ECONOMIA
El desafío de Caputo: encontrar señales positivas dentro de los indicadores negativos de actividad

Luis Caputo decidió dedicarse en tiempo completo a dar la guerra comunicacional por la interpretación de los datos económicos. Y su objetivo ya no se limita a relativizar la gravedad de un mes con IPC alto poniendo la lupa sobre el IPC núcleo: ahora busca convencer de que hay crecimiento incluso cuando los índices marcan una caída.
El punto máximo en esa batalla con sus críticos la tuvo tras la reciente publicación de los indicadores de actividad para la construcción y la industria manufacturera, que registraron fuertes caídas en abril, tanto respecto del mes previo como en términos interanuales.
Era un pésimo dato para el gobierno, dado que el mes previo se había tomado con ánimo de celebración el crecimiento interanual de 12,7% en la construcción, un posible indicador de que, como tantas veces anunció el gobierno, «la malaria ya quedó atrás». Sin embargo, la nueva caída registrada en abril -2,8 en comparación interanual y 4% respecto del mes previo- cayó como un baldazo de agua fría.
Fue ahí cuando la estrategia comunicacional de Caputo se puso en marcha. A pesar de que había celebrado públicamente los índices que marcaron la suba de marzo, luego desestimó por poco relevantes los mismos indicadores que marcaron la caída de abril. El ministro sostiene que lo que hay que mirar es la llamada «tendencia ciclo», que depura las distorsiones de las variaciones de corto plazo -como aumentos inesperados de materiales, lluvias abundantes o un mes con pocos días hábiles-.
Por eso, Caputo sostiene que la construcción lleva un ciclo ininterrumpido de crecimiento desde noviembre pasado. Y, además, recurrió a dos indicadores positivos para afirmar su argumento: se registra un crecimiento en el personal ocupado y en la cantidad de metros cuadrados solicitados para nuevas obras. Claro que hay un problema: ambos datos se publican con un mes de retraso, es decir que corresponden a marzo. En consecuencia, no puede descartarse que el mes próximo, cuando se actualicen, ambos muestren números negativos. ¿Qué haría Caputo ante esa situación: admitiría la caída o buscaría un índice alternativo?
Eligiendo indicadores: la estrategia de Luis Caputo
Los antecedentes de Caputo marcan con claridad su tendencia a mostrar la parte más favorable al gobierno. Así, cuando el IPC daba alto pero la «inflación núcleo» tenía variación menor, afirmaba que ese último era el indicador importante. Cuando el rubro servicios marcaba aumentos fuertes, se jactaba de que el rubro alimentario iba por debajo del promedio, y que era el más relevante desde el punto de vista social.
De hecho, ese fue el argumento detrás de la decisión del ministro de archivar el nuevo IPC del Indec que había confeccionado Marco Lavagna: como la nueva canasta agrandaba la ponderación de los servicios, y justo se estaba en pleno proceso de subas de tarifas -lo que Toto llama «readecuación de precios relativos»-, el cambio de IPC iba a reflejar una situación distorsionada.
El razonamiento de Caputo partía del supuesto de que la categoría de alimentos continuaría con bajos aumentos, y que eso haría de contrapeso al encarecimiento de servicios. Sin embargo, una situación inesperada en la industria de la carne -el rubro con más incidencia en la canasta- potenció la escapada inflacionaria del verano.
Caputo se defendía con el argumento de que «la carne no va a subir 8% todos los meses». Y, efectivamente, hubo una moderación en los precios de las carnicerías, pero se compensó con otra situación inesperada: una ola de aumentos en las verdulerías.
De manera que, después de entusiasmarse con una canasta alimentaria estabilizada en niveles inflacionarios menores a 2%, otra vez se revirtieron las expectativas: el rubro alimentos se incrementó 2,5% en mayo.
A esa altura, el único rubro del IPC que ayuda al discurso oficial es el de los productos importados que compiten con la industria nacional, principalmente la ropa y los electrodomésticos, pero ensalzar ese dato suponía agravar la discusión con los industriales que se quejan de que sufren una pérdida de competitividad por causa del modelo económico.
Inflación mayorista, a veces
Ante esa situación, Caputo empezó a destacar los bajos niveles del IPIM, el índice de la inflación mayorista. Es un índice al que los economistas no ven como predictor confiable del IPC, por su alto componente de insumos importados y porque está muy expuesto a las variaciones cambiarias.
Aun así, era un dato que venía bien para el «relato» económico, al punto que el propio Javier Milei celebró eufóricamente que los precios mayoristas hubiesen tenido una variación de apenas 1% en febrero. Claro, ese mes el IPC había dado 2,9% y los pronósticos para marzo eran de empeoramiento, entonces el gobierno usó al índice mayorista como una señal esperanzadora de que la crisis pasaría pronto.
El problema es que el índice mayorista de marzo fue igual que el IPC -3,4%- y que en abril los precios mayoristas se dispararon un 5,2%, casi duplicando al IPC. Si se siguiera el argumento utilizado hasta ese momento, no quedaría otra alternativa que aceptar que la inflación estaba empeorando.
Fue entonces cuando Caputo, en una nueva pirueta retórica, explicó que, justo ese mes, el índice mayorista había dejado de ser relevante, porque estaba distorsionado por el efecto del conflicto en Medio Oriente, que había disparado al petróleo y sus productos derivados.
Ya, a esa altura, los cambios de argumentación del ministro empezaron a generar respuestas irónicas por parte de los economistas críticos de la gestión. «Si excluimos educación, transporte, vivienda, recreación y cultura, restaurantes y hoteles, alimentos, bebidas y prendas de vestir, la inflación fue menor a la del mes pasado», afirmaba uno de los comentaristas en las redes.
Aunque, si se trata de críticas con ironía, ninguna superó a las dirigidas contra Antonio Aracre, asesor del gobierno, quien reflotó las viejas argumentaciones de los años ’80, cuando se difundía junto al IPC oficial, un «índice descarnado», para argumentar que, en realidad, la inflación no era tan grave, y aparecía magnificada por un problema específico en la carne vacuna.
El mismo argumento, que se usó en febrero y marzo, se utilizó luego pero con foco en los aumentos de la matrícula escolar y los servicios públicos.
Va ganando el pesimismo
La cuestión, en todo caso, es si ese uso «optimista» de los indicadores le está dando rédito político al gobierno. Y, de momento, las señales indican que eso no está ocurriendo. Más bien al contrario, las propias estadísticas que hace el Indec muestran una baja predisposición a invertir por parte de los empresarios.
En el caso de la construcción, apenas un 9,4% cree que la actividad del próximo trimestre se incrementará, mientras el resto ve un estancamiento o incluso un retroceso.
Algo similar ocurre en el sufrido rubro de las pymes, las más afectadas por la presión tributaria, y donde más se siente el desempleo. Caputo destacó el incremento de 25% interanual en las exportaciones de pequeñas empresas, lo que implica el volumen más alto desde el 2013.
Pero, en fuerte contraste, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) lleva un año ininterrumpido de registros negativos en su encuesta de ventas internas, que es el dato relevante para el 95% del universo pyme.
Y, en una reunión con el ministro, los dirigentes de la CAME le solicitaron que ARCA suspendiera los embargos y la aplicación de multas por atrasos en el pago de impuestos.
El argumento fue que el mix de consumo deprimido y la falta de una reforma impositiva ponía en riesgo la supervivencia de miles de empresas. Fue un pedido que, por lo pronto, negaba la afirmación oficial de que hay una recuperación fuerte del consumo.
Además, abundan los informes sectoriales que hablan de crisis. Se destacan los de las cámaras textil e indumentaria, la del juguete, la de autopartes y la metalurgia como sectores más afectados y con menores niveles de uso de la capacidad fabril instalada.
Los primeros indicadores llevaron a la mayoría de las consultoras a pronosticar que el próximo dato del EMAE -que corresponderá a abril- volverá a dar una variación negativa, desactivando así la esperanza que había generado la suba de 5,5% registrada en marzo.
Los economistas consideraron que ese dato había sido posibilitado, en realidad, por la baja base de comparación de hace un año, pero que la situación no se repetirá en el EMAE de abril. Más bien al contrario, los bajos niveles de actividad sectorial -que se refleja en ejemplos como la industria automotriz, que tuvo paradas de actividad en varias terminales- llevan a predecir un nuevo número en rojo.
El campo, sin «flow»
Por si estos debates no fueran suficientes, el ministro tampoco está demostrando mucha capacidad persuasiva con los empresarios agrícolas, protagonistas del gran boom exportador.
El argumento es que, aun cuando el gobierno haya anunciado un cronograma de alivio tributario por las retenciones a la exportación, eso no llega a compensar el incremento de costos. Por caso, la urea, uno de los principales insumos para la fertilización, subió más de un 50% desde el inicio del conflicto en Irán.
El malestar quedó en evidencia en la reunión del secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, con los productores maiceros. El funcionario se enojó por el escaso entusiasmo que demostraba el auditorio y por la ausencia de aplausos ante la enumeración de medidas positivas para el campo.
«Pónganle flow», se quejó el secretario, que les advirtió a los productores que, si no cambiaban la actitud, el malhumor social se transformaría en una victoria electoral del kirchnerismo en 2027.
Ese «flow», lejos de ser un pedido personal, se está transformando en política de Estado. Caputo lo demuestra ante cada indicador potencialmente negativo.
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ECONOMIA
El efecto Selección: los pagos caen hasta 80% mientras se juega el partido de Argentina

Las compras en supermercados y restaurantes aumentaron antes del partido y luego se desplomaron, mostrando cómo influyen estos encuentros
08/07/2026 – 14:06hs
Cada vez que juega la Selección Argentina, millones de personas modifican sus rutinas. Los cambios no solo se reflejan en el tránsito, el consumo de televisión o la actividad laboral, sino también en el movimiento del dinero.
Un relevamiento de Mercado Pago sobre el partido entre Argentina y Egipto, por los octavos de final del Mundial 2026, mostró que durante los 90 minutos del encuentro los pagos en comercios llegaron a caer hasta un 80%, mientras que los viajes en transporte público y otras operaciones también registraron una fuerte desaceleración.
Un país que hace una pausa durante los partidos
Según el informe, la actividad económica cambia por completo antes, durante y después de los encuentros de la Selección.
En la previa del partido se produce un fuerte aumento de las compras y las transferencias entre personas, impulsado principalmente por quienes realizan compras de último momento para ver el encuentro.
Sin embargo, una vez que comienza el partido, el movimiento del dinero se reduce de forma significativa.
Los datos muestran que los pagos en comercios mediante Mercado Pago bajaron 80% durante el encuentro frente a Egipto, lo que refleja una interrupción casi total de la actividad comercial en ese período.
Qué pasó antes del partido
Las dos horas previas al inicio del encuentro concentraron uno de los mayores picos de actividad.
De acuerdo con el relevamiento:
- Las transferencias entre personas aumentaron 32%
- Los cobros con código QR crecieron 62%
- Los rubros con mayor movimiento fueron lácteos, panadería y bebidas
El comportamiento muestra que muchas personas aprovecharon las horas previas para comprar alimentos y bebidas antes de reunirse a seguir el partido.
En cambio, durante ese mismo período disminuyeron las operaciones en comercios vinculados con consumos no esenciales, como mercerías, ferreterías, clubes y gimnasios.
También cayó el uso del transporte
El impacto no se limitó a los comercios.
Durante el partido, los pagos con QR en colectivos y subtes descendieron 35% respecto de un día habitual, otro indicador de la reducción de la circulación de personas mientras juega la Selección.
Una tendencia que se repite en cada partido
Mercado Pago señaló que el comportamiento se repite en distintos encuentros del seleccionado argentino.
Como antecedente, recordó lo ocurrido en el partido frente a Cabo Verde por los dieciseisavos de final del Mundial, cuando las compras crecieron especialmente en los comercios vinculados con alimentos y bebidas.
En ese encuentro:
- Las ventas en bebidas y vinotecas aumentaron 106%, con un ticket promedio de $26.265
- Las rotiserías y casas de comida registraron una suba del 79%, con un ticket promedio de $19.816
Qué pasó después del partido
Una vez finalizado el encuentro, la actividad comercial volvió gradualmente a los niveles habituales.
Según el informe, a partir de las 15 horas los rubros que mostraron mayor crecimiento fueron los comercios de mercadería general, con una suba del 25%, y las estaciones de servicio, donde las ventas aumentaron 19% respecto de un día normal.
El efecto Selección también se refleja en el consumo
Los datos muestran cómo un partido de la Selección Argentina modifica durante algunas horas los hábitos de consumo y la actividad económica cotidiana.
Mientras el encuentro está en juego, disminuyen las compras, las operaciones comerciales y los desplazamientos. En cambio, las horas previas concentran un fuerte incremento en las ventas de alimentos y bebidas, impulsadas por quienes se preparan para seguir el partido desde sus hogares o en reuniones con familiares y amigos.
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ECONOMIA
Tras el repunte del dólar, las billeteras virtuales compiten con las tasas: cuánto paga cada una

En la Argentina, la inflación se mantiene persistentemente alta, cerca del 2% mensual. Por lo tanto, para que una inversión ofrezca rentabilidad tiene que ganarle a dicha tasa para que no se cristalice en una pérdida real del ahorro.
Con ese parámetro, las billeteras virtuales compiten por captar los pesos de los ahorristas con el añadido de que en las últimas semanas se observó un repunte significativo del precio del dólar, otro de los tradicionales activos elegidos como cobertura.
Desde el piso de $1.410 del 21 de mayo último, el dólar al público subió 105 pesos o 7,4% en menos de dos meses lo que obligó a replantear la estrategia de quedar invertido en pesos con un tipo de cambio que exhibió recientes presiones al alza.
El avance del tipo de cambio coincidió con una nueva competencia entre las principales fintech, que ajustaron sus tasas
Así, las principales billeteras virtuales y bancos de Argentina implementaron nuevas actualizaciones en las tasas de interés para cuentas remuneradas, fondos comunes de inversión y plazos fijos, en un contexto de alta competencia por captar pesos durante julio.
La oferta de aplicaciones financieras se ha diversificado y las apps continúan ajustando los rendimientos diarios para atraer usuarios enfocados en la liquidez inmediata. Las cuentas remuneradas y los Fondos Comunes de Inversión (FCI) Money Market asoman como las herramientas más buscadas para administrar pesos sin perder acceso rápido al dinero.
De acuerdo con los últimos datos disponibles, las principales billeteras virtuales diseñan dos tipos de instrumentos: los Fondos Comunes de Inversión Money Market (FCI MM) y los Fondos Comunes de Inversión de Renta Mixta (FCI RM). Las fintech ofrecen los siguientes rendimientos en Argentina en julio 2026:
Cuentas remuneradas y billeteras con tasa fija garantizada
1) Fiwind (23% TNA) – Bonificación sujeta a cambio o cancelación en cualquier momento. Billetera Límite: $750.000.
2) Banco BICA (22% TNA) Cuenta Positiva 4 hasta $750.000. Cuenta Remunerada Límite: $750.000.
3) Carrefour Banco (21% TNA) – Permite ingresar $4.356.000 por mes. Cuenta RemuneradaSin Límites.
4) Banco Voii (21% TNA) – Caja de ahorro remunerada sin costo, intereses mensuales. Cuenta RemuneradaSin Límites.
5) Banco BICA (19% TNA) – Cuenta Positiva 3, de $750.001 hasta $2.250.000. Cuenta RemuneradaLímite: $2,3 millones.
6) Ualá (19% TNA) – Cuenta Remunerada Límite: $1 millón.
7) Frascos Naranja X (18% a 19%, según plazo) – Rendimiento según plazo elegido (7, 14 o 28 días). Frascos Límite: $30 millones. Cuenta RemuneradaLímite: $1 millón.
8) Banco BICA (16% TNA) – Cuenta Positiva 2 de $2.250.001 hasta $20.000.000. Cuenta Remunerada Límite: $20 millones.
Fondos comunes de inversión con rendimiento que puede variar según el mercado
1) Lemon (20,04% TNA) – Vinci Compass Liquidez – Clase F
2) Prex (18,55% TNA) – Allaria Ahorro – Clase E
3) Ualá (18,43% TNA) – Ualintec Ahorro Pesos – Clase A
4) Adcap (18,3% TNA) – Adcap Ahorro Pesos Fondo de Dinero – Clase A.
5) ICBC (18,03% TNA) – Alpha Pesos – Clase A
6) Personal Pay (18,02% TNA) – Delta Pesos – Clase X
7) Global66 (17,89% TNA) – Compass Liquidez – Clase A
8) Toronto Ahorro (17,86% TNA) – Toronto Trust Ahorro – Clase A
9) Supervielle (17,65% TNA) – Premier Renta CP en Pesos – Clase A
10) Mercado Pago (17,53% TNA) – Mercado Fondo – Clase A
11) Cocos Capital (17,48% TNA) – Cocos Ahorro – Clase A
12) IEB+ (17,36% TNA) – Ciclo Nova Ahorro – Clase A
13) Claro Pay (17,14% TNA) – SBS Ahorro Pesos – Clase A
14) CencoPay (17,14% TNA) Money Market
15) Balanz (16,92% TNA) – Balanz Capital Money Market – Clase A
16) Galicia (15,98% TNA) Fima Premium – Clase A
17) Fiwind (15,95% TNA) – Delta Pesos – Clase A
18) Macro (15,77% TNA) – Pionero Pesos – Clase A
19) LB Finanzas (15,02% TNA) – ST Zero – Clase D
20) AstroPay (15,02% TNA) – Money Market
A diferencia de los plazos fijos tradicionales, estas modalidades permiten acceder a los fondos en cualquier momento, lo que explica el crecimiento sostenido de usuarios que eligen optimizar el rendimiento de sus saldos disponibles sin resignar liquidez. En muchos casos, las billeteras utilizan mecanismos automáticos para invertir los saldos en FCI Money Market o de renta mixta, maximizando el retorno diario.
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ECONOMIA
El boom del oro: cuánto paga el Banco Ciudad por el gramo, las trampas de los quilates

El contexto global de volatilidad financiera y tensiones geopolíticas volvió a poner al oro en el centro de la escena inversora. En la City porteña, el Banco Ciudad se consolida como el principal referente institucional tanto para la compra como para la venta y tasación de este metal noble. Sin embargo, el ahorrista promedio suele desconocer que un gramo de oro no siempre vale lo mismo: el formato, la pureza (quilates) y el canal de salida trazan una brecha de precios abismal. A continuación, la radiografía completa del mercado local, los valores actuales y cómo se calcula el valor real de un activo que cotiza en niveles históricos.
La cotización oficial: ¿Cuánto paga el Banco Ciudad?
El Banco Ciudad opera bajo dos modalidades: la compraventa directa de lingotes de oro fino (24k) y el empeño o tasación de alhajas mediante su histórica división de pignoración.
Para el oro puro de máxima pureza, el mercado de la City maneja cotizaciones de referencia atadas al dólar financiero y al valor de la onza internacional (que oscila en el rango de los U$S4.100 a U$S4.200). En el circuito formal y las joyerías que arbitran contra el Ciudad, el gramo de oro puro de 24k se ubica en torno a los $199.780 para la venta minorista, mientras que el valor de retribución al público (compra) se ajusta por un spread cambiario e impositivo que suele dejar el valor neto percibido por el ahorrista entre un 15% y un 20% por debajo del spot internacional si se realiza vía subasta pública, debido a las comisiones institucionales (15%+»IVA» ).
El quilate (k) es la unidad que mide la pureza del oro en 24 partes. En las tasaciones del Banco Ciudad y el circuito de joyerías porteñas, la escala de precios por gramo según su composición se divide taxativamente:
- 24k: 99,9% de pureza, para lingotes de inversión y láminas oficiales, ronda los $199.780
- 22k; 91,6% de pureza, incluye monedas de colección, como por ejemplo el Argentino de Oro), cotiza a $183.760
- 18k: con el 75,0% de pureza, abarca la joyería fina internacional y nacional de alta gama, con un precio de $149.830
- 14k: con el 58,3% de pureza, toma en cuenta la joyería comercial baja o de importación, se ubica en los $115.870
- 10k / 9k: con una pureza que va del 37,5% al 41,6%, corresponde a bisutería reforzada y componentes y se ubica entre los $75.900 y los $83.900
Debe tenerse en cuenta que el oro de 18 quilates es el estándar de la joyería argentina. Cuando el Ciudad tasa una alhaja, calcula el peso neto restando gemas o soldaduras de otros metales, y paga estrictamente la proporción de oro puro (75%).
La grieta física: Lingotes vs. Alhajas
A la hora de liquidar tenencias, el formato físico determina el castigo o el premio sobre el precio final. Así por ejemplo, los lingotes con pureza garantizada son siempre de 24 quilates (99,9% de pureza).
En el caso de los acuñados por el Banco Ciudad, este emite y comercializa lingotes propios (desde 1 hasta 100 gramos) con certificado de origen y número de serie seriado. Su valor es transparente y directo. Al venderse en un blíster cerrado y certificado, se paga el valor spot pleno del metal sin quitas por fundición.
En el caso de alhajas (Joyas y Objetos), al comprar una joya, se paga el diseño, la marca y la mano de obra. Al venderla en el mostrador de tasación, ese valor desaparece: solo se paga el peso del metal fundido.
En este punto, hay que considerar la merma por fundición, ya que las joyas contienen aleaciones (cobre, plata) para darles dureza. El tasador aplica un descuento por «mermas de fundición» que reduce el valor final respecto al peso bruto que registra la balanza. También se deben considerar los componentes no computables, es decir las piedras preciosas, a menos que sean brillantes de alto quilataje (U$S15.000 a U$S19.000 por quilate de gema), suelen descartarse del peso o tasarse por separado con fuertes quitas.
Que pasó con el precio este año
La curva del oro durante el último año muestra un comportamiento de parábola ascendente con una leve toma de ganancias en el trimestre más reciente. En tal sentido, quien apostó al oro en pesos hace un año consolidó una ganancia superior al 52%, transformándose en uno de los pocos activos que logró ganarle al arbitraje de tasas fijas locales. En tanto que a nivel internacional, el metal tocó picos históricos por encima de los U$S5.300 la onza durante el primer trimestre del año. Sin embargo, en los últimos 90 días experimentó una corrección técnica del -9,8%, estabilizando la onza internacional en el área de los U$S 4.196.
En Argentina, esta baja internacional fue amortiguada por el deslizamiento del dólar financiero, manteniendo el gramo de 24k consolidado apenas por debajo de la barrera psicológica de los $200.000.
Para el ahorrista de a pie, el canal del Banco Ciudad sigue ofreciendo el marco de seguridad jurídica más alto del mercado para evitar las salideras y las balanzas adulteradas del circuito informal, pagando la cotización más transparente alineada al estándar del Banco Central (BCRA).
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