ECONOMIA
En medio de la guerra de precios para vender más autos surgió una polémica con los planes de ahorro

Ante la guerra de precios que se ha desatado hoy en el mercado automotor en busca de vender más autos 0 km que los competidores, la habitual diferencia a favor en el precio que siempre tiene un vehículo comprado al contado o con financiación de las propias marcas contra aquel que se vende por plan de ahorro se hizo mucho más evidente.
Quien sale a buscar un auto nuevo y recorre concesionarias, incluso de la misma marca, puede llegar a conseguir el mismo vehículo con un descuento de hasta un 25 o 30%, mientras que los suscriptores de plan de ahorro quedan atrapados con un precio que se determina por la lista oficial que cada marca publica en los primeros días del mes.
“Es cierto que eso sucede hoy, pero hace tres años pasaba todo lo contrario, porque había pocos autos y muchos clientes, entonces el precio de venta real era mucho más alto, porque había una situación de abuso de los concesionarios, cobrando sobreprecios que llegaron a ser de hasta un 30 o 40%, porque el auto se vendía de todos modos”, contó un ejecutivo de una automotriz a Infobae.

“Entonces, alguien que se suscribió a un plan de ahorro en 2022 hizo negocio porque pudo incluso licitar un auto con precio de lista y adquirirlo evitando los sobreprecios, pero esa persona hoy está pagando una cuota que, prorrateada, lleva el precio del auto a un valor mucho más alto que el de venta de contado actual”, confesó.
Con cinco meses registrados, en Argentina se vendieron 232.815 autos particulares y vehículos comerciales livianos y se facturaron 52.289 planes de ahorro, es decir un 22%. Pero como ese es el número general, y sólo las marcas argentinas tienen plan de ahorro, con lo cual el universo total de operaciones pasa a ser de esas 12 marcas, que en los primeros cinco meses sumaron ventas por 198.910 vehículos, llevando la proporción al 26 por ciento.
Sin embargo, si se suman las ventas de cada marca y la cantidad de planes de ahorro facturados, es decir autos entregados a los ahorristas, se puede apreciar el peso que tiene este sistema de venta en unas y otras, con resultados en algunos casos sorprendentes.
La marca que más planes de ahorro vendió en los primeros cinco meses del año es Fiat, que totalizó 9.973 operaciones de adjudicación. Dado que también es una marca con un total de patentamientos elevado, 28.777 unidades, la proporción de ventas de planes sobre operaciones convencionales o por otros canales fue del 34,6 por ciento.

La siguiente marca también es de Stellantis, en este caso Peugeot, que tiene un menor volumen de patentamientos, 17.885 unidades, pero una cantidad de autos facturados a plan de ahorro proporcionalmente más alta. El peso de las ventas de este sistema es mucho más alto y alcanza el 49 por ciento.
Toyota está tercera en planes con 8.475 autos adjudicados y facturados, pero es una de las dos marcas que más autos vendió en el año. Entre todos los canales ya que tiene registrados 31.711 patentamientos. Así, la cuota de planes en las ventas totales de la marca es del 26,7 por ciento.
En cuarto lugar está Volkswagen, la marca que lidera las ventas absolutas de autos 0 km en 2026, con 32.317 unidades. La venta de unidades por plan de ahorro es de 4.995, lo que le permite tener un menor peso de apenas el 15,4 por ciento.
Chevrolet cierra el Top 5 de los fabricantes con mayor cantidad de planes de ahorro adjudicados del año con 3.912 vehículos. Se puede decir que es una buena medida promedio porque también es la quinta marca en total de patentamientos con 19.720 unidades. Así, su cuota de autos de plan de ahorro queda en 19,8 por ciento.

El sexto puesto lo ocupa Renault, que totaliza 17.740 ventas totales entre enero y mayo de este año, y que tiene 3.605 autos facturados de plan de ahorro. En este caso el promedio es similar al de GM y alcanza el 20,3%, ya que la marca también está sexta en patentamientos totales.
Citroën aparece en séptimo lugar con un total de 3.594 planes adjudicados sobre un total de 9.081 ventas totales en el año. Aquí vuelve a subir la cuota de plan de ahorro en las operaciones que alcanza el 39,5%, toda una demostración de la apuesta que hacen las marcas de Stellantis por este sistema del que Fiat fue pionero.
A continuación, una de las sorpresas del mercado es Ford, que es la cuarta marca en total de ventas en lo que va del año, pero apenas está en octavo lugar en la suscripción de planes de ahorro.

Las ventas acumuladas de enero a mayo arrojan un total de 22.393 unidades, pero los autos adjudicados por plan son solo 2.897 vehículos, es decir apenas un 12,9 por ciento. Es cierto que Ford no vende autos accesibles, que son los que normalmente tienen mayor mercado de plan de ahorro, pero la cuota es llamativamente baja.
Nissan es el noveno fabricante que tiene su cartera de planes de ahorro pero tiene bajos volúmenes de venta en ambos rubros. Sin embargo, con un total de patentamientos de 5.924 pero 2.106 autos adjudicados por plan, la proporción es muy alta y alcanza el 35,5%.
La cuota de Jeep es menor, pero vuelve a la tendencia de Stellantis, porque aunque tiene un volumen de ventas totales de 6.187 unidades, los planes son 1.694, lo que arroja una proporción del 27,3 por ciento.
Mercedes-Benz lanzó hace poco tiempo los planes de ahorro bajo la administración de Prestige Auto, sin embargo, ya tienen un peso elevado en las ventas absolutas. Sobre un total de 4.451 unidades patentadas, las adjudicaciones de plan son del 37,2% con sus 1.657 vehículos.
Un caso similar es el de RAM, que tiene bajos volúmenes, pero proporción importante del plan. Sobre 2.724 automóviles el plan de ahorro adjudicó 609, lo que representa un 22,3 por ciento.
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ECONOMIA
Si comprás en el súper con promociones, otros consumidores financian tu ahorro sin darse cuenta

Cada vez que pagás menos por algo —un miércoles de cine, un pasaje sacado con meses de anticipación, una compra con la tarjeta correcta el día de la promoción— alguien más está abonando, en algún lugar de la cadena, la diferencia. No es magia ni generosidad de la empresa, es un mecanismo con nombre propio en economía: el subsidio cruzado.
La lógica es simple. Las empresas saben que no todos sus clientes son iguales: algunos organizan sus compras según las promociones —van al cine un miércoles, sacan el pasaje con seis meses de anticipación, comparten la cuenta de streaming con la familia—. A esos clientes, la empresa les baja el precio a cambio de asegurarse su compra. Pero para no perder plata, en algún punto necesita compensarlo: subiendo (o simplemente no bajando) el precio a quienes no entran en esa lógica.
El resultado, el que paga «de más» no lo nota, porque nunca ve el descuento del otro. Pero está ahí, financiándolo.
El changuito del súper que cambia de precio según el día que elijas
Pensá en una compra de $30.000 en el supermercado. Si la hacés un miércoles, pagando con MODO y tarjeta del Banco Nación, te devuelven el 30% —hasta $12.000 por semana—. Esa misma compra, hecha un jueves cualquiera con otra tarjeta o en efectivo, sale $9.000 más cara. El producto es el mismo, el changuito es el mismo: lo único que cambió fue el día y el medio de pago. Alguien financia esa diferencia, y no es el supermercado —es el cliente que no organiza su semana en función de la promo.
Una entrada de cine en sala 2D cuesta $18.800 cualquier día de la semana. Ese mismo asiento, para la misma película, en el mismo horario, sale $9.400 si vas un miércoles: exactamente la mitad. No hay ningún cambio en el producto —la butaca, la pantalla, la sala son idénticas—. Lo único que se ajustó fue el precio, para captar al espectador que puede elegir cuándo ir. El que va un sábado paga el doble por lo mismo.
Un pasaje Buenos Aires–Bariloche, en la tarifa más económica, cuesta $139.360 si lo comprás con seis meses de anticipación. Comprado una semana antes del vuelo, el mismo asiento en el mismo avión sale $413.018 —un 66% más—. Las aerolíneas saben que el que planifica con meses de anticipación suele ser más sensible al precio, mientras que el que compra a último momento generalmente necesita viajar sí o sí y puede pagar lo que haga falta. Por eso arman el precio así: le cobran barato a uno para asegurarse el asiento ocupado, y caro al otro para sostener el negocio.
Si pagás la suscripción individual de Spotify, pagás $3.299 por mes por tu cuenta, sin compartirla con nadie. Si en cambio la compartís en un plan Familiar (hasta 6 personas) por $5.499, cada integrante termina pagando apenas $916,50 —un 72% menos que el que paga solo—. Y todavía hay un escalón más: la versión gratuita, con anuncios, no paga nada. Ese usuario no financia nada de forma directa, pero tampoco es gratis para la empresa: Spotify lo sostiene con la publicidad y, en definitiva, con lo que pagan los que sí eligen un plan pago.
Si organizás tus compras, podés ahorrarte más de $334.000 en un mes
Si se contabilizan todos estos rubros, un consumidor que planifica sus compras —elige el día del súper, va al cine un miércoles, comparte el streaming con su familia y directamente usa la versión gratuita de varias aplicaciones freemium— puede llegar a ahorrar más de $334.000 en un solo mes, simplemente por organizar sus decisiones de consumo alrededor de las promociones y planes gratuitos disponibles.
La siguiente tabla resume, caso por caso, cuánto paga ese consumidor «elástico» frente al precio de lista, y cuánto es, en pesos y en porcentaje, lo que se ahorra.
Para ahorrar, es clave organizar las decisiones de consumo
La teoría económica detrás del descuento que obtenés pero le hacen pagar a otro
Todo este mecanismo se apoya en una idea bien simple que la microeconomía llama elasticidad de la demanda: mide qué tan sensible es la gente al precio de algo. Si un producto tiene muchos sustitutos —otra marca, otro cine, otra aerolínea— alcanza con subirle un poco el precio para que el consumidor se vaya a comprar a otro lado: es una demanda elástica. Si en cambio no hay alternativas cercanas, la gente sigue comprando casi igual aunque el precio suba: es una demanda inelástica.
Como explica el economista Hal Varian, uno de los autores de referencia en microeconomía, esta distinción no es solo teórica: define directamente qué le conviene hacer a una empresa con sus precios. Cuando la demanda es elástica, bajar el precio puede aumentar el ingreso total, porque el mayor volumen de ventas compensa el menor margen por unidad. Cuando es inelástica, ocurre lo contrario: subir el precio aumenta el ingreso, porque casi nadie deja de comprar.
Ahí está el porqué del subsidio cruzado: en vez de fijar un único precio para «el consumidor promedio» —que en los hechos no existe—, la empresa separa a sus clientes según su elasticidad y le cobra a cada uno lo que ese segmento está dispuesto a pagar. Al cazador de ofertas (elástico) le baja el precio para no perderlo. Al cliente fiel o apurado (inelástico) le sostiene el precio pleno, porque sabe que de todos modos va a comprar.
¿Qué pasa cuando las empresas calculan mal y el sistema se derrumba?
Todo este esquema funciona mientras la empresa acierte en su lectura de cuáles clientes son realmente inelásticos. El problema aparece cuando se equivoca —o cuando deja de acertar con el paso del tiempo—.
Martín Zemborain y Guillermo D’Andrea, profesores del centro CLEMER (IAE), lo plantean en el contexto argentino actual: durante años de alta inflación funcionó la estrategia de subir precios «porque el consumo lo permitía», pero ese margen de maniobra desaparece cuando baja la inflación y el consumidor recupera capacidad de comparar y elegir. En ese escenario, tratar a todos los clientes igual —sin descuentos segmentados, sin marcas «de batalla», sin precios diferenciados por día u horario— tiene un costo concreto: el cliente que la empresa daba por «cautivo» empieza a migrar hacia segundas marcas o hacia las marcas propias de las cadenas, que suelen ser más baratas.
Ese es, en definitiva, el riesgo central de todo el sistema: el subsidio cruzado no depende de que existan dos tipos de clientes, sino de que uno de ellos —el inelástico— siga comportándose como tal. Si la empresa da por sentado que un segmento va a pagar precio pleno sin chistar, y ese segmento en realidad tenía más alternativas de las que la empresa suponía, el cálculo se rompe: caen las ventas del segmento que se pensaba «seguro», cae el margen que financiaba las promociones del segmento elástico, y la empresa termina resignando ingresos por los dos lados a la vez.
Segmentar bien a los clientes, entonces, no es solo una táctica para vender más: es la condición para que el propio subsidio cruzado se sostenga en el tiempo.
En definitiva, cada vez que alguien elige el día del súper, la anticipación del pasaje o el plan familiar del streaming, no solo está ahorrando: está participando, sin saberlo, de un sistema de precios pensado para que ese ahorro exista. Y ese sistema tiene un límite claro. Funciona mientras haya suficientes clientes dispuestos a pagar precio pleno para sostenerlo. El día en que ese equilibrio se rompe, no hay changuito, ni butaca, ni asiento de avión que alcance para cubrir la diferencia. La próxima vez que un precio te parezca sorprendentemente bajo, vale la pena preguntarse: ¿quién lo está pagando por mí?
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ECONOMIA
El Banco Central retomó la compra de dólares y las reservas superaron los USD 49.000 millones

Tras no intervenir en el mercado cambiario ayer por segunda vez en el año, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) retomó la compra de divisas al adquirir USD 36 millones este miércoles. Además, las reservas internacionales volvieron a superar los 49.000 millones de dólares.
Desde el comienzo de la cuarta fase del programa monetario y cambiario, la autoridad monetaria sumó 13.164 millones de dólares. El equipo económico había establecido como meta anual para 2026 un rango de entre 10.000 y 17.000 millones de dólares.
Cabe destacar que la autoridad monetaria había permanecido al margen del Mercado Libre de Cambios (MLC) ayer, sin intervenir de forma directa ni dentro ni fuera de él. Se trató de la segunda vez en el año en que no realizó compras de divisas, algo que también ocurrió el pasado 2 de enero de 2026.
Fuentes del organismo liderado por Santiago Bausili señalaron que hubo “compras fuertes del sector de energía“. A pesar de esto, resaltaron que en julio el promedio diario de compras asciende a USD 116 millones, superando los USD 97 millones que promedia el año.
Al mismo tiempo, en dicha jornada se realizó el “fixing” de la D31L6, una letra del Tesoro atada al dólar y con vencimiento el 31 de julio de 2026. Este mecanismo establece el valor oficial del dólar en una fecha determinada y lo publica como referencia para distintas operaciones financieras. En el caso del vencimiento de una letra o un bono vinculado a la dinámica cambiaria, ese valor fijado determina el tipo de cambio que se utilizará para calcular el pago en pesos a los tenedores del instrumento.
En concreto, si el tipo de cambio oficial seguía creciendo, el Ministerio de Economía iba a tener que destinar más recursos al honrar el compromiso con los tenedores de la D31L6. Con un dólar más bajo, se aligeró la carga de los pesos a pagar por parte de la cartera económica.
En paralelo, el segundo día de la semana marcó la primera ocasión en 135 ruedas en que el Banco Central se abstuvo de comprar divisas. Fue una de las tres mejores rachas de compras de los últimos veinte años, apuntalada por los dólares del agro, la minería, la energía y las colocaciones de deuda empresarial y provincial en los mercados internacionales.
Entre enero y julio de 2026, el ingreso de divisas aumentó debido a las liquidaciones de los sectores agropecuario, energético y minero, así como a la colocación de deuda en los mercados internacionales por parte de empresas y gobiernos provinciales. Estos flujos permitieron que la autoridad monetaria captara una parte importante de los dólares que se volcaron al mercado.
Durante junio, el Banco Central decidió moderar su participación con el objetivo de disminuir la presión sobre el tipo de cambio. En ese período, la demanda de dólares subió y el precio mayorista avanzó más de un 5%, superando la inflación por primera vez desde octubre de 2025.
En cuanto a las compras oficiales de junio, sumaron USD 1.418 millones, por debajo de los USD 2.596 millones registrados en mayo y solo por encima del monto de enero, que fue el más bajo del año. En julio, hasta ahora, las adquisiciones llegan a USD 1.999 millones, por encima de lo acumulado en junio.
El Central ya cumplió con el objetivo de acumulación de reservas previsto para 2026. Durante el primer trimestre, el principal desafío estuvo asociado a las necesidades de financiamiento del Ministerio de Economía.
Para sostener el ritmo de compras, la entidad incrementó la emisión de pesos sin utilizar mecanismos de esterilización. Asimismo, el Tesoro absorbió parte del excedente de liquidez mediante la colocación de deuda en moneda local, con el propósito de mantener la estabilidad cambiaria y controlar la suba de precios.
Al cierre de este miércoles, las reservas internacionales se ubicaron en USD 49.200 millones, tras una suba diaria de 269 millones de dólares. Este ascenso se debió, en gran medida, a la suba en la valuación de algunos activos del BCRA, como el oro.
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ECONOMIA
El Súper RIGI ya tiene fecha para tratarse en el Senado y el Gobierno acelera con leyes económicas

El proyecto conocido como «Súper RIGI» sobre beneficios fiscales para grandes inversiones en nuevas industrias es una de las apuestas más ambiciosas del gobierno de Javier Milei, que fijó el próximo miércoles como fecha de inicio para su debate en las comisiones, como parte de su plan de acelerar la aprobación de leyes y reformas en materia económica al término del receso de invierno.
La bancada oficialista que preside Patricia Bullrich en el Senado convocó para el 5 de agosto a las 15:00 a las comisiones de Presupuesto y Hacienda, de Economía Nacional y de Legislación General para discutir el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias o «Súper RIGI», con la intención de firmar lo antes posible el dictamen y llevarlo a votación en el recinto la segunda o tercera semana de agosto.
El proyecto fue aprobado por la Cámara de Diputados el 23 de junio pasado, luego de que el oficialismo aceptara modificaciones negociadas con los bloques aliados. Al Senado no le dio el tiempo para activar el debate antes del receso invernal que empezó el 30 de junio y por ello incorporó el tema en la agenda para la primera semana post vacaciones.
Se trata de una iniciativa clave en la agenda de Milei porque apunta a atraer inversiones superiores a los u$s1.000 millones por cada proyecto que se inscriba en el régimen, para generar industrias que hoy no existen en el país, relacionadas principalmente con la tecnología y la inteligencia artificial.
¿Cuál es la hoja de ruta del Senado para aprobar la ley de Súper RIGI?
Los senadores de La Libertad Avanza (LLA) no quieren adelantarse y evitan por ahora confirmar si buscarán darle dictamen al proyecto ese mismo día o si habrá más de una reunión, en parte porque necesitan la firma de otros bloques para hacerse con la mayoría.
No obstante, las fuentes consultadas por iProfesional deslizan que «seguramente lo van a intentar» porque la integración de las comisiones le es favorable y porque ya tomó forma un consenso significativo en la Cámara de Diputados.
Allí el proyecto de Súper RIGI se aprobó con 130 votos a favor, donde además de LLA estuvieron los de la UCR y bloques provinciales como los de Neuquén, Tucumán, Misiones y Salta, que tiene representación en las tres comisiones del Senado donde se analizará el tema.
En caso de lograr el dictamen de mayoría el próximo miércoles, el proyecto quedaría en condiciones de ser votado en el recinto y convertirse en ley en la semana del 10 de agosto. Si fuese necesaria otra reunión todo pasaría para la del 17 de agosto.
La idea del oficialismo es sancionar la ley lo antes posible y, por el momento, no observan grandes obstáculos dado que los cambios más importantes en el texto ya se negociaron en la Cámara baja. Saben por experiencia que eso no siempre es una garantía de éxito y por eso mantienen la cautela hasta que empiece el debate en las comisiones, pero son optimistas.
¿Qué cambia con el Súper RIGI, respecto de su versión original?
El «Súper RIGI» es una versión potenciada del Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones que creó la Ley Bases. La diferencia central es que este nuevo sistema de beneficios busca captar inversiones de u$s1.000 millones como mínimo para industrias que hoy no existen en el país. Las empresas deberán comprometer al menos 20% de ese monto en los primeros dos años desde la adhesión.
El nuevo régimen se enfoca exclusivamente en industrias vinculadas a la inteligencia artificial, semiconductores, biotecnología avanzada e infraestructura tecnológica, tales como data centers, producción de paneles solares, turbinas eólicas y baterías de litio, entre otros. El plazo para adherir será de cinco años a partir de la entrada en vigencia de la ley.
Los beneficios impositivos para las empresas que ingresen al Súper RIGI incluyen la rebaja del Impuesto a Ganancias al 15% -una reducción de la alícuota de 10 puntos respecto del RIGI original- y arancel cero para importación y exportación de bienes, equipos e insumos vinculados a los proyectos.
El régimen habilita también una liberación progresiva de los dólares obtenidos por exportaciones. Las empresas podrán disponer del 20% durante el primer año, del 40% en el segundo y del 100% desde el tercero en adelante. En cuanto al IVA, el régimen mantiene el sistema de Certificados de Crédito Fiscal para inversiones pero agrega la opción de transferir remanentes si la devolución demora más de tres meses.
En comparación con el RIGI actual, el mecanismo de amortización se vuelve más agresivo: 60% el primer año, 20% el segundo y 20% el tercero. El proyecto que tratará el Senado además suma deducción ilimitada de quebrantos y posibilidad de transferirlos a terceros luego de cinco años.
Durante el tratamiento de Diputados, para asegurarse los votos el oficialismo aceptó algunas modificaciones al proyecto. Entre las principales, está la incorporación de una cláusula de «compre nacional» que obliga a las empresas a destinar como mínimo un 20% de sus adquisiciones a proveedores nacionales.
Otra fue que las inversiones en Investigación y Desarrollo (I+D) computen por el doble de su valor al momento de calcular el monto mínimo de inversion exigido para gozar de la rebaja del Impuesto a las Ganancias al 15% que fija el proyecto para las empresas que ingresen al Súper RIGI.
Las leyes económicas que Milei acelera en el Congreso a partir de la próxima semana
Como contó iProfesional, Milei quiere avanzar en el Congreso con un abultado paquete de leyes económicas o «pro mercado», mientras el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y el operador político Eduardo «Lule» Menem negocian con los gobernadores para aprobar la reforma electoral, un tema central para la estrategia del Gobierno de cara a las elecciones presidenciales del próximo año.
El Súper RIGI figura en ese paquete, al igual que la modificación del régimen de zonas frías que recorta subsidios al gas, que también tiene ya media sanción de la Cámara de Diputados y espera por la votación del Senado.
También está en ese listado el proyecto sobre «inviolabilidad de la propiedad privada» cuyo punto neurálgico es la eliminación del límite para la venta de tierras rurales a extranjeros. Ese tema ingresó por el Senado pero se postergó en cuatro oportunidades. Bullrich quiere aprobarlo en el recinto el jueves 6 de agosto y girarlo a Diputados.
En paralelo, la Cámara baja se prepara para iniciar el debate sobre la reforma de la carta orgánica del Banco Central que Milei presentará por cadena nacional este jueves y que ingresaría el próximo martes, y los cambios al régimen de inocencia fiscal que apunta a alentar la salida de dólares «del colchón» hacia el mercado oficial.
En ese marco, el proyecto de Súper RIGI que aguarda por la votación del Senado será uno de los primeros en abrir al debate apenas se retome la actividad del Congreso, en paralelo al intento por aprobar el demorado proyecto que modifica la ley de tierras y la misión prioritaria que Javier Milei le encargará a la Cámara de Diputados con la reforma de la carta orgánica del Banco Central. Lo concreto, es que el Gobierno quiere acelerar su agenda en el Congreso a partir de la semana próxima.
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