DEPORTE
Encontraron muerto al futbolista venezolano desaparecido en el terremoto

Mucho dolor en Venezuela: Yimvert Berroterán, el futbolista de 18 años que había sido parte de la Sub 20 de la Vinotinto, fue hallado sin vida este viernes entre los escombros de un edificio de la ciudad de La Guaira, una de las más afectadas por el terremoto. Su cuerpo fue encontrado junto al de su pareja, Valentina Sandoval.
Los cuerpos aparecieron 40 horas después del sismo. Hubo muchas manifestaciones de dolor dentro del fútbol local por la tragedia, que hasta este viernes ya acumulaba 900 víctimas fatales.
Berroterán se destacó como una promesa de las juveniles de la selección venezolana. En la Sub 17, jugó 17 partidos y marcó tres goles.
Además, hay otros jugadores por los que se reclama el paradero: Juan Manuel Pimentel Berríos (16 años, Deportivo La Guaira), Mainell Rondón (12 años, ya con experiencia en las juveniles femeninas de la Vinotinto), Robert Pérez y Kleudes García.
Recordar: el jueves la Federación Venezolana confirmó el hallazgo de Fausto Escobar, futbolista de Fútbol Playa, y de Rubén Rovaina.
El comunicado de la Federación Venezolana
La Federación Venezolana de Fútbol lamenta profundamente el fallecimiento de Yimvert Berroterán.
Hoy el fútbol venezolano despide con inmenso dolor a un joven que representó con orgullo, compromiso y amor los colores de nuestro país. Su partida enluta a toda la familia Vinotinto y deja una huella imborrable en quienes compartieron con él dentro y fuera de la cancha.
Extendemos nuestras más sentidas condolencias a sus familiares, amigos, compañeros, cuerpo técnico y seres queridos en este momento de profunda tristeza.
𝐓𝐮 𝐥𝐮𝐳 𝐬𝐞𝐠𝐮𝐢𝐫𝐚́ 𝐩𝐫𝐞𝐬𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐞𝐧 𝐜𝐚𝐝𝐚 𝐥𝐚𝐭𝐢𝐝𝐨 𝐕𝐢𝐧𝐨𝐭𝐢𝐧𝐭𝐨. ♾️ pic.twitter.com/Qqyisq29Xn
— La Vinotinto (@SeleVinotinto) June 26, 2026
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Quedó libre de Boca, fue remisero y mozo y recién debutó a los 25 años: “Pasé de levantarle los brazos a la gente a ponerlos en el volante”

Los caminos en el fútbol pocas veces son en línea recta. Tienen avances, retrocesos, curvas lindantes con el abismo o muros que parecen infranqueables; algunos, incluso, terminan en una vía sin salida, donde van a parar las ilusiones. Facundo Trigueros puede dar fe de ello: “Yo pasé en una semana de levantar los brazos para saludar a la gente en las tribunas a poner las manos en el volante de un remís”.
De promesa de Boca Juniors, club en el que fue compañero de Rodolfo Arruabarrena, a un breve paso por Chacarita, y a sentarse al comando de un auto de alquiler, sin botines, con licencia y sin escalas.
El ex delantero de San Telmo, All Boys y Atlanta, entre otros clubes, estuvo cuatro años afuera del fútbol. Además de chofer, fue mozo, bachero, ayudante de cocina y todo lo que exigiera el día a día de un restaurant que había instalado su papá en el centro porteño. Pero la pelota había escrito una historia ineludible juntos y lo fue a buscar. Debutó en Primera a los 25 años, cuando el tren, para la gran mayoría, ya hubiera pasado.
“La carrera del futbolista tiene muchos bajos y la gente se queda con la foto final”, subraya Trigueros, quien estiró dos años y medio su trayectoria, cuando estaba lesionado y ensayaba el gesto de colgar los botines. Lo que lo impulsó a seguir fue un audio de Diego Armando Maradona. Por eso, los vaivenes, casi sin querer, lo fueron conduciendo a su actualidad: asesora juveniles para ayudarlos con su “formación mental y emocional” para que construyan “identidad” antes de pensar en conseguir los objetivos.
El ex atacante llegó “tarde” a las Inferiores. “Yo soy de San Martín, de Villa Maipú, y a los 14 estaba en el club Mitre. Y tenía un profe que estaba estudiando con Enrique Polola, que era el preparador físico de Boca. El técnico era Carlos Aimar. Polola vivía en San Andres, fui hasta allá, y me llevó a que me probaron en La Bombonera. A los 16 años llegué, me dieron un canasto con la ropa, y empezaron a entrar Batistuta, Giunta, Latorre… Era una película. Entrenamos con Reserva. Hicimos 15 minutos de fútbol y me dijeron ‘presentate en la Candela, tu división es la Sexta’. Estuve tres meses a prueba, porque el libro de pases no estaba abierto. Y ahí arranqué”, narra.

En el Xeneize actuaba de wing, aunque también lo ubicaron de lateral “para que agarrara marca”. Sin embargo, le costó ganarse un lugar. “En Boca aprendí a valerme de mí mismo, es un monstruo que no da segundas oportunidades. Recién empecé a tener nombre a los dos años y medio. Como no tenía muchas posibilidades, había una ”tercera volante» a la que llevaban a pasear por diferentes provincias, para jugar con equipos del Interior. Y me incluyeron”, explica.
“En una de esas giras hice cinco goles en cinco partidos, y el entrenador llamó a Boca para pasar el informe y mi nombre. Había un utilero que nos acompañaba y escuchó eso. Se acercó y me dijo: ‘A partir de hoy empezás a existir en Boca’. Hoy, con las redes, y la información que existe, todos conocen a todos. En ese entonces era raro. No existían los representantes, todo dependía de mí. Me comía las amarguras, los llantos”, marca ese hito en su historia. Porque su actualidad comenzó a modificarse, pero no se trasladó a su futuro…
“Empecé a entender que me trataban de otra manera. Incluso, hubo una promesa de contrato. Me hablaron de los cuidados que tenía que tener, de los alimentos que debía consumir. Al mismo tiempo, sumé participación en AFA, me entrenaba con Reserva. Los miércoles había contacto con Primera, Navarro Montoya era el arquero y nos quedábamos cinco o seis muchachos pateándole después de las prácticas”, enumera las bondades de su nueva realidad.
Sin embargo, aquel compromiso verbal nunca hizo nido en el papel: “Cuando citaron a mi viejo y le dijeron que me iban a hacer contrato estábamos re contentos, pero nunca llegó la firma. Tuvimos que ir a buscar el pase e irnos a Chacarita”.
En el Funebrero halló una vía rápida para dejar de costado la frustración. Trigueros era vecino del barrio, conocía al hijo de Luis Barrionuevo (habían ido juntos al colegio), quien era presidente. Y el delantero venía precedido de interesantes antecedentes. “El técnico era el Cabezón (Miguel Ángel) Lemme. Y me la hizo parir un poco, no me había pedido, yo era un pendejo, venía de Boca… Me lo tuve que ganar con el tiempo”, describe el universo que encontró.
Lemme le regaló (a él y al resto del plantel) su primer encuentro con Maradona, omnipresente de diferentes maneras a lo largo de su trayectoria. “Entró Miguel Lemme al vestuario y dijo ‘viene un jugador nuevo, hagan un lugar’. El libro de pases estaba cerrado. Y atrás de él apareció Maradona y fue una locura. El tipo manejaba un aura, como dicen ahora, que parecía que flotaba. Tenía una energía muy fuerte. Nunca vi tanta gente en un entrenamiento como en esos días. No existían las redes y en menos de una hora se llenó la tribuna. Había periodistas chinos, de todas partes”, evoca.
La irrupción de Diego tal vez fue el mojón de aquel paso por Chaca. “Fue un golpe cuando no me hicieron contrato en Boca. Pasé de Boca a la Primera B Metropolitana y la adaptación se me hizo complicada, más allá de que la gente del club siempre fue una locura. Ojo, yo amaba jugar al fútbol, lo que menos pregunté fue cuánto iba a ganar. Incluso, vino el capitán, que era Rubén Checchia y me dijo: ‘Che, Trigueros, tenés que ir a cobrar’”, explica el contexto con el que se encontró. “Fui dos o tres veces al banco y jugué en Reserva. Era un equipazo, terminó ascendiendo. El 9 era el Gatito Leeb, y yo era el pibe de Boca. Tal vez faltó que yo demostrara algo más”, no pone excusas.
Si su salida de Boca había sido un golpe, quedarse sin club fue una mano de nocaut. O, al menos, propició un conteo largo del juez, que duró años: “No me renovaron y se me vino el mundo abajo. Mis viejos no entendían nada de fútbol, no tenía a nadie que me diera un consejo, yo me comía todo, no compartía. Y no supe qué hacer cuando quedé libre. No conocía a nadie. Se fue pasando el tiempo y dije ‘algo tengo que hacer’”. Ese “algo” fue subirse al auto y salir a trabajar como remisero. Mientras, volvió a Mitre, “pero estaba enemistado con el fútbol”.
“Después mi viejo puso un restaurant a una cuadra del Obelisco y laburé ahí dos años”, detalla. “Aprendí a hacer de todo, ayudante de cocina, bachero, mozo, delivery… De esa etapa aprendí a cocinar. Me salen bien las pizzas, el asado, la carne al horno… Hoy lo tomo como un pasatiempo y una forma de agasajar y agasajarte”, ofrece el lado positivo de su trance lejos de su pasión.

Es que, dicho quedó, el balón (o el destino) lo aguardó, paciente. E inventó una treta para reencontrarse. “Un día estaba sacando un pie con el menú a la calle, y pasó caminando un profe que tuve en Inferiores de Boca. Me reconoció de espaldas y me dijo: ‘¿Qué hacés acá? ¿Cómo no jugás más? Yo entreno jugadores libres en Costanera sur. Venite, probá y me decís’“, describió cómo se abrió una puerta que parecía clausurada. No obstante, su reinserción no resultó tan sencilla… ”Me entrené ahí durante 10 meses», revela. La oportunidad se la dieron dos entrenadores campeones de Primera División.
“Salió la posibilidad en San Telmo. Con el Ruso Zielinski como técnico y Omar De Felippe de ayudante”, le quita el velo a la incógnita. “Tenía 25 años, registros en Boca, Chacarita, pero no había jugado nunca en Primera. Estaba muy bien entrenado. Me dijeron ‘quedate a hacer la pretemporada’. El club estaba en la B Metro. Y me quedé, me hicieron contrato. Fueron cuatro años en San Telmo. Peleamos ascensos, con un equipo bárbaro. Sin ese profe con el que me crucé, capaz nunca hubiese jugado al fútbol profesional”, relata, y regala otro detalle que denuncia la presencia de un hilo rojo y firme que une sus pasos.
“Hoy vivo a dos cuadras de donde entrenaba con ese grupo de libre, en Puerto Madero. Me volvió la vida cuando se dio la chance, fue como empezar a vivir de vuelta”, asegura. “Hoy veo que toda experiencia que te va pasando tiene un significado. Por ahí, en el momento, uno piensa en otras cosas, y no le presta atención al presente. Hoy trato de estar mucho en el presente. Me doy cuenta de que si uno no está en el presente, se genera estrés. Te ponés a pensar en que lo que hiciste ya no se puede cambiar y, si te adelantás en el tiempo, te genera ansiedad”, reflexiona sobre la enseñanza que le dejó “esa vorágine”. “No le echo la culpa a nadie de esos años en los que estuve afuera. Fueron decisiones mías, no supe adaptarme al momento, no tuve herramientas ni las busqué. No me puedo reprochar nada. Por eso, cada vez que me levanto, digo tres gracias, porque estoy muy agradecido por mi historia”, completa.
Zielinski, hoy técnico de Belgrano, campeón del último Torneo Apertura, y De Felippe, orientador de Talleres, vieron en él lo que los demás no valoraron. “Son dos laburantes y pasionales. Los tuve un año. El Ruso después me llevó a All Boys. A De Felippe le perdí el rastro. Me quedo con la nobleza que tenían”, los homenajea.

A partir de allí, edificó una carrera en el Ascenso, con pasos por el Candombero, Atlanta, el Albo, Excursionistas y JJ Urquiza, con las habilidades extra que exigían los campos de juego en los 90 y comienzos de la década del 2000. “Aprendí a anticipar el pique de la pelota en un terreno con matas. En ese entonces, algunas canchas tenían más pasto que otras. La pelota, cuando pica en una cancha despareja, tiene una cierta conducta. Le podés ir dominando. Es indiferente de si llovía o no llovía”, expone su teoría.
En esa aventura, compartió cancha con “cracks de culto”, como Gustavo el Turco Pontelli y Carmelo Leiva. “Si el Turco no está entre los mejores jugadores del Ascenso de la historia, está en top 3. Daba ventaja porque no se cuidaba o no tenía conducta de jugador. No estaba de joda, pero no tenía la alimentación de un jugador o el descanso de un jugador. Y así y todo le he visto hacer cosas que hoy ves en las mejores ligas del mundo”, rubrica.
Y el fútbol le obsequió un segundo encuentro con Maradona, en su etapa en JJ Urquiza. “El gerenciador era amigo de Diego. Y me dijo ‘che Facu, nos encontramos en Acceso Oeste, por Morón, que vamos a un lugar’. Yo no sabía nada. Llegamos a una quinta y estaba Maradona, quien nos recibió tirando fuegos artificiales mientras decía ‘acá no duerme nadie’. Llegamos 10 de la noche y nos fuimos 4 de la mañana. Fue una charla… Él hablaba de todo. Conocí al Maradona persona, hablando de Fiorito, de Napoli, la relación con Coppola, de sus hijas, todo. Fue un sueño. Muy amable, vulnerable, con una sensibilidad… No fue una charla, fue un monólogo, mientras tomábamos el fernet que era de su marca”, ilustra aquella madrugada de antología.
Sin quererlo, Maradona había sembrado una semilla, que germinó cuando Trigueros más lo necesitó. “Tiempo después, en JJ, me rompo los ligamentos de la rodilla izquierda. Tenía 34 años ya y me dije: ‘Qué hago?’. Estaba en la duda sobre si seguir o retirarme. Marcelo Pilo, el marcador central, había agarrado como técnico. Estaba dando una charla y, en un momento, frenó y dijo ‘les quiero comunicar esto’. Y puso un audio con una arenga de Diego en la que decía ‘los voy a ir a ver’. Y yo dije ‘¿este muchacho va a venir acá y yo no me voy a retirar dentro de la cancha?’. Él ni lo debió saber, pero logró eso con ese audio: motivarme para que terminara la rehabilitación. Me retiré dentro de la cancha. Jugué dos años y medio más», brinda el testimonio de lo que producía el efecto Maradona.

Tras el retiro, Trigueros hizo “de todo”. ”Hice el curso de técnico, me recibí, dirigí en cuatro clubes, pero en un momento me di cuenta que me faltaba algo más además de la dirección técnica, porque no me llenaba. Estudié para ser preparador físico, fui personal trainer…“, enumera.
“Hasta que un día me encontré con un ex dirigente de Atlanta, que pasó a ser representante. Tenía una agencia y me dijo: ‘¿no querés venír a laburar?’. Al tiempo, decidí hacerlo a mi manera, como a mí me gusta. Y abrí una agencia yo», sigue con el hilo hasta llegar a su última metamorfosis.
“Descubrí la programación neurolingüística y el coaching, y me dije ‘tengo que ir por acá’”, confiesa. “Estoy laburando en siete países y mi prioridad son los juveniles”, advierte. Incluso puntualiza que está desarrollando una “guía para padres”, para que sepan cómo acompañar a una promesa del fútbol. Muchos de sus consejos están en los videos que comparte en su cuenta de Instagram.
“Trabajo en la formación mental y emocional. El jugador, antes de conseguir el objetivo, debe autoconocerse, crear un carácter y una identidad que pueda bancar lo que te da el fútbol profesional. Porque cuando vas avanzando, te van llegando diferentes emociones o miedos, y, si no los sabés resolver, los empezás a trasladar a tu familia y a tu juego”, plantea según su manual. Y pone su caso como testigo de que la pelota pocas veces corre en línea recta, mansa, hacia el gol.
El ex delantero se dedica a asesorar juveniles. Tiene casi 10.000 seguidores en su cuenta de Instagram
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Los árbitros para la fecha 12 del Torneo Clausura de la Liga Profesional

Árbitros para la fecha 12 del Torneo Clausura 2026 de la Liga Profesional. Foto: Twitter @caplatense
El fútbol argentino no da descanso, ya que desde este viernes 9 de octubre se jugará la décimo primera fecha del Torneo Clausura de la Liga Profesional.
Y desde la Liga Profesional, ya dieron a conocer a los árbitros asignados para esta décimo segunda jornada del Torneo Clausura. Enterate a continuación.
Los árbitros para la fecha 12 del Torneo Clausura de la Liga Profesional
Viernes 9 de octubre:
14.30: Aldosivi vs. Sarmiento (Zona B) (TNT Sports)
- Árbitro: Luis Lobo Medina
- Asistente 1: Facundo Rodríguez
- Asistente 2: Diego Romero
- Cuarto árbitro: Joaquín Gil
- VAR: Álvaro Carranza
- AVAR: Franco Moron
18:00 Gimnasia vs. Atlético Tucumán (Zona B) (ESPN Premium)
- Árbitro: Pablo Dóvalo
- Asistente 1: Juan Del Fueyo
- Asistente 2: Mariana De Almeida
- Cuarto árbitro: Gastón Iglesias
- VAR: Germán Delfino
- AVAR: Lucas Comesaña
19.30: Instituto vs. Boca (Zona A) (TNT Sports)
- Árbitro: Leandro Rey Hilfer
- Asistente 1: Maximiliano Del Yesso
- Asistente 2: Juan Ricciardi
- Cuarto árbitro: Emanuel Ejarque
- VAR: Yamil Possi
- AVAR: Adrián Delbarba
21.45: Unión vs. Defensa y Justicia (Zona A) (ESPN Premium)
- Árbitro: Darío Herrera
- Asistente 1: Iván Núñez
- Asistente 2: Daniel Zamora
- Cuarto árbitro: Facundo Rojo Casal
- VAR: Sebastián Habib
- AVAR: Javier Mihura
Sábado 10 de octubre:
15.45: Barracas Central vs. Huracán (Zona B) (ESPN Premium)
- Árbitro: Hernán Mastrángelo
- Asistente 1: Sebastián Raineri
- Asistente 2: Mauro Ramos Errasti
- Cuarto árbitro: Mariano Negrete
- VAR: Fernando Echenique
- AVAR: Javier Delbarba
17:00 Central Córdoba vs. Estudiantes de La Plata (Zona A) (TNT Sports)
- Árbitro: Andrés Gariano
- Asistente 1: Diego Martín
- Asistente 2: Carlos Viglieti
- Cuarto árbitro: Alejandro Scionti
- VAR: Silvio Trucco
- AVAR: Juan Nebbietti
19.15: Tigre vs. Banfield (Zona B) (TNT Sports) (ESPN Premium)
- Árbitro: Pablo Echavarría
- Asistente 1: Gabriel Chade
- Asistente 2: Matías Balmaceda
- Cuarto árbitro: Agustín Panizza
- VAR: Fabrizio Llobet
- AVAR: Nelson Sosa
21.30: River vs. Estudiantes de Río Cuarto (Zona B) (ESPN Premium)
- Árbitro: Nazareno Arasa
- Asistente 1: Miguel Savorani
- Asistente 2: Federico Cano
- Cuarto árbitro: Nicolás Mastroianni
- VAR: Andrés Merlos
- AVAR: Diego Romero
Domingo 11 de octubre:
14.45: San Lorenzo vs. Deportivo Riestra (Zona A) (ESPN Premium)
- Árbitro: Bruno Amiconi
- Asistente 1: Cristian Navarro
- Asistente 2: Marcelo Bistocco
- Cuarto árbitro: Jorge Broggi
- VAR: Nahuel Viñas
- AVAR: Carlos Córdoba
17:00 Platense vs. Argentinos Juniors (Interzonal) (ESPN Premium)
- Árbitro: Nicolás Ramírez
- Asistente 1: Juan Mamani
- Asistente 2: Pablo Gualtieri
- Cuarto árbitro: Gabriel Gutiérrez
- VAR: Juan Pafundi
- AVAR: Gastón Suárez
17:00 Rosario Central vs. Independiente Rivadavia (Zona B) (TNT Sports)
- Árbitro: Facundo Tello
- Asistente 1: Pablo González
- Asistente 2: Marcos Horticoulou
- Cuarto árbitro: Enzo Gutiérrez
- VAR: José Carreras
- AVAR: Diego Verlotta
19.15: Racing vs. Belgrano (Zona B) (ESPN Premium)
- Árbitro: Yael Falcón Pérez
- Asistente 1: Pablo Acevedo
- Asistente 2: Federico Lapalma
- Cuarto árbitro: Lucas Comesaña
- VAR: Fernando Espinoza
- AVAR: Mariano Ascensi
21.30: Talleres vs. Independiente (Zona A) (TNT Sports)
- Árbitro: Sebastián Zunino
- Asistente 1: Hugo Páez
- Asistente 2: Iván Aliende
- Cuarto árbitro: Valentín Pompei
- VAR: Laura Fortunato
- AVAR: Ignacio Cuicchi
Lunes 12 de octubre:
16:00 Lanús vs. Vélez (Zona A) (ESPN Premium)
- Árbitro: Sebastián Martínez
- Asistente 1: Juan Pablo Belatti
- Asistente 2: Mario Bardina
- Cuarto árbitro: Maximiliano López Monti
- VAR: Lucas Novelli
- AVAR: Javier Uziga
18.30: Gimnasia de Mendoza vs. Newell’s (Zona A) (TNT Sports)
- Árbitro: Juan Cruz Robledo
- Asistente 1: Eric Grunmann
- Asistente 2: Uriel García Leri
- Cuarto árbitro: Jerónimo Ulises Paletta
- VAR: Héctor Paletta
- AVAR: Julián Beligoy
Torneo Clausura,Liga Profesional
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Hizo el camino del Dibu Martínez, pasó por el hockey y se convirtió en la primera jugadora de Independiente en llegar a la Selección Mayor

La convocatoria de Camila Ochoa a la selección argentina mayor llegó después de un Mundial Sub 20 que aceleró una carrera ya marcada por decisiones tempranas, viajes y una adaptación rápida al fútbol de Buenos Aires. La mediocampista de Independiente, nacida en Mar del Plata (un recorrido que la emparenta con el de Dibu Martínez), tendrá su primera experiencia con el plantel absoluto en los amistosos ante Brasil y se transformó en la primera jugadora de las Diablas citada al combinado nacional.
La futbolista de 19 años viajó con Argentina a Brasil para disputar dos partidos frente al anfitrión del Mundial 2027, torneo en el que el equipo nacional ya aseguró su presencia tras conseguir el subcampeonato de la Liga de Naciones. El primer encuentro será el sábado 10 de octubre, a las 16:30, en el estadio Beira Rio de Porto Alegre; la revancha se jugará el martes 13, desde las 20:30, en el Arena Pernambuco de Recife.
Camila Ochoa contó que se enteró de que integra la nómina de la selección mayor tras al partido ante Corea del Sur que sentenció la participación de Argentina en el Mundial Sub 20 de Polonia. “Me enteré después del partido contra Corea, lo dijeron ahí en la cena y fue una locura. Dije ‘no puede ser’, es el medio año perfecto, estoy re nerviosa, todavía tampoco caigo”, compartió la mediocampista entre risas en diálogo con Infobae.

La jugadora reconoció que la convocatoria le abrió una etapa distinta, con una mezcla de entusiasmo y nervios ante la posibilidad de compartir vestuario con referentes del fútbol argentino. “No lo dimensiono todavía en mi cabeza. Yo decía ‘salgo de unos nervios y me meto en otros nervios’, porque estoy el triple de nerviosa que estaba antes. Admiro a Aldi Cometti, y pensar que ahora voy a compartir plantel con ella, es una locura”, expresó Ochoa, quien también remarcó la necesidad de sostener la calma frente a la oportunidad.
La mediocampista explicó que su objetivo será asumir la experiencia con serenidad y demostrar las condiciones que la llevaron a recibir la citación. “Es tener más que nada la cabeza fría y decir ‘yo llegué acá, tengo que estar tranquila porque lo tengo que hacer bien y por algo estoy acá’”, agregó. La convocatoria representa un salto para una futbolista que dejó su ciudad a los 16 años para instalarse en Buenos Aires y que, en menos de tres temporadas, pasó de una prueba en Independiente a un lugar en la selección argentina.
El entrenador de la selección mayor, Germán Portanova, siguió su evolución y también tomó en cuenta su rendimiento con las divisiones juveniles. “Fuimos a ver algunos partidos de Cami en el torneo local. Estuvimos hablando con Pablo Goglino, le preguntamos a los técnicos que la han tenido, me dieron un informe muy bueno sobre ella. La vimos en algún entrenamiento también de selección juvenil y después lo que hizo en el Mundial. Buscamos jugadoras de ese perfil. También nos comentaron que es muy buena persona”, afirmó el técnico ante Infobae.
En la misma línea, Portanova señaló: “Ahora, lo que digo siempre de las jóvenes, tratamos de que se sienta cómoda, de brindarle de que se sienta en una zona de confort, porque creemos que esa es la forma en la que nos pueda brindar lo que la llevó a ser convocada. También, hay que hablarle mucho sobre las diferencias, a mi entender, abismales entre un Mundial sub-20 con lo que puede ser este partido de ámbito internacional con una potencia y llevarla a que disfrute el momento. No es jugadora de Selección Mayor, pero está en el proceso de comenzar a serlo y nos alegra muchísimo”, completó el entrenador.

La historia de Ochoa se había iniciado mucho antes de su llegada a Avellaneda, en una ciudad donde probó distintas disciplinas hasta que el fútbol se convirtió en su elección definitiva. Nació el 28 de marzo de 2007 y pasó por las escuelitas La Gambeta y El Campito, en las que jugó con varones y adquirió el roce de los entrenamientos y los partidos. Antes de eso, había tenido experiencias en otros deportes, aunque su vínculo con la pelota terminó por imponerse desde muy chica.
“Creo que no me faltó un deporte. He ido a hockey y frenaba la bocha con los pies y me dijeron: ‘Mandala a fútbol’. Yo iba al colegio y jugaba con los hombres al fútbol y no me importaba nada. Entonces era como que todo daba para que yo jugara al fútbol y mi familia siempre me apoyó, siempre quiso que hiciera lo que yo quería. Me re apoyó desde el día uno, antes me llevaba mi papá y después pasó a llevarme mi mamá, mi tío a veces, todos me apoyaban”, contó la futbolista.
Su primer club fue Cadetes de San Martín, una institución que tuvo un lugar central en su formación. Allí permaneció cerca de seis años y empezó a proyectar una carrera que, a los 16, la llevó a aceptar el desafío de dejar Mar del Plata. La decisión implicaba alejarse de su entorno y adaptarse a otra competencia, pero Ochoa no viajó sola: una compañera del club marplatense la acompañó en los primeros meses de esa experiencia.
“La verdad es que me dio una re mano porque viví mucho tiempo con ella. Viví casi un año entero. Después, lamentablemente no pudo seguir, pero fue linda también la experiencia de venir con alguien que conocía”, aseveró. Esa presencia cercana le permitió afrontar una transición que combinó la llegada a Buenos Aires, la continuidad de sus estudios y la necesidad de sostener una rutina de entrenamientos para no perder terreno en el fútbol.

La compañera que la acompañó desde Mar del Plata fue quien advirtió que Independiente realizaba pruebas de jugadoras en 2023 y la alentó a presentarse. A ese impulso se sumó el deseo de su entrenador en Cadetes de San Martín, que quería verla con la camiseta de las Diablas y consideraba que contaba con condiciones para dar ese paso.
La prueba fue positiva, aunque la futbolista debía resolver una prioridad que no estaba dispuesta a abandonar: terminar la escuela. Por esa razón, durante un tiempo viajó para entrenarse y dejar claro que quería incorporarse, pero sin interrumpir sus estudios. “Venía, entrenaba para que supieran que yo iba a venir, porque yo no iba a perder la oportunidad, pero les dije que quería terminar ese año en el colegio porque no iba a perder un año y que después venía en 2024”, compartió.
La llegada de Ochoa a Independiente se concretó en la Reserva, donde comenzó a familiarizarse con una competencia diferente de la que había conocido en Mar del Plata. En poco tiempo, su evolución llamó la atención de Pablo Goglino, entonces entrenador del equipo de Primera. El técnico le dio una oportunidad que la mediocampista no esperaba tan pronto y que modificó la velocidad de su recorrido dentro de la institución.

Su debut como titular fue uno de los episodios que más recuerda de aquella etapa. La jugadora tenía 17 años y todavía llevaba pocos meses en la capital argentina. “Fue muy loco porque fue así, medio de la nada. Uno ya presiente cuando algo bueno le está por llegar o cuando una oportunidad se acerca. Pero yo venía entrenando, era chica, dentro de todo no tenía mucho tiempo jugando en AFA, en Buenos Aires, que es totalmente otro nivel que Mar del Plata. Estaba por dar la lista de entrenamiento y me dice: ‘¿Estás para debutar como titular?’. Imagínate, yo tenía diecisiete años, me quedé durita así y obviamente le dije que sí. Me acuerdo que arranqué jugando en el medio y después jugué de 3 ese partido. Es un recuerdo que no se olvida”, recordó.
La rapidez se volvió una constante de su carrera. El salto desde la reserva a Primera ocurrió pocos meses después de su llegada y, más tarde, la institución reconoció su crecimiento con el primer contrato profesional, firmado en enero de 2025. La consolidación dentro del plantel también le permitió sostener una presencia regular y afrontar partidos de alto valor simbólico para el club.
Uno de esos encuentros fue el clásico ante Racing, correspondiente a la fecha 13 del Torneo Apertura. Ochoa convirtió un gol con Independiente, aunque la Academia ganó 3-1 y luego se consagró en el campeonato. “La verdad es que hacer un gol recién se me dio este año, es muy lindo y más en un clásico. Lástima que no pudimos ganar, pero fue muy lindo hacer un gol. Encima en ese partido estaba mi mamá y tuve la oportunidad de dedicárselo a ella”, narró la mediocampista.
La futbolista vinculó esa sucesión de pasos con una etapa que todavía intenta procesar. “Fue muy rápido. Gracias a Dios se me está dando todo lo que yo quería, creo que no hay nada más lindo que vestir la camiseta de la selección. Eso ya es un montón. La oportunidad de seguir en el club, que me sigan teniendo en cuenta, que pueda ser titular todos los partidos, eso también es una locura, porque hay mucho nivel y es difícil a veces mantenerse muchos partidos siendo titular. Entonces es como toda una locura y todavía no caigo”, reconoció.

Ochoa se define como una jugadora inteligente, atenta a las cosas que puede mejorar y con una concentración que sostiene durante los partidos. “Soy muy intensa, no paro de correr un segundo”, agregó la mediocampista. Esas características la llevaron a la consideración de Christian Meloni para integrar el seleccionado argentino que disputó el Mundial Sub 20 femenino de Polonia, una competencia que representó su primera experiencia en un torneo de esa dimensión.
Argentina integró el grupo A junto con Polonia, el país anfitrión, ante el que cayó 3-0 en el debut. Para Ochoa, los primeros días dentro del plantel tuvieron una carga emocional especial. “Fueron difíciles, yo digo que estaba en una película”, compartió. La futbolista comenzó el encuentro inaugural como titular y, según relató, ganó confianza desde su primera intervención con la pelota.
“Pude sentirme re bien. Pensé que el primer partido me iba a costar mucho más y lo arranqué de titular. Pero ya cuando en la primera pelota agarré confianza, dije: ‘Me va a ir re bien’. Ya en los entrenamientos previos venía entrenando bien”, confesó Camila sobre el estreno ante Polonia. La mediocampista explicó que el acompañamiento de sus compañeras fue importante en una convocatoria.
“Fue todo una locura. Tenias que estar bien preparada psicológicamente, porque sabías que te podía tocar. También las chicas te hacen sentir cómoda. A mí me apoyaron un montón y confiaron en mí, porque la mayoría no me conocía jugando en la Selección, capaz que acá en los clubes sí, pero es muy distinto. Me dieron la confianza como para que haga el mundial que hice, porque fue muy buen mundial”, expresó Ochoa, que fue una de las titulares en el torneo y logró una asistencia.
Tras el estreno, Argentina goleó 8-0 a Benín, debutante en una competencia de la FIFA. Julia Vinhas, Julieta Aguilar, Mercedes Diz, con dos tantos, y Annika Paz, con cuatro, marcaron para el equipo conducido por Meloni. El cierre de la fase de grupos ante México obligó al seleccionado a conseguir un resultado favorable en un partido que tuvo cambios de desarrollo y una definición agónica.
Annika Paz puso en ventaja a Argentina, pero México revirtió el resultado y pasó a imponerse 2-1. El seleccionado argentino alcanzó el empate luego de un rebote en un tiro libre de Alma Velasco Heim y, más tarde, Dolores Delgado presionó a la arquera rival, que falló al intentar despejar la pelota. La delantera argentina aprovechó la acción y convirtió el 3-2 con el arco vacío para sellar una victoria que mantuvo al equipo en competencia.

“El primer partido fuimos con toda la fe de que nos iba a ir bien. Para mí hicimos un gran partido, pero lamentablemente gana el que hace los goles. Después estábamos convencidas de que no nos íbamos a quedar solamente en una fase de grupos. El partido contra México pensamos que se nos iba, pero nunca estuvo el pensamiento de decir: ‘No, es imposible’. Todas dentro de la cancha fuimos como es el argentino, que empieza a alentar, a gritar así, y siento que eso también se hizo notar mucho para poder después meter los goles y ganar”, agregó sobre el recorrido en la primera ronda.
La participación de Argentina terminó en los octavos de final, con una derrota 1-0 ante Corea del Sur. “Para mí estábamos para mucho más. Estábamos para unos cuartos. Es más, el partido fue muy mentiroso, nos hicieron un gol, ellas jugaron bien, el primer tiempo lo jugamos, yo siento que nos faltó un poquito más, pero el segundo tiempo fue otra cara totalmente y estuvimos los 45 minutos en su arco, pero no se nos dio. Nos quedamos como con esa espinita de saber que estábamos para más. Y esto también es un pie para saber que en los mundiales que vienen, si clasificamos, que yo creo que sí, sabemos que vamos a estar para mucho más”, analizó la mediocampista.

Ese recorrido con la selección juvenil fue uno de los elementos que respaldó su salto al plantel mayor. Para Independiente, además, la citación tiene un valor institucional: Ochoa se convirtió en la primera futbolista del club en recibir una convocatoria a la selección argentina absoluta.
La futbolista remarcó: “Mi familia fue siempre la que me bancó. Hubo mucho sacrificio de parte de mis padres, porque cuando yo vine acá ellos me tuvieron que mantenerme siempre hasta que me pude ganar yo un contrato, que fue una ayuda, pero todo se lo debo a ellos, porque si no hubiese sido por ellos, yo hoy no estaría acá”, destacó. Para Camila Ochoa, ese respaldo explica parte de un recorrido que comenzó con una intención simple: jugar al fútbol.
La convocatoria para los amistosos ante Brasil no cierra esa historia, sino que le plantea un nuevo desafío en una carrera que transcurrió a gran velocidad desde su salida de Mar del Plata. La mediocampista llegó a Independiente, debutó en Primera, firmó su primer contrato, jugó un Mundial Sub 20 y ahora se prepara para entrenarse con la selección mayor. “Porque cuando a uno le apasiona algo es imposible que no lo logre”, concluyó la futbolista de 19 años.
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