ECONOMIA
El mercado ya definió cuál es el mejor plazo fijo para invertir los pesos hasta fin de año

El «duelo» entre el plazo fijo tradicional, que tiene una tasa prefijada, y el plazo fijo UVA, que rinde en base a la inflación registrada en los últimos 90 días, se ha renovado en el último tiempo tras publicarse las nuevas proyecciones para el índice de precios al consumidor (IPC) para los próximos meses, las cuales muestran una tendencia a la baja. Por lo tanto, se puede estimar, en base a los pronósticos de los economistas, cuál de los dos depósitos puede resultar más ganador para invertir y cómo se ubicará su rendimiento frente al movimiento del precio del dólar.
De acuerdo con el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), realizado por el Banco Central entre un grupo de 46 analistas, se prevé que la inflación de mayo pasado fue del 2,3%, por lo que se ubicó por encima de la tasa del plazo fijo tradicional y del ascenso del precio del dólar.
En cuanto a los rendimientos, un plazo fijo minorista para personas humanas en bancos líderes ofrece una tasa nominal anual (TNA) de entre el 15% y el 19,5% para colocaciones a 30 días, que es el tiempo mínimo de encaje requerido para este instrumento financiero. Por lo tanto, la renta obtenida, según la entidad seleccionada, oscilará entre el 1,23% y el 1,6% mensual como máximo. En tanto, en bancos chicos, donde la tasa propuesta es superior porque tiene como objetivo captar pesos para luego prestarlos, se está ofreciendo un interés máximo del 23,5% de TNA, que equivale a una renta del 1,93% cada 30 días. De esta manera, la renta de los plazos fijos tradicionales es, en todos los casos, inferior a la inflación mensual.
La otra alternativa de inversión es el plazo fijo UVA, que es el depósito que ajusta su rendimiento en base al IPC y así permite mantener el poder de compra de los pesos. Su principal desventaja es el tiempo mínimo de encaje solicitado para los fondos invertidos: según el banco seleccionado, este período mínimo requerido de inmovilización puede variar entre los 90 y 180 días, es decir, hasta medio año. Si bien el plazo fijo UVA tiene la opción de «precancelación», que se puede ejecutar luego de haber transcurrido los primeros 30 días del depósito, la renta o penalidad que se recibe por la salida anticipada es notoria, ya que se obtendrá a cambio una tasa muy baja de apenas el 10% de TNA, lo que representa ganar un 0,8% mensual.
Invertir en plazo fijo frente a la inflación y la cotización del dólar
Para evaluar la ganancia ofrecida por el plazo fijo, se la deberá comparar con el movimiento de la inflación y del dólar, que es una de las inversiones conservadoras predilectas de los argentinos desde hace décadas.
«Antes de hacer un plazo fijo, los ahorristas evalúan si van a mantener el poder adquisitivo de su dinero en base a dos parámetros: el costo de los bienes y servicios domésticos y la paridad cambiaria«, resume Andrés Méndez, director de AMF Economía.
Y completa: «Si bien los plazos fijos UVA prometen seguir redituando positivamente hasta avanzado el próximo semestre, no es el caso de los plazos fijos tradicionales que en junio, como ocurrió en los meses precedentes, aparecen siendo superados por las subas del IPC, algo que se repetirá en los meses venideros. Así, el plazo fijo UVA no solo le ganará al plazo fijo tradicional, sino que también mantiene, e incluso puede acrecentar, el poder adquisitivo del dinero».
La preocupación de los ahorristas ahora se sitúa en el precio del dólar, que se ha recalentado en los últimos días y en todo junio asciende un 2,4%. Es decir, un nivel que supera a las tasas de interés de los plazos fijos y a la inflación esperada para el corriente mes, que según el REM sería del 2,1%. El dato positivo es que en el acumulado de todo el 2026, el precio del dólar cae cerca del 1%, por lo que es superado por la renta del plazo fijo, que cuenta con un acumulado cercano al 13% en todo el año.
Asimismo, si se comparan estos depósitos en pesos frente al movimiento del precio del dólar, las expectativas del plazo fijo UVA «no son tan contundentes, ya que este último ganará entre mayo y agosto, pero perderá a partir de septiembre frente al billete estadounidense», acota el analista.
Y finaliza: «Pareciera que la fluidez en la oferta de divisas, que tradicionalmente aporta la cosecha gruesa en el segundo trimestre del año —apuntalada en este ejercicio por los ingresos de capitales financieros—, encontrará un punto de inflexión antes de que termine el próximo trimestre. A partir de allí, las subas proyectadas por el tipo de cambio se ubican por encima de la inflación esperada; en otros términos, puede ‘despertar’ la cotización de la moneda norteamericana». En este contexto, el plazo fijo UVA sigue resistiendo y parece que le ganará el resto del año al plazo fijo tradicional.
Tasas de interés del BCRA y proyecciones: cuál depósito rinde más mes a mes
De acuerdo con los pronósticos de los economistas, hasta noviembre el plazo fijo UVA seguiría siendo la alternativa ganadora frente al plazo fijo tradicional.
«El plazo fijo tradicional, tras un junio y julio que estarán virtualmente equilibrados con el dólar estadounidense, a partir de agosto comenzará a redituar menos que la suba nominal del billete estadounidense. Al respecto, se recuerda que desde los últimos meses del año pasado, tras las elecciones de medio término, los depósitos a tasa fija a 30 días les vienen ganando a las correcciones del tipo de cambio», detalla Méndez.
En el mes a mes, se estima que el plazo fijo tradicional tendrá una renta del 1,72% en los 30 días del actual junio, mientras que el plazo fijo UVA generaría un 2,44%. Para julio que viene, las estimaciones de los analistas indican que el plazo fijo tradicional rendiría un 1,78% y el UVA, en base a la inflación de los 90 días previos, generaría un 2,2%.
Para agosto, el plazo fijo UVA superaría de nuevo al plazo fijo tradicional, en un nivel del 2,05% y 1,77% mensual, respectivamente. Ya en septiembre, el plazo fijo tradicional llegaría al 1,72% en el mes, mientras que las colocaciones UVA alcanzarían el 1,9%, según los economistas encuestados en el último REM publicado por el Banco Central. Para octubre y noviembre se espera que el plazo fijo tradicional pueda comenzar a aproximarse más a la renta del plazo fijo UVA.
Por qué el plazo fijo UVA sigue ganando pese a la inflación a la baja
En definitiva, más allá de que la inflación comenzó a bajar, el plazo fijo UVA le sigue ganando al plazo fijo tradicional por el arrastre del descenso de las tasas de interés de hace dos meses atrás. A ello se le suma el recalentamiento de los últimos días del precio del dólar; diversos desafíos que se comenzarán a aclarar en las próximas semanas.
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ECONOMIA
El desconcierto de la IA: mucho ruido y pocas nueces

Casi todas las empresas usan algo de inteligencia artificial. Muy pocas saben qué hacer con ella. Y esa distancia no es tecnológica: es de liderazgo y de cultura.
La inteligencia artificial llegó a las organizaciones antes de que supieran qué hacer con ella.
Está en todas partes —en las herramientas, en los discursos, en los comités de innovación—. Pero los resultados no aparecen. Lo que predomina no es el entusiasmo ni el rechazo, sino algo más incómodo: el desconcierto.
Los números confirman que no es una impresión. El 88% de las organizaciones ya usa IA en al menos una función, pero solo el 39% percibe algún impacto en sus resultados, casi siempre inferior al 5%. El MIT fue más lejos: concluyó que el 95% de las inversiones en IA generativa todavía no produjo retornos medibles. Mucha adopción, poco valor.
En América Latina la foto es similar, aunque la brecha es más amplia. Solo el 23% de las organizaciones obtienen algún valor económico de la IA y apenas el 6% lo considera significativo (WEF y McKinsey, 2025). La región recibe, además, apenas el 1,12% de la inversión global en esta tecnología. Podría pensarse que el problema está ahí. No lo está: las compañías que más invierten en el mundo tampoco logran resultados consistentes. Si dependiera del dinero, ya estaría resuelto.
La inteligencia artificial llegó a las organizaciones antes de que supieran qué hacer con ella
La IA no es magia. El problema no es la herramienta: es todo lo que la organización no resolvió antes de encenderla.
Las organizaciones que atraviesan este proceso muestran siempre el mismo patrón. La tecnología avanza más rápido de lo que las personas pueden seguirla, y seguirla implica dos tiempos: entenderla y, mucho más lento, aceptarla. Son tres velocidades que rara vez coinciden —la de la tecnología, la de las personas y la del negocio—, y de ese desajuste nace buena parte del problema. Cuando una organización acelera solo la primera y descuida las otras dos, la IA entra en la empresa, pero no echa raíces. No es casual que el 92% de los líderes señale a la cultura y a la gestión del cambio —y no a la tecnología— como la principal barrera (Wavestone, 2026).
En las pymes el cuadro suele agravarse. Apremiadas por la necesidad de ganar eficiencia, muchas esperan que la IA resuelva problemas que en realidad son organizacionales.
Los síntomas se repiten. Se evitan las conversaciones difíciles. No se rediseñan los procesos: apenas una de cada cinco empresas reformuló sus flujos de trabajo, justamente la palanca de mayor impacto según McKinsey. Y se impone un cambio que genera incertidumbre, aunque nadie lo nombre. La adopción termina ocurriendo de abajo hacia arriba, sin que nadie la conduzca: ocho de cada diez trabajadores usan herramientas que su empresa nunca aprobó. La IA entró por la puerta de atrás.
El problema no es la herramienta: es todo lo que la organización no resolvió antes de encenderla
Hay, además, un costo que casi nadie mide. Buena parte de lo que produce la IA es workslop: contenido que parece terminado, pero puede ser superficial, contener errores o incluso inventar información. Alguien tiene que detectarlo, verificarlo y rehacerlo. El esfuerzo no desaparece: simplemente se traslada. La productividad no necesariamente aumenta; muchas veces se dispersa.
Debajo de todo esto late una decisión que la mayoría de las organizaciones posterga: si la IA viene a ampliar lo que las personas hacen o a reemplazarlas. Nadie lo anuncia, pero todos lo intuyen. Si las personas sospechan que el objetivo es prescindir de ellas, el miedo gana terreno y la adopción se frena. Si entienden que la IA viene a liberarlas de tareas de poco valor para que puedan concentrarse en las que realmente importan, el compromiso cambia. Esa definición no la toma el software: la toma quien conduce.
Las organizaciones que están capturando valor entendieron algo simple: no empezaron preguntándose qué herramienta comprar, sino qué problema querían resolver. La IA llegó después.
Y acá no alcanza con más tecnología: hace falta criterio. Quien logre que la IA aporte valor no será quien compre la herramienta más avanzada, sino quien tenga claro para qué la quiere. Quien abra la conversación que faltaba, rediseñe el proceso que quedó viejo y nombre el miedo en lugar de esconderlo. Su trabajo no es acelerar. Es sincronizar el ritmo de la tecnología, el de las personas y el del negocio para que el cambio ocurra a una velocidad que la organización pueda sostener. La inteligencia artificial es la parte fácil. Lo difícil, como siempre, son las personas.
Por eso, antes de dar el próximo paso, vale la pena hacerse algunas preguntas. ¿La IA amplía lo que las personas hacen o busca reemplazarlas? ¿Se rediseñaron los procesos o simplemente se le pidió a la máquina que hiciera más rápido lo que ya estaba mal hecho? ¿Qué conversación se está evitando?
El desconcierto tiene salida. Y es menos una cuestión tecnológica que una decisión de liderazgo: conducir el cambio en lugar de padecerlo.
El autor es CEO y Fundador de Modobeta
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ECONOMIA
Camioneros activaron aumento salarial y se disponen a actualizar el convenio colectivo de trabajo

El consejo directivo de la Federación Nacional de Trabajadores Camioneros y Obreros del Transporte Automotor de Cargas, Logística y Servicios y las cámaras de la actividad pactaron un incremento de los salarios básicos para los meses de julio y agosto, en el marco de la mejora que cerraron en marzo e incluye una cláusula de revisión en caso de que la inflación supere el aumento acordado.
En paralelo, la organización gremial que lidera Hugo Moyano ya está en contacto con los representantes de las patronales con el propósito de actualizar el convenio colectivo de trabajo 40/89, a propósito de la convocatoria solicitada por la secretaría de Trabajo según establece la nueva Ley de Modernización Laboral.
De cuánto es la mejora salarial y cómo se aplica
Según establecieron la Federación de Camioneros y los directivos de la Federación Argentina de Entidades de Transporte y Logística (FAETYL), la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC) y la Confederación Argentina del Transporte Automotor de Cargas (CATAC), la suba consiste en una asignación extraordinaria no remunerativa de $30.000 que será abonada en los próximos días.
Asimismo, se incluirán $27.258 al salario básico del conductor de primera categoría a partir del 1° de julio, importe que se traslada proporcionalmente al resto de las categorías previstas en el convenio, dando origen a las nuevas escalas salariales para julio y agosto.
La mejora en los ingresos quedó acordada en el último acuerdo firmado en marzo, que fijó un incremento salarial del 10,1%, distribuido en seis tramos acumulativos para el semestre marzo-agosto, junto con una suma no remunerativa de $53.000 y una cláusula de revisión durante la primera quincena de junio para evaluar la evolución de los salarios, que es la que justamente se activó en esta oportunidad.
Cómo quedaron los sueldos básicos según la categoría
Con la firma de la revisión paritaria, quedaron ratificados los salarios básicos que regirán durante los meses de julio y agosto para los trabajadores comprendidos en el convenio colectivo 40/89, que debe ser homologado por la cartera laboral, que ya fue solicitado al titular de la secretaría, Julio Cordero.
Con la mejora, los salarios básicos quedaron de la siguiente manera, según la categoría:
- Conductor de primera categoría, $1.060.010,29 en julio y $1.075.910,44 en agosto
- Conductor de segunda categoría, $1.041.120,50 en julio y $1.056.737,31 en agosto
- Conductor de tercera categoría (Fletes al Instante), $1.022.211,59 en julio y $1.037.544,76 en agosto
- Operador de servicios, $1.112.789,91 en julio y $1.144.811,30 en agosto
- Chofer de camión blindado, $1.139.645,55 en julio y $1.156.740,23 en agosto
- Chofer con firma, $1.223.953,00 en julio y $1.242.312,29 en agosto
- Peón, $968.120,14 en julio y $982.641,94 en agosto
Esta es apenas una muestra de la escala salarial, teniendo en cuenta que la actividad de camioneros se divide en diferentes ramas que, además, incluyen beneficios como antigüedad, viáticos, zonas desfavorables y plus por kilómetros recorridos, entre otras asignaciones. Se estima que las partes volverán a reunirse a mediados de agosto para acordar una nueva suba que sería para los meses de septiembre, octubre y noviembre.
Actualización del convenio colectivo de trabajo
Además de solicitar la homologación del acuerdo, herramienta esencial para que las empresas estén obligadas a reconocer y liquidar en tiempo y forma la suba salarial para los meses de julio y agosto, trascendió que Moyano ya comenzó a dialogar con los representantes de las patronales para la actualización del convenio colectivo, tal como pretende la Casa Rosada a partir de la vigencia de la reforma laboral.
En su momento, el ministerio de Capital Humano dio instrucciones a la secretaría de Trabajo para que acelere la convocatoria a los sindicatos y cámaras empresariales para que se reúnan y revisen los convenios en el marco de la Ley de Modernización Laboral recientemente sancionada por el Congreso.
Trascendió que, tal como sucedió con el convenio de la industria de la Alimentación, en Camioneros se espera que se confirme la vigencia del actual convenio, aunque no descartan que surjan algunas modificaciones puntuales en diferentes ramas. Vale recordar que hace días se llegó a un acuerdo en la rama Aguas y Gaseosas, puntualmente para las empresas Coca-Cola y Quilmes, en cuanto a eliminar diferencias entre el personal de las plantas y los tercerizados, reconociendo antigüedad y el pago de bonos y premios.
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ECONOMIA
Por qué la baja del riesgo país no alcanza para que Argentina vuelva a los mercados: la explicación del Gobierno

A pesar de que el ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró que los vencimientos en moneda extranjera para lo que resta del 2026 y el 2027 están cubiertos, con la baja del riesgo país de las últimas semanas surgieron nuevas presiones para que se aproveche esta oportunidad y Argentina salga a colocar en el mercado internacional, una alternativa desechada nuevamente por el Gobierno. Pero fue el secretario de Finanzas, Federico Furiase, quien explicó por qué no alcanza con la baja del riesgo país y qué otra tasa hay que mirar.
Producto de la mejora en la calificación soberana de la Argentina por parte de Fitch y de Standard and Poor’s, el riesgo país bajó hasta ubicarse en la zona de 420 puntos básicos (p.b.), un nivel que no se veía desde hacía tiempo. En otras circunstancias, para Furiase, podría considerarse una ventana para volver a captar fondos en los mercados internacionales.
Pero el secretario aclaró que esta mejora no se refleja en la tasa total que debe asumir la Argentina para financiarse en dólares. El motivo principal es que la tasa de interés libre de riesgo global, la de los bonos de Estados Unidos a 10 años, se mantiene en 4,5%. Según explicó, históricamente el mayor componente del costo financiero argentino fue el riesgo país, pero en la actualidad la tasa base internacional representa una porción más relevante. “Hoy, en lo que compone el costo financiero en dólares del Tesoro, la tasa libre de riesgo global, la tasa a la que se financia Estados Unidos, es un componente más alto que el riesgo país”, remarcó.
El secretario de Finanzas definió el riesgo país como “el primer ladrillito sobre el que se construye el costo de financiamiento de una empresa o una familia”, ya que representa la sobretasa que debe pagar un país para financiarse en dólares por encima de la tasa libre de riesgo global. Afirmó que la baja del riesgo país y la caída de las tasas de interés en moneda local son “la manera genuina de generar competitividad, bajar el costo financiero para poder acceder al financiamiento tanto en moneda local como extranjera y poder aumentar la inversión, la productividad y el crecimiento económico”. No obstante, insistió en que la mejora de ese indicador no alcanza para que Argentina vuelva a los mercados, ya que el contexto internacional impone límites claros.
Furiase explicó que por más que el riesgo país argentino baje, la tasa internacional de referencia se ubica en valores inusualmente elevados, lo que encarece cualquier financiamiento externo y desalienta la salida al mercado internacional. Siendo esta el foco de la pelea que tiene el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, con la Reserva Federal (Fed). Es que mientras el mandatario exige que se bajen las tasas para estimular la economía, la Fed resiste para anclar la desaceleración de la inflación.
En esa línea, sostuvo que las estrategias oficiales de financiamiento alternativo -como las garantías con organismos y los posteriores prestamos con instituciones financieras internacionales- permitieran a la Argentina acceder a financiamiento a tasas de interés considerablemente inferiores a las que implicaría salir al mercado global en este contexto.
“Hoy el Tesoro tiene en el BCRA depósitos en dólares por USD 4.200 millones y claramente ya tiene financiado lo que son los vencimientos en dólares de ahora en julio. Pero no solamente eso, teniendo en cuenta el financiamiento con préstamos con garantías de organismos multilaterales, otras fuentes de financiamiento, ya tenemos prefinanciados los vencimientos de deuda en dólares del año 2027”, afirmó. Además, anticipó que el programa financiero respecto de los vencimientos de deuda en dólares del Tesoro está “totalmente cubierto”.
A su vez, Furiase festejo el ritmo de compra de reservas internacionales de la entidad que conduce Santiago Bausili, pero sobre todo bajo las condiciones en las que se logró. Es que en los primeros seis meses del año, el Banco Central, no solo ya cumplió la meta que se fijo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) de USD 10.000 millones sino que la superó, aunque en las últimas jornadas bajó el ritmo.
En esa línea, remarcó que estas compras se realizaron dentro del esquema cambiario vigente, sin necesidad de recurrir a una devaluación abrupta ni modificar los parámetros del sistema. “Este proceso de compras del BCRA de USD 11.000 millones, que a ritmo anualizado representa unos USD 23.000 millones, se logró dentro del esquema cambiario y con el tipo de cambio bajando de $1.470 hasta hace un mes y medio a $1.370, ahora volviendo a la zona de $1.470”, detalló. Para Furiase, mantener la política sin devaluaciones bruscas evitó un impacto mayor en la inflación y en el poder adquisitivo.
Y es ahí donde apuntó contra los que en octubre y noviembre del año pasado, tras la victoria de La Libertad Avanza (LLA) en las elecciones legislativa, exigían una devaluación para que el Banco Central compre reservas. “Se dio dentro del régimen cambiario que veníamos sosteniendo y esto es importante porque implica que se ahorro un montón de materia de inflación. Imagínense lo que hubiese sido salir del esquema de banda, hacer una devaluación para comprar dólares como sostenían muchos economistas, esto hubiera generado mucha inflación y un deterioro en el poder adquisitivo de la gente”, sostuvo.
North America
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