ECONOMIA
Jornada financiera: el petróleo saltó 10%, cayeron las acciones argentinas y el riesgo país no pudo perforar los 400 puntos

Las bolsas globales negociaron nuevamente este lunes pendientes de la escalada bélica en torno al estratégico estrecho de Ormuz, con tendencia bajista para los índices, una marcada aversión al riesgo inversor y la notoria disparada de 10% en los precios del petróleo como trasfondo. El crudo Brent superó los USD 80 el barril y recuperó su nivel de precios más alto en un mes mes.
Las acciones argentinas sesionaron con mayoría de pérdidas este lunes, pues solo hubo avances de los títulos ligados a la energía, dado el salto del petróleo. En Wall Street se sucedieron las bajas accionarias, donde el panel tecnológico Nasdaq resignó un 1,6 por ciento.
Los precios del petróleo se dispararon con mucha fuerza después de que el presidente Trump dijera que Estados Unidos “tomaría el control” del estrecho de Ormuz.
Los futuros del crudo Brent del Mar del Norte, el referente internacional, subieron un 9,8% y cotizaron a USD 83,43 por barril en los contratos para septiembre. El crudo WTI de referencia estadounidense, aumentó un 9,4% y se ubicó en los USD 78,13 para agosto.
“El panorama geopolítico y financiero de este lunes ha estado marcado por una intensa volatilidad derivada de la crisis en el Estrecho de Ormuz, donde Irán ha declarado un bloqueo al tránsito marítimo tras nuevos enfrentamientos militares con Estados Unidos. En respuesta, el presidente Donald Trump ha reafirmado que el estrecho permanecerá abierto bajo control estadounidense, autoproclamando a Estados Unidos como el ‘guardián’ de la zona y exigiendo un reembolso del 20% sobre la carga transportada por la seguridad brindada”, describió Laura Torres, directora de Inversiones IMB Capital Quants.
“Esta situación, sumada al bloqueo temporal de las exportaciones de helio por parte de China y la caída de las reservas estratégicas de crudo de Estados Unidos, ha inyectado una fuerte prima de riesgo en los mercados energéticos”, agregó Laura Torres.
“Los principales índices operaron con marcados retrocesos, arrastrados por una caída en el sector tecnológico, importado de los mercados asiáticos y el recrudecimiento del shock energético tras anunciar el presidente Donald Trump la reinstauración formal del bloqueo naval sobre los tanqueros iraníes”, explicó Damián Vlassich, Team Leader de Estrategias de Inversión en IOL.
Por otro lado, tras el pago de capital e intereses de Bonares y Globales, los bonos soberanos en dólares retrocedieron en promedio un mínimo 0,1%, mientras que el riesgo país de JP Morgan ascendió dos enteros para la Argentina, en los 405 puntos básicos.
“En la plaza local, las cotizaciones absorbieron el clima de cautela internacional, los inversores operaron con prudencia, procesando el impacto contable del pago de USD 2.500 millones en cupones soberanos efectuado por el Tesoro la semana pasada, con las mesas plenamente enfocadas en los datos de inflación que publicarán mañana Argentina y Estados Unidos”, continuó Damián Vlassich.
El monto operado en el segmento de contado de la rueda mayorista sumó este lunes USD 497,9 millones, con un dólar que cedió seis pesos o 0,4%, a $1.482, el precio más bajo desde el 30 de junio.
“El mercado se mantuvo equilibrado, oscilando entre $1.485 y $1.487. El mínimo intradiario de $1.485 actuó como soporte hasta pasadas las 14:30, desde donde la cotización rebotaba nuevamente hacia $1.487. Sin embargo, en los últimos minutos la oferta terminó imponiéndose, quebró ese piso y llevó al dólar mayorista a cerrar en $1.482″, detalló Nicolás Merino, operador de ABC Mercado de Cambios.
El tipo de cambio oficial redujo así a solo 27 pesos o 1,9% el ascenso en lo que va de 2026. El Banco Central fijo el techo de sus bandas cambiarias en los $1.822,74, límite que dejó al dólar mayorista a 340,74 pesos o 23% de margen de alza dentro de los objetivos oficiales. Además, se trata la brecha más amplia desde el 18 de junio último.
El dólar al público cedió cinco pesos o 0,3%, a $1.505 para la venta en el Banco Nación, mientras que el dólar blue exhibió un rebote de 15 pesos o 1,1%, a $1.525 pesos.
El BCRA informó que en las entidades financieras el dólar minorista promedió $1.508,83 para la venta y $1.457,27 para la compra.
En el mercado de dólar futuro predominaron los precios con leve baja en un rango de 0,1% a 0,4%, con un monto operado que no destacó, equivalente a cerca de USD 800 millones en el día. El contrato más negociado, con vencimiento a fin de mes, restó 5,50 pesos o 0,4%, a 1.493 pesos.
En futuros, el interés abierto total creció este lunes en USD 109,1 millones, a USD 3.988,1 millones, “muy por encima de los USD 2.790 millones registrados a fines de mayo, cuando el BCRA exhibía su menor posición short en futuros de los últimos 16 meses -último dato oficial-“, recordó Portfolio Personal Inversiones.
”Si asumimos que alrededor del 80% del incremento del interés abierto desde entonces responde a intervención oficial, la posición vendida del BCRA habría aumentado en torno a USD 960 millones”, acotó.
El BCRA encadenó 125 días operativos con saldo positivo por su intervención en el mercado mayorista: este lunes la entidad sumó USD 280 millones, el mayor nivel en un mes y medio y el quinto más elevado del año, y el total acumulado en 2026 ya sobrepasa los 11.700 millones de dólares.
De acuerdo con datos oficiales, el stock de reservas internacionales brutas cerró en USD 48.205 millones, lo que representa una caída de USD 517 millones en la jornada. Este descenso se explica por la salida de divisas tras el pago de un abultado vencimiento de deuda en moneda extranjera.
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ECONOMIA
Brasil llega a las elecciones del domingo con una paradoja que desvela a analistas e inversores

El Estado brasileño arrastra déficits fiscal persistentes y una deuda que se acerca al tamaño de toda su economía

El equipo de Lula defiende hoy un ajuste gradual para preservar las políticas sociales

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ECONOMIA
¿Por qué cae el salario real pese al dólar más barato? La principal razón de la estanflación

Para comprender este fenómeno poco habitual, se identifican dos períodos similares de la economía argentina donde los precios internacionales subieron significativamente: 2007 y 2021-22


Los altos precios internacionales no ampliaron el margen fiscal

Si bien compró reservas y le puso un piso al tipo de cambio nominal, el dólar multilateral se abarató un 15% real desde noviembre de 2025

La situación del ingreso disponible de las familias se vio agravada por partida doble: el aumento de la participación del pago de servicios regulados en el presupuesto de los hogares y el incremento de la carga de servicios financieros

La pérdida local de motores del crecimiento se vio agudizada por el shock internacional
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ECONOMIA
Brasil: sin margen fiscal

Brasil llega a las elecciones presidenciales con una incipiente crisis fiscal que promete ser uno de los principales desafíos para el próximo gobierno. Después de casi cuatro años de gestión de Lula, el déficit consolidado de las finanzas públicas se aproxima al 10% del PBI, según los datos del Banco Central de Brasil.
El deterioro es evidente frente al déficit de 4% que dejó Bolsonaro en 2022, aún después de la pandemia.
Parte del deterioro de los últimos años se explica por el resultado primario. Lula recibió una economía que llevaba más de un año registrando superávit primario. Pero desde inicios de su gestión, lo revirtió y este año apunta a un déficit de 0,7% del PBI.

Pero el principal factor de presión sobre las cuentas públicas está en los intereses de la deuda.
Brasil enfrenta una combinación de elevado endeudamiento con altas tasas de interés en moneda local, catapultando la carga de intereses de la deuda pública.

La tasa de interés sobre la deuda local supera actualmente el 14% anual, un nivel similar al observado durante los últimos meses del gobierno de Dilma Rousseff, antes de su impeachment. Pero esta vez, con una inflación cercana al 4%, la tasa de interés real se ubica alrededor del 10 por ciento.

Esta combinación tiene un impacto directo sobre la dinámica fiscal.
El pago de intereses alcanza actualmente casi 9% del PBI y constituye una de las principales fuentes del déficit.

Según los últimos datos oficiales, correspondientes a 2024, los intereses de la deuda se convirtieron en el segundo mayor componente del gasto público brasileño, por encima del gasto destinado a educación, salud, seguridad y defensa.

La deuda pública
El persistente déficit fiscal también se refleja en la evolución del endeudamiento público.
En 2013, la deuda pública era equivalente a 60% del PBI, hoy llega al 100% del PBI.

La casi totalidad de la deuda pública de Brasil es en moneda local (96,3 por ciento).
Medida en dólares, la deuda ronda los USD 1,8 billones (1,8 billones). De ese total, aproximadamente una quinta parte vence durante los próximos doce meses.
Lula recibió una economía que llevaba más de un año registrando superávit primario. Pero desde inicios de su gestión lo revirtió
El próximo presidente asumirá con unos USD 360.000 millones de deuda que deberán ser refinanciados durante su primer año de gestión.

A este cuadro se suma un problema adicional: la deuda pública ya empieza a ser una carga para la economía y se refleja en la desaceleración del crecimiento económico. Pese al buen desempeño de las materias primas agrícolas y de los precios de la energía, el crecimiento del PBI de Brasil se ubica en su menor nivel de los últimos cinco años.
El crecimiento del PBI de Brasil se ubica en su menor nivel de los últimos cinco años
Esto agrega presión a una dinámica de deuda/PBI ya deteriorada. El desafío del próximo gobierno, por lo tanto, será doble: corregir el resultado fiscal y, al mismo tiempo, relanzar la tasa de crecimiento.

El real en juego
El equilibrio cambiario luce cada vez más frágil y pone al real en zona de riesgo. La estrategia del Banco Central de sostener tasas de interés reales en torno al 10% ha funcionado hasta ahora como un dique de contención: garantiza el apetito por los títulos en moneda local y ancla transitoriamente la cotización de la divisa.
Pero a estos niveles la tasa Selic del Banco Central sirve más para sostener el carry y retener los capitales que para frenar la inflación. El costo lo paga el Tesoro.
La estrategia del Banco Central de sostener tasas de interés reales en torno al 10% ha funcionado hasta ahora como un dique de contención
Cerca de la mitad de la deuda pública interna está indexada a la Selic, y el resto se renueva en plazos cortos, de modo que la tasa que fija el Banco Central termina siendo, en los hechos, la tasa de la deuda.

Pero el costo es creciente, la carga de intereses ya es 10% del PBI y acelera la dinámica explosiva de la deuda pública, ya en el 100% del PBI. Es una trampa clásica de tasa: el Banco Central sube la tasa para estabilizar el mercado cambiario, pero la mayor carga de intereses aumenta el déficit fiscal, reiniciando el ciclo que pide más tasa.
El Gobierno puede insistir, pero todo carry tiene un límite y lo decide el mercado.

Los amortiguadores
Hasta ahora la economía pudo contar con dos grandes colchones para mantener bajo el riesgo país:
- Las reservas internacionales que se mantienen estables en torno a los USD 360.000 millones. Sus oscilaciones de los últimos años respondieron sobre todo a efectos de valuación: más de un cuarto de las reservas está invertido en otras monedas o en oro, de modo que el precio del metal y los movimientos del dólar mueven el stock sin que entre ni salga un solo dólar.
- En 2022 la caída del precio de los Tesoros.
La única venta significativa de reservas fue a fines de 2024, cuando el Banco Central volcó miles de millones de dólares al mercado para frenar una crisis de confianza en el real.

Segundo, el saldo comercial que apunta a cerrar el año cerca de los USD 87.000 millones, el segundo más alto de la serie después del récord de 2023. Lo explican sobre todo los mayores precios internacionales de las materias primas.

El desafío para el próximo ciclo presidencial
El margen de maniobra para la próxima administración no es elevado. A pesar de las cuantiosas reservas y del saldo comercial, pretender aliviar la carga de intereses recortando la tasa de referencia sin implementar antes un ajuste fiscal desataría una salida inmediata del carry trade local.
Sin ancla fiscal ni premio por tasa, la demanda de deuda soberana caería en picada y trasladaría toda la presión sobre el tipo de cambio, materializando una devaluación del real que reavivaría el frente inflacionario.
Difícilmente haya margen para seguir procrastinando un ajuste fiscal que permita bajar la tasa de interés sin poner en riesgo la estabilidad cambiaria
Difícilmente haya margen para seguir procrastinando un ajuste fiscal que permita bajar la tasa de interés sin poner en riesgo la estabilidad cambiaria.
Con un déficit fiscal de 10% del PBI, un stock de deuda llegando a 100% del PBI y una economía que se estanca ante elevadas tasas de interés, la dinámica de las cuentas del Estado será el principal desafío que enfrentará quien gane las elecciones. La salud de la moneda estará en juego.
Los autores son máster en Economía de la Universidad de Tilburg, en Holanda, y en Management de la Universidad Luiss, Italia, y director de la consultora Econométrica, respectivamente
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