POLITICA
De Saratoga a la Argentina

Hay aniversarios que se celebran con fuegos artificiales y discursos, y hay otros que conviene celebrar leyendo despacio la letra torcida de un documento de 1818. Ese es el caso de la historia de los Stearns, una familia de granjeros de Holden, un pueblito del condado de Worcester, Massachusetts, que peleó por la independencia de Estados Unidos, que cumple hoy 250 años.
Ciento cincuenta años antes de la independencia
La historia de los Stearns en América no empieza con la Revolución: empieza en 1630, apenas diez años después del desembarco del Mayflower, cuando los primeros Stearns cruzaron el Atlántico a bordo del Arbella, la nave insignia de la llamada Flota de Winthrop. Saleiron de Inglaterra huyendo de la persecución religiosa de la Iglesia anglicana. El gen de la disidencia y la fe profunda venía de fábrica en esta familia, ciento cincuenta años antes de que un descendiente suyo tuviera que decidir entre la lealtad a un rey o a una idea todavía por nacer: la de una nación libre.
El padre que ya había peleado contra otro imperio
Antes de que existiera Estados Unidos, ya existía un Stearns, Increase, dispuesto a tomar las armas. El padre de nuestra historia había combatido en la Guerra Franco-India, el conflicto colonial entre británicos y franceses (con sus respectivas alianzas indígenas) que asoló la frontera norteamericana entre 1754 y 1763. Formó parte, según la tradición familiar documentada, del socorro al fuerte William Henry, en el lago George —el mismo episodio, con su sitio y su masacre, que Fenimore Cooper inmortalizó en El último de los mohicanos y que Hollywood volvió a contar en la pantalla grande.

Veinte años más tarde, ese mismo hombre se alistó de nuevo, esta vez por la causa patriota: el 14 de marzo de 1777 se enroló en el Regimiento 15 de Massachusetts, al mando del coronel Timothy Bigelow. Massachusetts fue el estado que más tropas aportó al Ejército Continental de George Washington. Fue con esa unidad, incorporada a la Brigada del general John Glover, que el Stearns padre llegó a Saratoga. Y ahí, el 19 de septiembre de 1777, en la batalla de Freeman’s Farm, el Regimiento 15 no fue tropa de reserva: peleó en primera fila. Sin tiendas de campaña, durmiendo bajo refugios improvisados de ramas y tablas, la brigada de Glover encabezó el combate y sufrió allí más de trescientas bajas hasta que, tras una segunda batalla en Bemis Heights el general británico Burgoyne rindió su ejército completo. La victoria de Saratoga no fue una batalla más: fue el hecho de armas que convenció a Francia de reconocer la independencia americana y firmar la alianza militar que resultaría decisiva para ganar la guerra. En algún punto de esa campaña el padre fue herido —y esa herida es la que empuja a su hijo, todavía adolescente, a tomar su lugar en las filas.

El hijo que reemplazó a su padre a los dieciséis años
En enero de 1778, con apenas dieciséis años, Increase Stearns (h) se presentó ante el coronel Bigelow para alistarse como sustituto de su padre herido. Bigelow lo aceptó y lo mandó a incorporarse al mismo Regimiento 15, dentro de la Brigada de Glover, en la compañía del capitán John Pierce. Así lo relata el propio Stearns, de puño y letra, en la declaración jurada que presentó cuarenta años después para reclamar su pensión de veterano: un trámite burocrático que, sin proponérselo, se convirtió en un relato vívido de la guerra.

De ahí en más, el joven Stearns marchó con el grueso del Ejército Continental desde el campamento de Valley Forge —el invierno en que la tropa de Washington estuvo a punto de disolverse por hambre y frío, y donde el oficial prusiano Barón Von Steuben hizo de las milicias una fuerza militar profesional, hasta Nueva Jersey, donde el 28 de junio de 1778 se libró la batalla de Monmouth. Esa es, de todas las que peleó, la batalla en la que Increase Stearns hijo combatió más cerca del propio Washington y de Lafayette: ese día la brigada de Glover formó parte del ala izquierda, y fue precisamente el cuerpo principal del ejército —donde marchaba Stearns— el que tuvo que sostener la línea después de que la vanguardia se replegara en desorden. Se conserva incluso el registro de otro soldado del mismo regimiento, William Wyman, confirmando su presencia ese día bajo el mando de Bigelow. Monmouth fue el último gran choque frontal entre los dos ejércitos en el norte, y probó algo decisivo para el curso de la guerra: que la disciplina aprendida en Valley Forge había convertido a los granjeros y artesanos del Ejército Continental en una fuerza capaz de resistir, campo a campo, a las tropas regulares británicas; después de esa batalla, los ingleses evacuaron Nueva Jersey y desplazaron el grueso de su esfuerzo militar hacia el sur.

Dos meses después, en la isla de Rhode Island, la brigada de Glover volvió a ser decisiva: apostada detrás de un muro de piedra en Quaker Hill, resistió el avance británico que perseguía a las tropas americanas en retirada y disuadió a los ingleses de lanzar un asalto mayor, permitiendo que el general Sullivan retirara a su ejército de la isla sin ser destruido. El propio Sullivan, en su parte de guerra, elogió a la brigada por haber actuado “con gran firmeza”.
Un castigo, una injusticia y una vida entera para repararla
Pero el documento que se conserva no es solo un relato de gloria militar. Es, sobre todo, el testimonio de una injusticia. En enero de 1780, Stearns y una veintena de compañeros, apostados cerca de West Point, reclamaron —con razón, según ellos— que su tiempo de servicio había vencido y pidieron la baja. Al no ser escuchados, decidieron marchar por su cuenta hacia Boston para presentar el reclamo ante el gobierno de Massachusetts.
Y aquí aparece un detalle que dice tanto de la época como del episodio mismo: esos soldados no pensaban apelar al Congreso Continental ni al gobierno de Estados Unidos —una entidad que, en 1780, todavía era poco más que una alianza de circunstancia entre trece estados soberanos, sin Constitución, sin ejecutivo propio, regida apenas por unos Artículos de Confederación. Pensaban apelar a Massachusetts, el estado al que sentían pertenecer antes que a cualquier otra cosa.
Fueron interceptados cerca de Danbury, Connecticut, y devueltos al campamento. Un consejo de guerra investigó lo ocurrido y exigió que se identificara a los cabecillas de la protesta. Nadie habló. Ninguno de los soldados delató a sus compañeros, a pesar de que negarse a hacerlo significaba, con toda seguridad, cargar con el castigo. Al no obtener esa información, el tribunal condenó a los cuatro más jóvenes a cien latigazos cada uno, ejecutados de inmediato. Increase Stearns —el menor de todos, con apenas dieciocho años— fue uno de los castigados. Y aun así, ni en el momento ni cuarenta años después, al escribir su declaración de pensión, dio un solo nombre.
Cumplida la pena, volvió al servicio y sirvió con honor hasta su baja regular, en marzo de 1780. Casi cuarenta años más tarde, ya con la salud de su esposa quebrada y doce hijos a cargo, le escribió al Secretario de Guerra pidiendo que ese castigo —“más severo de lo común, considerando mi edad en aquel momento”— no lo excluyera del beneficio de la ley de pensiones de 1818. Un antiguo oficial, Joel Pratt, atestiguó que Stearns “sirvió su tiempo honorablemente” y que todos los hombres de aquel episodio eran, en su memoria, “buenos y fieles soldados”. La pensión, finalmente, le fue concedida: 50 dólares con 91 centavos era (1300 dólares de hoy), según la Corte de Worcester, todo lo que este veterano poseía en el mundo —un carro, una yunta de bueyes, tres cerdos, dos mesas, ocho sillas y poco más.

De Massachusetts, a Buenos Aires
Los Stearns no se detuvieron ahí. Ciento sesenta años después de que el joven Increase recibió aquellos cien latigazos por no delatar a sus compañeros, un tataranieto suyo, Louis Agassiz, volvió a calzarse el uniforme: desembarcó en el norte de África para combatir contra las tropas alemanas del Afrika Korps de Rommel. El Coronel Louis Agassiz Stearns, descansa hoy en el Cementerio Nacional de Arlington, el camposanto militar donde Estados Unidos honra a quienes murieron sirviendo bajo su bandera y a héroes que sobrevivieron el frente de combate. Y la posta, otra vez, pasó de padres a hijos: los suyos pelearon en el Pacífico contra Japón, en esa misma guerra, mientras que su hija, agente del FBI en plena guerra, se enamoraba de un chileno de padres asturianos, con el que se mudó a la Argentina para empezar una nueva vida.
Una carta casi ilegible ya, escrita con la letra apurada de un adolescente que a los dieciséis años cambió el arado por el mosquete, es hoy el hilo que une a los Estados Unidos de 1776 con Buenos Aires: los descendientes de aquel soldado raso viven, 250 años después, en la Argentina. Hoy, mientras Estados Unidos celebra un cuarto de milenio de independencia, vale la pena recordar que esa gesta no la hicieron solo los nombres que figuran en los libros de historia, sino también unos improvisados 35.000 milicianos que pusieron su cuerpo en la primera línea de batalla contra un enemigo superior en número y capacidad, que pasaron un invierno a la intemperie en Valley Forge y, cuando la injusticia les cayó encima, no dejaron nunca de reclamar lo que por derecho les correspondía. Hoy se celebra una vocación de servicio, que generación tras generación siempre estuvo del mismo lado de la historia: el de quienes empuñaron las armas contra la tiranía, no para someter a nadie sino para que otros pudieran ser libres.
LA NACION,Opinión
POLITICA
La inquietud de Milei por 2027, la negociación de Macri con los libertarios y la jugada final de los intendentes por las re-re

Hace pocos días, con el Mundial en su última semana, sentado en el despacho de Karina, acompañado por un mínimo puñado de integrantes de su círculo más confiable, Javier Milei mostró con transparencia hasta qué punto el sendero hacia su potencial reelección, no lo tiene tranquilo.
En la conversación sobre las estrategias electorales para el 2027, el Presidente está decididamente predispuesto a consolidar la matemática que resulte lo más directamente posible en un cúmulo de apoyos y alianzas que con tal de llegar a la meta en primera vuelta. Es la estrategia que está ejecutando Diego Santilli pero que todavía está llena de matices, indefiniciones y armadores libertarios peleando por sobrevivir a acuerdos provinciales que los dejarían con las manos vacías si se prioriza la misión de maximizar acuerdos por encima de pelear territorios.
Los que conocen al Presidente saben lo vehemente que puede ser cuando está inquieto. “¿Qué plan me garantiza que gano?”, dice. Hay, sin duda, un nuevo reordenamiento interno en la Rosada con un foco mucho más concentrado después de los casi cuatro meses derrochados en el escándalo de Adorni pero hay también en el despacho de su asesor Santiago Caputo, sondeos que proyectan la necesidad imperiosa de conseguir más del 40 por ciento de los votos en octubre del año que viene para ganar en la primera vuelta. Un ballotage sería, por ahora, o más que nada ahora, un dibujo confuso y por momentos, oscuro, muy dependiente de la evolución de una variable implacable entre los argentinos, el metro cuadrado de su economía.
Si hay un termómetro de esa certeza, lo expresó el viceministro de Economía José Luis Daza en radio Mitre: “Que la gente no llegue a fin de mes es una tragedia. Ser pobre es una tragedia, pero nosotros evitamos una catástrofe”, dijo. Más interesante fue la utilización de una frase que -con las cábalas mundialeras todavía frescas resulta muy audaz-: “Ya están los brotes verdes”, en referencia a una metáfora utilizada por el macrismo para anunciar un porvenir florecido que nunca sucedería.
En el ministerio de Economía, tal como dijo Daza, son “absolutamente conscientes que tenemos que mejorar las condiciones”. De momento, la apuesta más pragmática está posada sobre las concesiones lanzadas para el mantenimiento de las rutas argentinas, una trama de 40 mil kilómetros si se toman en cuenta las vías nacionales y 230 mil si se suman los caminos asfaltados de todo el país incluyendo las jurisdicciones provinciales. Esta semana, se anunció la cesión a Santa Fe del manejo de una ruta nacional en un acto del que no sólo participó el gobernador Maximiliano Pullaro sino también Karina, Luis Caputo y Diego Santilli. Es una foto a dos bandas porque muestra a la par el entendimiento político que se está logrando con Pullaro con quien hubo extrema tensión el año pasado. La libertaria santafesina Romina Diez está entre las que quieren que al Presidente le llegue el mensaje de cuidar su armado para el 2027. “No nos entreguemos de antemano. En el afán de conseguir la reelección, estamos entregando a todos nuestros candidatos en todas las provincias”, dicen a su alrededor. A esta hora, sus deseos no serán cumplidos.
Rutas argentinas
En el plan vial, se abrieron los pliegos de la tercera etapa de concesiones que buscan completar 9 mil kilómetros. Están buscando abrir otra etapa de entre 3 y 6 mil kilómetros pero se complica resolver la ecuación económica de inversión privada a cobrarse con peajes en lugares donde el tránsito no está garantizado. Son contratos a veinte años que esconden una trampera: en su abrumadora mayoría las empresas licitantes tienen el compromiso de cortar el pasto y hacer bacheo y señalización durante el primer año. Jardinería y parches.
A partir de entonces pueden cobrar en los peajes la tarifa que cotizaron para ganar el contrato y ocuparse de la repavimentación pero casi en la totalidad de los kilómetros ofertados no incluye aumento en la capacidad. O sea, no hay tercera vía para la autopista Rosario-Buenos Aires, no hay creación de nuevas autovías. En este plan, por los próximos veinte años -si el contrato se cumple tal cual está- no se aumentará la capacidad de las rutas argentinas. Sólo se garantizará la repavimentación y mantenimiento general.
La decisión es parte de una urgencia y una necesidad de aportar algo de movimiento a la economía y la imposibilidad de aumentar el gasto para no romper el equilibrio fiscal. ¿Alguien puede imaginar el mismo diseño vial si el país crece? La compra de asfalto en el país es una manera de entender el electrocardiograma de este sector que refleja una porción grande de la realidad. En 2024, la adquisición de asfalto en toneladas cayó un 40 por ciento. Se compró un tercio menos que en 2017, como para dar una referencia. En lo que va del año se empieza a recuperar el número traccionado sobre todo por las obras viales provinciales. El Gobierno aspira a que estas concesiones empujen de acá en más empleo y actividad. Derrame que le dicen, en el tramo largo que falta hasta octubre del año que viene.
El consenso es felicidad
Terminada la copa del Mundo, la sociedad profundiza la agenda de sus preocupaciones y la política se ve obligada a ese desacople de diseñar la estrategia para su supervivencia. Es casi una contradicción de origen en la historia libertaria. Armar un camino dentro del sistema para su propia continuidad. La intranquilidad presidencial es una pieza de ese esquema en donde, en palabras de un integrante estratégico de la mesa de opinión política, “todavía está abierto el juego para cualquier cosa” en los acuerdos con los Gobernadores.
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Es una forma de decir que hay unidad de criterio en que el plan es priorizar la elección presidencial por encima de la búsqueda de pintar el mapa de violeta en las provincias. En ese revoleo, el PRO, es una pieza pendiente de resolución. Mauricio Macri llegó al país después del partido y el lunes ya estaba reunido con Cristian Ritondo. El martes las reuniones políticas se ampliaron y diversificaron. A Santiago Caputo lo tienta muchísimo buscar un acuerdo con los amarillos de a uno y prescindiendo del ex Presidente. Es una amenaza que alrededor de Macri miden milimétricamente. Miran con picardía la encuesta de Federico Aurelio que lo tiene con un 7 por ciento de intención de voto. No le alcanza para ser candidato pero es una delicia para negociar con un Presidente intranquilo. Ritondo intermedia.
El PRO tiene 35 municipios bajo su órbita y tres provincias (en rigor, dos provincias -Entre Ríos y Chubut- y la Ciudad). La madre de todas las batallas de esta negociación es la Capital. De las primeras cosas que preguntó Mauricio cuando bajó del avión fue por Jorge Macri y sus intentos de acercamiento a Karina Milei. Por ahora los libertarios dilatan definiciones. Se impone suspender las PASO para construir el objetivo presidencial de reelegir. ¿Arreglarán antes o después de esa votación? Esa resolución dirá mucho sobre el futuro. Axel Kicillof ya elabora estrategias con un escenario sin PASO. En el menú de opciones peronista absolutamente todo puede pasar. ¿Habrá un candidato de unidad sin internas abiertas? ¿Podría Sergio Massa ser, por ejemplo, candidato a gobernador? Kicillof tiene bajo su poder la explosiva decisión de desdoblar y producir un efecto desestabilizante el año que viene en la previa a la nacional, pero superpone su propia necesidad obvia de que los intendentes y la provincia entera traccionen su potencial candidatura, un hecho que sólo podría suceder en simultáneo con el voto nacional. Son tantas las decisiones por tomarse que cualquier elucubración es fantasía pero hay una certeza: a pesar del impedimento legal que rige ahora a los intendentes del conurbano que no pueden reelegir por la ley que prohibió la reelección indefinida en la gestión de Vidal, Kicillof está decidido a ayudarlos en la misión de revertir esa prohibición. Sergio Massa, principal impulsor de la ley que limita la continuidad de los intendentes, ya comunicó que frenará en la legislatura esta movida. Sólo queda una opción en la Corte Suprema. Habrá que ver.
Cristina y Kicillof son por ahora dos vectores rumbo a colisión. Alrededor de la ex-Presidenta elaboran una estrategia de Cristina candidata sondeando excepciones jurídicas. Alrededor del gobernador sostienen que “si ella no juega bien, el kirchnerismo sacará el 5 por ciento de los votos”. Osado. Es intrigante imaginar quiénes llegarán fuertes al año que viene. En todas las elecciones latinoamericanas del último tiempo, las campañas fueron cortas, vertiginosas y con resultados sorprendentes. Es la era de lo impredecible. Mucho antes de que se defina el escenario argentino, vienen elecciones en Israel, Estados Unidos y Brasil. Todos resultados que impactarán.
El consenso hace feliz
Una encuestadora argentina asertiva y lúcida dio una clase en la universidad hace pocos días y buscó en sus archivos estudios cualitativos sobre la relación de los argentinos con la clase política en 2020, al inicio del gobierno de Alberto Fernández, cuando parecía haberse producido un renacer de la fe, una masiva participación y apoyo posterior al candidato ungido por Cristina Kirchner a la Presidencia. Una fe que también había disfrutado Macri en los inicios de su gobierno. Seis años después, ese archivo -que tiene la distancia de la prehistoria- mostraba que ya entonces había respuestas contundentes con respecto al descontento, la desvinculación de la sociedad con sus representantes. Una relación que se mostraba dañada pero que casi nadie hizo entonces -ni en 2023- una lectura que revelara esa contundencia. “Estaba ahí tan claro y no lo vimos”, dijo la consultora a sus alumnos.
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Cierto que quien sí lo vio fue Santiago Caputo con su socio en la consultora Move, Rodrigo Lugones, que por entonces pensaban outsiders que pudieran llenar este vacío, enamorar desde afuera, convencidos de que lo que vendría sería sin duda un producto exótico de la política. Ese casting no incluyó solamente a Javier Milei, tuvo antes otros intentos. La gran pregunta es si ahora, en la enorme maraña de entrevistas cualitativas que se realizan, se revela algo todavía invisible. Hacia donde evolucionó ese divorcio. Elizabeth Noelle-Neumann, la politóloga alemana que es un clásico entre los académicos de opinión pública introdujo un concepto que la hizo célebre en los 70 sobre la espiral del silencio en las sociedades, una idea que, para sintetizarla mucho, describe que el consenso de las mayorías hace a la felicidad. El ejemplo más real y vigente acaba de terminar: lo que nos pasó a los argentinos en la copa del mundo.
Sin embargo, el mismo lunes nos impactó de frente, una explosión de redes que fue creciendo sostenidamente mostrándonos a los argentinos con una imagen que nos enfurece. Yuval Harari -y muchos otros intelectuales- explican con claridad meridiana que nada atrapa tanto como la rabia, el miedo o el odio. “Si alguien te hace sentir rabia, tú no eres capaz de mirar para otro lado. Así que las redes sociales se dedicaron a expandir el miedo, la rabia y el odio. Y esto ha roto esa conversación que es la democracia”. ¿Cómo operará esta condición sobre los argentinos en la campaña del año que viene? ¿Cuál será la estrategia de un Presidente que llegó desde el mar de las redes pero que ahora es un engranaje de poder?
El politólogo jesuita Rodrigo Zarazaga que estudia como pocos el sentir de los que viven en las zonas más difíciles del conurbano fue uno de los que vio en 2023 cómo un enorme sector de esa población había perdido la fe en el peronismo. Son gran parte de los que se mudaron a la fe en el cambio que representó Milei. En sus últimos relevamientos, Zarazaga encuentra una fuerte pérdida de fe también ahora. “Nadie se recupera de perder la fe dos veces”, suele describir. ¿Qué hay del otro lado de esas sensaciones que aparecen? Son preguntas futuristas, escenarios inciertos todavía. Sólo aptos para los que la ven.
Javier Milei, Elecciones, Karina Milei, Mauricio Macri, Axel Kicillof, cristina kirchner
POLITICA
El Gobierno se mueve sin lograr avances y Karina Milei gana protagonismo para ordenar al partido rumbo a 2027

El Gobierno se mueve. Casi en un intento por contrarrestar el desencuentro tras la Selección contra España en el Mundial 2026, activó una intensa agenda de actividades que incluyó reuniones internas, definiciones legislativas y hasta el contacto con gobernadores. Si bien la actividad política se intensificó, aún no logra traducir ese movimiento en avances concretos.
La dinámica de la semana que pasó desnudó la necesidad del presidente Javier Milei de avanzar con las reformas que diseñó para el segundo tramo de la gestión, donde cobran especial relevancia la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, cuyos cambios presentará por cadena nacional a su regreso del viaje a Perú, previsto para el 28 de julio.
Completan la lista las leyes de Inviolabilidad de la Propiedad Privada y de Inocencia Fiscal II, un paquete de proyectos económicos que apuesta a complementar el proceso de desregulación. Y, en particular, la reforma electoral, tan necesaria rumbo a 2027, pero que tantos dolores de cabeza le genera al oficialismo.
“Es un Gobierno con la libido puesta en las reformas. El segundo semestre estará marcado por una lógica legislativa, y en ese plano, están primero las reformas y después las fotos, a diferencia de otros”, resumió ante Infobae un integrante de la mesa política.
El pasado martes, la mesa política se reunió para ajustar las clavijas y ordenar las diferencias existentes entre el equipo encargado de impulsar los proyectos en el Congreso. Sinceradas las partes, la senadora Patricia Bullrich limó asperezas con el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, y acordó la versión número 16 de la letra de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada que intentarán discutir el próximo 6 de agosto en el Senado.

Tras tres intentos fallidos, el receso invernal, que culminará la primera semana de agosto, le otorgó margen de tiempo al oficialismo para intentar reunir los apoyos necesarios para convencer a los gobernadores de respaldar el proyecto y empezar a consolidar “el año más reformista de la historia”, que prometió el libertario.
En Casa Rosada atribuyen la nueva dinámica a los efectos de lo que denominan como “el reseteo” del Gabinete, a raíz del desembarco de Diego Santilli al frente de la coordinación de los ministerios y la designación de Adrián Ravier en la Vocería y de Fabián Fernández en la Secretaría de Comunicación.
En ese escenario, aún detectan resabios de la quietud derivada del caso Adorni, que sumergió a la administración libertaria en un período de inacción, pero prometen acelerar la dinámica de cara a los próximos días. “Venimos de una parálisis de la gestión, pero tenemos una agenda ambiciosa de reformas con el Presidente a la cabeza. A eso se le suma las definiciones político electorales que se vienen y el desafío de amalgamar los intereses del partido con la política de cara a los aliados”, prometió una fuente del campamento karinista.
Hasta ahora, el oficialismo tiene pendiente el tratamiento final de los proyectos con media sanción de Zonas Frías, Super RIGI y la Ley de Hojarasca; el debate por la reforma electoral; y la discusión de nuevos proyectos, como Inocencia Fiscal II y los cambios en la Ley de Salud Mental, además de la postergada Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. A eso se suman la propuesta final para modificar la Carta Orgánica del Banco Central y algunos pliegos judiciales pendientes.
“Algunos proyectos habían quedado trabados en Senado por el tema de Manuel (Adorni), en principio, y producto de algunos viajes de los aliados en la última sesión, pero creemos que en el arranque post receso retomamos la dinámica más fluida”, argumentó un alfil legislativo ante Infobae.

Con la salida de Manuel Adorni, investigado por presunto enriquecimiento ilícito, los cambios en el equipo de Gobierno permitieron oxigenar la dinámica y le imprimieron una dimensión política que la administración libertaria tanto había denostado durante la primera etapa de la gestión. “Retomamos la actividad de gestión y la conversación política a diferencia del equipo anterior que mantenía una mirada más técnica”, sintetizó una fuente de Casa Rosada.
Tras la renuncia de su ladero, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, ganó centralidad en la gestión cotidiana en permanente coordinación con el presidente Javier Milei, que prefiere pasar sus jornadas en la quinta de Olivos. “Karina abre y cierra Casa Rosada”, exageró una vez el mandatario para graficar la tarea de la funcionaria.
El pasado miércoles, activa y secundada por Santilli y un nutrido grupo de legisladores santafesinos de La Libertad Avanza, entre los que estaba la karinista Romina Diez, encabezó la firma del traspaso de obras con el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, uno de los aliados más difíciles de encuadrar, cuyo vínculo parece haber repuntado en las últimas semanas.
En Balcarce 50 desmienten que Karina Milei haya tomado la decisión política de levantar el perfil, pese a que por primera vez se distribuyó un material audiovisual en el que se la ve en el centro de escena, y atribuyen su presencia en las actividades de gestión a su rol interno. “Estamos creciendo. No es que ella levante el perfil, es que es la que decide políticamente todos los movimientos”, sintetizó un miembro del reducido círculo que rodea al mandatario.

A la activa participación de Karina Milei, quien hasta entonces se movía por las sombras, y que encontró voz pública en Fabián Fernández, se sumó el impulso del “Día de la Unidad”, una idea que algunos le adjudican al cineasta Santiago Oria, aunque él la desmiente, y que busca bajar un mensaje ordenador a la interna de cara a la pelea por la reelección de Milei en 2027.
Como continuidad de un mensaje en X que la titular de La Libertad Avanza publicó en 2025, en el que habilitó acuerdos con sectores aliados para las elecciones legislativas bonaerenses, el oficialismo apuesta a ordenar a propios y socios de cara al objetivo de retener el poder por otros cuatro años.
“Bajó línea el Presidente del partido y marcó valores, disciplina, lealtad, unidad y que tenemos que apuntar todos para el mismo lado. Quedó marcado ese día: es una bajada de línea y un mensaje para que se dejen de joder los rebeldes”, afirmó un alfil violeta. “Acá el único que puede ganar y seguir teniendo éxitos es Javier Milei. Todos deberíamos encolumnarnos detrás suyo”, coincidieron desde Casa Rosada.
No obstante, hay quienes detectan un cálculo político detrás de la exposición de la secretaria general de la Presidencia, que -según precisan- busca mostrarse como conductora para atribuirse la iniciativa de eventuales acuerdos amplios con gobernadores de cara a 2027. Una idea que abrió debates internos en el espacio en las elecciones legislativas de 2025.
Lo cierto es que Javier Milei resolvió que, al menos, el período electoral será con todos adentro. Bajo esa premisa es que Karina Milei se esfuerza en retomar el vínculo con Patricia Bullrich, a quien, sostienen desde su entorno, respeta políticamente, aunque el vínculo se resintió a raíz del caso Adorni, y también con el asesor presidencial Santiago Caputo, al que le reconoce la capacidad de “decodificar la narrativa libertaria”.
El tiempo dirá cuánto durarán los esfuerzos por sostener una unidad todavía frágil, aunque el verdadero desafío será convertir el movimiento en resultados: si el Gobierno logra anotarse los hitos legislativos que busca y relanzar la gestión, podrá convertir ese proceso en su principal campaña rumbo a 2027. Pero, como advirtió Borges, el porvenir es tan irrevocable como el rígido ayer.
POLITICA
El mensaje del Gobierno a los dirigentes del interior: resignar protagonismo a cambio de la reelección de Milei

Mientras calientan motores para empezar a delinear los acuerdos electorales con las provincias de cara a 2027, desde la cúpula libertaria les bajan un mensaje claro a los dirigentes de LLA en las provincias: que se mantengan firmes junto al partido a pesar de que sus planes locales, eventualmente, no prosperen, o encuentren límites. El mensaje es que todos deben resignar algo en la pelea por la reelección de Javier Milei.
Aunque un pacto nacional con un gobernador les achique el margen para competir en su propia provincia, los referentes locales deben acompañar a nivel nacional, dicen en la cúpula de LLA. Y deslizan que es un razonamiento “lógico”.
Saben que, si la fuerza nacional cierra un acuerdo con un mandatario provincial, eso inevitablemente le recorta el terreno al armado local libertario: menos lugares en las listas, menos margen para presentar candidaturas propias, menos protagonismo del que los referentes de cada distrito imaginaban.
El mensaje de Karina por el Día de la Unidad, esta semana fue, en ese contexto, pedirles a los libertarios del interior paciencia y cohesión. “Fue para decirles: esto es más grande que ustedes. Si arreglamos con los gobernadores, no es para que nadie saque los pies del plato”, resumieron en la cúpula libertaria.

Hay asomos de malestar de cara a la construcción de cara a 2027 por los acuerdos que se tejen con gobernadores aliados, que podrían dejar a La Libertad Avanza sin candidatos propios en 2027 en varias provincias. Frente a ese atisbo, la secretaria general apuntó a la unidad: aun si un gobernador aliado condiciona el armado local y limita el juego de los propios dirigentes, la orden es quedarse y acatar.
“Siempre hay enojados, pero no creo que nadie esté tan mal como para irse”, dijo un armador. Además, acotaron, en general, ningún referente provincial libertario está en condiciones de sostener una estructura competitiva por fuera del paraguas nacional.
En la Casa Rosada usan dos casos como parábola de lo que puede pasar cuando se arregla y cuando no. El primero es el de Corrientes, donde en 2025 no hubo pacto con el gobernador Gustavo Valdés y La Libertad Avanza fue con candidatura propia: el espacio quedó en cuarto lugar, con 9,71% de los votos, muy lejos del oficialismo local y también superado por los dos principales espacios de la oposición.
El otro extremo es Chaco, donde sí hubo acuerdo: la alianza entre el gobernador Leandro Zdero y La Libertad Avanza se impuso con 45,27% de los votos, más de diez puntos por encima del peronismo de Jorge Capitanich.

“En todas las provincias en las que se pueda arreglar, se va a arreglar”, sintetizó la fuente consultada, con una excepción explícita: los distritos gobernados por el kirchnerismo, donde el esquema sigue siendo ir con estructura propia.
Provincia por provincia, el armado libertario tiene pocas definiciones. En la Ciudad de Buenos Aires, pese a las idas y vueltas de los últimos meses, en el equipo de Karina Milei la lectura de fondo es que la alianza con Jorge Macri termina siendo el escenario más probable, como en 2025. Y en Buenos Aires irán a fondo contra Kicillof, seguramente con Diego Santilli a la cabeza. También se esperan sendos acuerdos en Chaco, en Entre Ríos y en Corrientes, así como en Mendoza. Pero en el resto del país las conversaciones están pendientes y se evaluará distrito por distrito.
En la lectura que circula en el entorno de Karina Milei, la variable que ordena todo el tablero es una sola: la reelección de Javier Milei en 2027. “Lo que va a determinar todo es Javier consiguiendo la reelección. Ahí nadie va a tener la posibilidad de salir”, plantearon en LLA. El razonamiento interno es que, incluso en un escenario adverso —donde se haya arreglado con los gobernadores y eso haya achicado el juego de los propios candidatos—, lo importante es no haber roto la estructura. “Si llegamos bien, nadie va a chistar”, resumieron.
El riesgo, para el oficialismo, es que el desgaste de la gestión no alcance. Pero se muestran tranquilos. Según el diagnóstico violeta, la oposición peronista y K, al menos por ahora, no logra ofrecer una alternativa consolidada.
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