Connect with us

CHIMENTOS

Cuando el Indio Solari se convirtió en El Artista Invitado: un viaje por sus grabaciones con otros músicos

Published

on



El gran hit del Indio por fuera de Los Redondos

En una era de la industria dominada por feats, repasar las colaboraciones del Indio Solari puede parecer un trabajo de arqueología que se hace más sencillo al andar. En una conducta que se espeja con su obra integral, todos los caminos conducen a la amistad o a la gratitud, a su casa suburbana y a la cofradía de graciosos y valientes. Al fin de cuentas, el hombre que elegía no figurar ni en sus propios discos, que fue Caballo Loco, Monsieur Sandoz, El Fisgón Ciego, El Cantante Tímido o, simplemente, El Artista Invitado, puso su garganta en proyectos ajenos en contadísimas ocasiones, de orígenes y propuestas bien diversas y solo al servicio de sus compañeros de ruta.

Es parte del mito ricotero aquello del Solos y de Noche, que el Indio enarboló como nadie. La premisa autoimponía no compartir cartel con otros artistas y presentarse una vez que el sol moría. El escenario fue constituido como un espacio sagrado y celoso de cada movimiento. Por ello, Skay Beilinson, Horacio Fontova y hasta Luca Prodan pasaron por el micrófono principal cuando la máxima amenazaba con romperse. La misma regla nunca escrita parecía correr también para las vistas al estudio, con contadas excepciones.

Advertisement

La primera vez que el Indio colaboró con otro artista ya tenía casi 20 años de carrera con Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, la banda que se acercaba inexorablemente a una desbordante masividad. Se trata de Tren de Fugitivos (1997), el álbum debut de El Soldado, y no casualmente participan todos los integrantes de la banda originada en La Plata.

El tema pertenece al disco Tren de Fugitivos. Aquì también toca Skay Beilinson

El Soldado es el alias de Rodolfo Luis González, plomo de Los Redondos desde los 80, bautizado así por el Indio cuando lo vio llegar a un ensayo luego de participar del servicio militar. Del disco participaron todos los músicos de Los Redondos, incluido Gabriel Jolivet, el Conejo, muy cerca del grupo en aquellos años, y guitarrista iniciático en el camino musical de El Soldado.

Solari interpreta dos canciones. En “Trago especial”, cabalga en la línea clásica del rock sureño, pisando fuerte en el coro y con Skay aportando su guitarra eléctrica en un duelo de banjo y slide. La otra es “Ángel de los perdedores”, que se convirtió en un clásico y se prestó a confusiones. En los comienzos de Internet, cuando la información circulaba difusa, muchos pensaron que se trataba de uno de los tantos inéditos de Los Redondos que empezaban a trasladarse de las cintas analógicas al mundo digital. El tema conmueve con su cadencia de balada rutera, intercalando las estrofas y el estribillo en un tema cuyas reproducciones se cuentan de a millones.

Advertisement
La histórica participación del cantante en Escúchame entre el Ruido, el álbum producido por Lito Vitale para celebrar 40 Años de Rock Argentino

Tuvieron que pasar casi diez años, incluida la separación de la banda, para que el Indio volviera a un estudio de visitante. Y mucho tuvo que ver Lito Vitale, ingeniero y productor en Gulp, el primer disco de estudio de Patricio Rey sus Redonditos de Ricota grabado en 1985. Pero Lito fue mucho más que eso. Los Redondos se inspiraron en MIA, el colectivo liderado por los padres de Vitale, el modelo independiente para gestar su música.

Sus caminos se cruzaron nuevamente en 2006. Con el Indio ya erigido como uno de los artistas más populares de su tiempo, Vitale encaró la tarea de homenajear al rock argentino, que por entonces cumplía simbólicas cuatro décadas. Para ello, se propuso superar definitivamente una de sus grietas: le propuso a Gustavo Cerati que interpretara “La bestia pop”, de Los Redondos. Cerati aceptó, con la condición de que el Indio hiciera suya “La ciudad de la furia”, de Soda. “Yo participo, pero voy a cantar ‘El Salmón’, fue lo que dijo Solari según el relato de Lito.

La elección tiene sus motivos en un tema que se volvió alter ego y declaración de principios de Andrés Calamaro y sus años en Deep Camboya. Más allá de algún cruce ocasional en el febril under de los 80, el vínculo entre ambos se cimentó en los 2000, desde el mito de Calamaro pogueando de incógnito en uno de los River de Los Redondos hasta el mimo de Solari a la gesta de Andrés de editar un disco quíntuple como rebeldía ante las discográficas.

Advertisement
La colaboración del Indio con el saxofonista de Los Redonditos de Ricota

Además de grabar “El Salmón” –Cerati finalmente hizo “Los libros de la buena memoria”, del Spinetta de Invisible- el Indio invitó a Calamaro para “Veneno paciente”, canción de Porco Rex, donde se lo escucha susurrar, casi como si fuera un aporte clandestino. El ciclo se cerró en diciembre de 2008, cuando Andrés estuvo invitado en La Plata en los conciertos por la presentación del disco. Además de estas dos canciones, hicieron “Esa estrella era mi lujo”, canción de amor del repertorio ricotero. “Los artistas populares no son nuestros enemigos” lo defendió cuando algunos fans ortodoxos cuestionaron con silbidos la presencia de Andrelo.

En aquel hiperactivo 2008, Solari tendió un puente entre su pasado y su presente al grabar con Sergio Dawi y Pablo Sbaraglia. En Quijotes al ajillo, segundo álbum del saxofonista de Los Redondos, puso su gola (Dawi dixit) en “Gato Negro”, mientras que para el disco del tecladista de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado resucitó un personaje del imaginario ricotero en “Nada (Zippo Rock)”. Del espíritu circense del gato (un pariente lejano de “La Pajarita Pechiblanca”, el tema que volvería a juntar a Dawi, Semilla y Walter con el Indio los siete años después) al rock cancionero de quien tomó la posta en el liderazgo fundamentalista.

La participación del Indio con el tecladista de Los Fundamentalistas en su álbum El club de la moneda de plata

La siguiente parada de este viaje se sitúa en 2011, cuando la voz del Indio se escucha en Blindado, el disco de Baltasar Comotto, en el que también participaron Luis Alberto Spinetta y Ricardo Mollo. A Solari se lo siente muy a gusto en el perfil industrial que propone uno de los guitarristas fundamentalistas. Y permite desentrañar parte de ese sonido que Solari fue a buscar para su proyecto post Redondos.

Advertisement
La participación del cantante en uno de los temas de Blindado, disco del guitarrista de Los Fundamentalistas

María Victoria Lata era una piba que como tantas otras seguía a Los Redondos. Conocida como Mavi, es el símbolo de una generación crecida en los 90 que encontró en el Indio y su banda las respuestas que no encontraba en el estado ni en una sociedad cada vez más individualista. Su vida terminó demasiado pronto, el 22 de mayo de 1999, cuando tenía 19 años, después de luchar contra un cáncer y plantando una llama que recién empezaba a flamear.

Del dolor de esa pérdida nació Mavirock, la banda que fundaron sus padres Luis Rolando Lata y Silvia Cattino para mantener vivo el espíritu de una adolescente que congregaba a sus amigos con guitarras, poesías y lecturas profundas en su cuarto de Ramos Mejía.

Mavi era ricotera desde los siete años y asistía a los recitales de Los Redondos junto a su familia. Esa pasión la llevó, durante su enfermedad, a forjar un vínculo con Indio Solari, quien respondió a una carta desesperada de Silvia con una visita que la familia atesoró para siempre. “Ese día la vimos reírse después de mucho tiempo”, contó Silvia.

Advertisement
La participación del Indio en Mavirock, la banda formada en homenaje a María Victoria Lata

De ese período surgió “Grito de Guerra” (Transmutaciones, 2016), una canción grabada junto Solari y compuesta por Mavi, inspirada en el libro Primavera Negra de Henry Miller, que el músico le había recomendado.

Al año siguiente participó en el disco de Tamboor, alter ego del guitarrista Emanuel Sáez. El hijo de Julio, quien fuera manager y músico de Solari al comienzo de su camino solista, conoce al Indio desde chico y se dio el gusto de tocar con Los Fundamentalistas en vivo.

El Indio grabó este tema con uno de los proyectos de Emmanuel Sáez, hijo de quien era su manager

Para “Súper tribu” eligió convocarlo para un recitado y lo que se escucha es un Indio gutural y enigmático como inconfundible, con un cierre con su sello: “Usted y todos hemos dejado de ser libres ya”.

Advertisement

En 2023, Sergio Colombo, saxofonista de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, editó La Misión junto a su proyecto reggae El Natty Combo. Allí reversionó su tema Cinco y sumó la voz del Indio en una rareza al verlo incursionar en el género jamaiquino.

El cantante registró su parte en Luzbola, el estudio ubicado en su casa de Parque Leloir, en una pieza que participaron las guitarras de Comotto y Benegas y las voces de Deborah Dixon y Luciana Palacios, también del universo fundamentalista: “Cuando terminamos de mezclarla, la escuchamos juntos. Quedó muy contento. Recuerdo que ni bien terminó la primera escucha, me pidió que la pusiera de nuevo. Estaba muy cómodo con el resultado de su voz. Eso me tranquilizó”, explicó Colombo en una nota con la revista Rolling Stone.

La participación del cantante en un tema del grupo del Negro Colombo, saxofonista de Los Fundamentalistas

La última colaboración del Indio queda como legado y símbolo de su curiosidad artística. Se trata de “Quemarás”, un feat con Wos en clave balada oscura, que tiende un puente con la música urbana en uno de sus exponentes más ligados al universo del rock.

Advertisement

El tema se publicó en marzo de 2024 y fue adelantado por Solari en una entrevista con el Mariskal Romero. “Probablemente cante una canción con Wos, me vino a invitar el otro día”, le dijo al español, algo que ratificó luego en una entrevista con Julio Leiva en Caja Negra. “Tengo la suerte de que los jóvenes se siguen enganchando con cosas que yo hago. Probablemente los que tengan 10 años ya no, pero a los pibes que tiene 14 o 15 todavía les gusta eso”. Las postales de su multitudinaria despedida, en la jornada plomiza de Domínico, certifican estas palabras. Las de un artista que atravesó generaciones y clases con su obra. Y que hasta el último momento se propuso trascender.

Wos, Indio Solari – Quemarás

Advertisement
Advertisement

CHIMENTOS

El drama que vivió Jenny Williams cuando un mal diagnóstico le impidió moverse por dos años: “Pensé que nunca iba a salir”

Published

on


Video musical de la canción ‘Por mil noches’ de la banda Airbag, con la participación de la actriz Jenny Williams

La operación en los pies que debía ser el comienzo de una recuperación de apenas seis semanas terminó convirtiéndose en una pesadilla de dos años. Para Jenny Williams, aquella intervención que en principio parecía sencilla derivó en dolor crónico, inmovilidad, angustia y una pregunta que durante mucho tiempo la acompañó como una sombra: si alguna vez volvería a caminar sin dolor, a bailar, a ponerse un par de zapatos que no fueran ortopédicos o, simplemente, a sentirse dueña de su propio cuerpo.

Advertisement

Hoy, a los 40 años, la actriz mira hacia atrás y reconoce que atravesar aquel período límite también la transformó. El pilates apareció casi por casualidad, se convirtió en una herramienta fundamental para recuperar la fuerza y terminó abriendo una nueva pasión profesional. Y, mientras reconstruía su vínculo con el movimiento, también comenzó a reconstruir su carrera artística.

Después de años de vivir entre México y Argentina, de cantar en bares y en un hotel de lujo en el Caribe, volvió a instalarse en el país y encontró nuevamente aquello que había marcado su vida desde chica: un escenario.

Su presente tiene algo de renacimiento. Hoy protagoniza La bomba, una comedia de Juan Paya dirigida por Gabi Villalba, junto a Paco Massarini, en el Teatro El Grito. El proyecto nació de una conversación entre dos amigos, creció sin grandes obstáculos y terminó transformándose en una experiencia que la propia actriz define como mágica: funciones a sala llena, espectadores que quedan afuera y la sensación de haber encontrado, después de un largo recorrido, el lugar exacto en el que quería volver a estar.

Advertisement
Las artistas Lali Espósito y Jenny Williams posan juntas en época de Casi Angeles

Pero para entender la dimensión de este regreso hay que retroceder varios años. Jenny debutó como modelo a los 17, después de una década de formación que incluyó cursos de acrobacia, baile y música. La actuación llegó primero con pequeñas participaciones en Casi ángeles y Floricienta, mientras también se convertía en rostro de comerciales para distintos países de Latinoamérica y Estados Unidos. El gran salto llegó con Atracción x4, donde interpretó a Paula Lacalle, la villana principal de la tira juvenil. Después vendrían Malparida, la miniserie italiana Terra ribelle, Historias de la primera vez, la película Cruzadas, Graduados —por la que recibió una nominación a los premios Martín Fierro como revelación—, Sos mi hombre y el videoclip de “Por mil noches”, de Airbag.

En 2015 volvió a explorar el teatro musical con La niña, el diablo y el molino, escrita y dirigida por el francés Olivier Py, presentada en el Centro Cultural Recoleta y el Centro Cultural San Martín. Más adelante participó de El mal menor y, en 2023, participó de la miniserie Madame Requin, protagonizada por Flavia Palmiero. Sin embargo, en medio de ese crecimiento profesional ocurrió algo inesperado: las propuestas laborales comenzaron a escasear.

“Mi carrera tuvo como un bache en donde frenó bastante todo y fue muy frustrante para mí”, recuerda. Aquello que durante años había sido una sucesión vertiginosa de trabajos se detuvo de repente. Y Williams decidió hacer algo que cambiaría su vida: irse.

Advertisement

A los 30 años se mudó a México. Primero intentó instalarse en Ciudad de México, donde trabajó como actriz, pero la ciudad no terminó de conquistarla. Un viaje a Tulum que inicialmente iba a durar una semana terminó extendiéndose a 15 días, después un mes, dos meses y, finalmente, a una nueva vida. Alquiló un departamento, comenzó a trabajar y descubrió una versión de sí misma que hasta entonces había permanecido en segundo plano: Jenny, la cantante.

Tres mujeres con chaquetas negras de textura de cuero y detalles amarillos posan cerca de un casillero naranja.
Jenny Williams con Luisana Lopilato y Camila Bordonaba en un alto en la grabación de «Atracción x 4»

“Fui residente de un hotel”, cuenta sobre aquella etapa. Allí pudo cantar con su propia banda, frente al mar, en la playa. “Tuve la experiencia de poder cantar con mi banda propia en la orilla del mar. Esas cosas que decís: ‘No, esto es un sueño’”. Y lo era. Durante años había fantaseado con esa posibilidad de abandonar todo y marcharse al Caribe. Finalmente, lo hizo.

Pero el destino volvería a ponerla frente a un desafío inesperado. Después de un período entre Tulum y la Argentina, comenzaron los problemas en sus pies.

Williams explica que en aquel momento hacía muchísimo ejercicio y bailaba intensamente, eso sumado a un problema congénito además de una mala mecánica al pisar, lo que le provocó que se gastara el cartílago.

Advertisement

Lo que inicialmente parecía una sobrecarga física podía, según su relato, haberse tratado con descanso u otras alternativas. Sin embargo, terminó recurriendo a un profesional que, de acuerdo con las posteriores interconsultas que realizó con otros médicos, indicó un tratamiento quirúrgico que ellos consideraron que no correspondía a su condición.

Un hombre con sudadera negra y una mujer rubia con camisa azul y pulsera roja están de pie frente a una ventana con cortinas.
Jenny Williams con Gastón Sofritti en una imagen de «Graduados»

“Fue una operación que no era necesaria tener”, afirma sobre la compleja cirugía bilateral de pies que debió atravesar. Lo que supuestamente iba a demandar seis semanas de recuperación se transformó en años de dolor. “Se convirtió en una tortura de dos años”, describe.

La dimensión de aquella experiencia no estuvo solamente en la imposibilidad de moverse. El dolor crónico empezó a ocuparlo todo. No encontraba una posición cómoda ni acostada, ni sentada, ni parada. El único momento en que podía dejar de percibirlo era mientras dormía.

“Literalmente, caminar era una tortura”, cuenta. Podía hacerlo desde el punto de vista mecánico, pero el dolor era constante. Y esa sensación terminó afectando cada aspecto de su vida: los planes con amigos, los viajes, las actividades cotidianas, el ánimo y hasta la posibilidad de imaginar un futuro diferente.

Advertisement

Durante aquel período, llegó a pensar que nunca recuperaría su movilidad. Temía no volver a caminar normalmente, no volver a bailar —una de sus grandes pasiones— y quedar condenada a convivir con el dolor.

Mujer de cabello rubio con un tatuaje de dragón en el brazo derecho, sentada en la mesa de un restaurante
La actriz argentina Jenny Williams mira hacia una ventana mientras permanece sentada a la mesa de un restaurante.

“En ese momento la sensación era que nunca iba a salir de ahí”, confiesa. “Que no iba a poder moverme, que no iba a poder caminar, que no iba a poder recuperar mi movilidad, poder volver a bailar”.

El dolor físico también comenzó a modificar su relación con el mundo. “Te toma por completo”, explica. “Estás todo el tiempo pensando en eso. Todo lo que hacés está teñido de dolor”. La imposibilidad de caminar algunas cuadras podía convertirse en una barrera para encontrarse con amigos, viajar o simplemente salir de su casa.

Fue entonces cuando apareció el pilates. Y, curiosamente, llegó a través de un libro: La biblioteca de medianoche. Mientras leía aquella ficción descubrió una referencia a una protagonista que se sentía fuerte a partir de las horas de pilates que practicaba. Williams decidió probar.

Advertisement

Tenía, además, un prejuicio que comparte mucha gente: pensar que el pilates era una actividad suave, asociada apenas al estiramiento. La experiencia le demostró lo contrario: “Fue amor a primera vista”, recuerda.

Jenny Williams, con un vestido corto negro y descalza, permanece sentada en unos escalones de concreto ante una pared clara
Jenny Williams atraviesa una nueva etapa de su vida: después de años lejos de la Argentina y de un doloroso problema de salud, volvió a encontrar en el teatro un espacio para reencontrarse con su gran pasión

El reformer se convirtió en una herramienta decisiva. El trabajo de fuerza sobre los pies le permitió comenzar a recuperar musculatura de manera progresiva. Primero fueron pequeños avances. Después aparecieron períodos en los que podía pasar una hora sin pensar en el dolor. Esa hora se convirtió en dos; las dos, en tres.

Y un día llegó un gesto que para cualquier otra persona podría parecer mínimo, pero que para ella representó la dimensión de todo el camino recorrido: volvió a usar zapatos que no eran ortopédicos. Y, más recientemente, incluso pudo ponerse algo de taco: “Yo no lo puedo creer”, dice.

La recuperación física también se convirtió en una transformación emocional. Williams descubrió una fortaleza que, hasta entonces, no sabía que tenía.

Advertisement

“Aprendí de mí misma que yo no me rindo, que no bajo los brazos, que soy mucho más fuerte de lo que me imaginaba y que yo me saqué adelante”, reflexiona.

Un hombre con camisa blanca y corbata junto a una mujer con peluca gris y gafas grandes sostienen billetes de dólares estadounidenses
Protagoniza La bomba, junto a Paco Massarini, en el Teatro El Grito. Las funciones a sala llena marcaron un esperado regreso a los escenarios

De esa experiencia nació también una nueva vocación. El pilates dejó de ser únicamente una herramienta para recuperar su cuerpo y pasó a convertirse en una profesión. Hoy tiene su propio estudio, Moon, y busca acompañar a otras personas desde el movimiento.

“El ejercicio físico es un acto de amor propio”, sostiene. Su objetivo es poder ayudar a otros a sentirse mejor y transformar aquella experiencia dolorosa en algo que también pueda dejar una huella positiva.

En paralelo, comenzó a sentir que era momento de regresar. Después de aproximadamente una década entre México y Argentina, el país empezó a pesar de otra manera. La familia, los amigos, las costumbres, las tradiciones y esa sensación difícil de explicar que aparece cuando uno está lejos de casa: “Después de diez años, el corazón tira, la sangre tira, el país tira”, define.

Advertisement

En octubre del año pasado volvió definitivamente a la Argentina. Todavía mantenía su estudio en Tulum y continúa viajando, pero decidió hacer base nuevamente en el país. La decisión también tenía una razón profesional: entendió que si quería reactivar su carrera como actriz, necesitaba estar donde sucedían las cosas: “Es imposible reactivar mi carrera como actriz si yo no estaba acá”, explica.

Jenny Williams posa en la playa con un vestido calado café, gafas de sol y un pañuelo en la cabeza frente al mar
Después de vivir en México y convertirse en artista residente de un hotel en Tulum, Jenny decidió regresar a la Argentina para volver a apostar por su carrera como actriz.

Y la respuesta llegó más rápido de lo que imaginaba. En diciembre comenzó a tomar forma la posibilidad de hacer La bomba. En marzo empezaron los ensayos. Y finalmente llegó el estreno.

La propuesta había surgido de Paco Massarini, su mejor amigo y compañero de escena. Él le planteó el año pasado que tenían que hacer algo juntos. Empezaron a buscar textos a través de amigos actores y, cuando apareció La bomba, de Juan Paya, Williams sintió inmediatamente que habían encontrado la obra.

El texto la conquistó desde la primera lectura. “Es un obrón, está tan bien escrita, te juro que te morís de risa solo de leerla”, cuenta.

Advertisement

Se contactaron con Paya, obtuvieron los derechos y el propio autor les recomendó a Gabi Villalba, director de una puesta anterior de la obra. Así, el proyecto empezó a avanzar con una fluidez que Williams destaca especialmente.

Una mujer con el cabello recogido apoya la barbilla en su mano frente a la cámara en un ambiente luminoso
El pilates fue una pieza fundamental en su recuperación.

“No hubo en ningún momento una traba”, dice. El teatro El Grito, perteneciente a la familia Berthold, también abrió sus puertas y todo comenzó a encadenarse hasta llegar al estreno.

La respuesta del público superó sus expectativas. “Estamos a sala llena cada función, gente que se queda afuera”, cuenta sorprendida. Y detrás de esa alegría hay algo más profundo: la sensación de haber vuelto a un lugar que siempre había sentido propio.

“Estoy donde quiero estar”, afirma, aunque inmediatamente aclara que todavía sueña con crecer, llevar la obra a la calle Corrientes y ampliar la exposición a partir de la repercusión que están teniendo.

Advertisement

La bomba es una comedia de aproximadamente 50 minutos, rápida, absurda y con un final inesperado que Williams prefiere no revelar. La experiencia del público, cuenta, tiene algo de desconcierto inicial y luego una revelación. “Es como que vi dos obras totalmente distintas en una misma obra”, explica al describir lo que le dicen los espectadores cuando salen.

Jenny Williams posa con los brazos levantados, los ojos cerrados y un top deportivo color beige frente a una pared con sombras
Jenny Williams atraviesa una nueva etapa de su vida: después de años lejos de la Argentina y de un doloroso problema de salud, volvió a encontrar en el teatro un espacio para reencontrarse con su gran pasión.

Ese encuentro posterior con la gente se convirtió en otro de los grandes placeres de esta nueva etapa. Ver las caras, escuchar las risas y recibir comentarios de quienes no esperaban el giro final funciona, de alguna manera, como una confirmación del camino recorrido.

Porque detrás de esa actriz que hoy vuelve a pararse sobre un escenario hay una mujer que durante dos años tuvo que aprender nuevamente a confiar en su cuerpo. Y quizás por eso este regreso tiene un significado diferente.

Jenny no vuelve a la actuación como aquella joven que había conquistado el prime time, interpretado adolescentes, villanas y dramas, y que había recibido una nominación al Martín Fierro. Vuelve después de haber vivido en otros países, haber cantado frente al mar, haber construido una vida lejos de Buenos Aires, haber atravesado una experiencia física que la obligó a detenerse y haber encontrado en el movimiento una nueva manera de relacionarse consigo misma.

Advertisement

“Uno es actor o actriz y no deja de serlo nunca”, dice. “A lo sumo, no estás actuando”. Para ella, esa frase parece resumir una década entera.

Porque aunque durante un tiempo no hubiera cámaras, escenarios ni libretos, aquella niña de San Isidro que desde chica bailaba y actuaba frente al espejo seguía ahí. Esperando.

Una mujer rubia con un conjunto azul claro posa descalza dentro del marco rectangular de una ventana de concreto
Lo que comenzó como una búsqueda para recuperar la fuerza de sus pies terminó convirtiéndose en una nueva pasión y también en una profesión

Ahora volvió a encontrarla: “Hoy puedo vivir una carrera que viví en mi edad más temprana, pero con una experiencia y una madurez ya de una mujer bien adulta”, reflexiona.

Y arriba del escenario, dice, vuelve a sentirse libre. Después de todo, el renacimiento no llegó solamente cuando pudo volver a caminar sin dolor. También llegó cuando pudo volver a hacer aquello que había marcado su vida desde siempre: actuar.

Advertisement

Y esta vez lo hace con una historia mucho más grande a sus espaldas. Una historia que incluye una caída, una espera demasiado larga, una recuperación paciente, un nuevo oficio, un país al que decidió regresar y un escenario que, finalmente, volvió a recibirla con las luces encendidas.



Lali Espósito,7Up,evento promocional,Jenny Williams

Advertisement
Continue Reading

CHIMENTOS

Yanina Latorre reveló la verdad sobre la cifra millonaria que Luciana Salazar le sacó a Redrado: “No es un millón de dólares, son…”

Published

on


El supuesto triunfo millonario de Luciana Salazar frente a Martín Redrado tomó una nueva dimensión después de que Yanina Latorre revelara cuál sería, en realidad, la cifra acordada entre las partes. Lejos del millón de dólares que comenzó a circular con fuerza, la famosa dio detalles sobre el acuerdo privado que puso un freno a una disputa que llevaba varios años.

Advertisement

Según explicó Yanina, la situación judicial no terminó con una victoria de Salazar. “Luciana Salazar salió victoriosa a decir que Redrado va a mantener a Matilda hasta los 18 años. Llamó la atención porque no hay un acuerdo de manutención ni una cuota alimentaria. Hay un acuerdo privado entre partes”, aclaró.

La diferencia no es menor. De acuerdo con lo relatado por Latorre, Redrado había ganado en primera instancia y Salazar había apelado esa decisión. La disputa, de esta manera, podía extenderse durante mucho tiempo. “Redrado le gana en primera instancia, ella apela y esto iba para largo”, explicó Yanina.

En ese contexto apareció la negociación que terminó modificando el escenario. Salazar reclamaba una cuota de 10 mil dólares mensuales hasta que Matilda cumpliera los 18 años, pero finalmente las partes llegaron a otro entendimiento. “Ella pedía una cuota 10 mil dólares por mes hasta los 18, que era 1.700.000, entiendo que por recomendación de su abogado, que habrán visto que iba a perder”, sostuvo Latorre.

Advertisement

YANINA LATORRE CONFIRMÓ QUE LUCIANA SALAZAR COBRARÁ 500 MIL DÓLARES

La cifra que finalmente se habría acordado tampoco sería el millón de dólares que se viralizó. Según Yanina, el convenio privado establece un pago total de 500 mil dólares, aunque con una modalidad que no contempla desembolsos mensuales. “Es en cuotas, pero no mensuales. Es de 500 mil dólares, son pagaderos en 5 años, es 100 mil por año”, precisó.

¿Por qué Redrado habría aceptado ese acuerdo después de haber obtenido un fallo favorable en primera instancia? Yanina dio una explicación vinculada al desgaste del conflicto. “Aceptó el acuerdo, por qué lo hace Redrado, quiere paz, se hartó de las amenazas, dice que se quiere sacar este grano de encima”, relató.

Además, Latorre remarcó que el convenio tiene carácter confidencial y que ambas partes quedaron sujetas a una condición concreta. “Firmaron un acuerdo que es confidencial, ninguno puede hablar, ni mostrar el escrito. Se sentaron, negociaron. No hay cuota alimentaria, ella perdió en primera, la apelación se frenó”, aseguró.

Advertisement

De esta manera, según la información aportada por Yanina, el conflicto no habría terminado con una condena a Redrado a pagar una cuota alimentaria mensual hasta que Matilda cumpliera la mayoría de edad, sino con una negociación privada por 500 mil dólares, distribuidos en cinco años. Un acuerdo que las partes deberán mantener bajo reserva y que, justamente por esa confidencialidad, dejó espacio para que circularan distintas versiones sobre su verdadero alcance.

 

TEMAS


 

Advertisement

Luciana Salazar

Continue Reading

CHIMENTOS

Lorena Vega reflexiona sobre su perturbador rol en la serie Cautiva: “No es un personaje más”

Published

on


Trailer de Cautiva, la miniserie argentina inspirada en un caso de abuso dentro de una orden de clausura. Lorena Vega tiene el rol más perturbador: el de la monja superiora

Lorena Vega encarna a una madre superiora que convierte la fe en un dispositivo de control en Cautiva, la miniserie argentina de Flow inspirada en un caso real de abuso dentro de un convento de clausura. La actriz interpreta a Cecilia, una figura de autoridad que somete a Clara —el personaje de Carolina Kopelioff— a castigos, aislamiento y maltrato dentro de una institución cerrada sobre sí misma.

Advertisement

La ficción, dirigida por Paula Hernández y Jazmín Stuart, sigue a una joven de 18 años que ingresa a una orden religiosa en busca de refugio. A partir de allí, el relato recorre su permanencia en el convento, los años de violencia y el proceso posterior a su fuga. La historia está construida en tres tiempos y se desarrolla a lo largo de seis episodios. Aunque parte de una denuncia que se hizo pública en 2016 en Nogoyá, Entre Ríos, la producción no hace una reconstrucción literal de aquel caso.

La miniserie argentina Cautiva aborda una historia inspirada en la denuncia de abusos cometidos dentro de un convento de clausura en Nogoyá

Para Vega, la actriz que saltó a la masividad como la psicóloga de Envidiosa, el desafío estuvo en habitar a una villana dentro de un universo con reglas propias. Cecilia no ejerce el poder desde un lugar convencional: lo hace amparada en la jerarquía religiosa y en el aislamiento de un convento de clausura, un ámbito al que el exterior apenas puede acceder.

Antes de filmar, Vega investigó el caso, revisó testimonios públicos, documentales y lecturas relacionadas con los hechos. También buscó referencias en la ficción y volvió a ver la telenovela La extraña dama, con especial atención al trabajo de María Rosa Gallo. La investigación no apuntó solamente a comprender los antecedentes de la historia, sino a encontrar las claves de una mujer que impone miedo sin abandonar la apariencia de quien representa una autoridad espiritual.

Advertisement
Cautiva serie
La escenografía principal de la ficción se construyó mediante la adaptación de una antigua iglesia de otra confesión religiosa

La actriz habló con Teleshow y destacó la construcción visual de la serie y, en particular, el trabajo sobre el convento. Buena parte de la historia transcurre allí, entre pasillos, habitaciones y espacios donde el encierro funciona como una presencia constante. El escenario fue reconstruido en una antigua iglesia de otra confesión religiosa, que el equipo adaptó para la producción.

El vínculo entre las protagonistas había comenzado antes de que la serie tuviera sus elencos definitivos. Carolina Kopelioff contó que, antes de una prueba conjunta, ambas se reunieron en un café para preparar la escena. La audición definió una dinámica de trabajo que luego trasladaron al rodaje. “Dale, equipo, vamos a hacer esto juntas”, recordó Kopelioff sobre aquel encuentro previo.

Lorena Vega, además, mantuvo contacto con Silvia Albarenque, la sobreviviente cuya experiencia inspiró el universo de la ficción, y con uno de sus hermanos. La actriz explica que ese acercamiento formó parte de un trabajo delicado, atravesado por la dimensión humana de una historia de violencia y por la necesidad de evitar simplificaciones.

Cautiva serie
a actriz principal mantuvo un diálogo constante con Silvia Albarenque, la sobreviviente cuya experiencia motivó la creación del relato

—¿Cómo llegó a vos el proyecto de Cautiva? ¿Recordabas el caso que inspiró la historia?

—No me acordaba del caso. Cuando llegó el proyecto lo investigué en profundidad. La producción y las directoras nos dieron material sobre el tema, pero también sobre el estilo que querían para la serie. Yo ya la vi completa y me parece que tiene una realización muy cuidada.

Advertisement

—¿De qué manera encaraste la investigación?

—Leí bastante, vi muchos testimonios en YouTube vinculados con el hecho real, sobre todo de las monjas. En su momento ellas hicieron videos para hablar de lo que había pasado y ese material resultó útil. Después vimos documentales y, cuando empezamos a filmar, nos pasábamos libros entre nosotras. Algunos tenían relación directa con el caso y otros hablaban de temas cercanos.

Cautiva serie
Lorena Vega encarna a la madre superiora Cecilia, la figura de autoridad que impone castigos y aislamiento a la protagonista

—¿También buscaste referencias en otras ficciones?

—Volví a mirar La extraña dama. Miraba mucho a María Rosa Gallo y a Luisa Kuliok Eran referencias para ciertos tonos del género, aunque lo que hacemos en Cautiva tiene su propio mundo.

Advertisement

—¿Qué te pasó cuando asumiste el personaje de Cecilia?

—No era fue personaje más. Me parecía muy desafiante porque esta es una ficción singular. Tiene drama, suspenso y momentos de terror. Cecilia es una villana no tradicional porque habita un mundo que resulta bastante desconocido. No es fácil acceder a un convento de clausura y esa condición se ve en la serie: es un universo muy aislado.

—¿Qué volvía diferente a una villana que, además, es una madre superiora?

Advertisement

—Dentro de este género, ser una monja y una madre superiora de temer era un condimento atípico. La autoridad de ella está atravesada por ese mundo cerrado. Había que encontrar cómo construirla sin perder de vista el contexto en el que se mueve.

La producción consta de seis episodios estructurados en tres tiempos narrativos y cuenta con la dirección de Paula Hernández y Jazmín Stuart
La producción consta de seis episodios estructurados en tres tiempos narrativos y cuenta con la dirección de Paula Hernández y Jazmín Stuart

—La ambientación ocupa un lugar muy importante en la historia.

—Sí. El convento lo armaron en una antigua iglesia que pertenecía a otra práctica religiosa. La reconstruyeron y quedó muy bien. Por momentos parecía que estábamos en un convento real, pero era una construcción hecha para la ficción.

—¿Cómo fue el trabajo con las directoras Paula Hernández y Jazmín Stuart?

Advertisement

—El equipo detrás de cámara era muy bueno, empezando por ellas. Paula y Jazmín forman una dupla que funciona muy bien porque cada una aportaba mucho a los elementos que tenía la serie. Estaban totalmente dedicadas al proyecto y eso se sentía en el trabajo cotidiano.

—También hay varios intérpretes con los que ya te habías cruzado antes…

—Sí, el elenco está muy bien. Muchos nos conocemos de hacer teatro o de otros trabajos. Laura Nébole, que interpreta a Purificación, y Tomás Wicz son algunos de esos compañeros con los que ya había compartido experiencias. De pronto nos encontramos otra vez en este proyecto.

Advertisement
Cautiva serie
La artista argentina asume el rol de una madre superiora que impone un régimen de castigos y aislamiento en una ficción inspirada en abusos reales ocurridos dentro de un convento de clausura

—Carolina Kopelioff contó que se reunieron antes de la audición que hicieron juntas.

—Sí, nos juntamos antes para ir las dos preparadas. A ella la estaban probando para su personaje, pero también me estaban probando a mí. Era importante llegar con una idea de vínculo y poder ayudarnos en esa escena.

—¿Cómo fue trabajar con ella una vez que quedaron seleccionadas?

—Las dos nos teníamos que ayudar mucho. Para ambas era importante hacerlo y encontrar el tono de esas escenas. Había una relación muy compleja entre los personajes, así que necesitábamos confianza y trabajo previo.

Advertisement
Cautiva serie
La ficción argentina sigue a Clara, una joven de 18 años que busca refugio en un convento de clausura y luego inicia reconstrucción tras su fuga, en una historia inspirada en un caso real

—¿Pudiste hablar con la mujer cuya historia está en el origen de la serie?

—Sí. No solo hablé con ella: sigo en contacto. Vino al set más de una vez. También estoy en contacto con uno de sus hermanos, que estuvo muy cerca de ella en todo su proceso de reconstrucción.

—¿Cómo fue ese vínculo?

—Son personas hermosas. Es una historia muy sensible y para mí era importante el intercambio. Ella ahora no vive en la Argentina, pero seguimos en contacto.

Advertisement

Continue Reading

Tendencias