POLITICA
En medio de la interna peronista en PBA, Máximo Kirchner tendrá actividad política en Santa Fe

El diputado nacional Máximo Kirchner realizará una gira por el sur de la provincia de Santa Fe durante este fin de semana en medio de la interna peronista. Mientras tanto, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, iniciará la presidencia del PJ bonaerense.
El dirigente kirchnerista viajará durante este viernes y sábado. Primero recorrerá una fábrica de adoquines en la localidad de María Teresa junto al presidente comunal Gonzalo Goyechea.
Después viajará a Puerto General San Martín, donde realizará una recorrida junto al intendente Carlos De Grandis. Allí se espera que tenga una reunión con dirigentes y vecinos, donde hablarán de la situación socioeconómica.
Según pudo saber Infobae, se trata de compromisos que tenían acordados del año pasado y que el diputado no viajó. Sin embargo, aclararon que no se trata de una recorrida de cara a las elecciones del próximo año, aunque sí se da en el marco de la fuerte interna que se vive en la provincia de Buenos Aires con Kicillof.
En ese marco, tras varias idas y vueltas, este viernes el mandatario provincial comenzará su camino en la presidencia del Partido Justicialista bonaerense con una reunión del Consejo del partido para el viernes 24 de abril a las 14 horas en La Plata. Será el primer encuentro de la gestión Kicillof.

De acuerdo con la comunicación dirigida a los integrantes del Consejo, la cita está programada para las 14:00 en la sede partidaria ubicada en calle 54 número 618 de la capital bonaerense. El orden del día contempla la lectura de la resolución de proclamación de la Junta Electoral Partidaria, la ratificación de las resoluciones N° 1 y 2 de Presidencia, la consideración del acta de la reunión anterior y el tratamiento de nuevas afiliaciones.
En el documento de la convocatoria, firmada por la apoderada María Sol Berriel, se remarca que uno de los puntos centrales será la distribución de cargos dentro del Consejo Provincial, lo cual será definitorio de la correlación de fuerzas internas del peronismo bonaerense. También se incluye, como cierre del temario, el análisis de la coyuntura política. Allí, Kicillof desplegará argumentos conocidos: el desfinanciamiento por parte del gobierno nacional a la provincia de Buenos Aires y el rol que debe tener el PJ bonaerense al respecto. El encuentro del PJ provincial se dará luego de la asunción de los distintos presidentes —en su mayoría intendentes— de los PJ locales.
El acuerdo sellado para que Kicillof sea el nuevo presidente partidario y que el saliente Máximo Kirchner pase a estar al frente del Congreso partidario no calmó las diferencias internas dentro del peronismo. Kicillof llegará a la reunión del PJ con distintas demandas internas, que pueden volver a materializarse este viernes.

Los antecedentes de las últimas horas evidencian que las diferencias persisten y que desde el cristinismo -que tiene presencia en el consejo del partido, pese a que Máximo Kirchner no es más el presidente- volverán a pedir que el partido se pronuncie en pos de la libertad de la expresidenta Cristina Kirchner. El mensaje que la diputada provincial e intendenta en uso de licencia de Quilmes, Mayra Mendoza, envió al grupo de intendentes del PJ es una clara señal.
Como se filtró, la dirigente que responde a CFK le envió una pronta recuperación al ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, operado en Barcelona por una apendicitis. Según pudo reconstruir este medio, fue Kicillof quien inició la conversación, a lo que los distintos intendentes le deseaban una mejoría al funcionario.
Allí, Mendoza intervino: “Va a estar todo bien. Es la misma operación que tuvo Cristina Fernández de Kirchner en diciembre. Distintos contextos: a vos te tocó en Barcelona y a ella presa. Entiendo la preocupación de Axel. Insisto con que hubiera sido HUMANO que exista también por la mujer que le dio la posibilidad de ser gobernador». Mayra Mendoza ocupa una consejería dentro del PJ de Kicillof por la Tercera sección electoral.

Al momento del recambio de autoridades en el mes de marzo, el PJ bonaerense también definió las nuevas consejerías. Son 47 consejerías titulares, repartidas por sección electoral -8 secciones-; además de cuatro lugares, cinco lugares por cada rama (de la Mujer, Gremial y Juventud). Allí la composición es heterogénea, pero hay cierta preponderancia de los nombres referenciados en Kicillof. Sin embargo, la presencia del kirchnerismo está garantizada con apellidos como el de la senadora provincial, Fernanda Raverta; la diputada nacional Constanza Alonso; la presidenta del Instituto Cultural de la Provincia, Florencia Saintout; la diputada provincial Soledad Alonso y sus pares Ariel Archanco, Santiago Révora, Avelino Zurro, entre otros.
Asimismo, pese a la instalación de agenda que intentan los distintos referentes cristinistas y las diferencias persistentes con el esquema de Kicillof, puede haber algún tipo de entendimiento político -no personal- al momento de las definiciones electorales que, admiten desde ambos campamentos, será recién en 2027. Hoy el diálogo está roto.
POLITICA
“La Misa”, desde adentro: el ritual del “Gordo Dan” que fanatiza a la militancia digital de Javier Milei

15‘minutos de lectura
El verano se precipita el viernes a la noche en la única sala del teatro Broadway. Un calor sofocante cubre el auditorio donde se congregan cientos de militantes libertarios. Apenas minutos después de las nueve, Santiago Caputo, el consejero de Milei, se escurre cabizbajo entre la muchedumbre por un pasillo lateral. Bajo una luz tenue, acelera el paso para llegar a la butaca que le reservaron en un sitio privilegiado, a metros del escenario. Lo custodian Macarena Alifraco, su sombra en la Casa Rosada, y el diputado bonaerense Agustín Romo, otro de sus satélites en el corazón del poder. Cerca de ellos se sienta el funcionario Juan Pablo Carreira, conocido en las redes sociales como “Juan Doe”, uno de los titiriteros de la poderosa máquina de comunicación digital del Gobierno.
En las primeras filas también se asoman otros tuiteros e influencers violetas que ocupan cargos o tienen acceso directo a los despachos oficiales, como Lucas “Sagaz” Luna y Tomás Jurado, alias “El Peluca Milei”. Mucho más discreto, el tiktoker presidencial Iñaki Gutiérrez se trepa a una de las bandejas del fondo junto a su novia, Eugenia Rolón. Brillan por su ausencia los ministros y funcionarios de alto rango ligados a Karina Milei. Una señal de las divisiones internas en la cima del poder.
En la víspera de la presentación, quien canaliza la atención es Flavio Arenales, el albañil y plomero que se convirtió en un “rockstar” en la galaxia libertaria por su cartel de cartón “Fuerza del Cielo, Virrey del Pino”. Flavio, que ingresó detrás de Caputo, se lleva la primera gran ovación de la noche. Alza la pancarta que se hizo viral durante la última campaña y, por un instante, su grito de guerra se cuela entre tanto bullicio. “Viva la libertad, carajo”, dice. “¡Viva!”, le responden, con fervor, desde las plateas.

La atmósfera de algarabía se altera de inmediato cuando se apagan los focos. Daniel Parisini, conocido como “Gordo Dan”, el hombre orquesta de la ceremonia, enciende la chispa cuando aparece en la pantalla después de un video que caricaturiza una cadena nacional de Alberto Fernández, para pedirle al público que ponga los celulares en silencio. Con la mítica Avenida Corrientes de fondo, Parisini irrumpe en el ingreso al teatro escoltado por un séquito de encargados de seguridad que le abren puertas a lo largo del recorrido. Vestido con una remera oscura, estampada con un dibujo de Robocop, y un jean ancho, “Dan” ocupa el primer plano de la escena. Su presencia suscita pasiones. En los parlantes resuena a todo volumen el himno para glorificar a Milei que crearon en el streaming del “Gordo Dan”. Y el público desahoga ira a través de un cántico, una suerte de oración universal para los oyentes libertarios. “Hubieras ganado las elecciones. Abrazo. Es exactamente lo que voté”, rugen a coro. De repente, Parisini hace una pausa en la trayectoria. Durante una de las estrofas, levanta el brazo derecho y lo baja con vehemencia, como si portara un martillo imaginario: “Me chupa la pija la opinión de los kukas”, exclama a su micrófono. Los devotos imitan el gesto desde sus butacas y se echan a reír. “Oh, Oh, Oh”, cantan y patalean. Es el rito inicial de La Misa.
El programa, que se emite desde el 11 de julio por el canal de streaming Carajo, se convirtió en un factor decisivo de la construcción de poder de Milei. En poco tiempo se transformó en un símbolo de la “batalla cultural” que lleva adelante la Casa Rosada para amplificar la difusión de las ideas del Presidente, fogonear el fanatismo e imponer la narrativa oficial en las discusiones del núcleo duro de Milei en las redes sociales. Es el universo donde los likes se cuentan como votos.
El pico de popularidad y audiencia de La Misa se produjo el miércoles pasado con la visita de Milei a los estudios de Carajo en la calle Cabrera, en pleno barrio porteño de Palermo. La transmisión de esa noche, que se extendió durante unas tres horas, tuvo unas 50 mil personas en vivo; más de 500 mil vistas en on demand y más de 55 mil interacciones. Hace unas semanas por allí también había desfilado Santiago Abascal, líder de Vox, partido de extrema derecha en España.

Con el estilo agresivo y provocador de Milei, el ciclo que protagoniza Parisini, un médico pediatra y genetista que ahora mutó en la piel de empresario y líder de opinión de la feligresía de La Libertad Avanza (LLA), apuesta a inflamar las pasiones y el enojo con la política tradicional. También se ocupa de castigar a los “enemigos” del modelo del Gobierno. Antes que nada, Parisini y sus monaguillos ponen énfasis en enaltecer la figura de Milei e imprimirle mística a su estilo de liderazgo.
En el Broadway, los fieles de “Dan” sienten como si estuvieran en un salón de videojuegos. Hay simpatizantes que visten gorras con la consigna “Make Argentina Great Again”. Otros se enfundaron en trajes negros, con camisa blanca y una corbata roja, para emular a Donald Trump. Hay fanáticos que enarbolan la bandera amarilla de Gadsden, emblema asociado a la revolución estadounidense, junto al lema “Don’t tread on me”. Varios jóvenes se amuchan en las escaleras del pullman del primer piso para tener mejor visibilidad. El lugar, con capacidad para 1600 asistentes, está colmado.
Pasaron pocos minutos de las 22 del viernes cuando Parisini decide poner toda la carne en el asador. Interactúa con el público y transmite el audio de un oyente. La voz que se escucha es la de Romo, jefe del bloque de LLA en Buenos Aires y entusiasta promotor del “Gordo Dan”. De hecho, actuó hace años como el nexo de Parisini con Caputo en las oficinas de Bull Market, la empresa de Ramiro Marra, quien había sido el gran scouting de influencers libertarios antes de que fuera desterrado por Karina Milei.
“Ah, y el que se mueve es gay”, remata Romo. Apenas termina la frase, las cámaras enfocan al público con un paneo. Todos sobreactúan una postura rígida. No vuela una mosca en el ambiente. Parisini y sus secuaces monitorean desde el escenario las expresiones. Ante el mínimo suspiro de un joven, el “Gordo Dan” echa una mirada enfática y se exaspera. Señala con el dedo índice a ese plateista: “¡Se movió! ¡Puto, puto, puto!”, grita. Y los fans aplauden a rabiar.
Enseguida, aparece en la pantalla un video que se burla del periodista Ernesto Tenembaum. Desde su silla, “Dan” azuza con gestos la ola de abucheos. Luego es el turno de Luis Novaresio, de quien se mofan por su orientación sexual en un informe satírico que protagoniza Francisco Pirovano, apodado “Piro”. En distintos tramos hacen comentarios racistas y homofóbicos. “¿Vieron que me quieren meter preso?”, lanza Parisini, con una sonrisa socarrona, en alusión a una demanda de FOPEA por hostigamiento digital a periodistas. Sus esbirros festejan la humorada mientras él ojea la pantalla del celular.
El negocio detrás del fenómeno
Conquistar votantes libertarios en las redes no solo es un instrumento para hacer política, sino un gran negocio para el “Gordo Dan” y sus socios en Carajo: el empresario Augusto Marini, el mayor accionista e inversor, y el consultor Sebastián Tabakman. Ante la consulta de , los dueños de Carajo sostuvieron que el canal se sustenta con las ganancias de los más de 207 mil suscriptores que ostentan en YouTube -monetizan esos ingresos en dólares- y los aportes de auspiciantes publicitarios. Niegan tajantemente que reciban fondos provenientes del Gobierno. “No hay ningún intercambio económico con el Ejecutivo; el medio demostró que es más que sostenible. Y vamos a ampliar la programación en 2025. Es un modelo rentable”, insiste Marini, de 29 años.
No obstante, el proyecto avanza rodeado de enigmas por la cercanía entre “Dan” y Caputo, el poderoso asesor que mueve los hilos de la gestión de Milei. Por caso, hay empleados -aseguran que ya son más de 30 entre los “directos e indirectos”- que consiguieron contratos transitorios con el Estado, como Iván Gómez, editor en Carajo y coordinador de gestión de comunicación digital en el área de Manuel Adorni, vocero presidencial.
Tabakman fue quien unió los caminos de “Dan” y Marini, titular del holding de inversión CaleGroup, con presencia en la industria ferroviaria -adquirió en 2023 la filial local de la compañía rusa THM, ahora Motora Argentina SA-, el sector energético, de infraestructura y en el área de salud. “Aceleramos las inversiones porque lo que sucede en la Argentina es bueno. Con cepo o sin cepo [cambiario], vamos a apostar por el país en este momento”, asegura Marini, quien procura mantener cierta equidistancia con el Gobierno. Es sabido que también invierte en el canal Blender, que apunta al nicho kirchnerista o progresista del universo digital.
Rodeado por animadores y comunicadores militantes que defienden a ultranza el proyecto libertario, el “Gordo Dan” hace un culto a la personalidad de Milei y contribuye a la estrategia de propaganda del oficialismo. En La Misa no hay margen para los cuestionamientos al “Javo”, como llaman al primer mandatario.
Con la misma impronta presidencial, humillan a opositores y hostigan sin tapujos a los periodistas críticos que son apuntados por el jefe de Estado o la cúpula gubernamental. Recrean una charla entre amigos en un asado y apelan al humor para conquistar a la militancia digital. “Es lo más puro de los libertarios. Queremos crear sentido de pertenencia y que haya una simbiosis con las bases. Por eso hay un ida y vuelta permanente con el chat en vivo con los espectadores. Nadie nos va a moderar; al contrario”, se envalentona uno de los protagonistas de La Misa.
¿Manipulan la realidad y hacen recortes para exacerbar éxitos o justificar traspiés y derrotas de Milei? “Nadie nos baja línea; compartimos la ideología”, sostienen. No obstante, quienes pasaron por el canal deslizan que el contenido siempre debe estar en sintonía con el relato que emerge desde el primer piso de la Casa Rosada. No por nada Parisini ha visitado a Caputo, su gran patrocinador, en Balcarce 50. Y hasta suele recetar remedios a funcionarios, según fuentes del espacio. Es que los autores de La Misa están al servicio de la gestión de Milei.
Trastienda del “show”
En La Misa del viernes todo puede pasar en cualquier momento. Cuando irrumpe “Marilú”, la cronista callejera de Carajo, una banda sube al escenario para tocar en vivo. Entre tanto, la joven recorre las tribunas para entrevistar a los asistentes. Es parte de un nuevo sketch. “Marilú” encara a joven con pelo largo, que luce desaliñado y viste una camiseta de fútbol. A su lado, aparece una mujer disfrazada con una remera de La Cámpora. “Soy peronista de Perón. Vine a ver qué están haciendo con la nuestra”, exclama. La notera les habla a los conductores de La Misa: “¡Se infectó de kukas! No sé qué acaba de pasar”. De inmediato, el especialista en seguridad Daniel Adler, disfrazado de barrendero, se baja del escenario y saca del lugar a los jóvenes imitadores. En otro pasaje “Marilú” actúa como si estuviera poseída o exorcizada por los “kukas” o “peronistas”. Estira el brazo y les hace la “V” de la victoria, un ícono justicialista. Para ahuyentarla apelan a canciones religiosas, como “Alma Misionera”. El “Gordo Dan” canta con entusiasmo.
Cuando “Marilú” se da vuelta, se topa con un imitador de Emiliano Yacobitti, vicerrector de la UBA y aliado de Martín Lousteau. “Vine a chusmear qué están haciendo con la guita de las universidades”, comenta el actor que personifica a Yacobitti. Ese es el pie del guión para que salga a escena Alejandro Álvarez, funcionario de Milei. Lo veneran por haber “domado” a Yacobitti en un debate de octubre en el canal TN sobre los recortes al presupuesto universitario tras el veto presidencial. Álvarez saluda a su esposa. “Dios, patria y familia”, dice ella cuando Marilú le pide que describa a “La Misa” en tres palabras. El auditorio estalla. Poco después, Caputo ríe como un niño después de que termina un falso comercial de una bebida alcohólica de la marca “lágrimas de zurdo”.

La historia del “ritual”
El “Gordo Dan” ideó el nombre La Misa para bautizar su foro de Twitter (ahora X) hace más de tres años. Lo pensó para contrarrestar las críticas de los seguidores de Cambiemos -los denomina de forma despectiva “Mabeles”- al “mesianismo” que había en torno a la figura de Milei cuando irrumpió en política. Para Parisini, Milei es el “hombre gris”, protagonista de las profecías de Benjamín Solari Parravicini, desde que lo vio en Animales Sueltos en 2017. En 2021 usaba el término “oremos” para interactuar con los feligreses de Milei en los spaces. Después, optó por denominarlo La Misa. Al poco tiempo, sería convocado por el ahora funcionario Ezequiel Acuña (@elpasanteok), co-fundador de La Derecha Diario junto con “Doe”, para mudar al ciclo a Madero Radio, que pertenecía a Fernando Cerimedo, el consultor que manejaba los trolls de Milei.
Con tono transgresor y mordaz, “Gordo Dan” y sus acólitos siguen la hoja de ruta trazada por Caputo, el alter ego de Milei en la gestión. El contenido del programa, que se emite de lunes a viernes de 21 a 23 a través de la plataforma Carajo, no requiere de una planificación meticulosa. Como una especie de “6,7,8″ de la era libertaria, repasan los temas de actualidad en un panel de debate.

El “Gordo Dan”, un tuitero que tiene línea directa con Caputo, modera la discusión. Oficia como el sacerdote y usa el discurso como arma política. Los “gordos de mierda” se vanaglorian de tener una “ira espartana” contra el periodismo y quieren ver de rodillas al “kukismo”, como llaman a los seguidores del kirchnerismo.
En la mesa de “Dan” se sientan “Tonio”, un productor de Carajo que se ganó un lugar en el ciclo y se ocupa de preparar los temas de actualidad. No obstante, el contenido suele estar guiado por la línea editorial de La Derecha Diario. En el altar nunca faltan el “gordo Pablo”, un amigo de Parisini que aporta los toques de humor con impronta mileísta; el “gordo Matrix”, un animador del show libertario; “Piro”, panelista en Carajo y sobrino de Carlos Pirovano, titular del Incaa; el periodista y youtuber Mariano Pérez, fundador de Breaking Point; y Nicolás Promanzio, encargado de los informes vinculados al área de Defensa, entre otros. Todos ellos cobran un sueldo por sus tareas, según indicaron desde la empresa. Desde Carajo evitaron precisar las cifras de los contratos.
Álvarez, subsecretario de Políticas Universitarias de Milei, a quien los libertarios le dicen “El Profe”, concurre con frecuencia al programa para hablar sobre historia y relatar “grandes verdades de la humanidad”.
De las redes al territorio
La Misa actúa como una usina de acción política. Sus autores buscan fidelizar la identidad del modelo de Milei, según relatan fuentes de LLA. Intentan imprimirle mística al Gobierno. De hecho, Parisini, quien coquetea con la chance de ser candidato a diputado en 2025, es uno de los líderes de la flamante agrupación Las Fuerzas del Cielo que se presentó en un controvertido acto en San Miguel como el “brazo armado” o la “guardia pretoriana” de Milei, por su manejo de las tecnologías y las redes.
Al igual que Romo, Nahuel Sotelo, secretario de Culto, Álvarez o Sagaz, director titular en la empresa estatal Intercargo, quienes se convirtieron en puntos de referencia de la militancia digital, el “Gordo Dan” se jacta de contener al núcleo duro de los votantes de Milei en las redes. Apelan a una nueva forma de hacer política.
No es casual que Parisini y los dueños de Carajo hayan decidido trasladar el formato de La Misa al territorio. Se plantan como la contracara de Sebastián Pareja y Martín o Eduardo “Lule” Menem, los armadores partidarios predilectos de Karina Milei, quienes apelan a una receta tradicional de construcción política. Está claro que “Dan” y sus fieles apuestan a disputar lugares de poder, con el aura protectora de Caputo. Eso sí: se cuidan de no sobreactuar ambición. El único momento incómodo que atravesó Parisini en su show del viernes fue cuando la feligresía se subió al juego del rapero de derecha Chili Parker de promoverlo como futuro presidente. “No, no”, repetía Dan desde un rincón.
Así como alquilaron el teatro Broadway para realizar dos funciones y lograr una conexión directa con la militancia digital –los tickets costaban entre 20 mil y 30 mil pesos-, ahora planean llevar el espectáculo al interior del país para capitalizar el fenómeno libertario y apuntalar la campaña electoral del Gobierno en 2025. Los protagonistas se ufanan de transmitir el mensaje del gobierno de una forma genuina y con los códigos del universo libertario. “La Misa nos permite hacer una bajada de línea, explicar una medida de Milei o el rumbo de la gestión”, relata uno de los referentes libertarios de Milei que trabaja codo a codo con Caputo.
En el culmen del show en el Teatro Broadway, “Dan” le habla a su tropa para darles la bendición final. Ensaya un discurso con tono de arenga. Eran las 23:33 y ya se había dado el gusto de cantar Nessun Dorma. “Nunca vamos a bajar los brazos, no importa el costo. Vamos a luchar, después de tantos años de bancarnos la tiranía kuka. Yo sé que están acá porque acompañan al Gobierno, hijos de puta”, enfatiza. Caputo esboza una sonrisa y se levanta de su asiento para aplaudirlo.

Matías Moreno,LA NACION,Política
POLITICA
Argentina y la revolución pendiente que no llega con Milei

En la Argentina hay un casillero vacío que sigue siendo esquivo para la política. La aparición de Javier Milei en el firmamento electoral argentino tampoco logró capturarlo. Hay una demanda subterránea por una motivación vital transversal y trascendente. Surge en momentos únicos. Se vio desde que empezó el Mundial, y sobre todo, desde el partido contra Inglaterra. La Selección argentina de Messi y Scaloni y las Malvinas logran capturar esa corriente escurridiza y crossover de ideologías, clases sociales y edades que la política no acierta en representar. El problema es que esa demanda hace tiempo que no se traduce, del otro lado del mostrador, en una oferta política tan audaz como inteligente y con chances de llegar al poder, y ejercerlo con decisión.
La demanda está sostenida en un entramado de millones de argentinos que deja de lado sus prejuicios rabiosos y conecta emocionalmente, y al unísono, con las dos causas: la camiseta de la Selección como bandera de todos y paraíso perdido y las Malvinas como dolor transgeneracional que se arrastra desde hace cuarenta y cuatro años. Un nacionalismo de baja intensidad, lejísimo del nacionalismo conservador y católico, o del nacionalismo procesista que alimentó la Guerra de Malvinas, o del nacionalismo xenófobo que ve fantasmas en el dígito de extranjeros en la Argentina.
El nuevo nacionalismo
El Mundial y la emoción Malvinas muestra una oportunidad para una oferta política que ponga sobre la mesa un liderazgo superador que haga lo difícil sin romper el tejido social: acelerar a la Argentina hacia adelante en el progreso económico sostenible, de macro ordenada y micro a todo vapor, sin acentuar la polarización ciudadana y política. La utopía perfecta: que no sólo no agrave la polarización, sino que, al contrario, contenga multitudes.
Porque ya quedó claro: cualquier cambio de régimen que destrabe a la Argentina por uno o dos mandatos, va a quedar frenado por el futuro movimiento del péndulo en una lógica estéril de extremos. El milagro político de la transformación para siempre depende del milagro social del surgimiento de una Argentina de consensos racionales y emocionales básicos.
Lo que se huele en esa demanda es una especie de orgullo alegre por ser argentino: un nacionalismo inocente, sin voluntad de construir enemigos. Apenas, enfocada en disfrutar de la familia, el asado con amigos, el fútbol, las librerías, las vacaciones, la escuela pública, de una pista donde tirar unos pasos y en valorar el esfuerzo diario como manera de salir adelante. Esta Selección representó muy bien algo de todo eso: amigos, esfuerzo, ascenso social en el Mundial, o en la vida, y una sensibilidad leve, que llevó al acto espontáneo de recoger una bandera arrojada desde la tribuna, sin premeditación ni alevosía ideológica. Pura sospecha de sensibilidad compartida entre pibes de hoy y pibes de ayer en las islas.
Ahí hay material narrativo y propositivo suficiente para una política que abandone el horizonte sacrificial, de batallas culturales y guerra contra los poderes fácticos, y proponga la belleza de la vida cotidiana y el compromiso con la tarea. Por ahora, es un guante que nadie logra recoger.
Esa sociedad sólo se expresa, por el momento, en el fútbol mundialista y en el dolor malvinero. Algo despuntó también en la muerte del Indio Solari: una transversalidad federal y social, de seguidores de todas las edades en todo el territorio.
Para todos los Gobiernos, esas causas, y más si están entretejidas, son un problema. El caso de Milei no es una excepción: su calidad de outsider, cada vez más machucada desde que es poder desde hace dos años y medio, tampoco le alcanzó para encontrar una nueva relación con la demanda Malvinas y una nueva posición para leer el tema Selección nacional de manera políticamente constructiva.
El mileísmo y el tablero monocomando
En el mileísmo, hay un problema básico de conexión emocional: el monocomando de la rabia deja afuera los cincuenta matices emocionales que mueven el deseo de una sociedad, es decir, de los votantes. ¿Muerta la rabia, o trasladada al Gobierno que la representó mejor que nadie en 2023, qué queda? El mileísmo en el poder no tiene una respuesta que ofrecer: la rabia y la división es un acto reflejo.
En general, el Gobierno que está en el poder no logra convertirse en el gobierno de todos. Alfonsín la tuvo algo más fácil, en un punto: la Argentina que gobernó Alfonsín tenía un enemigo común que estaba por fuera de la sociedad, el poder militar. La cohesión llegó por esa vía, y un liderazgo alfonsinista que supo leer la época en ese sentido. No es casual que la Selección del ‘86 celebró su triunfo en el Mundial desde el balcón de la Casa Rosada. Tampoco es casual que Alfonsín se hizo a un costado para despejar cualquier sospecha de aprovechamiento político para su propia figura: la conciencia de su carácter de figura de consenso pesaba en esa coreografía.
En 2014, ya se notó un cambio: la Selección salió vicecampeona en ese Mundial y fue Cristina Kirchner la que se trasladó hasta Ezeiza para recibirlos: la Selección en camino a un poder simbólico mayor que la esfera política y la Casa Rosada. Y una Cristina Kirchner que copó la escena con su protagonismo: la mención de Ezequiel Lavezzi como “sex symbol” es una prueba del pasaje de la ejemplaridad alfonsinista al narcisismo cristinista. Con Alberto Fernández, la Selección campeona rechazó la invitación a Casa Rosada, y en Ezeiza, Lionel Messi esquivó el abrazo de Eduardo “Wado” De Pedro que se acercó a recibirlo: Claudio “Chiqui” Tapia hizo de escudo humano para impedir esa apropiación. La cercanía a la política dejó de ser, definitivamente, un activo que conviniera a la Selección. Al contrario, se convirtió en el riesgo de contagio de un sesgo.
En el caso de Milei, motivos cabuleros lo dejaron en la Argentina. Fue el único mandatario, de los que debían estar en la Final, que faltó a la cita. La cábala funciona en dos sentidos: para no llevar mala suerte a la Selección repitió el modo en que vio los partidos anteriores, pero también evitó que una derrota quedara pegada a su presencia. Milei evitó ser considerado “mufa” o “yeta”. En ese punto, Mauricio Macri es el que lo resolvió con más eficacia: estuvo presente como funcionario de Fundación FIFA en el Mundial de Qatar, y pese a todo, Argentina salió campeona. La suerte estuvo de su lado.
Mundial y traspiés mileístas
Pero en los dos temas que se cruzaron como nunca la última semana, Malvinas y fútbol, el Gobierno tuvo problemas. La ministra de Seguridad Alejandra Monteoliva fue más enfática de lo necesario para evitar que los fanáticos llegaran con banderas politizadas a los partidos. La sábana-bandera de un muchacho de Villa Luro, que recogió la Selección del césped del estadio, produjo un cimbronazo geopolítico y fue la evidencia de esa demanda emocional vigente en torno a Malvinas. El sobregiro disciplinador de Monteoliva dejó offside al Gobierno: quedó afuera del aura de la emoción Malvinas.
Victoria Villarruel retomó la retórica procesista y nacionalista conservadora para referirse a la Selección de Inglaterra: “piratas usurpadores”, los llamó, en un lenguaje que no representan el tono de la demanda más generalizada. Con el olfato de siempre, Patricia Bullrich se desmarcó de Monteoliva y se sacó foto alentando a la Selección con un termo que tenía impreso: “Islas Malvinas. Siempre nuestras”.
Desde Casa Rosada, el momento Malvinas de la Selección fue difícil de digerir. Milei ensayó respuestas que no terminaron de quedar claras: ¿condenó o no a la Selección por generar ruido en la diplomacia? El festejo de la Final también representó un desafío: desde el viernes, hubo versiones sobre un asueto. El Gobierno anunció un festejo y un asueto antes de tiempo, que ayer quedó completamente desactivado por los mismos jugadores. La Selección también es cabulera: una fuente autorizada confirma que nadie en el círculo rojo de Tapia estaba dispuesto a plantearle el tema a Messi y sus muchachos antes de que se jugara el partido del domingo. Lo único que había anticipado: la reserva de un avión y de espacio en la pista argentina para el domingo a la noche.
Mundial y Malvinas obligó a todos a hacer algún malabar. Jorge Brito, el banquero que va en busca de su destino de outsider, en un pase que todavía está libre, también aprovechó el momento: hubo postal familiar donde Brito destacó con una remera con el impreso de Malvinas y el año 1982.
No es humo
La estructura emocional argentina con mayor base de sustentación política sigue huérfana. Una demanda social que por ahora sólo encuentra respuesta en una oferta alejada del tablero político: el fútbol de Mundiales y el sentimiento Malvinas, una emocionalidad hecha desde abajo, que produce alegría y también dolor auténtico, y que sorprende cada vez que emerge. No logró representarla el kirchnerismo con todos los fuegos artificiales de la polarización. Tampoco Milei.
“Liderazgo superador” dispara las alertas: suena a humo. Pero el concepto tiene algo de verdadero: la Argentina sigue a la espera de una figura política, con su armado propio, que reinvente las posibilidades argentinas. Pro y Mauricio Macri representaron en parte esa opción en 2015: el giro republicano en el ejercicio de la política y una voluntad política de racionalidad económica. Se quedó corto: en ese hueco, se coló Milei. Los libertarios coparon el poder a fuerza de convencimiento político a la hora de dar el giro macroeconómico como respuesta a todo. No va a alcanzar.
El giro completo implica la convergencia de las tres volteretas clave: giro republicano, giro macroeconómico y el giro del cemento emocional. Todos, o la mayoría de los argentinos, tirando hacia el mismo lado. Esa pulsión convertida en emoción generalizada, es decir, esperanza futura sostenida: sobre esa vibración se construye el futuro duradero. Al contrario, si domina la percepción de fracaso o de éxito que excluye a muchos, en un momento la calesita de la historia vuelve a cero.
No hay que confundir “liderazgo superador” con una propuesta buenista bienpensante o una ilusión de cohesión hecha de centrismo retórico: esa impostura está presente en el tablero político y hay nombres y apellidos que se apropian de ese fingimiento. En el cuadrante peronista, Sergio Massa viene hace años con ese intento: la esperanza blanca y capitalista de un pero-kirchnerismo demasiado corrido a la izquierda y hacia el distribucionismo deficitario sin sostenibilidad. En el cuadrante de centro derecha, Horacio Rodríguez Larreta suele caer en la tentación de un discurso de pretensión transversal, pero que se termina convirtiendo en un discurso vacío.
La esperanza es captar algo que supere grietas y coseche votos por derecha e izquierda. Pero sigue faltando un liderazgo que dispute el poder saltando por arriba del laberinto de la polarización y que dé una respuesta inteligente y aurática, contagiosa y emocional, con futuro de orden macro y micro sólida.
Luciana Vázquez,Conforme a
POLITICA
Andrés Vázquez, nuevo jefe de la DGI, compró a través de sociedades en el exterior tres inmuebles en Miami por US$2 millones que no declaró en la Oficina Anticorrupción

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El jefe de la Dirección General Impositiva (DGI), Andrés Edgardo Vázquez, compró a través de sociedades del exterior tres inmuebles en Estados Unidos por más de 2 millones de dólares que nunca consignó –ni las sociedades, ni los inmuebles– en sus declaraciones juradas ante la Oficina Anticorrupción (OA) , según surge de documentos contables, societarios y bancarios que analizaron y el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP), con el apoyo del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, en inglés).
El funcionario designado en octubre para luchar contra la evasión fiscal y promover la recaudación tributaria administra dos de esas propiedades –la tercera la vendió–, mediante un entramado de empresas en las que tiene participación accionaria desde hace 12 años. Esas compañías, de acuerdo a la documentación disponible, continúan activas. Abarca una sociedad constituida en las Islas Vírgenes Británicas (BVI) que es controlante de otras dos compañías constituidas en Panamá, que a su vez sirvieron de vehículo para adquirir la propiedad de los inmuebles ubicados en Miami. Si se hubiera desprendido de esos activos no está consignado en ninguno de los registros oficiales donde debería figurar.
No es la primera vez que se relaciona a Vázquez con operaciones en paraísos fiscales. En 2011 afrontó una denuncia porque desde noviembre de 2004 habría controlado junto a su hermana Silvia Mónica Vázquez una cuenta bancaria en el ING Bank NV de la isla de Curazao por US$442.113, fondos que habría remitido en julio de 2006 a una cuenta en el BNP Paribas de Luxemburgo. En aquella ocasión, Vázquez no lo informó ante el fisco argentino y debió sobrellevar una investigación penal, en la que logró ser sobreseído en 2022 porque el juez federal Ariel Lijo no obtuvo respuesta de Luxemburgo, Países Bajos o Curazao para verificar la existencia de esas cuentas. Ante esa imposibilidad, Lijo cerró la pesquisa.
Los funcionarios del nivel de Vázquez están obligados por la Ley de Ética Pública, vigente desde 1999, a presentar ante la OA una declaración jurada que detalle todos sus bienes inmuebles y muebles y participaciones accionarias (incluidos los de su cónyuge). Ese reporte hay que actualizarlo cada año y es de acceso público. No informar parte del patrimonio puede configurar el delito de “omisión maliciosa”, establecido en el artículo 268 del Código Penal, con penas que incluyen la inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos. También puede derivar en una investigación por presunto enriquecimiento ilícito, si el funcionario no logra justificar el origen lícito de sus bienes.
Durante las últimas dos décadas, numerosos funcionarios afrontaron problemas judiciales por la presunta omisión maliciosa de bienes. Desde el expresidente Carlos Menem y el exrector de la UBA, Oscar Shuberoff –ambos fueron procesados, pero con los años terminaron beneficiados por la prescripción de la acción–, a Pablo Alejandro Brula, un exfuncionario de la AFIP acusado de ocultar su participación accionaria en una sociedad offshore detectada en los Pandora Papers. La Corte Suprema rechazó su recurso de queja y dejó firme su procesamiento, en septiembre pasado.
procuró contactar a Vázquez desde el miércoles 6 de noviembre, a su correo electrónico personal y a través de un vocero de la AFIP, y se le enviaron preguntas concretas sobre su situación patrimonial, pero hasta el cierre de esta edición optó por no responder.


Vázquez, de 64 años, es funcionario de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) (ahora renombrada ARCA) desde 1990. Fue referente clave durante años del área de inteligencia fiscal del organismo y director de la estratégica Regional Sur Metropolitana del ente recaudador entre 2009 y 2016, según consignó en su propia cuenta de Linkedin, en la que no aparece una imagen de su rostro.
Su designación al frente de la DGI causó revuelo interno en el Gobierno: el decreto de nombramiento lo firmó el presidente Javier Milei junto a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. Ni el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, ni el ministro de Economía, Luis Caputo, participaron del trámite. Tampoco firmó la entonces titular de la AFIP, Florencia Misrahi, a quien Milei terminó por echar el 7 de este mes.
Mientras ya ejercía cargos jerárquicos en la AFIP, Vázquez tenía participación accionaria en Panchy Ventures Limited y Galanthus Capital Limited, constituidas entre 2015 y 2016 en las Islas Vírgenes Británicas (BVI). Al mismo tiempo la Justicia argentina mantenía abierta la investigación en su contra por sus presuntas cuentas en Curazao y Luxemburgo, pero no avanzaba con los exhortos que solicitaban la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac) y la Unidad de Información Financiera (UIF) para obtener datos del exterior.
El origen de la operación
Las compras inmobiliarias de Vázquez en Estados Unidos a través de sociedades del exterior comenzaron en enero de 2013, cuando adquirió dos propiedades en Miami, inscriptas a nombre de Alcorta Corp, según surge de documentos oficiales de esa ciudad. Dos años después, compró un tercer departamento en Miami, adquirido por otra firma panameña, Pompeya Group Corp, según consta en los registros oficiales disponibles del condado Miami-Dade.
¿De qué propiedades se trata? El 9 de enero de 2013, Alcorta Corp adquirió la unidad 3504 en el complejo de alta categoría Icon Brickell, en el número 495 de la avenida Brickell, por 710.000 dólares. Un día después, el 10 de enero, esa compañía compró otro departamento, cerca de allí, aunque por un monto más bajo: desembolsó 350.000 dólares por la unidad 2811 en el edificio ubicado en el 1060 de la avenida Brickell.

Icon Brickell
Dirección:
495 Brickell Ave., Miami
Unidad: 3504
Valor:
US$ 710.000
Dos años y medio después, se registró otro movimiento en Estados Unidos. Pompeya Group Corp compró la suite 904 en el condominio Chateau Beach Residences, en Sunny Isles, según surge también de los registros oficiales del condado Miami. La operación, fechada el 20 de julio de 2015, fue por 980.000 dólares, según consta en los registros consultados.


Chateau Beach
Dirección:
17475 Collins Ave., Miami
Unidad: 904
Valor:
US$ 980.000
Después de la publicación global de los Panamá Papers en 2016, Vázquez insertó un eslabón más de distanciamiento entre él y los inmuebles en Estados Unidos. Recurrió para eso a Galanthus Capital Limited, que quedó como la firma holding, controlante de las panameñas Alcorta Corp y Pompeya Group Corp.
A partir de entonces, la serie de compañías y propiedades perduró estable por algo más de dos años y medio, cuando la primera de las sociedades, Alcorta Corp, se desprendió del inmueble más pequeño. Ocurrió el 22 de marzo de 2018, cuando vendió por 350.000 dólares la unidad 2811 del edificio ubicado en 1060 Brickell Avenue. ¿Su adquirente? Otra sociedad: 1390 Brickell 2811 Corp.


Brickell 1060
Dirección: 1060 Brickell Ave., Miami
Unidad: 1811
Valor:
US$ 350.000
La vendió en 2018 por el mismo valor
Tras esa venta, Vázquez continuó vinculado a la firma Galanthus Capital (BVI), sociedad que mantuvo el control sobre Alcorta Corp (Panamá) y Pompeya Group (también de Panamá), manteniendo estas la titularidad sobre las dos propiedades –una cada una–, en Miami y Sunny Isles, en el estado de Florida, por un total cercano a 1.690.000 dólares. Así continúa hasta hoy, de acuerdo a la documentación analizada.
Ante la Oficina Anticorrupción (OA), sin embargo, no consta que Vázquez haya informado esas propiedades, ni la titularidad de las acciones en Galanthus Capital Limited en sus declaraciones juradas anuales. En la última disponible, correspondiente a 2023 y registrada en el sistema el 31 de octubre pasado, sí detalló que es titular de tres cuentas bancarias en Estados Unidos, con depósitos por un total inferior a los 3000 dólares, además de varias propiedades en la Argentina. Por otra parte, no pudo corroborar si Vázquez lo declaró ante el fisco argentino, por encontrarse esa información bajo secreto fiscal.
La copia del pasaporte
¿Cómo se vincula Vázquez con el entramado de sociedades? En Panchy Ventures Limited aparece en los registros junto a Silvia Ivone Rodríguez –su primera esposa, también funcionaria de la AFIP, de la que luego se divorció–, con un título de copropiedad con derecho de supervivencia, y un paquete de 50.000 acciones que repartieron entre ambos por mitades, hasta que la sociedad se disolvió en 2022. En Galanthus Capital Limited, en tanto, Vázquez figura como único director de la sociedad creada por el bufete Trident Trust, que lo categorizó como “Persona Políticamente Expuesta” (PEP) y abrió un legajo en el que constan una fotocopia de la primera página de su pasaporte, su email personal y una dirección en la calle Julieta Lanteri de Puerto Madero, el mismo que obra en el pasaporte de Vázquez.

Edad: 64 años
Cargo: director de la Dirección General Impositiva (DGI)
Trayectoria: Trabaja en la AFIP desde 1990, donde ocupa cargos de alta responsabilidad desde hace más de 20 años
La copia del pasaporte que Vázquez remitió a Trident Trust incluye, además, la única fotografía que se conoce del rostro del funcionario y que reproduce en esta investigación. Vázquez se ocupó durante años de que no circulen fotos suyas en Internet, incluso a pesar de las exigencias propias de su función como titular de la DGI.
Vázquez recurrió a Galanthus Capital Limited para administrar inmuebles en Estados Unidos que ya poseía a través de las dos sociedades comerciales constituidas en Panamá, Alcorta Corp. y Pompeya Group Corp.
La reconocida simpatía futbolística de Vázquez aportó un último dato. Identificado con el club Huracán, al que donó sumas pequeñas de dinero en 2011 para obras de infraestructura, su correo electrónico privado alude a ese club (”La Quema”), y los nombres de las dos sociedades constituidas en Panamá también refieren a esa institución: el estadio de Huracán queda sobre la avenida Alcorta, en el barrio de Pompeya.
De “cuevas” y omisiones
Vázquez registra un antecedente conflictivo con su patrimonio: se lo acusó de no haber declarado ante el fisco argentino sus cuentas bancarias en Curazao y Luxemburgo en las declaraciones juradas que presentó ante la Oficina Anticorrupción y el fisco entre 2000 y 2009, a pesar de ser funcionario del propio organismo, según surge de la investigación que el actual titular de la DGI afrontó en la Argentina.
De ese expediente judicial surge, también, que la UIF había recibido alertas sobre él –o un homónimo– de una unidad antilavado extranjera en 2005, según consta en un informe reservado de la Procelac. Pero resultó sobreseído el 15 de noviembre de 2022.
La causa se inició en 2011, cuando el juez en lo Criminal, Osvaldo Rappa, remitió a los tribunales de Comodoro Py los datos hallados sobre Vázquez en la “cueva” que el BNP Paribas operaba en el barrio porteño de Catalinas. Consideró que debían investigarlo en el fuero federal, dada su condición de funcionario público, confirmaron fuentes judiciales. También envió testimonios a la AFIP para que evaluara iniciar actuaciones administrativas.
El material proveniente del fuero ordinario tramitó por sorteo en el Juzgado Federal N° 12, que estaba a cargo de Sergio Torres hasta que asumió como ministro de la Suprema Corte bonaerense. Hoy el juzgado 12 lo subroga Lijo. La causa en la que estuvo investigado Vázquez, número 8316/2011, afrontó varias dificultades. Entre ellas, la reticencia del Juzgado para solicitar datos a Luxemburgo mediante un exhorto. Vázquez negó ser el titular de esas cuentas bancarias y afirmó al ser indagado que era víctima de una “operación de prensa” por haber encabezado el megaoperativo de la AFIP contra el Grupo Clarín, ejecutado en septiembre de 2009, en plena ofensiva del gobierno kirchnerista contra esa empresa.

El 17 de noviembre de 2022, Lijo sobreseyó a Vázquez y a su hermana ante la “imposibilidad” de avanzar con la pesquisa. En otras palabras, no porque se haya comprobado que Vázquez no tuviera esas cuentas bancarias, sino por la renuencia de las autoridades de Curazao, Países Bajos y del Gran Ducado de Luxemburgo a responder los exhortos argentinos. Indagados y sobreseídos en 2018 por el juez Sergio Torres –decisión que la Cámara Federal revocó–, Lijo los volvió a sobreseer cuatro años después. La resolución quedó firme.
Un año después del fallo que lo sobreseyó en la Argentina, Vázquez declaró un amplio listado de activos en el país y en el extranjero, en su última declaración jurada disponible, correspondiente a 2023. Precisó que es dueño de 10 inmuebles en la Argentina que obtuvo con ingresos propios, por donaciones o por herencia –desde departamentos y una cochera, hasta la mitad de una casa en un country–, además de 10,5 millones de pesos en efectivo y tres cuentas bancarias en Estados Unidos por 2,1 millones de pesos. Es decir, poco menos de 2700 dólares al tipo de cambio entonces vigente.
Vázquez también declaró tres sociedades en la Argentina: Más Más SA, DVQP Sport SA y Consultora San Andrés SA. En esta última figura como vicepresidente la misma hermana con la que controló las cuentas bancarias en Curazao y Luxemburgo. En ninguna de las declaraciones juradas que presentó ante la Oficina Anticorrupción aludió directa o indirectamente a las sociedades en el Caribe ni a las propiedades en Estados Unidos.
Los documentos completos de los departamentos en Miami
Hugo Alconada Mon,LA NACION,Política
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