CHIMENTOS
Cuando el Indio Solari se convirtió en El Artista Invitado: un viaje por sus grabaciones con otros músicos

En una era de la industria dominada por feats, repasar las colaboraciones del Indio Solari puede parecer un trabajo de arqueología que se hace más sencillo al andar. En una conducta que se espeja con su obra integral, todos los caminos conducen a la amistad o a la gratitud, a su casa suburbana y a la cofradía de graciosos y valientes. Al fin de cuentas, el hombre que elegía no figurar ni en sus propios discos, que fue Caballo Loco, Monsieur Sandoz, El Fisgón Ciego, El Cantante Tímido o, simplemente, El Artista Invitado, puso su garganta en proyectos ajenos en contadísimas ocasiones, de orígenes y propuestas bien diversas y solo al servicio de sus compañeros de ruta.
Es parte del mito ricotero aquello del Solos y de Noche, que el Indio enarboló como nadie. La premisa autoimponía no compartir cartel con otros artistas y presentarse una vez que el sol moría. El escenario fue constituido como un espacio sagrado y celoso de cada movimiento. Por ello, Skay Beilinson, Horacio Fontova y hasta Luca Prodan pasaron por el micrófono principal cuando la máxima amenazaba con romperse. La misma regla nunca escrita parecía correr también para las vistas al estudio, con contadas excepciones.
La primera vez que el Indio colaboró con otro artista ya tenía casi 20 años de carrera con Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, la banda que se acercaba inexorablemente a una desbordante masividad. Se trata de Tren de Fugitivos (1997), el álbum debut de El Soldado, y no casualmente participan todos los integrantes de la banda originada en La Plata.
El Soldado es el alias de Rodolfo Luis González, plomo de Los Redondos desde los 80, bautizado así por el Indio cuando lo vio llegar a un ensayo luego de participar del servicio militar. Del disco participaron todos los músicos de Los Redondos, incluido Gabriel Jolivet, el Conejo, muy cerca del grupo en aquellos años, y guitarrista iniciático en el camino musical de El Soldado.
Solari interpreta dos canciones. En “Trago especial”, cabalga en la línea clásica del rock sureño, pisando fuerte en el coro y con Skay aportando su guitarra eléctrica en un duelo de banjo y slide. La otra es “Ángel de los perdedores”, que se convirtió en un clásico y se prestó a confusiones. En los comienzos de Internet, cuando la información circulaba difusa, muchos pensaron que se trataba de uno de los tantos inéditos de Los Redondos que empezaban a trasladarse de las cintas analógicas al mundo digital. El tema conmueve con su cadencia de balada rutera, intercalando las estrofas y el estribillo en un tema cuyas reproducciones se cuentan de a millones.
Tuvieron que pasar casi diez años, incluida la separación de la banda, para que el Indio volviera a un estudio de visitante. Y mucho tuvo que ver Lito Vitale, ingeniero y productor en Gulp, el primer disco de estudio de Patricio Rey sus Redonditos de Ricota grabado en 1985. Pero Lito fue mucho más que eso. Los Redondos se inspiraron en MIA, el colectivo liderado por los padres de Vitale, el modelo independiente para gestar su música.
Sus caminos se cruzaron nuevamente en 2006. Con el Indio ya erigido como uno de los artistas más populares de su tiempo, Vitale encaró la tarea de homenajear al rock argentino, que por entonces cumplía simbólicas cuatro décadas. Para ello, se propuso superar definitivamente una de sus grietas: le propuso a Gustavo Cerati que interpretara “La bestia pop”, de Los Redondos. Cerati aceptó, con la condición de que el Indio hiciera suya “La ciudad de la furia”, de Soda. “Yo participo, pero voy a cantar ‘El Salmón’, fue lo que dijo Solari según el relato de Lito.
La elección tiene sus motivos en un tema que se volvió alter ego y declaración de principios de Andrés Calamaro y sus años en Deep Camboya. Más allá de algún cruce ocasional en el febril under de los 80, el vínculo entre ambos se cimentó en los 2000, desde el mito de Calamaro pogueando de incógnito en uno de los River de Los Redondos hasta el mimo de Solari a la gesta de Andrés de editar un disco quíntuple como rebeldía ante las discográficas.
Además de grabar “El Salmón” –Cerati finalmente hizo “Los libros de la buena memoria”, del Spinetta de Invisible- el Indio invitó a Calamaro para “Veneno paciente”, canción de Porco Rex, donde se lo escucha susurrar, casi como si fuera un aporte clandestino. El ciclo se cerró en diciembre de 2008, cuando Andrés estuvo invitado en La Plata en los conciertos por la presentación del disco. Además de estas dos canciones, hicieron “Esa estrella era mi lujo”, canción de amor del repertorio ricotero. “Los artistas populares no son nuestros enemigos” lo defendió cuando algunos fans ortodoxos cuestionaron con silbidos la presencia de Andrelo.
En aquel hiperactivo 2008, Solari tendió un puente entre su pasado y su presente al grabar con Sergio Dawi y Pablo Sbaraglia. En Quijotes al ajillo, segundo álbum del saxofonista de Los Redondos, puso su gola (Dawi dixit) en “Gato Negro”, mientras que para el disco del tecladista de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado resucitó un personaje del imaginario ricotero en “Nada (Zippo Rock)”. Del espíritu circense del gato (un pariente lejano de “La Pajarita Pechiblanca”, el tema que volvería a juntar a Dawi, Semilla y Walter con el Indio los siete años después) al rock cancionero de quien tomó la posta en el liderazgo fundamentalista.
La siguiente parada de este viaje se sitúa en 2011, cuando la voz del Indio se escucha en Blindado, el disco de Baltasar Comotto, en el que también participaron Luis Alberto Spinetta y Ricardo Mollo. A Solari se lo siente muy a gusto en el perfil industrial que propone uno de los guitarristas fundamentalistas. Y permite desentrañar parte de ese sonido que Solari fue a buscar para su proyecto post Redondos.
María Victoria Lata era una piba que como tantas otras seguía a Los Redondos. Conocida como Mavi, es el símbolo de una generación crecida en los 90 que encontró en el Indio y su banda las respuestas que no encontraba en el estado ni en una sociedad cada vez más individualista. Su vida terminó demasiado pronto, el 22 de mayo de 1999, cuando tenía 19 años, después de luchar contra un cáncer y plantando una llama que recién empezaba a flamear.
Del dolor de esa pérdida nació Mavirock, la banda que fundaron sus padres Luis Rolando Lata y Silvia Cattino para mantener vivo el espíritu de una adolescente que congregaba a sus amigos con guitarras, poesías y lecturas profundas en su cuarto de Ramos Mejía.
Mavi era ricotera desde los siete años y asistía a los recitales de Los Redondos junto a su familia. Esa pasión la llevó, durante su enfermedad, a forjar un vínculo con Indio Solari, quien respondió a una carta desesperada de Silvia con una visita que la familia atesoró para siempre. “Ese día la vimos reírse después de mucho tiempo”, contó Silvia.
De ese período surgió “Grito de Guerra” (Transmutaciones, 2016), una canción grabada junto Solari y compuesta por Mavi, inspirada en el libro Primavera Negra de Henry Miller, que el músico le había recomendado.
Al año siguiente participó en el disco de Tamboor, alter ego del guitarrista Emanuel Sáez. El hijo de Julio, quien fuera manager y músico de Solari al comienzo de su camino solista, conoce al Indio desde chico y se dio el gusto de tocar con Los Fundamentalistas en vivo.
Para “Súper tribu” eligió convocarlo para un recitado y lo que se escucha es un Indio gutural y enigmático como inconfundible, con un cierre con su sello: “Usted y todos hemos dejado de ser libres ya”.
En 2023, Sergio Colombo, saxofonista de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, editó La Misión junto a su proyecto reggae El Natty Combo. Allí reversionó su tema Cinco y sumó la voz del Indio en una rareza al verlo incursionar en el género jamaiquino.
El cantante registró su parte en Luzbola, el estudio ubicado en su casa de Parque Leloir, en una pieza que participaron las guitarras de Comotto y Benegas y las voces de Deborah Dixon y Luciana Palacios, también del universo fundamentalista: “Cuando terminamos de mezclarla, la escuchamos juntos. Quedó muy contento. Recuerdo que ni bien terminó la primera escucha, me pidió que la pusiera de nuevo. Estaba muy cómodo con el resultado de su voz. Eso me tranquilizó”, explicó Colombo en una nota con la revista Rolling Stone.
La última colaboración del Indio queda como legado y símbolo de su curiosidad artística. Se trata de “Quemarás”, un feat con Wos en clave balada oscura, que tiende un puente con la música urbana en uno de sus exponentes más ligados al universo del rock.
El tema se publicó en marzo de 2024 y fue adelantado por Solari en una entrevista con el Mariskal Romero. “Probablemente cante una canción con Wos, me vino a invitar el otro día”, le dijo al español, algo que ratificó luego en una entrevista con Julio Leiva en Caja Negra. “Tengo la suerte de que los jóvenes se siguen enganchando con cosas que yo hago. Probablemente los que tengan 10 años ya no, pero a los pibes que tiene 14 o 15 todavía les gusta eso”. Las postales de su multitudinaria despedida, en la jornada plomiza de Domínico, certifican estas palabras. Las de un artista que atravesó generaciones y clases con su obra. Y que hasta el último momento se propuso trascender.
CHIMENTOS
Conmoción por María Becerra: murió Sol Varacalli, la joven a la que había ayudado en su lucha contra el cáncer

A mediados de abril, María Becerra se había viralizado por ayudar con una causa solidaria: colaborar con el tratamiento oncológico de una fanática. Sol Varacalli había sido diagnosticada hace tres años de un melanoma oveal, que había desencadenado en una metástasis, comprometiendo una parte del pulmón.
La joven había iniciado una fuerte campaña para recaudar 55 millones de pesos para la adquisición de 10 cápsulas de radiación. En aquel momento de incertidumbre, apareció su ídola quien no dudó en brindar la ayuda económica necesaria. Pero eso no fue todo, la intérprete de «Tatú» la acompañó durante una de las internaciones y hasta la había visitado en su casa.
Ambas habían protagonizado un video donde ambas cantan, sostenidas de las manos y sonriendo. El gesto no solo fue resaltado por los fanáticos de Becerra sino que volvieron a transmitir el espíritu humilde de la artista. La paciente estaba siguiendo su tratamiento en el Hospital Italiano y luchaba contra la enfermedad a pesar de los malos pronósticos.
Este miércoles 8 de julio, sus familiares comunicaron su muerte en sus redes sociales: “Con profundo dolor queremos comunicarles el fallecimiento de Solcito. Les queremos agradecer de todo corazón cada apoyo en todo este tiempo, le dieron una esperanza de vida”, expresaron. Además, destacaron que la joven «peleó hasta el final».
ASÍ DESPIDIERON A SOL VARACALLI, LA FAN DE MARÍA BECERRA
Sol tenía 28 años y era madre de un niño pequeño. Tras conocerse la triste noticia, las redes sociales se llenaron de mensajes de despedida de familiares, amigos y personas que siguieron de cerca su lucha contra el cáncer.
Uno de los posteos más conmovedores fue el de una amiga, quien le dedicó unas sentidas palabras y le hizo una promesa que emocionó a todos: «Fuiste madre hasta tus últimos minutos, me comprometo honradamente a estar en cada detalle como si tu hijo fuera el mío. De madre a madre. Te amo y fuiste muy fuerte».
También quienes la acompañaron durante meses a través de las redes quisieron despedirla con un mensaje cargado de cariño: «Gracias por la hermosa persona que fuiste, por tu fuerza. Te vamos a recordar siempre con mucho amor». Las publicaciones reflejaron el profundo impacto que dejó Sol en quienes conocieron su historia y siguieron de cerca su batalla

María Becerra
CHIMENTOS
Murió Sol Varacalli, la fan de María Becerra que recibió ayuda de la cantante para costear su tratamiento

Sol Varacalli, la joven de 28 años oriunda de Ramos Mejía que se hizo conocida en las redes sociales por su lucha contra un melanoma ocular y por el gesto solidario que tuvo con ella María Becerra, falleció tras meses de tratamiento. Su familia comunicó la noticia a través de las redes sociales con un mensaje que resumió el espíritu con el que Sol atravesó cada etapa de su enfermedad: “Ella peleó hasta lo último. Vamos a llevarla para siempre en nuestros corazones”.
El anuncio llegó a través de la cuenta de Instagram de la propia Sol, donde su familia publicó una historia con fondo negro y letras blancas: “Con profundo dolor queremos comunicarles el fallecimiento de Solcito. Les queremos agradecer de todo corazón cada apoyo en todo este tiempo, le dieron una esperanza de vida”. Horas después, compartieron un flyer con su foto y los datos del velatorio, fijado para el jueves 9 de julio en la Avenida Eva Perón 250, Buenos Aires, de 9 a 13 horas.

La historia de Sol había llegado a miles de personas meses atrás, cuando ella y su familia iniciaron una campaña solidaria para reunir los fondos necesarios para una radioembolización, un procedimiento de alta complejidad indicado para tratar los tumores que habían derivado de su diagnóstico inicial. El melanoma ocular había avanzado con compromiso hepático y los tratamientos previos no habían logrado frenar su progresión. El costo del procedimiento, que requería una medicación importada especialmente para cada paciente, rondaba los 55 millones de pesos argentinos, una cifra imposible de afrontar sin ayuda externa.
Fue en ese contexto que María Becerra vio el video de Sol en redes y decidió involucrarse de manera directa. La cantante no se limitó a una donación virtual: se contactó personalmente con la joven, le ofreció cubrir el costo del tratamiento y, en un gesto que amplificó el impacto de la historia, se presentó en su casa de sorpresa para conocerla. Las imágenes de ese encuentro —abrazos, risas, canciones compartidas— se viralizaron en pocas horas. “De un día para otro cambió todo mi mundo”, escribió Sol en ese momento, todavía conmovida. “Vino a conocerme a mi casa de sorpresa, todavía no caigo. Sos increíble María, fue un momento único, voy a agradecerte toda mi vida lo que hiciste por mí y por mi familia”, agregó.
El acompañamiento de Becerra no terminó con la visita. Cuando Sol debió internarse en el Hospital Italiano de Buenos Aires para la intervención, la cantante también estuvo presente. Desde la habitación, Sol publicó una imagen junto a ella con una sonrisa que contrastaba con la tensión del momento. Antes de entrar al quirófano, había escrito una sola frase: “En tus manos Dios”. Horas después, el alivio: “Ya salí de la operación. Salió todo bien”, informó, con un corazón rojo. La foto final del posteo la mostraba rodeada por el equipo médico y por la artista. “Gracias al Hospital Italiano y su equipo. Los amo, gracias por tanto amor”, escribió.
La operación fue exitosa, pero la enfermedad no cedió del todo. Las complicaciones reaparecieron y Sol debió continuar con tratamientos médicos que exigían nuevos esfuerzos económicos y físicos. Su comunidad de seguidores, que había crecido a partir de su historia, sostuvo el acompañamiento a lo largo de todo ese proceso. La lucha se extendió durante meses hasta que su cuerpo no pudo más.

Sol tenía 28 años y era madre. Entre los mensajes que su familia y amigos dejaron tras conocerse la noticia, uno de los más leídos fue el de una amiga que la despidió con una promesa: “Fuiste madre hasta tus últimos minutos, me comprometo honradamente a estar en cada detalle como si tu hijo fuera el mío. De madre a madre. Te amo y fuiste muy fuerte”. Otro mensaje, de quienes la acompañaron desde las redes durante meses, resumió lo que muchos sintieron: “Gracias por la hermosa persona que fuiste, por tu fuerza. Te vamos a recordar siempre con mucho amor”.
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Yanina Latorre contó un dato desconocido de Antonela Roccuzzo tras la victoria en el Mundial: “Se fue a…”

Las emociones se multiplicaron en ese estadio moderno, y repleto de almas argentinas, tras el sonido del pitazo final. La atmósfera de ese lugar se caracterizó por un estallido de felicidad, la que configuró la Selección Argentina con la épica remontada ante Egipto.
Dentro de las miles de personas que se sumergieron en sentimientos indescriptibles se encontraba Antonela Roccuzzo, quien sufrió ese inolvidable partido y que festejó con todo al lado de sus tres hijos. Respecto a los movimientos de la rosarina después de ese triunfo se refirió Yanina Latorre.
La famosa posee un acceso a información calificada y por eso consiguió un dato de la intimidad de la esposa del mejor futbolista del planeta. En el desarrollo de su programa de radio, la blonda describió el mecanismo de Anto para retornar de Atlanta a Miami, donde reside su familia.
Yanina contó con mucha seguridad, en base a su data certera, los movimientos de Roccuzzo. “Anto terminó el partido anoche y se tomó el avión y se fue a su casa. Ella tiene un avión privado y te lleva a la casa en el momento, como si fuese un Uber para nosotros”, narró.
Latorre profundizó en ese diálogo directo con la mujer de La Pulga y especificó el contenido del intercambio por privado con el que cosechó esta dinámica de viaje. «Yo le pregunté y me dijo ‘voy al partido y me vuelvo’. Es otro nivel», aseguró.










