ECONOMIA
Clima de Negocios: por qué hoy Argentina es más previsible que el resto del mundo, según el titular de la entidad de los CFO locales

Pablo Miedziak, presidente del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), asegura que la Argentina es, en este momento, mucho más previsible que el mundo. Lo es ahora, en este momento, ¿lo seguirá siendo en los próximos meses?
De eso y otros temas habló Miedziak con Infobae en una entrevista realizada horas antes del 43° Congreso Anual que tendrá lugar el próximo martes en el Centro de Convenciones de Buenos Aires y bajo el lema “Nuevo contexto global: el desafío de la consolidación”.
“Esperamos récord de audiencia y vendrá el presidente Javier Milei. Es vital la articulación público-privada, por eso tendremos a muchos ejecutivos y empresarios, pero también funcionarios. El país necesita financiamiento para crecer: vamos a hablar del tema. También del RIGI y el consumo”, destacó este contador de la UADE, de 54 años, con experiencia como CFO en grandes compañías como Marriott Sudamérica, Aerolíneas Argentinas, San Antonio Internacional y San Miguel Global.
— ¿Qué balance hace de estos dos años y medio de gestión de Milei?
— Este país, lamentablemente, depende mucho del gobierno de turno. Me encantaría ser más parecido al de Perú, donde tiene un presidente del Banco Central que está hace 20 años y la economía va bien sin importar quién es el presidente. El balance de estos dos años y medio es superpositivo. La inflación cedió de manera significativa, el riesgo país bajó de 2.500 a 500 puntos, el mercado cambiario está estable y la pobreza muestra señales de retroceso después de años de avance sostenido. Cuando se traduce todo eso a números, el valor de las empresas argentinas en la era de Milei —sobre todo las que cotizan en bolsa— creció casi USD 40.000 millones. Este año hay meses en los que el salario real perdió respecto de la inflación. La inflación bajó mucho, pero en los últimos meses había una tendencia de suba. Con todo, estoy convencido de que mayo es un punto de quiebre para esa tendencia. También para la suba de la mora y empezaron a aparecer señales de que el consumo empieza a mejorar. Hay que ver qué pasa en junio y julio, pero el balance es súper positivo hasta ahora.

— ¿Qué le preocupa de la coyuntura actual y de lo que puede pasar en los próximos meses?
— Comparto lo que dice el ministro Caputo de que se vienen muy buenos meses, pero me preocupa cuando la política se mete con la economía. En IAEF decimos que no hay crecimiento sin inversión, no hay inversión sin reglas claras y no hay desarrollo sin articulación público-privada. Las inversiones van a llegar, pero el ruido político podría dilatar decisiones, sobre todo inversiones de largo plazo. Un cambio de país necesita doce o dieciséis años de buenas medidas. Hay que convencer a los que deciden que tendrán el mismo tipo de reglas durante los próximos años.
— ¿Ese ruido político, que se traduce en investigaciones judiciales a funcionarios e internas, ya tiene algún impacto en la economía?
— No veo impacto. Ninguna compañía va a decidir invertir en un país por si hay un problema con alguien que está en el Gobierno, por si dos personas se llevan más o menos o por si uno le pone un tuit a otro. En Argentina, en dos o tres meses, de repente, alguien mide mejor y los argentinos tomamos decisiones muy cambiantes. Creo que de aquí a un año debe seguir fuerte la dirección de este Gobierno, sin cambios grandes en el rumbo. Nos hemos llevado sorpresas grandes con quiénes fueron presidentes en los últimos 20 años. Esa es mi preocupación: el rumbo debería seguir para que los que están pensando en inversiones las hagan.
“El valor de las empresas argentinas en la era de Milei —sobre todo las que cotizan en bolsa— creció casi USD 40.000 millones»
— ¿Qué le dicen los socios del IAEF, ven un freno en las inversiones?
— Para proyectos de miles de millones de dólares y décadas de recupero, los procesos de análisis no duran dos semanas. Si hay un rumbo claro, quien tenga que firmar el cheque tendrá más confianza. Días atrás hicimos un congreso en Córdoba y la conclusión fue que sea quien sea el próximo presidente, nadie querrá asustar a las inversiones que están viniendo al país cambiando el RIGI, por ejemplo. Si este rumbo sigue habrá más inversiones, no tengo dudas. Si volvemos a gobiernos más proteccionistas… ya sabemos lo que pasa en esos casos.

— Parece haber una dicotomía dialéctica con el consumo, entre el Gobierno que muestra los datos de las cuentas nacionales y el consumo masivo del que hablan analistas y medios, que sigue cayendo.
— El PBI de Argentina creció 4,4% en 2025 y viene creciendo también mes a mes. Cuando se desagrega el dato, hay sectores perdedores y ganadores. Este es un gobierno reformista, que creó un ministerio de Desregulación: hay normativas nuevas y hay que adaptarse. Tenemos dos o tres sectores a los que les está yendo muy bien —minería, petróleo y el campo— y otros a los no les está yendo tan bien, como el comercio y el sector textil. La apertura dejó que muchos sectores que producían en Argentina, con el costo argentino, compitiendo con productos de China que son mucho más baratos. Insisto: por los números que estamos viendo, mayo parecería ser el punto de quiebre. Abril fue el pico de caída del consumo y de la morosidad, que empiezan a recuperarse en mayo.
“Ninguna compañía va a decidir invertir por si hay un problema con alguien de un Gobierno, por si dos personas se llevan más o menos o por un tuit”
— Mencionó a Perú como referencia y el FMI suele hacerlo también en sus documentos sobre Argentina. En el congreso hablarán ex ministros de Economía de Uruguay y Paraguay. ¿Qué hay que aprender de las experiencias de la región?
— Argentina, con toda su volatilidad, tiene que copiar buenos modelos. Por eso, el año pasado tuvimos en nuestra convención de Mendoza un panel con Julio Velarde y Santiago Bausili. El presidente del banco central de un país con mucha volatilidad y Velarde, que entró con Alan García en Perú, en 2006, y todavía sigue. Allí cambia el presidente y la economía sigue estable. Este año vienen un exministro de Uruguay y un exministro de Hacienda de Paraguay que van a contar cómo hicieron para estabilizar sus economías y cuánto les demoró. Son modelos hacia donde Argentina debe ir: cambia el presidente pero las reglas económicas siguen. En Perú hubo un montón de problemas políticos y, aun así, siguen emitiendo deuda a 5-6% en moneda local. Este Gobierno da reglas bastante claras y venimos de otros más más proteccionistas, donde modificaban el tipo de cambio de un domingo a un lunes. Sin duda tenemos que copiar los modelos de la región que a los que les fue bien.

— En ese contexto, los industriales le dirían que Paraguay tiene un modelo más orientado a servicios y producción primaria que mata a la industria.
— Este Gobierno fijó las reglas de juego. Se abrió el comercio y hay récord de exportaciones. Los tres sectores que mencioné —energía, minería y agro— muestran que hay que encontrar el equilibrio. Es difícil decir que el país está abierto y entra de todo pero no sale nada si hay récord de exportaciones. Es necesaria una reconversión y el Gobierno lo sabe. Por eso encaró una reforma laboral, que todavía falta implementar del todo, y busca bajar la inflación e ir hacia una eliminación gradual de impuestos. A todos nos gustaría cero retención y cero inflación, pero lo importante es la tendencia.
Cómo se destacó, el cierre del evento estará a cargo del presidente Javier Milei y minutos antes hablará el ministro de Economía, Luis Caputo. Por la mañana, disertarán el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri; Vladimir Werning, vicepresidente del BCRA; Rafael Grossi, Director General del OIEA; y el canciller Pablo Quirno. Habrá dos ex ministros de Economía de países vecinos: Azucena Arbeleche (Uruguay) y Germán Rojas Irigoyen (Paraguay).
El evento tendrá dos bloques de CEOs, con Martín Cabrales (Cabrales), Luis Galli (Grupo Newsan) y Cristiano Rattazzi (Gruppo Modena), y luego José Luis Alonso (Mirgor), Santiago Castro Piccolo (Ocasa) y Gabriela Renaudo (Visa); y uno de CFOs a con Marcelo Iribarne (Sidersa) y Adolfo Zuberbühler (Pampa Energía).
Del mundo legislativo estarán presentes Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados, y las senadoras Carolina Losada, Nadia Márquez y Flavia Royón. Finalmente, el panel “El desafío de consolidar un cambio” tendrá como protagonistas a los gobernadores Raúl Jalil (Catamarca) y Alberto Weretilneck (Río Negro).
“Comparto lo que dice el ministro Caputo de que se vienen muy buenos meses, pero me preocupa cuando la política se mete con la economía”
— Se cumple un año del polémico desarme de las LEFI, una medida que generó un cimbronazo fuerte. ¿Cómo lo ve ese contexto a la distancia?
— Fue una decisión que trajo mucha volatilidad al mercado, con tasas de pases que se dispararon. Hubo incertidumbre. Ahora, con el diario del lunes y el esquema ya desarmado, tenemos tasas bastante razonables, en el orden de la inflación. Nadie pensaba que eso iba a pasar. Bajó esa incertidumbre. De hecho, hay más previsibilidad en lo que puede pasar en Argentina en los próximos meses que en el resto del mundo. Acá está claro el plan del Gobierno y a nivel mundial, en cambio, no se sabe qué pasará en unas semanas. Si el coletazo de la guerra y el precio del petróleo nos hubiese encontrado en una situación diferente, estaríamos en graves problemas. Es un gran logro que hoy seamos exportadores y no importadores de energía.

— ¿Qué opina de la estrategia de acumulación de reservas? El Presidente dice que no está tan convencido de ese camino, el Banco Central compra como nunca y el FMI y muchos analistas insisten en que es algo vital.
— La acumulación de reservas es fundamental. Si en mi casa me agarra algún shock o un problema desprevenido y no tengo ahorros, es un problema. El Gobierno lleva unos USD 9.000 millones comprados en estos meses, con una meta que viene bastante cumplida. Viene comprando y a veces hay ruido desde el punto de vista de cuál es el tipo de cambio real. Hoy, el tipo de cambio flota y gracias a que el Banco Central compra es que está donde está. Un país con reservas está mucho más protegido ante cualquier shock, interno o externo.
— ¿Qué piensa de la estrategia del Gobierno respecto a la salida a los mercados de deuda internacional? El FMI quiere que salga y Caputo, en tanto, mira el riesgo país, dice que la sobretasa no le conviene y apunta a los organismos multilaterales y mercado interno para pagar próximos vencimientos.
— Me parece que el ministro Caputo está haciendo un análisis fino, con bisturí, sobre cuándo conviene salir. Es un especialista y está viendo el momento óptimo. Necesita que el riesgo país acompañe un poquito más. Argentina está penalizada en ese rubro porque somos lo que somos: lamentablemente, tenemos un montón de defaults en nuestra historia y un riesgo político muy grande. Caputo siempre está mirando el mercado, cuando se le dé el momento y pueda salir a tasas razonables, probablemente lo haga.
“Si este rumbo sigue habrá más inversiones, no tengo dudas. Si volvemos a gobiernos más proteccionistas… ya sabemos lo que pasa en esos casos»
— ¿Cómo evalúa la gestión de Caputo al frente del Ministerio de Economía?
— Excelente. Sumó gente muy buena, como José Luis Daza. Pablo Quirno también hizo un muy buen trabajo y por eso lo promovieron: es un Canciller con mucho conocimiento económico y nos viene muy bien, sobre todo en medio de la buena relación con EEUU. La evaluación del equipo económico es buenísima. No es solo una opinión personal: los indicadores son realmente muy buenos.
— ¿Cómo cambió ese rol de los CFO en los últimos años?
— Hace dos o tres años, los domingos los CFO miraban qué iban a hacer con la caja. Estaban desesperados por si tenían que hacer contado con liqui, cobrar y con eso ver cómo pagaba al exterior; analizaban en qué momento convenía hacer arreglos con los proveedores del extranjero. No se veía tanto lo que pasaba desde el punto de vista operativo porque el foco era el impacto del costo financiero. Hoy los CFOs trabajan en tres frentes. Aplicar IA a los procesos; garantizar financiamiento a mediano y largo plazo para sus proyectos, algo que antes no existía; y se meten más para apoyar a la operación. Ya no están viendo cómo cubrirse de un eventual salto del tipo de cambio. El foco está en la operación.
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ECONOMIA
Blanco sobre negro para el programa financiero del Ministerio de Economía

Esta semana ocurrió algo que Argentina no veía desde hace tiempo. La última vez que el Estado presentó formalmente un programa financiero fue en 2018, con Luis Caputo al frente del entonces Ministerio de Finanzas. Ocho años más tarde, el mismo funcionario, ahora como ministro de Economía, volvió a poner necesidades y fuentes sobre la mesa.
Más allá de los números, el hecho relevante es institucional: un programa financiero es, ante todo, un ejercicio de transparencia. El Tesoro explicita sus supuestos, se compromete con una secuencia y acepta ser auditado.
Ahora bien, un plan es un plan. La táctica puede ajustarse cuantas veces haga falta. Por eso, resulta relevante ver cuáles son sus supuestos (y qué tan ambiciosos son) para identificar cuáles podrían ser los márgenes de maniobra. Lo único innegociable para el Gobierno es el objetivo de fondo: cumplir con la deuda. Todo lo demás parece instrumentación.
El esquema ya es conocido a esta altura de la semana, así que conviene resumirlo. Frente a compromisos en moneda extranjera que superan los USD 30.000 millones entre mediados de 2026 y fines de 2027, el Tesoro plantea un escenario base sin emisiones en los mercados internacionales en ninguno de los dos años.
Lo único innegociable para el Gobierno es el objetivo de fondo: cumplir con la deuda. Todo lo demás parece instrumentación
La apuesta pasa por el mercado local y por fuentes alternativas, como compras de divisas al BCRA por USD 6.700 millones este año, préstamos con garantía de organismos multilaterales por USD 4.000 millones, un nuevo Bonar 2029 con cupo inicial de USD 2.000 millones y privatizaciones por USD 800 millones.
Con necesidades por USD 19.200 millones (incluyendo los pagos de esta semana por USD 4.500 millones de Globales y Bonares) y fuentes por USD 22.900 millones, según Finanzas 2026 cerraría con un excedente de USD 3.700 millones que oficiaría de colchón para el año electoral.
El plan no quedó en la conferencia: a las 48 horas se oficializaron préstamos por USD 3.200 millones con BBVA, Santander y Deutsche Bank, respaldados por garantías del Banco Mundial y el BID. Una semana antes, el BCRA había renovado los repos con bancos internacionales por USD 6.000 millones, y despejó esos vencimientos hasta 2028.
Dicho esto, el diseño de 2027 descansa sobre supuestos que valen la pena mirar.
- Contempla compras adicionales de reservas al BCRA por USD 4.900 millones en pleno año electoral, cuando la demanda de cobertura suele intensificarse.
- Proyecta ingresos por privatizaciones por USD 1.500 millones.
- Quizás lo más fino, el programa asume captar USD 5.000 millones en el mercado local, cifra que el secretario de Finanzas, Federico Furiase, presentó como un simple refinanciamiento total de los vencimientos de capital de Bonares (USD 4.900 millones). Pero si el sector público renueva sus propias tenencias mediante nuevos títulos, la cuenta cambia: la relación de refinanciamiento requerido se acerca a 1,4 veces los vencimientos de capital.
La relación de refinanciamiento requerido se acerca a 1,4 veces los vencimientos de capital
En términos simples, el plan supone colocar deuda neta en el mercado doméstico durante un año electoral, no apenas renovar lo que vence. Es posible, pero no es trivial.
El horizonte que ordena todo lo anterior es el “grado de inversión”, que Caputo ubicó hacia 2031 y que, según dijo, dos de las tres grandes calificadoras consideran alcanzable. Hoy Argentina está en B-, seis escalones por debajo del umbral de BBB-.

La experiencia regional ofrece referencias, pero ninguna muestra esta velocidad en el proceso:
- Perú perdió el grado inversor en 1999 y tardó nueve años en recuperarlo, recién en 2008, tras consolidar disciplina fiscal y crecimiento.
- Uruguay lo perdió en febrero de 2002, arrastrado por el contagio de la crisis argentina, y demoró diez años exactos: S&P se lo devolvió en abril de 2012.
- Colombia necesitó 12 años, entre 1999 y 2011.
- Chile, ya dentro del grado de inversión, escaló seis niveles a lo largo de dos décadas, desde BBB a comienzos de los noventa hasta su máximo histórico en 2012.
Contra esas referencias, la ambición oficial de lograrlo en dos mandatos presidenciales no tiene precedentes cercanos.
¿Y Wall Street? El Gobierno hizo énfasis en que el escenario base no contempla emisiones internacionales ni en 2026 ni en 2027: un mensaje de autonomía financiera dirigido tanto al mercado como a la política. Pero, como venimos destacando en estas columnas, la puerta no está cerrada, y el propio equipo económico se encargó de aclararlo. Si las condiciones lo justifican, la alternativa sigue disponible.
El Gobierno hizo énfasis en que el escenario base no contempla emisiones internacionales ni en 2026 ni en 2027: un mensaje de autonomía financiera dirigido tanto al mercado como a la política
Hay buenos motivos para no descartarla. Con el riesgo país en la zona de los 400 puntos básicos, mínimos desde abril de 2018, el tramo largo de la curva de Globales ley Nueva York rinde en torno al 8,5% anual. Es una tasa todavía elevada, cierto. Pero es, a toda vista, la única vía para que el Tesoro logre extender significativamente los plazos de vencimiento y descomprimir el perfil de deuda de los próximos años, algo que el mercado local, por profundidad y por plazos, todavía no puede ofrecer.
El autor es Team Leader de Estrategia de PPI (Portfolio Manager Inversiones)
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ECONOMIA
Salarios rurales: cuánto cobra un peón en junio y todas las categorías hasta julio

Los salarios rurales ya tienen escalas oficiales para junio y julio de 2026. La Secretaría de Trabajo homologó el acuerdo salarial firmado entre la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE) y las principales entidades agropecuarias, por lo que quedaron confirmados los sueldos mínimos que cobrarán los trabajadores rurales de todo el país.
El convenio, suscripto entre UATRE, la Sociedad Rural Argentina (SRA), Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), CONINAGRO, la Federación Agraria Argentina (FAA) y la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), fija nuevas escalas salariales, incorpora sumas no remunerativas, mantiene adicionales por antigüedad y zona desfavorable y establece una cláusula de revisión que permitirá reabrir la negociación si cambian las condiciones económicas.
Con la homologación oficial, los salarios acordados continúan vigentes para las tareas realizadas durante junio y también regirán durante julio para la mayoría de las actividades alcanzadas por el convenio colectivo. En ese marco, el salario básico de un peón rural ya supera el millón de pesos mensuales, mientras que las categorías más especializadas alcanzan remuneraciones superiores a los $2,5 millones.
Cuánto cobra un peón rural en junio de 2026
La categoría de peón general, una de las más numerosas del sector agropecuario, tiene un salario básico mensual de $1.088.358,51, al que se suma una asignación no remunerativa de $5.335,10.
Se trata del piso salarial para los trabajadores rurales permanentes comprendidos en el convenio colectivo, aunque el ingreso final puede incrementarse con adicionales por antigüedad, zona desfavorable u otros conceptos previstos en la actividad.
El acuerdo también establece que estos valores continuarán vigentes durante julio, salvo que las partes decidan activar la cláusula de revisión para actualizar nuevamente las remuneraciones.
Salarios rurales: cuánto cobra cada categoría
Además del peón general, el convenio fija salarios mínimos para todas las categorías del personal permanente de prestación continua:
- El peón único percibe un salario básico de $1.116.058,33, más una suma no remunerativa de $5.470,88
- El ovejero cobra $1.127.265,44, con un adicional no remunerativo de $5.525,82
- Los trabajadores especializados, entre ellos albañiles, herreros, carpinteros, mecánicos, cocineros y otros oficios rurales, reciben $1.158.597,91, más $5.679,41 no remunerativos
- Los ordeñadores perciben un salario mínimo de $1.165.963,05, acompañado por una suma no remunerativa de $5.715,52
- Los conductores tractoristas y maquinistas agrícolas cobran $1.207.669,28, además de $5.919,96 no remunerativos
- Los mecánicos tractoristas tienen un salario básico de $1.267.993,03, con una suma adicional de $6.215,66
- La categoría de encargado percibe $1.384.853,14, más $6.788,51 como suma no remunerativa
Estas escalas constituyen los salarios mínimos vigentes para junio y julio de 2026 en la mayor parte de las actividades rurales alcanzadas por el convenio.
Cuáles son los trabajadores rurales que cobran los salarios más altos
El convenio también contempla actividades altamente especializadas que perciben remuneraciones considerablemente superiores a las escalas generales.
Uno de esos casos corresponde a los trabajadores dedicados a la aplicación de productos fitosanitarios.
Dentro de esa actividad, el peón auxiliar cobra $1.761.296,80 mensuales, más una suma no remunerativa de $8.633,81.
La categoría mejor remunerada de todo el convenio corresponde al conductor de equipos autopropulsados, cuyo salario básico alcanza los $2.545.139,23, más $12.476,17 no remunerativos.
De esta manera, es el puesto con la remuneración mínima garantizada más elevada entre todas las categorías del convenio rural.
Cuánto cobran quienes trabajan en la cosecha
Otra de las actividades con mejores salarios es la vinculada exclusivamente a la cosecha de granos y oleaginosas.
En estos casos, los conductores tractoristas y maquinistas de cosechadoras afectados únicamente a esas tareas perciben un salario mínimo mensual de $1.666.580,76, además de una suma no remunerativa de $8.169,51.
Las escalas responden al mayor grado de especialización requerido para operar maquinaria agrícola durante las campañas de cosecha.
Qué cambia para la actividad olivícola desde julio
La actividad olivícola quedó alcanzada por un esquema salarial diferente, ya que el acuerdo prevé incrementos escalonados que continuarán hasta septiembre.
Durante junio, un trabajador calificado de riego percibe $1.338.417,73, más una suma no remunerativa de $13.121,74.
Desde julio y hasta septiembre, el salario básico aumentará a $1.378.570,26, mientras que la suma no remunerativa descenderá a $6.757,70, manteniendo prácticamente el mismo nivel de ingreso total.
En el caso de los encargados de la actividad olivícola, el salario básico pasará de $1.440.014,11 en junio a $1.483.214,54 durante julio, agosto y septiembre.
Qué adicionales cobran los trabajadores rurales
Además de los salarios básicos, el convenio mantiene los adicionales históricos del sector. La bonificación por antigüedad equivale al 1% del salario básico por cada año trabajado hasta completar diez años de servicio. Una vez superado ese período, el adicional asciende al 1,5% anual por cada año de antigüedad.
También continúa vigente el adicional por zona desfavorable, que beneficia a quienes prestan servicios en Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur.
En esos casos, el incremento equivale al 20% del salario mínimo correspondiente a cada categoría, elevando significativamente el ingreso de los trabajadores alcanzados.
Qué pasará con los salarios rurales en julio
Las escalas homologadas por la Secretaría de Trabajo continuarán vigentes durante todo julio para la mayoría de las actividades comprendidas en el convenio.
Por el momento no existe un aumento automático previsto para ese mes. Sin embargo, el acuerdo incorpora una cláusula de revisión que habilita a UATRE y a las entidades empresarias a volver a negociar las remuneraciones si la evolución de la inflación u otras variables económicas afecta el poder adquisitivo de los salarios.
En consecuencia, los trabajadores rurales cobrarán durante julio los mismos valores básicos vigentes en junio, salvo que las partes alcancen un nuevo entendimiento antes del vencimiento del acuerdo.
Un cambio histórico en la negociación salarial del sector
La homologación de este convenio también marca un cambio para las relaciones laborales del sector agropecuario.
Se trata de uno de los primeros acuerdos salariales celebrados bajo el nuevo esquema de negociación colectiva impulsado por la reforma laboral. Hasta hace poco, la mayoría de las remuneraciones del sector eran establecidas mediante resoluciones de la Comisión Nacional de Trabajo Agrario (CNTA). Con las modificaciones introducidas por la Ley 27.802, las negociaciones comenzaron a encuadrarse en el régimen de convenios colectivos previsto en la Ley 14.250, el mismo sistema utilizado por la mayor parte de las actividades privadas.
Este nuevo mecanismo otorga mayor protagonismo a la negociación entre sindicatos y empleadores y permite incorporar herramientas como la cláusula de revisión, que facilita la actualización de los salarios rurales frente a eventuales cambios en el contexto económico.
De esta manera, las escalas homologadas no solo fijan cuánto cobra un peón rural y el resto de las categorías durante junio y julio de 2026, sino que también establecen el marco para futuras negociaciones salariales si la evolución de la economía así lo requiere.
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ECONOMIA
La tasa de financiamiento a pyme baja 15% y abre la puerta al crecimiento

Una empresa que produce, agrega valor y genera trabajo de manera sostenida en un contexto como el argentino tiene una maestría en supervivencia financiera. La capacidad de las pyme argentinas de sostener su actividad y reconvertirse en medio de crisis macroeconómicas recurrentes es aún más admirable si se considera un déficit estructural crítico para nuestro sector productivo: la marcada escasez de crédito privado y la falta de información estratégica sobre el sector.
Las pyme en Argentina son el sostén de la economía, pero están sobreviviendo, creciendo o reconvirtiéndose con muy poco acceso al crédito. La relación entre crédito privado y Producto Bruto Interno (PBI) se mantiene en niveles muy bajos en comparación regional e internacional: 15%, mientras que países vecinos como Uruguay (31%) o Perú y Colombia (40%) duplican y triplican nuestra capacidad de financiamiento, y economías como Brasil o Chile operan con ratios del 76% y 104%, respectivamente. Un techo invisible limita la inversión y frena el incremento de la productividad de quienes sostienen el empleo.
La estabilidad macroeconómica es una condición necesaria, pero no suficiente, para el desarrollo y la consolidación del crédito privado en nuestro país. La modernización y la simplificación de regulaciones en el ámbito del mercado de capitales, para facilitar la captación de fondos por parte de las empresas productivas, son hitos fundamentales. Pero es necesario abordar otro problema: el déficit de información y transparencia.
La estabilidad macroeconómica es una condición necesaria, pero no suficiente, para el desarrollo y la consolidación del crédito privado
Hasta la fecha, no existía un indicador de referencia que mostrara cuánto cuesta realmente financiarse en el mercado de capitales a las pyme. Ese es el corazón del Índice de Financiamiento Pyme (IFP) que elaboró VetaCap: una referencia construida en un 100% a partir de operaciones reales de financiamiento realizadas en el Mercado Argentino de Valores (MAV). Una tasa de interés basada en datos reales, y no en promedios de menús de ofertas a los que no se sabe cuántas empresas realmente acceden.
Los datos recopilados en el último informe mensual de mayo de 2026 muestran una foto sumamente elocuente del sendero que está transitando la economía local. El IFP se ubicó en 25,33% Tasa Nominal Anual (TNA) vencida, consolidando una baja de 2,84 puntos porcentuales respecto de abril y una contracción interanual de 14,82 pp frente al 40,15% registrado en mayo de 2025.
Si miramos la película completa, desde el máximo histórico del 59,06% anual alcanzado en el segundo semestre del año pasado, el costo nominal del financiamiento bursátil para las pyme entró en una senda descendente que acompaña el proceso general de desinflación de tasas en pesos.

El dato contrasta con lo que ocurrió en el crédito bancario. Si bien las series estadísticas no son directamente comparables, los datos publicados por el BCRA nos brindan una aproximación. En mayo de 2025, una pyme que descontaba documentos en el banco pagaba una tasa similar a la del mercado de capitales, en torno al 40%. Doce meses después, esa simetría se rompió a favor del mercado. Mientras la tasa bancaria de descuento de documentos a pyme bajó a 27,9%, el IFP retrocedió a 25,33%. La brecha se amplía todavía más frente a las líneas más usadas para capital de trabajo.
Los adelantos en cuenta corriente a pyme cerraron mayo en 43,7% TNA, más de 18 puntos por encima del IFP. El mercado de capitales reacciona antes a la baja de tasas, y esa velocidad es la que le permite a una empresa capturar mejores condiciones antes que el resto.
En mayo, según el informe del IFP, el volumen operado total alcanzó a $587.263 millones a través de 29.692 operaciones
En mayo, según el informe del IFP, el volumen operado total alcanzó a $587.263 millones a través de 29.692 operaciones. En junio, el volumen superó los $655.000 millones, mostrando nuevamente una evolución por encima de la inflación. Si bien se observa un aumento constante, todavía hay una oportunidad enorme para seguir robusteciendo el mercado de créditos.
A pesar de la sensible mejora en los costos bursátiles, la radiografía del financiamiento corporativo en Argentina sigue mostrando límites que debemos transformar en oportunidades de diseño de mercado.
El primero de ellos es la composición y la prima de riesgo. Más de la mitad del financiamiento bursátil totalizado en el mes se canalizó a través del segmento avalado por Sociedades de Garantía Recíproca (SGR). Cuando se analiza el comportamiento del mercado, se observa que el Premium Bruto del Aval se ubicó en 11,79 puntos porcentuales. Comparando operaciones equivalentes en instrumento y plazo (cheques y pagarés a 60-120 días), una empresa que se financia de manera directa, sin garantía, paga 34,46% TNA, mientras que aquella que cuenta con el respaldo de un aval SGR accede al 22,67% TNA.
Incluso restando los costos asociados a la operatoria de la SGR y de los agentes de Bolsa, el beneficio neto para la empresa promedia los 6,79 puntos de tasa. Esta información es clave y existe una oportunidad enorme para llevar a más empresas a que intenten financiarse por medio de una SGR.
Una empresa que se financia de manera directa, sin garantía, paga 34,46% TNA, mientras que aquella que cuenta con el respaldo de un aval SGR accede al 22,67% TNA
El segundo gran desafío, y quizá el más estructural, es la curva de plazos. El Plazo Promedio Ponderado (PPV) del conjunto de instrumentos se situó en 66 días. Si bien las operaciones con aval SGR logran estirar los vencimientos promedio hasta los 74 días, otros tramos más cortos, como las Facturas de Crédito Electrónicas (FCE), se concentran en duraciones de apenas 31 días.
El mercado de capitales comenzó a desandar el camino de ser un rincón marginal o un salvavidas de último momento. Por ejemplo, en el segmento de descuento de documentos (herramienta fundamental para el manejo de capital de trabajo de corto plazo para las pymes), en la última década trepó del 6% al 43%, con un volumen que ronda los $1,6 billones de pesos reales mensuales.
La razón de este crecimiento es clara: el mercado de capitales se consolidó como un canal más eficiente para las empresas. No solo funciona como complemento del crédito bancario tradicional, sino que ofrece ventanas de oportunidad para capturar tasas más competitivas.
Sin embargo, todavía se puede crecer mucho más: consolidar este avance requiere profundizar las herramientas de información. Un mercado más transparente y dotado de mejores métricas de acceso público es la única garantía para propiciar mejores decisiones corporativas y que más empresas se acerquen al mercado de capitales.
El índice no pretende ser un diagnóstico estático ni una conclusión cerrada. Se concibió desde sus cimientos metodológicos como una plataforma viva, abierta y dinámica. Su valor de largo plazo dependerá enteramente de la capacidad que tengamos de nutrirlo mediante el aporte cruzado de todos los eslabones del ecosistema: empresarios, cámaras industriales, SGR, analistas macroeconómicos y el propio sector público.
Para profundizar el crédito privado se requiere articulación y coordinación entre sectores
Para profundizar el crédito privado se requiere articulación y coordinación entre sectores. Conocer el costo real del financiamiento con datos verificables es el primer paso indispensable. Esta herramienta estará disponible en indicepyme.com.ar y se actualizará mensualmente, dos días después del anuncio del dato de IPC.
El mercado de capitales tiene que estar al servicio de los que producen y generan valor a diario. No hay otro camino posible para el desarrollo productivo.
El autor es presidente de VetaCap
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