POLITICA
Karina Milei dio otra señal de apoyo a Adorni y hubo un fuerte operativo de seguridad para evitar un escrache

Un nuevo espaldarazo en tiempos políticos y judiciales difíciles. Fue ese el objetivo primordial de la actividad compartida hoy en el Instituto Malbrán por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el jefe de gabinete, Manuel Adorni, complicado por distintas denuncias sobre su crecimiento patrimonial, que se investigan a paso acelerado en la Justicia.
Sin transmisión oficial en vivo, y rodeado de un fuerte operativo de seguridad, que incluyó a agentes de Policía Federal y la Casa Militar e impidió el acceso de la prensa, la secretaria general y el ministro coordinador ingresaron minutos antes de las 11 al instituto de microbiología, ubicado en el barrio de Barracas. Una hora después, ambos ingresaron a la Casa Rosada, y se encontraron con la fanfarria del Alto Perú, que en el Patio de las Palmeras interpretaba la marcha de las islas Malvinas.
Las medidas de seguridad en el Malbrán tenían como objetivo evitar cruzarse con la marcha “de repudio” organizada por el gremio estatal de ATE, que anunció “escraches y protestas” en la puerta del edificio contra la presencia del jefe de gabinete.
“En el Gobierno están todos sucios y ahora se quieren lavar la cara visitando una institución prestigiosa como el Malbrán. No los vamos a dejar. Los integrantes del gabinete son personas no gratas en toda la administración pública nacional”, indicó Rodolfo Aguiar, secretario general de ATE Nacional antes de la llegada de los funcionarios, que finalmente se produjo sin inconvenientes.
La actividad, a puertas cerradas, consistió en una recorrida por el instituto de investigación, y la visita a un laboratorio de bacteriología a punto de comenzar a funcionar. También, según trascendió, conocieron el centro de contención de la institución, acompañados por el ministro de Salud, Mario Lugones, y miembros de su staff.
“No hace falta (otro respaldo), el apoyo de Karina a Manuel está garantizado”, comentaron a cerca del jefe de gabinete. Y ratificaron que Adorni “sigue en su puesto”, sin cambios ministeriales previstos. En la Casa Rosada, al mismo tiempo, el ministro del Interior, Diego Santilli, continuó con su ronda de reuniones con gobernadores, y recibió al rionegrino Alberto Weretilneck.
Mientras tanto, continúan acelerándose las declaraciones judiciales en la causa por presunto enriquecimiento ilícito que investigan el juez Ariel Lijo y el fiscal Gerardo Pollicita. Declararon hoy en los tribunales de Comodoro Py la comisaria retirada Graciela Molina de Cancio y su hija Victoria Cancio, dos mujeres que le prestaron U$S 100.000 dólares a Adorni y su esposa Bettina Angeletti, en 2024, el mismo día que la mujer del jefe de Gabinete compró la casa del country Indio Cuá. Adorni conoció a ambas mujeres a través de la escribana Adriana Nechevenko, quien declaró haber sido ella quien se las presentó al jefe de Gabinete, que le había pedido que le consiguiera prestamistas porque necesitaba el dinero.
“No tiene nada que ocultar. Compró propiedades que no son caras, con préstamos y lo que acumularon en la pareja en 25 años de trabajo”, reiteraron allegados a Adorni, que no prevé esta semana dar conferencias de prensa.
Luego de encabezar –por orden del presidente Javier Milei- la reunión de gabinete, el lunes pasado, Adorni encabezó reuniones de trabajo con tres ministros: Alejandra Monteoliva (Seguridad), Carlos Presti (Defensa) y Lugones. Para esta semana está previsto un viaje al yacimiento de Vaca Muerta, el jueves y también con Karina Milei, más su participación en la mesa política, el viernes, mientras prepara la presentación de su informe de gestión, el próximo 29, en la Cámara de Diputados. Pese a no formar parte de la lista de oradores, Adorni podría acompañar al Presidente mañana a las 18, en la reunión anual de la Amcham, que cerrará Milei.
Sin Adorni, el Presidente partirá el mismo viernes, si no hay cambios de última hora por el conflicto bélico en Medio Oriente, a Israel, para participar de los festejos por el aniversario número 48 de la creación del Estado hebreo. Hoy, el presidente de ese país, Isaac Herzog, anunció que Milei recibirá la medalla de honor presidencial, uno de los máximos honores que otorga Israel a sus visitantes extranjeros. Como anticipo, el Presidente grabará el miércoles una entrevista con la televisión israelí, a emitirse dos días después.
distintas denuncias,no prevé,Jaime Rosemberg,Manuel Adorni,Karina Milei,Conforme a,,Opinión. Política, insultos y el miedo a vivir con quienes piensan distinto,,Comodoro Py. Las dos prestamistas de Adorni declararon que les debe US$70.000 más los intereses,,Análisis. Cinco trampas de las que Milei no logra salir,Manuel Adorni,,Comodoro Py. Las dos prestamistas de Adorni declararon que les debe US$70.000 más los intereses,,“Qué raro todo”. Mirtha Legrand habló del caso Adorni y despertó el debate en su mesa,,¿A qué edad te diste cuenta?
POLITICA
Martín Menem inició una visita oficial a Israel y fue recibido por el presidente de la Knesset

El presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, inició este lunes una visita oficial a Israel, donde fue recibido por el titular de la Knesset, Amir Ohana, en una gira destinada a profundizar la relación política e institucional entre ambos países y consolidar uno de los principales ejes de la política exterior impulsada por el gobierno de Javier Milei. En ese marco, Menem se convirtió en el primer presidente de la Cámara baja argentina en realizar una visita oficial al Parlamento israelí.
La jornada comenzó en Jerusalén con una ceremonia de recepción en la sede de la Knesset. El protocolo incluyó la interpretación de los himnos nacionales de ambos países, el izamiento de la bandera argentina, una revista a la guardia de honor y una ofrenda floral en el monumento recordatorio ubicado en la plaza del Parlamento israelí. Las imágenes fueron difundidas por los canales oficiales de la Knesset y por el propio Menem en sus redes sociales.
“Con inmensa gratitud visito la Knesset, símbolo de la democracia israelí y de la fortaleza de un pueblo que ha sabido defender su libertad, su identidad y sus valores a lo largo de la historia”, escribió Menem en el libro de honor del Parlamento israelí. Allí también destacó que la visita refleja “la profunda amistad que une a ambas naciones” y expresó su “admiración y afecto hacia el pueblo de Israel”.

La recepción estuvo encabezada por Amir Ohana, una de las figuras más relevantes de la política israelí. Abogado, exintegrante del servicio de seguridad interior Shabak y dirigente del partido Likud, Ohana ocupa la presidencia de la Knesset desde diciembre de 2022 y es considerado uno de los principales aliados parlamentarios del primer ministro Benjamin Netanyahu.
Durante el encuentro, ambos dirigentes repasaron la agenda bilateral y analizaron mecanismos para fortalecer la cooperación legislativa entre los dos parlamentos. La relación institucional entre Menem y Ohana no es nueva: en septiembre de 2024, el titular de la Knesset visitó Buenos Aires y mantuvo reuniones en el Congreso argentino, donde ambos firmaron la renovación del Memorándum de Entendimiento entre las dos cámaras legislativas para promover el intercambio parlamentario y la cooperación institucional.
La visita se produjo días después del viaje de Javier Milei a Israel, donde el Presidente ratificó el alineamiento estratégico de la Argentina con el Estado israelí. En Jerusalén, Milei recibió el Premio Génesis y pronunció un discurso ante la Knesset, una decisión que consolidó el lugar privilegiado que Israel ocupa dentro de la política exterior argentina desde diciembre de 2023.
En ese contexto, el desembarco de Menem apareció como una extensión institucional de esa estrategia. Fuentes parlamentarias señalaron que el objetivo fue avanzar en mecanismos de diplomacia legislativa, promover acuerdos de cooperación y fortalecer los vínculos entre los congresos de ambos países.

La actividad contó además con la participación del embajador argentino en Israel, Axel Wahnish, uno de los hombres de mayor confianza de Milei en materia internacional. El diplomático recibió a Menem a su llegada y acompañó las actividades desarrolladas en Jerusalén. En sus redes sociales, Wahnish destacó el inicio de la visita oficial y anticipó una agenda de trabajo orientada a profundizar los vínculos políticos, económicos y culturales entre ambas naciones.
La figura del embajador tuvo un peso particular dentro de la relación bilateral. Desde su llegada a Israel, Wahnish se transformó en uno de los principales articuladores del acercamiento impulsado por Milei y participó activamente en la organización de los viajes oficiales que el Presidente realizó al país durante su mandato.
La presencia de Menem en Jerusalén también tuvo una lectura política doméstica. El titular de Diputados integra el círculo de máxima confianza de la secretaria General de la Presidencia, Karina MIlei, y se convirtió en una de las figuras centrales del oficialismo dentro del Congreso. Su visita ocurrió en momentos en que el Gobierno buscó traducir el acercamiento diplomático con Israel en una agenda institucional de largo plazo que involucre no solo al Poder Ejecutivo sino también al Parlamento.
Desde la Knesset calificaron la llegada de Menem como una visita histórica. Los canales oficiales del Parlamento israelí destacaron especialmente que se trata de la primera vez que un presidente de la Cámara de Diputados argentina realiza una visita oficial al recinto legislativo israelí, un hecho que interpretaron como una muestra del fortalecimiento de las relaciones bilaterales.
El viaje se desarrolló además en un escenario regional particularmente sensible. Israel mantiene abiertos varios frentes de tensión en Medio Oriente y el gobierno argentino sostuvo en los últimos meses una posición de fuerte respaldo diplomático en los organismos internacionales. Esa definición política convirtió a la relación entre Buenos Aires y Jerusalén en una de las asociaciones estratégicas más estrechas que Israel mantiene actualmente en América Latina.

La agenda de Menem continuará durante los próximos días con reuniones institucionales y actividades vinculadas a la cooperación parlamentaria. El mensaje que dejó la jornada inaugural ya quedó planteado tanto en Jerusalén como en Buenos Aires: el acercamiento entre la administración Milei e Israel busca proyectarse más allá de los vínculos presidenciales y consolidarse también en el plano legislativo.
La imagen de Menem junto a Ohana en el ingreso de la Knesset sintetizó esa intención. Dos años después de que el presidente del Parlamento israelí visitó el Congreso argentino, el titular de la Cámara de Diputados devolvió el gesto en Jerusalén, en una gira que refuerza el proceso de acercamiento político que ambos gobiernos vienen construyendo desde la llegada de Milei al poder.
POLITICA
«Si hay un 1% de posibilidad, pelea al 100%», el mensaje del Presidente en medio de las presiones para que Manuel Adorni se vaya

Todas las novedades del Gobierno de este lunes 15 de junio, en la cobertura minuto a minuto de Clarín:
POLITICA
“El que apuesta al dólar, pierde”: la historia detrás de una de las frases más recordadas de la economía argentina

Los ministros de economía argentinos fueron creadores -voluntaria e involuntariamente- de una gran cantidad de frases célebres de nuestra historia. Del “Hay que pasar el invierno” de Álvaro Alsogaray al “Me quiero ir” de Hernán Lorenzino pasando por “Les hablé con el corazón y me contestaron con el bolsillo” del desesperado Juan Carlos Pugliese en medio de la hiperinflación de Alfonsín.
Una de ellas, tal vez una de las más recordadas, y posiblemente la más dañina, la pronunció 45 años atrás, Lorenzo Sigaut, Ministro de Economía de Roberto Viola, segundo presidente de la Dictadura: “El que apuesta al dólar, pierde”, dijo.
El 19 de junio de 1981, con los mercados en ebullición, la inflación descontrolándose, las tasas desorbitadas y creciente inquietud social con movimientos gremiales significativos por primera vez desde el golpe del 76, el ministro Sigaut enfrentó a los medios y soltó su frase célebre, la que lo perseguiría por siempre.
El Proceso, como se autodenominaba, tambaleaba. La política económica se había resquebrajado y el diseño de Martínez de Hoz se había agotado por completo. La Plata Dulce había llegado a su fin. No habría más Deme Dos ni la lluvia de artistas internacionales que bajaban a nuestro país por el dólar barato. Dejaría también de haber productos importados en cada comercio. Se acababa la Tablita del ministro orejudo. Esas eran las manifestaciones de una inflación que se desbocaba, de un desempleo que crecía, de sueldos deprimidos, del déficit fiscal y de pérdidas abruptas de reservas.
El clima social estaba convulsionado. SMATA hizo un paro con manifestaciones callejeras con el saldo de 1.100 detenidos. La carne aumentaba, también los transportes y los servicios. El malestar era creciente. El Gral Viola, presidente de facto, intentaba con su perfil más político hacer equilibrio pero nada resultaba y las internas militares recrudecían. El modelo y el plan de la Dictadura parecían haberse agotado.
Lorenzo Sigaut trataba de llevar tranquilidad. El 15 de junio los diarios daban cuenta de sus declaraciones. Los títulos trataban de insuflar cierto ánimo: «Sigaut se muestra optimista», decían. El ministro sostenía que había que tener un poco de paciencia, que muchos productos estaban sobrevaluados y que con Martínez de Hoz se vivía algo que se había presentado como un milagro pero era una ficción, algo artificial que debía ser corregido, ajustado a parámetros reales: “Muchos argentinos de clase media viajaron al exterior y acá se compran artículos importados de una calidad que no habíamos visto, eso no era fruto de un milagro sino de un tipo de cambio irreal”, explicó. La inflación de ese momento la atribuía al tipo de cambio atrasado que había dejado su antecesor.
Casi como anunciando que vendría un ajuste o algún tipo de cimbronazo. Si su intención era detener la incertidumbre, estas declaraciones sólo la acrecentaron.
Mientras tanto otros referentes económicos, ex funcionarios de Videla, como Luis Estrada y los hermanos Juan y Roberto Alemann decían que el Ministro no atacaba a la inflación, que la menospreciaba y que eso era riesgoso y hasta criminal.
Viola trataba de mostrar una autoridad que no tenía. En los diarios las malas noticias se agolpaban. Suba de tarifas, paros que se multiplicaban luego del de SMATA, protestas crecientes.
Unas semanas antes, Sigaut había tratado de encaminar la situación con una devaluación discreta. Pero nada se modificó. Para fin de esa semana la situación era muy tensa. El viernes 19, con la esperanza de que el fin de semana apaciguara los ánimos, se anunció una cadena nacional. El mensaje de Viola al país buscaba tranquilizar. Pero se seguían perdiendo reservas. Más de 250 millones en dos días. Ese mismo día, más temprano, Sigaut debió salir a hablar una vez más antes del fin de la jornada bursátil y cambiaria.
El ministro, como todos los funcionarios de ese tiempo -ni hablar los militares con sus modos marciales- utilizaba un lenguaje algo alambicado. Una especulación: no sabían bien cómo salir del paso, cómo arreglar la economía. Sólo tenían claro que debían llevar algo de serenidad.
Al principio se quejó: “Algunos no nos están dando un voto de confianza”. Después negó la noticia que había ocupado la portada de los principales diarios de esa mañana, la pérdida de reservas de centenares de millones. “Esas son noticias disparatadas” afirmó. A esa altura los que lo escuchaban empezaron a sospechar: nunca es un buen indicio que un funcionario niegue muy rotundamente algo, suele ser la mejor manera de confirmar lo que él trata de desmentir. Predijo también que la inflación de ese mes rondaría el 10% (después sabríamos que se equivocó por bastante). Sobre el final de la conferencia, vendría la declaración que lo inmortalizaría, que haría su gestión inolvidable. Sin entender que a la plaza cambiaria no se la doma con palabras, vaticinó: “El que apuesta al dólar, pierde”. 
Un buen one-liner que los ávidos editores periodísticos rescataron para sus títulos, que ocuparon un buen lugar en los diarios del sábado.
Horas después, Viola habló al país. Trató de mantenerse firme pero a la vez comprensivo de las protestas que aparecían por primera vez en mucho tiempo, había un despertar social que los militares no esperaban. “No toleraremos desbordes, pero analizaremos reclamos legítimos”, dijo. Trató, también, de elogiar al Proceso: “El esquema de poder actual le dio al sistema una estabilidad política inédita en el país”. Y casi como si citara a algún filósofo chino le adjudicó el mal momento a algo que llamó “La crisis del cambio”, que describió como la adaptación del gobierno militar a la nueva situación y a su permanencia en el poder (que quedaba claro no tenían intenciones de abandonar): lo malo que estaba sucediendo se debía -según su visión peculiar- por lo bueno que hicieron antes. Fue un discurso que no cumplió con sus fines: después de escucharlo, la gente se mostró más inquieta todavía.
El lunes a primera hora de la mañana, el microcentro porteño se pobló de manera inusual. Por Florida y por San Martín, calles en las que proliferaban las casas de cambio, se movía una multitud. Una foto en la portada de Clarín del día siguiente muestra la calle atiborrada, como si se tratara de la salida de un estadio después de un superclásico (por la cara de las personas que se ven: de un superclásico perdido por su equipo). Nadie quería los pesos. Todos, desobedeciendo al ministro, salieron a comprar dólares.
La cotización voló. De 3.900 pesos que costaba a principios del día, durante esa jornada pasó los 6.100 pesos.
Pero esa multitud que volvió intransitable el centro de Buenos Aires descubrió que se habían convertido en apostadores tardíos, que esa mañana de lunes ya habían perdido. En el medio, Sigaut anunció una devaluación del 30% y el desdoblamiento del mercado cambiario. Al mediodía, las casas de cambio cerraron. No tenían cotización para la divisa y se les habían acabado los dólares.
El que apuesta al dólar, pierde, dijo el ministro Lorenzo Sigaut y en el primer día hábil posterior a su declaración dejó en claro que la derrota era para otros.
Al día siguiente, el diario Crónica tituló: SI APOSTÓ AL DÓLAR, SE SALVÓ: drástica devaluación del peso. En un artículo del interior del diario, se transcribía este diálogo escuchado en la calle:
—¡Te dije que compraras los dólares el viernes! —le gritó una mujer exasperada a su marido.
—Pero, mujer, el ministro de Economía dijo que los que apostaban al dólar iban a perder.
—Vos sos un idiota por creer todo lo que te dicen —le respondió la esposa.
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Con el movimiento sísmico de ese día, el dólar en los primeros seis meses del año llevaba un aumento de más del 200%.
En un país en el que muchos habían invertido en dólares, esa devaluación produjo un cimbronazo brutal y varios quebrantos. Acaso el más célebre, el que retrate esa era, sea el de Palito Ortega y sus pérdidas millonarias con la visita de Frank Sinatra al país que se produciría en agosto.
Sigaut, que provenía de la empresa FIAT, fue el único ministro de economía que tuvo Viola durante su breve mandato. Comandó las finanzas del país desde fines de marzo del 81 hasta el 11 de diciembre cuando Galtieri se hizo con el poder (esa aventura también sabemos cómo terminó y produjo otras infaustas frases célebres).
Fue una época que anticipó el fin de la Dictadura, el agotamiento de la fórmula y el inicio del malestar manifiesto de la gente y de los sindicatos. Se pareció, en muchos aspectos, a 1975, con las devaluaciones y los cambios de planes tratando de detener una caída inevitable y empeorando todos los índices.
Los números de la gestión de Sigaut fueron muy negativos. En abril de 1981 el dólar estaba en 3.200; en diciembre cuando dejó el ministerio había trepado hasta los 10.400 pesos. La inflación anual rondó el 135%. La deuda externa aumentó un tercio. El PBI cayó un 5,4%.
El que apostó al dólar -como casi siempre en la Argentina- no perdió.
Un dato resume de manera cabal el descalabro: en noviembre de ese año el Banco Central por primera vez en nuestra historia imprimió el billete de un millón de pesos.
Dólar, ministro de economía, dictadura militar, Devaluación, Sumario
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