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El “método Heinze” que potenció al Arsenal, lo llevó a ganar la Premier League y alcanzar la final de la Champions

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Gabriel Heinze y su amigo Mikel Arteta llevaron al Arsenal a la final de la Champions League (REUTERS/Hannah Mckay)

El Arsenal y el Paris Saint-Germain se citan este sábado desde las 13 horas en el estadio Puskas Arena de Budapest, Hungría, para disputar la final de la Champions League, y entre los hombres del banco londinense habrá un argentino con historia en ambos clubes: Gabriel Heinze, que resignó el mando de un equipo propio para convertirse en la mano derecha de Mikel Arteta y que, desde ese rol, transformó al elenco inglés en la escuadra más difícil de perforar de toda Europa.

La historia de Heinze con este partido arranca mucho antes de que existiera la posibilidad de jugarlo. A principios de la temporada 2001/02, dos futbolistas que aún no imaginaban que algún día estarían parados en el borde de un campo de juego compartieron vestuario en el PSG: el mediocampista vasco Arteta y el defensor central, el Gringo.

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Ahí nació una amistad que sobrevivió carreras, continentes y más de dos décadas. Fue esa misma amistad la que, a mediados de 2025, llevó a Arteta a insistirle a Heinze para que se sumara al cuerpo técnico de los Gunners y al argentino a aceptar una condición que, para alguien con su trayectoria como director técnico, resultaba poco habitual: dejar de mandar para colaborar.

Heinze, pilar fundamental en la transformación defensiva del Arsenal (Reuters/Matthew Childs)
Heinze, pilar fundamental en la transformación defensiva del Arsenal (Reuters/Matthew Childs)

La llegada de Heinze al Arsenal se produjo tras la salida de Carlos Cuesta, quien partió hacia la Serie A para asumir la conducción del Parma con apenas 29 años. El puesto vacante le abrió la puerta al argentino, que en julio de 2025 aterrizó en Londres con el encargo específico de potenciar la línea defensiva de un equipo que ya era competitivo, pero que necesitaba dar un salto en su consistencia.

Lo que ocurrió después quedó registrado en las estadísticas: el Arsenal recibió apenas tres goles en los primeros once partidos de la temporada, con únicamente Liverpool, Manchester City y Newcastle United capaces de marcar. Al cierre de la Premier League, el equipo acumuló 27 goles en contra en 38 encuentros, la valla menos vencida del torneo. En la Champions, la cifra fue de 6 tantos en toda la competencia.

El Daily Mail fue uno de los primeros medios en detallar la metodología del argentino dentro del club. Según el periódico británico, Heinze dirige sesiones de entrenamiento de alta exigencia, con rutinas de uno contra uno y trabajo intenso de posicionamiento táctico orientadas al bloque defensivo.

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Heinze en su paso por Newell´s, el último en el fútbol argentino (Fotobaires)

El medio británico describió que el argentino “es muy respetado por los jugadores y no se anda con rodeos. Saben que no está en el club para andar con rodeos”. Esa cultura de trabajo sin concesiones, que en su etapa como DT principal en Atlanta United generó rispideces -futbolistas de ese plantel describieron sus días con Heinze como un “infierno” por la dureza del régimen-, encontró en el Arsenal un terreno donde fue recibida con otra disposición.

El arquero español David Raya fue uno de los primeros jugadores en dar cuenta del cambio. “Heinze aporta muchos cojones, nos aprieta mucho. Solo quiere lo mejor para el grupo, en especial para los del bloque defensivo. Nos dice en cada partido dónde nos pueden hacer daño, y logramos otro arco en cero”, afirmó el guardameta.

Uno de los beneficiados más directos de su trabajo fue el joven lateral izquierdo Myles Lewis-Skelly, a quien el argentino orientó en la precisión de los centros al área y en su capacidad de aportar en acciones ofensivas, según fuentes internas del club citadas por el Daily Mail.

Arteta, que suele ser reservado sobre los detalles internos del equipo, hizo una excepción al hablar de su colaborador. Antes de un partido de Champions ante el Atlético de Madrid, el técnico español fue directo: Gabi aportó algo diferente: esa voluntad de ganar. Esa experiencia para ganar y elevar el nivel, la ambición y el empuje de alguien al máximo. Es extraordinario en eso. Si alguien te dice ‘si haces eso, tendrás éxito’, y sabes que lo ha hecho y que lo ha logrado, hay mucha credibilidad en ello”.

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La relación entre ambos, según recordó el propio Arteta, tiene raíces más profundas que la mera afinidad táctica. “Estuvieron a mi lado todo el tiempo, detrás de mí, guiándome en todo lo que tenía que hacer en mi vida profesional, cómo tenía que entender el juego, y fueron una inspiración para mí”, sostuvo el entrenador al referirse a sus años junto a Heinze y Mauricio Pochettino en París.

El camino de Heinze hasta Budapest estuvo lejos de ser lineal. Discípulo de Marcelo Bielsa en la selección argentina, ganó el oro olímpico en Atenas 2004 y acumuló 73 partidos con la Albiceleste, con tres goles y participación en finales de Copa América y Copa Confederaciones.

Como futbolista de clubes recorrió Manchester United, Real Madrid y Olympique de Marsella, donde obtuvo títulos en tres ligas distintas. Esa trayectoria ganadora fue también la que lo llevó a chocar de frente con las jerarquías establecidas. El brasileño Cicinho, ex compañero suyo en la Roma, recordó en una entrevista con La Gazzetta dello Sport un episodio que marcó el final de Heinze en el club romano: tras una derrota, la entonces presidenta Rosella Sensi irrumpió en el vestuario y cuestionó el carácter del plantel.

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Heinze esperó que Francesco Totti, como capitán, respondiera al llamado. Totti le dijo: “No te preocupes, te llegará el sueldo de todas formas”. La réplica del argentino fue inmediata: le dijo al ídolo de la Loba que no podía ser capitán del equipo. Desde ese momento, el Gringo no volvió a pisar un campo de juego con la camiseta romana.

Ya retirado, su primera experiencia como DT fue en Godoy Cruz, breve y sin mayor trascendencia. Luego tomó las riendas de Argentinos Juniors en la B Nacional, arrasó el campeonato de punta a punta y logró el ascenso. En Vélez Sarsfield permaneció tres temporadas y dejó huella no por títulos, sino por la proyección de varios jugadores de cantera que luego fueron vendidos por cifras millonarias: Nicolás Domínguez, Thiago Almada, Álvaro Barreal y Luca Orellano, entre otros.

En Newell’s Old Boys, su último paso en el fútbol argentino, estuvo a un paso de dirigir a Lionel Messi: el astro tenía acordado un período de seis meses en Rosario antes de partir a la MLS, pero el ataque armado al supermercado de la familia de Antonela Roccuzzo precipitó su traslado a Inter Miami y el plan se desarticuló. El reencuentro entre ambos quedó reducido a unos minutos en el vestuario del Coloso Marcelo Bielsa, durante la despedida de Maxi Rodríguez.

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Tras ese ciclo en Newell’s, Heinze se tomó un período de reflexión durante 2024 y rechazó propuestas tanto del fútbol argentino como del exterior. Arteta lo llamó para sumarlo al Arsenal con tiempo de anticipación, pero recién lo convenció a mediados de 2025.

El anuncio oficial del club fue elocuente: “Heinze, ex internacional argentino, aporta al club una gran experiencia como jugador y entrenador. Estamos entusiasmados con su incorporación al cuerpo técnico del primer equipo masculino y le damos la bienvenida a él y a su familia al Arsenal”.

Heinze tendrá su cita más alta como integrante de un cuerpo técnico. El Arsenal, campeón de la Premier League por primera vez en 22 años, buscará en el Puskas Arena de Budapest el único título que nunca figuró en su palmarés: la Champions League. Del otro lado del campo estará el PSG, el club donde el Gringo y Arteta forjaron la amistad que los trajo hasta acá.

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Mohamed en Rincón Stone: futuro en Boca, final con PSG, charlas con La Volpe y más

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“Huracán para mí es todo”. Antonio Mohamed fue uno de los grandes protagonistas de Rincón Stone, el ciclo de entrevistas que lleva adelante Daniel Osvaldo en una producción de Olé y La Canchita. El Turco repasó su historia como jugador y entrenador, recordó sus inicios junto a Dani en el Globo, habló de su paso por Boca, Independiente y México, y contó detalles de su manera de entender el fútbol: el grupo por encima de todo, la alegría como método y una identidad clara para salir a jugar. También se refirió a su deseo de dirigir a la Selección, la espina que le dejó Europa y la posibilidad de, algún día, volver a Huracán como presidente. Una charla imperdible con uno de los técnicos argentinos más ganadores.

—Venís de salir campeón como siempre, en el Toluca. ¿Te acordás de cuándo me tuviste en Huracán?

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—Obvio, Dani me puteó mucho en un partido en la cancha de Aldosivi. Él estaba vendido a Italia y yo no lo quise poner.

—“Sos un vigilante, ¿cómo no me vas a poner? Me vienen a ver hoy”.

—¿Sabés cómo estaba la cancha de Aldosivi? A ver si le arruino la carrera a este pibe. Te puse 15 minutos porque vinieron a verte y eran medio picantes. Me puteó a mí, y yo después lo encontré muchas veces y le dije: “Yo no voy a arriesgar al pibe”. No por él, sino porque nos pagaban el sueldo con su venta, jajaj…

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La entrevista de Daniel Osvaldo al Turco Mohamed en Rincón Stone.

—¿Seguís con el estilo de entrenamiento alegre, como hacías con nosotros en Huracán? Yo me acuerdo que era muy lúdico todo.

—Seguimos con el estilo de trabajo de mucha alegría. Obviamente, yo me acuerdo que en esa época tenía una idea táctica revolucionaria. Imaginate que vos te fuiste y llegó una evolución del equipo. El Cordobés, Larrivey, Poggi, hasta que se soltaron. El fútbol en general era tirársela al 9 en esa época. Era un equipo muy técnico. Cuando te fuiste, perdimos la final. Y después, al otro año, ascendimos ganandole bien a Godoy Cruz.

—A vos te gusta ganar con tu sello.

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—Llegamos al ascenso con nuestro sello e identidad. Yo con el Cordobés le expliqué todo. Le dije que tenía que jugar 20 metros más adelante porque lo tenían como un picapiedra, pero jugaba espectacular. De hecho, después de eso se lo lleva Estudiantes para reemplazar a Verón. No le fue bien porque se peleaba con todos, viste cómo era.

—¿De ahí te fuiste al Rojo? Te quieren mucho ahí, no solo porque saliste campeón. Yo tengo amigos que te adoran.

—No, me fui a Colón en Primera. Estuve dos años. Con Independiente salimos campeones de la Sudamericana con nada. Cuando llegué a Colón, el equipo estaba casi descendido, fui y nos salvamos del descenso. Una vez salvados, empezamos a construir un equipo. Busco pibes que tengan buena relación con el equipo. Me gustan los cancheros que sean queribles por el grupo. Yo, por encima de todo, pongo el grupo. A mí me gusta el jugador que sea técnico, que tome decisiones y que me desafíe, siempre y cuando tenga un ida y vuelta con respeto.

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—No sos un técnico que diga: “Es así o así”.

—No me pasan mucho esas charlas porque es lo que dijiste vos. Porque si vos jugás de delantero, te llegan 200 pelotas. Después depende del delantero. Cuando vas con el conocimiento y te ven que le das información, se va generando el vínculo. ¿Te acordás que practicamos los laterales de cabeza al arquero y salimos jugando? Me pasaba que cuando era jugador… Yo debuté 20 años antes que vos, en 1985. Yo veía que los tipos eran malísimos. Iba a la cancha de Cipolletti y me gritaban: “Marcá al 3, marcá al 4”. Yo quería jugar a la pelota, encararlo, uno contra uno. Después ibas a la cancha de Huracán y te divertías porque les pegabas un baile…

La entrevista de Daniel Osvaldo al Turco Mohamed en Rincón Stone.La entrevista de Daniel Osvaldo al Turco Mohamed en Rincón Stone.

—¿Te acordás de esa época en Huracán, en 2005?

—Un día viene Guggi y me dice: “Turco, tenemos un problema”. Le pregunto si pasó algo con los pibes y me dice: “No tenemos dónde ir. Les debemos a todos los hoteles. Les debemos mucho”. Ese partido hiciste un golazo vos, picándola, con Racing de Córdoba. Ese día puse a todos los pibes: vos, Juancito Sosa…

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—Ese día ganamos bien, me acuerdo.

—Estaba Larrivey, estaba Dani, estaba Hernández. Ese terminó con vos adelante. Joaquín apareció a los 20 días en Alemania. Estabas vos fachero, él fachero con los ojos claros. Larrivey apareció y me dice: “Me fui a Alemania por una publicidad”. Mauro Milano y él, con el Cabezón.

—Estamos en el Senior con los chicos de Huracán.

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—Me escribió Fede Poggi. Voy a ir a verlos y a comer un asado.

—¿Te imaginabas, cuando jugabas, que ibas a ser entrenador?

—Sí, me lo imaginaba porque tuve una carrera corta. Yo todo lo que hice joven. Debuté en la mayor, tuve una lesión y mi carrera cambió. Me compró la Fiorentina y, cuando yo vuelvo acá… Allá me ofrecen ir al Zaragoza. En ese momento no existía España: era Barcelona, Real Madrid y el Calcio. A mí me compran con Bati y Latorre, los tres juntos. Bati se queda, Diego se vuelve, y yo tuve la chance de quedarme, pero como cuarto delantero. Ahí aparece Boca y me vengo a Boca. Ahí aparece el famoso gol con Huracán.

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—Te voy a mostrar algo. Mirá estos dos álbumes: en Boca y en el Rojo. ¿Cuánto valen ahora? Jaja.

—Primero fue Boca y después en Independiente. Me quedo con Mohamed de Boca, porque arranqué con cinco goles en seis partidos. Sucede el partido de Huracán…

El gol errado del Turco ante Huracán

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—No te creo que la tiraste afuera a propósito.

—Es mentira, es imposible. El Maestro Tabárez me dice: “Se está hablando esto”. Suceden cosas. Si buscás las imágenes, cuando yo salgo del túnel había cantos en esa época. Estaba Giunta, Navarro Montoya, Simón y yo. Salgo y toda la gente de Huracán empezó: “Turco, Turco”, y la de Boca también. Pasa este momento y la gente de Huracán empezó a cantar: “El Turco los cagó…”. No me ayudaron para nada. Me clavaron los clavos en el ataúd. Cada pelota me chiflaban y Tabárez me sacó, y no jugué más. Yo entrenaba todos los días y no jugaba. Un día me dijeron: “Jugá en Tercera”, y le dije que no. Ahí le agarré el gusto a la joda, cobraba de Boca y de Italia y no jugaba. ¿Qué hacía los fines de semana? Ahí volví a Independiente y no pude cambiar.

—Después te vas a México.

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—Tenía para ir a otros equipos de México. Me pagaban mucha plata. Me dicen que es un equipo que recién ascendió. Me puse a entrenar un mes y les pasé el trapo. Estos tipos fueron y le compraron mi pase a la Fiorentina a los siete meses. Yo les decía que no firmaba. El Coco me llevaba a la Selección del 94 porque ganábamos todos los partidos. Yo ya no estaba, yo solo ponía la música, jaja. En Inglaterra, en Wembley, meto los dos centros de gol. El Coco ahí dijo: “No lo sacó más”. Entraba antes en la lista que Ruggeri y Caniggia.

—¿Cómo era el Coco como DT?

—Era como yo. Valoraba el grupo. No era tan cercano, era un padre con la mirada. Muchas veces les digo a mis jugadores que no se pasen de la raya. Si estamos bien en Cancún, no te vayas a República Dominicana. No te pases de la raya. Si un día te tenés que pasar es con comunicación, y ahí está todo bien. Todo se mantiene dentro de la cancha: si rendís, seguís.

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—Nosotros en Toluca tenemos una manera de jugar que los chicos están convencidos que vamos a someter al rival, más de local. Movemos la pelota, tac, tac, tac… Recuperamos la pelota, los centrales juegan en mitad de cancha y eso es porque también tenemos un césped mojado y bien cortado, y además tenemos altura. Toluca es el lugar que más altura tiene, alrededor de 2600 metros. Bolivia tiene altura y no marca la diferencia. Tenés que tener un buen equipo. En el Toluca estoy cómodo.

—Monterrey fue muy importante.

—Monterrey es el equipo que más cariño le tengo. Toluca también, en este último año. Yo jugué en Monterrey. Jugué cinco años en Toros Neza y ahí me compra Monterrey, donde jugué tres años. Yo, en el 2000, tenía tendinitis con el tendón rotular. Era operarse o todos los días hacer recuperación, pero no podías hacer fuerza en las piernas. La fui perdiendo. Entonces, ¿qué hacía? Les decía: “Andá para allá, para acá”. Ya era técnico a los 30 años y a los 32 me retiré. A los 33 años fui técnico-jugador en el Zacatepec, un club de la segunda de México. Me sacaba solo, porque quería que el equipo jugara de una manera, pero conmigo no se podía. Le decía al profe que me mande a calentar, para dar indicaciones. Era buenísima.

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—Vos siempre fuiste un jugador más, pese a ser el técnico. ¿Lo seguís siendo? ¿Seguís haciendo trampa en el fútbol tenis?

—Vos me agarraste muy joven. Ahora ya no juego más. Desde que te gané no juego más.

—Yo jugaba con vos. ¿Te pensás que soy boludo? La única manera que tenía de ganar era jugar con el técnico. Yo te la dejaba a media altura y vos sacabas unos latigazos… Pero si no se la dejabas perfecta, te liquidaba. ¿Y qué significa Huracán en tu vida?

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—Para mí es todo. Me crié y fue mi primer club como DT. Yo vuelvo de afuera tras el fallecimiento de mi viejo. Me cayó la ficha. Porque cuando vos estás afuera, decís: “No vuelvo más”. Es distinto como jugador, porque sabés que te ibas. Pero cuando volvés y ves a los afectos… Me encuentro con mi hermano, con mis hermanas y mis amigos. Les dije que me quedo hasta mitad de año y justo me llamó Huracán. Me llamó Labruna y no conocía nada. Fui a ver el partido ante Tiro Federal y decía: “Lo que tenemos que trabajar con estos pibes…”. La gente se alteraba, era la herencia. Hoy sigue siendo parecido. La gente necesita un campeonato, pero no se consigue de un día para el otro. Es trabajo.

—Vos hasta que ascendiste tuviste dos años para prepararlo.

—Yo chocaba mucho con los dirigentes, porque me decían que tenía que ascender ya. Yo les decía que si potenciábamos a algunos chicos, el club iba a crecer, y me pedían ya. Vos podés traer cinco jugadores de Nacional B. Nosotros enfrentamos grandes equipos contra ustedes, que eran todos pibes. Vos, Migliore, Zellay, Andújar, Ale Alonso, Monzón, Sosa…

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Su sueño de ser presidente de Huracán

—¿Volverías a Huracán como DT? ¿Cómo presidente?

—Como entrenador ya no. Ser presidente me gustaría, pero lo miro de reojo en los últimos años. No digo que no. Es un anhelo mío. Veo lo que pasa con Milito, Riquelme, y la ingratitud es pesada. Lo pienso. A Milito, que está hace poco, lo insultan. Cuando entrás a conducir, hay otra. La gente te empieza a mirar diferente porque piensan distinto, pese a que todos deben mirar el club. A mí me decían que fui a robar a Huracán. Yo le daba plata a Guggi para que vaya a comprar al Mercado Central y haya para comer. Hacíamos todo con amor. Ponía videos, teníamos películas en DVD, queríamos concentrar ahí. Había un mexicano que filmaba los entrenamientos y partidos y nosotros se los mostrábamos. Ustedes no se van a acordar porque eran pendejos.

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La Selección de Argentina y de México

—¿La Selección te gustaría dirigir?

—Yo podría dirigir México o Argentina. Tuve chances de otras selecciones, pero no me veo cantando otro himno que no sea el argentino. En México llevo media vida y media acá en Argentina. Pero a México le cerré las puertas porque me tenían que elegir para este Mundial, estuve candidateado, me reuní con todos, pero no. Ya estoy en equipos. De los 26 de la lista, dirigí alrededor de 16. A Raúl Jiménez lo hice debutar en el América y lo llamé al Cholo para que lo lleve al Atlético Madrid. Me hubiese gustado, porque conozco mucho el fútbol mexicano. Lo de jugar bien lo saqué de la liga de México. Yo juego con nueve u ocho extranjeros. Tengo un lateral izquierdo y Alexis Vega que van a la selección de México. Después tengo dos uruguayos, tengo a Santi Simón, Paulinho, que es portugués; Franco Romero, que es el 5 que la rompe, y Nico Castro, que lo trajimos del Elche. Yo encontré a Castro, Simón y Romero.

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—De Europa te quedó la espina.

—A los DT argentinos en España no nos quieren. Allá es bloque corto, posesión. Cuando llegué al Celta no me dieron tiempo. Yo quería ajustar en lo defensivo. Es un equipo que siempre tiene que jugar bien. Recibían 60 goles, pero me dieron solo 12 fechas. Había un partido con el Getafe, el equipo más sudamericano de Europa, entonces qué se me ocurre hacer: cuando meten dos delanteros para tirar pelotazos, saco un volante y meto un central. En ese momento, me hacen el gol. Sacaron los pañuelos y me tildaron de defensivo. Ahí no la revertís más. Yo no me sentía querido. Yo necesito eso. En Toluca es así. Me quieren. En Boca me sentí querido en el murmullo de la gente, cuando soné esta última vez. Ya va a llegar Boca… Yo en España no me sentía de esa manera.

-Estoy de acuerdo con eso de Boca. En el último tiempo, con respeto a todos los entrenadores que estuvieron, no se viene haciendo…

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—Yo creo lo mismo, que hay que hacer carrera para dirigir a Boca. Yo lo dije con Scaloni, que salió bien. Algunos dijeron que había que respaldarlo y salió bien. Yo creo que hice todo, pero ahora apunto a enfrentar al campeón de la Libertadores (en la Copa Intercontinentasl de fin de año), que sé que le vamos a hacer un gran partido, y después el PSG (campeón de Champions). Que, obvio, lo voy a salir a atacar. Con Monterrey tuvimos once tiros contra seis ante el Liverpool. Lo perdimos al 91’ y Alisson fue la figura. Obvio que quería ganar, pero me quedé con eso. Lo único que le pedía a Dios era tener ese partido. Yo quiero tener el arco cerca y vamos a jugarle mano a mano. Yo, si juego con el PSG, voy a salir a jugarle mano a mano. Me gusta Luis Enrique, pero no me gusta que regale la pelota cuando la tira afuera. Es como regalar a tu novia, no la podés regalar, la pelota.

—¿Qué técnicos te gustaban cuando arrancaste?

—Yo comparto muchas cosas de La Volpe. Aprendí mucho de él, me gusta cómo juegan los equipos de Guardiola y Luis Enrique. Me gusta más Luis, porque sus equipos tienen verticalidad.

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—Con Luis, en la Roma, jugábamos más a perder la pelota y recuperar rápido.

—Yo en Toluca busco lo mismo, porque muchas veces se me tiran atrás.

—Ahora que nombraste a La Volpe, ¿qué le pasó en Boca?

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—Él no tiene empatía con los pibes. Hay un momento cuando llegan esas cosas, es difícil. Yo, en ese momento, estaba en Huracán, nos concentramos a metros de ellos. Yo todas las noches me iba a tomar un café con él y me quedaba con él hablando de fútbol. Me acuerdo que él me hacía una pregunta. Yo tenía a Joaquín Larrivey y Mauro Milano. Él me decía: “Pero, ¿a quién marca el 5 acá en Argentina?”. Y yo le dije: “Viene un 9”. Y él me dijo: “¿Cómo hago yo para que Palacio o Palermo sigan al 5?”. Ahora juego contra todos mano a mano.

—Ahora le tenés que ganar al PSG.

—Primero tenemos que jugar contra el campeón de la Libertadores, a ese le vamos a ganar. Y si jugamos contra el PSG, venís vos allá a ver el partido.

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Antonio Mohamed,Toluca,Rayados de Monterrey,Selección de México

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La frase de Bono que ilusionó a los hinchas de River Plate tras la eliminación de Marruecos del Mundial 2026

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El arquero Yassine Bounou —»Bono» para el mundo del fútbol— dejó el Mundial 2026 por la puerta de los cuartos de final, eliminado por Francia en Boston, pero con una frase en zona mixta que encendió a los hinchas de River Plate: dijo sentir al club de Núñez como “familia” y no descartó vestir el buzo millonario si las circunstancias lo permiten.

La derrota ante los galos fue por 2-0, con goles de Kylian Mbappé y Ousmane Dembélé en el segundo tiempo. Antes del descanso, Bounou había atajado un penal al propio Mbappé y mantenido vivo a Marruecos durante una hora. Pero la eliminación llegó igual, y con ella, la zona mixta. Fue allí donde el guardameta del Al-Hilal respondió la pregunta que los hinchas millonarios aguardaban.

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“Yo siento a River como familia mía y siempre cuando hablé con gente de River, con jugadores o con otra gente, exjugadores, siempre hay ese cariño”, afirmó Bounou ante los periodistas. La consulta era directa: si los hinchas podían ilusionarse con verlo alguna vez con los colores del club. La respuesta no fue un sí rotundo, pero tampoco fue un cierre de puerta.

“No depende de mí, porque al final yo tengo contrato con otro club. River está funcionando muy bien, tiene dos arqueros que son muy buenos. Si en algún momento se pueda dar, pues estaría bien. Si no, yo seguiré siendo un hincha más”, dijo el marroquí.

Bounou estuvo en la tribuna del Santiago Bernabéu para la final de la Copa Libertadores 2018 entre River y Boca, partido para el que se «lesionó» en el Girona con tal de no perderse el encuentro

El vínculo de Bono con River no es reciente ni circunstancial. Nació el 5 de abril de 1991 en Montreal, Canadá, aunque a los tres años regresó con su familia a Casablanca, Marruecos. Fue allí donde, de niño, recibió una camiseta argentina y adoptó a Ariel “el Burrito” Ortega como su gran referente futbolístico. La identificación fue tan profunda que llegó a nombrar a su perro “Ariel” en su honor.

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Esa pasión fue creciendo con los años hasta materializarse en gestos concretos. Cuando se disputó la final de la Copa Libertadores 2018 entre River y Boca en el Santiago Bernabéu, Bounou estaba en la tribuna. Por entonces militaba en el Girona y se “lesionó” días antes del partido para no perderse el encuentro. El dato habla de un fanatismo que trasciende lo declarativo.

Sus espejos bajo los tres palos también apuntan en esa dirección. Entre los porteros que Bono toma como referencia figuran Amadeo Carrizo, Ubaldo Fillol, Germán “Mono” Burgos —con quien mantiene amistad— y Franco Armani. Un arco de influencias que pasa, casi en su totalidad, por el fútbol argentino.

En 2023, al momento de firmar su contrato con Al-Hilal hasta 2028, Bounou ya había dejado abierta la posibilidad de intentar cumplir ese deseo una vez vencido su vínculo con el club saudí. “Es algo pendiente que tengo, sinceramente. Es uno de los sueños que tengo y me encantaría que algún día se cumpla”, declaró entonces en diálogo con TyC Sports. En esa misma entrevista, el portero fue claro sobre sus condiciones: “No quiero hacerlo solo por llevar el escudo. Quiero llegar y rendir. Si no lo siento así, no iría”.

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Bounou atajó un penal a Mbappé en los cuartos de final del Mundial 2026, el primero que el delantero francés falló en una Copa del Mundo (REUTERS/Omar Aziz)
Bounou atajó un penal a Mbappé en los cuartos de final del Mundial 2026, el primero que el delantero francés falló en una Copa del Mundo (REUTERS/Omar Aziz)

La actuación de Bounou en el Mundial 2026 le da peso a esa ilusión. En el partido ante Francia atajó el penal de Mbappé —la primera vez en la carrera del delantero del Real Madrid que falló desde los once metros en una Copa del Mundo— y se convirtió, según datos de Opta, en el primer portero marroquí en detener un penal durante el tiempo reglamentario de un Mundial.

Además, estableció un récord absoluto en la historia del torneo: siete penales fallados por sus rivales entre tiempo reglamentario y tandas, superando a figuras como Harald Schumacher, Sergio Goycochea, Cláudio Taffarel, Iker Casillas, Danijel Subašić y Dominik Livaković, todos con cinco.

Pese a todo eso, Marruecos quedó fuera. El equipo de Mohamed Ouahbi llegó al partido sin Ismael Saibari, su máximo goleador del torneo, y no logró un solo remate al arco hasta el minuto 82. Mbappé abrió el marcador en el 60 y Dembélé amplió la ventaja seis minutos después, en un contragolpe que la defensa africana no pudo contener.

Bounou inició su carrera en las inferiores del Wydad Casablanca antes de dar el salto a España, donde pasó por el Atlético de Madrid (filial), el Real Zaragoza y el Girona. Alcanzó su mayor proyección en el Sevilla, club con el que se consagró dos veces campeón de la UEFA Europa League, antes de su transferencia al Al-Hilal en agosto de 2023. A nivel selección, debutó con Marruecos en 2013 y se convirtió en figura de la histórica campaña del Mundial de Qatar 2022, torneo en el que los Leones del Atlas llegaron a semifinales. Su contrato con Al-Hilal se extiende hasta 2028.

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Los cambios que prepara Lionel Scaloni para enfrentar a Suiza por el Mundial 2026

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Lionel Scaloni. Foto: EFE

El plantel de la Selección Argentina ya se prepara para lo que será el duelo ante Suiza por los cuartos de final del Mundial 2026. Y luego de la sufrida victoria ante Egipto en los 16avos, Lionel Scaloni podría realizar algunas modificaciones en el once titular para el duelo ante los europeos. 

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Este jueves 9 la Selección Argentina tuvo una de sus últimas prácticas pensando en lo que será el enfrentamiento ante Suiza que se jugará en Kansas. Y por ahora Leonel Scalóni no paró el equipo.

Si bien podría haber alguna modificación, todo indica que Lionel Sscaloni tendría decidido mandar al equipo base que jugó frente a Egipto, esto porque el entrenador tal y como lo dijo en la conferencia de prensa, considera que la Selección Argentina dominó el partido ante los africanos, puesto que generó chances de gol que lamentablemente no se pudieron concretar y que el fallo estuvo en algunos desajuste defensivos. 

Es por ello que, a diferencia del último encuentro en el que hubo tres cambios con respecto al partido ante Cabo Verde, para enfrentar a Suiza, Lionel Scaloni no tocaría mucho el equipo, aunque de todas maneras hay dos dudas que están desde que inició el Mundial 2026. 

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Las dudas de Scaloni

La primera de las dudas está en la zona defensiva más concretamente en el lateral derecho. Y es que si bien Nahuel Molina viene siendo el titular,no ha mostrado su mejor versión por lo que el escalón y podría probar con Gonzalo Montiel que si bien tampoco ha ha tenido una buena actuación en lo que va del mundial, fue clave para el empate de la selección ante Egipto. 

Otra duda eterna en el ciclo de Lionel Scaloni es la elección del 9. Y es que Lautaro Martínez venía teniendo actuaciones flojas en el Mundial y el DT optó por mandar a Julián Álvarez de titular frente a Egipto, pero el ex Atlético Madrid no respondió de la mejor manera y cuando el toro entró, fue decisivo puesto que en el segundo gol peleó la pelota que finalmente llegó a Messi y en el tercero puso un preciso pase para el tanto de Enzo Fernández, por lo que podría volver al 11.

Todas esas dudas se disiparán en el último entrenamiento, que será este viernes en donde Lionel Scaloni sacará conclusiones y decidirá quiénes serán los jugadores que salgan como titulares para enfrentar a Suiza y buscar un lugar en las semifinales del mundial 2026.

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Probable formación de la Selección Argentina ante Suiza, por el Mundial 2026

Emiliano Martínez; Nahuel Molina o Gonzalo Montiel, Cristian Romero, Lisandro Martínez, Nicolás Tagliafico; Rodrigo De Paul, Enzo Fernández, Leandro Paredes, Alexis Mac Allister; Lionel Messi y Julián Álvarez o Lautaro Martínez.

Selección Argentina,Mundial 2026

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