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El conmovedor relato de la la influencer Caro Trippar: “Tengo cáncer, ese es mi diagnóstico”

Caro Trippar, la youtuber e influencer argentina con millones de suscriptores en sus redes, reveló que tiene cáncer de mama con metástasis. Lo hizo a través de un video publicado en su canal de YouTube, grabado originalmente el 25 de mayo en una habitación de hotel en Estados Unidos, horas antes de regresar a la Argentina para iniciar el tratamiento. Y que esperó el tiempo que consideró suficiente para hacerlo público. “Tengo cáncer de mama. HER2 negativo, hormonal positivo con metástasis. Ese es mi diagnóstico“, escribió en la descripción de la publicación, como para que no quedaran dudas.
A sus 35 años, Caro es una de las creadores de contenido más populares de la Argentina. Lanzó su canal de YouTube en 2013, como una excusa para filmar una vacaciones y con el tiempo se convirtió en su principal actividad. Su contenido mezcla el desmentido de recetas de cocina virales —sin saber cocinar, como ella misma aclara— con vlogs de viajes y videos personales sobre su propia vida, muchos de ellos reproducidos por millones. “Hay gente que se crea un personaje y le va re bien. A mí no me funciona. Yo soy yo. Es lo que hay”, dijo en una entrevista con Infobae hace un año, poco después del nacimiento de su hijo Milo. Y bajo ese precepto se dirigió a su comunidad a corazón abierto y sin ocultar lágrimas ni inseguridades.
La influencer contó que se guardó la información durante dos meses antes de animarse a hacerla pública, porque sentía que no estaba lista para enfrentar la situación en persona. “Me rehúso a tener la conversación incómoda de: ‘¿Hola, tengo cáncer, todo bien?’. No. O sea, paso”, dijo. Por ese motivo, solo lo sabía el círculo íntimo y muchos de sus amigos y parte de su familia se enteraron del diagnóstico al mismo tiempo que sus seguidores.
El camino al diagnóstico empezó con una señal que ella interpretó mal. Un mes después de dejar de amamantar a su hijo Milo, notó que su mama izquierda —la que siempre había sido problemática durante la lactancia— se sentía como una pelota dura, con pinchazos y una mancha rojiza. “Asumí que era mastitis. Todo lo relacionaba con la lactancia”, contó. Fue a una consulta ginecológica, le indicaron una ecografía y ahí la situación cambió de tono abruptamente: la ecografista detectó anomalías y un ganglio inflamado en la axila, y la acompañó ella misma a recepción para pedir un turno de urgencia con un mastólogo para el día siguiente.
Lo que vino después fue una sucesión de estudios. Mamografía, biopsia —que Trippar describió como una experiencia traumática porque la anestesia no le hizo efecto y sintió cada disparo—, resonancia con contraste, tomografía, PET, biopsia de huesos. Durante la resonancia se desmayó cuando le pusieron el contraste. “Le tengo pánico a las agujas y lo único que vi estos últimos meses son agujas”, dijo. Los resultados fueron determinantes: el nódulo principal medía 13 centímetros, había tres nódulos comprometidos en la axila y el tumor estaba a un centímetro del pezón. “No llegué a la detección temprana porque me confundí una mastitis con un cáncer y no lo agarré a tiempo”, lamentó.

El diagnóstico definitivo trajo consigo varias capas de complejidad. Dado que el tumor responde a receptores hormonales, el equipo de la Clínica Fleming —donde se atiende— le indicó la necesidad de inducirle una menopausia artificial de forma inmediata. Esa decisión médica tiene una consecuencia directa sobre su posibilidad de volver a quedar embarazada. “Entre el tratamiento que me van a hacer me van a poner en una menopausia porque mi cáncer es hormonal”, explicó. La alternativa de congelar óvulos existe, pero implicaría retrasar el inicio de la quimioterapia. “Son muchas decisiones sumamente importantes que tengo que tomar ya”, dijo, entre lágrimas. “Todo el mundo me dice que mi salud es la decisión correcta y que agradezca que tengo a Milo. Pero no sé cuál es la decisión correcta”, admitió
El tratamiento de quimioterapia que le espera tiene una duración estimada de un año. El protocolo exacto todavía dependía, al momento de grabar el video, de los resultados de un estudio llamado FISH, que debía precisar el comportamiento del receptor HER2 —uno de los resultados había dado dudoso—. Según explicó la creadora de contenido, ese resultado define si la quimio será cada 21 días o cada 10, y si la pérdida de cabello será parcial o total. “Me dijeron que se me va a caer el pelo, que es inevitable”, dijo.
Durante los meses que duró el proceso de diagnóstico, Trippar mantuvo su actividad pública sin que nadie lo notara. Fue a streamings, viajó, publicó en redes. “Iba a hacerme una resonancia y después me iba al stream. Nadie se enteró y me decían: ‘Tu cáncer no tiene cura’. Y yo después me iba a trabajar, tipo ‘acá no ha pasado nada’”, recordó. Su trabajo, incluso en el peor momento, fue también una forma de sobrevivir emocionalmente al proceso. “Grabar para mí se convirtió en una distracción y fue una de las cosas que me salvó”, reconoció.
La decisión de hacerlo público tuvo una motivación adicional. Cuando recibió el diagnóstico, Trippar buscó testimonios de mujeres jóvenes con un cuadro similar al suyo y encontró muy poco. “No tengo nadie en mi familia que tenga esto, no tengo ninguna amiga que tenga esto. Nada. Y necesitaba saber cómo iba a ser el tratamiento, cómo te afecta, cómo es del otro lado”, explicó. Esa ausencia de referentes fue lo que la empujó a documentar su propio proceso, con la cámara encendida incluso en los momentos de mayor quiebre.
Sobre el final del video, agradeció el apoyo incondicional de su madre y de su pareja y dejó un mensaje de concientización para que otras mujeres no pasen por lo mismo. “Si hay algo que quiero sacar de todo esto es la detección temprana”, dijo hacia el final del video, con la voz firme. “Vos, que estás viendo esto del otro lado, te revisás las mamas todos los meses. Si sentís un bultito, por más mínimo que sea, en especial si estás dando la teta, te lo vas a hacer ver”.
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Crece el escándalo con Enzo Fernández tras el Mundial y explotar las teorías conspirativas: «Las condiciones no eran las adecuadas»

Hace una semana atrás, la ilusión era total; la manija explotaba en las calles. Llegó el domingo y la derrota tan difícil de dirigir ante España por 1-0. La expulsión de Enzo Fernández generó todo un enorme detonante escandaloso, por cómo impactó en su carrera.
Además de las teorías conspirativas que aparecieron a lo largo de los últimos días, la roja que le sacaron podría costarle su traspaso al Real Madrid, el cual por el momento parece haberse caído, dado a que desde el Chelsea no dan el brazo a torcer.
En ese aspecto, antes de comenzar el Mundial, Enzo se vio envuelto en una gran polémica, dado a que en un stream aseguró que Madrid sería un lindo lugar para vivir, algo que dejó severas consecuencias. Desde el club de Londres decidieron suspenderlo y dejarlo sin jugar.
Y el que ahora hizo referencia a todo ese conflicto fue Javier Pastore, ex futbolista y su actual representante, que blanqueó estar buscando una salida: “Estamos viendo posibilidades para salir, pero no hay nada firme ni confirmado en ningún club».
QUÉ OCURRIRÁN CON EL FUTURO DE ENZO FERNÁNDEZ
«Se habló de renovar su contrato. Empezamos a discutirlo en diciembre o enero, pero no llegamos a un acuerdo. Como a Enzo le quedan seis años de contrato, decidimos no renovarlo porque las condiciones no eran las adecuadas ni para nosotros ni para el jugador”, destacó.
Ya finalizada la Copa del Mundo, se vendrán momentos de definiciones muy importantes. El Flaco Pastore tiempo atrás habló de una reunión que debe darse entre ambas partes y que ahí podría empezar a tomar forma su salida. París Saint-Germain, actual campeón de la Champions League, también lo tendría en carpeta.
“Puede ser que esto haya molestado al club. Nuestro plan tras el Mundial es reunirnos de nuevo con el Chelsea y, si no se llega a un acuerdo, explorar otras opciones», sentenció, por lo cual, su futuro sigue siendo una verdadera incógnita.
Enzo Fernández, Selección Argentina, Mundial
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A corazón abierto, Caro Trippar anunció a sus 35 años que padece cáncer, con un diagnóstico muy delicado: «No sabemos cuánto tiempo vas a vivir»

Hay noticias que son muy duras y que sacuden de lleno cuando se trata de la salud. La reconocida influencer, Caro Trippar, anunció a través de un video de Youtube que tiene cáncer de mamas con metástasis y hay mucha conmoción entre sus seguidores.
La influencer se hizo muy famosa a través de sus trucos elaborados en la cocina, y recientemente había comenzado a trabajar en Todo lo contrario en el Streams Telefe. En un durísimo relato que dio, y muy valiente de su parte, contó todo.
«Hace meses que tengo este video sentado en mi computadora diciendo: ‘¿Lo subo o no lo subo?’. Hoy me siento fuerte y siento que llegó el momento de compartirlo. Muy poca gente lo sabía», comenzó diciendo.
Amigos de ella incluso se pudieron enterar a través de este video; para ella no fue nada fácil contarlo públicamente, pero sintió la necesidad. Su situación es delicada, y por eso es que la invadió por completo la angustia al contarlo.
EL DOLOR DE CARO TRIPPAR AL ANUNCIAR QUE TIENE CÁNCER
“Es un tema tan incómodo que directamente no hablaba de esto. Me decían que mi cáncer no tenía cura y después me iba a trabajar como si acá no hubiera pasado nada. No sé ni cómo hice. Después exploté”, sostuvo la influencer.
Todo el proceso que conlleva una enfermedad de este tipo, hoy lo está pasando con apenas 35 años: “Nunca en mi vida estuve tan mal a nivel mental. Le tengo muchísimo pánico a las agujas y lo único que vi estos últimos meses fueron agujas. Me hicieron resonancias, tomografías, biopsias… No tienen idea por todo lo que pasé».
Algo durísimo de enfrentar para ella fueron las diferentes visitas al médico que debió realizar y detalló qué le fueron diciendo: «Pasé del ‘tenés cáncer, te vamos a curar, a ‘tenés metástasis, no tiene cura’, a ‘vas a vivir con esto toda tu vida’, a ‘no sabemos cuánto tiempo vas a vivir’”.
«Si algo quiero sacar de todo esto es la detección temprana. Quiero que vos, que estás del otro lado, te revises las mamas todos los meses. Si sentís un bultito, por más mínimo que sea, andá a hacerte ver. Aunque estés amamantando», sentenció, en un largo video, y a corazón abierto.
Caro Trippar
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Nicolás Maiques contó cómo se protegía del bullying escolar: “Yo fingía demencia”

Desde los primeros recuerdos de Nicolás Maiques, la actuación no era solo un sueño: era su destino marcado a fuego. Niño prodigio de la televisión, dio sus primeros pasos en diferentes publicidades. En una charla distendida y repleta de recuerdos le contó a Teleshow que cuando era muy pequeño se probó como conductor en su propio programa. Se llamaba Mamarracho, donde jugaba a conducir un ciclo infantil en la casa donde vivía. Pero mientras las luces del set brillaban, en la vida real enfrentaba fuertes desafíos, soportó el acoso escolar y aprendió, a fuerza de coraje y algo de humor, a esquivar los golpes del prejuicio. “La directora del jardín obligó a mi padre a mandarme a terapia porque me quería curar la homosexualidad”, revela acerca de aquel tiempo de su infancia.
A lo largo de más de treinta años de carrera, Nicolás nunca dejó de reinventarse. Actor, cantante, productor y viajero incansable, trabajó para distintos países de Latinoamérica y Europa, sin poner nunca su vocación en pausa. Entre risas, cámaras y telones, eligió siempre el escenario, pero también la autenticidad. Supo protegerse, a veces fingiendo demencia ante los insultos, y otras, aferrándose con ternura a su verdad.
Hoy, Nicolás sostiene —con esa mezcla inconfundible de sinceridad y picardía— que ama vivir. Y lo dice quien aprendió, a través de cada papel y cada batalla personal, que el verdadero prestigio está en ser buena persona y en no traicionarse nunca. Esta entrevista recorre su historia, sus cicatrices y sus conquistas, pero sobre todo, celebra a un artista que transforma cada herida en una anécdota y cada obstáculo en una oportunidad para reír. Junto a Nazarena Vélez, Santiago Caamaño, con dirección de Carlos Kaspar y la misma Vélez, estrenan Un Cambio Inesperado, en el Teatro Picadilly el 7 de agosto.
—¿A qué edad empezaste a actuar?
—Arranqué a los once, más de treinta años. Mi debut fue en diferentes publicidades. La actuación ya venía incorporada en mí… Mi registro era solo actuar.
—¿Recordás tu primer acercamiento?
—Me acuerdo que tenía cinco años cuando hice un programa para chicos. Llamaba a los nenes del barrio para que vengan a grabar (de mentira). El programa se llamaba Mamarracho. No me acuerdo de qué trataba exactamente, pero tenía el decorado y un cartelito que decía Mamarracho (risas). Todos sucedía en mi casa, yo conducía y mis amigos del barrio miraban y cantaban la canción del programa.
—¿Vos la habías inventado?
—Obvio, era el productor también (risas)

—¿En tu familia había antecedentes artísticos?
—No hay quien se dedique al arte. A mi madre le encanta cantar, pero es psicóloga. Mucho de ir a los coros, hoy continúa cantando coros vocacionales, pero no se dedica al arte.
—¿Cómo fue tu paso por la escuela en relación a tu identidad?
—Cuando era chico, la directora del jardín obligó a mi padre a mandarme a terapia porque me quería curar la homosexualidad. Fue un error. Los psicólogos decían lo mismo. Me cambiaron de psicólogo y después seguí yendo porque era requisito del jardín.
—¿Tu mamá, siendo psicóloga, te acompañó en ese proceso?
—No me hablaba del tema, la verdad, porque ya de grande cuando yo hablé de mi vida, le pregunté por qué no me hablaba de eso y me dijo: “Porque yo respeté tus tiempos”.
—Imagino que fue tortuoso ese proceso…
—Lo fue, más que nada en las escuelas. Desde primer grado hasta quinto año fui señalado, era el maricón, trolo y todo lo que imaginás.
—¿El hostigamiento venía más de los varones o de las mujeres?
—Mucho más de los hombres. Las mujeres también, pero mucho menos.

—¿Cómo te defendías?
—Yo fingía demencia. Era una forma de protegerme.
—¿Tenías amigos en la escuela?
—Tenía algunos, por supuesto, pero no era un grupo de amigos.
—¿Y en la secundaria?
—En la secundaria ya sí. Fue otra historia. El bullying seguía, pero tenía un grupo de dos amigas, más que nada.

—¿Cuándo empezaste a estudiar actuación formalmente?
—A estudiar arranqué a los trece, catorce, en un centro cultural. Me gustaba trabajar con la comunidad de la escuela. Y comencé a hacer publicidades, eso me abrió muchas puertas.
—¿Recordás tu primer trabajo profesional?
—Como decía mis primeros trabajos fuero publicidades, a través de castings. La primera publicidad fue para Uruguay, era una galletita llamada Sensaciones. Después hice de todo, para marcas de chocolates, empresas de teléfonos celulares, de todo. Fue fundamental para que me vieran, que me registraran.
—¿En España, pasó algo particular?
—En España por tres años fui la imagen de una marca importante de telefonía. Hacía de español. La agencia me querían doblar, pero cuando me escucharon, imitando el acento, dijeron: “Estás perfecto, entonces no te doblamos”.
—¿Tu carrera está marcada por la variedad?
—Hice y hago de todo. Desde novelas hasta realities, de Como tu cara me suena en Perú, que allá se llamaba Los reyes del playback.
—¿Nunca prejuicio con los realities?
—No, cero, porque el prestigio no te lo da el tipo de programa, sino ser una persona con ética, ser profesional, respetuoso. Ser buena persona es el prestigio, no haber hecho solamente cine o teatro en el Teatro San Martín, por ejemplo.
—¿Qué pensás de la mirada ajena sobre el prestigio?
—La gente que cree que sos prestigioso solamente si hiciste cierto tipo de cine, cierto tipo de teatro… Ay, no, la gente un poco más relajada, ¿por qué me va a quitar el prestigio hacer un programa de televisión si hay artistas… ¿Este programa me va lo va a quitar?. El prestigio para mí es ser una buena persona.
—¿Y el éxito cómo lo definís?
—Por ejemplo, va bien y es un éxito porque al final hacemos un programa de cuarenta puntos de rating, pero tenes depresión… es muy difícil evaluar al éxito.
—¿Podés disfrutar de tu trabajo?
—A veces no tanto. Me acuerdo que yo me equivocaba y no me reía de mis errores. Era tan exigente, me daba bronca equivocarme. No puteaba ni hacía un escándalo, pero por dentro me quería matar.
—¿Hubo un momento en el que cambió esa exigencia?
—En una obra, yo tenía 27, 28 años, me equivoqué y empecé a reírme, y me dijeron: “¿De qué te reís’”. Esa fue la frase para mí. Pude dejar de lado lo oscuro del error.
Un Cambio Inesperado, obra con Nazarena Vélez, Santiago Caamaño y Nico Maiques
—¿Cómo es la experiencia de trabajar con Nazarena Vélez y Santiago Caamaño?
—La verdad es que estamos trabajando muy bien, ensayando y muy contentos del equipo que se armó. Disfrutando y expectantes con el estreno.
—¿Hay algún mensaje sobre la aceptación y el cuerpo en la obra?
—Solamente sabés lo que es normal para vos. Te criticás tu rollo, te criticás la panza flaca que no te gustan, pero con el cuerpo del otro no tenés mapa. Hace falta literalmente ponerse en el cuerpo del otro para verse a uno mismo desde el otro lado.
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