ECONOMIA
Hasta u$s5.000 M del fondo de despidos irán al mercado: prevén inédita avidez por activos argentinos
El mercado financiero local será más potente a partir del 1 de noviembre, cuando se ponga en marcha el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), pieza clave de la Reforma Laboral que impulsó el presidente Javier Milei. El enorme flujo que aportarán los empleadores profundizará la liquidez y el volumen de negociación bursátil. Aún faltan detalles sobre la implementación, pero los lineamientos que trazó ayer el Gobierno en la reglamentación arrojan luces sobre este mecanismo que se instrumentará a través de Fondos Comunes de Inversión y fideicomisos financieros bajo la supervisión de la CNV.
En el mercado estiman que este sistema aportará un flujo de entre u$s3.000 millones y u$s5.000 millones anuales, en base a la masa salarial. Se trata de una cifra relativamente abultada, teniendo en cuenta que el mercado local es reducido. De hecho, los operadores prevén que estos instrumentos rápidamente podrían superar el patrimonio de otros fondos consolidados. En el mercado celebran la incorporación del mecanismo, que implicará la existencia de un inversor institucional de gran peso.
Los grandes brókers de inversión se preparan para lanzar estos fondos apenas se pongan en marcha, a partir del 1 de noviembre. Uno de ellos, Balanz Capital, afirma que va a «participar muy activamente con la oferta de Fondos FAL», por lo que espera «con mucha atención y expectativa» la reglamentación restante por parte de los organismos estatales involucrados, de acuerdo con Pablo Wilenski, director comercial de asset management de esa sociedad de bolsa.
Algunos de los puntos clave que el mercado espera conocer, entre otros, es cuánto se permitirá respecto a la liquidez y ponderación de activos dentro de la gestión de estos fondos. Entre los datos que se establecieron ayer, además de la fecha de entrada en vigencia y precisiones técnicas y legales, uno de los puntos relevantes en materia de inversión es que sólo podrán estar conformados por instrumentos financieros o valores negociables emitidos y operados en Argentina, sin activos subyacentes en el exterior, lo que deja por fuera a los Cedear.
Activos favoritos y un «punto delicado» en los fondos de despido laboral
A cinco meses para que empiecen a operar, y teniendo en cuenta la gran volatilidad del mercado doméstico, es imposible saber con exactitud qué activos elegirán los gestores para conformar los FAL. Sin embargo, dado que el objetivo será preservar el capital y tener muy buena liquidez para desarmar rápidamente parte de la inversión para hacer frente a eventuales indemnizaciones, se espera que la estrategia de inversión sea conservadora. En el mercado apuntan principalmente a activos CER o UVA, que siguen la evolución de la inflación.
«Estimo que armarán carteras que apunten más al mediano plazo y, por consiguiente, tendrían limitada rotación y apuestas tácticas. Es decir, estos fondos participarían más en el financiamiento a emisores de títulos de deuda que en el ‘trading’ del mercado. Invertirían principalmente en instrumentos de renta fija soberana, provincial y corporativa, orientados al devengamiento. Podríamos ver principalmente renta fija en moneda local (en sus diferentes variantes, según las condiciones del mercado) y en dólares, con vencimientos medios y cortos», señala el analista Gustavo Ber.
Nazareno Taus, portfolio manager de Cocos Capital, considera que hay dos definiciones determinantes que aún faltan conocer:
- La política de inversión: se estima que el 80% de las carteras deberá invertirse en títulos soberanos y no se autorizaría la inclusión de Cedear, lo cual «tiene sentido prudencial». Dentro de este universo, la reglamentación debería permitir que los gestores construyan carteras eficientes en términos de rendimiento y duration
- La política de liquidez: este aspecto tiene un rol central porque una indemnización por despido laboral se paga en pocos días
De acuerdo con Taus, el punto «más delicado» será la política de liquidez de estos fondos. Si la normativa establece un piso de liquidez muy alto (por ejemplo, 50% en instrumentos T+0), advierte, neutralizaría buena parte del «rol transformador» de los FAL y los convertiría en «otro money market vestido de largo plazo». En cambio, si determina una liquidez muy baja, expondría al administrador del fondo a «vender mal en momentos de estrés».
Fuerte impacto en el mercado local por los fondos de despido laboral
«El FAL es una reforma estructural muy importante para el mercado de capitales local. Por primera vez, una porción de la masa salarial privada del país se canalizará hacia activos financieros. Los referentes del mercado estiman una inyección de capital de hasta u$s5.000 millones anuales, en base a la masa salarial formal y las alícuotas definidas por ley (1% de grandes empresas y 2,5% de pymes). La cifra final dependerá del ritmo de implementación, la resolución judicial pendiente y la velocidad de la reglamentación», sostiene Taus.
Auxtin Maquieyra, gerente comercial de Sailing Inversiones, resalta que lo más importante de la resolución de ayer es la precisión sobre el uso de los recursos, que deberán invertirse únicamente en instrumentos financieros emitidos y negociados en Argentina, sin activos subyacentes en el exterior, lo que excluye a Cedear y otros papeles internacionales. Por lo tanto, resalta, el impacto potencial se concentraría en el mercado doméstico: letras, bonos, obligaciones negociables y otros valores negociables locales con los límites que finalmente se definan.
«En ese sentido, los fondos FAL pueden convertirse en una fuente adicional de demanda estructural para activos financieros argentinos. Especialmente, si la implementación de este régimen gana escala a lo largo del tiempo entre las empresas privadas», destaca Maquieyra.
De todos modos, advierte, todavía quedan «definiciones clave» para que el instrumento pueda implementarse plenamente. La CNV deberá determinar los requisitos operativos y procesos de autorización, entre otros. También será importante observar «cómo se equilibra la necesidad de preservar liquidez para afrontar desvinculaciones con el objetivo de obtener rendimientos razonables para las empresas». Si la regulación final logra un balance, resalta, «los FAL pueden ser una herramienta positiva tanto para la previsibilidad laboral empresaria como para la profundización del mercado de capitales local».
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ECONOMIA
A cuánto podría llegar el dólar en agosto sin la intervención del Gobierno, según el nuevo techo de la banda cambiaria
La inflación registrada en junio definió el nuevo techo para la banda cambiaria de agosto. Con los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), ya es posible establecer hasta qué valor puede avanzar el dólar mayorista durante el mes corriente antes de que el Banco Central de la República Argentina (BCRA) deba intervenir en el mercado de cambios.
El sistema actual establece que el límite máximo para la cotización mayorista del dólar, que obliga al BCRA a intervenir si se supera, se actualiza cada mes tomando como referencia el Índice de Precios al Consumidor (IPC) difundido por el Indec. Sin embargo, la actualización no es inmediata: existe un desfase de dos meses entre la publicación del índice y su incorporación a la banda cambiaria.
En la práctica, esto implica que la inflación de junio —publicada en julio— determina el tope de la banda para agosto. El mecanismo funcionó de igual manera en períodos anteriores: la inflación de abril determinó el límite de junio, y la de mayo, el de julio.
El nuevo techo del dólar
Según el Indec, la inflación de junio alcanzó el 1,9 por ciento. Este porcentaje, aplicado sobre el techo de julio, fijado en $1.845,28, lleva el máximo permitido para la banda a $1.879,97 para finales de agosto. El ajuste representa una suba de poco más de $34 respecto al valor anterior.
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Si se compara con el ajuste previo, el incremento de agosto resulta más moderado. En abril, la inflación fue del 2,6%, lo que elevó el límite de la banda de mayo ($1.764,15) primero a $1.806,45 en junio y después a $1.845,28 en julio, un incremento de poco más de 42 pesos. La desaceleración en el índice de precios de junio se traduce en un aumento más contenido en el valor máximo que puede alcanzar el tipo de cambio.
Si el dólar mayorista superara los $1.879,97 al cierre de agosto, correspondería que el BCRA intervenga en el Mercado Libre de Cambios (MLC) para mantener la cotización dentro del rango establecido. Considerando el valor actual del dólar mayorista, sería necesario un incremento de $384,97 para alcanzar el techo previsto para el mes próximo. El objetivo de este esquema es evitar movimientos bruscos en el tipo de cambio y sostener la estabilidad en el mercado cambiario, por lo que el Gobierno buscaría contener una escalada de esa magnitud.
El dólar comenzó agosto en alza
Con un volumen negociado de USD 513 millones en el segmento de contado, el dólar mayorista cerró el lunes con una suba de diez pesos, equivalente al 0,7%, y alcanzó los 1.495 pesos. En lo que va de 2026, el tipo de cambio oficial muestra un alza de solo 40 pesos, es decir, 2,7%, mientras la inflación acumulada en ese periodo habría superado el 18 por ciento. El 28 de julio, el dólar mayorista registró un máximo nominal de $1.498 al cierre.
El Banco Central fijó el límite superior de la banda cambiaria en 1.848,23 pesos, lo que ubica al dólar mayorista a 353,23 pesos o un 23,6% por debajo de ese tope.
Con el comienzo de agosto y la presión sobre el segmento mayorista, la cotización al público también subió cinco pesos o 0,3%, situándose en $1.515 para la venta según la cotización de referencia del Banco Nación. Por su parte, el dólar blue descendió cinco pesos, hasta los 1.555 pesos.
A diferencia de lo ocurrido con el mayorista, todos los contratos de dólar futuro cerraron con leves retrocesos entre 0,2% y 0,5%, con un volumen negociado superior a los USD 1.000 millones, de acuerdo con datos de A3 Mercados. La posición más negociada, con vencimiento a fines de agosto, disminuyó tres pesos o 0,2%, y se ubicó en 1.512 pesos.
ECONOMIA
Cepo más flexible: las empresas aceleraron el giro de dividendos y utilidades al exterior en el primer semestre
La flexibilización del cepo cambiario de abril de 2025 le permitió a las empresas girar dividendos que se fueran generando desde inicios de ese año. Aquella decisión, que en la práctica permitió un mayor acceso al mercado cambiario para las personas jurídicas, empezó a impactar con más fuerza recientemente.
Según se desprende del balance cambiario divulgado por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), las empresas giraron al exterior un total de USD 1.015 millones al exterior solo en junio. Se trató de una cifra récord que no se registraba desde el 2010 y en lo que va del año la cifra supera los 2.600 millones de dólares.
Los sectores que lideraron en junio ese giro de utilidades y dividendos a sus casas matrices fueron Energía (por un total de USD 165 millones), alimentos, bebidas y tabaco (USD 135 millones), minería (USD 125 millones) y entidades financieras” (USD 112 millones).
En buena medida los dólares se obtienen directamente en el mercado cambiario oficial. Eso significa que para el giro de utilidades las empresas no tienen que acudir a otros mecanismos como la compraventa de bonos argentinos para acceder al contado con liquidación.

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Esa mayor demanda de dólares es lo que en buena medida estaría explicando la suba del tipo de cambio oficial de junio, cuando subió más de 5%, pasando de $ 1.430 a 1.500 pesos. En julio la suba fue casi imperceptible, finalizando 1.520 pesos.
El año pasado las empresas habían quedado habilitadas acceder al mercado oficial de cambios para girar dividendos a accionistas no residentes, pero únicamente respecto de utilidades correspondientes a ejercicios iniciados a partir del 1 de enero de 2025.
Para los dividendos correspondientes a ganancias de ejercicios anteriores que no quedaron liberados automáticamente, el Gobierno mantuvo mecanismos específicos, como la posibilidad de utilizar bonos BOPREAL para canalizar esas obligaciones.
Esta modificación fue considerada uno de los cambios más relevantes del relajamiento del cepo porque resolvió una de las principales preocupaciones de las empresas multinacionales que operaban en Argentina: la imposibilidad de repatriar utilidades generadas bajo el nuevo régimen.
Otro de los datos destacados del balance cambiario es que la compra de dólares por parte del público llegó a poco más de USD 2.000 millones en junio. De ese monto, USD 800 millones quedaron depositados en los bancos, es decir alrededor del 40% del total.
Los compradores fueron 1,5 millones de personas, una cifra que se mantiene relativamente estable en lo que va del año. Y el acumulado del primer semestre arroja USD 13.500 millones adquiridos para atesoramiento. Esta cifra no impidió, sin embargo, que el Central compre alrededor de USD 11.300 millones ese primer semestre, cifra que aumentó en cerca de USD 2.000 millones adicionales en julio.
Desde la consultora LCG destacaron que la cuenta corriente cambiaria arrojó superávit en junio de USD 857 millones y lo hizo por tercer mes consecutivo. “Aun cuando en la segunda mitad del año la estacionalidad (cada vez menor) de las exportaciones podría volver más modesto el resultado de la cuenta corriente, esperamos que el año cierre con un superávit menor, en torno a 0,1% del PBI”, explicaron. “La posibilidad de las empresas de remitir utilidades y dividendos y el rojo por servicios (básicamente turismo) seguirán siendo los factores que pongan un límite a la mejora”, sumaron los analistas.
Una de las principales incógnitas para los próximos meses es a qué ritmo podrá comprar dólares el Central, pero se estima que será un volumen sustancialmente menor. Ayer, en el arranque del mes fueron solo USD 18 millones, mientras que las reservas brutas llegaron a 49.376 millones de dólares.
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ECONOMIA
Tras 19 subas mensuales consecutivas, la mora dejó de crecer en junio: cómo siguen los problemas de deuda de los argentinos



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