ECONOMIA
Exótica enfermedad pone en riesgo exportaciones del agro por casi u$s 300 millones

Hasta hace pocas semanas, el Scrapie era una palabra que circulaba en los márgenes del debate sanitario argentino. Técnicos, veterinarios especializados y algunos productores ovinos la conocían. El grueso de la cadena agroindustrial, no. Hoy es el tema del momento en frigoríficos, cámaras exportadoras y despachos oficiales.
El Scrapie -también llamado Prurigo Lumbar o «tembladera»- es una enfermedad neurológica que afecta a ovinos y caprinos. Pertenece a la familia de las encefalopatías espongiformes transmisibles (EET), el mismo grupo al que pertenece la Encefalopatía Espongiforme Bovina, más conocida como «mal de la vaca loca». Como ella, es una enfermedad de declaración obligatoria ante la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) y su sola aparición dispara consecuencias comerciales inmediatas.
El mecanismo de la enfermedad es lento y silencioso. Se trata de una proteína mal plegada, llamada prión, que se acumula en el sistema nervioso central del animal y lo destruye de manera progresiva e irreversible. No tiene cura. Y, lo que complica aún más su manejo sanitario, puede tardar entre tres y cinco años en manifestar síntomas clínicos visibles, lo que hace muy difícil detectar cuándo y dónde ingresó realmente a un rodeo.
Enfermedad exótica preocupa al campo: cómo llegó
De acuerdo con la información disponible, el Senasa confirmó tres brotes en establecimientos ovinos de Argentina. Dos de ellos se encuentran en la provincia de Santa Fe, en las localidades de Reconquista y Tacural, y uno en Entre Ríos, en la zona de Herrera.
El origen aparente del ingreso de la enfermedad al país sería una cabaña paraguaya denominada Doña Ana. Hace aproximadamente cuatro años, tres establecimientos argentinos habrían importado animales desde ese establecimiento. Ese tiempo de incubación es, precisamente, el que dificulta trazar con precisión el mapa de la dispersión potencial.
La detección y confirmación de los focos por parte del Senasa fue el hecho que desencadenó lo que vino después: Argentina perdió el estatus de país libre de Scrapie ante la OMSA, la condición sanitaria que le permitía exportar a decenas de mercados bajo los protocolos vigentes.
Qué significa perder ese estatus y por qué importa tanto
Para entender el alcance del problema, hay que entender cómo funciona la arquitectura del comercio internacional de productos de origen animal.
Cada vez que Argentina negocia la apertura de un mercado para un producto —sea carne fresca, lana, harina de hueso, gelatina o hemoderivados—, el acuerdo se plasma en un protocolo sanitario. Ese protocolo incluye, casi siempre, una serie de cláusulas que el país exportador debe cumplir para que el acceso se mantenga vigente. Una de las más frecuentes es la llamada «cláusula de condición país»: una declaración de que Argentina está libre de determinadas enfermedades ante la OMSA.
El Scrapie aparece en esa lista en casi todos los protocolos que involucran productos ovinos, caprinos o sus derivados. Y también en muchos protocolos de productos bovinos, porcinos y de otras especies, porque la cláusula funciona como una declaración sanitaria general del país.
Al aparecer los brotes y perderse el estatus de libre de Scrapie, esa cláusula se activa. Y cuando se activa, el protocolo queda en suspenso. No necesariamente de manera definitiva, pero sí mientras no se renegocien las condiciones con cada país comprador de manera individual.
Los números: casi 200 protocolos y mercados en 78 países
Un relevamiento de los protocolos sanitarios de exportación de productos y subproductos de origen animal muestra la dimensión del problema. Hay cerca de 200 acuerdos comerciales que involucran a 78 países en cinco continentes y que están en riesgo de quedar suspendidos mientras Argentina no resuelva su situación sanitaria y renegociación con cada destino.
De esos protocolos, 63 incluyen una mención explícita al Scrapie, al Prurigo Lumbar o a las encefalopatías espongiformes transmisibles en sus cláusulas. Los restantes están alcanzados por la condición genérica de «país libre» que Argentina declara ante la OMSA.
Los mercados afectados abarcan prácticamente todos los bloques comerciales relevantes. En Europa, tanto la Unión Europea como Gran Bretaña tienen capítulos técnicos dedicados específicamente a las EET para habilitar proteínas animales transformadas, grasas, gelatina, colágeno y hemoderivados. En Asia, Japón, China, Tailandia, Vietnam, India y Bangladesh tienen protocolos condicionados. En América Latina, Brasil y Uruguay son los socios regionales con mayor exposición. En África, Sudáfrica encabeza la lista con 21 protocolos activos. En Medio Oriente, Jordania, Egipto, Kuwait y Líbano completan el panorama.
Cuántos dólares están en la línea de fuego
Estimar con precisión el impacto económico total es difícil, en parte porque el área de estadísticas del Senasa sufrió recortes y no hay datos desagregados por protocolo disponibles de manera pública. Pero sí es posible construir una estimación de piso a partir de datos oficiales recientes.
Carne ovina. Este es el rubro más directamente afectado. Entre enero y julio de 2025, la Argentina exportó 4.210 toneladas de carne ovina, con destinos en Brasil, la Unión Europea, Túnez, Kuwait y Arabia Saudita, entre otros. El sector venía de un momento muy positivo: las exportaciones a la UE habían crecido cerca del 70% en el primer semestre del año, impulsadas por la reducción de la oferta europea a causa de la lengua azul. Proyectando ese ritmo al año completo y aplicando precios internacionales de entre 5.000 y 6.000 dólares por tonelada, el monto anual en juego para este rubro ronda los 40 a 50 millones de dólares.
Lana. La zafra ovina 2024/2025 exportó 31.088 toneladas de lana base sucia por un valor de 114 millones de dólares, un incremento del 23% respecto al año anterior, según datos de la Secretaría de Agricultura en base a INDEC y Senasa. Toda esa lana tiene protocolos condicionados al estatus Scrapie en mercados como Bangladesh, Taiwán, Estados Unidos y la Unión Europea. Son más de 100 millones de dólares directamente expuestos.
Subproductos industriales y farmacéuticos. Este es el capítulo más difícil de cuantificar pero no por eso el menos importante. Hemoderivados, harinas de carne y hueso, tripas, gelatina, plasma bovino en polvo, heparina y páncreas para uso farmacéutico tienen protocolos condicionados en China, Japón, India, Singapur y la Unión Europea. El complejo bovino en su conjunto —que incluye muchos de estos productos— exportó en 2025 un récord de 4.727 millones de dólares. La porción afectada por cláusulas de Scrapie es una fracción de ese total, pero una fracción relevante.
Sumando los rubros más directamente afectados y con datos más precisos, la estimación de piso ubica los negocios en riesgo en el orden de los 200 a 300 millones de dólares anuales. Si se incorporan todos los protocolos con cláusula de condición país sobre productos bovinos y otros subproductos con vínculo indirecto al Scrapie, la cifra potencial es considerablemente mayor.
Los mercados clave que están en alerta
Más allá de los números agregados, hay mercados cuyo cierre tendría un impacto diferencial sobre sectores específicos.
Japón es uno de los destinos más exigentes en materia sanitaria. Sus protocolos para carnes ovinas establecen que los animales deben haber nacido y criado en rebaños sin historial confirmado de tembladera. Cualquier quiebre de ese estatus requiere una renegociación técnica de alta complejidad.
China condiciona la entrada de harinas de carne y hueso, heparina y páncreas a que Argentina acredite estar libre de al menos diez enfermedades, Scrapie entre ellas. Con China como destino del 70% de las exportaciones bovinas argentinas, cualquier señal de inestabilidad sanitaria se monitorea con atención.
La Unión Europea y Gran Bretaña tienen protocolos técnicos estructurados en torno a las EET para productos no destinados al consumo humano: proteínas animales, grasas para piensos, gelatina y hemoderivados. Son mercados de alto valor que exigen consistencia sanitaria en el tiempo.
En América Latina, Brasil es el destino con mayor cantidad de protocolos en riesgo para productos ovinos y caprinos, pero también para harinas y lanolina. Uruguay, con diez protocolos activos que incluyen alimentos balanceados, derivados de sangre y harinas aviares, también está en zona de alerta.
Sudáfrica, con 21 protocolos activos, es el comprador africano más expuesto. Los productos que compra son muy variados: sebo, hígado en polvo, extracto de bilis, chacinados, corazones bovinos, lana limpia y derivados de sangre para alimentos de mascotas. Todo, bajo la misma condición sanitaria.
Lo que sigue: renegociación país por país
La pérdida del estatus de libre de Scrapie no implica necesariamente el cierre definitivo de todos estos mercados. Implica, en cambio, la necesidad de renegociar las condiciones de acceso con cada país comprador de manera individual, un proceso que puede ser largo, técnicamente complejo y de resultado incierto.
El Senasa tendrá que actuar en dos frentes en simultáneo: hacia adentro, controlando los focos existentes, evitando la dispersión de la enfermedad y trazando el mapa de la potencial exposición de otros establecimientos; hacia afuera, iniciando conversaciones técnicas con los servicios veterinarios de cada país importador para demostrar que la situación está acotada y que el sistema sanitario argentino tiene capacidad de respuesta.
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ECONOMIA
La litigiosidad no para: de enero a abril se iniciaron casi 40 mil nuevos juicios laborales y se espera un récord histórico para 2026

La litigiosidad en el sistema de riesgos del trabajo no da señales de desaceleración. Durante los primeros cuatro meses de 2026 ingresaron casi 40.000 nuevas demandas judiciales contra las aseguradoras de riesgos del trabajo (ART), un volumen que supera al del mismo período del año pasado y que consolida una tendencia que, de mantenerse, llevaría a un nuevo récord histórico antes de que termine el año.
La Unión de Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (UART) alertó por la situación y señaló que ni las reformas legales recientes ni las medidas adoptadas en algunas jurisdicciones lograron revertir, hasta ahora, la dinámica de crecimiento.
Según los últimos datos notificados en el sistema de riesgos del trabajo correspondientes a abril de 2026, en el primer cuatrimestre del año se acumularon 39.687 nuevos casos. Solo en abril se registraron 12.727 juicios. El volumen acumulado se ubica un 2,3% por encima del ingresado durante el mismo período de 2025, que ya había sido particularmente elevado.
En los últimos doce meses —entre mayo de 2025 y abril de 2026— ingresaron 135.000 demandas al sistema, con un promedio que supera las 11.000 por mes. Proyectando ese ritmo, la UART estima que el año cerrará con 138.600 juicios, por encima del récord de 134.000 causas registrado en 2025. Ese número, a su vez, ya había representado en su momento el pico más alto desde que existen registros en el sistema.

La tendencia de crecimiento es sostenida. Desde 2020, las demandas por riesgos del trabajo crecieron un 200%. Y si se amplía aún más la perspectiva histórica, el contraste es todavía mayor: en 2003 se registraban alrededor de 3.000 juicios por año.
La distribución geográfica de los juicios no es homogénea. En 2025, el 73% de las demandas se concentró en tres distritos: la provincia de Buenos Aires, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) y Santa Fe.
En el primer cuatrimestre de 2026, la provincia de Buenos Aires mostró una baja del 4,9% respecto del mes anterior, aunque en términos acumulados se mantiene en niveles similares a los de 2025. La Ciudad de Buenos Aires, en cambio, continuó con aumentos interanuales: comparado con el primer cuatrimestre del año pasado, registra un crecimiento del 9%.
Entre las nueve provincias con mayor volumen de juicios, Entre Ríos presenta el mayor aumento del acumulado móvil de doce meses, con una variación del 33%. Le sigue Chubut, que si bien comenzó a mostrar bajas interanuales tras los altos registros de 2025, continúa como la segunda jurisdicción con mayor crecimiento en ese indicador, con un 24%. Santa Fe acumuló 6.535 nuevos casos en el primer cuatrimestre, un 19,5% por encima del mismo período de 2025. En el otro extremo, Mendoza y Córdoba mostraron una dinámica descendente en la comparación interanual, en el marco de medidas orientadas a ordenar el sistema en esas jurisdicciones.
Uno de los aspectos que la UART subraya con insistencia es la divergencia entre los indicadores de seguridad laboral y el volumen de litigiosidad. Desde 2017 hasta hoy, los accidentes laborales se redujeron un 55% y los fallecimientos vinculados al trabajo cayeron un 80%. En números concretos, esos avances permitieron salvar unas 19.000 vidas y evitar más de 4,7 millones de accidentes. Sin embargo, el recorrido de los juicios fue en sentido contrario.

La comparación internacional ayuda a dimensionar el fenómeno. En Chile se presentan 5,8 juicios por cada 10.000 trabajadores y en España, 8,5. En la Argentina ese indicador asciende a 132,8, lo que implica que la litigiosidad local es 16 veces mayor que la chilena y 23 veces superior a la española.
Desde la UART señalan que el origen del problema es principalmente judicial. En particular, apuntan al incumplimiento de la Ley 27.348, sancionada en 2017, que estableció la creación obligatoria de Cuerpos Médicos Forenses (CMF) en cada jurisdicción para unificar criterios y reducir la litigiosidad. La falta de implementación de ese esquema dejó el terreno libre para peritos externos que fijan incapacidades por fuera de los parámetros oficiales, con honorarios calculados como un porcentaje del monto de la sentencia, lo que genera un incentivo directo a elevar los porcentajes de incapacidad reclamados.
Mara Bettiol, presidente de la UART, lo explicó en estos términos: “A efectos de atacar la judicialización, es clave que no haya brecha entre lo que dice el perito judicial y el porcentaje de la comisión médica. Mientras esa brecha exista, habrá un incentivo a litigar”.
El impacto también se refleja en los costos del sistema. Según un informe de UART, el 45% de lo que pagan las ART en juicios se destina a intermediación: honorarios de abogados, peritos y gastos judiciales. Por cada millón de pesos abonado en demandas, unos $450.000 quedan dentro de ese circuito, sin llegar al trabajador.
A lo largo de los últimos meses se sancionaron distintas normas con el objetivo de frenar la litigiosidad. La Ley de Modernización Laboral, aprobada en marzo de 2026, introdujo cambios en el esquema de honorarios periciales —que pasaron de calcularse como porcentaje de la indemnización a montos fijados por el juez según la tarea realizada— y estableció la obligación de los jueces laborales de acatar la jurisprudencia de la Corte Suprema. También incluyó la transferencia del fuero laboral nacional a la órbita de la Ciudad de Buenos Aires y parámetros técnicos vinculados a los CMF para reducir la discrecionalidad en las pericias.

Sin embargo, los datos del primer cuatrimestre muestran que esos cambios aún no se tradujeron en una reducción del ingreso de demandas. Desde el sector lo atribuyen, en parte, a un fenómeno habitual cuando se avecina una nueva regulación: el ingreso de causas se acelera antes de que entren en vigor las nuevas reglas.
En paralelo, algunas provincias avanzaron con iniciativas propias. En Santa Fe, por ejemplo, la Corte Suprema provincial tomó juramento a peritos médicos forenses especializados y la Legislatura aprobó una reforma del Código Procesal Laboral que redujo el plazo de caducidad a 90 días —anteriormente era de dos años— y estableció límites a los honorarios periciales. En la provincia de Buenos Aires, el fallo “Galarza” de la Suprema Corte buscó unificar criterios y limitar la generación de montos considerados desproporcionados. En Mendoza, se anunció la ampliación del número de peritos dependientes del Poder Judicial.
La implementación plena de los CMF continúa siendo uno de los principales desafíos pendientes. La falta de funcionamiento efectivo en varias provincias sostiene un esquema con criterios dispares que, según la UART, opera como uno de los principales motores de la judicialización.
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ECONOMIA
El presidente de la Sociedad Rural reaccionó a la baja de derechos de exportación: «Las retenciones tienen que ser cero»

La reacción de Nicolás Pino, presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), ante el anuncio del Gobierno sobre la reducción de los derechos de exportación, dejó en claro la postura del sector: “Las retenciones tienen que ser cero”. La declaración se produjo durante una entrevista en el canal América 24, horas después de que Javier Milei informara la baja de estos tributos para el trigo, la cebada y la soja.
El dirigente rural reconoció que no esperaban el anuncio presidencial, aunque destacó el canal de diálogo abierto con las autoridades nacionales. “Permanentemente estamos cambiando mensajes y números y mostrando lo que desde nuestro lugar le decimos al Gobierno. Y ellos son muy receptivos, pero de ahí a esperar el anuncio del presidente…”, afirmó en la entrevista televisiva.
Según Pino, la reducción impacta de manera inmediata en trigo y cebada, mientras que para soja está prevista una aplicación gradual a partir de enero de 2027 y sujeta a la evolución de la recaudación fiscal. En palabras del titular de la SRA, la rebaja será de “un cuarto punto, medio punto a partir de enero del veintisiete”. También remarcó que el objetivo final sigue siendo la eliminación total: “Las retenciones tienen que ser cero. Cero”.
Al explicar el efecto de dos puntos menos de retenciones, Pino estimó que, en trigo, la mejora ronda los “veinte, veintipico de dólares en función de los productores”, aunque aclaró que los números son provisorios y dependen de cada cultivo. El dirigente también contextualizó la situación productiva: “Los números que se venían viendo ahora que estamos sembrando trigo y cebada eran muy finos. Si bien el trigo tuvo un aumento en estos últimos días… venimos trabajando con aumento de costos, como todos los argentinos, aumento de combustible, urea”.
Durante el intercambio televisivo, Pino analizó el escenario de inversión en el campo argentino. Expresó que no alcanza con la tenencia de tierras, sino que se requiere capital y acceso al crédito. “Te regalo un campo en la mejor zona que vos quieras. Pero te limito a: no te doy crédito. Vos no sos un tipo de plata, no tenés capital propio y no lo podés alquilar. Ponete a trabajar. No vas a poder hacer nada”, ilustró. Detalló que implantar una hectárea de soja cuesta alrededor de 400 dólares, mientras que para maíz la inversión asciende a 800 o 900 dólares por hectárea, además de gastos en infraestructura como alambrados y corrales.
El titular de la SRA insistió en que la rentabilidad está atada al acceso a financiamiento. “Falta crédito, crédito que tenga tasas amigables, no que te obligue a fundirte más rápido”, señaló. Si bien mencionó que hay líneas particulares que comienzan a enfocarse en productos, advirtió que “hoy por hoy todavía las tasas no son muy amigables para el productor”, con rangos de interés entre el 28% y el 32%.
La infraestructura y los costos de logística también surgieron como temas centrales. Pino se refirió al proyecto de fideicomiso para mejorar los accesos a los puertos de Santa Fe, impulsado por la provincia, y manifestó su desacuerdo con la modalidad propuesta. “No nos gusta la manera, porque generar un fideicomiso para arreglar los accesos a los puertos… pero aumentando lo que aporta el flete, el camión, a un dólar y medio por tonelada, no nos gusta”, sostuvo. Propuso, en cambio, que la financiación se realice a través de mecanismos similares a los peajes, en función de la cantidad de ejes de los camiones.
Pino advirtió que los problemas de infraestructura redundan en mayores costos para el productor. “La falta de infraestructura o la mala infraestructura genera que ese señor que está en la fila y por ahí dos días está para descargar, ponele, eso es plata. Todo eso hace al costo argentino”, remarcó.
Respecto a las perspectivas para la campaña agrícola, el presidente de la SRA indicó que la Bolsa de Comercio de Rosario proyectaba hasta 500.000 hectáreas menos de siembra de trigo, aunque consideró que la reducción de retenciones puede incentivar la producción. Subrayó la importancia del trigo no solo como grano, sino también en la rotación y el cuidado del suelo.
En el plano de la ganadería, el dirigente explicó que “la frontera agrícola avanzó sobre campos ganaderos” debido a la falta de rentabilidad en la carne, lo que llevó a algunos productores a abandonar la actividad. Sostuvo que retomar la ganadería implica inversiones sustanciales en infraestructura y que la decisión de producir depende de la viabilidad económica.
Consultado sobre la relación entre el campo y la sociedad, Pino afirmó que percibe un cambio positivo. Señaló que “el campo siempre fue algo lindo y bien visto por los argentinos”, aunque reconoció autocrítica entre los dirigentes por la falta de comunicación en años anteriores.
El presidente de la SRA proporcionó datos sobre la cosecha gruesa: la producción de soja supera los 48 millones de toneladas y la de maíz, los 60 millones. Estos volúmenes, según Pino, anticipan meses de buena liquidez para el país. También mencionó que hay más de 250.000 productores y que quienes habían decidido alquilar sus campos ahora evalúan volver a administrarlos, ante la mejora en los márgenes.
Pino también destacó que el aumento de los combustibles impacta directamente en los márgenes del productor, ya que un incremento en el gasoil repercute en los fletes. “El costo está alto, entonces cualquier pequeño margen que te aumente, por ejemplo, el aumento de gasoil repercute en los fletes un seis, siete por ciento, diez por ciento con toda la furia, no llega. ¿Es mucho o poco? Es un montón, porque tu margen es finito”, describió.
Sobre el panorama político interno, el presidente de la SRA confirmó que las elecciones de la entidad se realizarán el 9 de septiembre, aunque evitó anticipar una definición sobre su posible candidatura para otro período al frente de la institución.
ECONOMIA
Prorrogaron los vencimientos de Ganancias y Bienes Personales hasta fines de julio

(Getty Images)
Tal como había adelantado este jueves el ministro de Economía, Luis Caputo, tras un encuentro con un grupo de contadores en el Palacio de Hacienda, la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) oficializó este viernes una prórroga para la presentación y el pago de las declaraciones juradas de Ganancias, Bienes Personales e Impuesto Cedular correspondientes al período fiscal 2025.
La medida extendió excepcionalmente los vencimientos hasta el 27 de julio de 2026 para personas humanas y sucesiones indivisas, tanto para contribuyentes del régimen general como para quienes adhieran al Régimen de Declaración Jurada Simplificada. Además, las declaraciones juradas informativas previstas en las Resoluciones Generales 2.442 y 4.003 podrán presentarse hasta el 31 de julio de 2026.
La resolución entró en vigencia desde su publicación en el Boletín Oficial y modificó el calendario previsto originalmente para julio. Con el nuevo esquema, ARCA unificó la fecha de vencimiento de los principales tributos alcanzados por la prórroga excepcional en el 27 de julio de 2026. Hasta la prórroga, los vencimientos arrancaban el 11 de junio y se escalonaban en función del CUIT.
Según informó el organismo, la decisión respondió a pedidos realizados por entidades profesionales de ciencias económicas que solicitaron más tiempo para confeccionar correctamente las declaraciones juradas correspondientes al período fiscal 2025.
La medida alcanzó tanto a contribuyentes del régimen general como a quienes adhieran al Régimen de Declaración Jurada Simplificada, uno de los instrumentos impulsados por el Gobierno dentro del paquete vinculado a la denominada ley de inocencia fiscal y al esquema orientado a captar “dólares del colchón”.
La decisión de ARCA apareció luego de una reunión encabezada el jueves por Caputo con un grupo de contadores y especialistas tributarios. Durante ese encuentro, los profesionales trasladaron sugerencias vinculadas tanto al nuevo régimen simplificado como a los vencimientos tributarios previstos para julio.

Después de la reunión, Caputo publicó un mensaje en redes sociales en el que confirmó el compromiso oficial de extender los plazos. “Excelente reunión con el grupo de contadores, que nos explicaron en detalle sus sugerencias con respecto a la ley de inocencia fiscal”, escribió el ministro.
En el mismo mensaje agregó: “Hubo consenso en que si implementamos esas modificaciones, habrá muchas más adhesiones al nuevo régimen”. Además, señaló: “También nos comprometimos a prorrogar los vencimientos para fin de julio”.
La reunión se realizó en el Palacio de Hacienda y giró alrededor del proyecto impulsado por el Gobierno para incentivar la adhesión al nuevo esquema tributario vinculado al blanqueo de fondos fuera del sistema formal. Durante el encuentro, los especialistas plantearon dudas operativas y técnicas relacionadas con el funcionamiento del régimen simplificado y con las condiciones previstas para ingresar.
Entre otros puntos, los contadores transmitieron inquietudes sobre los topes máximos contemplados para adherir al régimen. Según trascendió, el esquema incluyó límites de hasta $1.000 millones de ingresos brutos anuales y $10.000 millones de patrimonio total.
También aparecieron planteos vinculados con el criterio de exclusión por inconsistencias fiscales y con el sistema de sanciones previsto para los contribuyentes alcanzados por el nuevo régimen.
De acuerdo con lo planteado durante el encuentro, el Gobierno evaluó posibles ajustes técnicos y normativos orientados a ampliar el alcance del esquema y facilitar adhesiones. Según expresó Caputo en su mensaje posterior a la reunión, existió consenso respecto de que determinadas modificaciones podrían incrementar la cantidad de contribuyentes incorporados al sistema.
Según trascendió en los últimos días, ARCA registró más de 80.000 adhesiones al régimen y el número se duplicó durante las últimas semanas, aunque el universo potencial de contribuyentes alcanzados superaría el millón de personas.
Dentro de ese contexto, la prórroga de vencimientos oficializada este jueves apareció como una de las medidas reclamadas por entidades profesionales y estudios contables que venían advirtiendo sobre la necesidad de contar con más tiempo para confeccionar correctamente las declaraciones juradas correspondientes al período fiscal 2025.
En el encuentro realizado en Economía participaron funcionarios del área económica y representantes del sector contable. Entre ellos figuraron el director de ARCA, Andrés Vázquez, y la secretaria de Legal y Técnica, María Ibarzabal Murphy. También asistieron tributaristas y referentes de estudios especializados en materia impositiva.
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