ECONOMIA
Empresas en caída, marcas internacionales en expansión e inversiones récord: radiografía de la economía en dos velocidades

Desde la asunción de Javier Milei en diciembre de 2023, más de 24.000 empresas dejaron de operar, marcando el período de mayor destrucción neta de unidades productivas en los primeros 26 meses de una administración desde que existen registros comparables.
Esta dinámica, reflejada en el monitor mensual de empresas elaborado por el think tank Fundar a partir de datos de la Superintendencia de Riesgos de Trabajo, muestra un proceso acelerado de cierres y caída persistente en el parque empresarial, que contrasta con la otra realidad del país: la llegada de marcas internacionales y el fuerte dinamismo de inversiones en sectores como la energía y la minería, principalmente impulsados por el Régimen de Incentivos a Grandes Inversiones (RIGI).
Esta dualidad fue uno de los principales debates de la semana en uno de los principales foros empresarios del país. En los pasillos de AmCham, las discusiones entre funcionarios, empresarios y dirigentes aludieron a la “Argentina de las dos velocidades”. El dilema ahora es si el potencial de las industrias duras logrará apaciguar el efecto del fuerte golpe que está sufriendo todo el entramado productivo que tiene como destino excluyente el mercado interno.

Durante los últimos dos años, la disminución de empleadores no solo superó a la experimentada en la crisis de 2001 y en el período de restricciones sanitarias de 2020, sino que la intensidad y rapidez del fenómeno constituyen un récord negativo.
Según el análisis de Fundar, antes del cambio de gobierno había 512.357 entidades productivas registradas; hoy, la cifra se ubica en 488.177. El impacto golpea con mayor fuerza a las pequeñas y medianas empresas, sobre todo en sectores vinculados al mercado interno y la infraestructura, donde la parálisis y el retroceso resultan más notorios.
En términos geográficos, la tendencia a la baja de empresas se extiende a casi todo el territorio, aunque la mayor concentración de cierres se registra en los grandes centros urbanos y en las provincias industriales. La Rioja encabeza la lista de las más afectadas, con una pérdida del 16,1% de sus empresas, seguida por Chaco 10,9%, Tierra del Fuego 10,5%, Corrientes 10,3% y Catamarca 7,8 por ciento).
En las pequeñas y medianas empresas, sobre todo en sectores vinculados al mercado interno y la infraestructura, es donde la parálisis y el retroceso resultan más notorios
Neuquén represenya una excepción estadística: logró sostener indicadores positivos gracias al dinamismo de la actividad extractiva en Vaca Muerta, donde el sector energético funciona como amortiguador ante la crisis.
El cierre de más de 24.000 empresas afectó de manera directa al mercado laboral formal, profundizando el desempleo y la precarización. Si bien algunas firmas lograron reconvertirse, la mayoría de las bajas son definitivas y concentran principalmente a microempresas y pyme de hasta 10 empleados, menos preparadas para soportar la recesión y el aumento de costos.
El informe de Fundar advierte que la salida de empresas supera ampliamente la entrada de nuevas firmas, con niveles mínimos de creación y 16 meses consecutivos de caída en el parque empresarial. Sólo en diciembre se registraron 1.985 cierres, consolidando el ritmo negativo del período.
El efecto de la contracción empresarial se observa en casos concretos en diversas provincias y sectores. Entre las manufactureras afectadas, Ilva (cerámicos) cerró su planta de Pilar y cesanteó a 300 trabajadores; Whirlpool (metalmecánica) tomó una medida similar en la misma localidad, con el despido de 220 empleados. El rubro autopartista experimentó el recorte de Corven en Venado Tuerto, con 150 cesantías. En electrónica, Newsan despidió a 150 personas en su planta de Ushuaia, mientras que SKF cerró su sede de Tortuguitas, con 145 desvinculaciones.
La industria láctea también refleja la crisis: la quiebra de La Suipachense resultó en la desvinculación de 143 operarios en Suipacha, mientras que la textil TN & Platex eliminó puestos en Corrientes y La Rioja. Las bajas alcanzaron también a Vulcabras (calzado, 80), PanPack (envases, 80), Magnera (productos médicos, 60), Dana (autopartes, 50), Acerías Berisso (metalmecánica, 50), Luxo (textil, 40), Color Living (muebles, 40), Olito (alimenticia, 40), DBT-Cramaco (equipos eléctricos, 37), Essen (metalmecánica, 34), John Foos (calzado, 50), y Grupo Dass (calzado, 43), con un registro disperso pero regular en diferentes jurisdicciones.

La crisis en el sector lácteo se agrava con la reciente solicitud de quiebra de SanCor, que compromete a 300 empleados directos. Dentro de este conjunto, el cierre de la planta de Fate en San Fernando destaca por la desvinculación de 920 trabajadores.
Ante el predominio de los cierres, la apertura de importaciones modificó el panorama comercial. Tras un extenso período de restricciones, marcas internacionales planifican su regreso o desembarcan por primera vez en el país.
Entre las principales novedades figura el retorno de Mango, que tras más de 20 años abrirá su primer local en septiembre, gestionado por la zapatería Grimoldi, y prevé alcanzar cinco tiendas en cinco años. También destaca la llegada de Miniso, que proyecta invertir USD 50 millones para inaugurar 100 locales en cinco años, comenzando por la peatonal Florida y el Dot, donde abrirá su tienda principal de 600 metros cuadrados.
El grupo Bestseller, de Dinamarca, confirmó una inversión de unos USD 30 millones para instalar sus marcas Jack & Jones, Only y Balmohk, con el objetivo de alcanzar 30 tiendas en distintas ciudades. Giorgio Armani, de la mano del grupo Tucci, regresa con la etiqueta Armani Exchange y prevé sumar Emporio Armani en una próxima etapa. La francesa Maje, perteneciente al grupo SMCP, y la multimarca Magma on the Road -que agrupa etiquetas internacionales como Free People, Project Social y The Farra- amplían la oferta en centros comerciales de gama alta.
Esta tendencia incluye a Grupo One, conducido por Manuel Antelo y socios franceses, que lidera la llegada de Kiabi con locales de gran superficie, así como el retorno de Decathlon, que volvió al país a fines de 2025 con un local de 3.300 metros cuadrados en Vicente López.

Entre los proyectos en desarrollo, sobresale la posible instalación de la italiana Dolce & Gabbana -en negociaciones para abrir en Patio Bullrich-, la estadounidense Carter’s, que prevé expansión desde abril junto a socios uruguayos, y la sueca H&M, actualmente en conversaciones avanzadas para inaugurar tiendas en centros comerciales de alto tránsito como Alto Palermo, Dot, Abasto y Alto Avellaneda.
El dinamismo no se restringe a la indumentaria. Victoria’s Secret mantiene un ritmo de apertura que ya alcanza seis comercios y proyecta entre 15 y 18 en cinco años. La cadena uruguaya Indian refuerza su presencia local y planea aperturas en ciudades del interior. En cuanto a los retornos de mayor peso simbólico se encuentra Adolfo Domínguez, que regresó en noviembre de 2025 tras más de 25 años, y marcas como The Kooples, Zadig & Voltaire, Sandro, Farm Rio y Montblanc, que fortalecen la presencia internacional en shoppings de gama alta.
El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) se consolida como el principal mecanismo para proyectos de gran escala. El ministro de Economía, Luis Caputo, expresó en AmCham: “Se hizo un trabajo que en Argentina no se había hecho nunca” y precisó la existencia de 35 proyectos ingresados al régimen por unos USD 85.000 millones, de los cuales una docena ya fue aprobada. El resto está en proceso, incluyendo a la coreana Posco, cuyo proyecto minero Sal de Oro considera una inversión de USD 633 millones en el Salar del Hombre Muerto.

El secretario de Energía y Minería, Daniel González, reveló durante CERAWeek by S&P Global en Houston que entre 15 y 20 proyectos más podrían sumarse al RIGI antes de julio de 2027, fecha hasta la que tendrá vigencia la úlitma renovación del programa de incentivo a inversiones. Sin embargo, hay quienes aseguran que el régimen tiene que seguir disponible por, al menos, cinco años más.
Tecpetrol, brazo energético de Grupo Techint, fue uno de los últimos en presentar una inversión ante el régimen: el proyecto Los Toldos II Este, en Vaca Muerta, prevé un desembolso de USD 2.400 millones para consolidar la producción no convencional en la Cuenca Neuquina. La inversión tuvo lugar después del debate público entre el CEO Paolo Rocca y el gobierno por la provisión de tubos para la exportación de GNL de Southern Energy.
En la provincia de Neuquén, Compañía Mega -integrada por YPF (38%), Petrobras (34%) y Dow (28%)- presentó una propuesta de USD 360 millones destinada a ampliar la capacidad de procesamiento de gas natural, como parte de una estrategia de expansión que inició en 2023 en la planta de Bahía Blanca.
Recientemente, la estadounidense Nano Energy informó su intención de invertir más de USD 230 millones para terminar la Nueva Planta de Uranio que la estatal Dioxitek construye en Formosa, proyecto que podría convertirse en el primero del sector nuclear en ingresar al régimen promocional. El acuerdo se formalizó en la Argentina Week, evento coordinado por la Secretaría de Asuntos Nucleares y el Consulado Argentino en Nueva York, con presencia de su titular, Federico Ramos Napoli.
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ECONOMIA
Los dos aliados clave de Caputo y cómo se gestó su plan secreto para esquivar a Wall Street y pagar más barato a los deudores privados

(Desde Washington, Estados Unidos) No terminaba 2025, cuando Luis Caputo se encontró con Ajay Banga. Los dos conocen el alma fría de Wall Sreet, y los dos enfrentan los vaivenes del mercado financiero que complican la gestión pública. No importa si estás en el despacho presidencial del Banco Mundial en Washington, u habitás el Quinto Piso del Palacio de Hacienda en Buenos Aires.
Caputo explicó a Banga que tenía una gigantesca deuda pública y privada que cancelar en 2026, que el riesgo país no bajaba y que el Banco Central no podía acumular reservas públicas.
En esa época, el Gobierno observaba cómo se iban los dólares por el turismo y las importaciones, en una ecuación que puso a la Argentina en el incumplimiento de la meta de reservas acordadas con el FMI y muy cerca de la voracidad de Wall Street.
Si Caputo deseaba millones de dólares para pagar la deuda privada, la tasa estaba cerca del 11 por ciento. Era el precio de mercado.
En este contexto, el ministro de Economía exploró dos alternativas para enfrentar los pagos de la deuda externa. Y las dos opciones se sostenían en una misma ecuación geopolítica.
Donald Trump había definido que Javier Milei era su principal aliado estratégico en América Latina, y esa ecuación ya había aceitado la negociación con el FMI, que concedió una desembolso extra de 20.000 millones de dólares.
Ahora, presionado por la deuda que vencía en el 2026, Caputo evaluaba la creación de un club de bancos que podían usar 20.000 millones de dólares aportados por el Tesoro de los Estados Unidos para cancelar la deuda de los bonistas, o diseñar un mecanismo de garantías multilaterales otorgadas por el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la CAF.
No eran alternativas que se reemplazaban mutuamente. Eran dos opciones en paralelo.
Caputo profundizó las conversaciones con Banga, Georgieva estaba on board e Ilan Goldfajn, presidente del BID, no puso obstáculos políticos.
Milei había ganado las elecciones de medio término, Trump ya lo había recibido en el Salón Oval, y el club de bancos apoyados por el Tesoro habían dado un paso al costado.
No era negocio: Caputo se negaba a pagar sus tasas de mercado.
En una sucesión de encuentros en el Quinto Piso de Economía, Caputo exprimió a su staff técnico y debatió el asunto con Santiago Bausili, titular del Banco Central, y José Luis Daza, viceministro de Economía.
La propuesta ya tenía forma y era apoyada por Milei.
Todo se había encadenado: la Casa Blanca, el FMI, el BM y el BID.
Mientras tanto, las reservas del Banco Central empezaban a crecer, el dólar se planchaba y la negociación avanzaba en DC para lograr la segunda revisión del acuerdo de Facilidades Extendidas.
A pocos días del comienzo de las Sesiones de Primavera del Fondo, Caputo recibió la confirmación de Banga y el BID. Si no había un cisne negro por la guerra en Medio Oriente, Argentina sería apoyada por un monto total de 2.550 millones de dólares.
El Banco Mundial aportaría 2.000 millones dólares, y el BID 550 millones. Pero como se tratan de bancos con alta calificación institucional, las garantías podían duplicarse al momento de pagar la deuda privada.
Es decir: son 2.550 millones de dólares que, en principio, se irían a 5.100 millones.

El Banco Mundial será garante de la Argentina y broker: Banga elegirá a las entidades crediticias privadas que saldarán la deuda con los bonistas.
Con el BID, el mecanismo será diferente.
Así lo explicaba Caputo en DC, cuando fue preguntado al respecto:
“En el caso del Banco Mundial, ellos se encargan de todo. En el caso del BID, nosotros ya hemos hecho lo que se llama el pedido de propuesta a los bancos. Entonces, con la garantía, los bancos después nos hacen una propuesta que, como bien habías dicho, en el caso este va a ser probablemente de dos a uno”
¿Y con qué bancos?-, insistió Infobae.
-Los bancos..
-¿Los bancos que imaginamos nosotros?
-Sí.
-¿El BoFA, el JPMorgan, el Citi…?
-Los bancos…
Los directorios del BM y el BID tienen previsto tratar los pedidos de garantías de la Argentina hacia fin de mayo o principios de junio.
Los vencimientos de la deuda son en julio, y si no hay demoras burocráticas, Argentina tendrá los fondos multilaterales para pagar a los bonistas privados.
-Y si no llegan los directorios del Banco Mundial y el BID?– preguntó este corresponsal a Caputo.
“La plata está”, replicó.
El ministro de Economía encadenó ciertos recursos estratégicos de la Argentina -Trump-Milei y el programa de ajuste- que le permitieron coronar su proyecto de financiación multilateral en las Sesiones de Primavera del FMI.
El viernes a la noche, cuando terminó su cónclave con Georgieva, Caputo se fue a cenar con su equipo.
Se lo vio sonreír.
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ECONOMIA
Clima de Negocios: el círculo rojo sigue bancando el rumbo, pero aumentaron las dudas sobre si la receta libertaria funcionará

El apoyo del círculo rojo al gobierno de Javier Milei sigue a full a pesar de los crujidos en algunos sectores, de dudas cada vez más generalizadas en algunas variables macro y de un clima político enrarecido que pesa cada vez más en las decisiones de inversión. Todo con las elecciones del año que viene, y las chances de reelección de Presidente, como gran faro empresario.
En ese contexto, la palabra de moda que surge entre los grandes hombres y mujeres de negocios locales, desde los que celebran el estilo y las reformas libertarias hasta los que sufren en carne propia la apertura económica, es “experimento”. Cómo una especie de versión de señores y señoras grandes, y con gran poder de decisión, de “six-seven”, el inexplicable fenómeno de viral redes que copa las escuelas primarias (ante cualquier duda, consultar a hijos, nietos o IA).
“Habrá que ver cómo sale el experimento” es “the new black”. Con matices, ese concepto se escuchó mucho en el Argentina Week, que se hizo hace poco más de un mes en Nueva York, y en distintos eventos empresarios en Buenos Aires, como el AmCham Summit que se realizó el martes pasado. En ambos eventos el público era afín al Gobierno. Son los que “bancan” el modelo. Como sea, la idea se coló en los auditorios neoyorquinos del JP Morgan y el Bank of América y en el Centro de Exposiciones porteño. Con diferentes cargas emotivas y énfasis, la idea se instaló.

Es un dato de color, está claro, pero parece que, para muchos, lo que era una firme convicción ahora es una suerte de ensayo de laboratorio del que hay que esperar para ver qué resultados finalmente arroja. Algunos lo dicen con un tono más socarrón, pero también lo enarbolaron en las últimas horas cruzados de Milei que apoyan desde el minuto uno al Presidente, su modelo y también su estilo. ¿Casualidad, palabra de moda o concepto que repiten los analistas y asesores a los que consultan las cúpulas empresariales? Quién sabe.
Lo que era una firme convicción ahora es una suerte de ensayo de laboratorio del que hay que esperar para ver qué resultados finalmente arroja
Lo cierto es que la que pasó no fue una semana tan buena para el Gobierno en medio del 3,4% de inflación para marzo y con la meta de 10% del Gobierno para el año casi cumplida en apenas tres meses (y sin entrar en el universo Adorni, del que se conocen novedades judiciales casi a diario sobre viajes, propiedades y otras sospechas sobre sus gastos).
El FMI aportó una de cal y una de arena: duplicó de un saque la proyección para el año, que llegaría a 30% según el organismo, muy parecido al año pasado, pero también aprobó la segunda revisión de acuerdo y elogió a los funcionarios que cerraron un nuevo esquema de financiamiento con organismos multilaterales.
El proceso de desinflación está en el freezer hace casi un año, aunque los analistas, incluidos los del Fondo, dicen que empieza a bajar desde abril. ¿Cuánto y por cuánto tiempo? Hay muchas dudas al respecto.

En el cierre del evento de AmCham, Milei reiteró lo que ya había dicho en X, que el dato del Indec “era malo”, defendió su viejo mantra que dice que “la inflación es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario” y justificó el dato de marzo por la “monstruosa caída de la demanda de dinero” en la segunda mitad del año pasado. “Esto no es inflación estrictamente, es que pegó un salto el nivel de precios, por cambio de precios relativos; pero la inflación de largo converge a la internacional. Eso no ha cambiado. Es decir, al equilibrio que vamos de largo plazo, ese no cambió. Lo que cambió es la dinámica, cómo se mueve en el tiempo”, justificó el mandatario. Habrá que ver qué piensan muchos de sus compatriotas en la caja del supermercado. Algo de eso empieza a reflejarse en algunas encuestas de opinión.
Y le dijo al auditorio –al “círculo rojo”, como definió–, repleto de ejecutivos de las empresas de AmCham, que es errónea la hipótesis de que para crecer hay que aceptar tener más inflación. Prometió más ajuste al gasto público para poder seguir bajando impuestos, más desregulación y más apertura. “No nos vamos a mover un ápice de eso”, juró. En los pasillos del coqueto Centro de Convenciones, un rato antes, dos CEOs charlaban animadamente y se ilusionaban justo de lo contrario: de la cintura que podría exhibir Milei, como ya hizo en algunas oportunidades desde que está sentado en el Sillón de Rivadavia.
El Presidente cerró con una frase que resonó y que es clásico de las redes libertarias. La pregunta del millón, la contracara de la duda de los empresarios que hablan del éxito del experimento: “¿Y si sale bien?”. “Vamos a escribir la mejor página de la historia argentina, nos acompañen o no nos acompañen. Si no nos acompañan, nos volvemos a casa, no pasa nada: todos podemos volver a trabajar al sector privado. Pero si sale bien, Argentina habrá dado un paso para ser grande nuevamente”, finalizó Milei.
“Esto no es inflación estrictamente, es que pegó un salto el nivel de precios, por cambio de precios relativos; pero la inflación de largo converge a la internacional“ (Milei)
“Hay que valorar que el Presidente ponga la cara y pida paciencia. Dijo que va a seguir por el mismo camino, después se discutirá si eso es sano. El nuevo asesor del equipo económico, el uruguayo Ernesto Talvi, habla de ‘paciencia estratégica’. A los países vecinos les llevó años bajar la inflación luego de procesos agudos. Por eso, sobrevender expectativas y apuntar los cañones a que el dato de inflación arranque con cero este año, es equivocar el objetivo”, destacó Ricardo Delgado, fundador de la consultora Analytica.
Los empresarios conviven entre altas y bajas, al ritmo de una coyuntura compleja y con la actividad económica que corre a dos velocidades, la de sectores que “vuelan”, como energía y agro –y minería con grandes perspectivas– y otros que en el mejor de los casos la “reman”, como el consumo masivo, la construcción y la industria.
“Lo del que hay que ver qué pasa con el ‘experimento’ lo escuché varias veces, sí”, reconoce desde una de las grandes empresas argentinas. “La verdad, lo asocio más al mundo de los empresarios que señaló el presidente [por Paolo Rocca, de Techint, y Javier Madanes, de Fate], los más heridos. Los que el Gobierno define como los cazadores del zoológico”, dicen con una sonrisa y piden off the record. “Ahora en serio, esto se va a ordenar, está sucediendo. Minería y energía no genera laburo, pero ese dinero empieza a circular entre la gente”, agregaron.

“Los empresarios están convencidos del rumbo… y luego están los sectores que la pasan mejor y los que la pasan peor. Los estratégicos son el motor y se benefician primero”, destacó Mariana Schoua, presidente de AmCham y también de Aconcagua Energía.
“El resto tiene que empezar a competir en el mundo y eso significa hacer esfuerzos, como bajar costos y ser innovadores. Es trabajo, pero no quita que sepan que este es el rumbo correcto. Todos sabemos que esto va a dar su frutos, más tarde o más temprano. Hay que acomodarse porque es lo que resultó en la mayoría de los países. Ese es el humor general, me parece. Esto es una construcción colectiva y hay que poner el foco en la continuidad de este rumbo”, agregó Schoua.
Con respecto al “sentimiento” empresario, Delgado, de Analytica, destacó: “Es verdad que aparece con más fuerza la idea de esperar a ver qué pasa con el Gobierno. Siempre estuvo pero ahora quizás es más visible. Estamos ante una experiencia inédita, pero también es cierto que es una gestión muy pragmática. Cuando tuvieron que terminar de sacar el cepo, esperaron, y ahora YPF congela precios por 45 días, por más que digan que es la decisión de la empresa. La gran duda para los empresarios es si este tipo de cambio es sostenible. Si se puede competir. Mientras no se avance con mayores reducciones impositivas ni haya mejoras de productividad que vengan por otros andariveles, el tipo de cambio seguirá siendo una variable muy relevante, más allá de la liquidación de soja y las compras de reservas del BCRA”, aseguró el economista.
“Hay que valorar que el Presidente ponga la cara y pida paciencia. Dijo que va a seguir por el mismo camino, después se discutirá si eso es sano” (Delgado)
“La coyuntura es la inflación, pero en el summit se habló mucho del largo plazo, lo hicieron tanto Caputo como Milei”, resumió Schoua. El slogan del evento fue “Una Argentina federal en desarrollo”, la cara geográfica de las dos velocidades.
Uno de los empresarios referentes del consumo masivo coincidió en que “hay gran apoyo”, pero no dejó en claro que la preocupación por ventas que no despegan es cada vez más grande. “La inflación bajó, pero está. Los salarios no suben y la gente no llega a fin de mes. Se priva cada vez de más cosas. Lo único que mueve algo es la informalidad. Ezeiza está lleno y la gente no llega a fin de mes, esas son las Argentinas”, afirmó.
Mientras tanto, esta semana en Washington, EEUU, Caputo cerró un nuevo esquema de financiamiento externo con el que piensa pagar los vencimientos que vienen.
Se trata de garantías de organismos multilaterales –por ahora USD 2.000 millones del Banco Mundial y USD 550 millones del BID que permitirán, confía el ministro, acceder a fondos privados (de bancos, aseguradoras y otros) para pagar los vencimientos privados de julio, enero y julio del 2027.
En total, espera reunir unos USD 10.000 millones de tres vías: los fondos que obtendrá con el aval de los multilaterales (USD 4.000 millones porque el monto total duplicaría a las garantías obtenidas), otros USD 4.000 de los bonos en dólares 2027 y 2028 que se licitan cada 15 días a razón USD 150 millones (y una segunda vuelta por otros USD 100 millones), y unos USD 2.000 millones de privatizaciones (Transener, rutas, Intercargo, AYSA y otros). ¿Será? El esquema externo hay que cerrarlo y concretarlo. Las privatizaciones, ídem. Y una parte de los dólares de los bonos ya se usaron para pagar deuda (aunque el Gobierno confía en que los recuperará).
“Las finanzas parecen ir bien, eso marcha. El tema es la actividad. Las dos velocidades pueden terminar complicando ahora aunque la película a largo plazo sea positiva. Todos entendemos eso, pero todos vamos a ir a votar el año que viene, no dentro de 10 años. Veremos a ver qué pasa con esto”, reflexionó uno de los empresarios consultados. No dijo la palabra de moda en el círculo rojo, pero casi.
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ECONOMIA
Pagar nafta con celular es tendencia y el uso de apps no para de aumentar entre argentinos

Los pagos digitales con QR crecieron 85% interanual durante Semana Santa, según datos de la Cámara Compensadora Electrónica S.A. (COELSA). La cifra confirma que esta tecnología dejó de ser tendencia para convertirse en estándar.
Las estaciones de servicio lideran esta transformación. Mauro Cercos, gerente general de YPF Digital, es categórico: «Ya no estamos frente a una tendencia, sino a un nuevo estándar de comportamiento del cliente».
La digitalización no solo muestra mayor adopción, sino también mayor frecuencia de uso, lo que confirma que las operaciones digitales ya forman parte del hábito cotidiano, incluso en consumos recurrentes como la carga de combustible.
El salto de Semana Santa que confirmó el cambio definitivo
Los números de COELSA reflejan la magnitud del fenómeno. Durante el fin de semana largo se procesaron más de 66 millones de transferencias inmediatas y más de 10 millones de pagos con QR.
El crecimiento del monto total operado fue de 340% interanual. Los pagos interoperables, por su parte, aumentaron 72%.
Cercos destaca que las transferencias bancarias son el segmento que más crece. «La inmediatez y el bajo costo las convierten en la opción preferida», explica.
Sin embargo, en los últimos meses se observa una recuperación de las tarjetas de crédito. El contexto de necesidad de financiamiento impulsa esta tendencia paralela.
Por qué las estaciones de servicio son el laboratorio digital del país
Actualmente, más de 4 de cada 10 pagos en estaciones de servicio se realizan a través de billeteras digitales. Esto incluye tanto aplicaciones bancarias como fintech.
Este nivel de penetración posiciona al sector downstream como uno de los más digitalizados de la economía argentina. Supera incluso a otros rubros del retail tradicional.
«Cuando uno piensa en un pago recurrente como es el de cargar combustible, que hoy tengamos estos niveles tan altos de digitalización es muy llamativo», destaca Cercos.
A pesar de esta alta base de adopción, las tasas de crecimiento siguen siendo elevadas, lo que indica que el proceso aún no alcanzó su techo y mantiene un potencial de expansión considerable.
App YPF procesó 400 pagos por minuto y se convirtió en billetera digital
La App YPF se consolidó como la tercera aplicación más utilizada del país. Su escala operativa y nivel de integración la posicionan como caso de estudio.
Los números respaldan esta afirmación. La plataforma registra más de 7 millones de descargas y alrededor de 3 millones de usuarios activos.
Estos usuarios generan entre 5 y 6 millones de pagos mensuales dentro del ecosistema YPF. En momentos pico, el sistema ya supera los 400 pagos por minuto.
La aplicación cuenta con 2,6 millones de cuentas virtuales (CVU) activas. El dinero en cuenta representa más del 35% de las transacciones, consolidando su evolución hacia billetera digital completa.
La funcionalidad ya permite pagar servicios, administrar fondos y operar dentro y fuera de la red de más de 1.650 estaciones. YPF avanza ahora con el lanzamiento de cuentas remuneradas y tarjetas prepagas.
Este enfoque amplía su alcance hacia pagos cotidianos y sin contacto, más allá del core original de combustibles.
Qué viene: compra de acciones desde el celular y nuevo modelo de negocios
YPF avanza en la integración de inversiones dentro de su entorno digital con un objetivo claro: la compañía habilitará la compra de acciones directamente desde la plataforma antes de fin de año.
Horacio Marín anunció días atrás esta iniciativa que busca democratizar el acceso a la inversión. Cercos confirmó el cronograma y explicó el enfoque de seguridad.
La estrategia apunta a reducir riesgos de fraude canalizando las operaciones a través de un esquema validado por la propia compañía. Esto marca un salto cualitativo en la oferta de servicios.
«El que entienda el momento del pago, va a liderar la relación con el cliente», advierte Cercos. Esta visión plantea un cambio de modelo.
La estación de servicio deja de ser un punto transaccional para convertirse en un ecosistema de servicios integrados. El impacto se refleja en fidelización y ticket promedio.
La digitalización de la experiencia dentro y fuera de la estación permite extender el potencial de desarrollo de nuevas unidades de negocio. El pago es solo el punto de partida de una relación comercial más compleja.
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