POLITICA
El caso Hotesur-Los Sauces fue elevado a juicio hace cinco años, pero el tribunal todavía no fijó fecha para el inicio

La Justicia reforzó el equipo de contadores que está peritando las cuentas de las empresas Hotesur y Los Sauces para avanzar con más celeridad en ese estudio, pero el tribunal que debe juzgar por ese caso a Cristina Kirchner y a su hijo Máximo por lavado de dinero rechazó una vez más ponerle fecha al juicio oral y público hasta que no concluya ese análisis.
La decisión fue de los jueces José Michilini y Fernando Machado Pelloni que dijeron que no pueden poner fecha al juicio hasta que no concluya esta etapa de instrucción suplementaria.
No obstante, exhortaron al colegio de peritos que está analizando las cuentas de las empresas de los Kirchner a que estimen una fecha probable para concluir su tarea y así poder comenzar el juicio.
Vale recordar que el caso Hotesur y Los Sauces está elevado a juicio desde hace 5 años. El tribunal oral, con otra integración y los votos de Adrián Grunberg y Daniel Obligado, absolvió a todos los acusados sin juzgarlos.
Esa sentencia fue revertida por la Sala I de la Cámara de Casación (con los votos de Diego Barroetaveña y Daniel Petrone), que excluyó del caso a Florencia Kirhcner.
La Corte Suprema de Justicia el 17 de diciembre de 2024 dejó firme el fallo e impulsó a que se haga el juicio oral. Fue de las últimos fallos que votó el juez Juan Carlos Maqueda antes de jubilarse. Firmaron allí Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz, Maqueda y Ricardo Lorenzetti.
Desde entonces la causa está en el tribunal oral, sin que se fije fecha con el argumento de que debe concluir el peritaje contable que debe determinar si el dinero de Lázaro Báez y el de Cristóbal López, ambos con negocios con el Estado durante el kirchnerismo, terminó en manos de las empresas Hotesur y Los Sauces.
El fiscal Diego Velasco, que mantuvo viva la causa con apelaciones ante su cierre, es el que viene insistiendo con que le pongan fecha de inicio al juicio oral y que exhorten a los peritos a que terminen su trabajo.
Pero Michilini y Machado Peloni rechazaron su pretensión.
Velasco recurrirá ahora ante la Cámara de Casación para que sea ese tribunal el que termine ordenando que se le ponga fecha al juicio.
La pretensión del fiscal de que el juicio arranque cuanto antes es acompañada por la defensa del contador de los Kirchner, Víctor Manzanares, y se oponen el resto de los acusados, incluida Cristina Kirchner. El argumento es que deben estar todas las pruebas concluidas antes de iniciarse el juicio.
Michilini escribió con acidez criticando al fiscal. Dijo que además el argumento de la trascendencia pública del juicio no es conducente. “No se advierte en el presente caso razón alguna que nos motive y permita adoptar una decisión que en contrario a lo establecido por el legislador”, le expresó. Y sostuvo que “la trascendencia pública” no debe trasladarse “al proceso de toma de decisiones” en “detrimento a las garantías procesales que rigen nuestra materia. Acceder a lo peticionado por el fiscal, resultaría violatorio de las normas procesales vigentes”, le dijo, como si su reclamo implicara un incumplimiento de la ley.
Hay antecedentes de otras causas en las que se le puso fecha de inicio al juicio mientras se estaban llevando adelante los peritajes. Y en última instancia puede reprogramarse el inicio del proceso, si falta terminar de elaborar algún estudio determinante.
“Se correría el riesgo de sacrificar garantías esenciales en aras de una pretendida celeridad o utilidad, invirtiendo indebidamente la lógica del sistema, cuyo eje no es otro que la tutela efectiva del derecho de defensa en juicio y la preservación de un proceso regular, válido y constitucionalmente adecuado”, dijo Michilini.
Machado Pelloni acompañó su postura y exhortó a que los peritos le pongan fecha de finalización al peritaje contable.
Para colmo, uno de los peritos oficiales pidió licencia hasta el 16 de junio y desde ese día se va a acoger a la jubilación. Se trata del contador Guillermo Abel Britos, de larga experiencia en el cuerpo.
Ahora la Dirección de Asistencia Judicial en Delitos Complejos y Crimen Organizado, que depende de la Corte, designó entonces a Mario Wolberg, con la intención de imprimir celeridad al caso.
El nuevo profesional ya se puso en contacto con el secretario del tribunal oral Emanuel Hachmanian para coordinar las tareas del cuerpo pericial.
Pareciera que solo resta relevar algunsas pocas informaciones para tener una fecha estimativa de las conclusiones de su estudio.
Asimismo, se dispuso colocar más asistentes a disposición del cuerpo pericial para que terminen el estudio lo antes posible y pueda arrancar el juicio oral.
La expresidenta, que ya fue condenada a seis años de prisión por corrupción en la causa Vialidad, deberá enfrentar entonces este nuevo juicio, que se suma al que tiene pendiente por la firma del memorándum con Irán y al que afronta por el caso de los cuadernos de las coimas.
La causa Hotesur y Los Sauces se inició en 2014 por denuncia de la diputada nacional del GEN Margarita Stolbizer.
El caso Hotesur-Los Sauces está conectado con la causa Vialidad. La hipótesis es que como contraprestación por haber recibido millonarios contratos de obra pública, Lázaro Báez transfirió al patrimonio de los Kirchner en Hotesur millones de pesos justificados como contratos de alquiler de habitaciones de sus hoteles de Calafate.
También forma parte de la causa Cristóbal López, que obtuvo otros beneficios del kirchnerismo y transfirió dinero a los Kirchner a Los Sauces como pago por el alquiler de departamentos.
Un peritaje parcial exhibido por la fiscalía en audiencias previas al juicio oral prueba que Báez cobró del Estado por sus obras, sumas similares por hasta 20 millones de dólares, en las mismas fechas en las que luego las transfirió a la sociedad de la familia presidencial Hotesur.
el tribunal,Hernán Cappiello,Cristina Kirchner,Corrupción,Conforme a,,Inflación, denuncias y derrotas. Milei: cuando toca la mala hora,,En comisión. El Senado reanuda el debate del proyecto de propiedad privada,,Bajo sospecha. Piden investigar la compra de 19.000 hectáreas patagónicas por parte de un expolista ligado a los Emiratos Árabes,Cristina Kirchner,,La preocupante reforma por decreto de la ley de inteligencia,,Diferencias en el PJ. El viaje de Kicillof a España a una cumbre progresista reavivó la interna con el kirchnerismo,,Matar al mensajero: el agotamiento de la estrategia de Milei
POLITICA
Julián Kanarek, asesor del ex presidente “Pepe” Mujica: “La democracia es muchísimo más profunda que un reel de Tik Tok”

La inmediatez de las redes, las pantallas y la ansiedad cotidiana está modificando la forma en que se vota. “No estamos tolerando lo que elegimos nosotros mismos”, afirma Julián Kavanek, el consultor político uruguayo nacido en Bruselas y uno de los asesores comunicacional de la presidencia del ex presidente José “Pepe” Mujica. El autor de Omitir Intro, vincula en su último libro de investigación la cultura digital con el deterioro de los tiempos de la política y con una ciudadanía cada vez menos dispuesta a esperar resultados durante un mandato completo. También advierte: “Las pantallas generan no solo la adicción del momento, sino la ansiedad de perderse algo importante. Y dormimos con el celular al lado y lo miramos. Y eso tiene trastornos en el sueño, en el descanso, en la capacidad de reflexión”.
En “Omitir Intro, pantallas, dopamina y aceleración democrática” el autor, que lleva décadas trabajando para presidentes, partidos y gobiernos en América Latina, Centro América y África, sostiene: “No estamos tolerando lo que elegimos nosotros mismos.” Para llegar a esa conclusión estudió trabajos científicos de neurociencia, se apoyó en Jonathan Haidt, el psicólogo social estadounidense profesor de Liderazgo Ético en la Universidad de Nueva York y su investigación sobre la generación ansiosa, y en Nicholas Carr sobre la superficialidad con la que procesamos información y en Anna Lembke sobre la dopamina y las adicciones. “Lo que hice fue completar ese cuadro con la pieza que faltaba: qué le está haciendo todo esto a la política” explica el creador de la película de José “Pepe” Mujica, el ex presidente de Uruguay que dirigió Emir Kusturica.
También sostiene que este cambio ya tiene expresiones concretas: “En los últimos diez años, Perú tuvo diez mandatarios y, de las últimas 23 elecciones en América Latina, 18 fueron ganadas por oposiciones». Y agrega: “En Estados Unidos por primera vez en cien años un oficialismo no logró reelegirse dos períodos consecutivos: Donald Trump (republicano), Joe Biden (domócrata) y Donald Trump.
De visita en la Argentina, el consultor político sostiene que la reducción de las “lunas de miel” de los gobiernos resume esa transformación. Donde antes se hablaba de 100 días de tolerancia, “ahora ese margen puede durar 30, 15 o incluso tres, en una lógica atravesada por el mismo consumo veloz que lleva a descartar un contenido en segundos”.

—¿Estamos todo el tiempo omitiendo la intro?
—Estamos todo el tiempo omitiendo la intro. La intro de las películas, la intro de las series. Estamos cambiando de pantallas, estamos scrolleando. En algún momento el libro se iba a llamar «Scrollear la democracia», pero «Omitir Intro» lo condensaba de mejor manera. Estamos todo el tiempo omitiendo algo para que venga lo siguiente, y eso para mí es un signo de época.
—¿Y qué omitimos de la política?
—La reflexión, el tiempo para pensar en profundidad. Omitimos que no hay soluciones complejas en tiempos mágicos. Las formas en las que se producen contenidos audiovisuales no pueden forjar las expectativas en las que queremos que se cambien los países. La democracia es muchísimo más profunda que un reel de Tik Tok. Tenemos que entender que hay un tiempo para la reflexión, un tiempo para la elaboración de políticas públicas y un tiempo para la ejecución. Y todo eso lleva a cambios que son profundos. No los va a hacer en tres segundos. La inteligencia artificial omite, incluso implícitamente, lo que nosotros hoy explícitamente queremos omitir. Omite los momentos de pensamiento. La inteligencia artificial trajo una promesa, que es la tercerización de nuestra capacidad hasta de pensar, de buscar respuestas, a interrogantes de la vida real, como Google pero de modo más profundo y funcional. Y no estamos scrolleando. Solo estamos preguntando y ya nos están respondiendo de manera mágica, sin fricción y en milésimas de segundo.
—¿La inmediatez en la cual vivimos cambia la forma en que votamos?
—Sí, creo que es lo que atraviesa el libro. Es una búsqueda de encontrar cómo las lógicas sociales que vamos generando en nuestro transcurso a través de las redes, las pantallas, las ansiedades, tienen un correlato en nuestra forma de hacer política. Y nuestra forma de hacer política es la forma en la que exigimos a los gobiernos, la forma en la que toleramos el tiempo que están en el ejercicio del poder y la forma en la que votamos. Así como somos muy ansiosos para ver un contenido en las redes sociales, que solo puedo tolerarlo tres segundos, somos ansiosos en la forma en la que elegimos a un gobierno y lo toleramos en el poder.

—¿Y eso es exclusivamente por la cultura de los tres segundos de Tik Tok?
—No podemos decir que la política sola no tiene que ver en algo que va generando cada vez más ansiedad. Pero la cultura de la dopamina, que se ve acelerada con el uso de las pantallas, tiene muchísimo que ver con cómo interactuamos con muchos aspectos de nuestras vidas. Y sin duda la política también. Si no toleramos un contenido tres segundos, si no estamos dispuestos a llevar adelante una conversación de largo plazo, si no podemos ver la introducción de una serie, ¿por qué habríamos de tolerar a un gobierno durante cuatro años? Eso es lo que le pasa a Perú: en los últimos diez años tuvo diez mandatarios.
La lógica de las plataformas acelera la impaciencia política
El título del libro remite al botón de Netflix que permite saltear la introducción de una serie. Julián Kanarek, como en todo su libro, lo explica con datos: “En el año 2017 y luego de estudiar el comportamiento de miles de usuarios que intentaban adelantar la visualización para saltearse la introducción a sus series en cada uno de los capítulos, Netflix introdujo el botón ‘omitir intro’. Este botón, que se presiona más de 136 millones de veces por día, ha ahorrado a los usuarios más de 195 años de tiempo de visualizaciones por día según los datos oficiales de 2023 de Netflix”.
Para el autor, ese gesto cotidiano revela un fenómeno más amplio: cientos de millones de personas usan a diario dispositivos diseñados para aumentar la velocidad de sus ansiedades como consumidores audiovisuales.
Esa exposición, dice, ocurre en un entorno saturado por más de siete mil estímulos comunicacionales diarios. El efecto es doble: por un lado, una “censura por exceso”, en la que las personas terminan eligiendo de modo poco consciente a qué se exponen; por otro, “una preferencia por diseños pensados para ahorrar tiempo”.
Trasladado a la política, ese ecosistema altera la relación entre ciudadanía y poder. Si una persona no tolera tres segundos de un contenido, no sostiene una conversación larga o no mira la introducción de una serie, la pregunta que organiza el libro es por qué habría de tolerar a un gobierno durante cuatro años.

El momento del voto, afirma Kanarek, es el punto en el que confluyen todos los dispositivos destinados a influir sobre la mente al tomar decisiones. En campaña, agrega, la política dispone de más recursos y utiliza aprendizajes de la neurociencia y de la exposición mediática para intervenir sobre votantes que ya llegan cargados de ansiedad y de expectativas desmesuradas.
—¿Cómo influyen las plataformas en el momento específico del voto?
—El voto es el momento cúlmine en el que todos los dispositivos diseñados para influir en la mente de las personas a la hora de tomar una decisión se ponen en juego. La política tiene más plata para erogar durante las campañas. Entonces ahí se utilizan todos los aprendizajes que la neurociencia y la exposición a los medios nos vienen dando. Y como somos seres más ansiosos, lo que queremos es satisfacer una necesidad que no sabemos muy bien qué es. No sabemos si es este gobierno o el próximo o el que viene después. Sabemos que no es lo que está ahí, porque como no es perfecto o como no cumple con las expectativas que forjó durante la campaña, porque también sucede una suerte de inflación de promesas, hace que con tal de llegar al poder los políticos digan cosas que después no pueden cumplir. Si me prometiste que podías cambiar absolutamente todo, a los diez días de no ver ese cambio mágico, ya no te apruebo más. De las últimas veintitrés elecciones en Latinoamérica, dieciocho las ganaron las oposiciones. Y esto no es solo en América Latina: por primera vez en cien años, en Estados Unidos un oficialismo no se reeligió por tres períodos consecutivos.
—Es en ese punto que en su libro menciona el ciclo Trump-Biden-Trump.
—Trump va a haber gobernado ocho años, pero no consecutivos. Es un sistema de los Estados Unidos está diseñado para la reelección. Biden no pudo estar ocho años y no pudo terminar su segunda campaña por consecuencias conductuales parecidas a estas. Si no podés demostrar que estás adaptado a estos tiempos comunicacionales, te cambiamos incluso durante la campaña. Empezaste la campaña presidencial siendo presidente y candidato. Terminaste siendo expresidente y habiendo perdido las elecciones.
—¿Cuánto influyeron las redes en los triunfos de líderes como Nayib Bukele en El Salvador o Javier Milei en Argentina?
—Las redes premian por diseño las publicaciones que generan más fricción, porque las que generan más fricción generan más discusión. Y cuanto más discusión generan, más posibilidades de que se vean esas publicaciones para los otros usuarios de manera orgánica. Eso tiende a premiar una forma discursiva que es la de la disrupción constante y la de ir subiendo el tono pase lo que pase. Estos personajes hacen que el resto de la política no encuentre las maneras de no concentrar discursivamente alrededor del provocador inicial. Alguien provoca, concentra la atención de todos, y todos están todo el tiempo hablando de lo que impuso en la agenda quien provocó al inicio. Nadie puede insertar un tema alternativo que sea ningunearme.
—Y muchas veces esos temas están basados en algo falso.
—Muchas veces, porque con tal de llegar a la disrupción del momento, hay algún tipo de información que no es necesariamente real. Y los políticos se van acostumbrando a que decir algo que falsea la realidad no necesariamente está mal. ¿Por qué? Porque también estamos expuestos a pseudo-acontecimientos comunicacionales diarios que se tapan con el próximo. La profundidad y la verdad de ese hecho tienden a ser algo que se puede evitar o falsear y que no es tan grave, porque al otro día vamos a estar hablando de otra cosa.
—En el libro cita a la académica Sarah Waters, quien sostiene que plataformas como Facebook y X son agentes activos de desinformación cuya fuerza destructiva supera sus aportes a la democracia. ¿Comparte esa visión?
—No hay que ser tecnofóbico. Creo que hay que adoptar la tecnología para poder acercarse más a la gente cada vez que uno no puede hacer territorio. Pero está comprobado por investigaciones judiciales alrededor del mundo que el aporte a la democracia de los diseños algorítmicos de las redes ha sido bastante más negativo que positivo. Concentran la información alrededor de nodos que pueden desinformar, no se hacen cargo y no hay regulaciones que les digan que tienen que levantar algo porque es mentira. Quien tiene ahora algo de regulación hacia ese lugar es la Unión Europea. Las redes llegaron a bajarles las cuentas a Donald Trump cuando dijo que le habían robado las elecciones mientras era presidente. Es una paradoja enorme: la persona con más poder en el mundo denuncia que le robaron unas elecciones sin pruebas, y las redes le cierran las cuentas porque estaba mintiendo. Pero esos mismos dueños de las tecnológicas estaban parados detrás de Trump cuando asumió en su segundo mandato y eliminaron todos los filtros de desinformación que los habían llevado a bajarle las cuentas.

“Lo digital es lo político”
—Usted sostiene en su profunda investigación que “en el siglo XXI lo digital es lo político”. ¿Qué quiere decir con eso?
—La política hoy atraviesa todas sus discusiones en el universo digital. Los políticos han encontrado que pueden ser emisores no mediados a través de sus cuentas. Un presidente hace cuarenta años no podía llegar a la población si no era a través de medios tradicionales que llevaran su mensaje narrado por periodistas. Hoy hay campañas activas para que no se apruebe la labor periodística, porque lo digital logró que todos puedan ser emisores y que haya una apariencia de información en un montón de plataformas. Regular lo digital también es tener una postura sobre cómo queremos que se den las discusiones democráticas y cómo administramos la información que fluye por las venas de la sociedad.
—El presidente Javier Milei llegó a decir que la sociedad no odia lo suficiente al periodismo. ¿Qué dice eso de este momento?
—Ahí es donde lo digital es político, porque lo digital le permite a él decir eso sin estar mediado por el periodismo. Hace cuarenta años necesitaba al periodismo para que ese mensaje llegara a la sociedad. Hoy utiliza el universo digital y las plataformas para promover el odio explícitamente. Imaginémonos si ese odio fuera ante un segmento de la población que no se llamara periodismo. Los discursos de odio también están fagocitados por las redes.
—¿Por qué los outsiders tienen tanta ventaja en este ecosistema?
—La política en América Latina y en el mundo está tendiendo a tener discusiones que no tienen que ver con el día a día de las personas. Los outsiders tienen la ventaja de venir de afuera de la política, y eso les permite presentarse como más cercanos a las personas: encontrar una forma de vinculación temática, emocional, pero también factual. La vinculación emocional es con la indignación, con la rabia, con el enojo por tantos años de promesas incumplidas. Esa indignación hace que ya probamos con A, con B, con C, ahora vamos con D. Y el D me hace correr las barreras de lo políticamente aceptable para ir hacia el E.
—¿Siempre se va hacia algo más radical cuando hay frustración?

—No necesariamente se está yendo siempre hacia el radicalismo, sino hacia algo distinto. En Brasil tenemos un ejemplo: se llegó a Bolsonaro y se vuelve a Lula. Es volver a un presidente que ya fue dos veces presidente. Pensemos en Chile, donde ningún oficialismo repite desde que Lagos le entregó su primera presidencia a Bachelet. Después Bachelet a Piñera, Piñera a Bachelet, Bachelet a Piñera, Piñera a Boric y Boric a Kast. Es izquierda, derecha, izquierda, derecha. Y las últimas dos versiones son versiones que se desgranan de la izquierda y la derecha más tradicional de Chile. Lo que hay es una ausencia de continuismo. Si no me das lo que yo creo que tendrías que haber dado, estoy dispuesto a cambiarte, sea quien sea quien viene después.
—Cuando se llega al poder con ese manual de la oposición, ¿qué pasa?
—El manual de comunicación se vuelve obsoleto si no tienen un enemigo útil. Entonces la utilización del enemigo para moldear el discurso se vuelve necesaria. Todo el tiempo lo que están haciendo es enfrentarse a alguien: puede ser un sector de la sociedad, quienes estaban antes en el gobierno, la historia de los gobiernos anteriores encapsulados en términos como “casta”, “medios”, “políticos tradicionales”. Como la administración del poder tiende a ser ineficiente en términos de lo que prometiste, es más fácil rivalizar y polarizar diciendo que los que tienen la culpa, incluso de que vos no puedas cumplir tus promesas, siguen siendo los que venías señalando históricamente como ineficientes.

“La política ha renunciado a la coherencia”
—Usted fue asesor del presidente Pepe Mujica, un político que ni siquiera tenía redes sociales ¿Cómo hizo para trabajar con el? ¿Cuál fue tu desafío?
—Mujica tenía una capacidad de disrupción que es lo que las redes premian hoy. Disrumpía por ser distinto a la norma actual. Y la norma actual es que no tenemos tiempo para escuchar discursos profundos y más largos. Él rompía con eso, pero no por una cuestión de comunicación, sino por una convicción que va en contra de la época, porque decía cosas que además podía sostener con la coherencia. La política ha renunciado tanto a la coherencia que esa cuestión de “yo no necesito mucho para vivir”, y que la gente viera que él realmente vivía como decía que vivía, le daba una posibilidad de que cada vez que abordaba alguna temática fuera auténtico y resultara sincero para la ciudadanía. Un presidente de un país pequeño, sin redes, que dice cosas que las redes están dispuestas a escuchar porque no van en correlación con lo que circula por ahí. Quizá lo que Mujica hacía mejor era estimular todo el tiempo a los jóvenes a que pensaran en una mirada crítica de lo que tenían alrededor.
—Si mal no recuerdo Mujica hablaba del tiempo ganado para la familia.
—La película tiene es un poco de eso, es decir, bueno, una historia de vida que te hace ser un interlocutor que quiso ir por lo más extremo y después cambió las formas para llegar al mismo fin. Y ese mismo fin te permite a vos decir las cosas y estimularte a que dejes un poco la inmediatez o las políticas del consumo, porque hablaba mucho del tiempo. El tiempo que utilizamos para producir bienes, se lo quitamos a nuestra familia, eso es lo que decía Pepe Mujica.
—En el libro usted habla de inteligencia artificial y sostiene algo que es terrible, que la IA terciariza nuestras capacidades de pensar.
—Claro, cognitivamente está demostrado que nos volvemos más vagos. La utilización de la inteligencia artificial la vamos adoptando en tiempos prolongados. ¿Por qué? Porque piensa otro por nosotros y nosotros digerimos. Hay varios experimentos sociales que se han hecho con poblaciones testigos de dos partes, una haciendo una investigación de estudio con altos usuarios de inteligencia artificial y otra sin altos usuarios de inteligencia artificial, y los niveles de comprensión y retención de la información a largo plazo son muchísimo más bajos en quienes utilizan la inteligencia artificial de manera masiva a quienes no la utilizan. Por eso, por ejemplo, hay países como Suecia o China que están fomentando militantemente la vuelta a la lectura en papel.
—Hablando de China, Tik Tok es una plataforma china ¿Esa plataforma es un peligro para la democracia?
—Tik Tok tiene el algoritmo más refinado de todos los que existen en las redes sociales, porque en muy pocos segundos se da cuenta de lo que a vos te gusta sin que tengas que dejar rastro, sin un like, sin absolutamente nada. Pero TikTok como tal no funciona en China. Como la conocemos nosotros, en China no funciona. Es un producto de exportación. El problema ahí es más geopolítico que de daño a la democracia: estos datos que las tecnológicas buscan todo el tiempo, no quiero que estén en manos de China. Ahora, no les importó tanto en algunos momentos el daño que estaba haciendo en la psicología y en la mente de los jóvenes redes como Facebook, Snapchat e Instagram. Se dispararon los números de autolesiones, de depresión, de trastornos de la ansiedad. Todo eso luego de 2010, en lo que Jonathan Haidt —psicólogo conductual— identifica como la creación de la “generación ansiosa”: la generación que pasó de tener infancias basadas en el juego a infancias basadas en el teléfono. Esos jóvenes que en 2010 eran niños, hoy son votantes.
La inteligencia artificial y la exigencia de respuestas instantáneas
—En “Omitir Intro” usted, como ya hablamos, aborda en profundidad el tema de la inteligencia artificial.
—Hoy solo el 11% de la población mundial utiliza la inteligencia artificial, pero se va a masificar. Si nosotros ya estamos descontentos con la política porque creemos que tiene soluciones tardías a problemas reales, ¿cómo vamos a evaluar los tiempos y las soluciones de la política si nos acostumbramos a pedirle a una inteligencia artificial que nos dé una respuesta a preguntas complejas en milésimas de segundo y esas respuestas tienen la sensación de ser perfectas? Si estamos todo el día interactuando con un chatbot que no discute con nosotros, que tiende a darnos las respuestas que nos gustan, que es privado y además pseudoperfecto e instantáneo, ¿cómo después vamos a salir al mundo a tolerar que el gobierno de mi localidad no limpie la basura en la primera hora en la que eso está sucio? La inteligencia artificial terciariza nuestras capacidades de pensar. Cognitivamente está demostrado que nos volvemos más vagos en tanto la utilizamos de manera prolongada. Piensa otro por nosotros y nosotros digerimos. Por eso hay países como Suecia que invirtieron 120 millones de dólares en sacar pantallas de las aulas y volver al libro en formato papel, o China que instaló más de tres mil bibliotecas en distintos lugares del país, sobre todo en zonas rurales. China es el país que más invierte en inteligencia artificial del mundo, pero sabe que necesita que su gente vuelva a leer en papel.
La entrevista de más de una hora concluye con una idea que da sentido al título del libro: hoy se está “omitiendo la intro” de la política. Lo que se omite, dice el especialista, es la reflexión, el tiempo de elaboración de políticas públicas y la comprensión de que los cambios profundos no ocurren en tres segundos, ni en un reel, ni en una respuesta automática producida sin fricción y en milésimas de segundo.
—¿Y qué pasa cuando ese cerebro sobreestimulado por los tres segundos llega a la urna?
—Nos vinculamos con la política de una manera emocional, siempre fue así. Lo que cambió es qué predomina la emoción. Y no es la esperanza ni la empatía. La emoción más preponderante en las campañas hoy es el odio, el irrespeto, el desafío al poder. Votamos mucho más en contraposición a algo que a favor de otra cosa. Sé lo que no quiero. Hay toda una parte de las campañas que sucede por abajo, en TikTok,en Instagram, en comunidades que se comportan de manera tribal y no dialogan entre sí. Así aparecen presidentes que nadie vio venir”.
—Una conexión directa con el algoritmo, como surge de su investigación “Omitir Intro”.
—Está comprobado que los contenidos negativos concentran mucho más interacción que los positivos. Cuando criticás algo tenés muchas más posibilidades de atraer atención que cuando proponés y por eso los oficialismos están en un problema.
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POLITICA
La crisis de Adorni destapó una unión entre Bullrich y el kirchnerismo en el Senado por un artículo clave

La crisis política vigente en el Congreso por las tropelías del jefe de Gabinete, el ya indefendible Manuel Adorni, terminaron de ratificar el mega tapón generalizado sobre toda la gestión de Javier Milei -ni un solo logro de la Casa Rosada queda encima del escándalo actual- y una agonía que, por ahora, se estiraría. En el Senado, la radiografía de las horas más álgidas de la semana que finaliza destapó una insólita jugada en la que coincidieron los titulares del oficialismo y kirchnerismo, Patricia Bullrich y José Mayans, respectivamente, que dejará un muy riesgoso antecedente a futuro para cualquier persona que se encuentre al comando de la administración central.
Que Bullrich sea la única política que aprovechó rápido las penurias del Gobierno -al que dice defender- es más que conocido. Nadie del arco opositor le sacó tanto jugo como ella. Un puñado de supuestas pinceladas republicanas le dieron primeras planas. No obstante, la estrategia de jugar siempre al fleje -y que, sin temor, algunas pelotas piquen fuera del mismo- le jugó una mala pasada durante la reunión de Labor Parlamentaria del miércoles pasado. Allí, la sacó del estadio. Para comprender esto, es imprescindible realizar una cronología de cómo se inició y finalizó dicha jornada.
La ex ministra de Seguridad comenzó el día con una imagen subida a la red X para celebrar la primera victoria de la Argentina en el mundial de fútbol. Todos desean un cuarto campeonato. Sin embargo, la experimentada política salió con una camiseta y un tres generado con los dedos del medio de su mano izquierda. Curioso. Por la mañana, diversas bancadas se reían de la picardía de la legisladora, siempre bien acompañada en los pasillos por un grupo de personas que supera, en varias ocasiones, los cinco empleados que dice tener en su oficina, según la web oficial de la Cámara alta.
Previo a Labor Parlamentaria, Bullrich se reunió con aliados para definir si la sesión sería al día siguiente o el jueves 25. Y, por esa vía, anticiparse al ya instalado pedido de Mayans para votar una interpelación a Adorni que implicaría, a los siete días, la asistencia del jefe de Gabinete al recinto y una potencial moción de “censura”. No sorprendió su apuro para dar por liquidado al funcionario, aunque se demoró tanto esa cumbre que, mientras otros aguardaban en la oficina de la vicepresidenta, Victoria Villarruel, el convite no finalizaba. Tras minutos de incertidumbre, uno de los participantes cantó “humo blanco”.
Ya en Labor, el punto principal y conocido tanto por Bullrich y el resto de presentes era si lo impulsado por el formoseño precisaba, al ser un proyecto de resolución no dictaminado, los dos tercios para que fuese habilitado en una sesión que, al final, se pospuso. Parecía más que claro el asunto -y validado por el reglamento- y hasta había sido charlado durante horas. No ocurrió. De manera llamativa, la reinterpretación de la ex ministra fue acompañada por Mayans, ante una pasividad extrema entre los oficialistas sentados en esa mesa. De hecho, la senadora hasta tuvo que improvisar una mini cumbre con otros compañeros de bloque que objetaron este punto. Es decir, los muy pocos que jugaron a favor de Balcarce 50. A esta altura, una situación delirante.
¿Cuál es el problema de la reinterpretación del artículo 101? Si bien el pleno es soberano y la decisión final, de ser avalada, no podría ser objetada, lo cierto es que el precedente que dejará marcado tendrá una magnitud negativa descomunal. Aquí coincidieron varios despachos consultados por Infobae. Por caso, desde uno se oyó: “Es una torpeza lo que están haciendo. Si llegamos a ese punto, a partir de allí, cualquiera podrá reclamar eso. Otros jefes de Gabinete de otros gobiernos fueron igual de impresentables que Adorni, pero si tengo que ser realista por el país en el que vivo, algo así te dejaría a las puertas de lo que hace el Congreso peruano con sus presidentes y funcionarios. Un nivel de irresponsabilidad absoluta”.

En otro, reconocieron: “Es simple. Al kirchnerismo le sirve mantener en la parrilla a Adorni, más allá de que se quieran colgar la medalla de ser los primeros en reventarlo. Si es una máquina de malas noticias. Ojo, también es útil para el resto. No queremos ser los que tapemos con diarios al jefe de Gabinete. Pero parece será eso, ya que el Ejecutivo lo defiende sin cesar. El asunto es tan grave que la unanimidad ya no se acerca sólo en los propios que sugieren, por lo bajo, un paso al costado, sino también en el Congreso y, sobre todo, en la sociedad. Ahí está lo más delicado: pega en la base social por la vara que dijeron tener en cuanto a transparencia en la función pública. No hay grieta. Un verdadero papelón”.
Un detalle del pedido de Mayans que pasó desapercibido. En la iniciativa de resolución, habla de moción de “censura”. Esto es muy distinto a una remoción, ya que sería una especie de apercibimiento y nada más. Ambas necesitan mayoría absoluta del Cuerpo, 37 voluntades. Por supuesto que nadie cree que ocurra lo primero, sino lo segundo, que luego deberá ser refrendado por Diputados. El resultado parece cantado y lo que muchos desean saber, de acá hasta el 2 de julio, es qué pirueta harán los estrategas de la Casa Rosada ante una eventual eyección de Adorni, bajo la premisa de ganar aún en la derrota. Allí abundaría la libertad de opinión, el odio al periodismo y acusaciones de golpismo. Sería una jungla de operaciones. Como los meses de penuria de 2024 y 2025. Esta receta fue copiada a la perfección por Bullrich. Se la comieron, de manera olímpica, el propio Gobierno y sus diseñadores. La gran pregunta es si hay más soldados o generales en tándem con ella.

Durante la noche del jueves, apareció un indicio de racionalidad. Se convocaría a una nueva reunión de Labor Parlamentaria para pasado mañana para analizar, una vez más, la interpretación del artículo 101 de la Constitución. Hay dialoguistas a los que no le cierra en absoluto la idea de Bullrich. Entonces, ya no logra contener a su bancada -que votó de tres formas distintas un simple pliego judicial agitado por ella-, no convence suficiente a aliados -que le despluman todos los proyectos que impulsa Balcarce 50- y lima la otrora confianza que había en el corazón del mileísmo. Ganar aún en la derrota, o perder aún en la victoria. O todos contentos, como cuando se consumó la Labor del miércoles último. No todo es lo que parece.
En caso de volver hacia atrás en los próximos días, una discusión en el recinto sobre la habilitación por dos tercios ayudaría a ganar más tiempo a La Libertad Avanza y a dejar a Adorni en la parrilla, como “prefiere” el kirchnerismo. La tarea no será sencilla: como contó días atrás este medio, requerirá tener sentados a sus 21 soldados y convencer a tres o cuatro ajenos -en principio, según quienes estén presentes- para llegar a 24 o 25. Así, bloquearía cualquier intento opositor. El embrollo continuará. Por ende, para avanzar, será obligatorio que se junte la comisión de Asuntos Constitucionales. La preside el oficialista Agustín Coto (Tierra del Fuego), que mandó al cajón la reforma política para que los friendly no separen Ficha Limpia. En paralelo, el ministro del Interior, Diego Santilli, colecta álbumes de fotos con gobernadores para sostener, como sea, el supuesto interés del Gobierno en la iniciativa libertaria.
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POLITICA
Arsat | Citas en un hotel, cenas con vino y un viaje a Córdoba: la trama detrás de un sensible contrato millonario que benefició a Huawei

Mientras la Justicia investiga el origen de US$2,6 millones vinculados a Facundo Leal, expresidente de Arsat, y analiza las declaraciones de testigos que describieron movimientos de sobres, mochilas y entregas de dinero durante su gestión, reconstruyó cómo se desarrolló uno de los contratos más relevantes -y cuestionados- de los últimos años en Arsat, en el que Leal tuvo un rol crítico. Se trata de la actualización y mejoramiento de la Red Federal de Fibra Óptica, los 36.000 kilómetros que cruzan todo el país y que son usados por prácticamente todas las empresas de telecomunicaciones.
reconstruyó a partir de documentos oficiales, pedidos de acceso a la información pública, imágenes, publicaciones empresarias y testimonios de empleados y exempleados de Arsat el desarrollo de la contratación y las relaciones que mantuvieron funcionarios como Leal y empresarios del sector desde 2020 a la fecha.
El negocio de por lo menos US$30 millones de ese entonces (el valor exacto es difícil de determinar por las sucesivas ampliaciones de presupuesto y la volatilidad del tipo de cambio) se lo llevó una empresa cordobesa llamada Tecnored.
La adjudicación conllevó a que la ejecución del proyecto esté atada a la tecnología de Huawei, el gigante chino siempre cuestionado por el gobierno de Estados Unidos. Tecnored, la empresa local, asociada a la china, compitió con Nokia, Ciena y ZTE, pero ganó por mucha diferencia en principio, por precio. En ese entonces, Leal era gerente general. El presidente de Arsat era Pablo Tognetti. Después del inicio del contrato, tras un breve paso de Matías Tombolini por el puesto, Leal quedó como jefe máximo. Nada de los datos de adjudicación de los contratos se encuentran en la página de transparencia de Arsat, que sí contienen los procesos de compra. En una declaración de 2022, Leal dijo al portal DPL News que había sido una “licitación abreviada”. Según información de , fue un concurso por invitación.
Mientras se desarrolló el proceso, las relaciones entre funcionarios y ejecutivos se extendían por fuera de las reuniones formales. determinó que existieron decenas de encuentros que no figuran en los registros de ingreso de la empresa, pero quedaron plasmados en las agendas de los funcionarios.
Según pudo reconstruir este medio, funcionarios de Arsat y representantes de Huawei se reunían con frecuencia en el hotel Wyndham de Nordelta, en las oficinas que la empresa estatal posee en Benavídez y en el restaurante Piegari. Todo eso era coordinado, en general, vía WhatsApp con las secretarias de Leal. Además, el Wyndham tiene una parte de habitaciones de hotel y otra de departamentos. Múltiples fuentes apuntaron a que Leal hacía uso de tres unidades allí (incluso sostienen que era propietario de ellas).
Entre otras pruebas de estos encuentros, obtuvo una fotografía en la que se observa a Facundo Leal compartiendo una cena con Juan Bonora, vicepresidente de Huawei, mientras ambos toman vino. La imagen corresponde a un encuentro realizado pocos días después de que Leal viajó a Córdoba y le hizo una visita a Juan Domínguez, presidente de Tecnored, en su provincia natal. Estos dos eventos sucedieron entre abril y mayo del 2021, en los mismos meses en los que se adjudicó y se firmó el contrato por la red de fibra óptica.
Poco tiempo después, en junio de 2021, Leal compartió un viaje con Domínguez, entre otros empresarios, a Barcelona. Allí se llevaba a cabo un congreso de tecnología y telecomunicaciones al que acudió una delegación argentina que los incluyó a ambos. Varias fuentes contaron a que, una noche, llamó la atención de todos los presentes la aparición de Leal con lastimaduras en la cara. Habría habido un problema en la habitación con una acompañante que llevó al viaje. Domínguez habría sido uno de los testigos de la situación posterior entre Leal y la mujer ya que habló con ella, y con el entonces gerente de Arsat, sobre lo sucedido.
Consultada por para esta nota, Huawei respondió: “Las reuniones y vínculos comerciales desde Huawei se enmarcan exclusivamente en el desarrollo de nuestra actividad profesional como proveedores de infraestructura de telecomunicaciones. Estos encuentros responden a procesos habituales de la industria, siempre en cumplimiento estricto de toda normativa y regulación vigente en Argentina. Compartir un espacio social o la existencia de una fotografía en un lugar público no implica vínculo ni relación alguna con los hechos que se le imputan a la persona mencionada. Huawei reafirma su compromiso con la transparencia y la legalidad en todas sus operaciones comerciales en el país”.
Por su parte, Tecnored dijo que la semana que viene iniciará acciones legales contra Arsat porque dejaron de pagar los servicios continuados contratados en el acuerdo.
En pandemia
El origen del programa se remonta a 2020. La pandemia había multiplicado el tráfico de datos y la infraestructura de la Red Federal de Fibra Óptica requería una ampliación de capacidad. El crecimiento del consumo de internet y la futura llegada de la tecnología 5G obligaban a incrementar el ancho de banda disponible para la red troncal administrada por Arsat.
En ese contexto, el Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) aprobó mediante la resolución 867/2020 el Programa de Aumento de Capacidad de la Red Federal de Fibra Óptica. El plan sería financiado con $3000 millones provenientes del Fondo Fiduciario del Servicio Universal, que recauda Enacom, integrado por el aporte equivalente al 1% de la facturación de las empresas de telefonía e internet.
El 12 de septiembre de ese año se firmó el convenio entre el Enacom y Arsat. Pocos días después, la resolución 1018/2020 ratificó el acuerdo y asignó formalmente la ejecución a la empresa pública. La estructura elegida permitió que los recursos del fondo fueran transferidos a Arsat, que quedó a cargo de implementar las obras necesarias para ampliar la capacidad de la red. El proyecto contempló dos partes: la actualización de la red IP Core MPLS, una de las piezas centrales del sistema, y un proceso de agregación, que se implementa en los nodos.
La relación entre Tecnored y la empresa china había comenzado en 2020. La propia compañía describió aquella alianza como una oportunidad para afrontar proyectos de conectividad junto con Huawei. “El trabajo en conjunto permitió que Tecnored certificara como socio de valor agregado de Huawei”, sostuvo la empresa al anunciar la asociación. Un año después, Tecnored obtuvo la certificación como “Value Added Partner” (VAP Partner), la categoría más alta que Huawei otorga a sus integradores.
En 2023, además, Tecnored difundió en LinkedIn un mensaje en el que explicitó la participación conjunta de ambas compañías en las obras de Arsat. “Tecnored junto a Huawei en la recta final de la migración de la red IP Core MPLS en Arsat, aportando a la ampliación de capacidad de la Red Federal de Fibra Óptica (Refefo) a nivel nacional”, publicó la firma.
Fuentes que participaron del proyecto señalaron que las tareas fueron ejecutadas con equipamiento Huawei y que Tecnored actuó como integrador de esa tecnología.
Empleados y exempleados de Arsat que declararon ante este medio afirmaron que Leal se molestaba cuando surgían cuestionamientos hacia Huawei. Según esos testimonios, en reiteradas oportunidades ordenó a los distintos equipos que evitaran formular planteos a la empresa.
Las fuentes describieron incluso un episodio puntual ocurrido en otra contratación. Áreas técnicas habían solicitado precisiones sobre determinados servicios ofrecidos por Huawei en el marco de una invitación a proveedores a actualizar sus soluciones de infraestructura disponibles. Había aspectos de sus propuestas que no habían quedado claros, por lo que el personal solicitó a la empresa que amplíe la información para poder participar. Los responsables, siempre según esos informantes, recibieron luego la instrucción de no volver a realizar consultas y continuar con el procedimiento. Le atribuyen a Leal haber bajado la directiva.
La Justicia analiza el patrimonio de Facundo Leal. En ese expediente, testigos de su entorno, entre ellos su secretaria y sus choferes, declararon sobre movimientos de bolsos, sobres y entregas de dinero que son materia de investigación. En paralelo, la reconstrucción de las reuniones, los viajes, las visitas a Córdoba, los encuentros en Nordelta y la relación entre funcionarios y representantes de Huawei y Tecnored vuelven a colocar bajo examen la forma en que se ejecutó uno de los programas de infraestructura más importantes de los últimos años.
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