ECONOMIA
El campo deberá esperar bastante para el fin de retenciones: qué fecha maneja el Gobierno de Milei

El Gobierno le puso fecha al objetivo de eliminar las retenciones al campo, si bien el sector tendrá que esperar bastante para que eso suceda.
Sergio Iraeta, secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca, lo confirmó durante el summit de AmCham Argentina: las retenciones bajarán a cero antes de que termine el segundo mandato de Javier Milei.
El funcionario abrió su exposición con una cifra contundente. «Seis de cada diez dólares que exporta Argentina vienen del sector agropecuario», afirmó. El dato no es menor: el 60% de las divisas que ingresan al país tienen origen en el campo.
Esa relevancia estratégica explica por qué cada decisión fiscal sobre el agro impacta directo en la balanza comercial. El campo no solo alimenta la economía doméstica: es el principal generador de dólares genuinos del país.
Iraeta celebró los rindes de la campaña actual con entusiasmo. «La cosecha de soja va a ser mucho mejor de lo que pensábamos», señaló. El maíz, agregó, será «explosivo» en términos de volumen.
El trigo ya marcó récord con 27,5 millones de toneladas. Esas cifras no solo hablan de clima favorable: también reflejan que el productor respondió a las primeras señales de alivio fiscal.
Cuándo llegarán las retenciones cero y qué camino falta recorrer
La pregunta sobre la eliminación total de los derechos de exportación dominó el encuentro. Iraeta fue cauteloso. «Es una pregunta muy compleja porque tiene que ver con la responsabilidad fiscal», reconoció.
Sin embargo, el secretario arriesgó una visión personal sobre los tiempos políticos. «Yo estoy seguro de que, para la finalización del segundo mandato del presidente Milei, llegaremos a retenciones cero», aseguró.
El funcionario repasó las bajas ya efectuadas en soja, lácteos y economías regionales. «El campo lo devuelve en producción y lo devuelve en ánimo; el productor respondió», explicó, marcando que cada reducción impositiva generó mayor actividad.
«Ya lo hicimos de manera permanente, parcial para algunos productos y total en otros, pero ese es el camino», agregó Iraeta. Para el Gobierno, las retenciones son un impuesto transitorio que debe desaparecer progresivamente.
El desafío es mantener equilibrio fiscal mientras se baja la presión sobre el sector que más divisas aporta. La hoja de ruta está trazada: el objetivo es liberar al campo para la finalización del segundo mandato presidencial.
UPOV 91: el debate que divide al sector y la postura oficial
El otro tema caliente de la jornada fue la adhesión al convenio UPOV 91, un compromiso que el Gobierno asumió ante Estados Unidos. El tema divide aguas: empresas semilleras reclaman protección a la inversión tecnológica, mientras productores temen un encarecimiento del costo de siembra.
Iraeta separó el acuerdo político de la implementación operativa. «El tema de UPOV a mí me excede porque ya es un acuerdo a otro nivel», explicó. Para el funcionario, el debate no pasa por si adherir o no, sino por cómo hacerlo.
«El tema es el resto: encontrar una posición que sea razonable», señaló. El desafío es equilibrar el reconocimiento de la inversión tecnológica con la realidad del productor argentino.
Iraeta fue tajante al describir el punto de partida. «Es lógico que se pague por la tecnología, pero hay que entender que el productor argentino viene de una situación conceptual muy retrasada respecto de otros países», explicó.
El Gobierno busca un esquema que proteja la propiedad intelectual sin ahogar al productor. El debate continúa abierto, pero la línea oficial está clara: el acuerdo con Estados Unidos no se negocia, la implementación local sí.
Infraestructura y crédito: las otras partes del plan para el campo
Iraeta también abordó el déficit logístico, un reclamo que atravesó todas las charlas del summit de AmCham. El funcionario reconoció la problemática pero apuntó contra gestiones anteriores: «20 años de desmanejo y falta de mantenimiento».
El Gobierno apuesta al cambio de paradigma. El plan oficial pasa por concesiones privadas en rutas, trenes e hidrovía. Según Iraeta, ese modelo permitirá solucionar problemas «ancestrales» en la cadena de transporte.
La apuesta es clara: que el sector privado invierta donde el Estado falló durante décadas. El desafío será coordinar obras en corredores clave para no frenar el crecimiento del agro.
El secretario también destacó la recuperación del crédito como herramienta vital para el sector. «Los productores quieren producir, es lo que saben hacer», afirmó.
Medidas como la modernización laboral y los créditos valor-producto apuntan a bajar el «costo argentino», explicó Iraeta. El objetivo del Gobierno es progresivo pero firme: aliviar la carga del campo.
El mensaje oficial quedó claro en AmCham: el agro seguirá siendo protagonista de la estrategia económica. Las retenciones bajarán, la infraestructura mejorará y el crédito volverá. El horizonte es el segundo mandato de Milei, pero el camino ya comenzó.
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ECONOMIA
El Gobierno avanza con el desarme de la cobertura millonaria que ofreció antes de las elecciones para frenar el dólar

Mientras el Banco Central de la República Argentina (BCRA) avanza con el programa de compra de divisas para fortalecer las reservas internacionales, al mismo tiempo profundiza el desarme gradual de la millonaria cobertura cambiaria que había instrumentado antes de las elecciones legislativas de octubre de 2025. Esta decisión se refleja en la disminución de la exposición en contratos de futuros de dólar.
En los meses previos a los comicios de medio término, la volatilidad impulsó una dolarización significativa por parte de los agentes económicos. Si bien es habitual que la demanda de dólares aumente en períodos electorales, el volumen registrado en 2025 resultó excepcionalmente elevado. De acuerdo con estimaciones del propio BCRA, la dolarización alcanzó los USD 35.000 millones, un registro sin antecedentes.
“Esa adquisición de activos y coberturas en moneda extranjera representó más del 50% del stock de M2 transaccional, lo que implica una caída en la demanda de dinero de magnitud inédita”, señaló la entidad en el Informe de Política Monetaria (IPOM). A partir del triunfo del oficialismo en los comicios de medio término, ese flujo comenzó a revertirse y se observó una tendencia hacia la desdolarización en el segmento de futuros.
El dólar futuro funciona como un acuerdo para fijar hoy el precio de la moneda estadounidense para una fecha futura. Este instrumento actúa como resguardo frente a eventuales cambios en el tipo de cambio y ayuda a moderar las presiones sobre el mercado spot, donde la operatoria se realiza en el momento.
En los contratos de futuros, las partes -ya sea el BCRA o privados- pactan un precio y una fecha de liquidación; al vencimiento, no se intercambia la divisa, sino que se compensa la diferencia, en pesos, entre el valor acordado y la cotización efectiva del dólar.
Para Andrés Reschini, titular de la consultora F2, a fines de abril los datos publicados dan cuenta de una caída mensual de USD 471 millones a USD 2.127 millones en la posición del Banco Central. Esto se traduce en la séptima contracción consecutiva desde los USD 6.844 millones vendidos a fin de septiembre. “Para mayo se espera una caída aun más acelerada”, sumó Reschini.
“El BCRA publicó su posición de futuros al 30 de abril, reportando un short por USD 2.176 millones, lo que representa una disminución mensual de la posición de USD 434 millones. Con este dato, la posición se acerca a niveles de junio 2025 (USD 1.909 millones), donde el mercado empezó a mostrar los primeros síntomas de una fuerte caída en la demanda de dinero, que se intensificó en octubre producto de las elecciones de medio término», explicó, por su parte, Martín de la Fuente, analista financiero de Bavsa.
Bajo su perspectiva, si bien el actual iba a ser un mes desafiante en términos de desarme de la cobertura, ya que el contrato de mayo 2026 representa el 50% del interés abierto total, “se viene viendo rolleo de posiciones de mayo a contratos largos (se viene armando volumen en DLR/NOV26 y DLR/DIC26), así como también cierres de posiciones de mayo”.
Antes de las elecciones de medio término del año pasado, se produjo una dolarización del 50% del M2, un agregado monetario que representa la cantidad de dinero en circulación de la economía, incluyendo el efectivo en manos del público, los depósitos a la vista y los depósitos en cajas de ahorro y cuentas corrientes.
De acuerdo a los cálculos de de la Fuente, el BCRA redujo su posición en futuros en USD 3.951 millones desde ese entonces. En simultáneo, el Tesoro liquidó instrumentos dollar linked -bonos o acciones atados a la evolución del tipo de cambio oficial- por otros 7.808 millones dólares. De esta manera, la cobertura desarmada sumó USD 11.759 millones en total.
Mientras se aguarda el desembolso de USD 1.000 millones por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Central acumula 93 jornadas consecutivas con resultados positivos en el mercado cambiario. Este saldo favorable responde a acuerdos alcanzados con bancos, empresas privadas y organismos estatales. En la última rueda, la entidad sumó USD 139 millones y el total anual se aproximó a los 9.000 millones de dólares.
Desde la adopción del nuevo esquema monetario en enero, el Banco Central concretó compras por 8.990 millones de dólares. Abril marcó el mayor volumen mensual, con USD 2.769 millones, mientras que solo el 2 de enero no se registraron operaciones de compra.
En las últimas semanas, la autoridad monetaria aceleró la adquisición de divisas, luego de un inicio de mayo con montos diarios inferiores a los 100 millones de dólares. En la última semana, el BCRA incorporó USD 909 millones, llevando el acumulado de mayo a 1.835 millones de dólares.
El Central ya alcanzó el 89,9% de la meta anual de compras. Durante el primer trimestre, la demanda de dólares del Tesoro para cancelar obligaciones financieras limitó el incremento neto de reservas. Para sostener el ritmo de acumulación, el BCRA emitió pesos sin esterilizar y el Tesoro absorbió ese excedente mediante colocaciones de deuda en moneda local, con el objetivo de estabilizar el tipo de cambio y contener la inflación.
Proyecciones oficiales anticipan que el saldo neto de compras para 2026 se ubicará entre USD 10.000 y USD 17.000 millones, dependiendo de la disponibilidad de divisas y de la demanda de pesos. Según el presidente del BCRA, Santiago Bausili, estos factores serán determinantes para el resultado anual.
Al cierre de la jornada, las reservas internacionales totalizaron USD 46.803 millones, con un incremento diario de 52 millones de dólares. El monto quedó cerca del máximo alcanzado durante la actual gestión, que se registró en febrero con 46.905 millones de dólares. Se prevé que, tras el ingreso de los fondos del FMI, ese nivel será superado.
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ECONOMIA
Caputo se comprometió con el FMI a posponer partes de la reforma laboral para garantizar el superávit fiscal

El ministro de Economía, Luis Caputo, reconoció días atrás que el ajuste del gasto público había encontrado un límite y que era necesario empezar a recaudar más a partir de ahora para el superávit fiscal. Esta dificultad que enfrentan para mantener el pilar del programa económico quedó de manifiesto en el nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), en donde el Gobierno se comprometió, en caso de ser necesario, a tomar medidas adicionales para alcanzar el objetivo primario, entre ellas posponer la entrada en vigencia de la reforma laboral.
El aplazamiento se inscribió en el marco de los compromisos asumidos por Caputo frente al FMI. En el staff report, el organismo dejó en claro que para alcanzar el objetivo fiscal de un superávit primario de cerca de 1,5% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2026, resultará necesario sostener una política de disciplina de gasto estricta y continua. En una coyuntura de desafíos que fueron señalados por el FMI con el impacto de la reducción de impuestos legales sobre las exportaciones agrícolas y los efectos de las iniciativas de gasto aprobadas por el Congreso a finales de 2025, que alcanzaron 0,35% del PIB, junto con las nuevas medidas tributarias incluidas en la ley laboral (0,15% del PIB).

En el informe, el FMI reveló que las autoridades argentinas se comprometieron a reducir subsidios a la energía, mejorar la orientación de las transferencias sociales y racionalizar el gasto discrecional tanto corriente como de capital. Pero también a adoptar medidas adicionales si los pagos de intereses de la deuda superan lo previsto, con el fin de resguardar el ancla fiscal. Entre ellas, demorar la entrada en vigencia de la reforma laboral, lo que permitiría ahorrar 0,15%/PBI; fortalecer impuestos especiales, 0,10%/PBI; y mejorar la focalización de subsidios al transporte, 0,10%/PBI.
Por hace semanas, Infobae realizó consultas frecuentes tanto a fuentes oficiales del Ministerio de Economía y a la Comisión Nacional de Valores (CNV) sobre los avances en la reglamentación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL). En cada una de las oportunidades aseguraban que dependían primero de la publicación del decreto reglamentario de presidencia. Pero los tiempos corrían y la Ley de 27.802 fijaba que la iniciativa debía entrar en vigencia a partir del 1° de junio.
Fue en el contexto de la publicación del informe del FMI cuando fuentes del Gobierno reconocieron a Infobae que FAL no entrará en vigencia en junio, siendo una posibilidad que se encuentra habilitada la Ley por un plazo máximo de seis meses (hasta el 1° de diciembre de 2026). Sin embargo, se trata de una encerrona para el ministro de Economía, Luis Caputo, ya que si bien la entrada en vigencia del FAL tiene un costo fiscal para el Estado (porque las contribuciones al fondo por despido se restaban de las que se hacen a la Administración Nacional de Seguridad Social (ANSES)), por medio de esta iniciativa se busca desarrollar el mercado de capitales.
Pero el compromiso de mejorar la focalización de subsidios de transporte es otro punto de tensión para el ministro que podría su vez presionar sobre la inflación. La tensión que hay entre Gobierno y las empresas de colectivo en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) quedo de manifiesta en los últimos meses en donde por el aumento del precio del combustible, los empresarios reclamaban que se actualice la estructura de costos y con ello se otorguen mayores subsidios o un aumento del boleto.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Lo que derivo en las reducciones de frecuencia de líneas de colectivo que afectaron a miles de usuarios. Un problema, al que la Secretaría de Transporte resolvió de manera transitoria y sin dejar conforme a los empresarios con un aumento del boleto del 2% por tres meses desde mayo hasta julio, ya que sostiene estar por debajo de la inflación y guarda distancia con el de la provincia de Buenos Aires y la Ciudad que todos los meses aumentan dos puntos más inflación.
Pero fue en esa conversación que entablaron los empresarios de colectivos del AMBA con las autoridades de Transporte en donde se puso sobre la mesa que el Gobierno trabaja para que los subsidios vayan a los usuarios en lugar de las empresas de colectivos para lo que esperan tener avances en julio según pudo saber Infobae con fuentes que participaron de las reuniones.
El contexto fiscal presenta tensiones, hace nueve meses que la recaudación viene en caída. Y si bien el propio Caputo reconoció que la gestión económica buscó avanzar en la reducción de impuestos para estimular la competitividad, advirtió recientemente que el margen para ajustar el gasto público se encuentra agotado. “Para eso tenés que recaudar más porque seguir generando superávit vía ajuste ya es muy difícil. Estamos en un nivel de gasto de 15 puntos del Producto Bruto Interno (PBI). Para dar una idea, es el nivel de gasto que había en los 90 y es 10 puntos menos de lo que fue el pico hace ocho años”, explicó el ministro durante su participación en el programa Economía de quincho.
El Staff Report del FMI remarcó la importancia de mantener la disciplina del gasto público y advirtió que, ante eventuales desvíos, las autoridades deberán implementar acciones adicionales para proteger el objetivo fiscal. El Gobierno reiteró su compromiso con la reducción de subsidios energéticos y el fortalecimiento de los programas sociales focalizados, al tiempo que siguió evaluando alternativas para la racionalización del gasto corriente y de capital.
En este escenario, las prioridades del equipo económico se concentraron en sostener el equilibrio fiscal, promover una mayor eficiencia en el gasto y evitar medidas que incrementen el déficit. El diálogo con el FMI se mantuvo como un pilar central de la estrategia oficial, mientras las definiciones sobre la reforma laboral y el Fondo de Asistencia Laboral continuaron pendientes de resolución.
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ECONOMIA
Un economista liberal analizó el repunte de la actividad: “El interior va a otra velocidad que el Gran Buenos Aires”

Luciano Villegas, economista de Fundación Libertad, dialogó con Infobae en Vivo sobre las señales de recuperación que muestra la economía argentina y las dificultades que persisten en sectores clave. A partir del último dato del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), Villegas señaló que se observa un signo de recuperación en casi todos los sectores, aunque advirtió que el escenario aún es dispar.
Hasta la publicación más reciente del EMAE, la economía venía mostrando “dos velocidades”. Sectores como energía, combustibles y agricultura evidenciaban un crecimiento acelerado, mientras que la construcción, la industria y el comercio minorista –los de mayor generación de empleo– registraban caídas. Según Villegas, la novedad es que “la construcción crece más de 7% y la industria manufacturera está 4,6% arriba”, aunque insistió en que “hay que seguir analizando si ese cambio de tendencia se repite en los próximos meses”.
El economista destacó diferencias entre regiones y sostuvo que el interior del país va a un ritmo distinto. “La situación que se encuentra en el AMBA o en la Capital Federal es bastante diferente a la que se observa en el interior, donde el agro y la ganadería tienen un peso considerable”, explicó y ejemplificó con Rosario. “En el interior, creo que estamos yendo a otra velocidad que el Gran Buenos Aires”, agregó al respecto.
A pesar de los avances en algunos sectores, Villegas remarcó que el comercio minorista todavía enfrenta dificultades. “No quiere decir que el sector la esté pasando bien, solo que, en el índice de crecimiento económico, traccionan más los sectores como la ganadería o la agricultura, que no existen en el AMBA”, puntualizó. Además, recordó que “venimos de siete meses consecutivos de caída del salario real, y ese no es un dato menor”.
El informe de marzo mostró que los salarios nominales subieron 3%, mientras que la inflación fue de 3,4%, consolidando la pérdida del poder adquisitivo. “Las perspectivas no son las mejores para el sector donde el salario de los trabajadores termina determinando el consumo”, señaló Villegas.
Sobre el crédito y el consumo, consideró que la baja de tasas de interés, en el rango del 20 al 25%, podría incentivar los préstamos personales. “Cuando se consolide esa baja, los préstamos al consumo deberían orientarse en ese sentido”, anticipó.
Villegas también mencionó un incipiente cambio en la tendencia de la morosidad en préstamos personales y tarjetas de crédito, aunque pidió cautela: “No es nada para festejar, pero empieza a generar la idea de que, con la caída de tasas y la mejora en algunos sectores, la morosidad podría empezar a reducirse”.
En cuanto al contexto macroeconómico, el economista afirmó que el programa del Gobierno prioriza la baja de la inflación, sobre todo de cara a las elecciones. “El Gobierno va a tratar de consolidar esa baja de inflación, pero depende casi exclusivamente de un tipo de cambio estable”, aseguró.
Villegas proyectó que, gracias al ingreso de dólares por colocación de deuda y la cosecha gruesa, hasta septiembre podría haber una “pax cambiaria”, lo que llevaría a una inflación “más cercana al 2% que al 3,4% de marzo”. Aun así, advirtió: “No veo inflación por debajo del 2%, pero probablemente se ubique más cerca de ese valor”.
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