ECONOMIA
En medio de la tensión global por la guerra, Argentina rompe récord de exportaciones energéticas

En medio de una crisis energética global, Argentina empieza a ocupar un lugar destacado en el mapa internacional: durante el primer trimestre de 2026, el sector alcanzó un superávit comercial récord de USD 2.405 millones, según el Indec. El país avanza hacia un rol clave como exportador en un mercado cada vez más competitivo.
La demanda de energía en Europa enfrenta restricciones severas. La Unión Europea pide a sus ciudadanos que trabajen desde casa, al menos un día por semana; reduzcan la velocidad en las autopistas, compartan el auto y eviten los vuelos cortos, con el objetivo de disminuir el consumo energético ante la vulnerabilidad del abastecimiento.
La inquietud predominó en CERAWeek, el principal evento de la industria petrolera internacional realizado el mes pasado en Estados Unidos. Según Wael Sawan, director ejecutivo de Shell, el foco ya no está en el precio del barril, sino en los “flujos físicos”, es decir, el movimiento real de combustibles y electricidad a través de las infraestructuras mundiales de transporte, almacenamiento y producción.
El debate sobre precios del crudo dio paso a la preocupación por la capacidad del sistema global para garantizar el abastecimiento
Sawan advirtió que el impacto de la crisis energética comenzó en Asia, con un “efecto dominó” que partió del sur y se expandió hacia el sudeste y el noreste, alcanzando a Europa en pocas semanas. Afirmó que los esfuerzos gubernamentales para compensar la caída de la oferta resultan insuficientes ante la magnitud del desafío.
El barril de Brent, que hace apenas unos meses cotizaba cerca de los USD 60, trepó hasta los USD 104,84. Analistas proyectan una estabilización en torno a los USD 100 mientras dure el conflicto en Oriente Medio.
En ese contexto, la diversificación de proveedores dejó de ser una aspiración estratégica para convertirse en una necesidad estructural. “La seguridad nacional ya no es posible sin seguridad energética”, sentenció el CEO de Shell.
En encuentros como CERAWeek y otras reuniones sectoriales, la presencia de Vaca Muerta resulta cada vez más relevante. La formación neuquina se destaca por su capacidad para sostener la producción nacional de petróleo y gas, cumpliendo dos condiciones clave: estar alejada de zonas geopolíticamente inestables y disponer de recursos suficientes para abastecer la demanda local por más de un siglo en petróleo y más de dos en gas natural.
Bajo condiciones de precios sostenidos, Vaca Muerta podría alcanzar 1 millón de barriles diarios producidos antes de 2030 (Rystad Energy)
La consultora Rystad Energy tiene un proyección optimista para el país. Bajo condiciones de precios sostenidos, Vaca Muerta podría alcanzar 1 millón de barriles diarios producidos antes de 2030, con un techo estimado de 1,8 millones de barriles de petróleo/día para 2035. El principal destino proyectado es China, que podría convertirse en comprador sostenido del crudo neuquino a partir de 2027.
Un dato central que ilustra el nuevo posicionamiento argentino: Alemania, uno de los países más afectados por la crisis de suministro en Europa, firmó un contrato por más de USD 7.000 millones para importar gas natural licuado (GNL) argentino.
La contraparte local es el consorcio Southern Energy (SESA), integrado por Pan American Energy, YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG. Por parte de Alemania, la empresa estatal Securing Energy for Europe (SEFE) fue creada específicamente para garantizar el abastecimiento energético del país ante la crisis desatada primero por la guerra en Ucrania y ahora profundizada por el conflicto en Medio Oriente.
El convenio establece la venta de 2 millones de toneladas anuales de GNL durante ocho años, a partir de fines de 2027. Ese volumen cubrirá cerca del 80% de la capacidad operativa del primer buque licuador, el Hilli Episeyo, que operará frente al Golfo San Matías, en Río Negro. La iniciativa Argentina LNG contempla una segunda fase con un nuevo buque de licuefacción, el MKII, y un gasoducto dedicado que conectará Vaca Muerta con la costa patagónica. Con ambas unidades operativas, la capacidad conjunta alcanzaría unas 6 millones de toneladas anuales.
Aunque las proyecciones colocan a Vaca Muerta como proveedor confiable en los próximos cuatro o cinco años, los resultados actuales ya son positivos. Según datos del Indec, en el primer trimestre de 2026 las exportaciones energéticas totalizaron USD 2.837 millones, mientras que las importaciones cayeron 35,7%, hasta USD 432 millones. Esa combinación determinó un superávit histórico.
En marzo, el saldo positivo del sector llegó a USD 1.090 millones: la mayor marca para un mes individual desde que se tiene registro. Las exportaciones energéticas de ese mes crecieron un 23,2% interanual, hasta USD 1.235 millones, impulsadas por un aumento en volúmenes exportados del 29,1%, aunque con una leve baja en precios internacionales del 4,5%.
El resultado energético fue parte de un contexto comercial general robusto: la balanza comercial total registró un superávit de USD 2.523 millones en marzo, consolidando 29 meses consecutivos de saldos positivos para la economía argentina.
La Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos (CEPH) advirte que el país se encuentra ante una ventana de oportunidad definida por la evolución de la demanda global. Las proyecciones muestran que el consumo de petróleo continuará en alza hasta mediados de la próxima década, para luego iniciar un descenso gradual. En el caso del gas natural, los escenarios coinciden en que el consumo seguirá creciendo hasta 2050, impulsado por el reemplazo del carbón.

“Por primera vez en la historia disponemos de recursos para abastecer la demanda local y, a la vez, conformar una plataforma de exportación a gran escala destinada a abastecer la demanda mundial”, sostiene el informe de la CEPH.
En el escenario más expansivo, con pozos de shale oil creciendo al 11% anual y mayor capacidad de licuefacción, las exportaciones energéticas podrían alcanzar USD 27.945 millones para 2030 y USD 41.758 millones para 2035, con un saldo positivo de USD 37.678 millones en ese último año. Para llegar ahí, se requerirían inversiones de entre USD 12.000 millones y USD 21.000 millones anuales en la próxima década.
Se requerirían inversiones de entre USD 12.000 millones y USD 21.000 millones anuales en la próxima década (CEPH)
Sudamérica también ampliará la oferta: Brasil, con Petrobras, y Guyana, con proyectos liderados por ExxonMobil, también sumarán en conjunto 2,1 millones de barriles diarios adicionales al mercado global en los próximos años.
El principal cuello de botella, en un escenario de máxima producción, es la infraestructura. El proyecto del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) que une Vaca Muerta con el mar rionegrino a lo largo de más de 400 kilómetros, se encuentra en etapa avanzada y permitirá evacuar toda la producción petrolera de la cuenca neuquina, incrementando en un 70% la posibilidad de transporte y duplicando la capacidad actual de la zona núcleo.
En el ámbito regulatorio, la CEPH propone extender los beneficios del Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI) a toda la producción hidrocarburífera, eliminar retenciones a las exportaciones y reducir la carga fiscal en las cuencas productoras. Los primeros proyectos de licuefacción fueron posibles gracias a estos incentivos; su extensión podría potenciar el salto de escala.
El propio Mike Wirth, CEO de Chevron, sintetizó el escenario en CERAWeek: “el reto de Argentina ya no es geológico, sino institucional y de infraestructura. Los recursos existen; la incógnita es si el marco regulatorio, la logística y la política de inversiones acompañarán a tiempo una oportunidad que el mercado internacional, hoy más que nunca, está dispuesto a aprovechar”.
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ECONOMIA
Con garantías de organismos, el Gobierno busca financiarse con bancos internacionales a una tasa cercana al 6% anual

Varios bancos internacionales ya presentaron ofertas al Gobierno para participar en la licitación de la nueva deuda que colocará Argentina con garantías de organismos multilaterales. La tasa de interés, según adelantó el propio ministro de Economía, Luis Caputo, estaría cerca del 6% anual en dólares.
En total, la intención oficial es colocar USD 5.000 millones, que servirían para refinanciar vencimientos el año que viene. Mientras el Banco Mundial encabezó la iniciativa con garantías por USD 2.000 millones, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) también se sumó con otros 550 millones de dólares.
Ahora la expectativa es a qué plazo se conseguirá este financiamiento de grandes entidades internacionales y también cuál será finalmente la tasa de interés.
Caputo remarcó que los fondos no serán utilizados para incrementar el stock de deuda, sino para reemplazar pasivos existentes por otros más convenientes en términos de costo financiero.
Desde el Ministerio de Economía consideran que este mecanismo permitirá reducir el peso de los intereses futuros y mejorar el perfil de vencimientos de la deuda pública.

En ese contexto, el ministro también comparó la estrategia actual con la de administraciones anteriores y aseguró que el kirchnerismo dejó obligaciones por USD 177.000 millones a tasas elevadas. Además, sostuvo que la actual gestión ya canceló cerca de USD 20.000 millones de deuda gracias al ajuste fiscal implementado desde diciembre de 2023.
En el mercado creen que éste es el primer paso para un regreso del Gobierno a los mercados voluntarios de deuda. Una vez que se complete esta colocación, la expectativa es que se logre colocar nuevos bonos bajo ley neoyorkina, pero ya sin estas garantías especiales.
La baja del riesgo país, que se mantiene por debajo de los 450 puntos básicos, implica que ese objetivo esta más cerca. Sin embargo, como también subió el piso que es la tasa de los bonos norteamericanos, por lo que financiarse a estos niveles todavía es muy caro.
El rendimiento del bono norteamericano bajó de 4,60% a 4,40% anual, pero sigue muy alto. Esto significa que una emisión argentina debería todavía pagar en un rango del 8,5% a 9% anual. El equipo económico pretende tasas menores.
Uno de los puntos resaltados por el FMI fue la reducción del riesgo país y el cambio de percepción de los mercados internacionales respecto de la Argentina.
La vocera del FMI, Julie Kozack, enfatizó ayer que los spreads soberanos se ubican actualmente por debajo de los 450 puntos básicos, reflejando una mejora en la confianza de los inversores. La portavoz sostuvo que este cambio responde a que “el sentimiento de mercado con respecto a Argentina se ha vuelto más favorable”, algo que también se vio reflejado en las recientes mejoras de calificación otorgadas por agencias internacionales de riesgo.
Pese a reconocer la mejora de las condiciones financieras, el FMI evitó pronunciarse sobre una posible emisión de deuda en los mercados internacionales. “La decisión sobre el momento y las condiciones de acceso a los mercados corresponde a las autoridades argentinas”, afirmó la funcionaria.
No obstante, el organismo señaló que la continuidad de las políticas orientadas a fortalecer las reservas y sostener la credibilidad macroeconómica contribuirá a facilitar un acceso más sólido y duradero al financiamiento internacional en el futuro.
También aparecieron los críticos a esta iniciativa del Gobierno. El ex ministro de Economía, Domingo Cavallo, indicó que “es muy mala idea” tomar el préstamo del Banco Mundial para colocar deuda en el mercado. “Debería utilizarse esa ayuda para financiar obras de infraestructura, porque este Gobierno no invirtió nada y hay un gran déficit en ese terreno”.
Además, reiteró que la mejor manera de conseguir financiamiento en los mercados es “liberar totalmente el flujo de capitales y no mantener los controles que existen actualmente. Eso genera incertidumbre entre los inversores, porque las reglas de juego siguen sin estar claras”.
ECONOMIA
El dólar vuelve a los $1.500 y en la City están convencidos de que hay un cambio de estrategia

En medio de una fuerte escalada, vuelve la demanda de cobertura y la autoridad monetaria sorprende con movimientos que generan incertidumbre
25/06/2026 – 19:00hs
El Banco Central protagonizó ayer un hecho poco frecuente en el mercado cambiario: compró u$s70 millones con el tipo de cambio al alza.
En general, suele darse lo contrario. La Argentina se acostumbró a que si el dólar se va para arriba, entonces la autoridad monetaria sale al rescate para ponerlo en un escalón más abajo.
La suba del dólar está asociada a las crisis. No es, para nada, lo que está sucediendo en estos momentos.
Concretamente, ayer el dólar mayorista cerró en $1.479 -$8 por encima del cierre del martes- y acumula un avance del 5,0% en lo que va de junio.
En el tramo minorista, los bancos vendieron billetes verdes a $1.495, con un alza intradiario del 0,3%. Se trata de un precio que no se veía desde la primera semana de este año.
También fue llamativo que el dólar MEP superó la barrera de los $1.500 y se estableció en los $1.506.
¿Cambio de reglas?
Ya hace largos meses que el tipo de cambio no sube más rápido que la inflación. Venía siendo lo contrario. Hasta ahora, el Gobierno utilizó al dólar como ancla contra la suba de los demás precios de la economía.
El cambio de estrategia sobrevino cuando desde distintas consultoras y bancos volvían a sospechar de un atraso cambiario, con una paridad que estaba prácticamente inmóvil conviviendo con una inflación en torno al 2% mensual.
Sin embargo, esa estrategia podría estar cambiando. Esa es, al menos, la señal concreta que está enviando el Gobierno.
Razones detrás de la movida
Hay un par de cuestiones que sirven para entender la actual coyuntura:
- Un cambio en las perspectivas globales. La expectativa en los mercados globales es que la Reserva Federal (banca central estadounidense) aplique una sola suba de la tasa de interés de corto plazo, en lugar de las dos que hasta ahora estimaban los financistas.
- Este cambio redundó en un fortalecimiento del dólar a nivel internacional. Incluso en la región: el dólar en Brasil subió ayer 0,3% y ya cotiza a R$5,20.
- Mayor demanda interna. En las últimas semanas en el mercado se detectaron mayores compras de divisas por parte de inversores particulares, tal vez envalentonados por un dólar bajo.
- Sin embargo, las mayores compras -creen en la City- provinieron de los productores que en las últimas semanas les vendieron la producción de soja a las cerealeras, recibieron pesos, y con ellos salieron a dolarizar sus tenencias.
- A punto de ingresar al tercer trimestre del año, luce previsible que haya un aumento en la presión sobre el mercado de divisas. Esta tendencia responde a una estacionalidad bien conocida: el mercado suele anticiparse al fin de la cosecha gruesa, un periodo donde los flujos de dólares provenientes de las exportaciones agrícolas comienzan a mermar de manera natural.
«No es una suba que preocupe, todo lo contrario: vemos como positivo que el peso no se siga atrasando y recupere algo de terreno. Por el momento, tampoco se lo ve al Gobierno demasiado preocupado por este movimiento», sostuvo el economista Miguel Kiguel en el último informe de la consultora EconViews.
Menores compras de dólares, pero compras al fin
La autoridad monetaria continuó moderando sus compras. Ayer fueron u$s70 millones, pero el martes había adquirido apenas u$s20 millones, el menor volumen desde el 3 de marzo (esa vez fueron u$s17 millones) y la cuarta compra más baja de todo el programa de acumulación de reservas iniciado este año.
«En la misma línea, las compras representaron apenas 4,1% del volumen operado, la proporción más baja desde el 20 de enero», recordó en su informe PPI.
Mientras que durante los meses de abril y mayo la entidad monetaria lograba compras diarias que promediaban los u$s138 millones, esa cifra cayó drásticamente a un promedio de u$s79 millones en lo que va de junio.
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ECONOMIA
Pese a la desaceleración de las compras, el Banco Central ya adquirió más de USD 11.000 millones en 2026

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) acumuló 115 días consecutivos con saldo comprador en el mercado de cambios, tras haber sobrepasado la meta anual de reservas. Este jueves, la autoridad monetaria adquirió USD 50 millones, llevando el total de divisas sumadas en 2026 a más de 11.000 millones de dólares.
Desde la puesta en marcha del nuevo régimen monetario en enero, el BCRA incorporó USD 11.043 millones mediante compras tanto en el mercado como a través de operaciones directas. Solo el 2 de enero se registró un saldo vendedor; el resto de los días, la entidad finalizó con compras, alcanzando el mayor monto diario el 10 de abril, con 457 millones de dólares.
Las estimaciones oficiales proyectaban para este año un saldo neto comprador de entre 10.000 y 17.000 millones de dólares, en función de la entrada de divisas y la demanda de pesos. El titular del BCRA, Santiago Bausili, sostuvo que la evolución de estos factores será clave para mantener los objetivos del banco.
Durante la tercera semana de junio, el BCRA sumó USD 233 millones de dólares, por debajo de los USD 436 millones acumulados en la semana anterior. La diferencia se explica, en parte, por el feriado del lunes 15 de junio, que redujo la cantidad de días operativos. No obstante, el Central redujo el ritmo de compras para evitar un salto mayor del tipo de cambio. En lo que va del mes, las adquisiciones totalizan USD 1.296 millones y todo indica que cerrarían por debajo del mes previo, cuando llegaron a 2.596 millones de dólares.
La autoridad monetaria ya superó la meta de compras de divisas para este año. En los primeros meses, el aumento de las reservas netas estuvo condicionado por las necesidades de financiamiento del Tesoro. Para mantener el ritmo de intervención, el BCRA amplió la emisión monetaria sin absorber los pesos excedentes, mientras que el Tesoro colocó deuda en moneda local para moderar el impacto sobre el tipo de cambio y la inflación.
El aporte del sector agropecuario y el energético fue fundamental para el ingreso de dólares. Además, la colocación de deuda por parte de empresas y provincias en el exterior amplió las posibilidades de intervención del Banco Central. En mayo, el monto emitido alcanzó los 1.500 millones de dólares, y desde las elecciones legislativas, el total supera los 12.000 millones de dólares.
Al cierre de la última jornada, las reservas brutas del BCRA ascendieron a USD 46.961 millones, mostrando una suba diaria de USD 24 millones, una pérdida semanal de USD 407 millones y una caída mensual de 1.230 millones de dólares. En mayo, el stock de reservas había crecido USD 3.708 millones, ubicando el nivel de reservas en el punto más alto de los últimos siete años y superando el récord de febrero de la gestión actual.
Con un volumen de USD 622,6 millones negociados en el segmento de contado, el dólar mayorista retrocedió dos pesos (-0,1%) este jueves y cerró a $1.477 para la venta. De este modo, interrumpió la tendencia alcista que lo llevó a marcar el miércoles su valor más alto desde el 3 de noviembre. El tipo de cambio oficial acumuló una suba de 51 pesos, equivalente a un 3,6%, desde el 12 de junio.
Durante junio, el dólar mayorista registra un incremento de 69 pesos, lo que representa una variación del 4,8%. En lo que va de 2026, el avance es de 22 pesos, o un 1,5% acumulado en el año.
“La baja de hoy interrumpió una seguidilla de siete ruedas consecutivas con subas del dólar mayorista. Con solo una rueda por delante para terminar esta semana el tipo de cambio mayorista acumula una suba de 16 pesos, lejos del aumento de 33 pesos registrado en toda la semana anterior”, indicó Gustavo Quintana, agente de PR Corredores de Cambio.
El Banco Central fijó un tope de $1.799,21 para el actual esquema cambiario. Con el cierre de hoy, el dólar mayorista se ubicó 322,21 pesos o 21,8% por debajo de ese límite para la libre flotación.
El dólar para el público se mantuvo estable en $1.495 en el Banco Nación. En el transcurso de junio, el tipo de cambio minorista acumula un alza de 65 pesos, equivalente a un 4,5%. Por su parte, el dólar blue cerró sin cambios a $1.530, su valor más alto desde el 2 de enero.
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