ECONOMIA
¿Conflicto en puerta?: el Gobierno cuestiona un cálculo del FMI que pone en duda el superávit fiscal

El Gobierno nunca había llegado tan lejos: en su disputa con quienes cuestionan la contabilidad fiscal, ya no se limita a discutir con quienes ponen en duda que haya superávit, sino que también desacredita al propio Fondo Monetario Internacional, que mantiene un criterio técnico diferente.
«Lo que dice el FMI está mal», expresó lacónicamente Felipe Núñez, uno de los principales asesores del ministro Toto Caputo, luego de que en las redes sociales le recordaran que, según el organismo, el año pasado no hubo un superávit financiero de 0,2%, sino un déficit de 0,8%, cuando se contabilizan los intereses ya devengados pero todavía no pagados por los bonos del Tesoro.
Y la afirmación ocurre justo cuando el gobierno está festejando los 29 meses consecutivos de superávit primario y 27 meses con superávit financiero -es decir, contabilizando también los pagos de intereses por la deuda pública-.
«Este resultado vuelve a reafirmar el compromiso con el ancla fiscal, pilar fundamental del programa económico. El orden en las cuentas públicas contribuye a la estabilidad económica y permite continuar devolviendo recursos al sector privado en la forma de baja de impuestos», dijo Caputo cuando se publicaron las cifras.
Y destacó el dato de que en lo que va del año, el gasto público, en términos reales, había caído un 2,2% en comparación con el año pasado. La parte que el ministro no contó es que la recaudación de impuestos tuvo una racha de nueve meses consecutivos de caída, por lo que, para seguir manteniendo el superávit, fue necesario extremar la «motosierra» en casi todas las áreas del presupuesto.
Recién en mayo se cortó la racha negativa, pero aun así persisten las dudas sobre si se trató de un cambio de tendencia o de una situación transitoria: en ese mes hubo un efecto que distorsionó las cifras, debido al vencimiento del saldo del impuesto a las Ganancias de Sociedades, que el año pasado había tenido un bajo ingreso.
Gracias a ese efecto es que la recaudación impositiva de mayo tuvo un incremento nominal de 35,6% -lo que implica un aumento real de 1,6% cuando se descuenta la inflación-. Pero la realidad es que, si se excluyera el impuesto a las Ganancias, el resto de la recaudación más ligada a la industria y el comercio apenas varió un 21,7% nominal, lo que implica una brusca caída de 8,8% en comparación con el año pasado.
Un debate sin fin
Pero el debate que se mantiene sin resolución desde hace dos años y que genera controversia entre los economistas el de si se está generando una «bomba fiscal» por los intereses de deuda que mes a mes se acumulan pero no aparecen reflejados en el resultado financiero oficial.
La pelea empezó cuando el gobierno desarmó los pasivos remunerados del Banco Central -los recordados Lebacs, Leliqs y pases a un día-, a los que consideraba una verdadera «bomba» inflacionaria que llegó a representar 10% del PBI. Y, además, argumentaba que esos pasivos ejercían incentivos perversos porque a los bancos les resultaba más convenientes alojar sus pesos sin riesgo y obteniendo una alta tasa, antes que prestarle el dinero a la empresas para que aumentaran su producción.
Fue por eso que desarmó la deuda del Banco Central y la pasó al Tesoro, que cada 15 días sale a absorber pesos y paga una tasa que, en la previsión de Toto Caputo, debería ir en caída,a medida que se consolida el proceso de desinflación.
Pero la controversia consistía en que las Lecaps, a diferencia de otros títulos de deuda, no paga intereses periódicamente, sino que los capitaliza para pagarlos todos juntos al momento del vencimiento del bono. Entonces, los más críticos empezaron a afirmar que Caputo subestimaba el costo financiero y que el superávit fiscal no era tal. La clave del debate pasa por la diferenciación entre lo «devengado» -gastado pero no pagado- con lo efectivamente ya pagado.
Al presentar el informe fiscal cada mes, el gobierno contabiliza en cero esos intereses devengados. Pero los críticos advierten un efecto de bola de nieve.
El FMI contabiliza diferente
Desde la vereda de enfrente se ha rechazado ese argumento por afirmar que es un error de técnica contable mezclar el flujo devengado con los pagos reales. La analogía que hacen estos economistas es la de una persona que considere que sus finanzas del mes fueron negativas, porque tiene cuotas con la tarjeta hasta diciembre.
Es por eso que quienes defienden la contabilidad oficial dicen que, si se cuentan los intereses acumulados de las Lecaps, entonces también tienen que considerarse los ingresos futuros a la caja de ARCA y el efecto de la reactivación de la economía.
Pero hay un problema para el gobierno: el staff del Fondo Monetario no maneja el mismo criterio. Ya el año pasado asumió una postura intermedia entre el gobierno y sus críticos: les dio la razón a quienes dicen que sí hay que contabilizar el interés acumulado, pero advirtió que esa deuda no puede ser tomada de manera nominal sino que debe ser corregida por la inflación.
Y en su último reporte de mayo, previo a la comunicación del nuevo desembolso, el organismo no sólo repitió esa postura sino que, además le puso cifras. En contra de lo que comunicó el gobierno -un superávit fiscal de 0,2% del PBI al cierre de 2025-, indicó que hubo un déficit de 0,8 puntos si se contabiliza el interés acumulado por los bonos «cupón cero».
De momento, esta discrepancia no ha sido un obstáculo para que el gobierno mantenga su buena relación con el organismo, que elogió públicamente el esfuerzo para mantener el «ancla fiscal» aun cuando el alivio tributario haya dificultado la recaudación de impuestos.
Sin embargo, no se trata de una discrepancia inocua: el tener superávit fiscal es lo que le ha permitido al gobierno argumentar que la deuda está cayendo en términos reales y que la venta de dólares por parte del Banco Central al Tesoro no implica una emisión monetaria disfrazada.
El superávit fue, también, uno de los puntos que convencieron al Banco Mundial para otorgar la garantía que le permitirá a Toto acceder al mercado de crédito sin pagar las tasas en torno de 9% que los bancos le estaban pidiendo hasta ahora.
¿Se viene la pelea?
¿Por qué «está mal lo que dice el FMI»? Aunque es probable que el tema se haya discutido en las reuniones técnicas con el staff técnico del Fondo, el gobierno nunca planteó su postura en público.
Los economistas críticos están viendo con preocupación que, en un momento de contracción del crédito, el Tesoro siga renovando las Lecaps, de manera de que no sólo se limita a «rollear» la deuda que vence, sino que además sigue absorbiendo liquidez del mercado.
El stock de Lecaps se estima en unos $30 billones -equivalente a u$s20.000 millones, al tipo de cambio actual-, y los vencimientos son de corto plazo. Todos los meses vence un promedio de $10 billones.
De momento, el FMI no ha opinado al respecto, pero su último informe deja planteado el interrogante sobre si las divergencias respecto del criterio para contabilizar los intereses de la deuda podrán, en algún momento, convertirse en un problema.
No es, por cierto, el único punto en el que el organismo mostró diferencias con el gobierno. También proyectó un déficit de la cuenta corriente para este año -por 0,8% del PBI- e insistió respecto de que tipo de cambio ha perdido competitividad respecto de su nivel de diciembre, que el FMI ya consideraba atrasado.
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ECONOMIA
Joaquín Cottani, exviceministro de Caputo: “El programa económico está agotado, pero hay tiempo de revisarlo”


joaquín cottani
ECONOMIA
Arriazu le echó la culpa al BCRA de frenar la economía con sus compras de dólares

Ricardo Arriazu, uno de los economistas más escuchados por el mercado, dijo que la compra de reservas frena la actividad y generó un debate
Puntos importantes
Arriazu critica que el BCRA compre dólares en exceso, frenando la actividad productiva.
Pese a reservas, el riesgo país sube. Economistas debaten el porqué de esta paradoja.
Esa compra encarece el crédito. Hay tensión entre crecimiento y control inflacionario.
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ECONOMIA
El Banco Central sumó otros USD 100 millones y ya compró más del doble que en septiembre

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) retomó el ritmo de compra de dólares al adquirir USD 103 millones este martes e hilvanó 16 jornadas consecutivas con saldo positivo. En lo que va de octubre, más que duplica la cantidad de divisas sumadas respecto al total del mes anterior.
Desde el inicio de la cuarta etapa del programa monetario, en enero de 2026, el Banco Central sumó USD 15.672 millones dentro y fuera del mercado cambiario. Esa cifra supera en más de 50% el objetivo anual de USD 10.000 millones fijado en el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). La expectativa oficial apunta a cerrar el año con adquisiciones cercanas a los USD 20.000 millones para robustecer la “bazuca” que busca evitar tensiones cambiarias en 2027.
La autoridad monetaria aceleró su participación desde el cierre de septiembre. Solo durante la última semana había incorporado USD 642 millones, el mayor monto semanal desde mediados de julio. En octubre, el acumulado ya asciende a USD 1.104 millones, más del doble del total del mes previo.
El repunte se produce después de un septiembre de menor actividad: ese mes, las compras totalizaron USD 473 millones, el registro mensual más bajo de 2026. En agosto habían sido de USD 768 millones; en julio, de USD 2.162 millones. Antes, la entidad había sumado USD 1.418 millones en junio, USD 2.596 millones en mayo, USD 2.769 millones en abril, USD 1.671 millones en marzo, USD 1.557 millones en febrero y USD 1.158 millones en enero.
La mayor oferta de dólares respondió, entre otros factores, a las liquidaciones del complejo agroexportador, que durante el año superaron los 22.000 millones de dólares. También incidieron las ventas externas del sector energético, favorecidas por el aumento del precio internacional del petróleo en medio de la guerra en Medio Oriente.
A ese ingreso se añadieron las emisiones de deuda en el exterior de provincias y compañías argentinas. Las estimaciones oficiales indican que esas colocaciones excedieron los USD 20.000 millones desde las elecciones legislativas de medio término. Los fondos ingresaron por el Mercado Libre de Cambios (MLC), lo que amplió la disponibilidad de divisas para las intervenciones del Central.
Las reservas internacionales brutas finalizaron la jornada en USD 50.201 millones, luego de una suba diaria de 49 millones de dólares.
La “bazuca” de dólares
Pese a esa caída puntual, la estrategia oficial busca ampliar el respaldo de divisas que Javier Milei definió como una “bazuca” para contener eventuales presiones sobre el tipo de cambio antes de las elecciones de 2027.
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En Argentina Week París, el Presidente afirmó que el Gobierno podría disponer de hasta USD 75.000 millones para responder ante escenarios de volatilidad cambiaria.
Según la proyección oficial, ese monto contempla USD 20.000 millones derivados de la acumulación de reservas posterior a las elecciones de 2025. A esa cifra se sumarían otros USD 20.000 millones del swap con Estados Unidos y USD 20.000 millones adicionales por un acuerdo similar con China.
Los USD 15.000 millones restantes corresponderían a operaciones en el mercado de dólar futuro, una herramienta que puede incidir sobre las expectativas y las cotizaciones cambiarias.
La discusión, de todos modos, excede el monto anunciado. El punto central pasa por determinar qué porción de esos recursos estaría disponible de manera inmediata, dado que parte de las reservas adquiridas pudo destinarse al pago de vencimientos o a intervenciones anteriores.
Además, la utilización de los swaps depende de condiciones políticas y operativas para su activación. En el caso de los contratos de futuros, las intervenciones deben respetar las restricciones acordadas con el FMI.
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El dólar volvió a subir
El volumen operado en el mercado mayorista se sostuvo en niveles elevados durante octubre, en línea con los buenos resultados de las exportaciones y el superávit comercial de 2026. En el segmento de contado se negociaron USD 673,2 millones.
El dólar mayorista avanzó 50 centavos y cerró a $1.525, luego de tres ruedas consecutivas al alza. Así, volvió a ubicarse cerca del máximo nominal de $1.525,50 que había marcado el 25 de septiembre.
En lo que va de octubre, la cotización mayorista acumuló una suba de ocho pesos, equivalente a 0,5%, un ritmo inferior al de la inflación. En los últimos 12 meses, el tipo de cambio oficial aumentó 50 pesos, o 3,4 por ciento.
El Banco Central fijó en $1.940,30 el límite superior de la banda cambiaria. Con el cierre de este lunes, el dólar mayorista se ubicó $415,39, o 27,2%, por debajo de ese techo.
En el segmento minorista, el dólar subió cinco pesos, o 0,3%, y alcanzó los $1.545 para la venta en el Banco Nación. Se trató de un máximo nominal que ya se había registrado a fines de septiembre.
El dólar blue, en tanto, ganó diez pesos y se ofreció a $1.570. La cotización igualó el récord nominal del 28 de julio. Entre las cotizaciones financieras, el contado con liquidación alcanzó un máximo histórico de $1.633 en operaciones con acciones.
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