ECONOMIA
Qué está cambiando en la deuda pública

En los últimos meses, buena parte de la discusión sobre la deuda argentina, sobre si el país está o no en condiciones de volver a construir el acceso al mercado, se concentró en diferentes planos que van más allá del mero tamaño del pasivo.
Mientras la mirada general suele enfocarse en el volumen de la deuda, la composición del stock, tanto en dólares como en pesos, recibe mucha menos atención, aunque en ella pueden estar ocurriendo transformaciones estructurales de peso.
A primera vista, la dinámica de la deuda no explicaría por sí sola los niveles de índice de riesgo país elevado que hoy reflejan los precios. El stock bruto aumentó 7,7%, desde USD 453.000 millones en diciembre de 2025 hasta USD 488.000 millones en marzo de 2026, pero, medido como porcentaje del PBI, incluso mostró una leve mejora.

La deuda bruta se ubicaría en torno al 77,2% del PBI, por debajo del 78,1% de diciembre. Si se excluyen las tenencias intra sector público, como las que mantienen el Banco Central de la República Argentina y el Fondo de Garantía de Sustentabilidad, la deuda neta en manos privadas se reduce a 42,3% del PBI.
En este contexto, surge una paradoja: si bien los indicadores de deuda argentinos no lucen desalineados frente a otros emisores que sí conservan acceso al financiamiento, Argentina continúa operando con un índice de riesgo país alto y sin una ventana plena para regresar a los mercados internacionales de deuda.
Argentina continúa operando con un índice de riesgo país alto y sin una ventana plena para regresar a los mercados internacionales de deuda
Una hipótesis es que esa prima de riesgo no responde solo a los fundamentals cuantitativos, sino también a una persistente brecha de credibilidad. Así, el mercado no valora únicamente cuánto debe Argentina, sino cuán sostenible considera ese esquema a futuro. Esa distinción explica por qué, aun con números que parecen mejorar, el acceso permanece restringido.
Una revisión integral de la sostenibilidad de la deuda implica analizar tanto la porción en moneda extranjera como el segmento en pesos. Es en esta última donde empiezan a observarse movimientos en la estructura de financiamiento que llaman la atención. Al enfocar en la deuda en moneda local, el debate deja de centrarse tanto en el volumen de vencimientos, que parecen gestionables, y pone énfasis en los cambios en la composición del financiamiento.
Se destaca una variable clave: la extensión de la vida promedio del stock de deuda en pesos. Esto supone desplazar vencimientos hacia adelante, disminuyendo la concentración de pagos en el corto plazo y bajando las vulnerabilidades de rollover. El resultado es una posición financiera más saludable, mientras que no hacerlo obliga a refinanciar montos crecientes en lapsos muy breves, debilitando el esquema.
Aunque la vida promedio del stock de deuda cayó con fuerza en 2025 y se acercó a 1,5 años, paralelamente se observa una mejora en la desindexación del stock. La proporción de deuda indexada, que llegó a representar cerca de 99% al inicio de la actual administración, habría descendido hacia 56% a fines de enero. Este movimiento reduce la sensibilidad a choques de inflación o variaciones abruptas en el tipo de cambio, aporta previsibilidad y fortalece la sostenibilidad del esquema.
La proporción de deuda indexada, que llegó a representar cerca de 99% al inicio de la actual administración, habría descendido hacia 56% a fines de enero
Las últimas licitaciones indican un intento por combinar ambos objetivos: volver a extender duration sin resignar la mejora en la composición. Parte de la estrategia admite una recomposición parcial del componente indexado para estirar plazos, procurando un equilibrio entre rollover, duration e indexación. Así, en las dos últimas subastas del Ministerio de Economía, no se ofrecieron instrumentos de corto plazo, ni siquiera aquellos ajustados por inflación.
En cambio, sí se incluyeron bonos CER de mayor duration, con vencimientos en 2027 y 2028; en esos instrumentos se convalidó un premio frente a los precios del mercado secundario, y participaron de modo relevante en las colocaciones: representaron 23% de la primera licitación de abril y 54% de la última subasta de marzo.
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ECONOMIA
Cuánto tienen que aumentar los sectores de la industria y la construcción para recuperar el nivel que dejó el gobierno anterior

Tanto la producción fabril como la actividad de la construcción registraron al cierre del primer trimestre un repunte generalizado respecto al año anterior. En este contexto surgen dos preguntas: ¿Cuánto debe crecer la actividad para superar el nivel de noviembre de 2023? Y ¿Cuánto tienen que crecer los sectores para llegar a los máximos que en muchos casos registraron hasta 10 años antes?
La industria y la construcción representan, en conjunto, el 19,3% del PBI nacional -15,3% lo aporta la industria y 4% la construcción- y el 18,1% del empleo total (13,7% del empleo asalariado en blanco y 18,1% del empleo no registrado). Además, su incidencia se incrementa al 25,6% en los puestos independientes (monotributistas, autónomos y trabajadores informales).
A pesar de esta relevancia, algunos economistas destacan que los sectores que se muestran más dinámicos, como Agro, Energía y Combustibles y extracción de minerales -que impulsan el PBI y las exportaciones- apenas aportan 13,3% a la generación de riqueza y 8% del total de los puestos de trabajo.
Los datos más recientes del Indec, correspondientes a marzo de 2026, mostraron aumentos en comparación con el mismo mes del año anterior: 5% en el Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPIM) y 12,7% en el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC). El IPIM desestacionalizado, que permite comparar de forma homogénea la evolución mensual, reflejó una variación positiva de 3,2% respecto de febrero, reduciendo así la caída acumulada en el primer trimestre de 2026 a 2,3% frente al mismo lapso de 2025.

En marzo, el Indec registró subas interanuales en 10 de las 16 divisiones de la industria manufacturera.
Según su incidencia en el nivel general, las variaciones fueron: alimentos y bebidas, 7,9%; sustancias y productos químicos, 15,9%; madera, papel, edición e impresión, 12,8%; refinación del petróleo, coque y combustible nuclear, 13,5%; vehículos automotores, carrocerías, remolques y autopartes, 7,6%; productos de metal, 9,2%; productos minerales no metálicos, 6,9%; productos del tabaco, 28,2%; muebles y colchones y otras industrias manufactureras, 3,1%; y otro equipo de transporte, 4 por ciento.
La industria y la construcción representan, en conjunto, el 19,3% del PBI nacional -15,3% lo aporta la industria y 4% la construcción- y el 18,1% del empleo total
En contraste, disminuyeron industrias metálicas básicas, 10,1%; maquinaria y equipo, 11,3%; productos textiles, 23,3%; prendas de vestir, cuero y calzado, 8,9%; productos de caucho y plástico, 2,4%; y otros equipos, aparatos e instrumentos, 0,5 por ciento.
El ISAC muestra en su serie desestacionalizada una variación positiva de 4,7% respecto del mes anterior, con un incremento acumulado en el primer trimestre de 3,9% frente al mismo período de 2025.
En marzo de 2026, el consumo aparente de insumos para la construcción mostró, sobre igual mes del año anterior, subas en artículos sanitarios de cerámica, 24%; pinturas para construcción, 18%; hierro redondo y aceros, 16,2%; ladrillos huecos, 14,6%; el resto de los insumos (grifería, tubos de acero sin costura y vidrio), 13,7%; hormigón elaborado, 12,8%; cemento portland, 11,6%; asfalto, 10,3%; pisos y revestimientos cerámicos, 8,7%; placas de yeso, 7,9%; cales, 6,5%; mosaicos graníticos y calcáreos, 5,8%. Se registró una baja de 4,6% en yeso.
El ISAC muestra en su serie desestacionalizada una variación positiva de 4,7% respecto del mes anterior, con un incremento acumulado en el primer trimestre de 3,9 por ciento
El índice general de la actividad industrial, en términos desestacionalizados, fue en marzo 3,2% menor al registrado en el último mes completo de la presidencia de Alberto Fernández.
Siete de los 16 sectores de la industria -43,8% del total- superaron el nivel de entonces: alimentos y bebidas, 9,1%; productos del tabaco, 18,4%; madera, papel e impresiones, 1,1$; refinación de combustibles, 8,8%; sustancias y productos químicos, 5,5%; otros equipos de transporte, 5,9%; y muebles, colchones y otros, 3,4 por ciento.
Los restantes nueve sectores, 56,2% del total, se mantuvieron por debajo del nivel de noviembre de 2023: productos textiles, 34,6%; prendas de vestir, cuero y calzado, 8,9%; productos de caucho y plástico, 22,8%; productos minerales no metálicos, 19,2%; industrias metálicas básicas, 17%; productos de metal, 16,6%; maquinaria y equipo, 15,2%; otros equipos, aparatos e instrumentos de precisión, 8,8%; y automotores, carrocerías y autopartes, 16,2 por ciento.
Para que el índice general de la actividad manufacturera supere el nivel que dejó el gobierno anterior, debe aumentar 3,3%. Este objetivo luce cercano considerando estimaciones preliminares para abril, que anticipan la continuidad de la mejora de la actividad agregada según datos del Ministerio de Economía y consultoras.
Para que el índice general de la actividad manufacturera supere el nivel que dejó el gobierno anterior, debe aumentar 3,3 por ciento
La brecha es considerable en los sectores rezagados: indumentaria; otros equipos y aparatos de precisión; maquinaria y equipo, 18%; automotores, carrocería y autopartes, 19%; productos de metal y metálica básica, 20%; minerales no metálicos, 24%; productos de caucho y plástico, 30%; y el sector que más debe recuperar, los fabricantes de productos textiles, 53 por ciento.
En la construcción, el nivel de actividad alcanzado en marzo fue 18,9% inferior al de noviembre de 2023. Por lo tanto, debe crecer poco más de 23% para igualar el índice heredado del gobierno anterior.
Una vez alcanzado el nivel de noviembre de 2023 en los grandes agregados industriales y de la construcción, el reto para el equipo económico que conduce Luis Caputo será que la política de estabilización de precios, orden macroeconómico y apertura comercial, lleven a que todos los sectores de actividad superen los máximos históricos de la última década.
En la construcción, el nivel de actividad alcanzado en marzo fue 18,9% inferior al de noviembre de 2023. Por lo tanto, debe crecer poco más de 23% para igualar el índice heredado
En el índice general del IPIM, el mayor registro corresponde a noviembre de 2017, y en nueve de los 16 sectores, los picos se anotaron entre ocho y diez años atrás.

Las únicas marcas históricas anotadas durante el gobierno de Alberto Fernández se dieron en la elaboración de sustancias y productos químicos, productos minerales no metálicos, maquinaria y equipo, y automotores, carrocerías y autopartes.
En tanto, bajo la presidencia de Javier Milei alcanzaron máximos históricos los rubros de alimentos y bebidas y la refinación de combustibles, los cuales respondieron a la apertura de la economía, las desregulaciones y baja de impuestos y el incentivo fiscal a las grandes inversiones.
La recuperación de los índices de actividad en la industria y en la construcción que se habían registrado en el último cuatrimestre de 2023 permitiría crear 366.000 empleos
En la construcción, el máximo se registró durante el gobierno de Mauricio Macri (diciembre de 2017), con un índice 39,4% superior al de marzo de este año.
La recuperación de los índices de actividad en la industria y en la construcción que se habían registrado en el último cuatrimestre de 2023, junto con el mantenimiento de la dotación total de puestos de trabajo de ese período -ajustada por el crecimiento de la población-, permitiría crear 366.000 empleos: 286.000 en la actividad manufacturera y 80.000 en la construcción.
En ese caso, la productividad laboral promedio en la industria se mantendría; y en la construcción recuperaría el nivel previo.
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ECONOMIA
Giro en la batalla contra la inflación: consultora detectó deflación en la última medición de mayo

Después de la inflación del 2,6% en abril -que incluyó el dato de una suba promedio de sólo el 1,5% en el rubro «Alimentos»-, el escenario podría ser todavía mejor para este mes de mayo.
Así lo detectó una consultora líder en el monitoreo de los precios en las góndolas de los autoservicios y en las cadenas de supermercados.
Puntualmente, la consultora LCG, liderada por el economista Javier Okseniuk, reveló una cifra que pocos esperaban: una deflación promedio del 0,8% en la canasta de alimentos y bebidas durante la segunda semana de mayo de 2026.
La baja en los precios de los alimentos prosiguió a una primera semana del mes donde los precios quedaron sin aumentos respecto de la última semana de abril.
El quiebre que nadie anticipaba en la dinámica de precios
Este resultado marca un quiebre significativo respecto a la dinámica inflacionaria.
Según el reporte de LCG, el motor principal detrás de este retroceso en los precios fue el comportamiento de dos rubros extremadamente sensibles para la mesa de los argentinos: las verduras y las carnes.
En el caso de las verduras, se midió una caída semanal del 5,3%, mientras que las carnes retrocedieron un 2,0%.
En términos de incidencia directa sobre el índice, estos dos sectores fueron los que más «empujaron» el indicador hacia terreno negativo, con aportes del -0,43% y -0,62% respectivamente, logrando compensar con creces las subas registradas en otros rubros.
El informe de LCG detalla que, a pesar de la baja general, categorías como «azúcar, miel, dulces y cacao» subieron un 2,7% durante la última semana, seguida por las «bebidas e infusiones para consumir en el hogar», que treparon un 1,1%.
La tensión entre frescos y procesados que define el panorama mensual
Para entender la magnitud de este «giro inesperado», es necesario poner la lupa sobre el comportamiento acumulado.
El promedio de las últimas cuatro semanas, la perspectiva todavía muestra desafíos: la inflación promedio en alimentos se sitúa en un 2,7%. Este número mensual está fuertemente traccionado por los «productos lácteos», que acumularon un alza del 8,5%, explicando por sí solos el 40% de la inflación promedio del último mes.
Lo que el equipo de Okseniuk ha detectado es una señal potente: aunque la inercia de productos procesados como los lácteos sigue siendo alta, la fuerte caída en los frescos ha logrado quebrar la tendencia alcista en la medición semanal.
Incluso en el promedio mensual, las frutas ya muestran un signo negativo del -1,4%, lo que refuerza la idea de que ciertos sectores están empezando a ajustar a la baja.
Esta medición de LCG se convierte en un dato clave para el análisis macroeconómico. ¿Estamos ante un alivio temporal o es el inicio de una desaceleración más profunda? Por ahora, el dato del -0,8% semanal es una realidad que redefine la discusión sobre la velocidad de los precios en este mes de mayo.
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ECONOMIA
Comercio electrónico en Argentina: por qué sigue creciendo pese a la crisis del consumo

Mientras muchos comercios sienten el freno del consumo y ven caer las ventas en locales físicos, millones de argentinos siguen llenando carritos virtuales desde el celular. Pasajes, alimentos, productos de limpieza, tecnología y delivery sostienen el movimiento del ecommerce, en un contexto económico más austero, con consumidores que comparan precios, buscan promociones y priorizan la comodidad de recibir compras en la puerta de sus casas.
A la par, las marcas aceleran inversiones digitales y encuentran en el canal online un desempeño más sólido que en las tiendas tradicionales.
Los números reflejan ese cambio de hábitos. Según la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE), durante 2025 se sumaron 1.340.000 nuevos compradores online y el universo total alcanzó los 25 millones de personas que compraron al menos una vez por internet. Además, el 19% realizó compras al menos una vez por semana y, si se suma quienes compran una vez por mes, la cifra llega al 59 por ciento.
Durante 2025 se sumaron 1.340.000 nuevos compradores online y el universo total alcanzó los 25 millones de personas que compraron al menos una vez por internet (CACE)
“La base de clientes crece y crece la frecuencia de compra. Eso te da mayor crecimiento”, explicó Gustavo Sambucetti, director institucional de la CACE. El ejecutivo remarcó que el ecommerce gana terreno incluso en un escenario de demanda debilitada y atribuyó el fenómeno a una transformación gradual en la forma de consumir.
Con datos parciales de 2026, Sambucetti dijo a Infobae: “Sigue el crecimiento, aunque a un ritmo más lento. Y si se observan las cifras del Hot Sale 2026, que se extendió durante toda la semana, hubo crecimiento en facturación, pero de 19%, por debajo de la inflación anual”.
“Hay cierta migración de hábito de compra. Se da este proceso en un contexto de demanda chata. Entonces, queda como el ganador. Pero si el consumo estuviera creciendo, el comercio online estaría creciendo un poquito más y se debería a la migración de canales”, sostuvo.

Para la mayoría de las marcas que tienen venta física y online, la primera sigue siendo más representativa que el resto, aunque el ecommerce cada vez gana más participación.
Fuentes de un importante retail de electrodomésticos confirmó esta tendencia y afirmó, además, que “conviene redirigir la venta al online porque la venta física tiene más costos operativos asociados”. Si a eso se le suma la posibilidad de que el consumidor compre online y pueda retirar al local, los costos -logísticos, en este caso- se reducen aún más.
La base de clientes crece y crece la frecuencia de compra. Eso da mayor crecimiento (Sambucetti)
El avance del comercio electrónico también se refleja en el peso creciente que tiene dentro del consumo total. Según datos de la CACE de 2025, el sector facturó $34 billones, que representó alrededor del 6% del consumo privado. El porcentaje todavía queda lejos de otros mercados internacionales. “En Estados Unidos está alrededor de 20%”, indicó Sambucetti, en referencia a que aún queda mucho por crecer.
Demanda masiva y por categorías
El crecimiento también se traslada al consumo masivo. Datos de la consultora Scentia muestran que el comercio online representó 6,3% del consumo masivo el año pasado y alcanzó 8,2% en marzo de este año. Aunque el porcentaje todavía luce bajo frente al peso del comercio tradicional, la participación digital gana terreno mes a mes. De todos modos, “por más que crezca el online, tiene que crecer mucho para compensar una caída del otro 92%”, aclaró Sambucetti.
Dentro del ecommerce, algunas categorías muestran una dinámica mucho más fuerte que otras. Turismo lidera las ventas, seguido por alimentos, bebidas y artículos de limpieza. Más atrás aparecen tecnología, hogar, deportes e indumentaria. En este último rubro, el desempeño online acompaña las dificultades del mercado físico.

Franco Radavero, gerente general de Tiendanube Argentina, el ecommerce todavía tiene un amplio margen de expansión en el país. “El commerce crece y va a seguir creciendo. Todavía tiene mucha oportunidad para crecer”, afirmó.
Radavero explicó que la penetración del canal digital todavía queda por debajo de otros mercados internacionales y vinculó el crecimiento a una combinación de factores tecnológicos y culturales: mayor penetración de internet, expansión de los pagos digitales y masificación de teléfonos móviles.
Antes era el segmento entre 25 y 40 años el que compraba online. Ahora ya compran todas las franjas etarias. Y lo hacen con más frecuencia (Radavero)
Añadió Radavero: “Por la penetración de internet, tarjetas, teléfonos móviles, alta adopción de todo lo que es billeteras virtuales y medios de pagos digitales, el commerce va a seguir creciendo. La pregunta siempre es a qué velocidad. Si es súper rápido o rápido”.
También destacó el especialista que el universo de compradores se amplía hacia franjas etarias y sectores sociales que antes participaban menos del comercio electrónico. “Antes era el segmento entre 25 y 40 años. Ahora ya todas las franjas etarias. Y compran con más frecuencia”, indicó.
El recambio generacional también impulsa la expansión. “Todos los años entran a la población económicamente activa jóvenes que son nativos digitales y esos empiezan a tomar cada vez más proporción de los compradores. Todas las app Rappi, Pedido Ya, todo eso aumenta. Eso también te cambia”, explicó Radavero.

“Hay un tema de la conveniencia de comprar por ecommerce y que te llegue a tu casa. Que el producto venga a vos”, afirmó Franco Radavero. En un contexto de bolsillos ajustados, el canal online además permite comparar precios y buscar alternativas más económicas, eso afecta al canal de venta tradicional.
“Sobre todo en época que se comparan precios, el ecommerce te permite compra más inteligente. Te permite descubrir nuevas marcas y propuestas que te hacen rendir mejor y hacer compra más inteligente”, sostuvo.
“En general la venta online crece y el físico cae en estos últimos seis meses. La venta online es mucho más resiliente que el físico. Por eso, la mayoría de las marcas están doblando sus inversiones en el ecommerce”, aseguró Ravero.
“Este año sigue creciendo, está creciendo contra año pasado y todos los meses crece. Aunque lo hace a un ritmo más lento. Mientras que en el primer cuatrimestre de 2025 crecíamos al 40% interanual, ahora lo hacemos al 20% interanual”, explicó el gerente de Tiendanube.
Muchos consumidores prefieren recibir la mercadería en su casa u oficina, y no ir al negocio. Y eso te lo reflejan los números (Bolis Wilson)
El economista de la Cámara Argentina de Comercio (CAC), Matías Bolis Wilson remarcó que el comercio digital mantiene tasas elevadas de crecimiento, incluso cuando otros indicadores de consumo muestran señales de agotamiento y remarcó que eso se percibe cuando se observan los datos de locales vacíos en la ciudad de Buenos Aires.
Bolis Wilson dijo a Infobae: “Hay cada vez más locales vacíos en CABA. Aumentó 30% interanual la vacancia y eso tiene que ver con lógica de cambio de forma de vender de los comerciantes, que se están volcando más al ecommerce”.
El economista de la CAC vinculó esa migración tanto a cuestiones de costos como a nuevas preferencias de los consumidores. “Muchos consumidores prefieren recibir mercadería a la casa, oficina, y no ir al negocio. Y eso se refleja en los números”.
A la par, la expansión de billeteras virtuales, aplicaciones de delivery y marketplaces profundiza una dinámica que ya impacta sobre las estrategias comerciales, la distribución de ventas y el peso del canal digital dentro de la economía.
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