ECONOMIA
Exótica enfermedad pone en riesgo exportaciones del agro por casi u$s 300 millones

Hasta hace pocas semanas, el Scrapie era una palabra que circulaba en los márgenes del debate sanitario argentino. Técnicos, veterinarios especializados y algunos productores ovinos la conocían. El grueso de la cadena agroindustrial, no. Hoy es el tema del momento en frigoríficos, cámaras exportadoras y despachos oficiales.
El Scrapie -también llamado Prurigo Lumbar o «tembladera»- es una enfermedad neurológica que afecta a ovinos y caprinos. Pertenece a la familia de las encefalopatías espongiformes transmisibles (EET), el mismo grupo al que pertenece la Encefalopatía Espongiforme Bovina, más conocida como «mal de la vaca loca». Como ella, es una enfermedad de declaración obligatoria ante la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) y su sola aparición dispara consecuencias comerciales inmediatas.
El mecanismo de la enfermedad es lento y silencioso. Se trata de una proteína mal plegada, llamada prión, que se acumula en el sistema nervioso central del animal y lo destruye de manera progresiva e irreversible. No tiene cura. Y, lo que complica aún más su manejo sanitario, puede tardar entre tres y cinco años en manifestar síntomas clínicos visibles, lo que hace muy difícil detectar cuándo y dónde ingresó realmente a un rodeo.
Enfermedad exótica preocupa al campo: cómo llegó
De acuerdo con la información disponible, el Senasa confirmó tres brotes en establecimientos ovinos de Argentina. Dos de ellos se encuentran en la provincia de Santa Fe, en las localidades de Reconquista y Tacural, y uno en Entre Ríos, en la zona de Herrera.
El origen aparente del ingreso de la enfermedad al país sería una cabaña paraguaya denominada Doña Ana. Hace aproximadamente cuatro años, tres establecimientos argentinos habrían importado animales desde ese establecimiento. Ese tiempo de incubación es, precisamente, el que dificulta trazar con precisión el mapa de la dispersión potencial.
La detección y confirmación de los focos por parte del Senasa fue el hecho que desencadenó lo que vino después: Argentina perdió el estatus de país libre de Scrapie ante la OMSA, la condición sanitaria que le permitía exportar a decenas de mercados bajo los protocolos vigentes.
Qué significa perder ese estatus y por qué importa tanto
Para entender el alcance del problema, hay que entender cómo funciona la arquitectura del comercio internacional de productos de origen animal.
Cada vez que Argentina negocia la apertura de un mercado para un producto —sea carne fresca, lana, harina de hueso, gelatina o hemoderivados—, el acuerdo se plasma en un protocolo sanitario. Ese protocolo incluye, casi siempre, una serie de cláusulas que el país exportador debe cumplir para que el acceso se mantenga vigente. Una de las más frecuentes es la llamada «cláusula de condición país»: una declaración de que Argentina está libre de determinadas enfermedades ante la OMSA.
El Scrapie aparece en esa lista en casi todos los protocolos que involucran productos ovinos, caprinos o sus derivados. Y también en muchos protocolos de productos bovinos, porcinos y de otras especies, porque la cláusula funciona como una declaración sanitaria general del país.
Al aparecer los brotes y perderse el estatus de libre de Scrapie, esa cláusula se activa. Y cuando se activa, el protocolo queda en suspenso. No necesariamente de manera definitiva, pero sí mientras no se renegocien las condiciones con cada país comprador de manera individual.
Los números: casi 200 protocolos y mercados en 78 países
Un relevamiento de los protocolos sanitarios de exportación de productos y subproductos de origen animal muestra la dimensión del problema. Hay cerca de 200 acuerdos comerciales que involucran a 78 países en cinco continentes y que están en riesgo de quedar suspendidos mientras Argentina no resuelva su situación sanitaria y renegociación con cada destino.
De esos protocolos, 63 incluyen una mención explícita al Scrapie, al Prurigo Lumbar o a las encefalopatías espongiformes transmisibles en sus cláusulas. Los restantes están alcanzados por la condición genérica de «país libre» que Argentina declara ante la OMSA.
Los mercados afectados abarcan prácticamente todos los bloques comerciales relevantes. En Europa, tanto la Unión Europea como Gran Bretaña tienen capítulos técnicos dedicados específicamente a las EET para habilitar proteínas animales transformadas, grasas, gelatina, colágeno y hemoderivados. En Asia, Japón, China, Tailandia, Vietnam, India y Bangladesh tienen protocolos condicionados. En América Latina, Brasil y Uruguay son los socios regionales con mayor exposición. En África, Sudáfrica encabeza la lista con 21 protocolos activos. En Medio Oriente, Jordania, Egipto, Kuwait y Líbano completan el panorama.
Cuántos dólares están en la línea de fuego
Estimar con precisión el impacto económico total es difícil, en parte porque el área de estadísticas del Senasa sufrió recortes y no hay datos desagregados por protocolo disponibles de manera pública. Pero sí es posible construir una estimación de piso a partir de datos oficiales recientes.
Carne ovina. Este es el rubro más directamente afectado. Entre enero y julio de 2025, la Argentina exportó 4.210 toneladas de carne ovina, con destinos en Brasil, la Unión Europea, Túnez, Kuwait y Arabia Saudita, entre otros. El sector venía de un momento muy positivo: las exportaciones a la UE habían crecido cerca del 70% en el primer semestre del año, impulsadas por la reducción de la oferta europea a causa de la lengua azul. Proyectando ese ritmo al año completo y aplicando precios internacionales de entre 5.000 y 6.000 dólares por tonelada, el monto anual en juego para este rubro ronda los 40 a 50 millones de dólares.
Lana. La zafra ovina 2024/2025 exportó 31.088 toneladas de lana base sucia por un valor de 114 millones de dólares, un incremento del 23% respecto al año anterior, según datos de la Secretaría de Agricultura en base a INDEC y Senasa. Toda esa lana tiene protocolos condicionados al estatus Scrapie en mercados como Bangladesh, Taiwán, Estados Unidos y la Unión Europea. Son más de 100 millones de dólares directamente expuestos.
Subproductos industriales y farmacéuticos. Este es el capítulo más difícil de cuantificar pero no por eso el menos importante. Hemoderivados, harinas de carne y hueso, tripas, gelatina, plasma bovino en polvo, heparina y páncreas para uso farmacéutico tienen protocolos condicionados en China, Japón, India, Singapur y la Unión Europea. El complejo bovino en su conjunto —que incluye muchos de estos productos— exportó en 2025 un récord de 4.727 millones de dólares. La porción afectada por cláusulas de Scrapie es una fracción de ese total, pero una fracción relevante.
Sumando los rubros más directamente afectados y con datos más precisos, la estimación de piso ubica los negocios en riesgo en el orden de los 200 a 300 millones de dólares anuales. Si se incorporan todos los protocolos con cláusula de condición país sobre productos bovinos y otros subproductos con vínculo indirecto al Scrapie, la cifra potencial es considerablemente mayor.
Los mercados clave que están en alerta
Más allá de los números agregados, hay mercados cuyo cierre tendría un impacto diferencial sobre sectores específicos.
Japón es uno de los destinos más exigentes en materia sanitaria. Sus protocolos para carnes ovinas establecen que los animales deben haber nacido y criado en rebaños sin historial confirmado de tembladera. Cualquier quiebre de ese estatus requiere una renegociación técnica de alta complejidad.
China condiciona la entrada de harinas de carne y hueso, heparina y páncreas a que Argentina acredite estar libre de al menos diez enfermedades, Scrapie entre ellas. Con China como destino del 70% de las exportaciones bovinas argentinas, cualquier señal de inestabilidad sanitaria se monitorea con atención.
La Unión Europea y Gran Bretaña tienen protocolos técnicos estructurados en torno a las EET para productos no destinados al consumo humano: proteínas animales, grasas para piensos, gelatina y hemoderivados. Son mercados de alto valor que exigen consistencia sanitaria en el tiempo.
En América Latina, Brasil es el destino con mayor cantidad de protocolos en riesgo para productos ovinos y caprinos, pero también para harinas y lanolina. Uruguay, con diez protocolos activos que incluyen alimentos balanceados, derivados de sangre y harinas aviares, también está en zona de alerta.
Sudáfrica, con 21 protocolos activos, es el comprador africano más expuesto. Los productos que compra son muy variados: sebo, hígado en polvo, extracto de bilis, chacinados, corazones bovinos, lana limpia y derivados de sangre para alimentos de mascotas. Todo, bajo la misma condición sanitaria.
Lo que sigue: renegociación país por país
La pérdida del estatus de libre de Scrapie no implica necesariamente el cierre definitivo de todos estos mercados. Implica, en cambio, la necesidad de renegociar las condiciones de acceso con cada país comprador de manera individual, un proceso que puede ser largo, técnicamente complejo y de resultado incierto.
El Senasa tendrá que actuar en dos frentes en simultáneo: hacia adentro, controlando los focos existentes, evitando la dispersión de la enfermedad y trazando el mapa de la potencial exposición de otros establecimientos; hacia afuera, iniciando conversaciones técnicas con los servicios veterinarios de cada país importador para demostrar que la situación está acotada y que el sistema sanitario argentino tiene capacidad de respuesta.
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ECONOMIA
La economía volvió a caer: qué se proyecta para lo que queda de 2026 y cuál es la apuesta del Gobierno para reactivarla

La economía volvió a mostrar señales de debilidad. Por segundo mes consecutivo, la actividad registró una caída, lo que profundizó el clima de incertidumbre sobre la recuperación. Aunque los analistas anticipan un leve repunte en la segunda mitad del año, el ritmo sigue siendo lento y heterogéneo entre los distintos sectores.
En este escenario, el Gobierno apuesta a la construcción como motor de reactivación, principalmente a través de la concesión de 9.000 kilómetros de rutas nacionales, lo que podría impulsar obras de infraestructura y dinamizar el empleo en ese rubro.
El panorama actual muestra una economía que no logra consolidar un rebote sostenido. “Economía en clave K”, “a dos velocidades” o “en serrucho” son algunos de los conceptos que se repiten entre las consultoras para definir el momento económico que atraviesa el país.
“Economía en clave K”, “a dos velocidades” o “en serrucho” son algunos de los conceptos que se repiten entre las consultoras
Si bien ciertos sectores exportadores y primarios mantienen niveles elevados, otros, como la industria y el comercio, aún no logran recuperar el terreno perdido en los últimos años.
El consumo interno muestra señales mixtas por la caída del salario real y la falta de crédito, mientras que el mercado laboral permanece estancado. Las expectativas para el resto de 2026 apuntan a una mejora moderada, en la medida en que la estabilización macroeconómica y la desinflación permitan recomponer parcialmente los ingresos de los hogares.
En este contexto, el equipo económico aspira a que la construcción, uno de los segmentos que más empleo genera y que más cayó desde 2023, acelere el proceso de recuperación. El programa de concesiones viales se posiciona como uno de los ejes centrales del plan oficial, con el objetivo de movilizar capital privado, crear empleo y mejorar la competitividad logística.
Las consultoras privadas y economistas advirtieron que la recuperación sigue siendo desigual y que la tendencia de corto plazo aún presenta riesgos. Desde Facimex, se alertó: “Probablemente persista la volatilidad intermensual con la economía transitando una reorganización estructural, aunque esperamos que se mantenga la tendencia de crecimiento en los próximos meses”.
Bajo este análisis, el arrastre estadístico para 2027 quedó en 1% con los últimos datos disponibles, aunque la proyección de crecimiento anual se mantiene en 2,5%. Las actividades primarias continúan liderando el crecimiento interanual, mientras que la caída mensual fue generalizada en la mayoría de los sectores.
El arrastre estadístico para 2027 quedó en 1% con los últimos datos disponibles, aunque la proyección de crecimiento anual se mantiene en 2,5 por ciento
“La actividad se ubica 4,9% por encima de los niveles de noviembre de 2023, impulsada por los sectores primarios y, en menor medida, por los terciarios; las actividades secundarias, en cambio, están 7,2% por debajo del nivel previo al cambio de gobierno”, detalló el informe.
El reporte, elaborado por Adrián Yarde Buller, sostuvo que la desinflación favorecerá la recuperación de los ingresos reales y el consumo privado, mientras que el dinamismo exportador y la baja de tasas podrían impulsar la inversión.

La consultora LCG subrayó que la economía mantiene una “dinámica de serrucho con tendencia a la baja” y una gran heterogeneidad entre sectores. “Parece difícil esperar que, en el corto plazo, el crecimiento de los sectores más pujantes como Minería, Petróleo y Gas y el Agro se traduzca en un impulso significativo para el resto de la economía”, consideraron los analistas, al tiempo que resaltaron la falta de un motor claro de demanda interna y un mercado de trabajo estancado como límites para la expansión.
Su proyección para lo que resta del año es de un aumento de apenas 1%, mientras que para 2026 prevé un crecimiento cercano al 2% anual.
El diagnóstico de la consultora 1816 también pone el foco en la dificultad para consolidar un repunte: “El EMAE de mayo confirmó que sigue costando consolidar la recuperación de la actividad económica: en los primeros cinco meses del año, la serie de actividad sin estacionalidad se contrajo 1,5% acumulado”.
El EMAE de mayo confirmó que sigue costando consolidar la recuperación de la actividad económica (1816)
Según las estimaciones de 1816, la economía exhibe una recuperación en forma de “K”, con sectores como el agropecuario y energético creciendo entre 15% y 27% desde noviembre de 2023, mientras que la industria, la construcción y el comercio permanecen por debajo de los niveles previos al nuevo gobierno.
A su juicio, los sectores más rezagados son los que generan más empleo directo, motivo por el cual el mercado laboral continúa débil.

“El empleo asalariado privado registrado cayó en abril por decimoprimer mes seguido y los salarios privados registrados volvieron a descender en mayo, tras el rebote de abril”, afirmaron. A dos años y medio del inicio de la administración Milei, los salarios reales del sector privado registrado siguen 3,6% por debajo de los niveles de noviembre de 2023, según el Indec.
Juan Manuel Franco, economista jefe de SBS, comenta que la heterogeneidad sectorial se mantiene: “Sectores ‘ganadores’ como agro, minería e intermediación financiera se imponen cómodamente a los ‘perdedores’ como industria y comercio, que además son más trabajo-intensivos”.
Franco destacó que la importancia de recuperar los sectores rezagados para impulsar el empleo privado, los salarios reales y la recaudación tributaria, en un contexto donde la dinámica de la actividad, el empleo y los salarios privados se muestran débiles, será determinante a medida que avanza el ciclo electoral de 2027.
La importancia de recuperar los sectores rezagados para impulsar el empleo privado, los salarios reales y la recaudación tributaria, será determinante a medida que avanza el ciclo electoral (Franco)
La visión de FMyA apuntó a una economía que “sigue estable y a dos velocidades”, lo que se refleja en la caída de la confianza del consumidor durante julio.
La consultora espera mejores datos en los próximos meses, “de la mano del rebote de salarios, inversión y exportaciones”.
Sin embargo, advirtió que el rebote posterior a la caída de abril resultó muy moderado y que el segundo trimestre cerraría con una baja de 0,5%. Para la segunda mitad del año, proyectó una mejora por la recuperación de salarios y la firmeza de la inversión y las exportaciones, con un crecimiento estimado de 3% para 2026, aunque menor al previsto inicialmente.
La consultora Equilibra, en su anticipo para junio de 2026, estimó una variación interanual positiva de 1% y un estancamiento en términos desestacionalizados respecto del mes previo. Sin embargo, puntualizó que la actividad económica no primaria (es decir, excluyendo agro, minería, energía y pesca) caería 0,6% interanual y 0,5% mensual, acumulando tres bajas mensuales consecutivas.
El desafío para el Gobierno radica en revertir la tendencia negativa y lograr que la reactivación alcance a los sectores más rezagados, en especial a aquellos que generan empleo masivo. El programa de concesión de rutas nacionales busca dinamizar la construcción y, con ello, crear nuevas fuentes de trabajo y movilizar la demanda interna. Al mismo tiempo, las autoridades apuestan a que la desinflación y la estabilidad macroeconómica mejoren el poder adquisitivo, faciliten el acceso al crédito y estimulen el consumo masivo.
Las autoridades apuestan a que la desinflación y la estabilidad macroeconómica mejoren el poder adquisitivo, faciliten el acceso al crédito y estimulen el consumo masivo
La evolución de la economía en lo que resta de 2026 dependerá, en gran medida, de la efectividad de las políticas implementadas y del contexto internacional, que se anticipa complejo por el recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente.
Por ahora, los analistas coinciden en que la recuperación será gradual y que la heterogeneidad sectorial persistirá, con sectores exportadores y primarios a la cabeza y un mercado interno que avanza a paso lento.
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ECONOMIA
Qué productos argentinos quedan alcanzados por los nuevos aranceles de Trump y cuáles no pagan

El presidente de Estados Unidos Donald Trump confirmó la aplicación de un arancel del 10% sobre determinadas importaciones provenientes de la Argentina. Sin embargo, el país quedó ubicado en el grupo con la alícuota más baja dentro del nuevo esquema comercial estadounidense y logró que varios de sus principales productos de exportación quedaran excluidos del recargo.
En el Gobierno sostienen que la decisión no tendrá un impacto negativo relevante sobre el comercio bilateral. Incluso, consideran que podría generar un efecto positivo, ya que Washington amplió el listado de bienes exceptuados y preservó el acceso preferencial para varios productos estratégicos.
Con la entrada en vigencia del nuevo régimen comercial, Estados Unidos restableció las condiciones arancelarias acordadas con la Argentina en febrero, cuando ambos países firmaron el Acuerdo de Comercio e Inversiones Recíprocos.
De esta manera, la administración de Trump mantuvo para la Argentina un arancel del 10%, el nivel más bajo previsto por la nueva normativa.
El país comparte esa categoría con Bangladesh, Camboya, Canadá, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, India, Indonesia, Jordania, Malasia, México, Pakistán, Sri Lanka, Trinidad y Tobago y el Reino Unido.
Qué productos argentinos quedaron excluidos del arancel del 10%
Aunque algunos bienes argentinos deberán pagar el nuevo gravamen para ingresar al mercado estadounidense, gran parte de las exportaciones de mayor relevancia continuará ingresando sin ese recargo.
Entre los productos exceptuados figuran varios considerados estratégicos para el comercio bilateral, entre ellos:
- Minerales críticos, incluido el litio.
- Diversos tipos de madera.
- Yerba mate.
- Té.
- Productos agroindustriales seleccionados.
Además, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) incorporó 93 posiciones arancelarias adicionales al listado de excepciones.
Petróleo, gas, alimentos y fertilizantes también quedaron afuera
El nuevo esquema también mantiene excluidos aquellos productos que Estados Unidos considera estratégicos para su economía o cuya producción local resulta insuficiente.
En ese grupo se encuentran el petróleo y gas; fertilizantes; determinados alimentos; minerales críticos; componentes y piezas aeronáuticas.
La exclusión de estos bienes busca evitar problemas de abastecimiento o incrementos de costos para la industria estadounidense.
La carne vacuna mantiene su beneficio y el acero sigue con el 50%
Uno de los sectores que no sufrirá modificaciones es el de la carne vacuna.
La Argentina conservará la cuota de 100.000 toneladas que puede exportar al mercado estadounidense sin quedar alcanzada por el nuevo esquema arancelario.
En cambio, el acero y el aluminio continuarán sujetos al régimen específico previsto por la Sección 232 de la legislación comercial estadounidense, que mantiene un arancel del 50% sobre los productos básicos e importaciones primarias de esos sectores.
En la Casa Rosada entienden que la decisión de Estados Unidos termina siendo más favorable de lo previsto.
Si bien algunos productos deberán afrontar el nuevo arancel del 10%, la ampliación del listado de excepciones permite que buena parte de las exportaciones con mayor peso en el comercio bilateral mantengan sus condiciones de acceso al mercado estadounidense.
Además, el hecho de que la Argentina haya quedado en el escalón arancelario más bajo del nuevo esquema comercial representa, según la visión oficial, una señal de diferenciación frente a otros socios comerciales que enfrentarán gravámenes superiores.
Qué productos argentinos pagarán el nuevo arancel del 10%
La medida fue oficializada por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés), que ubicó a la Argentina dentro del grupo de países con la alícuota más baja. En cambio, otras economías deberán afrontar un recargo del 12,5%.
El listado difundido por la USTR comprende principalmente materias primas, insumos industriales y productos regionales, por lo que el impacto sobre el total de las exportaciones argentinas hacia Estados Unidos sería limitado.
Los productos alcanzados incluyen:
- Mamíferos vivos y determinadas aves ornamentales.
- Productos de origen animal destinados a la industria farmacéutica, como bilis, glándulas y otros derivados.
- Flores frescas cortadas, entre ellas anturios, alstroemerias, gipsófilas y lirios.
- Cáscaras de semillas de psyllium y algas marinas para usos no alimentarios.
- Extractos vegetales, como aloe, centella, coco y pimienta de Tasmania.
- Bambú y ratán para cestería y trabajos de trenzado.
- Aceites de jojoba y de argán.
- Microorganismos muertos para uso industrial y aceites esenciales cítricos.
- Maderas tropicales y sus manufacturas, como molduras, pisos, paneles laminados y chapas.
- Corcho natural, corcho aglomerado y sus derivados.
- Manufacturas de ratán, entre ellas canastos, bolsos, equipaje y esterillas.
- Hilados y tejidos de seda.
- Perlas naturales, diamantes y piedras preciosas y semipreciosas.
- Granallas de hierro y acero.
- Residuos y chatarra de galio, germanio, indio, niobio y vanadio.
Los productos argentinos que quedaron excluidos
La normativa también contempla una serie de excepciones para evitar impactos sobre sectores considerados estratégicos para la economía estadounidense.
Entre los bienes excluidos del nuevo arancel figuran:
- Material informativo, donaciones y equipaje de viajeros.
- Los productos que ya están alcanzados por los aranceles de la Sección 232, como acero, aluminio, automóviles y autopartes.
- Materias primas cuyo encarecimiento pueda afectar el abastecimiento interno de Estados Unidos.
- Productos cuyo gravamen pueda generar efectos negativos sobre la economía estadounidense.
- Bienes que Estados Unidos no puede producir en cantidades suficientes ni reemplazar fácilmente mediante otros proveedores, como alimentos, productos agropecuarios, fertilizantes y productos energéticos.
- Mercaderías para las que el gobierno estadounidense considera que un arancel adicional no contribuiría a corregir las prácticas comerciales investigadas.
A diferencia de las medidas unilaterales aplicadas durante 2025, esta reforma fue impulsada por el Representante Comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, y se apoyó en una investigación formal que incluyó varios meses de análisis y un proceso de participación pública.
En el caso de la Argentina, el impacto sería acotado, ya que los principales productos exportados al mercado estadounidense —como petróleo crudo, oro, aluminio, vinos, miel y carne vacuna— no figuran entre las posiciones arancelarias alcanzadas por el nuevo recargo del 10%.
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ECONOMIA
Caputo tras la mejora de Moody’s: qué implica y qué falta para que repunte la actividad

Fue una semana ambigua para el ministro de Economía, Luis Caputo, en términos de noticias. Porque si bien llegó la mejora en la calificación de Caa1 a B3 por parte de Moody’s, y se logró la suba de la nota crediticia por parte de tres agencias en lo que va del año, también se conoció que en mayo la actividad tuvo una nueva caída del 0,5% en términos mensuales. Lo que expone el contraste entre lo que sucede con la evolución favorable de indicadores clave (superávit fiscal, acumulación de reservas, inflación) con la realidad de la calle sobre todo en los sectores ligados al consumo interno que aún no logran despegar.
Sumado a que el viceministro de Economía, José Luis Daza, sostuvo que ya están los “brotes verdes” para que la sociedad empiece a percibir en forma generalizada los beneficios del orden macroeconómico, una expresión que hizo acordar a los tiempos de Mauricio Macri.
La suba en la calificación de la deuda soberana argentina a B3 por parte de Moody’s marcó un nuevo punto en la secuencia de respaldos obtenidos por el equipo económico. El hecho de que tres agencias de peso internacional hayan mejorado la nota crediticia del país en lo que va del 2027 habla ya de una tendencia.
La suba en la calificación de la deuda soberana argentina a B3 por parte de Moody’s marcó un nuevo punto en la secuencia de respaldos obtenidos por el equipo económico
Este movimiento, sin embargo, coincidió en el tiempo con la difusión de los datos oficiales de actividad de mayo, que reflejaron una nueva contracción en términos intermensuales y reintrodujeron la preocupación sobre la solidez de la recuperación que se esperaba.
La expectativa en torno al dato de mayo fue especialmente alta porque Caputo lo había dicho como el inicio de los “mejores 18 meses”. Tiempo atrás, el ministro buscó instalar la idea de que en el quinto mes del año iniciaría un proceso de crecimiento distinto, más fuerte sobre todo en industria y construcción. Pero eso no llegó.

Las agencias de calificación suelen centrar su análisis en la capacidad de pago y el riesgo de default de los gobiernos. En el caso argentino, los registros recientes de superávit fiscal, de acumulación de reservas internacionales por parte del Banco Central (BCRA) y del proceso de desinflación funcionaron como argumentos centrales para la mejora de la nota de los bonos soberanos.
El director de C&T Asesores Económicos, Camilo Tiscornia, describió el proceso de calificación como un mecanismo que “le pone una nota al Gobierno argentino como deudor”.
Según Tiscornia, la mirada de Moody’s y otras agencias no se detuvo en la caída puntual de actividad en mayo, sino que ponderó una visión más amplia sobre los sectores que pueden aportar crecimiento y flujos de divisas, como energía y minería, junto a la proyección de que el país cuente con mejores posibilidades para cumplir sus compromisos en los próximos años.
La mirada de Moody’s y otras agencias no se detuvo en la caída puntual de actividad en mayo, sino que ponderó una visión más amplia sobre los sectores que pueden aportar crecimiento y flujos de divisas (Tiscornia)
En esa misma línea, el economista de EconViews, Alejandro Giacoia, consideró que la consolidación fiscal y el proceso de desinflación, sumados al crecimiento de las reservas internacionales, permitieron que las principales agencias otorgaran una mejor calificación al país.
Giacoia remarcó que el programa financiero del 2026-2027 que presentó Luis Caputo resultó “razonable” a los ojos del mercado, y que la Argentina quedó más cerca de volver a financiarse en el exterior tras un largo período de aislamiento. Sin embargo, la pregunta que se genera es inmediata: si las variables clave evolucionan tan bien ¿Por qué eso no se refleja en el nivel de actividad? ¿O cuánto tiene que pasar para que haya derrame y que la gente sienta los beneficios de las cuentas públicas ordenadas de la gestión de Javier Milei?.

Para Claudio Caprarulo, economista jefe de Analytica, la sostenibilidad de la deuda y la consolidación fiscal resultaron determinantes para la mejora, aunque advirtió sobre la importancia de los sectores rezagados, que son esenciales para la recaudación tributaria. La divergencia en la recuperación entre ramas productivas genera interrogantes sobre la viabilidad de sostener la estabilidad financiera.
Caprarulo recordó que el resultado fiscal primario de junio quedó por debajo de la meta pactada con el Fondo Monetario Internacional (FMI), reflejando el desafío de mantener el equilibrio fiscal sin una mejora homogénea en toda la economía.
El contraste entre los progresos macroeconómicos y las dificultades en la vida cotidiana atraviesa el debate público. El equipo económico defiende la estrategia de estabilización como base para un crecimiento más robusto en el futuro, pero no puede escapar a reconocer que la recuperación aún no se siente de manera generalizada.
Ser pobre es una tragedia, pero evitamos una catástrofe (Daza)
Esta semana, fue el viceministro de Economía, José Luis Daza, quien sostuvo que ser pobre es una tragedia, pero que ellos evitaron una catástrofe. Pero lo más controversial, por el recuerdo reciente, fue que aseguró que “ya están los brotes verdes” para que la gente empiece a sentir los beneficios del orden macroeconómico. Una frase que se utilizó durante la gestión de Cambiemos y que no terminó bien.

El Gobierno, y sobre todo la sociedad, convive con señales alentadoras provenientes de los mercados internacionales y desafíos persistentes en el tejido productivo interno.
La mejora en la calificación de Moody’s, sumada a la de otras agencias internacionales, ofrece argumentos para sostener la expectativa de una mayor estabilidad financiera y un eventual regreso del país a los mercados voluntarios de crédito.
No obstante, el deterioro de la actividad en mayo y las advertencias sobre los sectores ligados al consumo interno muestran que la recuperación no está consolidada y que los riesgos estructurales aún persisten. Sobre todo, la paciencia social.
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