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El “respiro frágil” de Milei: el oficialismo finge demencia, abraza la interna y se ilusiona con la economía

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Javier Milei apareció en el balcón más famoso de la Casa Rosada con cara sonriente, semblante relajado y ya sin el saco que lo había acompañado durante la celebración del 25 de Mayo. No se lo anticipó a ninguno de sus colaboradores más estrechos, pero estaba a punto de encarar una misión política compleja que nada tenía que ver con saludar a los seguidores que se habían acercado a Plaza de Mayo. Primero buscó a Santiago Caputo. Después a Martín Menem. Los rodeó con los brazos, los acercó a su cuerpo y les regaló, en cuestión de segundos, un respaldo público que iba a dar que hablar. Fue una escena breve, pero cargada de sentido. El Presidente no tenía que abrazar a dos de sus más importantes dirigentes; tenía que abrazar una interna. Eso sí: a cada uno lo palmeó por separado y no hubo ni un intento de generar una charla compartida; aunque venían de una celebración religiosa en la Catedral Metropolitana, ni Dios le otorga ciertos milagros a La Libertad Avanza y sus problemas de familia.

Desde un rincón del Salón Eva Perón, que funciona como el punto de acceso directo al espacio que vio nacer el “Día de la Lealtad” y a Diego Maradona levantar la Copa del Mundo, uno de los ministros que observó los movimientos de Milei, Caputo y Menem desde otra perspectiva visual compartió una reflexión espontánea a otro miembro del oficialismo. “Está todo roto y va a seguir estando todo roto, pero esto va a ayudar a bajar un poco los decibeles”, le dijo. Sin hacer ninguna mueca extraña para no despertar suspicacias, su interlocutor asintió con la cabeza y buscó su silla para encarar la reunión de gabinete que arrancaba en ese mismo instante y que se iba a extender durante una hora. Como era de esperar, ese día no hubo ninguna referencia a peleas intestinas.

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Con su gesto del feriado patrio, Milei no estaba forzando una reconciliación: simplemente estaba agitando una bandera blanca. Venía de jornadas extenuantes en las que los roces en el corazón del poder no solo habían pasado el umbral de lo razonable sino que habían tapado todos los intentos de retomar el control de la agenda. El asesor sin cartera con sus “fuerzas del cielo” y los karinistas hermanos Menem se habían tirado misiles teledirigidos y convertido cada tuit, cada declaración y cada filtración en una intensa batalla por la botonera violeta. Por eso, el mandatario puso orden a su manera. “Si se tienen que matar, no lo hagan delante de las cámaras ni tan a la vista de todos en las redes sociales”, fue el mensaje que pareció decodificar el ecosistema libertario. ¿Cuándo puede estallar el próximo conflicto? Misterio.

Javier Milei, Santiago Caputo y Karina Milei, el Triángulo de Hierro reeditado

Con el tono que se dejó seteado el lunes y las aguas más calmadas, el Presidente tuvo una semana menos mala, pero no necesariamente buena. El Gobierno, admiten en el primer piso de Rosada, consiguió un “respiro frágil pero táctico”: gestualidad de unidad, señales económicas algo más amigables, una nueva tanda de encuestas que sugieren que la caída en la aprobación popular podría haber encontrado un piso, una oposición dispersa y menor ruido mediático. Aun así, en los sótanos del liberalismo siguen crujiendo los problemas y desafíos. “Debajo, la máquina sigue haciendo ruido. En el medio, continuaremos practicando el gran deporte nacional: fingir demencia”, analiza un dirigente.

Paréntesis necesario: LLA recibió con incomodidad las sentencias filosas de la homilía del arzobispo de Buenos Aires, que el propio Jorge García Cuerva amplió en una entrevista con Infobae en vivo: “Algunas situaciones de violencia que son habilitadas por los dirigentes”. La inminente confirmación de la visita del Papa León XIV a la Argentina alcanzó para mantener a raya cualquier vocación de conflicto.

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Segundo paréntesis necesario: lo que se vio en esas horas de aniversario de la Revolución de Mayo fue tan importante como lo que no se mostró. La transmisión oficial del Tedeum fue cuidadosa con algunas presencias e implacable con otras ausencias televisivas. Patricia Bullrich estuvo, pero casi no apareció y no tuvo acceso al Cabildo. Santiago Caputo tampoco fue parte del álbum posterior difundido por Presidencia. En Balcarce 50 todos saben leer esas señales.

El otro foco que quedó en pausa, pero sigue lejos de estar resuelto, es Manuel Adorni. El jefe de Gabinete atravesó este último período con bajo perfil y menor presión judicial, situación que se explica en parte por los propios tiempos del expediente por presunto enriquecimiento ilícito que tiene como juez a Ariel Lijo y por una licencia con aviso que transitó el fiscal federal Gerardo Pollicita. Con su lengua filosa enrollada, sonrió para la selfie de la “Mesa Política” pero es consciente de que está aislado y sin posibilidades reales de levantar demasiado la cabeza.

Manuel Adorni

La declaración jurada aparece ahora como el próximo punto de tensión. Adorni se tomó su tiempo: pasaron 80 días desde el inicio del escándalo y más de 20 desde que Bullrich reclamó sus números en un estudio de televisión. La Oficina Anticorrupción prorrogó hasta el 31 de julio el plazo para que los funcionarios presenten los detalles de sus patrimonios, pero cerca del golpeado vocero juran que habrá novedades antes del inicio del Mundial. Al interior del oficialismo hay más expectativas por esa presentación que por La Scaloneta: esa DDJJ podría incluir herencias varias y, una novedad, ahorros no blanqueados en criptomonedas. Si así fuera, Adorni podría acogerse al novedoso régimen de inocencia fiscal y asumir que no había puesto sobre el escritorio todo lo que tenía ahorrado antes de volcarse a la política: un relato con flancos débiles que podría liberarlo de algunas eventuales complicaciones en Comodoro Py pero que difícilmente lo ayude a recuperar aprobación popular.

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Sea como sea, Manuel Adorni no duerme de corrido: fuentes tribunalicias de primera línea dejaron trascender, acaso como un mensaje perturbador, que ya hay prueba suficiente para llamarlo a declarar antes de la feria del 20 de julio. “Incluso lo pueden indagar más de una vez si la prueba se va ampliando”, sostienen. Ese movimiento, el paso previo a un procesamiento, es desmentido por actores clave del Ministerio de Justicia. “Lijo no va a jugar tan fuerte”, dicen, sin rodeos, para que la frase llegue al magistrado.

En paralelo, el caso del coordinador de los ministros empieza a chocar con una advertencia incómoda que llegó desde el lugar menos pensado: el Fondo Monetario Internacional. Como paso previo al desembolso de los USD 1.000 millones que dejaron las reservas del Banco Central en su punto máximo desde 2019, el organismo publicó un documento en el que incluyó un apartado sobre gobernanza y anticorrupción. Si bien subraya los méritos libertarios desde diciembre de 2023 como la consolidación fiscal, la desregulación y la reducción de intermediarios en programas sociales, el FMI recordó que Argentina figuró en el puesto 36 sobre 100 en el índice de percepción de corrupción de Transparency International. Y dejó escrito un párrafo letal: “Los regímenes de declaraciones patrimoniales presentan verificación limitada, baja transparencia, publicación demorada y aplicación desigual. Los regímenes de conflicto de intereses siguen limitados por reglas poco rigurosas y una débil capacidad de control”. Los técnicos que responden a Kristalina Georgieva no tuvieron la necesidad de mencionar el apellido “Adorni”, pero el párrafo le calza como saco a medida.

Mientras tanto, el oficialismo mira de cerca la rosca infinita detrás de la sesión del 4 de junio en el Senado para avanzar con los primeros 73 pliegos para cubrir vacantes en la Justicia. Sin embargo, terminó metiéndose en un nuevo terreno delicado: el pedido de retiro de la postulación de María Verónica Michelli para integrar el Tribunal Oral Criminal Federal 3 de La Plata encendió una alarma política e institucional. La candidata había superado las instancias del Consejo de la Magistratura, había sido incluida en la terna y su nombre había sido enviado por el propio Gobierno. El problema no apareció en su currículum sino en su árbol familiar: es cuñada de Hugo Alconada Mon, periodista que La Libertad Avanza ubica, sin demasiado disimulo, dentro del 95% de su lista negra.

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Patricia Bullrich será determinante en el Senado mientras su nombre suena en el círculo rojo pensando en 2027 (Comunicación Senado)

“Fue una orden directa de Karina a Juan Bautista Mahiques”, reconocen en la Cámara alta. El episodio puso en pie de guerra a aliados del PRO, de la UCR y de partidos provinciales. “La trayectoria de la jueza, de más de 30 años, es intachable. Por eso esta decisión nos llama la atención”, dijo Martín Goerling Lara, jefe de bloque de los amarillos. Se avizoran tensiones y un final demasiado abierto que requerirá pericia por parte de Patricia Bullrich.

“Hay que ver lo que hace Pato, porque en definitiva siempre juega su propio partido”, temen en Olivos. Y no exageran: por más que desmintió con ironía versiones sobre una postulación presidencial en 2027, sabe a la perfección que su nombre circula en conversaciones privadas del Círculo Rojo, reuniones con empresarios, dirigentes de distintos espacios y consultores variopintos. Es eso o la jefatura de Ciudad de Buenos Aires, juran los bullrichistas. Y agregan que la vicepresidencia no es una opción: “Miren a Victoria Villarruel; no le sirvió de nada”.

Mauricio Macri también volvió a dejar señales. Su “voy a volver a cantar” durante un encuentro con dirigentes del espacio que comanda fue una broma que dejó abierta la chance de una candidatura. Algo parecido, aunque desde otro lugar, intenta Sergio Massa: en el peor de los casos, subirse el precio para cobrar caro cualquier acuerdo.

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La Casa Rosada, en este contexto, se aferra a dos datos que le permiten respirar. El primero es político: algunas encuestas sugieren que durante mayo se interrumpió el deterioro de los indicadores de opinión pública vinculados al Gobierno. No hay euforia, pero sí una sensación de piso después de varios meses de caída. Un ejemplo: según el estudio recién salido del horno de Atlas Intel, consultora internacional que tuvo aciertos precisos en las elecciones 2023 y 2025, la aprobación de Milei rebotó 4,4 puntos porcentuales en mayo para quedar en 39,9% (el mes anterior había sido de 35,5%) con una desaprobación de 58,3% (antes 63%). El primer mandatario recibió también los números actualizados de Aresco, de Federico Aurelio, con guarismos similares y misma tendencia.

Mauricio Macri, cada vez más activo

El segundo dato relevante es económico: el desembolso del FMI, la mejora de reservas, algunos indicadores de actividad y la inflación en una senda nuevamente descendente le permiten a Milei insistir con la idea de que la economía terminará ordenando la política. El inconveniente es que el “alivio” todavía no se siente de forma pareja en la vida diaria. En el último sondeo de Synopsis, de Lucas Romero, la preocupación por los salarios bajos (47,1%) y la caída del empleo (18,7%) aparece por encima del Índice de Precios al Consumidor como angustia cotidiana. Ese reporte incluye otra arista a monitorear: el descenso pronunciado del “núcleo duro” libertario; solo un 12,4% asegura que “le gusta todo” del Presidente, aunque hay que sumar otro 29,3% que no está completamente conforme con su gestión pero no ve una alternativa mejor.

¿Cambia la estrategia libertaria? “Tenemos que recaudar más; seguir generando superávit vía ajuste ya es muy difícil”, fue una de las frases de Luis Caputo que no pasó de largo entre los hombres y mujeres que caminan los pasillos del poder. Traducción política: la motosierra ya no corta como antes; o, al menos, cada nuevo corte tiene más costo social.

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Así las cosas, Milei está ciegamente convencido de que la economía le terminará dando la razón. “Si hacemos un buen gobierno, vamos a lograr la reelección. Y si hacemos un gobierno que no merece ser reelecto, no seremos reelectos”, dijo en estos días, con una mezcla de fatalismo liberal y desapego electoral que desespera a quienes viven midiéndose los músculos. En esa pelea, el mandatario parece estar más allá: es, o intenta ser, un líder político distinto, también en ese nivel. Cuando escucha ese tipo de reflexiones, en cambio, Karina Milei se agarra la cabeza.

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La Cámpora endurece cada vez más su postura para el 2027: CFK candidata y Kicillof comparado con Vandor

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El sector más extremo del cristinismo endurece cada vez más su postura respecto al escenario electoral del año que viene y el proceso de reorganización del peronismo. Para La Cámpora y los dirigentes que orbitan a su alrededor no hay otro candidato a presidente posible que no sea Cristina Kirchner. Aunque esté condenada y detenida. Las expresiones se repiten en las voces más potentes del espacio. Cada día. Cada semana.

Para ese esquema político Axel Kicillof no solo no es el candidato a presidente del peronismo, sino que, además, es un traidor. El miércoles se encargó de marcarlo con una parábola histórica el diputado provincial Facundo Tignanelli, cuando comparó al gobernador bonaerense con el sindicalista Augusto Vandor.

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El entonces secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) fue asesinado por la izquierda peronista en 1969, acusado de traidor. Tal es así que la misión para matarlo fue denominada “Operativo Judas”, en referencia al apóstol que traicionó a Jesús. Fue uno de los impulsores de lo que se denominó un “peronismo sin Perón”. Hace poco desde La Cámpora aseguraron que Kicillof está construyendo un “kirchnerismo sin Cristina”.

“Tenemos historia de revertir las realidades que nos explican desde el posibilismo que no se puede. Soy de una familia peronista de La Matanza. Mis abuelos militaron la Resistencia Peronista creyendo y trabajando para que Perón vuelva, no para ver cómo encontraban una alternativa con Vandor”, fue la explicación que dio Tignanelli durante una entrevista con Futurock.

Axel Kicillof es el principal precandidato del peronismo a esta altura del calendario

El diputado camporista, que forma parte de la mesa chica de Máximo Kirchner, apuntó contra quienes ven como “una utopía pensar que Cristina pueda ser candidata” y buscan “una alternativa”, como en su momento hizo Vandor, siguiendo el paralelismo histórico, que entendía que Perón había cumplido su ciclo.

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La molestia de Tignanelli se manifestó también en una afirmación que relacionó la decisión de Kicillof, de no visitar a la ex presidenta, con la situación económica y social de la Argentina. “Desde que Axel tomó distancia de Cristina, cada vez le fue peor al pueblo argentino. No sé en qué momento vio Axel que tenía que tomar distancia de Cristina y eso no fue bueno para el país”, señaló. La interna rompe límites todo el tiempo y deja en el aire definiciones que multiplican la polémica.

La diputada nacional y secretaria general de La Cámpora, Lucía Cámpora, también le apuntó al gobernador bonaerense sin nombrarlo. “No creo que alcance con decir Estado presente o defendamos esto. Hay que discutir las medidas que hay que tomar. Hay que enfrentarse a sectores muy poderosos y no veo tan claro que todos se animen. Es una discusión de ideas”, sostuvo durante una entrevista con el canal de streaming LACA.

“La que crece en las encuestas es Cristina, a pesar de que la han perseguido y violentado. Son cada vez más los argentinos que la quieren votar. Lo vemos en la calle y en las encuestas. Sigue siendo la que representa una esperanza. No estamos dispuestos a aceptar que ella no esté en la cancha”, afirmó la legisladora.

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Mayra Mendoza y Facundo Tignanelli, dos de los principales exponentes de La Cámpora

En el cristinismo sostienen la idea de que el gobierno que viene, en el caso de ser opositor, no tendrá legitimidad si la ex presidenta no es liberada. Tiempo atrás lo puso en palabras el ex secretario general de la presidencia Oscar Parrilli, en la previa de una reunión del PJ Nacional: “Va a ser un candidato trucho el que esté el año que viene, porque ella está proscripta. Es una democracia inconclusa si ella está presa”.

El cristinismo plantea que no hay otro candidato posible que no sea Cristina Kirchner y que si ella está presa, la democracia es trucha y el candidato que represente al peronismo no será del todo legítimo. En ese lugar se van atrincherando, discursivamente, cada vez más. Entonces, la amenaza de una ruptura con otros sectores del peronismo empieza a tener más consistencia.

Si Kicillof no es el candidato posible y tampoco lo es alguien del PJ Federal, a los que acusan de no tener fuerza para enfrentar a los poderes y de ser acomodaticios frente al círculo rojo, las posibilidades de un candidato aceptado se reducen en un gran porcentaje. O es CFK o es Máximo Kirchner, que ayer volvió a hablar en público y sumó su cuarto acto como orador principal en lo que va del año.

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Algunos dirigentes cristinistas creen que lo mejor es un candidato puro. Mayra Mendoza fue tal vez la que mejor lo expresó en sus redes sociales: «Hay una receta para cumplir con nuestras obligaciones como país, primero con la gente y luego el resto: CRISTINA LIBRE y KIRCHNER para la Argentina». Esa es la receta del cristinismo en este tiempo.

Cristina Kirchner lleva un año presa en San José 1111

La tesis del camporismo es que Cristina Kirchner es la que más mide en las encuestas, la que conduce a la mayor parte del peronismo, la que tiene mayor experiencia y la que tiene mayor influencia en el electorado de la provincia de Buenos Aires, donde se concentra el 40% del padrón. En el resto del peronismo discuten casi todas esas afirmaciones. No hay unidad y, sobre todo, hay un hartazgo creciente en la convivencia política puertas adentro del justicialismo.

“Si alguien va camino a pelear la presidencia de la Nación, no puede negar o prescindir de Cristina”, explicó, hace un tiempo, Teresa García. El mensaje fue para Kicillof, al que le reprochan no ir a ver a la ex mandataria desde octubre del año pasado, y argumenta la postura que atraviesa a todo el cristinismo respecto a ese vínculo tan complejo y al proyecto electoral que tienen en mente. Por eso para todo ese espacio el gobernador bonaerense es, en definitiva, “un candidato por default”, tal como dijo Máximo Kirchner.

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Para el camporismo no hay candidato que no sea Cristina Kirchner. Ahí está anclada su postura, su militancia política y su capacidad de negociación hacia adelante. Le reclaman a todas las vertientes del peronismo que levanten la bandera de la libertad y la inocencia de la ex presidenta. Pero esa postura, en los hechos, y teniendo en cuenta la amplitud del peronismo a nivel nacional, la tiene un sector minoritario del movimiento político.

Los representantes de otras líneas internas piden por la libertad de la ex jefa de Estado cuando se los preguntan en algún medio de comunicación o sostienen que la causa judicial esta amañada. Pero no lo mantienen en el vértice de la agenda política, tal como lo pide el cristinismo. Entonces, las exigencias aumentan pero las respuestas no cambian. Esa dinámica provoca cada vez más tensión y rispideces, y empuja a los representantes ultra K a pelear por la instalación de su causa política.

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El gobernador de Jujuy rechazó eliminar las PASO, aunque abrió la puerta a volver a suspenderlas

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Tras participar del acto por la vigilia del Día de la Independencia en Tucumán junto a Javier Milei, el gobernador de Jujuy, Carlos Sadir, tomó distancia este jueves del proyecto del Gobierno para eliminar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), aunque dejó abierta la posibilidad de acompañar una nueva suspensión. “Pensaría que podríamos suspender otra vez, como ya ocurrió, pero no eliminarla”, afirmó. Además, consideró que “son una buena herramienta”.

La definición se dio en un momento en el que la Casa Rosada busca reunir apoyos para avanzar con la reforma política que el presidente volvió a colocar entre sus prioridades legislativas y luego de que Milei pidiera públicamente el respaldo de los gobernadores para impulsar el paquete de proyectos que enviará al Congreso. Entre esas iniciativas figura la eliminación de las PASO, una propuesta que todavía requiere acuerdos parlamentarios con fuerzas políticas y mandatarios provinciales.

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Sadir sostuvo que el tema fue parte de las conversaciones que mantuvieron los gobernadores de la Unión Cívica Radical (UCR) y también de los intercambios con el jefe de Gabinete, Diego Santilli. Sin embargo, aclaró que todavía no existe una posición cerrada. “Hemos hablado bastante de ese tema con Santilli, pero obviamente no hay una definición. Dependerá del Congreso. Sobre todo, me parece que demanda hablar más entre los gobernadores y también con los legisladores para tener una definición clara”, señaló en declaraciones a Radio Rivadavia.

La posición del mandatario jujeño introduce un matiz dentro del grupo de gobernadores que mantienen diálogo con la Casa Rosada. Si bien acompañó distintas iniciativas del oficialismo en el Congreso, en este caso dejó en claro que no comparte la eliminación permanente del sistema de primarias. La discusión volverá a quedar en manos del Congreso, donde el oficialismo necesitará construir mayorías para avanzar con una de las reformas que Milei incluyó entre las prioridades de la nueva etapa de su gestión.

El diálogo con la Casa Rosada

Además de referirse al debate electoral, Sadir valoró el vínculo que mantiene con el Gobierno nacional y consideró que la llegada de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete puede fortalecer esa relación. “Está bien que haya más diálogo porque es lo que necesitamos”, afirmó.

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Javier Milei junto a 12 gobernadores en la Casa Histórica de Tucumán por el Día de la Indendencia. (Foto: Presidencia)

El gobernador también relativizó la posibilidad de que hubiera existido una reunión política con Milei durante el acto realizado en Tucumán. “No hubo una charla a solas”, dijo, y explicó que, una vez finalizado el Himno Nacional, el Presidente “saludó a todos y se fue”.

Sobre el discurso presidencial, sostuvo que Milei realizó “una breve reseña de algunos puntos” incluidos en el Pacto de Mayo y repasó parte de la agenda legislativa que el Gobierno pretende impulsar en las próximas semanas. Según señaló, el mensaje también incluyó un agradecimiento a los gobernadores que acompañaron distintos proyectos oficiales.

Entre esas iniciativas, Sadir destacó la Ley de Modernización Laboral, al considerar que las modificaciones “favorecen las inversiones” y actualizan el marco normativo.

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PASO, Gobernadores, Jujuy

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El Gobierno reactivó la calculadora electoral: el factor Villarruel, los resabios de Adorni y otra vez el Milei conciliador

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En la historia de sus oscilaciones frente a la “casta” según el momento político, Javier Milei está nuevamente en una etapa conciliatoria. En menos de 24 horas, desde el miércoles al jueves se mostró predispuesto al diálogo con los gobernadores a quienes alguna vez amenazó con “dejar sin un peso”, amigable con la Iglesia, simpático con el otrora odiado Jorge Macri y en pos de la unidad interna libertaria.

A partir de ahora, un pragmático Milei se mostrará, como después de la derrota bonaerense del año pasado, en modo de buena predisposición y sin tendencia alguna a la confrontación. Por caso, ayer saludó cariñosamente a Jorge Macri y a su esposa, Belén Ludueña, que habían llevado a su bebé, Vito, a la Catedral Metropolitana, en un contraste evidente con la homilía del año anterior. En ese momento, Milei había desairado al jefe de gobierno (al igual que a Villarruel). Esta vez, el jefe de Estado no sólo se dirigió a la pareja porteña de PRO con una sonrisa, sino que le dedicó un típico chascarrillo al primo de Mauricio Macri sobre su hijo: “Te salió demasiado lindo”, le dijo.

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La impostada postura del Presidente parte de los cálculos de un gobierno que volvió a consultar la calculadora electoral a un año del cierre de listas y de cara al cercano debate en el Congreso sobre la reforma político, con eje en la eliminación de la PASO que Karina Milei, a diferencia de los aliados de PRO, considera indispensable para asegurarse la reelección.

La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei (Foto: Nicolas Nuñez)

Después de meses de parálisis por el caso Adorni, los números de las encuestas obligaron al Gobierno a exagerar los gestos de unidad puertas adentro y de buena predisposición política hacia afuera. Y ahora, enfocado en el 2027, el Presidente está urgido por transmitir una imagen de continuidad que le permita bajar el “riesgo kuka” y, sobre todo, que su continuidad no parezca condicionada.

El objetivo no declarado de las amigables actitudes del jefe de Estado es remontar la curva de imagen positiva en las encuestas, que, según describen, bajó a los 32 puntos con el sostenido caso de presunta corrupción de Adorni y que el Gobierno, hasta ahora, no logró revertir. Son los resabios de la crisis que le generó el ahora ex jefe de Gabinete al mileismo, de los cuales ahora le cuesta horrores desprenderse.

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El Gobierno se siente relativamente tranquilo mientras el peronismo se encuentra fragmentado. Pero vislumbra un problema ante una oposición unida bajo el mando de Axel Kicillof, que mide aproximadamente 27 puntos y dejaría la diferencia proyectada con el oficialismo, analizan, en apenas tres a cinco puntos

En un contexto tan ajustado, en la cúpula nacional admiten temer a “los enanos de derecha”, como denominan a los dirigentes con perfil ideológico similar al de Milei que, si bien no logran el mismo nivel de adhesión, pueden dividir el voto libertario y favorecer directamente a la oposición.

“Perder unos 5 o 6 puntos en las próximas elecciones puede ser peligroso”, dijo un armador con acceso a la cúpula nacional.

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Un posible “enano” es la vicepresidenta de la Nación, que anteayer, en Tucumán, envalentonada porque esta vez sí tuvo acceso a la Casa Histórica —el año pasado Karina Milei se lo habían vedado—, se despachó largamente ante los cronistas que cubrían el acto oficial con una serie de declaraciones que le confirmaron al oficialismo que sus planes de ser candidata el año que viene siguen firmes.

La vicepresidenta Victoria Villarruel en Tucumán (Foto: Nicolas Nuñez)

“No nos sorprendió para nada”, dijeron en Balcarce 50. Por un lado, se mostraron confiados en que una candidatura de la ex compañera de fórmula de Milei, por sí sola, no puede perjudicar al Gobierno. Por otro, reconocieron que “cinco o seis” candidatos de su estilo podrían poner en jaque al oficialismo. Aunque descartaron que ese escenario de riesgo pueda generarse por la presencia de una coalición de líderes con perfil similar al del Presidente. “En política, dos más dos nunca es cuatro”, razonó un colaborador de Milei y asiduo lector de encuestas.

Los otros gestos de Milei estuvieron dirigidos a los gobernadores, en el Tedeum de Tucumán, donde el Presidente les habló del “futuro”, de las “bases” y retomó los conceptos del nunca concretado (más allá de los papeles) Pacto de Mayo. Días antes, en la jura de Diego Santilli como sucesor de Adorni, Karina Milei se había ocupado de darle un beso a cada uno de los mandatarios provinciales presentes al ingresar, como anfitriona, al Salón Blanco de la Casa Rosada.

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Para completar el cuadro de gestos, además de las conferencias de prensa, Milei buscó representarse como gestor. De ahí la reunión de gabinete que definió hacer para analizar los ejes de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central con apenas unas horas de antelación, después del Tedeum por el 9 de Julio. En el mismo sentido planteó la puesta en escena del balcón, poco antes de Gabinete, frente a la Plaza de Mayo, con todos los ministros. Y el abrazo con Santiago Caputo del cual Karina Milei, ante las cámaras que filmaban, no pareció querer participar.

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