POLITICA
Fopea, Fundar y otras entidades denuncian que la ley de lobby de Milei puede derivar en “supervisión estatal permanente”

Organizaciones de la sociedad civil elaboraron un documento con disidencias sobre aspectos centrales de la ley de lobby que el gobierno de Javier Milei remitió a la Cámara de Diputados, y que expondrán mañana cuando el tema se debata en un plenario de comisiones en el Congreso.
La iniciativa, denominada formalmente Régimen de transparencia y publicidad de la gestión de intereses, busca -según la Casa Rosada- regular la influencia de distintos actores sobre decisiones gubernamentales y legislativas, y generar así un Estado “sin arbitrariedad ni privilegios, con mayor participación” y con reglas claras que sumen calidad institucional en la Argentina.
No obstante, parte de esos argumentos fueron utilizados por entidades como el Foro de Periodismo Argentino (Fopea), Fundar, Poder Ciudadano y Amnistía Internacional, entre otras, para poner reparos sobre el proyecto, al que definieron como ley “de participación vigilada”.
En el documento que ya hicieron público, y al que accedió , advirtieron que si el texto de esta iniciativa sale como lo mandó el Poder Ejecutivo, podría aumentar la supervisión estatal, sobre todo respecto de entidades críticas del Gobierno, como así también afectarse la libertad de expresión.
En el escrito, desde las organizaciones disidentes plantean que la ley de lobby libertaria derivará en que actividades normales en democracia -como reunirse con legisladores, impulsar reformas o participar del debate público- queden sujetas a “supervisión estatal permanente”.
Además, denuncian que la obligación de inscripción previa y de reportes periódicos, y las sanciones administrativas o penales que prevé el proyecto, “pueden generar barreras burocráticas importantes”, especialmente para las organizaciones pequeñas o con menos recursos para afrontar los nuevos requisitos. Ponen como ejemplo que esto aumentará los costos administrativos y la necesidad de contar con asesoramiento legal. Y en ese sentido refieren que la equiparación entre entidades de distinto porte es “jurídicamente incorrecta y políticamente riesgosa”.
Bajo esa misma postura, también expresan que las multas contempladas como infracciones pueden ser “insignificantes” para empresas internacionales pero “impagables” para ONGs locales, por lo que denuncian “asimetría en la severidad”.
Asimismo, estas organizaciones se quejan de que el texto de la ley equipara la “participación social” a la hora de construir políticas públicas con el lobby comercial.
“Debe observarse con estricta sospecha toda iniciativa que -aún cuando los fines proclamados sean legítimos- derive en una limitación ilegítima del derecho”, señalan estas entidades y añaden que factores del texto como la “falta de independencia” de la autoridad de aplicación o cierta “amplitud” en conceptos que quedan librados a la reglamentación posterior que haga el Poder Ejecutivo pueden implicar «riesgos de implementación selectiva» o incluso la “utilización arbitraria y discriminatoria de la ley contra actores críticos”.
Según las entidades firmantes, si esta iniciativa sale aprobada tal cual la mandó el Gobierno, organizaciones que tienen como función controlar al poder podrían quedar sometidas a “mayores niveles de monitoreo y fiscalización” por parte del mismo poder que controlan, algo que “afectaría su independencia y capacidad de acción”.
“Uno de los aspectos más delicados del proyecto es su posible impacto sobre la libertad de expresión, el periodismo y la circulación democrática de información en asuntos de interés público”, advierten.
En el texto, sin embargo, el proyecto oficial incluye a las actividades periodísticas dentro de las no alcanzadas por la ley de lobby.
No obstante, estas organizaciones aseguran que esa excepción aparece “redactada de manera ambigua” y “condicionada”. Entonces, consideran que ese punto es “particularmente problemático” para el periodismo de investigación, porque “en muchos casos habrá una dimensión de incidencia pública que los pondrá al alcance de las sanciones, con el riesgo que esto puede implicar también para el resguardo de las fuentes”.
Fopea y el resto de las organizaciones firmantes refieren que el proyecto del Gobierno no distingue entre incidencia ciudadana e interés comercial, algo que podría afectar “de manera significativa” el trabajo de organizaciones de DDHH y comunitarias, internacionales, movimientos sociales, universidades, centros de estudiantes, sindicatos, periodistas, iglesias, entre otras.
También puntualizan en que una parte del articulado de la ley oficialista «asocia de forma espuria a las organizaciones que reciben financiamiento de la cooperación internacional con la representación de intereses extranjeros». Por tanto, reclaman que esto puede generar un riesgo “reputacional y político”, y una “estigmatización” contra organizaciones críticas del Gobierno.
Las entidades plantean en el texto que las sanciones que contempla la normativa para los gestores de intereses son “excesivas e ilegítimas”, y observan por el contrario que son laxas sobre funcionarios y legisladores.
El documento de estas organizaciones también cuestiona la conformación de un Registro público de gestores, ya que asegura que así el Estado gozará de “cierto grado de discrecionalidad” para aprobar, rechazar o demorar las solicitudes de inscripción. “Esto podría utilizarse para demorar o bloquear intervenciones importantes y sensibles al paso del tiempo y limitar la participación de determinados actores”, enfatizan.
A su vez, puntualizan en que la obligación a las organizaciones inscriptas de presentar reportes trimestrales puede, en el caso de aquellas que controlan al Estado, obligarlas a revelar información que afecte “su independencia y capacidad de control sobre el poder público”, como así también que queden sometidas a “presión o persecución política”.
Al mismo tiempo, acusan que el proyecto del Ejecutivo va en contra de jurisprudencia internacional en la materia y que los conceptos de lobby y lobby extranjero son “extremadamente vagos”.
Mañana, las organizaciones se expresarán en sintonía con este documento en la reunión plenaria de las comisiones de Asuntos Constitucionales y Legislación General, que comenzará a las 14 en la Cámara baja.
ley de lobby,Javier Milei,Paula Rossi,Cámara de Diputados,Conforme a,,¿Impacta en la causa AFA? La Casación convalidó la aplicación retroactiva de la ley de inocencia fiscal y sobreseyó a un acusado de evasión,,Mensajes a Milei. Macri dijo que el equilibrio fiscal “es de mala calidad” porque no se invierte en infraestructura,Cámara de Diputados,,Directivo de Gentech. Martín Menem, tras la muerte de su amigo y socio: «Me golpea profundamente»,,En homenaje al Indio Solari. Presentan un proyecto para declarar el 5 de junio como el “Día Nacional de la Cultura Ricotera y el Pogo”,,»No conozco a Palantir». El Gobierno defendió el «Súper RIGI» y negó que sea un traje a medida para empresas tecnológicas
POLITICA
Círculo rojo: la reconversión del Gobierno, el peronismo a la intemperie y los intereses cruzados en la Justicia

“Reivindico la rosca”, tiró Emilio Monzó el 5 de diciembre del 2018 minutos después de que sus colegas lo confirmaran otra vez como presidente de la Cámara de Diputados. “En base a la rosca se generan las confianzas para lograr los acuerdos, las leyes, esto no se hace de manera virtual, no se hace con las redes, se hace de manera personal”, completó el ex diputado y el recinto estalló en aplausos. Javier y Karina Milei acaban de hacerle a Monzó el mejor homenaje con el ascenso de Diego Santilli y la reconversión de la gestión libertaria en un modelo típico de la casta política que el oficialismo combatió hasta el año pasado y que tiene a la hermana presidencial como principal impulsora de ese nuevo esquema.
Profesional, Santilli se crió dentro del sistema y cosechó múltiples relaciones con el círculo rojo, en especial en la última década, hasta que se ocupó de llegar a la Secretaria General, seguro de que ella sería la llave para acceder primero al Gabinete -estaba cansado de ser diputado- y ser nominado después como el postulante a la gobernación bonaerense, una promesa que en el entorno del ministro coordinador dicen que fue ratificada por los hermanos Milei la noche siguiente a las elecciones de octubre pasado. “Todos ya estamos trabajando en ese plan”, corroboró un dirigente del PRO bonaerense que participó de la jura del martes en Casa Rosada.
En su primera intervención como flamante Jefe de Gabinete, flanqueado por más de una docena de gobernadores, Santilli le otorgó además un reconocimiento a Néstor Kirchner, que en sus años más prolíficos ideó las listas colectoras, una ingeniería electoral para sumar adhesiones de otros partidos y contener a los jefes provinciales: la famosa “concertación plural” que incorporó al kirchnerismo a sectores del radicalismo y espacios provinciales. Ese fue el ofrecimiento que Karina Milei avaló como prenda de negociación con los gobernadores de cara al 2027, y en el que el ministro coordinador trabaja desde el Ejecutivo junto a Eduardo Menem, “Lule” -concentra cada vez mayores atribuciones y empezó a prestarle mayor interés al rubro judicial-, a cambio de la eliminación o suspensión de las PASO, una instancia que en el 2019 hirió de muerte la fantasía de reelección de Mauricio Macri y que lo obligó, por ejemplo, a avanzar en un “reperfilamiento” de los vencimientos de deuda, una decisión de política económica que Milei calificó recientemente, en dos oportunidades, como una “estafa”.
Fuentes del Congreso reconocieron que el tema aún está en plenas negociaciones, y admitieron que deben trabajar para encontrar de qué manera publicitar en la opinión pública una herramienta, como la de las colectoras, que equipara al Gobierno con el peronismo. También, su implementación dentro del sistema de Boleta Única. Los gobernadores están dispuesto, según trascendió, a convalidar la herramienta a cambio de eliminar o suspender las primarias, pero quieren tener garantías firmes de que, esta vez, la Casa Rosada va a honrar sus compromisos. Es decir, el listado de pedidos financieros y electorales a los que se habría comprometido el Ejecutivo durante este proceso. Desde obras y deudas hasta la pasividad de La Libertad Avanza en los comicios provinciales frente a la decisión de la gran mayoría de los gobernadores de desdoblar sus calendarios. Esta semana, un mandatario aliado de la zona centro le adelantó a un operador libertario que se baraja entre ellos la posibilidad de fijar un cronograma conjunto el domingo 9 de mayo. Ese mes también asoma como una posible opción para el calendario bonaerense.

Santilli es la cara más visible de esas negociaciones, pero debe corroborar los avances con Karina Milei. “El Colorado” reemplazó a Adorni con buena parte de sus colaboradores y barrió con los últimos símbolos de la era de su antecesor, como la intrigante Aimé Ayelén Vázquez, “Meme”. Lo mismo ocurrió con el área de comunicación con el desembarco de Adrián Ravier y Fabián Fernández -otro profesional del sistema-, que llegaron al gobierno para tratar de darle otro aire y estilo. Javier Lanari asumiría próximamente como director del Banco Nación. Todos esos movimientos tuvieron el sello de la Secretaria General. Lo mismo sucedió con Ignacio Devitt, flamante vicejefe de Gabinete, que escaló posiciones en el universo karinista y ahora estará pegado a Santilli, al que conoce desde hace años, como los ojos y oídos de “El Jefe”.
Esta nueva etapa del gobierno libertario que se acaba de inaugurar tras la salida tardía de Manuel Adorni, que paralizó al Gabinete por más de tres meses con sus escándalos patrimoniales y hundió a Milei en su mayor crisis de gestión, vuelve a ubicar a Karina Milei en el centro neurálgico del sistema de toma de decisiones de su hermano. La nominación de Santilli, los últimos movimientos internos y su decisión de controlar las negociaciones en el Congreso -con esa premisa convocó a diputados y senadores durante la semana, como una demostración de fuerza- ayudaron a matizar lo que a todas luces se trató de un fracaso estrepitoso en la elección de Adorni como ministro coordinador a fines de octubre pasado, una decisión pensada y ejecutada por la hermana del Presidente para obturar cualquier tipo de avance de Santiago Caputo en ese casillero. La sangría del caso Adorni de estos últimos tres meses y medio también tuvo el sello de Karina Milei, que convenció a su hermano de preservarlo en el cargo hasta que, desencantada, cayó en la cuenta de que las desprolijidades del ex funcionario se habían vuelto insostenibles.
La permanencia de Adorni golpeó de lleno en el corazón del relato libertario, y funcionó en paralelo, para el peronismo, como un antídoto momentáneo para maquillar sus carencias y correr el foco de atención de la dispersión entre su dirigencia, que en el caso de la provincia de Buenos Aires atraviesa un proceso de valcanización cada vez más grotesco. La potencial eliminación o suspensión de las PASO -el corazón del proyecto de reforma política que Milei definió como prioritaria en la agenda legislativa en curso- agrava ese proceso: el peronismo también se fijó como prioridad esa iniciativa, pero con el objetivo de mantener esa herramienta indispensable para dirimir, el próximo año, al postulante de ese sector.
La pelea a cielo abierto entre Axel Kicillof y Cristina y Máximo Kirchner, entre el Movimiento de Desarrollo al Futuro y La Cámpora, pareciera haber llegado a un punto de no retorno. El gobernador mantiene su estrategia, no contestar a ninguno de los reproches del kirchnerismo: “Que hablen solos”.
Tanto la ex presidenta como el jefe de La Cámpora siguen furiosos con el gobernador. “La disputa ya dejó de ser política, se rompió algo en términos personales”, explicaron. Una reyerta que se agudizó cuando la ex mandataria cayó presa. Para ella, Kicillof no estuvo a la altura de lo que pretendía. Cerca del gobernador dicen que la noche previa a esa resolución de la Justicia, en la reunión a la que se convocó en el PJ, hubo una escena con militantes cuando entraba con el auto oficial al edificio de la calle Matheu que lo dejó “tocado”.
Esa pelea abre un enorme interrogante en torno a la candidatura 2027. La postulación de Sergio Uñac, avalada por Cristina Kirchner, no despertó aún demasiadas pasiones. El sector que encabezan Juan Manuel Olmos, Victoria Tolosa Paz y Guillermo Michel sí cosechó adhesiones, pero no logró todavía encontrar un candidato que aglutine a todos. La fantasía política de Jorge Brito -promocionada por Monzó-, que debería develarse una vez terminada la Copa del Mundo, arrastra más inquietudes que certezas. Por ejemplo, el entramado de sus empresas y sociedades y alguna resistencia familiar. El mayor interrogante vuelve a tener, de todos modos, a Sergio Massa en el centro de las especulaciones. Un dirigente que visitó a Cristina Kirchner hace algunas semanas certificó que el vínculo entre ella y el ex ministro sigue intacto. En privado, el ex candidato presidencial asegura que hay tiempo para que se ordene el peronismo, que va a haber una “alternativa” al gobierno y que Milei camina por “arenas movedizas”. Ese diagnóstico trazó con algunos visitantes que lo vieron en sus oficinas, aunque no adelantó sus movimientos. Hay dirigentes del Frente Renovador que le piden que vuelva a reconstruir su vínculo con la sociedad desde una candidatura a gobernador provincial.
La disputa entre Kicillof y el kirchnerismo alcanzó tal nivel de tensión que tiene un impacto directo en la gestión, en algunos casos en áreas muy sensibles. El Senado bonaerense, por ejemplo, reanudó su trabajo en estos meses por primera vez en el año y se transformó en un campo de batalla. La Corte Suprema provincial arrastra la vacancia en cuatro de sus siete miembros porque no hay acuerdo interno para repartirse las nominaciones. El mismo desacuerdo se replica en el Consejo de la Magistratura bonaerense: vencido el mandato de los representantes del Ejecutivo, no hay consenso para designar a los nuevos. Tampoco para destrabar la negociación que busca anular la prohibición de reelección de los intendentes, un objetivo de un grupo de jefes comunales que responden a Kicillof.

La Legislatura se erigió en este tiempo como el escenario de la disputa interna. En los últimos días, por caso, se avanzó con un pedido de informes vinculado con la obra social provincial que tuvo, según las fuentes, el aval de La Cámpora, y que habría molestado a Alejandro Dichiara, el presidente de la Cámara baja bonaerense que responde a Martín Insaurralde. Esos trascendidos abren otro interrogante, tal vez más intrincado: ¿aparecieron discrepancias en la sociedad política de Insaurralde y Máximo Kirchner?
El desembarco del ex intendente de Lomas de Zamora en el gabinete provincial, tras la derrota en las primarias del 2021, agravó en su momento la pelea de La Cámpora con Kicillof y puso el foco en los manejos, y desmanejos, en el corazón del sistema político provincial; la caída de estos días, tras la difusión de los videos en los que se observan miles de dólares termosellados y camuflados en los vestidores, pone la lupa en la administración de la justicia y su relación con la política. El expediente en el que se investiga a Insaurralde se encaminaba a una resolución favorable para el ex intendente, que trabajaba, junto a operadores, para sacar la figura del lavado de dinero y enviar la causa al territorio provincial. La difusión de los videos alteró esos planes.

Poder Judicial y político. Antes de que estallara el caso Adorni y el oficialismo quedara envuelto en una crisis que lo consumió por más de tres meses, Karina Milei ya había ejecutado su primer avance interno en el Gabinete sobre uno de los principales activos del consultor estrella del Presidente: el vínculo con la Justicia. La hermana de Milei le arrebató ese resorte de poder con la llegada de Juan Bautista Mahiques, que desplegó su audacia bajo el paraguas de la Secretaria General, en compañía de Santiago Viola, el interés cada vez mayor de “Lule” Menem y el nexo que su primo Martín Menem estrechó con la Corte Suprema.
Desde su desembarco, el ministro se dedicó a acelerar el envío de pliegos al Senado, y consiguió una proeza: la prórroga de su padre, Carlos Mahiques, “Coco”, como vocal de Casación por una mayoría abrumadora más holgada que los dos tercios. Esa votación, en mayo pasado, que exhibió una ruptura en el bloque peronista, ilusionó al funcionario, que empezó a fantasear con la conformación de la Corte y la Procuración. “Eso queda para el otro mandato”, le había dicho Milei, según fuentes oficiales, cuando le tomó juramento. El ascenso del ministro evidenció, además, el quiebre en dos entre sectores judiciales con base en los tribunales de Comodoro Py. La duración de ese quiebre está por comprobarse con la actividad en la investigación que tiene a Adorni como protagonista. Fuentes de LLA resaltaron que existieron, una vez renunciado el ex jefe de Gabinete, conversaciones para tratar de desacelerar el proceso.
En ese laberinto en el que se cruzan actores de diversas bandas judiciales y dirigentes de todos los espacios políticos ya se empezó a discutir la próxima renovación de casi todos sus miembros de uno de los órganos más requeridos por el sistema, prevista para noviembre: el Consejo de la Magistratura que preside Horacio Rosatti. Se trata de una negociación de altísimo voltaje que incluye a todos los sectores y espacios, y en la que quieren tener mayor incidencia dirigentes como Juan Manuel Olmos y Daniel Angelici, “El Tano”, que comparten intereses en la ciudad de Buenos Aires y quieren expandir sus influencias. En ámbitos judiciales y políticos aseguran que esa negociación por la renovación del Consejo también le despertó cierta curiosidad a Facundo Tignanelli, legislador bonaerense, mano derecha de Máximo Kirchner y vicepresidente del Consejo provincial. A propósito, en La Cámpora hay una creciente preocupación por el futuro del jefe de esa agrupación de cara al juicio de la causa Hotesur-Los Sauces en manos del tribunal oral federal 5 de la capital. José Antonio Michilini, uno de los miembros de ese tribunal, espera por la resolución de la terna en la que concursó para la Cámara de Casación.
En el caso de Angelici, más allá de sus nexos judiciales, se convirtió en el último año en el dirigente más decisivo de la ciudad de Buenos Aires, y un interlocutor entre los primos Macri, Mauricio y Jorge, cuya relación, como ya se mencionó en esta sección, se resintió de la peor manera: en sus conversaciones privadas, el jefe de Gobierno ya no oculta el malestar con el expresidente, y le ha dedicado calificativos que sorprendieron a algunos de sus visitantes. “El Tano” intenta mediar, por ahora sin éxito. Tampoco obtuvo buenos resultados cuando trató de involucrarse antes de que la Corte resolviera, en el verano, dejar sin efecto el sobreseimiento del jefe de Gobierno en una causa por presunto lavado de dinero. Por eso ahora quiere tener más injerencia en el Consejo de la Magistratura que preside Rosatti.

La interna familiar entre los Macri puede tener impacto en los posibles acuerdos para la elección de la capital del próximo año, que en lo últimos meses arrojaron una novedad: decidido a buscar su reelección, aún contra la voluntad del ex presidente, el alcalde consiguió acercar posiciones con La Libertad Avanza de cara al 2027. La caída de Adorni tuvo incidencia. También la posición refractaria de Patricia Bullrich en la carrera local: se imagina en el Senado o al tope de una boleta presidencial, una ilusión de un sector para nada despreciable del círculo rojo que está desencantado con Milei. Por eso empezaron a aparecer, en la capital, globos de ensayo como la mención a Santilli, en cuyo entorno rechazan volver a dedicarse al escenario porteño. Si ese acercamiento se confirma en los próximos meses, Jorge Macri podría prestar una colaboración inestimable a uno de los objetivos de los hermanos Milei: correr a su primo de las negociaciones. De concretarse, un punto de no retorno entre los primos.
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POLITICA
Adorni dejó un gabinete en crisis y Santilli llega para intentar rescatarlo

La salida de Manuel Adorni no clausura solamente la etapa de un funcionario que acumuló poder, visibilidad y desgaste dentro del gobierno de Javier Milei, sino que deja al descubierto la dimensión de una crisis que ya no pertenece exclusivamente a su figura.
El exjefe de Gabinete se fue, pero el gabinete queda expuesto ante la opinión pública, golpeado por una conversación digital que durante los últimos meses juzgó a los ministros más que como administradores de la gestión pública, para ubicarlos en una escena mucho más áspera: la del conflicto político y el escándalo personal.
En este contexto, asumió Diego Santilli sus nuevas funciones.
El funcionario amplía sus roles en un gabinete que necesite mucho más que una nueva coordinación política.
El dirigente de raíces peronistas y de pasado macrista, se reacomoda en una estructura atravesada por el fuego semántico que dejó Adorni, con ministros que aparecen bajo una nube de términos hostiles y con una Casa Rosada obligada a reconstruir una narrativa de gestión que perdió fuerza frente al ruido de la crisis.
El desafío es mayor porque Santilli no asume como una figura nueva o ajena a la conversación política.
Si bien su nombre no registra el nivel de exposición que alcanzó Adorni tampoco aparece en las redes como una figura inmune a la negatividad, tanto por su pasado como por su presente político.
La sustitución entre ambos presenta, por eso, una paradoja reputacional.
Santilli se reconfigura en el corazón del poder libertario con una centralidad digital mucho menor que la de su antecesor, pero también con una evaluación propia atravesada por niveles elevados de rechazo.
El nuevo jefe de Gabinete recibe un despacho donde todavía flota la sombra del escándalo y una mesa política donde sus movimientos pueden volver a activar una conversación a la que el Gobierno necesita bajarle de temperatura.
La salida de Adorni puede funcionar como una oportunidad para cortar una parte del daño, pero no alcanza con retirar a quien concentró la mayor cantidad de críticas.
La Casa Rosada necesita modificar el clima que rodea a sus funcionarios, reducir el volumen de la conversación adversa y volver a instalar temas que la opinión pública digital asocie con la gestión.
En otras palabras, Santilli no sólo deberá ordenar un gabinete, sino intentar rescatarlo de la escena reputacional en la que quedó hundido.
El costo que deja Adorni
Manuel Adorni monopolizó la conversación sobre el gabinete en redes sociales, especialmente luego del estallido del escándalo que lo involucró.
El exjefe de Gabinete se despidió concentrando casi el 70% de las menciones sobre los ministros, muy por encima de Luis Caputo, Karina Milei, Diego Santilli, Martín Menem y el resto de los funcionarios relevados por Monitor Digital.
El dato exhibe algo más profundo que un pico de popularidad o un simple aumento de visibilidad.
Conforme se agravaba el escándalo que lo tuvo como protagonista, Adorni dejó de funcionar como un integrante más del gabinete y se convirtió en el principal punto de atracción de una conversación política adversa.
Su nombre ordenó una narrativa crítica, por momentos virulenta, que luego se proyectó sobre el conjunto de la estructura libertaria.
Durante los últimos meses, Adorni adquirió una visibilidad negativa que rozó el 90% de rechazo.
A su alrededor, se concentró una narrativa cargada de términos como error, escándalo, corrupción, denuncias, deuda, censura, corrupto y mentira.
Esas palabras no describen solamente una discusión intensa, sino que construyeron un clima denso dentro del cual se ubicó el exfuncionario en el contexto de un repertorio simbólico donde la gestión perdió centralidad y el conflicto ocupó todo el espacio.
“Adorni es Milei”
La crisis en torno a Manuel Adorni golpeó sobre una zona identitaria del Gobierno crucial.
El exfuncionario no fue solamente un funcionario con mala reputación, sino una figura política del riñón libertario cuya caída disparó preguntas sobre el relato de pureza política que Milei presentó como una diferencia frente al resto de la dirigencia.

Y ese es el fantasma que Santilli deberá disipar con su reasunción en la Jefatura de Gabinete.
La salida de Adorni puede ayudar a reducir la asociación inmediata entre su nombre y el del Presidente, pero el corte no será automático.
En las redes, las crisis no desaparecen porque cambie un funcionario, sino cuando otra agenda ocupa el centro de la gestión.
La Casa Rosada necesitará algo más que un reemplazo; debe producir una narrativa distinta.
Santilli, una figura menos central y algo menos dañada
Durante junio, Diego Santilli fue un actor secundario dentro del elenco presidencial. El flamante jefe de Gabinete sumó apenas el 4,1% de las menciones entre los funcionarios relevados.
El contraste con Adorni resulta elocuente. Mientras el exjefe de Gabinete concentró casi siete de cada diez menciones, Santilli apareció en un segundo plano, lejos de la intensidad que dominó la conversación sobre su antecesor.
Ese bajo perfil digital contiene un aspecto favorable para el Gobierno. Santilli llega sin la sobreexposición que transformó a Adorni en un imán de negatividad.
No hereda una centralidad propia capaz de desplazar a Milei o de ocupar por sí solo el centro de la agenda política digital. Pero esa ventaja relativa no equivale a una reputación positiva.
Durante junio, Santilli se ubicó entre las figuras de mejor desempeño relativo dentro del relevamiento de Monitor Digital, aunque todavía dentro de valores negativos.
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El dirigente de pasado macrista aparece tercero en la escala de sentimiento, sólo por detrás del ministro de Defensa, Carlos Presti, y de la vicepresidenta, Victoria Villarruel.
El nuevo jefe de Gabinete le saca ventajas amplias a Manuel Adorni, quien dejó la Casa Rosada como uno de los tres funcionarios con peor reputación digital.
Sin embargo, la comparación puede inducir a error. Diego Santilli llega con una reputación menos deteriorada que la de Adorni, pero no con una valoración positiva consolidada.
Asume funciones en la Casa Rosada mejor parado dentro de un gabinete que acumula problemas reputacionales, pero no llega blindado frente a la crítica.
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Santilli le toma el gusto a la nueva posición, las colectoras como “salvoconducto” y el factor Pettovello en la salida de Adorni

Diego Santilli tiene un orzuelo en el ojo desde hace tres meses, cuando la figura de Manuel Adorni empezó a tambalearse y su nombre se instaló como número puesto para reemplazarlo. Desde entonces, admiten en su equipo, convivieron con la sensación de que sus planes podían darse vuelta de un día para el otro. Y así fue.
Después de su nombramiento, en el entorno de Diego Santilli se siente un clima de euforia contenida. El flamante jefe de Gabinete no buscaba el cargo, y sus allegados dicen que estaba más cómodo en Interior, donde se dedicaba a silbar bajito sin romper nada, decidido a no arruinar el plan de ser el candidato a gobernador bonaerense de Milei en el 27. Pero el nuevo rol también le sube el precio. Y dicen que ya le tomó el gustito.
En sus oficinas hay, además, una sensación de revancha silenciosa hacia sus ex líderes de PRO. “Mauricio y Horacio nunca le hubieran pagado como le pagó Karina”, dicen en la Jefatura. A pesar de que desde 2023 Santilli milita informalmente en La Libertad Avanza, siguen atentos a las intrigas de su partido de origen, y están convencidos de que los elogios públicos que le dedicaron las máximas autoridades amarillas en estos días de entronamiento fueron, en realidad, “para joderlo”.
Karina Milei todavía no le pidió que haga el pase formal y se afilie a LLA. Pero en el círculo de Santilli se adelantan a esa posibilidad y deslizan que, si se lo propusieran, no opondría mayor resistencia. Por ahora, de todas formas, creen que no conviene. “¿Para qué? Si sirve como PRO“, sostienen.
Es que desde ese perfil híbrido podría empezar a cumplir una tarea de la que supo ocuparse en el primer tramo del gobierno violeta su “hermano” en la política, Cristian Ritondo: hacer de puente con Mauricio Macri. “Lo único que quieren en el PRO es que Javier lo llame a Mauricio”, dicen en la Casa Rosada, convencidos de que Macri está más preocupado por retener la ciudad de Buenos Aires -quizá con una fórmula de Jorge Macri con Pilar Ramírez- que por la Nación.
Con Ritondo, con quien formaba la dupla de PRO que caía con una sonrisa en la cuna libertaria del Hotel Libertador en los tiempos fundacionales del mileismo nacional, la relación está intacta.
En la interna
De cara a la interna del Gobierno, Santilli bajó una orden clara desde que asumió: simplemente, no meterse, bajo ningún punto de vista. Sabe que la única salida al intríngulis de la cúpula libertaria es hablar con Santiago Caputo lo menos posible y en secreto. Y, en simultáneo, exagerar el vínculo con Karina Milei. Llegado el momento de elegir, la respuesta siempre será la misma: volcarse por “el Jefe”.
“El único que puede equilibrar realmente entre Karina y Santiago es Diego”, sostienen, confiados, quienes lo acompañan.
La segunda clave de su estrategia será trabajar sin levantar de más el perfil. Por eso, en sus entrevistas on the record, Santilli no dirá mucho más que elogios hacia la gestión del Presidente, con cuidado de no aventurarse a nada disruptivo. “Diego es el mejor candidato para ganar la provincia”, se entusiasman en su entorno, aunque el propio protagonista evite la definición en público.
La estrategia hacia adelante será de acatamiento total: defensa cerrada de la gestión, ningún comentario sobre la provincia de Buenos Aires, el eje puesto en “Milei presidente”, la búsqueda de sumar a los radicales y el abrazo explícito al antikirchnerismo, con Axel Kicillof como blanco de la confrontación.
Colectoras: el “salvoconducto” de los Menem para los gobernadores
En el Gobierno admiten que las colectoras no son, en rigor, una convicción ni un deseo propio, sino una herramienta que los Menem les “tiraron” a los gobernadores para destrabar la negociación por la reforma política. La apuesta oficial es que los propios mandatarios provinciales se enreden discutiendo entre ellos qué opción prefieren. “Nosotros preferimos terminar con las PASO, pero veremos cómo se arreglan entre ellos”, admiten en Balcarce 50. Otros son más directos: reconocen que la propuesta de las colectoras funciona como palanca de presión para forzar el fin de las primarias. “Eso correría mejor”, murmuran.
El gesto del opositor Gustavo Melella, gobernador de Tierra del Fuego, felicitando a Santilli vía X por su nombramiento fue recibido con satisfacción internamente, tanto como la presencia del díscolo gobernador de Santa Cruz, Claudio Vidal, entre los trece mandatarios que acompañaron la ceremonia de su jura. Y en el entorno de Santilli se ilusionan por los festejos con el Presidente y los gobernadores en Tucumán: creen que podrían asistir aún más mandatarios.
Sin embargo, en la Casa Rosada repiten: “Jaldo organiza”, atajándose de antemano por si hay faltazos o algo sale mal. Puertas adentro del equipo de Santilli nadie quiere errar frente a las expectativas de Karina Milei. Hay una cuota de nerviosismo en la nueva etapa, de mayor “oxigenación”, donde buscan -otra vez- renovar la relación con la casta.

Fin
Uno de los capítulos menos conocidos de la salida de Adorni tiene nombre propio: Sandra Pettovello. En la previa de su eyección, la ministra viajó con su amigo Milei a Madrid hecha una furia con el entonces ministro coordinador, que había apurado, sin coodinar con nadie, el anuncio sobre la gratuidad del boleto subsidiado de la SUBE para los portadores de un Certificado de Discapacidad.
Adorni buscaba, según reconstruyen en el Gobierno, contar gestión y aparentar normalidad y proactividad sobre la agenda. Pero el resultado fue el opuesto: las oficinas de ANSES, colapsaron, y como resultado los noticieros mostraron largas filas de personas con discapacidad reclamando turno. Un traspié no menor para una gestión investigada por presunto direccionamiento de fondos en Agencia Nacional de Discapacidad, y que tuvo una de sus polémicas más costosas por la resistencia a la Ley de Emergencia en Discapacidad. Además, esa polémica no coincidía con el nuevo aura que empezaba a buscar proyectar el Gobierno, ahora que se cuida de poner en aprietos a discapacitados y consensúa con las universidades.

La voz de Sandra habría contribuido para que Milei terminase de convencerse sobre su salida, deslizaron en el Gobierno, aunque en el entorno de la amiga presidencial prefirieron no opinar.
En el Gobierno están decididos a dejar atrás a Adorni. En Misiones, cuando Karina Milei lanzó ayer la Escuela de Dirigentes de La Libertad Avanza, no pasó inadvertida la ausencia de Javier Lanari, el histórico número dos del ex vocero y uno de los misioneros más cercanos a la cúpula nacional. El propio Adorni lo había desplazado sin mayores explicaciones días antes de correr él mismo la misma suerte.
Lanari había trabajado en los contactos con la política local, se desempeñó como armador y hasta sonaba como candidato a diputado nacional. Y su ausencia en el temprano modo electoral libertario confirmó lo que en Balcarce 50 dan por sentado: la ruptura con la imagen de Adorni es irreversible y total, aunque en público Milei lo haya abrazado en el corazón de la Casa Rosada, frente a su gabinete y con una transmisión en vivo para todo el país.
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