ECONOMIA
El mes cierra con bonos al alza y acciones con altibajos: qué inversiones recomiendan en julio

Para los inversores en acciones y bonos argentinos, junio fue un mes con subas y bajas pronunciadas, donde pesó una volatilidad marcada por el ascenso del precio del dólar, la tendencia de menor inflación y la mejora en la calificación de la deuda soberana argentina por parte de Standard & Poor’s, más los ruidos por el «Adornigate».
En concreto, el principal índice de acciones líderes de empresas argentinas, el Merval de ByMA, cerró junio neutro en pesos, aunque medido en dólares el resultado fue negativo, con una caída del 4%. En tanto, en todo el 2026 asciende un 4% en pesos.
Las acciones argentinas tuvieron un comportamiento mixto en el mes, donde arrastraron bajas que llegaron a ser de hasta el 15%, como fue el caso de Comercial del Plata (COME), seguido por la caída del 9% de YPF; mientras que, por el lado de las mayores alzas, se destacó sobre el resto el BBVA Argentina (BBAR), que escaló un 17% en junio.
Así, predominaron las bajas en el Merval en todo el mes, encabezadas por:
- Comercial del Plata: -15%
- YPF: -9%
- Metrogas: -8%
- Transener: -7%
- Telecom: -6,4%
En Nueva York ocurrió algo similar con las empresas argentinas que cotizan en Wall Street, donde sobresalió el desplome de Globant, que en todo el mes acumuló una caída del 30%, seguida por la baja de YPF, del 15% en dólares.
La volatilidad en renta variable en Argentina fue la característica principal de junio por una gran cantidad de hechos tanto locales como mundiales. En primera medida, el precio del dólar avanzó un 5% en todo el mes, mientras que el incremento de la inflación fue similar a la de mayo, con un avance cercano al 2,1% mensual, según proyecciones de diversos economistas.
«Por el lado de las acciones, había cierta expectativa en torno a una posible recalificación de la calificadora MSCI, la empresa que define las categorías sobre los mercados. Finalmente, esta consultora optó por mantener a la plaza local en el escalafón más bajo (‘standalone’) por la vigencia de restricciones cambiarias y cuestiones de accesibilidad al mercado de capitales, decisión que generó un sesgo negativo en la renta variable sobre el cierre del mes», resume Milo Farro, analista de Rava Bursátil.
Asimismo, a nivel internacional, la frágil tregua en Medio Oriente generó una notoria caída del precio del petróleo, que volvió a niveles similares a los del comienzo del conflicto bélico.
«En términos agregados, fue un mes negativo, porque la baja del precio del petróleo y el gas provocaron, a su vez, caídas en YPF, Pampa y las otras acciones ligadas a la energía«, justifica a iProfesional Leonardo Guidi, analista de AN Conectar Bursátil.
Los bonos argentinos brillaron en medio de la tormenta
Por el contrario, los bonos argentinos, sobre todo los nominados en dólares, tuvieron subas generalizadas en el mes, que llegaron a un máximo del 11%, encabezados por las curvas más largas, como el Bonar 2041 (AL41), seguidos por el Global al 2046 (GD46) y los títulos al 2035. También estuvo en ese nivel el CuasiPar en pesos.
«El hito más relevante del mes fue la mejora de la calificación crediticia de Argentina a B- por parte de S&P Global Ratings, que se sumó a la otorgada previamente por Fitch. Con dos de las tres principales agencias calificadoras ubicando a Argentina en esa categoría, el país quedó formalmente clasificado como B- ante los ojos del mercado internacional. El impacto fue inmediato: los bonos soberanos comprimieron fuertemente sus spreads, con el tramo largo de la curva liderando el movimiento», destaca Marcos Montero, sales trader de Mesa IFA en Balanz.
A ello completa Farro: «La mejora de la calificación de la deuda argentina por parte de Standard & Poor’s trajo consigo la compresión del riesgo país hasta los 430 puntos básicos, su nivel más bajo desde abril de 2018. En base a esto, también se alimenta la posibilidad de recuperar el acceso a los mercados internacionales».
En cuanto a los índices mundiales, la caída en el precio del petróleo y el posible ajuste de las tasas de interés por parte de la Fed generaron distintos comportamientos en los principales índices de Wall Street, con una baja cercana al 1% en el Standard & Poor’s (S&P500), mientras que el Dow Jones avanzó alrededor del 2,5%.
«El escenario internacional, durante junio, estuvo dominado por dos ejes: la política monetaria de la Reserva Federal y el impacto del conflicto en Medio Oriente sobre las expectativas de inflación y tasas de interés», resume Montero.
Acciones argentinas: en qué sectores conviene invertir en julio
A la hora de las recomendaciones de acciones y bonos para invertir en julio por parte de los analistas consultados por iProfesional, siguen estando presentes la renta fija y las acciones de los sectores más preponderantes de la economía argentina, como lo es el ámbito energético.
«Veo el sector energético muy atractivo con esta baja, donde el petróleo vuelve a zona de pisos y hace atractivas a las acciones como YPF, Vista Energy (VIST) y Pampa Energía (PAMP). Del sector bancario veo una oportunidad en una entidad que no es comercial; me refiero a Banco de Valores (VALO), ya que no tiene competencia y ahora está, justamente, pagando unos muy buenos dividendos», resume Andrés Repetto, analista de mercados y fundador de Andy Stop Loss.
Para Guidi, pensando en posicionarse para lo que resta del año y antes de las elecciones presidenciales de 2027, «lo más probable sería que el riesgo país continúe bajando y que, por lo tanto, las acciones argentinas terminen el año en precios más altos que los actuales, pero debemos ser conscientes de que comprar ahora para vender a fin de año no se considera una ‘inversión’, sino un ‘trade’, y que tiene un fuerte factor especulativo».
De esta forma, también considera que YPF, Vista, Pampa, Transportadora de Gas del Sur (TGS) y Banco Macro son activos que subirán si el riesgo país termina el año por debajo de los 400 puntos.
Bonos argentinos: las mejores opciones en dólares y pesos
Por el lado de las inversiones en renta fija recomendadas por los analistas consultados por iProfesional, el foco se posiciona en los bonos en dólares a plazos más extensos y en los títulos en pesos a períodos más breves.
«De cara a julio y al resto del año, mantenemos una visión constructiva sobre los activos argentinos, aunque con una selectividad mayor que la que aplicaba hace unas semanas, dado que parte del incremento (upside) ya fue capturado tras el rally de junio», indica Montero de Balanz.
De esta manera, en títulos soberanos en dólares, sostiene que «pasamos a preferir carry por sobre duración, ya que luego del fuerte movimiento de spreads, el potencial de compresión adicional en el tramo muy largo de la curva luce más acotado en el corto plazo».
En ese contexto, resume que el Global al 2038 (GD38) emerge como «nuestra recomendación principal, ya que ofrece un retorno atractivo ajustado por duration, con un spread todavía por encima de los comparables B-, y se beneficiaría de la eventual emisión en el mercado voluntario de deuda, que esperamos que el Gobierno concrete durante el segundo semestre para prefinanciar vencimientos de 2027».
Al mismo tiempo, para inversores con exposición en ley local, Montero sostiene que los bonos en deuda al 2030 (AL30) y al 2038 (AE38) continúan ofreciendo spreads por legislación «atractivos», en torno a unos 120 puntos básicos respecto de sus equivalentes Globales, niveles que, «a nuestro juicio, reflejan un pesimismo excesivo sobre la curva local».
En cuanto a bonos, para Repetto, el del Tesoro Nacional en dólares al 31 de octubre de 2028 (AO28) le sigue pareciendo el «más atractivo por ser renta en dólares mensual y tener un rendimiento interesante por tratarse de un título corto».
Renta fija y vencimientos: estrategias clave para el mercado financiero
En materia de posicionamiento, Farro resume: «Vemos como evento central el pago de deuda soberana pactado para el 9 de julio. En este sentido, es relevante mencionar que el Tesoro ya cuenta con gran parte de los dólares necesarios para cumplir con este compromiso. De esta manera, de cara a la reinversión de los cupones, no vemos demasiado atractivo en la parte corta por su acotado potencial de apreciación».
Para inversores más conservadores, Farro agrega que los bonos corporativos de Vista e YPF se posicionan como una «alternativa» a tener en cuenta, aunque para quienes opten por mantener posiciones en la curva de bonos en dólares «vemos mejor riesgo-beneficio en el tramo medio y largo, en el Global al 2035 (GD35)».
En materia de pesos, este experto finaliza que, ante la persistencia de tasas reales negativas a corto plazo, «seguimos sobreponderando el tramo medio de la curva CER (inflación), en bonos como el nominado al 30 de junio de 2028 (TZX28) y en el emitido por la provincia de Santa Fe al mismo año (TZXS8)».
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ECONOMIA
Longevidad y geopolítica: la creciente esperanza de vida mundial abre una oportunidad de oro para la Argentina

¿Ha pasado el mundo del paradigma de las calorías para vencer el hambre al de las proteínas para sostener el envejecimiento saludable de una población senior (+60, +65…) cada vez más numerosa?
Tal es la tesis que Julián Martínez Quijano, gerente de Maizar, adelantó hace unos meses en una columna en el diario La Nación. En ese artículo destacaba las ventajas potenciales que ello representa para la Argentina, siempre y cuando el país tome conciencia de ello y se organice para aprovecharlo.
Casi todas las proyecciones de población mundial indican que la franja etaria de los mayores de 60 se duplicará de aquí al año 2050. De los 8.320 millones de habitantes que hay en el mundo en la actualidad, 1.200 millones tienen 60 años o más. En el año 2050, la población total pasará a ser de 9.664 millones, de los cuales 2.105 serán mayores de 60. Es decir, casi 22% de la población total.
Por otro lado, la ciencia médica subraya cada vez más la importancia de la ingesta de proteínas “para mantener y reparar el tejido muscular”, como explica por ejemplo Amanda Meadows, nutricionista clínica del Houston Methodist Hospital, quien agrega: “Y aunque (la proteína) siempre ha sido importante para muchas funciones del cuerpo, lo es aún más conforme envejecemos”. La proteína es una molécula compleja formada por aminoácidos que dan estructura a músculos, huesos, piel y cartílago.
Las necesidades de proteína se estabilizan en la adultez, pero “en la vejez, especialmente a partir de los 70 años, nuestras necesidades de proteína vuelven a aumentar”, señala Meadows.
El motivo es la sarcopenia, la pérdida de masa muscular que se origina con la edad y que desemboca en problemas de equilibrio, movilidad y resistencia. Suficiente para comprender el impacto que una alimentación que incluya la dosis adecuada de proteínas —0,79 gramos por cada kilo de peso de consumo diario según las guías alimentarias del Departamento de Agricultura de Estados Unidos— tendrá en garantizar un envejecimiento lo más saludable posible a la creciente franja de población silver.

Estas son los datos y las proyecciones que llevan a Martínez Quijano a decir que “harán falta más alimentos ricos en proteínas” y que la Argentina está ante una “oportunidad ineludible”.
Sin embargo, en charla con Infobae, advierte acerca de las limitaciones para aprovecharla: “Tenemos apenas cinco agregados agrícolas en nuestras embajadas en todo el mundo. En China, Estados Unidos tiene un edificio entero lleno de gente promocionando sus productos en ese país. Nosotros tenemos uno solo para toda China. Los otros cuatro están uno en Brasil, uno en India, otro en la Unión Europea y otro en Estados Unidos”.
Difícilmente Argentina pueda promocionarse en el mundo y abrir nuevos mercados con tan pocas herramientas.
“El maíz es la principal materia prima para la alimentación animal que a su vez es la fuente de las proteínas que serán cada vez más demandadas, proteínas que deben venir de la tierra y no de los laboratorios”, dice, en alusión a la industria de los suplementos.

Martínez Quijano advierte además que “de los tres grandes productores mundiales de maíz, Argentina exporta el 70 por ciento del maíz que produce, Brasil entre 30 y 40 % y Estados Unidos lo consume todo internamente”.
Es decir que, en vez de producir nosotros la proteína, como hacen esos países, cedemos la materia prima para que otros agreguen valor.
Para medir la importancia del maíz en la generación de proteína animal, dice, hay que tener en cuenta que “se necesitan dos kilos de maíz para producir un kilo de pollo, 4 para un kilo de cerdo y 8 para la vaca; el más eficiente es el pescado”. Otra producción por completo desaprovechada en la Argentina.
“¿Se acuerdan que se decía que meter un choclo en un tanque de nafta era sacarle la comida a la gente? Bueno, el maíz valdría cero en el mercado internacional si se hubiera hecho caso de esas advertencias. Hoy Estados Unidos destina casi la mitad de su maíz a combustible. Si no hiciera eso, el maíz no valdría nada y muchas provincias argentinas estarían en la miseria”, señala Martínez Quijano apuntando a una tendencia argentina al autosabotaje de sus posibilidades.

Fernando Vilella es miembro del Directorio de Innventure AgriFoodBiotech Fund II. Anteriormente fue decano de la Facultad de Agronomía de la UBA y tuvo un breve paso por la función pública como Secretario de Bioeconomía de la Nación, nombre con el que él mismo bautizó el área y que, como veremos, es todo un programa. Junto con su salida del cargo, en agosto de 2024, se volvió a la denominación histórica de Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca.
Como especialista en diseño de políticas públicas, desarrollo de cadenas de valor y estrategias de inserción internacional, coincide con la tesis de Martínez Quijano sobre este cambio de paradigma y las perspectivas para la Argentina. De hecho, está preparando un libro cuyo título adelanta su persepectiva: Vaca viva.
— ¿Estamos en otro paradigma en materia de alimentación y demanda mundial?
— Efectivamente, el mundo pasó de un paradigma de calorías para vencer el hambre a uno vinculado al crecimiento de las clases medias y también de los mayores de 60, 65 años. Toda la ciencia del último tiempo marca la necesidad de sostener la masa muscular a partir de la incorporación de proteínas de alta densidad. Y ahí las carnes juegan un rol relevante. En la pirámide alimentaria de Estados Unidos, por ejemplo, ahora aparecen las proteínas animales al tope, cuando en las anteriores versiones era diferente. Y si hablamos de proteínas animales, estamos hablando de las carnes, del huevo y de la leche. Todos estos productos van a tener demandas crecientes en la medida que la población de edades avanzadas crezca en número y además crezca la capacidad de pago de esos productos.

— ¿Tiene la Argentina una ventaja comparativa en la producción de proteína de modo “natural” por así decir?
— Claramente sí. Argentina tiene una posibilidad muy cierta de crecer con la oferta, más allá de la que hoy tenemos, que está acotada por las políticas de los últimos años que no permitieron la inversión por señales contrarias a la misma y por falta de financiamiento. Argentina, por ejemplo, está exportando el 70 % del maíz que produce como grano y más del 90 % de la soja, dos productos que son los ingredientes fundamentales de los alimentos balanceados para producir proteínas animales. Ni un gramo de ese maíz y esa harina de soja es consumida por un humano. Estos commodities que estamos exportando —y estamos entre los principales exportadores mundiales— los demás los utilizan para producir sus propias proteínas. Para tener un marco de referencia, Brasil, que es gran productor de maíz, varias veces más que la Argentina, exporta menos del 30 %. Ellos lo transforman en proteínas. Brasil es líder mundial en exportación de pollo y cerdo y a veces también de carne vacuna y, junto con Estados Unidos, de bioenergías, etanol, biodiesel, etcétera. En ambos países, que están a nuestra altura como productores, es así. Hacia adelante, entonces, hay una enorme oportunidad y demanda a satisfacer y si somos capaces de generar las condiciones, esa demanda puede ser abastecida parcialmente por Argentina.
— O sea que estamos en condiciones de responder a esta demanda creciente.
— Por lo que dije antes, sí, Argentina está en condiciones, pero va a tener que hacer un trabajo, que no siempre está claro que la dirigencia lo tenga tan presente. Incluso la dirigencia sectorial. Esa conciencia no está tan generalizada. Cuando se habla de agregar valor, de desarrollar la bioeconomía con la tecnología de que se dispone hoy, y que yo propongo como base del desarrollo federal y de integración a los mercados mundiales, la proteína sería uno de los ejemplos claros de esto. En otros contextos políticos, la agregación de valor se hacía afectando un eslabón de la cadena, que es casi siempre el productor, o sea, sacarle al productor para que los demás repartan mejor, como por ejemplo a través las retenciones. Eso hace que muchos tengan una visión poco sofisticada acerca de la necesidad de agregar valor. Y ahí hay muchas oportunidades.

— Falta entonces conciencia de esa realidad y de nuestras posibilidades.
— Argentina está en condiciones de hacerlo y si lo hace va a generar trabajo en todos los territorios, porque una característica de la bioeconomía es que está en todo el país, no está concentrada en algunas zonas casi deshabitadas como la minería y Vaca Muerta, que ojalá que le vaya bien a esa Vaca Muerta. O sea, es Vaca Muerta y Vaca Viva, es minería y es industria del conocimiento y es turismo receptivo, etcétera. Todas juntas, pero todas con las mismas reglas de juego. Hoy no hay reglas de juego equivalentes. La política industrial del Gobierno es favorecer solo a algunos sectores muy concentrados externos. No está mal que se haga, si no, esa inversión no vendría, pero los demás deberían tener reglas de juego semejantes.
— ¿Cómo debería hacerse?
— Yo tuve un proyecto para inversiones inferiores a doscientos millones de dólares, con algunos estímulos como amortización acelerada, cancelación de saldo IVA y algunas otras cuestiones. Lamentablemente, eso se sacó de la Ley Bases. El año pasado en la ley laboral pusieron un pedacito de esto para inversiones menores a doce millones de dólares. Pero entre doce y doscientos no hay nada y casi todas las inversiones relativamente relevantes de la bioeconomía están en ese rango, o sea fuera de juego.
— ¿Existe algún plan para sacar provecho de esto?
— Planes no tengo tan claro que haya. Yo al menos no los conozco ni son públicos. Hasta el momento no da la impresión de que haya una reflexión profunda acerca de estos temas ni que se estén investigando. Yo lo estoy haciendo, estamos trabajando en un libro sobre Vaca Viva como módulo de desarrollo federal con inserción en los mercados mundiales. Hay una propuesta, pero eso necesita consensos públicos y privados que hay que construir. Al momento no veo que se esté haciendo.

— ¿Qué debería hacer la Argentina entonces para aprovechar esta oportunidad?
— Primero, tener en claro estos objetivos. Tenemos los elementos, tenemos el sistema biológico, tenemos los productores, tenemos cierto nivel de conocimiento, pero todo eso hay que coordinarlo y generar una estrategia común, público-privada. Los privados con las inversiones, lo público con reglas de juego que faciliten las inversiones, dejar de ser el único tomador de los créditos, con lo cual no tenemos sistema financiero para financiar la actividad privada. También generar acuerdos internacionales para habilitar mercados y bajar las tasas de los aranceles. Esto es lo que hay que hacer. Es nuestra propuesta y ojalá se haga.
— ¿Cuáles son los mercados hacia los cuales deberíamos apuntar?
— Son múltiples. Y depende de los productos. Esos mercados pueden ir desde los que estamos abriendo —por ejemplo, yo abrí la iniciativa de Japón, que está ahora vigente—, hasta los potenciales. Corea, que requiere productos de calidad en términos de proteínas de bovinos. El mayor comprador de carne de pollo, por ejemplo, está en Arabia Saudita, y está siendo provisto por Brasil. Nosotros podríamos hacerlo. Es un pollo chico, de ochocientos, novecientos gramos, es un pollo individual el que consumen los árabes, pero ese es su mercado. Indonesia es otro mercado importante que recién se está abriendo. En cuanto al cerdo, hay países importantes que son compradores.
— ¿Nosotros no estamos exportando cerdo?
— No, nosotros no exportamos, producimos poco y no exportamos nada de cerdo, teniendo los insumos para hacerlo. El 70% del coste de la producción porcina es maíz y soja y lo estamos exportando para que otros lo hagan. Por ejemplo, Chile, que no tiene ni maíz ni soja, es un gran exportador de carne de pollo y de cerdo, más de doscientas mil toneladas de cada uno. Y nosotros no lo estamos aprovechando. O sea, hay múltiples mercados y es parte de la actividad del Estado entender la dinámica y usar el sistema diplomático para objetivos concretos como este.

— ¿Quiénes son nuestros competidores en este negocio?
— Nuestros mayores competidores son los que ya lo vienen haciendo. Brasil, en algún caso, Uruguay, por marketing diferencial, en algunos otros, Estados Unidos. Para el cerdo, hay distintos competidores, pero muchos de ellos, como dije, se proveen de insumos de Argentina, como recién mencionaba el caso de Chile o incluso de los europeos, que producen mucho cerdo pero requieren maíz y soja para poderlo hacer. Es un tema que hay que tener presente. Entiendo que, a raíz de la saturación ambiental de producción, por ejemplo, en cerdo, desde Europa, y a partir del acuerdo que se firmó en mayo de este año con la Unión Europea, hay inversores españoles que están dispuestos a venir a invertir aquí en cerdos para exportar. O sea, ese es el camino. Buscar crecer, ofrecer estas ventajas que Argentina tiene, ir para adelante.
— ¿Qué nos impide hacerlo?
— Yo creo que los obstáculos son más mentales, nuestros, que del mundo. El aislamiento al que hemos sometido a nuestra economía durante estos años, que hace que cada argentino exporte la mitad que cada uruguayo, la tercera parte que cada chileno, cuando a comienzos de siglo estábamos igual que Uruguay, y solo un cuarenta por ciento abajo de Chile. Eso demuestra que ese aislamiento fue sustantivo y no derivó en ninguna ventaja para nuestros sistemas de producción.
La razón de ser de una asociación
Javier Martínez Quijano señala otras incongruencias argentinas: “Hasta hace poco importábamos cerdo hasta de Dinamarca. También de Brasil pero eso podemos decir que tiene más lógica. Ahora ya no importamos, estamos empezando a exportar un poquito, como sucede a veces: se exporta e importa a la vez, unos cortes se exportan, otros se importan, pero la producción porcina está creciendo bastante”.
En cuanto a los motivos por los que no aprovechamos estas oportunidades, señala: “Problemas estructurales, como los impuestos, la falta de rutas, la falta de energía a veces, problemas de logística, ausencia de reglas claras”.
Esto último importa mucho, aclara, porque “producir commodities es a un año, entonces el productor se las arregla en medio de estos cambios constantes, pero instalar una usina para transformar materia prima y agregar valor es un negocio de largo plazo y lamentablemente vivimos en una montaña rusa”.
“Seguimos teniendo la ventaja comparativa del vacuno, ese producto que en el mundo es premium, acá es de consumo diario”, agrega.
¿Qué habría que hacer o cambiar o mejorar para superar esos obstáculos?

“Hacia adentro, infraestructura, caminos, logística, energía, puertos. Hacia afuera, más promoción”, dice el gerente de Maizar, que ya señaló el despropósito de que la Argentina tenga un team diplomático raquítico en el área agropecuaria. “En África, por ejemplo, podríamos llevar todo el conocimiento. Toda la cadena, semillas, maquinarias, comercialización”, señala.
“La necesidad de promover esto es el eje de nuestra discusión desde la fundación de Maizar”, dice. La asociación agrupa a actores de toda la cadena del maíz y el sorgo, desde los que están en ciencia y tecnología hasta los consumidores; desde las semillas hasta el comercio, pasando por los fertilizantes, la producción agraria, industria transformadora, el comercio.
Las perspectivas son sin duda favorables para la Argentina pero eso no basta. Sin planes a mediano plazo, sin continuidad de las políticas y de las reglas de juego, pueden ser oportunidades perdidas ya que, como dijo el sabio Séneca, y nuestro país ha experimentado muchas veces, “ningún viento es favorable para quien no sabe a qué puerto se dirige”.
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ECONOMIA
El Gobierno habilitó una nueva herramienta para liquidar los sueldos de las empleadas domésticas

La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) pondrá en funcionamiento un sistema de recibo de sueldo electrónico asistido para el personal de casas particulares, una herramienta que calculará de forma automática parte de los conceptos de cada liquidación y permitirá a los empleadores revisar o modificar los montos antes de emitir el comprobante.
De este modo, se modificará la Resolución General N° 3693, que regula las modalidades de pago de aportes y contribuciones del régimen. Luego de que el mecanismo fuera aprobado por el director ejecutivo de ARCA, Andrés Vázquez, la medida entró en vigencia tras haber sido oficializada a través de la Resolución General N° 5912/2026.
Según quedó asentado en el Boletín Oficial, el cambio central incorporará la funcionalidad “Recibo Asistido” dentro del servicio digital “Personal de Casas Particulares”. Así, a partir de los datos registrados ante el organismo y de la información que cargue el empleador, la plataforma exhibirá cálculos automáticos sobre determinados componentes del salario.
Para generar el comprobante, el empleador deberá ingresar al sitio web correspondiente con clave fiscal de nivel de seguridad 2 o superior. Allí tendrá que seleccionar al trabajador, entrar a la opción “Generar recibo de sueldo” e informar el período a liquidar, la modalidad de pago, la remuneración y la cantidad de horas trabajadas.

Con esos datos, el sistema pondrá a disposición una liquidación preliminar de determinados conceptos previstos por la normativa. El empleador podrá aceptar el monto sugerido o rechazarlo. En ese último caso, se habilitará la edición del campo para cargar el importe que considere correspondiente.
También se podrán sumar ítems en el apartado “Adicionales y Descuentos”, mediante un menú con conceptos predefinidos. Una vez completada la información de la liquidación, el usuario deberá confirmar la operación para emitir el recibo electrónico.
No obstante, las autoridades aclararon que los cálculos automáticos no liberan al empleador de su responsabilidad sobre la liquidación salarial. Es decir, la asistencia del sistema no reemplaza la obligación de revisar los importes, rectificarlos cuando sea necesario e incluir todos los conceptos que correspondan en cada vínculo laboral.
A partir de los cambios introducidos en el régimen de trabajo en casas particulares, el recibo de sueldo electrónico fue reglamentado como obligatorio. De esta manera, la nueva norma precisó el procedimiento de emisión y estableció que la validación de identidad realizada mediante la clave fiscal funcionará como requisito de autenticidad del documento.
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Por ese motivo, no será necesaria otra forma de firma del empleador en el recibo generado desde la plataforma. Sin embargo, el comprobante deberá contener los datos exigidos por la legislación laboral, con el detalle de los conceptos liquidados y la información correspondiente a la remuneración del trabajador.
Además, la norma mantiene una previsión para los pagos efectuados en efectivo o para los casos en los que el trabajador solicite una constancia en papel. En esas situaciones, el recibo electrónico deberá imprimirse por duplicado: el original será entregado al empleado y el empleador conservará la copia, que deberá llevar la firma de conformidad de que percibió el pago.
El organismo mantendrá el acceso digital a los comprobantes de pago realizados por las modalidades habilitadas. Tanto empleadores como trabajadores podrán visualizar información vinculada a aportes, contribuciones y recibos dentro de los servicios disponibles con clave fiscal.
En línea con esto, los empleados registrados en el régimen de casas particulares tendrán acceso a una constancia de pago de aportes y contribuciones desde el apartado “Ver Aportes” del servicio web. Además, podrán consultar los recibos de sueldo emitidos por sus empleadores dentro de la sección “Detalle del Trabajo”.

Por otro lado, la resolución detalló que los trabajadores podrán revisar los pagos de aportes, contribuciones e intereses registrados para cada período mensual, conocer los saldos existentes y calcular los intereses adeudados cuando haya pagos fuera de término desde el sistema denominado “Cuenta Corriente de Monotributistas y Autónomos”.
A su vez, la plataforma permitirá imprimir los formularios necesarios para cancelar intereses. Entre ellos se encuentran los formularios F. 102/RT, F. 1350 y F. 575/RT, según se trate de obligaciones del empleador o de pagos voluntarios realizados por el trabajador.
Otro de los cambios introducidos por la actualización del régimen de aportes voluntarios permitirá que los trabajadores de casas particulares puedan acceder a prestaciones del Sistema Nacional del Seguro de Salud cuando la carga horaria no alcanza el umbral requerido o cuando busquen incorporar a integrantes de su grupo familiar primario.
En el caso del titular, se podrá abonar mensualmente la diferencia entre el aporte correspondiente a una jornada de 16 horas semanales o más y el aporte obligatorio ingresado por el empleador —o por varios empleadores, si los hubiera—. Ese pago adicional habilitará el acceso al Programa Médico Obligatorio (PMO).
Para sumar a cada integrante del grupo familiar primario, el trabajador deberá pagar un importe equivalente al aporte previsto para quienes trabajan 16 horas semanales o más. Del total de esos montos, el 15% se destinará al Fondo Solidario de Redistribución.
Los pagos voluntarios deberán realizarse a través del volante F. 575/RT. Los importes, además, no podrán ubicarse por debajo de la cotización mínima prevista por la normativa vigente, junto con el aporte correspondiente al Fondo Solidario.
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ECONOMIA
¿Qué va a pasar con la venta de autos?: octubre arrancó para abajo, pero hay un dato que proyecta 50.000 unidades




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