ECONOMIA
El Gobierno promete “calma cambiaria” para 2027 y busca romper el maleficio de los años electorales

Pese a que no es un año electoral y que el tipo de cambio se mantiene planchado, los argentinos no renuncian a su costumbre de dolarizarse. En abril la compra neta de divisas por parte del público llegó a los USD 2.360 millones en abril. La cifra, aunque parece alta, es casi un tercio de los USD 6.500 millones adquiridos en septiembre pasado, en la previa de las legislativas.
Uno de los principales interrogantes de cara al 2027 es a cuánto podría llegar la dolarización de carteras previo a la elección de octubre. El año pasado fue necesaria una intervención inédita del Tesoro americano en el mercado cambiario para evitar una gran devaluación. Evitar el estallido fue fundamental para la victoria del oficialismo, que calmó a los inversores de la noche a la mañana.
Antecedentes para estar preocupados por el impacto electoral sobran. Además de lo sucedido el año pasado, la derrota de Mauricio Macri en las PASO de 2019 provocó una caída récord de acciones y bonos, junto a una fuerte devaluación del peso. El regreso del kirchnerismo en aquel momento fue un verdadero bombazo para los mercados.
No es extraño que con semejantes cimbronazos los inversores se mantengan muy precavidos. A esos miedos apuntó Luis “Toto” Caputo esta semana. En su presentación en el Latam Economic Forum, aseguró que el año próximo será “muy calmo” y remató para que no queden dudas del mensaje: “Es al revés de lo que el mercado está pensando”.
El ministro de Economía se muestra convencido respecto a las chances de relección de Javier Milei. La tesis es que la economía tendrá una recuperación lo suficientemente robusta como para asegurar un buen resultado electoral.
En alguna medida el FMI también opina lo mismo, al menos en sus proyecciones. El organismo consideró que la economía crecerá este año 3,5%, pero en 2027 lo hará a un ritmo aún mayor, de 4%. Además la inflación caería a menos de 20%.

Por supuesto que no todos están convencidos ni mucho menos. “Entre 100 y 200 puntos de riesgo país se explican por el temor a un regreso del kirchnerismo”, explicó el economista Jorge Ávila.
Pero el impacto va mucho más allá. Las empresas que planean inversiones de largo plazo en Argentina también se tomarán su tiempo. No sería extraño que esperen cómo sigue el país luego de 2027 para decidir si se meten de lleno o no.
La encuesta de Atlas Intel de esta semana, difundida por la agencia Bloomberg, arrojó una mejora de 4 puntos en la imagen presidencial, que saltó de 36% a 40%. La negativa cayó 5 puntos y quedó en 58 puntos. Son números muy parecidos a los de Axel Kicillof, el kirchnerista/peronista que mejor mide (parejo con Cristina Kirchner).
Otro dato alentador de la encuesta es que va en ascenso la que gente se muestra confiada respecto al futuro económico. Solo un 25% de los encuestados cree que la economía está bien, pero el número crece a 35% cuando le preguntan sobre la expectativa para los próximos seis meses.
En el Gobierno creen que entre la reactivación económica y el temor a un regreso del kirchnerismo las chances de una reelección son altas. Sin embargo, los mercados se mantienen cautelosos. El Tesoro colocó Bonar 2027 al 5% anual en dólares esta semana, pero para el 2028 ya tuvo que pagar arriba del 8%. Semejante salto solo se explica por la incertidumbre sobre quién presidirá el país a partir del 10 de diciembre del año próximo.
Después de los traumas de 2019 y 2025, es razonable que el mercado se mantenga muy cauteloso. Carlos Melconian consideró “inexorable” que se acelere la dolarización de cara al 2027. La cuestión es hasta qué niveles podría llegar.
Leo Chialva, director de Delphos Investment, coincidió en que es bastante probable que el año próximo no se repita la crisis cambiaria del 2025. “No hay que darlo como un hecho. El Banco Central está acumulando dólares, se mantiene muy controlada la cantidad de pesos y la economía está recuperando. Además, ya no habrá desarme de LEFI, que el año pasado puso la tasa por las nubes y complicó el nivel de actividad, aún cuando nunca entramos en recesión”.
Cada mes que pasa es más notoria la diferencia de velocidad entre las “dos Argentinas”. Agro, energía y minería baten récords de producción. Pero los sectores con más empleo no muestran por ahora demasiada señales de repunte. El consumo masivo sigue muy flojo, mientras que la construcción se ve afectada por la falta de obra pública y un fuerte encarecimiento de los costos en dólares. La industria, en buena medida, sigue su transición y los últimos indicadores no muestran una recuperación firme, más allá del rebote de marzo.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La baja de la inflación es un elemento clave para apuntalar la reactivación. En mayo bajará por segunda vez, aunque no logrará perforar el piso de 2%. Dante Sica, fundador de la consultora Abeceb, consideró que no hay que esperar a lo largo del año que el índice baje a “uno y pico” mensual. “Tenemos todavía muchos aumentos por suba de precios relativos, incluyendo tarifas. Y además la economía tiene un componente inercial que no será fácil dejar atrás. Pero más allá de eso vamos a tener buenos meses por delante en materia de actividad”.
Los primeros datos de mayo justifican cierta cautela. La venta de autos cero kilómetro, que se conoció el viernes, registró una baja de 25% interanual. Se trata de uno de los sectores que tuvo un muy buen comportamiento el año pasado, pero ahora no pudo sostener el repunte.
La venta de motos, en cambio, sigue batiendo récords, en parte por el aumento del cuentapropismo y la necesidad de contar con un medio propio de transporte para trabajar.
Los próximos meses seguirán aportando buenas noticias en el “frente externo”: más ingreso de dólares, gran superávit comercial y un Banco Central que superará ya en junio con holgura los USD 10.000 millones de compras que se había puesto como objetivo al lanzar la fase 4 del plan monetario.
Serán meses decisivos para seguir la marcha de la actividad y hasta qué punto se da la recuperación del consumo. En buena medida de eso dependerá que Milei llegue con mejores chances a las elecciones y evitar una nueva crisis cambiaria, que rompa el maleficio de los años electorales.
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ECONOMIA
Un historiador global calificó de “masacre” la motosierra y la política económica de Javier Milei

(Foto AP/Alex Brandon, Archivo)
Dado que las contribuciones de Milei al orden hemisférico de Trump dependen del desempeño económico de la Argentina, cabe preguntarse cómo le ha ido al principal referente sudamericano del movimiento MAGA


La informalidad constituye la única red de seguridad para muchos argentinos
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ECONOMIA
Desde diciembre de 2023, el boleto mínimo de colectivo en la provincia de Buenos Aires aumentó seis veces más que la inflación

En diciembre de 2023, cuando el gobierno de Milei comenzó su gestión, inició un proceso de ajustes de todo tipo, que incluyó el sinceramiento de precios de los boletos de colectivo. En ese momento, los pasajeros del AMBA pagaban una tarifa mínima de $52,96 en recorridos de hasta tres kilómetros. Algunas semanas más tarde (el primer ajuste se iba a aplicar el 1° de enero de 2024, pero se postergó unos días) la tarifa más baja saltó a $76,92 y comenzó una tendencia ascendente que ya no se detuvo.
Hoy, el precio se divide en tres, dependiendo de su se trata de líneas de colectivo de jurisdicción nacional, bonaerense o de CABA. Las primeras, que conectan a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con municipios del conurbano, hoy cobran un pasaje mínimo de $742,81; las que dependen de la Provincia, parten de $1.215,09 y las últimas, las de CABA, arrancan de $920,48 por recorridos de hasta tres kilómetros.
Ahora bien, para comparar el avance de los precios con la inflación, no se pueden tomar en consideración los valores de octubre, sino los de agosto pasado, porque ese es el último mes para el que existe medición oficial publicada del Índice de Precios al Consumidor (IPC). Las tarifas más altas en el octavo mes de este año fueron las de los colectivos de jurisdicción de Provincia de Buenos Aires, que partían de $1.111,19 en ese momento para viajes cortos. Eso significa que, esas líneas de colectivo en particular, el boleto aumentó $1.058,23 en la era Milei (1.998,16% de suba acumulada).
¿Cuánto subió la inflación? De acuerdo con la medición oficial del Indec, desde noviembre de 2023 (justo antes de que asumiera Milei) hasta agosto de este año, el IPC acumuló un avance del 336% a nivel nacional. Eso significa que el porcentaje de suba del boleto de colectivo superó por 1.662 puntos al porcentaje de inflación de ese período. En otras palabras, el aumento de la tarifa de micro fue 5,94 veces superior a la inflación.

Si se analizan las otras líneas de colectivos se encuentra una diferencia menor, considerando que en agosto los micros de CABA tenían boletos mínimos de $852,90 y los que jurisdicción nacional partían de $742,81, siempre hablando de viajes de hasta tres kilómetros de recorrido. En esos casos, las subas acumuladas en la gestión Milei son de 1.510,4% y 1.302,5% respectivamente. Aún así, se trata de porcentajes mucho mayores a la inflación de ese período.
El punto de partida
En diciembre de 2023, durante los primeros días de gestión, el Gobierno y las empresas mantuvieron una serie de reuniones para definir qué pasaría con los precios de los pasajes. En ese momento, desde Nación aclararon que los incrementos formaban parte de un reconocimiento del atraso tarifario que se había acumulado durante los últimos años y, en particular, desde agosto de 2023. La administración anterior había interrumpido la actualización automática por Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Indec. Esa situación, sumada al retraso en el pago de subsidios había generado interrupciones en el servicio de transporte de pasajeros del Gran Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
En ese escenario, tanto el Estado como las empresas coincidieron en que una actualización de las tarifas era más que necesaria para que el sistema volviera a funcionar con normalidad. Desde Transporte detallaron en ese entonces que sólo en diciembre de ese año el Gobierno nacional había transferido subsidios a las empresas del sector por $51.893 millones. Esa cifra, explicaron, respondía a una “matriz de costos y kilómetros recorridos que se fue distorsionando con el transcurso de los años”, lo que se agravó por el congelamiento de precios.
Según informaron desde Nación, esa distorsión llevó a que el transporte automotor de pasajeros llegara al punto de estar “prácticamente estatizado”, ya que en un 91% estaba financiado por el Gobierno y apenas un 9% de sus ingresos provenían de lo que pagaban los pasajeros.

Hoy los números son otros, pero aún existe un gran desajuste que las empresas denuncian todos los meses. Según el Índice Bondi que elabora la Asociación de Empresarios de Transporte Automotor (Aaeta), actualmente el Gobierno nacional reconoce una estructura de costos de $351.692,5 millones, cuando el costo real es de $453.495,79 millones. Ese desfasaje, afirman las empresas, lleva a que el subsidio otorgado por el Estado sea insuficiente para cubrir el costo de funcionamiento del sistema.
Ante ese escenario, Aaeta plantea que es necesario un ajuste, ya sea de las tarifas o de los subsidios. Según los cálculos de la entidad, en septiembre se produjo un déficit de $456,92 por boleto. Ese monto es lo que debería subir el pasaje promedio para que el sistema funcione con normalidad con el monto de subsidios vigente. El otro camino, sería la eliminación total de los aportes del Estado, pero en ese caso el costo real del boleto ascendería a $2.494,13 en el AMBA.
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ECONOMIA
El boom de Vaca Muerta no para: aporta más del 70% del crudo y empuja a la Argentina hacia el millón de barriles diarios

La velocidad con la que se acorta la distancia hacia el millón de barriles contrasta con los cálculos que manejaban las principales consultoras y organismos del sector hasta hace pocos meses


El aceite crudo de petróleo fue, nuevamente, el producto individual más destacado de septiembre, con ventas por USD 1.127 millones

Argentina alcanzará un superávit energético superior a USD 10.000 millones para este año, con una meta de exportaciones de hasta USD 50.000 millones hacia inicios de la próxima década (López Anadón)

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