CHIMENTOS
Fey regresa a Argentina: su amor por el mate, su vínculo con el país y el consejo que le daría a Lali Espósito

Pasaron cerca de 20 años de su última visita, sin embargo, su amor por Argentina sigue intacto. En las calles, en las radios o en las plataformas, los éxitos de Fey, como “Azúcar amargo”, no dejan de sonar. Es por eso que, a horas de su show en Buenos Aires, la nostalgia y la emoción invaden a la estrella pop.
Mientras recorre las calles, los recuerdos y las frases de su madre, porteña hasta la médula, hacen eco en su cabeza. En paralelo, ella ultima detalles para su show, este lunes 27 de abril en el Gran Rex. Esa noche, hits como “Media Naranja” y “Ni tu ni Nadie” volverán a vibrar como años atrás.
En ese marco, la cantante que consolidó su ascenso en los noventa recibió a Teleshow, lista para hablar de su visita, su vida personal y su visión del amor.
Previo al inicio de la charla, la cantante acepta tomar un mate y comenta: “Esto te hace un detox maravilloso, lo que hayas comido no importa. Por eso están todos bellísimos. Porque no importa lo que se coman de dulce leche, esto te lo quita, acompañado también con unas medialunas o algo. Es muy rico”.

Al ser consultada por su gusto por el mate, la estrella pop revela: “Es muy familiar la sensación. Pero te confieso que allá me lo preparaban siempre en las tardes, no en el día. Tipo a las 5 de la tarde y los panqueques con dulce de leche”.
– ¿Cómo te sentís en Argentina después de muchos años?
– Emocionadísima de todo. Con el equipo preparamos tanto este momento, teníamos tantas ganas de traer este tour porque llevamos yendo a lugares que no regresábamos en mucho tiempo. Y Argentina para mí es lo más importante. Tenía muchas ganas de traerles esta fiesta, de puras canciones que se conozcan, que puedan bailarlas, cantarlas con nosotros y es para liberarse, a soltar el cuerpo y a disfrutar.
– ¿Cómo te recibió Buenos Aires y cómo la notas después de tantos años?
– Hermoso. Para mí, más allá del lugar físicamente, un lugar lo hace los que viven. La gente. Y tenía muchas ganas de regresar. Para mí son sentimientos encontrados muy fuertes porque familiarmente venimos de aquí. Es fuerte regresar, es fuerte ver a todos los chicos y chicas de los club de fans.
– ¿Y qué recordás de lo que te contaba tu mamá de Buenos Aires, de Argentina?
– Todo, imagínate, paso por calle, les digo, “Mira, aquí me explicó que aquí iba con mi tía a tomar las clases de ballet y que por aquí los recogía el abuelo a tal hora y que el helado”, así todo. Y todavía me necesito más tiempo.

– ¿Tomabas mate con tu mamá?
– Pues es lo único que conocí cuando nací, porque la que te cría es tu abuela a todos, ¿no? Y lo que cocine tu abuela y haga tu abuela, eso es tu cultura y eso es lo que sabes. Y así se dicen las cosas. Entonces, yo de repente digo ‘tacho de basura’. Ah, no, es el bote de basura. Entonces tengo mezclanza y mi mamá sí hablaba totalmente como argentina. Mi abuela venía de Galicia, entonces habla como gallega, pero viviendo en Argentina y haciendo pasta. Tengo una mezcla muy interesante, me gusta, es muy bonito poder tener de todos lados.
– Y ahora vas a presentarte en el Gran Rex…
– Una fiesta, es muy emocionante porque aparte es un un show muy divertido, no es para que vayan a aplaudirme, no, es para que sean parte del show, que eso es lo divertido, porque es ir a bailar y a cantar y no sentarte”
– ¿Cuál es la sensación que vas teniendo a lo largo que recorres los países con este tour?
– Me doy cuenta que todos acabamos transformados en esos adolescentes que éramos o esos niños pequeñitos cuando escuchábamos juntos, escuchaban mi música o yo también era parte, me siento un adolescente. Vuelves el tiempo, a los recuerdos y sales con la energía que tenías. Como que te quita una pesadez. Eso hace la música. Es muy mágica.
– Tus canciones suenan en programas de televisión, en concursos de canto, estás siempre…
– Yo te lo juro que también siempre están conmigo. Es esa añoranza por regresar. Es como pues de dónde es tu mamá. Es tu sensación de nacimiento, de hogar, es muy fuerte.

– ¿Y cómo recordás tu infancia? ¿Cuál es la lección más importante que te dieron tu abuela y tu mamá?
– Pues mi abuela creo que fue mi mayor cómplice de toda la vida desde que nací. Ella dio toda su vida para cuidarme. Y me recuerdo riéndome todo el tiempo con ella, una simpatía. Todo era complicidad, todo era risa, todo era un juego para mi abuela. Y mi mamá y mi tía no lo podían creer porque con ellas era otra historia, era una mamá. Entonces, conmigo fue puro juego la vida. Y así fue hasta el último momento, de partirnos de risa. Canceriana como yo también. Y de chiquita, pues una vida muy rara, porque vivía mi mamá y mi tía cantaban y ella me tenía en el hotel, el mismo hotel donde cantaba, todo en el cuarto y dormidita, pero luego iba los ensayos, me subía y me bajaba del escenario, las lentejuelas, los sprays de pelo que salían. Eso fue mi vida un poco pues eso, estar como con los padres que son de teatro y que son que son artistas es eso.
– Y ellas fueron quiénes te introdujeron para brillar de chica, ¿no? A los 14 años ya estabas haciendo presentaciones…
– Sí, empecé de corista. Empecé a hacerles coros a mis tías porque ya no cantaba mi mamá con mi tía porque ella decidió dejarlo y empecé de corista y ahí como a los 16 empecé a entrar a una disquera la cual no funcionó porque no me gustó lo que estaba pasando. Ya después ya fue lo de Sony Music, años después. Pero siempre me preparé desde que tengo conciencia.
– En esa época, a veces te rechazaban los temas y, después de unos días, ¿los volvías a presentar y te los aceptaban?
– Sí, pero yo aprendí eso en el ANR. Me decían: “Ponme las canciones, esta sí, muy buena, esta no sirve de nada”. Perfecto. Siete días después, “Gatos en el balcón” se la volví a poner. No se acordaba. Y decía yo, no pues sí sabe muchísimo. Memoria no tiene. Después de eso me decían: “¿Tú peleaste para que te dejen hacer lo que tú querías?”. No, yo no peleaba, yo hacía eso. Después de eso ya la grababa. Ni siquiera estaba cantada por mí, se las llevaba para escoger el repertorio.

– Recuerdo que llegaron a decirte que tu canción era una porquería, ¿qué te pasaba cuando te decían eso?
– No te lo tomas personal en la vida. Cuando uno no se lo toma personal nada y es un juego y al final no te importa lo que opina la otra persona. Yo tenía muy en claro todo, estaba muy contenta con lo que estaba haciendo y sabía que no existía nada así en ese momento, entonces también era difícil transmitir algo que no estaba, ¿no? Decirles: “Es que esto se va a oír así, confía”. ¿Por qué van a confiar en ti?.
– Fuiste una adelantada a tu época, de mostrar sonidos que después fueron tendencia, fueron hits mundiales.
– Sí fue muy arriesgado porque en ese entonces yo como niña decía: “Yo no me identifico con nada de lo que veo, no me he veo así tan elegante, no me gusta la música que estoy oyendo”. A mi me gustaba el electrónico, bailar. Se fue fusionando ese pop. Y en español casi no había nada electrónico pop. Es que no existía en los 80. Y después logré hacer mi electrónico, que sigo haciendo, y a veces me dicen incomprendidamente, “Esto cómo lo vamos a poner en la radio esto no funciona”. Ya la radio no importa.
– Tus canciones nos hacen revisitar distintos tipos de sentimientos, ¿cómo van cambiando para vos? Por ejemplo, “Azúcar amargo”?
– Se transformó tanto que en ese entonces tal vez se la cantaba una persona y era algo que quieres esconder. Y van pasando los años y hoy les voy encontrando un sistema, un rollo que digo, “es que me estoy cantando a mí también”. Es mi alma diciéndome, “Oye, te quiero reconocer, quiero que seas libre, quiero que no te olvides de tu esencia, ¿no?”.
– ¿Seguís creyendo en el amor?
– Yo creo en la vida y en el amor. Si el amor existe siempre en la pareja, eso es otra cosa. Creo que no estamos diseñados para estar todo el tiempo siempre con un ser humano, aunque sea nuestro mejor amigo, nuestros hijos. Tenemos que tener espacio, y medir eso que a veces nos decían, “Es que el amor perfecto es querer estar 24 horas y no despegarte”. Y agobiados así y todo, pero es hermoso. Yo creo que es bellísimo. No le tengo miedo al amor, pero como canto la “Media naranja”, me dio la maldición de la media naranja (risas). Entonces no tengo media naranja. Mi media naranja son mi público, definitivamente.

– Y hoy en día, ¿no estás abierta a conocer a alguien?
– Si me vas a presentar a alguien dime. ¿Dónde está? Yo feliz, pero mira, tenía que venir aquí, y mira que he buscado en el mundo, ¿eh?. Pues somos muy exigentes. Pero pues yo creo que como vas cambiando mucho y aparte tengo una hija y aprendes muchas cosas de ti misma y ahora dices, “Si quiero estar con alguien, tiene que ser un ser humano con el que me sienta tan cómoda o más de cuando yo estoy sola”. Y yo me la paso tan bien conmigo que quiero que me complemente, no que tenga que estar cuidándolo de todo, ¿no?.
– ¿Qué tres cualidades tendría que tener esa persona?
– Totalmente, siento que para mí el humor es lo más importante en un ser humano. Las risas, el entender todo de otra forma, que sea auténticamente bondadoso, una persona buena, que le hable bonito a la gente, que se dé cuenta, que esté despierto. ¿Qué más? Y jóvenes, 10 años menos mínimo. Con alguien que me pueda divertir mucho.
– En cuanto a artistas argentinas, escuché que admirás a Lali Espósito…
– Se me hace extraordinaria y me gusta mucho lo nuevo que está haciendo, el camino por el que está yendo y me encanta. Sí, hay mucho talento, mucho talento y todos los nuevas generaciones están haciendo cosas fascinantes.
– Vos que sos una reina pop, ¿qué le dirías a Lali que está en el mejor momento de su carrera? En unos meses va a hacer su show en River Plate.
– Que lo disfrute, que lo disfrute muchísimo, que se divierta como niña. Eso es lo que le diría siempre, que no se te puede olvidar por qué estás ahí, por qué lo haces realmente.
CHIMENTOS
Filtraron el polémico menú de los Martín Fierro y se armó un escándalo infernal: “Hoy no chapa nadie”

Como todos los años, los Premios Martín Fierro no solo generan ruido y escándalos por quién gana, quién pierde o quién se queda afuera de las ternas. También todo lo que rodea a la gran noche termina dando que hablar. Y esta vez, antes de que se entregue una sola estatuilla, lo que desató el debate fue el menú que van a comer los famosos en la gala.
Los Martín Fierro se celebrarán este lunes en el Hotel Hilton Buenos Aires, con la conducción, por cuarta vez consecutiva, de Santiago del Moro y transmisión de Telefe. Y en medio de ausencias llamativas, nominados que no convencen y sospechas de favoritismos y acomodos, se armó un debate infernal por la comida.
En esta previa caliente, en Puro Show revelaron el menú diseñado por el chef Emiliano Sabino y la pasteleraElisa Tolosa. ¿Qué van a cenar las figuras esta noche? Para los que lleguen primero, habrá un snack de tartar de remolachas, jalea de pimientos y cream cheese. “Medio rarito, para mí”, opinó el cronista.
Y siguió con la entrada, un compacto de queso especiado que hizo estallar a Fernanda Iglesias (“¿Por qué no dicen ´queso´? ¡´Compacto de queso´! ¡Qué hinchapelotas!”), cremoso de coliflor tostado y hongos, chutney de mandarina, gominolas de zanahoria y crema de ajo blanco de lima. “Hoy no chapa nadie, es complicado. El micrófono va a quedar…”.
DEBATE POR EL MENÚ EN LOS MARTÍN FIERRO
El plato principal tampoco pasó desapercibido: lomo de novillo en camisa de panceta casera, texturas de espárragos y habas, cremoso de boniato ahumado y aceite herbáceo. “¡Decí envuelto en panceta!”, saltó Iglesias, se quejó, aunque le dio el visto bueno al menú del hotel cinco estrellas.
“Ojalá nominaran como el menú”, comentó la panelista, filosa, en medio de los escándalos que saltaron por las ternas, por ejemplo, por la ausencia de Mirtha Legrand en la categoría de Mejor conductora. ¿Y para los que se queden al postre? Habrá cremoso de chocolate con confitura de frutillas y frambuesas sobre financier de lima. ¡Qué rico!
Martín Fierro menú, Martín Fierro
CHIMENTOS
La vida después del dolor: Belén Giménez inició una nueva relación después de la muerte de René Bertrand

La viuda de René Bertrand, Belén Giménez, compartió cómo atravesó el duelo tras la muerte del actor, un proceso que marcó su vida y la de su familia. Después de dieciocho años juntos y dos hijos en común, la pérdida, en junio de 2025, representó un quiebre profundo. La actriz reveló que, aunque el dolor fue demoledor, logró encontrar la fuerza para reinventarse y volver a apostar al amor.
A pocas semanas de cumplirse el primer año después del fallecimiento, Giménez se encontraba trabajando en Villa Carlos Paz. La rutina diaria se había convertido en un desafío: “Yo volvía llorando de las funciones, desesperada, porque me veía sola con mis hijos”, destacó en charla con Infama. El vacío que dejó Bertrand era palpable, no solo en lo emocional, sino también en lo práctico. La sensación de soledad predominó en los primeros meses, mientras intentaba reacomodar su cotidianidad junto a sus hijos pequeños.
La muerte de René Bertrand fue repentina. Según relató Giménez, la enfermedad avanzó con rapidez y el desenlace llegó en cuestión de meses. “Fue demasiado rápido todo, demasiado. Fue como un huracán”, describió. Esta vivencia sumió a la familia en un punto en que obligó a la actriz a ajustar su vida de manera abrupta.
La reconstrucción diaria implicaba desafíos constantes. “Para llegar y empezar a trabajar con ellos y el tema de los ensayos y todo fue como bastante jodido porque estamos solitos los tres”, confesó al recordar los primeros pasos sin su compañero de vida. El peso de la doble responsabilidad, laboral y familiar, recaía enteramente sobre ella, lo que acentuaba la intensidad del duelo.
En medio de este proceso, Giménez decidió cumplir una promesa hecha a Bertrand: arrojar sus cenizas en Villa Carlos Paz, lugar de especial significado para ambos. “Se lo había prometido y dijimos: ‘Bueno, ¿cómo vamos a hacer? Y… ¿cómo vamos a hacer? ¿Cómo voy a hacer?’ Lo llevamos, fuimos juntos al lago con los nenes, pusimos la canción que nos gustaba, que nos gustaba a todos”, relató.
La canción elegida fue Para no olvidar, un tema que tenía un valor simbólico para la familia. El acto de arrojar las cenizas en el lago de Carlos Paz se realizó en compañía de sus hijos, en un momento íntimo y cargado de emociones. Este gesto permitió a la familia cerrar un ciclo y honrar la memoria de Bertrand en el lugar que él consideraba hermoso.

Giménez continuó trabajando en Villa Carlos Paz durante la temporada teatral, lo que le permitió sostener a su familia y cumplir con sus compromisos laborales, a la vez que honraba la memoria de su pareja. “Llegamos y lo hicimos. Al toque”, recordó sobre la concreción de ese deseo de Bertrand.
La crianza de los niños tras la muerte de Bertrand representó un reto significativo para Giménez. Las tareas cotidianas y la organización familiar dependían de ella, pero no estuvo completamente sola en ese trayecto. Alejandra, una persona cercana que acompañaba a la familia desde el nacimiento de Franco, el hijo menor, fue clave: “Para el tema de trabajar y eso está Alejandra, que está con nosotros desde que Franco nació. Ellos le dicen Abu”.
La presencia de Alejandra permitió a Giménez compaginar su vida profesional con la atención que demandaban sus hijos. Esta figura se convirtió en un pilar de la rutina familiar, facilitando la adaptación a la nueva realidad. Los niños, aún pequeños, encontraban en ella una referencia afectiva y constante, lo que ayudó a mitigar el impacto de la ausencia paterna.
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La dinámica diaria se organizó en torno al trabajo y los cuidados, con el objetivo de garantizar bienestar y estabilidad en el hogar. La resiliencia de Giménez se manifestó en la capacidad de sostener a su familia y mantener la armonía dentro de la adversidad.
Uno de los aspectos más difíciles del proceso de duelo fue enfrentar la enfermedad de Bertrand. Giménez recordó que, en el momento, ni ella ni el propio René anticipaban la gravedad del cuadro. “En ese momento nosotros no pensábamos que se iba a ir”, explicó. Las conversaciones sobre el destino final de las cenizas surgieron mucho antes, en tono de broma, cuando la idea de la muerte aún parecía lejana.
La familia no se preparó para una despedida consciente, lo que hizo que el duelo posterior estuviera marcado por el desconcierto y el shock. La rapidez del deterioro impidió una asimilación gradual de la pérdida, intensificando la sensación de vacío.

El proceso de reconstrucción emocional incluyó la apertura a una nueva etapa sentimental. Durante su estadía en el hotel de Villa Carlos Paz junto a sus hijos, conoció a Ariel, el dueño del establecimiento. Inicialmente el vínculo se limitaba a saludos formales, sin intención de nada más: “Era hola, hola, así como algo… cero intención. Es más, a mí me pasaba de volver de hacer función y me volvía caminando hasta el hotel y a veces venía llorando a los gritos en la calle como una loca, desesperada, con miedo, con todo”.
Ariel, separado desde hacía casi seis años y padre de tres hijos adolescentes, comenzó a acercarse gradualmente, invitando a Giménez y a sus hijos a los shows infantiles y actividades del hotel. Fue a través de estos encuentros y pequeños gestos que los niños de Giménez, especialmente Franco y Sofi, establecieron un lazo afectivo con Ariel antes que su madre. “Franco lo abrazaba apenas lo veía, y Sofi hablaba mucho con él”, relató.
El vínculo se fue construyendo despacio. Ariel mostró respeto y comprensión por la situación de Giménez, consciente de su fragilidad emocional y de la responsabilidad que implicaba acercarse a una mujer en pleno duelo y con dos hijos pequeños.

Cuando finalmente se dieron el primer beso, fue en el auto, en un ambiente de confianza y cuidado. Ariel esperó a que Giménez estuviera lista para dar ese paso, demostrando sensibilidad ante sus emociones. La actriz relató que uno de los mayores obstáculos era superar la culpa y el torbellino emocional propio de abrirse al amor tras una pérdida. Compartió sus sentimientos con Alejandra, la persona de confianza que la acompañaba en la crianza, y también con María Rosa Fugazot, su exsuegra, quien le dio su bendición y la animó a buscar la felicidad.
La presentación de la nueva relación a sus hijos se realizó de manera gradual. Primero, Ariel fue presentado como un amigo; luego, con el tiempo, Giménez les explicó que eran novios. Sofi, su hija mayor, aceptó la noticia sin sobresaltos. Actualmente, la relación lleva poco más de un mes formalizada, con encuentros frecuentes y una dinámica que incluye a ambas familias, ya que Ariel viaja con regularidad debido a sus obligaciones.
La historia de Belén Giménez ilustra el desafío de atravesar el duelo y reinventarse, cumpliendo promesas, organizando la vida diaria y permitiéndose nuevas oportunidades de felicidad, siempre con la memoria de René Bertrand presente en cada paso.
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Destaparon la infidelidad más escandalosa de una famosa en el programa de Pamela David: «La encontraron desnuda con…»

En el mundo del espectáculo y la historia de la farandula tiene como antecedentes grandes infidelidades que culminaron en explosivas separaciones. Sin dudas que la entra al top 1 de ellas es la de Wanda Nara con Mauro Icardi, y todo lo que se generó con la China Suárez, o mismo la de Pampita con Benjamín Vicuña, y con la actriz como tercera en discordia.
Toda esa historia causó capítulos interminables y que a día de hoy siguen impactando fuerte; en Desayuno Americano se dio una situación muy llamativa cuando Carlos Salerno recordó detalles insólitos de lo que pasó.
A partir de una entrevista de Yanina Latorre con Grego Roselló que analizaron, y en donde la conductora habló de la enorme primicia que tuvo en el Wandagate, con fotos incluídas y demás, el panelista de Pamela fue determinante.
“Dicen que le mandó una foto desuna de la China Suárez. ¿Es la misma China la encontraron desnuda con Vicuña? La misma situación. Digo, dos casos distintos, las mismas situaciones. Primero Pampita y luego Wanda”, comenzó diciendo.
ENORME REVUELO EN DESAYUNO AMERICANO POR EL WANDAGATE
Allí, en pleno debate que se dio con Luis Bremer y David, su compañero reafirmaba todo lo que decía Carlos. Sorprendido porque nunca se habí mimetizado de tal manera con los detalles, esto le llamó poderosamente la atención.
“Me sorprende que ande con tanta liviandad, en paños menores. Fuerte, yo no lo había visto nunca esto. Ella también tiene responsabilidad, el tipo era casado. Hay responsabilidad de los dos, es fuerte…”, sostuvo Salerno.
De todas formas, en el panel, entre Pamela y Mariana Contartessi, apuntaron directamente contra el hombre casado, que, aún estando casado, valga la redundancia, hacen lo que quieren a escondidas de sus esposas.
China Suárez, Mauro Icardi, Wanda Nara, Desayuno Americano, Pamela David
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