ECONOMIA
El sorpresivo factor que juega a favor de Caputo y puede hacer que la inflación empiece a bajar

El sueño de los economistas amigos del Gobierno está cerca de hacerse realidad: el IPC «sin carne vacuna» empezará a funcionar de hecho, dado que el precio del principal componente de la canasta alimentaria empezó a pisar el freno. Y eso ayudaría a una caída más acelerada del IPC general.
Los abruptos aumentos de la carne tuvieron un rol fundamental en los altos índices inflacionarios registrados desde diciembre hasta marzo. Irónicamente, la situación fue propiciada por el propio ministro de Economía, Toto Caputo, que se negó a cambiar la metodología de cálculo de inflación del Indec.
En la actual canasta alimentaria, se le sigue asignando a la carne vacuna la misma ponderación en el presupuesto familiar que la que tenía en el año 2004, a pesar de que hoy el nivel de consumo es de 49,9 kilos anuales per capita, un 35% menos que los 63,9 kilos que se consumían en 2004.
Si Caputo se hubiese avenido a cambiar la conformación del índice, no habría tenido tanta incidencia del rubro «carne y derivados», que en marzo marcó un incremento de precios de 6,9%, después de haber aumentado 7,2% en febrero, 4,4% en enero y 7,3% en diciembre.
En definitiva, la carne acumuló en cuatro meses un incremento de 28%. Hay que remontarse a la crisis de fines de 2023 para encontrar cifras parecidas. Y es esto lo que llevó a economistas afines al gobierno, como el asesor Antonio Aracre, a proponer el análisis del «índice sin carne», que dejaría al IPC de marzo en 2,5%, bien por debajo del preocupante 3,4% que marcó el índice oficial.
No es, por cierto, la primera vez que se plantea en el país el análisis de la «inflación descarnada». En los años ’70, por caso, se publicaban oficialmente los dos índices, precisamente para transmitir el mensaje de que, de no ser por el efecto distorsivo de la carne, la inflación sería mucho menor. Y la justificación era entonces, como sigue siendo hoy, que ese incremento no debe considerarse parte integral del proceso inflacionario porque obedece a un fenómeno transitorio.
Tormenta perfecta en las carnicerías
Es cierto que los números empiezan a marcar un freno en la carrera alcista del precio de la carne. Aunque, en realidad, todavía está por verse si lo verdaderamente transitorio es el período de aumentos o de estabilidad del precio.
Ocurre que a nivel global se experimenta una aguda escasez de carne vacuna, marcada por una demanda creciente en simultáneo con una crisis de la oferta. Estados Unidos, el principal mercado consumidor, sufre una reducción del rodeo vacuno, que llegó a un mínimo histórico de 95 millones de cabezas, y una faena que en un año bajó de 34 millones a 29 millones de cabezas.
Esa situación contribuyó a una agudización de la inflación en Estados Unidos, lo que derivó en que la administración Trump priorizara el incremento de la importación. El reporte del USDA (Ministerio de Agricultura) advirtió que en 2026 disminuirá la producción vacuna tanto en Oceanía, Brasil y Estados Unidos. Eso deja margen para que la exportación argentina gane competitividad -en los últimos años sus precios superaban al promedio regional- y se expanda un 7% en volumen.
Hablando en números, la previsión de la agencia estadounidense es que Argentina exporte este año unas 810.000 toneladas al mercado global, con lo cual se ubicaría en el quinto puesto del ranking, detrás de Brasil, Australia, India y EE.UU., cuyos volúmenes sufrirán recortes.
Esta situación, sumada al acuerdo comercial bilateral con Estados Unidos, que permite quintuplicar la cuota de carne de alta calidad, implica un escenario ambivalente: por un lado, ayudará a que Argentina consolide su rol de exportador cárnico a nivel mundial, pero por otro lado puede poner una presión adicional al precio de la carne en el mercado local.
Ahora, el churrasco favorece a Caputo
En el corto plazo, todo indica que los precios en las carnicerías mostrarán un amesetamiento. Así lo están relevando las consultoras que hacen mediciones propias de inflación. Por caso, Analytica marcó para la tercera semana de abril una leve caída en la zona del AMBA y un 1,6% para el promedio de las últimas cuatro semanas. En cuanto a la consultora LCG, mide un acumulado mensual de 0,5% para la carne.
También un reporte del Banco Central, presentado a un grupo de inversores por parte del vicepresidente de la entidad, Vladimir Werning, indica que ya pasó el efecto estacional de la suba y que se proyecta una reversión para los próximos meses. En sus registros, figura que la carne estaba subiendo a un ritmo de 0,2% semanal a mediados de abril, y con tendencia a la baja.
Desde la óptica de Caputo, ese fenómeno funciona como incentivo para seguir postergando el cambio de metodología del IPC: después de haber sufrido la «amplificación» de la inflación causada por la sobre-representación de la carne en la canasta, ahora la estabilización en las carnicerías jugará a favor de una caída más acelerada del IPC.
Ese es uno de los motivos principales por los que los analistas proyectan una inflación cercana a 2% a partir de abril.
Cambia la ecuación del negocio
Sin embargo, en el análisis sobre la carne hay que considerar otros factores, que pueden significar malas noticias para el mediano plazo. Para empezar, que la velocidad de aumento en el precio, medida en dólares, ha sido mucho más marcada para la carne argentina que para el mercado internacional.
Puesto en números, en Argentina fue de 50% en último semestre, mientras el mercado internacional experimentó un aumento de 25%. Como siempre, está la polémica sobre cuánto de ese aumento está explicado por problemas de oferta y cuánto corresponde al efecto de la apreciación del peso -el fenómeno más conocido como atraso cambiario-.
En todo caso, de lo que no hay dudas en el campo argentino es que la oferta seguirá en retroceso, y esa situación garantiza precios altos por lo menos dos años -aunque, claro, con los típicos subibajas estacionales, que favorecen caídas en invierno y subas hacia fin de año-.
Como consuelo, se puede decir que este problema de oferta ocurre «por buenas razones». Ocurre que, después de años de enviar a faena animales jóvenes y de bajo peso, los ganaderos argentinos adoptaron la estrategia considerada «sana», que es la de invertir en el engorde del animal.
Claro que para que eso ocurre, el diferencial de precio tiene que justificar. Y es algo que recién ahora está ocurriendo. Durante los últimos años, por un mix de regulación anti exportadora y por el efecto de la sequía, resultaba muy caro el proceso de engorde con maíz, algo que generaba costos que luego el precio de venta no retribuía.
La consecuencia indeseada de esa política era que se faenaban vacas en edad reproductora, y eso determinó que el stock vacuno cayera debajo de los 50 kilos de cabezas, el número más bajo de los últimos 15 años.
Ahora, con un mercado que elevó el precio de la carne en relación al del maíz y otros insumos, se dieron los incentivos para que los ganaderos, en vez de faenar animales de 300 kilos -como ha sido la norma local en los últimos años-, se los esté enviando al matadero con más de 480 kilos.
¿Condenados a una carne cara?
Claro que, en el corto plazo, eso significa una retracción en la oferta, al punto que la faena cayó un 10% respecto de hace un año.
Ese fue el disparador de la «inflación cárnica» de los últimos meses. Y es por eso que en el mercado de hacienda de Cañuelas se pagó hasta $5.300 por kilo de novillito de hasta 390 kilos, algo que superó todas las expectativas del sector.
La razón era clara: para comprar 10 kilos de maíz se necesita apenas medio kilo de novillo, cuando el costo histórico era de un kilo. Esto ocurrió no sólo por el aumento en el precio de la carne, sino además por la excelente campaña maicera, que aportará un volumen de 60 millones de toneladas.
El argumento de los ganaderos es que el proceso que está ocurriendo ahora es beneficioso porque, en última instancia, permitirá incrementar la población vacuna del país, mejorar las prácticas productivas y, además, mejorar los ingresos de exportación. Pero claro, hay una contra: los tiempos en el negocio de la carne están determinados por los ciclos biológicos de las vacas. Esto implica que, antes de ver precios baratos, pasarán al menos dos años.
¿En qué situación está hoy el consumidor argentino? El consumo cayó a su mínimo histórico -con 47,3 kilos anuales por persona-, según la información de la Cámara de la Industria Cárnica.
En términos de precio de la carne, Argentina sigue por debajo de países desarrollados, aunque se tornó más caro que sus vecinos. Un relevamiento de Fundación Mediterránea marca que, hasta hace un mes, el kilo de los cortes traseros promediaba u$s12,9, aproximadamente la mitad de lo que se paga en Estados Unidos. En contraste, Brasil, Paraguay y Uruguay muestran mejores precios en las carnicerías.
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ECONOMIA
Un tercio del superávit fiscal del primer trimestre se debió a factores extraordinarios

Poco más de un tercio del superávit fiscal primario registrado por el gobierno de enero a marzo de este año se debió a factores extraordinarios.
El aumento de la deuda flotante del Estado (aquella que se genera por mora respecto de la fecha en que debe abonarse), los atrasos en los pagos de reintegros y devoluciones de impuestos como el IVA, la capitalización de intereses de deuda que al tomarse como obligaciones de capital se excluyen del cálculo “primario”, los ingresos por rentas de inversión y aquellos por privatizaciones explican 0,17% del PBI del primer trimestre, sobre un total de 0,50% de superávit primario del período, según los cálculos de Marcelo Capello y Gaspar Reyna, investigadores del área fiscal del Ieral, el centro de estudios de la Fundación Mediterránea.
Los investigadores prestaron particular atención a la evolución de la deuda flotante en lo que va de 2026, “ante la evidencia de una ralentización en el ritmo de los pagos del gobierno nacional, como mecanismo ad hoc para mejorar el resultado fiscal base caja del sector público nacional (SPN)”.
Por eso, advirtieron que el resultado fiscal podría variar en forma “no genuina” por ese y otros factores, en algunos casos ligados a las erogaciones y en otros casos a los ingresos del Estado, a saber:
- Deuda flotante: Dado que la ejecución mensual del SPN que primero se publica resulta en “base caja” (gasto registrado al momento del pago y no del devengamiento), si en determinado momento se paga una menor proporción del gasto devengado que en períodos anteriores, aumentando la deuda flotante, se estaría incrementando el superávit o disminuyendo el déficit fiscal en forma no genuina.

- Intereses capitalizados y deuda ajustada por CER: en ambos casos implica que una porción de los intereses por deudas se registra como pago de servicios de capital (“debajo de la línea”), y por ende ayudan a reducir la cuenta de intereses “sobre la línea”;
- Devoluciones y reintegros de IVA: Dado que la recaudación de IVA que se distribuye entre Nación y Provincias es neta de devoluciones y reintegros, cuando se estira el plazo de efectivización de éstos últimos, aumenta la recaudación neta de IVA, subiendo los ingresos y el superávit fiscal en forma no genuina o disminuyendo el déficit;
- Ingresos por Rentas de Inversión: Se trata de intereses y otras rentas que generan activos del Estado, que pueden resultar transitorias, y muchas veces dependen de la creación o disminución de activos financieros en períodos previos, o de una variación en sus rendimientos;
- Ingresos por Privatizaciones: Cuando el Estado vende o concesiona activos públicos obtiene ingresos, por definición resultan extraordinarios y, por ende, pueden aumentar en forma no genuina el superávit fiscal o disminuir el déficit en algún período en particular, aunque no necesariamente a mediano y largo plazo.
El trabajo analiza el resultado fiscal primario y excluye el tratamiento de los intereses de la deuda, que afecta el gasto total, no el primario, por lo cual los intereses capitalizables y de deuda que ajusta por CER alivian la carga de intereses “sobre la línea” pero aumentan los servicios de capital “debajo de la línea”, excluidos del cálculo primario, pero no afectan el Resultado Financiero Neto. De hecho, si bien los “factores extraordinarios” no cambian el signo del saldo fiscal, que sin ellos sigue siendo positivo en 0,43% del PBI, pero si el saldo financiero, que pasa a un levísimo saldo negativo: -0,1% del PBI.

El manejo de la deuda flotante es el ítem más relevante: constituida por Obligaciones del Tesoro del período y de períodos anteriores, se obtiene por diferencia entre el gasto devengado y el pagado. Como la contabilidad pública registra el gasto en “base caja”, subestima así el déficit o sobreestima el superávit fiscal.
Capello y Reyna precisan al respecto que en los últimos meses el peso de la deuda flotante del gobierno nacional creció entre enero y marzo en $1,5 billones, equivalente a poco más de USD 1.000 millones. “Se trata especialmente de un fenómeno visualizado en marzo último, no tanto en enero y febrero, en que la deuda flotante no resultaba elevada en una comparación intertemporal.
Es más, entre 2021 y 2023 la deuda flotante resultaba marcadamente superior a la actual. De hecho, en lo que va del gobierno de Milei la deuda flotante disminuyó en casi dos tercios, desde los 9,8 billones en que la había dejado el gobierno de Alberto Fernández, que en marzo de 2023 llegó a tener $15,2 billones de deuda “en el aire”. En el último año, la deuda flotante pasó de 8,7 a 10,8% del PBI y es de hecho también inferior a la del primer trimestre de 2024 (13,8%) y más aún a los niveles que había alcanzado en 2023, cuando llegó a un tercio del PBI.
El segundo ítem “extraordinario” que engrosó el superávit fue que el gobierno siguió “pisando” la restitución de créditos fiscales a los exportadores, como denunció en su momento el Centro de Exportadores de la República Argentina (CERA) y reportó oportunamente Infobae. El estudio del Ieral precisa que en marzo de 2026 los pagos calculados como promedio móvil de 12 meses resultaban equivalentes a 0,9% de la recaudación del IVA, cuando en marzo de 2025 representaban un 1,4% de ese impuesto. Es “otra versión de deuda flotante” pero a partir de los ingresos explican Capello y Reyna.
Menos peso tuvieron los ingresos por rentas de la propiedad, aquellos que el fisco recauda como dueño o administrador de activos financieros o físicos. Esta parte no incluye los rendimientos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de ANSES o las utilidades del BCRA, pero en el primer trimestre aumentó 0,2% (pasó de 2,2 a 2,4%) del PBI, de todos modos inferior a los manejos que por igual concepto ocurrieron bajo el gobierno de Alberto Fernández y las gestiones económicas de Martín Guzmán, Silvina Batakis y Sergio Massa. Por último, los ingresos por privatizaciones, registrados como ingresos de capital, se destacaron en el primer trimestre de este año por la venta de las presas hidroeléctricas de Comahue. Esos ingresos explicaron un 7,4%, cuando desde el año 2021 nunca habían superado el 0,5% del total.
En las conclusiones del trabajo se advierte que los “factores extraordinarios” del superávit fiscal tuvieron alguna importancia, su peso es mucho menor al que tuvieron hasta 2024. De todos modos, concluye el estudio, “si bien se trata de un tema que por ahora no resulta en un riesgo excesivo, se debe seguir evaluando su evolución”.
ECONOMIA
“Índice bondi”: cuánto costaría, sin subsidios, el boleto mínimo de colectivo en el AMBA

El esquema de subsidios al transporte sigue en el centro de la discusión sobre el funcionamiento de los colectivos en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Según un informe de la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (AAETA), el valor del boleto mínimo más que triplicaría la tarifa actual si el sistema no contara con asistencia estatal.
En detalle, el pasaje más económico del AMBA debería ubicarse en $2.125,34 sin subsidios estatales. es decir $1.425,34 por encima del valor que pagan los pasajeros como tarifa mínima en la actualidad ($700) y que mañana aumentará 2%, a un mínimo de $714 para las líneas “nacionales” que circulan en CABA. El valor surge del denominado “Índice Bondi” correspondiente a abril de 2026.
El relevamiento de la entidad empresaria también señaló diferencias entre el costo reconocido por el Estado y el costo real que calculan las compañías para operar el sistema. De acuerdo con AAETA, la Secretaría de Transporte reconoció un costo mensual de mantenimiento del sistema de $326.608,58 millones, mientras que el “costo real” asciende a 389.945,35 millones de pesos.
La diferencia entre ambos valores fue estimada en 63.336,77 millones de pesos. En el informe, las empresas indicaron que esa brecha “impacta en la calidad del servicio, frecuencias, seguridad y renovación de unidades”.
Según el informe, el boleto mínimo actual para las líneas de jurisdicción nacional es de $700, tras el último aumento aplicado en marzo de 2026. Sin embargo, AAETA calculó que el “precio boleto real sin subsidio”, con IVA incluido, alcanza los 2.125,34 pesos.
La entidad explicó que el cálculo se realiza a partir de una media móvil de seis meses de pasajeros transportados, que en abril fue de 202.974.755 usuarios.

En ese esquema, la suma entre la compensación estatal y los boletos vendidos alcanza los $1.609,11 por pasajero, mientras que el “costo real del boleto”, sin IVA, se ubica en 1.923,38 pesos. La diferencia, según el informe, implica una pérdida de $314,27 por boleto para las empresas del sector. AAETA aclaró además que ese monto “se tiene que sumar a las compensaciones”.
El informe también desagregó el costo del boleto sin subsidio según la jurisdicción de las líneas de colectivos.
Para las líneas bajo jurisdicción nacional, el costo real con IVA fue estimado en $2.357. En la Ciudad de Buenos Aires, el valor calculado fue de $2.123, mientras que en la provincia de Buenos Aires se ubicó en 1.969 pesos.
En el caso de las líneas municipales bonaerenses, el costo real sin subsidio fue calculado en 1.861 pesos. El promedio general del sistema, reflejado en el “Índice Bondi”, quedó establecido en 2.125 pesos.
En paralelo con el informe de costos, AAETA publicó datos sobre la evolución de pasajeros transportados y kilómetros recorridos durante abril.
Según la entidad, el promedio diario de pasajeros hábiles en todo el AMBA fue de 8.456.569 personas en abril de 2026, frente a 9.711.824 registradas en abril de 2025. La caída interanual fue de 12,9 por ciento.
Las líneas de jurisdicción nacional mostraron el mayor volumen de pasajeros, con 3.317.722 usuarios promedio por día hábil en abril de este año, contra 3.708.260 en igual mes del año pasado. La variación interanual fue de -10,5 por ciento.

En la provincia de Buenos Aires, el promedio diario descendió de 5.097.944 pasajeros en abril de 2025 a 4.264.432 en abril de 2026, lo que representó una baja de 16,3 por ciento.
Por su parte, en la Ciudad de Buenos Aires, los pasajeros diarios pasaron de 905.620 a 874.416, con una reducción de 3,4 por ciento.
AAETA también difundió datos vinculados con los kilómetros recorridos por las unidades. En el total del AMBA, el promedio diario de kilómetros recorridos cayó de 3.577.904 en abril de 2025 a 3.247.799 en abril de 2026. La variación fue de -9,2 por ciento.
Las líneas nacionales registraron una reducción de 12,8% interanual, al pasar de 1.597.432 kilómetros diarios a 1.392.231.
En la provincia de Buenos Aires, los kilómetros recorridos descendieron de 1.706.430 a 1.585.640 por día hábil, una baja de 7,1 por ciento. En la Ciudad de Buenos Aires, en tanto, la caída fue de 1,5%, con un promedio diario que pasó de 274.042 kilómetros a 269.929.
ECONOMIA
Peter Thiel, el magnate tecnológico que se instaló en Buenos Aires, jugó un torneo de ajedrez en el Abasto: salió tercero

El magnate tecnológico Peter Thiel, fundador de empresas como PayPal y Palantir está residiendo en la Argentina desde fines de abril. Su estadía, motivada ante todo por el deseo de observar de cerca la experiencia libertaria del presidente Javier Milei, lo llevó a mantener reuniones con figuras centrales del Gobierno y el empresariado local, al tiempo que participa activamente de la vida social porteña, incluso en competiciones de ajedrez.
De hecho, este fin de semana, Thiel se presentó en un torneo de ajedrez organizado por el club Torre Blanca, en el barrio de Almagro, uno de los centros de formación y competencia ajedrecística más activos de la ciudad de Buenos Aires. El Círculo de Ajedrez Torre Blanca, fundado en 1972, es el semillero de Faustino Oro, el joven prodigio argentino que ganó el título de Gran Maestro con apenas 12 años, convirtiéndose en el segundo más joven ajedrecista de la historia en alcanzar esa distinción.
De acuerdo a registros del club, Thiel compitió junto al resto de los participantes y se ubicó en el tercer puesto de la competencia, pese a partir como favorito por su puntaje Elo de 2.199 puntos.
El Elo mide la destreza de los ajedrecistas. La participación de Thiel fue presencial y discreta: según asistentes y registros en redes sociales, abonó la inscripción —fijada en $3.000— y permaneció hasta la ceremonia final de premiación, donde recibió una medalla.

El sistema ELO —diseñado por el físico húngaro-americano Arpad Elo— se utiliza para calcular la habilidad relativa de un jugador y sigue siendo el de referencia de la FIDE (Fédération Internationale des Échecs) una de las instituciones internacionales privadas cuya sigla responde al francés. Se aplica a competencias de “suma cero”, es decir aquellas en el que usualmente hay un ganador y un perdedor y ocasionalmente un empate o -en el ajedrez, “tablas”. La diferencia en el puntaje Elo sirve como predictor del resultado de una partido o competencia, pero en el torneo de Torre Blanca no fue así, ya que si bien Thiel fue el competidor mejor puntuado, finalizó tercero.
Acompañado por su esposo Matt Danzeisen, ex vicepresidente de BlackRock, y sus hijos, Thiel arribó a Buenos Aires a fines de abril. Durante los primeros días su presencia generó especulaciones respecto al propósito de la visita; entretanto, desarrolló un intenso calendario social y de negocios, ya que se reunió con el asesor presidencial Santiago Caputo y posteriormente con el presidente Javier Milei y el ministro de Economía Luis Caputo. Al mismo tiempo mantuvo reuniones con referentes del empresariado nacional como Marcos Galperin, presidente de Mercado Libre, Eduardo Elsztain de IRSA y Nicolás Szekasy del fondo Kaszek. Si bien se supo que Elsztain invitó a Thiel al Foro Llao Llao en Bariloche, el estadounidense anticipó que no asistiría por compromisos fuera del país.

La agenda también incluyó una cena organizada en la casa del ministro Federico Sturzenegger, a la cual asistieron otras figuras como el canciller Pablo Quirno y el empresario Marcelo Mindlin, presidente de Pampa Energía. El menú, segun publicó Infobae, incluyó pollo al curry y flan con dulce de leche.
En el transcurso de su visita, Thiel adquirió una residencia de 1.600 m² cubiertos en la calle Dardo Rocha al 2900, frente a la propiedad de Susana Giménez. Esta inversión, que alcanzó los USD 12 millones y se concretó en “tiempo récord”, representó una de las mayores operaciones inmobiliarias en el segmento residencial porteño reciente.

El interés de Thiel en el entorno financiero y productivo argentino excede la especulación inmobiliaria. Según comentaron vínculos locales del empresario, este evalúa oportunidades en agronegocios.
Durante su encuentro en la Casa de Gobierno, Peter Thiel cuestionó a Javier Milei acerca de la viabilidad de la reforma económica en Argentina: “¿Cómo se sostiene esto en el tiempo?”, planteó el inversor de Wall Street, según reveló el propio presidente a Neura. Thiel expresó también elogios a la gestión libertaria e indagó sobre los mecanismos institucionales previstos para garantizar la continuidad del proyecto económico más allá del actual Gobierno, particularmente en el contexto de su apuesta por el liberalismo.
Las motivaciones de Thiel para instalarse en Buenos Aires durante dos meses encuentran, según fuentes consultadas por Infobae, un componente ideológico: el magnate ha manifestado su deseo de experimentar en persona el primer experimento de gobierno libertario llevado a la práctica. Algunos de sus allegados estiman que el “fenómeno Milei y la situación argentina pueden presentarse como un posible refugio en caso de un clima internacional inestable”.

A lo largo de su carrera, Peter Thiel estuvo vinculado a figuras influyentes como Elon Musk, con quien cofundó PayPal, y JD Vance, actual vicepresidente de Donald Trump y ex empleado del propio Thiel. Además, su firma Palantir —con un valor de mercado superior a USD 300.000 millones— se dedica al análisis de grandes volúmenes de datos y mantiene contratos con agencias del gobierno de Estados Unidos, incluyendo la CIA y el Pentágono. En paralelo a sus negocios tecnológicos, Thiel ha lanzado merchandising corporativo para Palantir, como la chaqueta tipo chore coat fabricada en algodón estadounidense y comercializada a USD 239.
El perfil controversial y disruptivo de Peter Thiel también se observa en su conocida pregunta de evaluación a futuros socios: “¿Cuál es una verdad en la que vos creés mucho, pero con la que casi nadie está de acuerdo?”.
Durante su estadía en la Argentina, Thiel asistió también al Superclásico en el estadio Monumental y se sumergió en las actividades del círculo rojo económico, instalado como observador privilegiado de uno de los experimentos políticos y económicos más seguidos por la comunidad empresarial e inversora global.
peter thiel en argentina
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