ECONOMIA
Crisis en Granja Tres Arroyos: paralizada y con una deuda récord de $51.700 millones

Lo que hasta hace poco era el emblema del sector avícola nacional, con una participación del 35% del mercado, hoy se debate entre la supervivencia y la cesación de pagos.
Se trata de Granja Tres Arroyos (GTA), que actualmente registra una deuda que supera los $51.700 millones en el sistema financiero.
Este impresionante pasivo también se refleja en la calle con la emisión sistemática de cheques sin fondos, al punto que más de 300 documentos por un valor cercano a los $7.000 millones fueron rechazados en los últimos meses.
Además, la empresa ya perdió más del 85% de sus productores integrados y su faena cayó de 700.000 a apenas 200.000 pollos diarios.
Los datos forman parte de un informe comercial que circula en el sector y entre sus proveedores.
El documento muestra cómo el perfil crediticio de la empresa dentro del sistema financiero viene sufriendo un constante deterioro, con un millonario pasivo; deuda previsional exigible por $7.272 millones e importantes atrasos en los pagos tributarios.
Pero, la crisis no es solo un problema de números.
Situación límite
En la cadena productiva ligada a la empresa el panorama es devastador. Fuentes cercanas a la Cámara Argentina de Productores Integrados de Pollos describieron una situación que empeora semana a semana.
«No hay alimentos, mandan cada cuatro días, los pagos son lejos y bajos. Pero lo más grave es que no hay diálogo y nadie sabe ni entiende lo que puede pasar a futuro. En la empresa nadie sale a aclarar nada sobre si se va a salir de la grave situación, cuándo y cómo», señalaron las fuentes.
Quienes todavía permanecen en el sistema de integración enfrentan una situación límite.
En el sector explican que los productores que se quedaron dentro del esquema de Granja Tres Arroyos se están haciendo cargo del pago de la electricidad, el gas y otros gastos.
Lo hacen mediante la venta de cabezas de ganado vacuno y porcino y con el objetivo de «subsistir», aunque sin perspectiva de poder cobrar.
âLa profundidad de la crisis es tan grande que no es solo contable, sino también productiva.
Clima interno
El complejo que solía procesar unos 700.000 pollos diarios ha visto reducida su capacidad a apenas 200.000 unidades.
Este desplome del 70% en la faena ha golpeado directamente a su red de productores integrados, que denuncian que la falta de alimentos para las aves y los constantes atrasos en los pagos están asfixiando la cadena de valor.
La situación se traslada al clima interno, que es de tensión máxima.
En las plantas de faena del complejo Wade (ex Cresta Roja), en la zona sur del Gran Buenos Aires, los trabajadores han iniciado bloqueos y paros ante el pago fragmentado de salarios.
«Nos pagan en cuotas, a veces en sobre, y no tenemos certezas ni sobre el aguinaldo ni sobre la continuidad de los puestos«, aseguran los empleados que acusan al sindicato de ofrecer alguna solución.
âMientras los rumores de una posible venta del paquete accionario circulan en los pasillos de la industria, desde la compañía se limitan a dar respuestas vagas sobre la normalización de la operatoria.
Problema estructural
Sin embargo, el mercado es pesimista debido a que se advierte que la fuga del 85% de los productores asociados y la presión fiscal y previsional sobre la empresa pintan un escenario donde la convocatoria de acreedores asoma como una posibilidad cada vez más cercana.
Quienes abonan esta teoría lo hacen explicando que el colapso de la compañía no es solo una cuestión de flujo de fondos diario, sino un problema estructural de acumulación de pasivos.
Señalan que los números revelan una empresa acorralada por el fisco y los organismos de seguridad social.
En el caso de la deuda previsional exigible, se trata de un punto crítico, ya que el atraso con la seguridad social (AFIP/ARCA) suele ser de ejecución rápida y tiene prioridad legal sobre otros acreedores comerciales.
A este problema se suma un complejo entramado de atrasos impositivos con ARCA.
El ente recaudador ha intensificado los embargos sobre cuentas bancarias y facturas pendientes, lo que genera un «efecto pinza» ya que, a medida que la empresa intenta facturar para obtener liquidez, el fisco interviene los ingresos, impidiendo que el dinero llegue a la cadena de pagos (productores y sueldos).
Modelo desintegrado
Pero la mayor señal de alerta surge del hecho de que la empresa haya recurrido a consultoras de deuda como Columbus Investment Banking, lo cual sugiere que el problema ha superado la capacidad de gestión interna y requiere una reestructuración profunda.
Se habla de una posible refinanciación masiva o de un proceso concursal en la justicia, hipótesis que la firma hasta ahora ha evitado bajo la premisa de «opción de última instancia».
Sin embargo, la crisis ha desmantelado el esquema de «integración», que era considerado el pilar sobre el que se construyó el liderazgo de la empresa.
La pérdida de más del 85% de los productores integrados es un dato devastador.
En el modelo de integración, el productor pone la infraestructura (galpones, gas, electricidad) y la mano de obra, mientras que la empresa provee los pollos bebé y el alimento balanceado. Al cortarse la cadena de suministro de alimentos y los pagos, la relación contractual se rompió.
Los pocos productores que permanecen informan que los envíos de alimento llegan con intermitencias (a veces cada cuatro días), lo que pone en riesgo sanitario la producción y eleva la tasa de mortandad de las aves.
Perfil deteriorado
Esto también confirma que el productor ha dejado de ser un socio estratégico para convertirse en un acreedor forzoso que subsidia la operación de la empresa con su propio capital para evitar la pérdida total de su producción.
â»El fuerte deterioro del perfil crediticio de la compañía es lo que hoy marca el ritmo del conflicto», señalan en el sector.
Recuerdan también que, con una deuda previsional que asciende a los $7.272 millones, la empresa se enfrenta a un escenario de embargos judiciales que, sumado al abandono del 85% de su red de productores, pone en duda su capacidad para recuperar el volumen de faena perdido.
La situación también trae consecuencias a todo el sector ya que, al ser el principal jugador del mercado avícola, cualquier movimiento en su estructura operativa tiene un impacto directo y casi inmediato en los precios de venta al público.
Los analistas coinciden en que la contracción forzada de la oferta de la empresa genera una presión alcista sobre el precio del pollo entero y sus trozados en todo el mercado.
Ante este escenario, la industria se comienza a reconfigurar.
Si bien firmas de menor escala o jugadores regionales intentan absorber la cuota de mercado vacante, no poseen la logística ni la capacidad instalada para cubrir el hueco de manera inmediata.
Impacto en el precio del pollo
Esto crea un «cuello de botella» que, en los próximos 30 a 60 días, podría trasladarse a una suba de precios por encima de la inflación minorista en el rubro frescos.
Si eso ocurre, el consumidor no solo enfrentará un aumento de precios, sino también una mayor dispersión.
Y, en la medida en que la oferta se atomice, las diferencias de precios entre supermercados y carnicerías de barrio serán más pronunciadas, dependiendo de quién logre asegurar stock de proveedores que mantengan su cadena productiva estable.
âPor eso, los expertos advierten que el desenlace de esta crisis es una prueba de fuego para el sector agroindustrial.
Si la empresa no logra una reestructuración financiera urgente (posiblemente con la entrada de nuevos inversores de capital de riesgo o una fusión estratégica), la estructura de costos del pollo —uno de los principales sustitutos de la carne vacuna— se verá alterada de forma permanente.
âPara el bolsillo del trabajador, el producto dejará de ser, al menos temporalmente, el refugio de precios accesibles que solía ser ante la suba de la carne roja. La incertidumbre en Granja Tres Arroyos es, en definitiva, una variable que el consumidor deberá sumar a su tablero de costos mensuales, anticipando un invierno donde el precio de la proteína básica estará sujeto a la capacidad de supervivencia de un gigante en terapia intensiva.
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ECONOMIA
Ambivalencia con el dólar: por qué el peso fue una de las monedas que más se apreció en lo que va del año y de las que más se depreció en los últimos dos meses

El viernes, mientras millones de argentinos se preparaban para seguir las alternativas del partido de dieciseisavos de final del Mundial de Fútbol entre la Argentina y Cabo Verde, el dólar cerró la semana estable, pero en su precio más alto desde octubre del año pasado, con una cotización del billete al público en el Banco Nación de 1.510 pesos y un cierre de $1.488 en la rueda mayorista, con un volumen de casi USD 800 millones pese al feriado en Estados Unidos.
La evolución de la paridad entre la moneda local y la norteamericana ha tenido sus particularidades a lo largo del año: como observó Quantum. Considerando la primera mitad del año, el peso argentino fue una de las monedas que más se apreció a lo largo del año, pero también una de las que más se depreció en los últimos meses.
Ese derrotero, señala el más reciente informe semanal de la consultora, responde principalmente a tres razones: un ritmo más lento de liquidación de divisas de la agroexportación, que a su vez implica una mayor acumulación de granos en los silobolsas en el campo argentino, un intenso ritmo de compras del Banco Central (BCRA) y una reciente apreciación del dólar en términos globales, atribuible en buena medida a razones geopolíticas y factores externos a la economía argentina.
Desde fines de abril de este año el tipo de cambio oficial del peso argentino respecto del dólar se depreció 7% en términos nominales y 4,1% en términos reales. En esa evolución incidió el ritmo de liquidación de la campaña agrícola, “que no está siguiendo el ritmo histórico estacional en los envíos al mercado y con una acumulación mayor de stocks”, subraya Quantum.
Una segunda razón es la decisión del BCRA de comprar divisas en el mercado oficial de cambios (que entre fines de abril y fines de junio de este año compró más de USD 4.000 millones) y una tercera la apreciación de la moneda del dólar contra otras monedas internacionales.
“En particular, en las últimas semanas, la depreciación del peso fue similar a la registrada por varias monedas significativas contra el dólar de Estados Unidos. Desde fines de abril de 2026 al miércoles primero de julio, período en el que el peso argentino en el mercado oficial se depreció 4,1% en términos reales (teniendo en cuenta la inflación del periodo tanto en EEUU como en la Argentina), el euro lo hizo 3,3%, el yen japonés el 4,4%, la libra esterlina británica 2,9% y el real brasileño el 4,1 por ciento”, precisa el informe.
Andar y desandar
De ese modo desandaron los caminos de apreciación nominal que habían observado desde principios de año. De hecho, el informe precisa que entre el 31 de diciembre de 2025 y el 1 de julio de 2026 (esto es, en la primera mitad de 2026) el euro se depreció 3% en términos reales contra el dólar norteamericano, el yen 5,8% y la libra esterlina el 2,6% mientras que el tipo de cambio oficial del peso argentino se apreció 10,9% y el real brasileño lo hizo en un 6,8%.
Según Quantum, “estos recientes desplazamientos se dan desde un punto de partida en que el dólar se ve apreciado comparado con el nivel de tipo de cambio real multilateral tomado en un periodo histórico largo. Según la paridad de poder de compra del dólar (teniendo en cuenta las monedas y las tasas de inflación domésticas de los principales países con los que comercia y su propia inflación) para el periodo 1994-2026, el dólar estaría actualmente apreciado 11,7%, aunque no está en niveles máximo de apreciación de comienzos de 2025”.
A principios de este año la visión más generalizada era que la moneda de Estados Unidos podría seguir depreciándose, dado el punto de partida: altos déficits fiscales y de cuenta corriente, con una deuda del sector público que ya supera el 100% del PBI.
Pero los factores geopolíticos fueron en la dirección opuesta, y prevalecieron. “Ahora, en cambio, se incorporaron a la consideración las consecuencias de conflictos bélicos, incluyendo el de Medio Oriente. Esta evaluación dejó de manifiesto vulnerabilidades relativas, las variaciones derivadas de diferenciales regionales y nacionales de tasas de interés y la evolución de productividades con sus tecnologías”, explica Quantum.
¿Qué hay en todo esto para la Argentina? El informe concluye advirtiendo que la dinámica local del tipo de cambio está afectada por estas circunstancias y por factores propios, fundamentalmente aquellos que impactan en la oferta de divisas del sector privado (como la relativa lentitud del sector agroexportador para liquidar sus ventas) y la necesidad del BCRA de acumular reservas.
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ECONOMIA
Los bonos hablan: cuál es el precio del dólar que anticipan para los próximos meses

El Gobierno pagará los cupones de deuda el próximo 9 de julio, presentaría el programa financiero 2027 y, en este contexto, las acciones podrían tener una oportunidad de suba.
Por el lado fiscal, la recaudación tributaria no ayuda a consolidar un mayor superávit. En el mes de junio, los ingresos aumentaron un 23,7%, mientras que la inflación a doce meses se ubicaría en el 33,2% anual (contemplando una tasa de inflación estimada en junio del 1,8%); esto implica una caída en términos reales del 7,1% anual.
Los principales tributos mostraron el siguiente comportamiento:
- El IVA consumo aumentó un 28,1% anual
- El impuesto al cheque subió un 33,2% anual
- La seguridad social creció un 29,6% anual
De los tres tributos, solo uno igualó a la inflación, mientras que los otros dos quedaron por debajo.
Asimismo, los derechos de exportación cayeron un 27,8% en junio debido a un efecto combinado de reducción de alícuotas impositivas y una menor liquidación por parte del sector agropecuario. Las alícuotas que más descendieron fueron:
- Trigo y cebada bajaron 4 puntos porcentuales (del 9,5% al 5,5%)
- Soja se redujo un 2%
- Maíz, sorgo y girasol tuvieron una reducción del 1%
En el marco de una cosecha récord, las liquidaciones resultan muy bajas. Todo indica que los productores esperan liquidar con un tipo de cambio más elevado y un precio del gasoil más bajo, recordando que los fletes tienen un peso muy alto en sus estructuras de costos. A pesar de que el petróleo cayó a niveles similares a los previos al ataque de Estados Unidos a Irán, la petrolera estatal YPF aún no definió su política de precios futura; un tema pendiente para Horacio Marín.
En este escenario, el precio del dólar en el mes de junio subió un 5,3% frente a una inflación esperada del 1,8%. La última vez que la divisa le había ganado a la inflación fue en octubre de 2025, cuando el dólar mayorista subió un 4,0% y la inflación se ubicó en el 2,3%.
En términos anuales al mes de junio, el dólar mayorista avanzó un 23,2% contra una inflación del 33,2%, lo que dio como resultado una inflación en dólares del 8,2% anual. Desde la asunción de Javier Milei, la inflación acumulada fue del 319,0%, mientras que la devaluación del dólar mayorista alcanzó el 311,7%.
Por su parte, el dólar CCL pasó de $834 el 30 de noviembre de 2023 a $1.558 a junio de 2026, registrando un aumento del 86,7%. En conclusión, quien conservó dólares billete perdió tanto contra la inflación como contra el dólar mayorista.
Cómo es el programa financiero 2027 que busca darle previsibilidad al tipo de cambio
El Gobierno viene trabajando en dos planos definidos. Respecto a la deuda en pesos, busca renovarla colocando la mayor cantidad de vencimientos en fechas posteriores al acto electoral del año 2027; de este modo, del stock de toda la deuda en moneda local, un 40% vence pasado dicho año.
En cuanto a la deuda en dólares, el oficialismo trabaja para presentar un plan financiero que cubra los compromisos de la deuda hasta el fin del mandato presidencial, el 10 de diciembre de 2027. De esta forma, se busca quitarle volatilidad al tipo de cambio y aportarle previsibilidad a la economía. Dentro de las estrategias que se estarían llevando adelante, no se descarta un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que permita refinanciar los vencimientos del año 2027.
El precio del dólar al que apuestan inversores para los próximos 12 meses
Inflación y devaluación esperada: La inflación proyectada por el mercado para los próximos 12 meses es del 19,3% anual, lo que implica una tasa mensual promedio del 1,5%. Esto surge de comparar los rendimientos del bono CER con vencimiento al 30 de junio de 2027 versus el boncap de igual fecha.
Por su parte, la tasa de devaluación implícita en bonos con plazos similares sería del 23,6% anual (1,8% mensual), lo que demuestra que el mercado descuenta una devaluación superior a la inflación. El dólar a un año se ubicaría en torno a los $1.830.
Pago de cupones: El 9 de julio se abonarán los cupones de amortización y renta de los bonos soberanos. En los últimos 30 días, el activo de mayor suba fue el AL41 —un título de largo plazo que paga una renta del 3,5% anual y comienza a amortizar en enero de 2028—, el cual cotiza actualmente a u$s77,70.
Impacto del petróleo: El crudo perforó los u$s70 en su versión West Texas Intermediate (WTI). Esta baja en el precio internacional de los combustibles podría traccionar una inflación mucho más baja en los próximos meses, lo que debería empujar al alza a los bonos en pesos que ajustan por CER, los cuales pagan una renta superior al 8,0% para los vencimientos de 2028 en adelante.
Desarbitraje de tasas: El bono TZXS8 (en pesos ajustado por inflación) paga el 100% al final del período con una tasa interna de retorno (TIR) del 8,3% anual. El bono AO28 paga amortización el 30 de octubre de 2028 con una renta mensual del 0,5% y una TIR del 7,7% anual.
Los bonos en pesos lucen desarbitrados, probablemente por la mayor oferta del Gobierno para renovar deuda actual y colocar títulos post-2027. Lo que no se convalida con liquidez se paga con tasa, y a mi criterio es un costo muy alto: el Gobierno evita convalidar una tasa del 9,0% para una colocación internacional en dólares a 10 años, pero coloca deuda en pesos indexada a más del 8,0% anual a un plazo de 2 años. Con este nivel de tasas, la aparición de créditos hipotecarios a 10 años con tasas reales razonables queda en suspenso.
Selectividad en el panel líder: Las acciones operarán con mucha selectividad. No parece atractivo posicionarse en petroleras dada la baja del crudo a nivel global. En cambio, firmas como Pampa Energía, Central Puerto y Loma Negra muestran un recorrido lateral y representan una oportunidad.
Por otro lado, Metrogas ingresó en la recta final de su venta con 5 grupos interesados. El Estado debe definir la prórroga por 20 años de su contrato de servicio; la empresa podría valuarse entre u$s700 y u$s900 millones, lo que ubicaría el precio por acción entre $2.600 y $3.340 (frente a los $1.866 actuales de mercado).
En julio podría haber novedades, aunque el traspaso efectivo se realizará una vez definida la prórroga de la concesión, por lo que el impacto en precios puede demorar. Esta desinversión sería muy positiva para YPF, ya que le permitiría cancelar deuda y consolidar una estructura patrimonial más sólida.
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ECONOMIA
Cuánto cuesta viajar a alentar a la Selección contra Egipto en Octavos de Final

El Mundial 2026 sigue despertando furor entre los hinchas argentinos, y cada instancia que se supera renueva las mismas preguntas de siempre: cuánto cuesta viajar hasta la próxima sede, qué alternativas existen para quienes quieren estar en las tribunas y cuánto más conviene pagar por un paquete armado frente a organizar todo por cuenta propia. Los octavos de final no son la excepción, y esta vez el desafío es llegar hasta Estados Unidos.
Argentina enfrentará a Egipto el martes 7 de julio, a las 13:00 hora de Argentina, en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta. Se trata de un cruce que, además de la expectativa deportiva, vuelve a poner sobre la mesa la logística habitual de cada instancia del torneo: vuelos, hospedaje y entradas, con opciones que van desde organizarse por uno mismo hasta los paquetes cerrados que ofrecen las agencias de turismo.
Los valores relevados muestran diferencias marcadas según el tipo de organización que se elija. Mientras que armar el viaje de manera independiente permite acceder a un presupuesto más ajustado, las agencias ofrecen paquetes que incluyen distintos niveles de comodidad y categorías de entradas, a un costo considerablemente mayor.
Para quienes prefieren organizar el viaje sin intermediarios, el relevamiento realizado sobre las plataformas Despegar, Turismocity y Almundo permite armar un presupuesto de referencia. La opción de vuelo más económica corresponde a Latam, con una tarifa de ida y vuelta de $2.734.475 (USD 1.810), en un itinerario que contempla la salida el 5 de julio y el regreso el 8.

En cuanto al hospedaje, los valores relevados arrancan en $220.000 por tres noches, lo que equivale a $70.770 por noche (USD 145,6 los tres días), en alojamientos ubicados a 17 kilómetros de la ciudad. A esos dos ítems se suma el de las entradas, el más volátil de los tres. En los sitios de reventa no oficiales, los precios relevados van desde USD 1.795 hasta USD 4.200. Al momento de relevar estos valores, no había entradas disponibles en el mercado oficial gestionado por FIFA.
De esta manera, tomando el vuelo más económico, el hospedaje más accesible y el valor de reventa más bajo relevado, el costo total de viajar por cuenta propia para alentar a la Selección en Atlanta asciende a USD 3.750,60, unos $5.663.406 al tipo de cambio considerado en el relevamiento.
Frente a la opción de organizar el viaje de manera independiente, también existen paquetes cerrados que arman distintas agencias de turismo, con precios sensiblemente más altos pero que incluyen distintos servicios ya coordinados.
Modovuela, por ejemplo, ofrece un paquete con base en Miami, aunque el partido se juega en Atlanta. Incluye cuatro noches de hospedaje en el Beachwalk Resort de Miami, entradas de categoría 1 o 3, y traslados entre el hotel y el estadio. El paquete no hace referencia a los vuelos. Su precio va de USD 7.500 a USD 8.400, dependiendo de la categoría de la entrada.
Amamosviajar propone un esquema distinto, con vuelo directo Buenos Aires-Atlanta-Buenos Aires incluido. El hospedaje es en el Hotel Atlanta Índigo Midtown, por cuatro días, con entradas de categoría 3. El valor total de este paquete es de USD 8.500.
Por su parte, Delfos ofrece un paquete de tres noches de hospedaje, sin especificar el hotel, con entradas de categoría 2. El paquete tampoco detalla información sobre vuelos ni traslados. Su precio es de USD 7.990.
Más allá de los costos del viaje, el cruce entre Argentina y Egipto llega con dos equipos que transitaron caminos distintos en la fase de grupos y en la primera instancia eliminatoria del Mundial.
Argentina cerró la fase de grupos con tres victorias: 3 a 0 ante Argelia, 2 a 0 ante Austria y 3 a 1 ante Jordania. En dieciseisavos de final, el equipo superó a Cabo Verde por 3 a 2 en tiempo suplementario, resultado que le permitió avanzar a esta instancia de octavos de final.
Egipto, en tanto, tuvo un recorrido más parejo en la fase de grupos, con dos empates y una victoria: 1 a 1 ante Bélgica, 3 a 1 ante Nueva Zelanda y 1 a 1 ante Irán. En dieciseisavos de final igualó 1 a 1 ante Australia en los noventa minutos, y definió su clasificación en la tanda de penales, que ganó 4 a 2.
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