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POLITICA

Entusiasmo en el Gobierno por una eventual visita del Papa y la posible maniobra de la oposición que enciende alertas

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El canciller Pablo Quirno estaba tan feliz ayer por la -casi certera- posibilidad de que el Papa visite la Argentina que se adelantó a festejar la noticia en X incluso antes de que hubiera una confirmación del Vaticano. En el Gobierno están convencidos de que es un hecho que León XIV pisará Buenos Aires antes de fin de año. Pero, sobre todo, creen que el paso del Sumo Pontífice no tendrá ningún sinsabor. Al contrario, se muestran totalmente seguros de que será “ciento por ciento” ganancia política para el oficialismo, a pesar de la cercanía ideológica que tenía Robert Prevost con Francisco.

“La visita va a ser muy positiva”, dijo un dirigente de peso en el Gobierno que tiene representatividad ante la Iglesia. Otro funcionario de perfil aseguró que “no hay forma, jamás”, de que haya claroscuros en la visita, a pesar del perfil de derecha del Gobierno, de su afinidad extrema con Donald Trump y del hecho de que su máximo líder se haya referido a Francisco como “el maligno en la tierra” (aunque luego se disculpó).

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No creen que durante su visita el Papa, nacido en Chicago y formado en Perú, que inauguró su papado con un perfil de “puente” entre culturas y visiones eclesiásticas, genere algún comentario que pueda ser leido como crítico de Milei. Esto a pesar de que para su elección fue clave la cercanía con Francisco (a quien, por cierto, había conocido en Buenos Aires).

Al contrario, en la Casa Rosada se ilusionan con que la imagen de Milei recibiendo a León en la Argentina será “una foto fuerte y positiva”.

El Presidente saludando al entonces papa Francisco (AP)

Las declaraciones se hicieron en off: no queda bien hablar en voz alta de una intención política detrás de la recepción del máximo líder de la Iglesia Católica dos meses antes de que se inicie el año de las elecciones presidenciales, donde Milei quiere buscar su reelección.

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En Balcarce 50, además, especulan con una mejora en la relación con la Conferencia Episcopal Argentina, que se desarrolla entre rispideces prácticamente desde la llegada del jefe libertario a la Casa de Gobierno. De hecho, adelantándose a la novedad que esperan se anuncie en breve, el Gobierno empezó a tender puentes con la Iglesia.

Anteayer, en la previa del Tedeum por el 25 de Mayo, el canciller Quirno y la minista de Capital Humano, Sandra Pettovello convocaron -y lograron recibir- al arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, en el Palacio San Martín, para mejorar el diálogo en la previa del tradicional discurso del líder eclesiástico en la Catedral Metropolitana por el 25 de Mayo que en años anteriores se mostró crítico de la administración nacional.

“Seguro que todo esto (de la posible llegada del Papa) ayuda a tener mejor relación con la Conferencia”, sostuvieron en LLA. Si viene el Papa, calculan en Gobierno, la CEA estará obligada a trabajar en conjunto con ellos. “De ninguno de los lados se van a querer generar problemas en medio de la visita papal“, deslizaron.

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Optimistas, en la Casa Rosada descartan de plano cualquier tipo de guiño de León a la oposición peronista, a pesar de que el PJ históricamente se apropió -o buscó apropiarse- del concepto de justicia social. “La pobreza bajó y es uno de los datos más positivos de nuestro Gobierno”, acotaron en la cúpula.

Pettovello y Quirno junto a Jorge García Cuerva, Marcelo Colombo, Raúl Pizarro y la Conferencia Episcopal Argentina

Sí avizoran posibles encontronazos con la oposición. Un funcionario planteó la sospecha sobre eventuales cruces en términos irónicos: “Es posible que el partido que hace un par de años nos decía antidrechos, nos pedía que saquemos nuestros rosario de sus ovarios o que cantaba ‘iglesia, basura, vos sos la dictadura haga algún intento de apropiarse de la venida del Papa”, dijo.

El mismo nombramiento de León XIV había generado una rispidez entre el Gobierno y el kirchnerismo. En particular, por los duros cuestionamientos del líder piquetero Juan Grabois. Fue cuando el oficialismo publicó un comunicado para festejar la llegada del nuevo Papa “con profunda esperanza” en tiempos de “confusión, fragmentación y desafíos globales” pero al mismo tiempo, el Presidente, en su cuenta personal, escribió: “Las fuerzas del cielo han dado su veredicto de modo claro. No más palabras Sr. Juez. Fin”, y debajo puso una ilustración que mostraba al nuevo papa con una cara de león, para luego replicar varios mensajes de usuarios afines que buscaban asimilar el nuevo nombre papal con una suerte de “gesto” hacia los libertarios.

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En el peronismo están convencidos exactamente de lo opuesto. “León va a hacer sí o sí gestos de independencia de Milei. Es una confrontación que va más allá de este Gobierno. Es un Papa con un mandato, y ese mandato está contra (Donald) Trump y los que le siguen, por un problema de subsistencia mundial”, dijo un ex funcionario de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner y de Alberto Fernández.

Esas críticas seguramente se produzcan con “nivel Papal”, acotaron. Es decir, con protocolo y cuidado de los usos y costumbres. De la misma forma, en el propio peronismo creen que no hay forma de que un referente como Grabois pueda capitalizar una visita de tal magnitud. “No tiene la estatura”.

Europe,Religion / Belief,VATICAN

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POLITICA

Javier Milei ante el punto de no retorno en la interna y las sorpresas políticas del Mundial

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“Antes de que termine el Mundial hay que detonar todo y empezar de cero. Hay que aprovechar que vamos a estar todos distraídos con la Scaloneta y con Messi y hacer cirugía mayor. No podemos seguir así. Estamos rotos por dentro. Y es imposible encarar los desafíos que vienen en 2027 con este nivel de confrontación. Una cosa es que haya pequeñas diferencias o algunos matices y otra cosa muy distinta es hacernos mierda entre nosotros. ¡Perdón pero ya estoy recaliente!”.

Con su saco negro habitual revoleado en una silla, la corbata desajustada y un vaso de whisky con hielo en su mano, un funcionario de primerísimo nivel con oficina en Casa Rosada analizaba la actualidad gubernamental en la intimidad de una cena con un puñado de sus colaboradores. Hablaba levantando la voz, dibujaba ademanes en el aire y desplegaba una cuota de histrionismo ante una platea amigable que asentía cada frase. La velada coronaba otro día de estrés en el corazón libertario y servía como válvula de escape de tensiones acumuladas. “Cada tanto hacemos estas terapias grupales privadas porque dentro de los edificios gubernamentales es mejor quedarse en silencio”.

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La catarsis del integrante de La Libertad Avanza se estiró hasta entrada la madrugada. Y si bien se autopercibe como uno de los que mantiene un cada vez más difícil equilibrio entre Karina Milei y Santiago Caputo, sorprendió a todos los presentes cuando escupió: “No nos veo encarando una campaña electoral. Javier va a tener que ordenar o nos estalla todo. Y obviamente Manuel Adorni se tiene que ir: por boludo aceleró el final de carrera”. ¿La frase incluía información confidencial o era apenas un deseo político? Aquella noche nadie se atrevió a repreguntar nada. Sin embargo, la novedad es la admisión cada vez menos silenciosa de que la danza de nombres para el posible reemplazo del jefe de Gabinete nunca paró: en los pasillos del poder incluso hablan de una figura violeta pura, mujer, de aptitudes técnicas, perfil bajo y poco conocida a nivel popular, aunque también mencionan a un prestigioso empresario del sector petrolero con habilidades para la gestión de egos propios y ajenos.

Manuel Adorni

El primer presidente liberal libertario de la historia argentina tuvo otra semana complicada: no porque en los últimos siete días no se hayan acumulado algunos datos económicos y legislativos positivos dignos de subrayar, sino porque la salud del equipo violeta está que arde.

La chispa del más reciente conflicto público nació en el hábitat predilecto de Milei: las redes sociales. Y desde ese no lugar se extendió hasta convertirse en tema de conversación nacional en el Círculo Rojo. Un perfil tuitero casi marginal como @PeriodistaRufus, un link mal pegado, unas capturas de pantalla envenenadas y la sospecha de que detrás de un usuario anónimo que criticaba al asesor estrella del gobierno podía estar nada menos que Martín Menem, el amo y señor de la Cámara de Diputados y pieza central del ecosistema de “El Jefe”. Pero la historia no es solo una “pelea de trolls”: es una interna de poder que se volvió viral y que nadie en el oficialismo considera una anécdota sino más bien un síntoma de peligrosa podredumbre.

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Milei quedó atrapado entre sus dos sistemas operativos: su hermana de sangre, que administra el partido, la lapicera y el territorio; y su hermano del alma, que organiza el relato, la épica digital y una cuota nada despreciable de influencia política en sectores clave como ARCA, ANSES, el Ministerio de Salud o la Secretaría de Inteligencia, además de haber desarrollado vínculos con Estados Unidos y con la Justicia federal. “El problema es que los mundos ya no solo compiten, cosa que podría ser hasta esperable y razonable: ahora directamente se acusan de mentirle al Presidente. Estamos en el horno”, se sincera el mismo hombre que había agitado la velada con sus subordinados.

A pesar de que tuvo que salir a mediar otra vez, Javier Milei admite ante las pocas personas que lo visitan en la Quinta de Olivos que la escalada bélica no lo divierte en lo más mínimo. De hecho, en estas horas lo escucharon decir que no le preocupan tanto las diferencias como la incapacidad de resolverlas puertas adentro. No lo dirá en los medios afines a los que suele darle entrevistas, pero el primer mandatario está enojado y cansado del asunto; considera que estos escándalos son música para los oídos de los que lo quieren “voltear” y que tapan “logros objetivos” como el crecimiento del 5,5% a nivel interanual en la actividad económica que el INDEC midió en marzo, el superávit fiscal de $632.844 millones en abril, el 2,6% de inflación en mayo, una nueva revisión positiva del Fondo Monetario Internacional, un Riesgo País en torno a los 500 puntos básicos, la estabilidad en la cotización del dólar, además de la media sanción a la Ley Hojarasca y los cambios en los subsidios a las zonas frías.

Javier Milei en el canal de stream Carajo

Cuando se ofusca por algún tema relevante, el Presidente no consulta con nadie y es capaz de escribirse directamente con algunos periodistas para salir a hablar; eso fue lo que hizo cuando Patricia Bullrich reclamó en televisión que el ministro coodinador entregara de una vez por todas su declaración patrimonial (“Ni en pedo se va Adorni”, dijo desde Estados Unidos) y cuando este martes decidió opinar sobre los cruces Caputo-Menem (“Es algo prefabricado para generar un problema”, analizó sobre el Rufus-gate). “No hay estrategia ni coordinación interna. Esas definiciones las toma él solo y todos nosotros nos enteramos con el resto de la sociedad. El tuit con la defensa a José Luis Espert es parte de lo mismo”, revela un miembro del staff de comunicación violeta.

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Un flashback necesario para los no avezados en los laberintos libertarios: Rufus, desde ya, no inventó las internas sino que las sacó del subsuelo como nunca antes. Una pelea sin cuartel que condensa las escaramuzas crecientes por las diferentes miradas sobre la actualidad: si hay que acordar con los gobernadores aliados o, por el contrario, armarles listas libertarias en sus provincias e ir por todo, es apenas una de las desavenencias entre ellos. El recelo es creciente, viene desde el mismísimo 10 de diciembre de 2023 e incluye episodios cinematográficos de desconfianzas mutuas: cerca del asesor con oficina en el Salón Martín Fierro de Balcarce 50 se ríen al contar que completó con datos falsos la ficha de afiliación a la estructura partidaria que, a inicios de 2025, estaba extendiendo Karina en todo el país. Resultado: aunque Caputo sonrió para la foto con los hermanos Milei, Lule Menem, Pilar Ramírez y su ficha de registro a La Libertad Avanza, en realidad su nombre nunca apareció en el padrón.

Santiago Caputo (Maximiliano Luna)

¿Cómo seguirá el conflicto que desvela a LLA? En el entorno de “El Mago del Kremlin” afirman que ya hicieron todo lo que tenían que hacer: “Desenmascarar a los que se hacen los buenos pero son tremendos traidores”. “Los expusimos como nunca. Ahora, ya está”. En el de la Secretaria General y los Menem, en cambio, no acusan recibo e inflan el pecho cuando juran que hicieron todo lo posible para no confrontar. “Santiago lo está psicopateando a Javier porque sabe que todo lo que conoce sobre la actualidad lo consume vía redes”, se despachan. El argumento tiene un trasfondo innegable: en los 23 días que lleva mayo, Milei pasó al menos 61 horas y 19 minutos en X/Twitter, un promedio de 2 horas y 47 minutos por día; es el equivalente a casi dos jornadas y media completas mirando, publicando o interactuando en la plataforma. Según la web que calcula cuánto tiempo le dedica a esa plataforma, el pico de actividad se registró el miércoles 20, con 4 horas y 9 minutos de uso: solo en ese lapso escribió una docena de posteos e hizo 240 retuits. Datos que permiten comprender por qué una controversia de cuentas alternativas tiene semejante efecto institucional.

Con este contexto delicado como escenario, el inquilino del Sillón de Rivadavia arrancará la nueva semana esperanzado en que la celebración por el 25 de Mayo traiga algo de espíritu patrio a su equipo. Por eso, mandó la orden que este próximo lunes haya asistencia perfecta en el Tedeum de la Catedral Metropolitana y en el posterior acto musical en el Cabildo, donde tocará la Fanfarria Militar Alto Perú. Spoiler: la única ausente con aviso podría ser Sandra Pettovello, que viaja al Vaticano a confirmar la visita del Papa León XIV a nuestra tierra para finales de este año. La idea, si ninguna nueva pelea digital durante el fin de semana lo impide, es empezar el día con un desayuno en la Rosada y caminar todos juntos los 200 metros que separan el edificio gubernamental de la tradicional iglesia porteña. Cerca del mediodía, Milei quiere encabezar una reunión con sus ministros e invitados especiales como la jefa de bloque del Senado, que viene de presentar el detalle de sus bienes ante la Oficina Anticorrupción mucho antes de la fecha de cierre de ese trámite.

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Bullrich, que en las últimas horas tuvo un extenso mano a mano con su jefe en Olivos cuyos detalles no trascendieron, siente que tiene la espalda como para seguir haciendo gestos autónomos que dividen las aguas. La postal del feriado funcionará como previa a una nueva sesión de la mesa política, prevista para el martes, en la que Karina, Caputo y Martín/Lule Menem podrían volver a verse las caras y fingir demencia en pos del bien común.

Patricia Bullrich y Manuel Adorni

Sea como sea, nadie espera una paz duradera. “El Presidente está en una encrucijada y no quisiera estar en sus zapatos. Igual, una cosa es segura: no va a poder terciar sin que haya consecuencias graves durante mucho tiempo más”, dice uno de sus súbditos más cercanos. Y cita de memoria las idas y vueltas entre los actores principales de esta trama sin olvidar a los secundarios, desde Daniel “Gordo Dan” Parisini a Lilia Lemoine y una infinita colección de usuarios digitales que toman partido por uno u otro lado de la grieta. A propósito del influencer libertario y la diputada nacional, de su nuevo cruce tuitero salió una de las frases de la semana: “¿Da para hacer un escándalo a cielo abierto para que lo levanten todos los medios? Si yo tuviera pene estaría cagándome a piñas en vez de hacer esto. Ustedes que pueden, HÁGANLO. Es más saludable», le escribió la karinista al caputista.

Una curiosidad sobre el affaire “Rufus”: empezó a asomar la cabeza Bernardo Caputo, un primo segundo del asesor con quien en principio no tiene demasiado vínculo, pero sí un apellido que siempre llama la atención. El joven publicó un fuerte artículo en el portal DiarioVoces.com.ar: “Los Menem no parecen estar simplemente acompañando a Milei -se leer en uno de los párrafos más llamativos-. Parecen estar construyendo un gobierno dentro del gobierno. Un esquema propio, con terminales legislativas, territoriales, comunicacionales y partidarias. Una estructura que ya no se conforma con ser parte de La Libertad Avanza, sino que busca administrarla, domesticarla y, eventualmente, heredarla”. ¿Nace una nueva estrella digital?

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Así las cosas, en la Casa Rosada ya nadie sabe si el próximo incendio va a empezar en una reunión de gabinete, en un despacho del primer piso o en una cuenta de X. Como un presagio misterioso, el Gordo Dan tipeó hace un par de semanas una pregunta tan simple como irónica: “¿Cuándo arranca el Mundial?”. Un tuit que más que un chiste interno terminó resumiendo el espíritu de una administración que necesita una ventana de oxígeno. Mientras tanto, en algún lugar del ciberespacio, el verdadero Rufus se ríe del terremoto que generó una cuenta con menos de 100 seguidores.

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POLITICA

De la cohesión a los sutiles juegos de poder: la compleja anatomía de La Libertad Avanza en el Congreso

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La interna libertaria se juega en todos los campos. Un tuit se responde con otro, una aparición en los canales de televisión con otra en los streaming del mundo de LLA. No hay un solo lugar en la administración pública nacional donde los que responden a uno u otro sector no se miren de reojo.

Los sectores encolumnados en Las Fuerzas del Cielo que responden a Santiago Caputo se enfrentan a los que encuentran en Karina Milei y la familia Menem a sus referencias políticas.

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Pero hay un solo lugar donde estos últimos se mueven con mayor soltura y no encuentran mucha resistencia a sus designios, al menos internos. El Congreso de la Nación es un espacio reservado para el menemismo y no hay margen para correrse.

En la Cámara de Diputados, de los 95 diputados que tiene el bloque de La Libertad Avanza, solo uno tiene un acercamiento con Las Fuerzas del Cielo; el resto responde al menemismo y a la Secretaría General de la Presidencia.

“Acá la interna no está presente porque hay solo uno que es de ese sector”, dijo un diputado libertario ante la consulta sobre la disputa que hoy vive LLA. Ese “uno” al que hace referencia es Santiago Santurio, diputado libertario por la provincia de Buenos Aires.

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Hace unos meses, Santurio se mostró en un desfile a caballo con el estandarte de la agrupación que responde a Caputo, pero no muestra disidencias con el resto del bloque. “Está adentro”, señalan.

Santiago Caputo (AP)

En el Senado se vive una realidad similar: en el bloque de 21 legisladores solo hay uno que muestra algún tipo de disidencia. Se trata del formoseño Francisco Paoltroni, quien en los últimos días se refirió al caso del Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, se apartó del discurso que emana de la cúpula libertaria y pidió que entregue su declaración jurada.

Otro senador que supo estar cerca de Santiago Caputo es el jujeño Ezequiel Atauche, quien, con la llegada de Patricia Bullrich, quedó relegado a un rol secundario luego de haber sido presidente del bloque durante los primeros dos años de la gestión libertaria. “Atauche bajó el perfil”, reconocen sus colegas del bloque de LLA en la Cámara Alta.

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Otras internas

Pero esta isla del Palacio Legislativo solo existe en lo que se refiere a la lucha entre los que supieron conformar el triángulo de hierro que ya nadie nombra. Las internas empiezan a jugarse en modo electoral y de cara a lo que puede ser el próximo Congreso.

“Hay diputados que están levantando el perfil para empezar a transitar la pelea interna por la sucesión de Martín Menem”, dice un libertario de los denominados “rosqueros”. En ese sentido, los rumores de un posible salto del diputado riojano a la Casa Rosada mostraron cierta tensión entre dos referentes del bloque ante un posible cambio de autoridades.

“No hay muchos legisladores de LLA que puedan sumar apoyos para ese cargo y uno es Mayoraz, que se muestra cada vez más diligente”, explica. Nicolás Mayoraz es una de las espadas libertarias en la Cámara y en las últimas semanas no son pocos los que señalaron una tensión con el presidente del bloque, Gabriel Bornoroni.

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Diego Santilli, Patricia Bullrich y Martín Menem

El otro que cada vez se mueve con mayor libertad y que no disimula su poder es Sebastián Pareja. En la última sesión se lo vio saludando uno por uno a los diputados de su bloque, pero también intercambiando saludos y palabras con los socios del PRO y de la UCR. “Está contento porque ganó San Lorenzo”, dijeron. Los que lo conocen aseguran que su humor exultante tiene que ver con que “cada vez tiene más poder interno”. Su designación como presidente en la comisión que controla a la SIDE no solo significó el apoyo de Karina para controlar a la gente de Santiago Caputo, sino que se impuso a la promesa de Menem de darle ese lugar a Cristian Ritondo.

La otra interna, y quizás la más complicada, es la de Menem con Bullrich. El primero se queja de la libertad de acción de la segunda y ya se lo hizo saber de manera poco sutil: la diputada Giselle Castelnuovo, que está bajo el paraguas del menemismo, fue designada para seguir de cerca las negociaciones.

A esto se suman los diputados del bloque libertario que responden a la ex ministra. Una muestra de ello es que Bullrich no fue la única que adelantó la presentación de su declaración jurada en medio de los pedidos al Jefe de Gabinete; algunos diputados también lo hicieron y son los “del bloque dentro del bloque”, porque tienen en la senadora a su referente político.

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“La reunión del lunes —Gabinete— y del martes —mesa política— puede ordenar todo o no”, repiten. De lo que suceda ahí dependerá cómo se reacomode internamente el Congreso, donde el caputismo no hace pie, pero surgen otros focos de conflicto.

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POLITICA

Gestiones abiertas para una reunión entre Kicillof y Máximo Kirchner y la hipótesis que temen en el PJ

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Mientras el gobierno libertario vive una nueva tormenta palaciega y las acusaciones de traición saltan de la Casa Rosada al mundo virtual con facilidad y rapidez, en el peronismo no pueden escaparse de esa misma lógica internista, donde el poder y la lealtad se anudan en cada conflicto que se mantiene latente. Un juego en espejo, donde ni los libertarios ni los justicialistas pueden escaparse de la asfixia que genera la confrontación. Mientras tanto, la palabra se degrada y la identidad se carcome.

En las últimas semanas hubo gestiones abiertas para que Axel Kicillof y Máximo Kirchner se reúnan a limar asperezas. Como un primer paso para generar una reunión con la ex presidenta en San José 1111. A ese trabajo estuvieron abocados tres intermediarios de trayectoria en esos menesteres: Gabriel Katopodis, Mariano Cascallares y Federico Otermín. Llamados, mensajes, propuestas. Idas y vueltas. Pero, hasta ahora, ningún movimiento logró el cometido.

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El último intento fue hace poco. El 24 de abril, en La Plata, cuando Kicillof asumió la presidencia del PJ Bonaerense, Katopodis habló con Mayra Mendoza para tratar de avanzar en la organización del encuentro. El tema se puso en carpeta nuevamente, pero no prosperó. En ese momento el clima estaba caldeado en el kicillofismo por el mensaje que la legisladora quilmeña le había mandado a Carlos Bianco durante su internación en España por una intervención de urgencia.

En las filas políticas de Kicillof advierten que cada vez que se avanza, aparece un tema que se convierte en una piedra en el camino, como lo sucedido la semana pasada en el Teatro Coliseo Podestá, cuando un puñado de militantes cristinistas ingresó con una bandera que decía “Cristina Libre” a un acto del PJ Bonaerense y le pidieron al mandatario que se expida sobre el tema. La militancia kicillofista corrió ese reclamo al grito de “Axel presidente”. El aire se puso espeso.

La última vez que se vieron Axel Kicillof y Máximo Kirchner fue en La Plata, en el búnker que se utilizó para la elección nacional de octubre (AG La Plata)

En la gobernación dan por hecho que fue una movida del camporismo para escrachar a Kicillof. “De nuestro lado no hay ningún problema. Son ellos los que tiran piedras porque ven problemático el nuevo rol de Axel, cuando en verdad esa debería ser la mejor noticia para ellos”, aseguró a Infobae un ministro bonaerense con fuerte implicancia en el armado político. Las rispideces de siempre.

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Cerca de Máximo Kirchner aseguran que cada vez que llegó la propuesta de realizar un encuentro, el líder camporista dijo que sí. “Hay absoluta predisposición. Hubo cerca de cinco propuestas, pero nunca se concretó. Donde quieran y cuando quieran. Máximo va a estar”, indicó a este medio un hombre de su confianza. Digentes del entorno de Kicillof coinciden en remarcar que el Gobernador “perdió la confianza” en los Kirchner y que hay un vínculo personal que está “muy desgastado”. Y, además, que se queja de lo que considera que son “palos en la rueda” que el camporismo pone en su gestión, en forma permanente.

Quienes frecuentan a Kicillof y saben cómo piensa, creen que es posible un encuentro con el jefe de La Cámpora, pero que con CFK solo se sentará cuando haya que tomar decisiones importantes en materia electoral. Una de esas tal vez sea un posible desdoblamiento electoral en la provincia respecto a la elección nacional. El Gobernador no tiene la decisión tomada, pero en el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) empujan la idea de que desdoble, ya que entienden que la jugada salió bien en las elecciones del año pasado. En la teoría, Kicillof podría tomar impulso para la presidencial con un triunfo en su territorio.

Además del desdoblamiento, hay temas pedientes de resolver que generarían la necesidad de un encuentro. La reelección indefinida de los intendentes bonaerenses y la posibilidad de unas PASO o el armado de una interna son algunas de ellas. Pero el momento nunca llega. Ni para un encuentro en el departamento donde cumple su condena CFK, ni para una reunión con el líder de La Cámpora.

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El economista no tiene en su agenda ir a ver a la ex mandataria, pese a las presiones y a los pedidos de distintos sectores del peronismo para que lo haga. En el fondo, cree que si va, solo será para que la líder peronista descargue su enojo y su furia por actitudes que no le gustaron. Entiende, entonces, que no servirá para empezar a buscar un acuerdo electoral sólido.

La relación entre CFK y Kicillof pasa su peor momento en muchos años (BA)

Tal como contó este medio, en el corazón del cristinismo piensan que el primer paso lo tiene que dar Kicillof, porque “él fue quien comenzó esta interna”. En ese punto también hay diferencias. En la gobernación consideran exactamente lo contrario a lo planteado por el sector K. “Máximo vino a La Plata a hacer un acto y putear a Axel. ¿De verdad la interna la arrancamos nosotros?“, fue la queja que emanaron. Y agregaron: ”¿Por qué no rompen ellos? ¿Por qué no dicen de una vez que no lo van a apoyar a Axel?“.

El acto del líder de La Cámpora en el Teatro Atenas, el 20 de septiembre del 2024, es un piedra en la hoja de ruta kirchnerista que Kicillof no olvida. Esa tarde le dedicaron un tema con ritmo de cumbia: ”Si queres otra canción, vení te presto la mía“. Fue la respuesta a la idea del Gobernador sobre la necesidad de componer “nuevas canciones”, que alteró el ecosistema del peronismo bonaerense a principios de septiembre del 2023.

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Hay otro momento importante que dañó la confianza. Fue el 18 de octubre del 2024, cuando Cristina Kirchner, sin nombrarlo, apuntó contra Kicillof en una reunión de Smata. “Los Poncio Pilatos y los Judas en el peronismo no van más”, sentenció. En ese momento se estaba discutiendo la presidencia del PJ Nacional. El riojano Ricardo Quintela quería una elección con CFK que nunca llegó. Kicillof, cercano al “Gitano”, evitó pronunciarse por alguno de los dos. Nunca pidió por la líder peronista al frente del partido y la ex presidenta y su círculo político lo tomaron como un acto de deslealtad. A partir de ahí, su nombre estuvo seguido de la palabra “traidor”.

Un tercer hecho que destacan en La Plata es el desdoblamiento electoral del año pasado, en el medio de una batalla estéril por el desarrollo de la estrategia electoral. Kicillof decidió desdoblar pese a los cuestionamientos del cristinismo para que no lo haga. Poco después de anunciarlo en la gobernación, el sector de CFK lo acusó de fracturar el peronismo, de preferir romper con la ex mandataria antes que enfrentar a Milei y de “desmembrar el proyecto nacional” del espacio político.

Máximo Kirchner junto a Federico Otermín, uno de los intermediarios para lograr una reunión con Kicillof

En el cristinismo también tienen sus hitos de ofensa. Acusan a Kicillof de desleal por no apoyar a CFK en el PJ, le reclaman por no haber ido a verla al Sanatorio Otamendi cuando estuvo internada en diciembre del año pasado y le endilgan el quiebre del peronismo bonaerense por su decisión de separarse de una figura con la que, según creen, tarde o temprano se va tener que volver a sentar, si es que quiere que su recorrido hacia la candidatura presidencial tenga sustento.

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Cristina Kirchner y Axel Kicillof están en un laberinto sin salida. Parecen, a priori, existir dos formas de escaparse. Romper una de las paredes y tomar una decisión unilateral que desprograme la lógica interna o, en un movimiento clásico, tratar de salir por arriba, con un acuerdo fundado en las necesidades políticas y en un pacto de no agresión. Ganamos todos o perdemos todos. Pero en algún momento hay que frenar. De eso se trata.

En la primer escapatoria posible, la opción que algunos dirigentes temen es que, sin posibilidad de consenso, la ex presidenta decida romper el molde, poner en cancha un candidato propio y dar de baja cualquier posibilidad de apoyo al Gobernador. “Si Cristina dice que Axel no es su candidato, baja 15 puntos automáticamente”, reflexiona un consultor que sigue de cerca las variables del peronismo. Creer o reventar. Pero es un escenario posible que varios dirigentes sostienen como hipótesis.

La única forma en que ese lazo kirchnerista se rompa parece ser por una decisión de Cristina Kirchner. El mandatario bonaerense ya ha dado sobradas muestras de que no tiene intención de quebrar definitivamente el vínculo. En todo caso, está dispuesto a convivir con el desgaste de la relación y sobrellevar los cortocircuitos. Cada vez que alguna crítica o frase desafortunada sale de las usinas cristinistas, en La Plata repiten la misma frase: “Nos hacen un favor”.

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El ex intendente de Almirante Brown y actual legislador provincial, Mariano Cascallares, es uno de los dirigentes que oficia de mediador entre el kicillofismo y el cristinismo (AG La Plata)

En el kicillofismo entienden que la expresión de los cuestionamientos a Kicillof terminan por diferenciarlo del esquema que conduce CFK. “Que sigan haciendo berrinches mientras nosotros crecemos. Callados la boca nos hacen más daño”, suele decir un funcionario de primera línea del gabinete. Kicillof no va a romper la coalición. No va a echar a los ministros de La Cámpora. Y no va a meterse, en primera persona, en la interna. “Se la pasan hablando de Axel, lo van a terminar haciendo presidente”, reflexionaron, con ironía, muy cerca del Gobernador.

En paralelo a los reproches cruzados, se van amontonando voces del peronismo que reclaman una reunión entre Kicillof y CFK, como una forma de sellar la paz y empezar a avanzar en el diseño de una estructura electoral amplia y sólida. “Van a tener que juntarse. Porque nosotros hacemos política. Y en la política hay que hablar. No existe la posibilidad de que haya tres estrategias electorales distintas. Que vaya Massa por un lado, CFK por otro y Axel por otro. Hay que ponerse de acuerdo porque la estrategia es una sola”, dijo, con cierto agotamiento en la espalda, un influyente intendente del conurbano bonaerense.

Hay varios jefes comunales y legisladores que consideran necesario que el encuentro se materialice cuanto antes. Entre la dirigencia sobresale la postura de Sergio Massa. El líder del Frente Renovador cree que Kicillof debe ir a verla. Sea por una cuestión política o por una cuestión humana. Pero ir. Pasar por arriba de los dimes y diretes que rodean su posible visita a San José 1111, concretar un encuentro y seguir adelante. Sino, entiende, está detenido en un lugar en el que se desgasta solo.

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Gabriel Katopodis es uno de los dirigentes que trabaja en construir puentes entre Kicillof y los Kirchner para lograr que construyan una tregua política sostenible en el tiempo

En los últimos años Massa ha aparecido terciando en las batallas kirchneristas. En esta vuelta, mira desde afuera. Al menos, por ahora. Su futuro electoral recién se definirá el año que viene, de acuerdo al contexto y las circunstancias. Siempre es un presidenciable que está flotando en las arterias peronistas. En más de una oportunidad, le ha planteado a Kicillof la necesidad de que se ponga por encima de los conflictos con el cristinismo y sea el candidato de todo el peronismo, no el líder de una línea interna. Entiende que está encerrado en ese lugar y que hay un problema político, pero también personal. Una mezcla peligrosa.

Después del Mundial de fútbol el reloj electoral empezará a correr más rápido. Kicillof va a su tiempo, convencido de que en cada paso solidifica sus pretensiones nacionales. Cristina Kirchner espera su momento. Sabe que aún encerrada y sin poder competir, su voz y su cara arrastran miles de votos. Máximo Kirchner le abre una puerta a un acuerdo pero advierte que en el camino habrá espinas. Ningún actor saldrá sin raparse. O lo aceptan o la realidad, inevitablemente, se los hará saber de forma brusca.

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