahí surge la necesidad de que el país se libre “del individualismo, de la competencia feroz por el protagonismo, del internismo y la mezquindad política de querer llevarnos los aplausos cuando hacemos algo por los demás”.
El mensaje de García Cuerva estuvo destinado, además, a echar luz sobre la sombra de las divisiones. El arzobispo alertó sobre “el camino de la intolerancia, el de los enfrentamientos constantes, el de la descalificación del otro por pensar o ser distinto, el camino de la crueldad hacia los más débiles y el sendero de la discriminación”.
Y profundizó en los peligros de esos “caminos en los que algunos aprovechan para dividirnos, para enfrentarnos, robándonos las esperanzas de salir juntos adelante, escondidos, en todas las épocas, en cuevas de corrupción, haciendo que los pobres sean cada vez más pobres, y ellos, escandalosamente, cada vez más ricos”. En medio de una realidad dura que “duele hace años”, reclamó que no se pidan antecedentes de pobre”.
La atención de los más débiles es un reclamo muy presente en los pronunciamientos de la Iglesia. En Tucumán, cuna de la Independencia, el arzobispo Carlos Sánchez presidió también esta mañana un tedeum al que asistió la vicepresidenta Victoria Villarruel. Y fue enérgico, al recordar un mensaje de los obispos en ocasión del Bicentenario de la Independencia, en 2016, en el que afirmaron: “No hay plena democracia sin inclusión e integración; es una responsabilidad de todos, en especial de los dirigentes”. Allí, el Episcopado insistía en que “construir una vida democrática de inclusión e integración requiere el compromiso de todos”. Desde aquel documento episcopal pasaron dos gobiernos y medio de distintos signos políticos.
Frente a los caminos que dividen, García Cuerva reclamó definiciones categóricas: “Esto no es cuestión de ser de tal o cual partido político o gobierno de turno; es cuestión de ser o no honesto y transparente. Ser y parecer, ahora y siempre”.
También describió la brecha que sigue separando a los gobernantes de la gente común, al hacer referencia a “las esperanzas y los esfuerzos de un pueblo que, a pesar de todo, quiere vivir mejor, y por eso está ajeno a las discusiones eternas y alejadas de la realidad, que en su nombre tienen los dirigentes”. Una receta para ello es profundizar la paciente actitud de la escucha.
Un gran examen de conciencia colectivo pidió el arzobispo de Buenos Aires, quien citó varias veces en su mensaje al papa León XIV, cuya visita a la Argentina se espera y aún no está confirmada. Llamó a no mirar al costado “buscando culpables eternos” y preguntarse si los argentinos actúan como los que pasan de largo o están dispuestos a recibir a los que sufren situaciones de vulnerabilidad. “Las heridas sociales necesitan la templanza del diálogo, la justicia social y la honestidad innegociable”, dijo, al marcar un desafío impostergable.
Como en los últimos partidos de la selección nacional en el Mundial, García Cuerva dejó para el final la sorpresa del mensaje que Meissi publicó en las redes sociales acerca de los objetivos que se logran cuando se trabaja en equipo. Allí, al celebrar una conquista, destacó que “el grupo está por encima de las individualidades”. El Mundial termina dentro de diez días y, especialmente en nuestro país, se corre el riesgo de que, cuando concluya, a las palabras se las lleve el viento.
Mariano De Vedia,Iglesia,Javier Milei,Conforme a,Iglesia,,“No queremos la crueldad y el individualismo”. García Cuerva pidió un mayor compromiso ante la falta de trabajo y la pobreza,,Reacción. Sorpresa en la Iglesia por unas viejas declaraciones de Jorge Macri sobre la ayuda a personas en situación de calle,,Preocupación. La Iglesia recibió a la conducción de la CGT y las dos CTA para abordar la crisis y tratar la agenda social
POLITICA
Lo que no se vio del acto de Milei en el Tedeum y los sutiles movimientos entre los funcionarios del Gabinete

El presidente Javier Milei volvió a participar de un Tedeum este jueves por la mañana, esta vez en ocasión por el 210° aniversario del Día de la Independencia. Al igual que lo hizo el 25 de mayo, el mandatario dio la orden de hacer una caravana desde la Casa Rosada hasta los 200 metros que lo separan de la entrada de la Catedral Metropolitana. Esta vez eligió estar solo y unos metros por delante del resto de sus funcionarios.
Todo ocurrió en derredor de una Plaza de Mayo con gente que se agolpó sobre las vallas, pero no colmó las calles de los alrededores. A diferencia de lo que sucedió casi dos meses atrás, los rostros de los funcionarios que caminaban por la avenida Rivadavia era de menor impostura. En ese entonces, quien estaba caminando entre ellos era el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien ya había perdido casi todos los apoyos que tenía al interior del Gobierno; sólo lo sostenían los Milei.
Esta vez fue diferente. En la primera fila, detrás del Presidente, se ubicaron el flamante jefe de Gabinete, Diego Santilli; el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem; la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; y el canciller Pablo Quirno. Esta fila de cuatro corresponde a una cuestión protocolar. Aun así, cabe destacar que Menem se ubicó al lado de Karina casi como para dar la gestualidad de que son un dúo inseparable.
En la segunda y tercera fila de funcionarios estuvieron la totalidad de los ministros, algunos secretarios de Estado, el presidente del Banco Central, Santiago Bausili; y la jefa del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich. La exministra estuvo con el convoy del Gabinete tanto a la ida como a la vuelta. Decisión tanto de los Milei como de ella para ahorrarse cualquier tipo de versión vinculada a algún desencuentro: es que en el Tedeum del 25 de mayo, Bullrich llegó por separado del resto de los funcionarios y, posteriormente, le impidieron ingresar al Cabildo por decisión de protocolo.

La última fila significativa fue la cuarta, que tenía entre sus integrantes al asesor presidencial Santiago Caputo. Esta vez, con un sobretodo negro y gafas, sin una boina “a lo peaky blinder” que pudiera dar que hablar. A su lado izquierdo estaba el flamante vocero presidencial Adrián Ravier, a quien Las Fuerzas del Cielo lo guían en términos comunicacionales y, si bien responde al Presidente, no desmienten la cercanía en términos ideológicos que tienen entre ellos. Para completar el tándem estaban la secretaria de Legal y Técnica, María Ibarzábal (la pluma legal que responde al caputismo) y el nuevo secretario de Comunicación y Medios, Fabián Fernández.
Luego de saludar a varios de los integrantes de los Granaderos a Caballo, Milei llegó a la Catedral, donde lo esperaba el moderador de la Curia del Arzobispado de Buenos Aires, el presbítero Alejandro Russo. Luego entraron, aunque hubo algunos rezagados: el presidente de La Libertad Avanza, Sebastián Pareja, que ya estaba en la zona pero terminó entrando unos minutos más tarde. Se lo divisó tocando la puerta de la Catedral para que le abrieran la puerta.
El Presidente volvió a mantener un saludo más que ameno con el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, quien estaba acompañado por su esposa María Belén Ludueña y su hijo Vito, nacido a fines de abril. El mandatario se acercó a la familia al ingresar al templo y, antes de comenzar la ceremonia religiosa, les dijo: “Felicitaciones”.
También se saludó con el arzobispo Jorge García Cuerva, quien en su homilía volvió a llamar a superar divisiones y construir puentes en la sociedad, con consignas que distan del vocabulario anarcolibertario. “En este 9 de Julio pidamos también a Dios que nos independice del individualismo, de la competencia feroz por el protagonismo, del internismo y la mezquindad política de querer llevarnos los aplausos cuando hacemos algo por los demás”. Defendió la inversión en discapacidad al afirmar que “lo que gastes de más no siempre es sinónimo de derroche o de despilfarro; a veces es invertir en los más débiles”, y pidió que los recursos lleguen a quienes más lo necesitan.
En un llamado a la unidad, citó el espíritu de equipo de la selección argentina y a Lionel Messi: “Demostramos una vez más que los argentinos cuando luchamos juntos y unidos somos capaces de conseguir lo que nos propongamos. El mérito es de este grupo, que está por encima de las individualidades, es la fuerza de todos peleando por un mismo sueño que también es el de todos los argentinos… ¡Lo logramos!”. Cerró su homilía afirmando: “Argentina necesita de todos, porque nadie es descartable, todos somos importantes”.
“Fue un discurso acorde a lo que esperábamos. Incluso creo que fue más terminante en esta ocasión que en el 25 de mayo. Está perfecto, lo respetamos”, indicó en off un funcionario que caminó cerca del Presidente y que luego se aprestaba a estar en la reunión de Gabinete que Milei convocó para este mediodía.
Así fue que lo anunciaron voceros oficiales del Gobierno a la prensa acreditada. “Va a reunir a los ministros. El temario principal es conocer los primeros puntos del ante proyecto de ley de reforma del BCRA que está trabajando el ejecutivo”, afirmaron. Esa cuestión parece haber tomado una predominancia particular en las prioridades del Presidente, al punto que podría colarse en las negociaciones políticas que el círculo de operadores del Gobierno está impulsando para las sesiones de las próximas semanas. Es algo que, a las claras, llevará más tiempo debido a que es algo que ni siquiera fue sondeado entre gobernadores y bloques aliados.
Al salir de la Catedral, Milei se fue con todo su Gabinete, aunque hubo algunos de ellos que se quedaron atrás. Menem y Santilli fueron de los últimos en incorporarse al grupo. El presidente de Diputados lo esperó mientras el flamante ministro coordinador se quedó saludando a algunos de los curiosos que estaban sobre las vallas. Ambos configuran dos de las cuatro patas de la mesa de operadores que tiene Karina Milei para impulsar sus intereses a nivel parlamentario y electoral.

La tercera pata de la misma es Eduardo “Lule” Menem, que llegó solo al acto y casi media hora antes de que Milei se apersonara en la Catedral. A la salida, el armador nacional se acercó a Pareja -su equivalente de la Provincia de Buenos Aires– y se fue junto a él. El cuarto en ese cuadrante karinista es el vicejefe de Gabinete, Ignacio Devitt, quien se quedó conversando con legisladores nacionales y funcionarios que no fueron a la Casa Rosada. A su ritmo, volvió a Balcarce 50 acompañado por el secretario ejecutivo Ian Vignale, otro funcionario que ingresó con Adorni, pero sigue en su cargo bajo la órbita de Devitt.
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