INTERNACIONAL
Key China-Iran infrastructure exposes critical hole in Trump’s war strategy

Expert breaks down China’s influence on Iran, US foreign policy
Dennis Citrinowicz, an analyst at the Institute for National Security Studies, explains China’s complex role in the Iran conflict and its strategic implications for America. He highlights that China, while not wanting Iranian nuclear weapons, benefits from US focus on Iran, potentially draining munitions needed for Taiwan. Citrinowicz expresses pessimism about easy solutions given both sides’ firm stances.
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The U.S. is trying to choke off Iran’s economy at sea, but a growing China-linked rail corridor is giving Tehran a workaround that Washington cannot easily shut down without risking a wider conflict.
As freight traffic between China and Iran increases along an overland route beyond the reach of American warships, the dynamic is exposing a core limitation in the U.S. strategy: maritime pressure is powerful, but it doesn’t fully extend across Eurasia.
According to Bloomberg, cargo trains running from central China to Iran have jumped from roughly one per week before the blockade to one every three or four days, highlighting a growing alternative channel as Tehran looks to blunt maritime pressure.
The corridor runs through multiple sovereign countries, including Kazakhstan and Turkmenistan, making it far more complex to disrupt than shipping lanes in the Persian Gulf.
CHINA-LINKED ROUTE EXPOSED AFTER US SEIZES IRAN-BOUND SHIP WITH SUSPECTED DUAL-USE CARGO
The U.S. is trying to choke off Iran’s economy at sea, but a growing China-linked rail corridor is giving Tehran a workaround that Washington can’t easily shut down without risking a wider conflict. (Zinyange Auntony / AFP via Getty Images)
Directly targeting that overland network would risk widening the conflict and escalating tensions with Beijing, which has spent years investing in trade routes designed to bypass maritime choke points dominated by the U.S. Navy.
That combination of geography, diplomacy and escalation risk helps explain why Washington has focused overwhelmingly on maritime interdiction rather than attempting to shut down overland trade routes.
Experts say the rail corridor remains limited in its ability to offset Iran’s main oil exports.

The U.S. is trying to choke off Iran’s economy at sea, but a growing China-linked rail corridor is giving Tehran a workaround that Washington can’t easily shut down without risking a wider conflict. (Michael Nguyen/NurPhoto via Getty Images:Amr Alfiky/Reuters)
«There’s no substitute for a very large crude carrier,» Isaac Kardon, a senior fellow focused on Chinese strategy and maritime security, told Fox News Digital.
Kardon estimated that «maybe like 1% of the exports that Iran would typically be pushing out through Hormuz could go over land.»
Max Meizlish, a former Treasury official focused on sanctions policy, similarly described the rail corridor as «a drop in the bucket compared to Iran’s traditional oil exports over maritime transit routes.»
TRUMP WARNS CHINA OF ‘STAGGERING’ 50% TARIFF IF CAUGHT SUPPLYING MILITARY AID TO IRAN

The U.S. military has been enforcing a naval blockade in the Strait of Hormuz, even during the ceasefire. (U.S. Central Command)
Still, analysts warn the route carries strategic risks beyond its limited scale.
Meizlish said the rail network «provides a pathway for China to supply Iran with critical dual use goods or just military logistical infrastructure» beyond the reach of U.S. naval enforcement.
Kardon pointed to similar concerns, including the potential movement of «parts for drones» and «missile precursor chemicals.»
Even so, Kardon emphasized the corridor cannot sustain large-scale economic or military flows.

A timelapse video shows marine vessels moving through the Strait of Hormuz. (Kpler/Marine Traffic)
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«It’s a flow question,» he said. «Can you sustain the Iranian war-fighting effort solely with cargoes from China or from its other Eurasian neighbors? And I think the answer is really no.»
Taken together, the rail corridor is not an economic lifeline for Iran, but it underscores a broader shift as China builds trade networks designed to blunt U.S. pressure at sea and test the limits of how far Washington is willing to go to enforce its strategy.
The White House and the Pentagon did not respond to requests for comment.
iran, transportation, sanctions, trade, geopolitics, politics
INTERNACIONAL
Fue el hombre más querido de la TV, pero detrás de cámara sufría adicciones, escándalos y una dura historia familiar

Se llamaba Eugene Maurice Orowitz. Pero nadie lo recuerda con ese nombre. Fue Michael Landon. El de Bonanza, La familia Ingalls y Camino al Cielo. El que tenía apariencia de bueno, el que entraba a las casas de todas las familias, el que cualquier mujer grande quería como yerno, cualquier joven como novio y cualquier hombre como amigo. Sin embargo, su vida fue dura y el hombre mucho más difícil de lo que las apariencias indican. Su vida no fue tan apacible como la de sus creaciones. Fue más sinuosa y problemática. El público, después de verlo tanto tiempo en la pantalla, se había convencido de que él era igual a sus personajes bonachones, que compartía sus virtudes. No era extraño: fueron demasiados años en la pantalla (y a eso hay que sumarles las repeticiones posteriores). Una infancia dura con una madre con problemas psiquiátricos, varios divorcios escandalosos, adicciones y hasta capacidad de venganza cuando algo no le gustaba.
Si tener un éxito en la televisión del siglo pasado era difícil, tener tres y consecutivos parecía imposible. Los actores televisivos no solían reponerse de un gran suceso; no lograban despegarse del personaje que los condujo a ser conocidos y millonarios. Michael Landon, como nadie (quizá solo pueda competirle Ted Danson en este rubro), concretó la hazaña de encadenar tres series que lo mantuvieron en los hogares por treinta años ininterrumpidos.
Entre el final de una serie y la otra nunca pasó más de un año. Los papeles que elegía para él eran siempre bastante similares, aunque cambiaran las circunstancias, la época y algunas vicisitudes. Encarnó a hombres trabajadores, nobles, con apego a la familia, sanos y con una imposibilidad casi genética para actuar indebidamente. El elenco principal de la serie wéstern Bonanza. (Foto: Dominio Público)
Eugene Maurice Orowitz nació el 31 de octubre de 1936. En su infancia y juventud sufrió el antisemitismo. También padeció el clima hostil en su casa. Sus padres mantenían una relación violenta. Su madre intentó suicidarse un fin de semana de verano, ahogándose en el mar. Michael se internó en el agua y la rescató. Ese no fue el único intento de suicidio.
Se volvió un chico solitario y poco comunicativo que se refugiaba en las revistas de historietas y en el deporte. Llegó a ser campeón colegial de lanzamiento de jabalina. Esa habilidad deportiva le permitió conseguir una beca universitaria. Pero sólo duró un año. Después ingresó en la escuela de actuación de la Warner Bros al tiempo que trabajaba en una estación de servicio. En pocos meses consiguió el objetivo. Lo vieron y lo contrataron para pequeños papeles en películas menores. Cuando llegó el momento de debutar como actor, no necesitó que ningún productor le dijera que necesitaba un seudónimo, un nombre artístico. Necesitaba algo breve, sonoro y sin ninguna connotación semita. Era algo naturalizado en esos años. Abrió una guía telefónica de Los Angeles, en una página cualquiera, por el medio del libraco, cerró los ojos y apoyó su dedo en una línea. Cuando leyó, sufrió una desilusión grande: otro apellido de origen judío. Pero no lo vio como una señal de que debía mantener el suyo (por varios motivos: era demasiado largo, nadie lo hacía y el productor nunca lo hubiera aceptado) sino que volvió a probar. El segundo intento fue el definitivo. El dedo cayó en Landon. Era perfecto. Breve, la música de las enes con la suave cadencia de la d, la contundencia de la o en la segunda sílaba.
Una mañana de 1959 fue a un casting sin demasiadas expectativas. Acaso pretendía no más que un sueldo fijo para eliminar la incertidumbre de cómo iba a llegar a fin de mes. No podía saber que esa audición le cambiaría la vida. Michael Landon posando con un Alfa Romeo Giulietta Sprint. (Foto: Reuters)
Un mapa sepia que se consume bajo el fuego, una música repiqueteante y cuatro hombres que galopan desde el horizonte. Bonanza, con su padre adusto pero magnánimo y sus tres hijos varones, se convertiría en parte de la historia de la televisión que acompañaría a varias generaciones.
El género de la serie es incierto. Un western familiar, un melodrama a caballo, con toques de humor, unos pocos tiros y diferentes peripecias. El hijo menor era Joe. Impetuoso, comprador y atolondrado, su sonrisa lo sacaba de problemas. Michael Landon con 22 años era el más joven del elenco. Así comenzó su carrera como estrella televisiva.
Bonanza fue su escuela. Allí aprendió la fórmula del éxito. Podría haberse quedado con las tapas de revistas, las miles de cartas semanales que le enviaban los fans, con su extraordinario salario y los beneficios colaterales que apareja un boom televisivo extendido en los años. Él quiso más. No sólo utilizó el cariño de la gente como argumento para que mejore, año a año, su contrato, sino que quiso abrir el monstruo televisivo y ver cómo era por dentro, aprender cuál era el mecanismo que lo ponía en funcionamiento. Así entre sus exigencias contractuales estaban el derecho a participar en los guiones y la obligación de dirigir algunos capítulos por temporada.
A él le gustaba estar al mando y decidir. La mayoría de los actores se acostumbran a que los demás decidan por ellos, llegar cuando está todo dispuesto. Landon, por el contrario, sostenía: “Si me iba mal, no quería que eso sucediera por errores de otros. El que más arriesga siempre en este tipo de proyectos soy yo”.
Después de Bonanza, eligió La Familia Ingalls. Las decisiones creativas serían suyas. Control total. Director, guionista y productor ejecutivo. Tuvo que trabajar mucho para convencer a los ejecutivos del canal que adaptar Una Casa en la Pradera, el libro escrito por Laura Ingalls en 1935 y que ocurría en 1880, era una buena idea. No veían cómo eso podría convertirse en un éxito. Y mucho menos sin otras caras conocidas. Landon se encargó también del casting y descubrió entre otras a Melissa Gilbert, la Laura Ingalls de ficción. El programa era ingenuo, simple y a veces demasiado manipulador. Sin embargo, los personajes eran queribles y las situaciones creadas lograban emocionar al espectador. El cast de la Familia Ingalls. (Foto: Reuters)
La serie tuvo nueve años de gran suceso entre dramas familiares y mensajes que instaban al amor y a la vida en familia. Después de que la serie saliera del aire hubo una continuación ya sin él como actor principal pero sí moviendo los hilos detrás de cámaras. También filmaron, en ese año final, tres películas para televisión. Cuando decidieron dar de baja el programa ningún directivo se animaba a comunicar la noticia a Landon, conocido por defender sus productos con furia. Él se enteró antes de la confirmación oficial. Melissa Gilbert en sus memorias cuenta que con la rabia por el destrato, planeó una venganza. Para el último capítulo de los Ingalls imaginó a un millonario que llegaba a quedarse con sus tierras. La familia y los otros pobladores decidían prender fuego sus casas, dejar tierra arrasada para que los que llegaban no disfrutaran de su esfuerzo.
Más allá de encontrar un final impactante para la serie, ese argumento funcionó como excusa para que Michael Landon ejecutara su venganza: el canal ya no podría reutilizar sus decorados ni ningún elemento escenográfico como solía hacerse.
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La siguiente apuesta fue Camino al Cielo. Otra vez las discusiones y el pedido por parte del canal de historias más contundentes, más vertiginosas, con más suciedad. Landon resistió e impuso su idea: historias aspiracionales en las que un ángel le hacía ganar el cielo a la gente. El canal al menos quería una contrafigura fuerte, una cara joven y reconocida. La obstinación de Landon se volvió a imponer y su compañero fue Victor French, su barbudo íntimo amigo que ya había actuado en La Familia Ingalls. French se enfermó de cáncer de pulmón y murió en 1989. Camino al Cielo siguió un poco más sin él.
El programa tuvo muy buen rating hasta 1989. Durante 1988, la caída en los números de audiencia fue muy notoria. Landon quiso resistir pero el canal anunció una breve temporada final y el cierre de la historia. Así finalizaban treinta años consecutivos de éxitos. Michael Landon dejaba NBC, esa alianza que parecía indestructible.
No estuvo libre demasiado tiempo. A las pocas semanas firmó con la CBS. Se puso a trabajar en US, una serie en la que encarnaba a un hombre que salía de prisión después de estar preso durante muchos años acusado erróneamente de haber asesinado a una millonaria. Pero Us quedó reducido a un telefilme. De lo que sería la cuarta serie consecutiva de Landon, sólo se llegó a rodar el episodio piloto de dos horas. Luego llegaría el diagnóstico y los tiempos precipitados de la enfermedad terminal. Michael Landon en una foto promocional de 1974 para la serie de la familia Ingalls. (Foto: NBC Television)
La pregunta que queda sin respuesta es si Landon lograría adaptarse a los nuevos tiempos, al nuevo consumo televisivo, a las audiencias más exigentes y menos ingenuas o si su fórmula se había agotado después de dar unos monumentales beneficios. Su nuevo programa por ejemplo tendría que convivir con Los Simpson y Seinfeld.
En la pantalla siempre encarnaba a un hombre bueno, sano, preocupado por su familia y por actuar con corrección. Que en su vida privada era un hombre de familia no puede negarse. O al menos que tuvo varias familias. Tres matrimonios, casi sin interregnos entre uno y otro, y nueve hijos: cinco varones y cuatro mujeres.
A los veinte años se casó con Dodie Levy-Fraser, una chica de su misma edad que ya tenía un hijo. Fue un romance fulminante y apasionado. Los dos venían de experiencias duras pero tenían esperanzas. Faltaban todavía un par de años para que la fama irrumpiera en la vida de Landon. Michael adoptó al hijo de Dodie y también a Josh, un chico que tenía cinco años en ese entonces. El matrimonio se rompió en 1962. A los pocos meses, Landon se casó con Marjorie Lynn Noe. Estuvieron juntos casi dos décadas y tuvieron cuatro hijos. El escándalo llegó en 1982 cuando se descubrió que el actor mantenía un romance con Cindy Clerico, la maquilladora de su programa televisivo. Las revistas de la farándula se preguntaban cómo ese hombre ejemplar podía haber traicionado a su esposa, confundiendo ficción con realidad. Lo que Marjorie se preguntó es cómo podía hacerse con la mitad de la sociedad conyugal que le correspondía. El divorcio no fue apacible. Los periodistas de chimentos afirmaron que el acuerdo rondó los 30 millones de dólares. Marjorie decidió no ir a las exequias de Landon en 1991. “El divorcio ya fue una muerte que se interpuso entre nosotros”, dijo.
Con Cindy Clerico, que era veinte años más joven que él, estuvieron casados hasta la muerte de Michael y tuvieron dos hijos.
Landon tuvo problemas con el alcohol y con el exceso de algunos medicamentos durante sus primeros años de éxito. En las temporadas de rodaje llegaba a fumar cuatro atados diarios de cigarrillos sin filtro. Los actores que trabajaron con él, lo recuerdan como afable, muy alegre y contenedor. Pero, también, con unos niveles de exigencia inusuales y enojos épicos si las cosas no salían bien en la filmación.
Tenía complejo con su estatura, así que procuraba utilizar zapatos con plataformas para simular ser más alto. Como tenía el control artístico de sus programas, diseñaba escenas en las que debía exhibir su trabajado físico; siempre había alguna buena ocasión para que Charles Ingalls estuviera sin camisa. Uno de sus mayores orgullos era el pelo, al que cuidaba con devoción. Eran peinados urdidos que debían implicar varias horas de trabajo antes de cada día de rodaje. Tal vez esa obsesión se instaló en él en los días de Bonanza: Michael Landon era el único de los cuatro actores principales que no utilizaba bisoñé. Michael Landon y Robin Dearden detrás de cámaras en el set de filmación de la serie Camino al cielo. (Foto: Reuters)
Su agonía, cómo no podía ser de otro modo, se desplegó en la pantalla. En la televisión, en el Tonight Show de Johnny Carson anunció el diagnóstico y avisó también que iba a dar pelea. “Voy a vivir cada minuto”, dijo. En los fragmentos de esa entrevista que se pueden ver en YouTube llama la atención la entereza del actor, su buen humor, su actitud positiva. La noticia conmocionó al ambiente. Durante esos pocos meses entre el descubrimiento del cáncer y su muerte, el tema no salió ni de los programas de televisión ni de las revistas de actualidad.
Presentarse en lo de Johnny Carson no fue exhibicionismo ni un ataque de esperanza irracional. La noticia de su enfermedad se había filtrado a los medios. Los rumores, las especulaciones y las guardias periodísticas lo abrumaban. Y con esta irrupción pública y develamiento del cáncer de páncreas pretendió que lo dejaran transitar sus últimos días en paz.
La enfermedad se manifestó a principios de abril de 1991. Lo contó ante las cámaras un mes después. El 1 de julio de 1991, 35 años atrás, murió en su mansión de Malibú. Tenía 54 años. Su patrimonio alcanzaba los 100 millones de dólares.
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Un par de años atrás, una investigadora planteó una teoría inquietante. El cáncer de Michael Landon podría tener conexión con el sitio en el que rodaban La Familia Ingalls.
La locación que la producción buscó con denuedo quedaba a 20 kilómetros del laboratorio nuclear de Santa Susana, un lugar en el que se hacían pruebas atómicas. En las localidades cercanas al laboratorio y centro de pruebas los casos de pacientes con cáncer excedían por mucho el promedio de otras zonas de similar clima y geografía.
Sumario, Michael Landon, la familia ingalls, Hollywood
INTERNACIONAL
Lawyer who beat Hawaii gun law calls state’s reliance on Black Code ‘disgraceful’

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The attorney who helped persuade the Supreme Court to strike down Hawaii’s private-property concealed-carry restriction on Thursday criticized the state’s reliance on a Reconstruction-era Black Code to defend the law.
In a 6-3 decision in Wolford v. Lopez, the Court held that Hawaii cannot require licensed gun owners to obtain express permission before carrying firearms onto private property open to the public. Gun-rights challengers dubbed the policy the «vampire rule» because lawful gun owners had to be «invited in» before entering businesses while armed.
«It is disgraceful that any state would rely on a law specifically aimed at taking away the Second Amendment rights or any constitutional right of Black Americans as it was at that time,» attorney Kevin O’Grady, who represented the plaintiffs, told Fox News Digital.
«And it’s not surprising, however, that Hawaii would rely on it as they are diametrically opposed to the Second Amendment. We fully expected that the Supreme Court would identify that as the kind of law that one absolutely should not look to determine whether or not something is constitutional because this is the perfect example of something which is not constitutional.»
SUPREME COURT HANDS SECOND AMENDMENT WIN TO CONCEALED CARRY HOLDERS IN BLUE STATE GUN CONTROL CASE
Justice Ketanji Brown Jackson speaks on stage during the «Ketanji Brown Jackson on Lovely One: A Memoir» panel at The Atlantic Festival in Washington, D.C., on Sept. 20, 2024. (Tasos Katopodis/Getty Images for The Atlantic)
A major flashpoint was Hawaii’s effort to justify the law under the Supreme Court’s 2022 decision in New York State Rifle & Pistol Association v. Bruen. Since Bruen, courts evaluating firearm regulations have generally asked whether modern gun restrictions are consistent with the nation’s historical tradition of firearm regulation.
Hawaii cited several historical laws, including an 1865 Louisiana statute enacted as part of the post-Civil War Black Codes. The law made it unlawful to carry firearms onto another person’s property without the owner’s consent.
Justice Samuel Alito, writing for the majority, rejected that argument outright, calling the Louisiana statute a «tainted artifact» that was enacted to disarm newly freed Black Americans and leave them defenseless after the Civil War. He concluded the law «cannot be taken seriously» as evidence of the Second Amendment’s original public meaning.
Justice Ketanji Brown Jackson, however, argued in her dissent the Court skipped an important constitutional question.
Jackson did not defend the Black Codes, which she acknowledged were racist and used to oppress newly freed Black Americans. But she argued the Court should have first decided whether the Louisiana law itself violated the Second Amendment, or whether the real constitutional problem was that it was enforced in a racially discriminatory way.
SUPREME COURT TAKES SECOND AMENDMENT CASE CHALLENGING HAWAII GUN LAW

Todd Settergren handles pistols inside his display case at Setterarms gun shop in Walnut Creek, Calif., on Jan. 13, 2017. (Michael Macor/The San Francisco Chronicle via Getty Images)
«It might well be that the Black Codes are invalid inputs for Bruen’s test,» Jackson wrote, «but only if they violated the Second Amendment — which may or may not be the case.»
Instead, she argued that under the Supreme Court’s Bruen framework, the Court could not simply dismiss those laws without first explaining why they should not count as historical evidence.
She outlined two possibilities: either the firearm restrictions in the Black Codes were constitutional but enforced in a racially discriminatory manner — making the constitutional defect an equal-protection problem — or the restrictions independently violated the Second Amendment. The Court, she argued, never resolved that question before excluding the Louisiana law from consideration.
US APPEALS COURT STRIKES DOWN CALIFORNIA’S OPEN-CARRY BAN IN MAJOR SECOND AMENDMENT RULING
«Either history does matter, and if so, all potentially relevant historical experiences must be thoroughly examined,» she wrote. «Or, it does not, and the Court should just admit that the test it has created is boundless.»
Her reasoning immediately drew pushback from critics, who argued the Fourteenth Amendment was passed in response to laws like the Black Codes that denied newly freed Black Americans their constitutional rights, like the right to bear arms.

Rain clouds roll over the United States Supreme Court building in Washington, D.C., on June 18, 2026. (Chip Somodevilla/Getty Images)
«I would simply point her to what Justice Alito pointed out in the majority ruling — it was in response to these types of laws that the Fourteenth Amendment was enacted in the first place,» Hannah Hill, vice president of the National Association of Gun Rights, told Fox News Digital.
US JUDGE TOSSES ILLINOIS’ BAN ON SEMIAUTOMATIC WEAPONS, GOVERNOR PLEDGES SWIFT APPEAL
«That right there is your answer,» Hill continued. «Yes, there was a historical tradition — they enacted a constitutional amendment to fix that deprivation of rights, and that is also in the Constitution now, so I think she should probably go back to law school.»
Tyler Yzaguirre, president of Second Amendment Institute, echoed O’Grady and Hill’s criticism.
«Those laws were not legitimate expressions of our Nation’s constitutional tradition; they were examples of government using its power to deprive Americans of a fundamental right,» Yzaguirre told Fox News Digital. «The Court was right to reject the notion that such laws could define the historical limits of the Second Amendment.»
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Businesses may still ban guns by posting or enforcing a «no firearms» policy. But what Hawaii can’t do, the Court said, is treat every business as off-limits to licensed gun owners unless the owner specifically says guns are allowed.
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José Luis Rodríguez Zapatero y Bolivia: dos décadas de una relación política que hoy está en el centro de la polémica

La investigación que lleva adelante la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de España ha puesto el foco sobre una relación política de dos décadas que genera polémica: la del ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero con ex autoridades del Gobierno de Bolivia.
Según un informe policial, el mandatario español habría realizado gestiones a nivel político en el país sudamericano con el objetivo de favorecer al Grupo Gloria —un conglomerado peruano dueño de la Sociedad Boliviana de Cemento (Soboce)—, en un litigio millonario relacionado con la estatal Fancesa a cambio de 200 mil euros.
Fuentes del entorno del ex mandatario rechazaron las acusaciones y sostuvieron que el pago realizado correspondía a una consultoría legal, mientras el caso continúa en investigación y no existe una resolución judicial definitiva.
Más allá del proceso penal que eximió a Soboce de pagar 107 millones de dólares a la boliviana Fancesa, el caso ha despertado interés por el acceso privilegiado que llegó a tener Rodríguez Zapatero con altas autoridades bolivianas.
Esta cronología repasa los hitos de una relación que inició en términos institucionales y derivó en una alianza personal con los líderes del Movimiento Al Socialismo (MAS): los ex presidentes Evo Morales (2006-2019) y Luis Arce (2020-2025).

Rodríguez Zapatero llegó al Gobierno de España en 2004 con una política exterior orientada a fortalecer los vínculos con América Latina. Un año después, Evo Morales ganó las elecciones presidenciales en Bolivia y ambos gobiernos comenzaron una etapa de cooperación bilateral.
Durante la gestión de Zapatero, se incrementaron los programas de desarrollo, se mantuvo una importante presencia de inversión y se abrieron canales de diálogo político con el nuevo gobierno boliviano. Aunque la relación era eminentemente institucional, fue el primer acercamiento entre Rodríguez Zapatero y Morales.
En esos años, el jefe de Estado español también estrechó lazos con otros gobiernos de la emergente izquierda latinoamericana de inicios de siglo.
Tras dejar el poder en 2011, Rodríguez Zapatero mantuvo contacto e influencia en países con gobiernos ideológicamente afines en América Latina. Tuvo un papel controvertido en Venezuela, donde participó como mediador en diálogos con la oposición, pero su cercanía con Nicolás Maduro y altos dirigentes del chavismo le valió críticas desde los flancos opuestos.
En este periodo, mantuvo contacto con el entonces presidente Morales y realizó una serie de visitas como invitado a conferencias, encuentros académicos y actividades organizadas por instituciones cercanas al oficialismo.
Hacia finales de la década, el ex presidente socialista se convirtió en una figura central del Grupo de Puebla, el foro político fundado en 2019 y conformado por ex presidentes y líderes de izquierda.
Ese mismo año, el español visitó el bastión de Morales en la región del Trópico de Cochabamba, se declaró “amigo de corazón de Bolivia” y se deshizo en elogios para su anfitrión. “Aquí hay un presidente que en 15 años ha hecho más por Bolivia que los 77 anteriores”, afirmó.
En noviembre de 2019, Morales estaba acorralado por una ola de protestas sociales que exigían su renuncia, acusándolo de haber cometido fraude electoral en las elecciones presidenciales del mes anterior, que disputó de manera ilegítima porque la Constitución Política del Estado no le permitía un cuarto mandato.
Tras renunciar al poder en medio de la presión social y exiliarse en México, Morales planteó una mediación internacional encabezada por Rodríguez Zapatero y el uruguayo José Mujica para resolver una crisis política que terminó derivando en su alejamiento definitivo del poder. Si bien esa mediación no se llegó a concretar, el planteamiento revela el nivel de confianza que Morales depositaba en Zapatero apenas había abandonado el Gobierno.

Tras el triunfo electoral que devolvió al MAS al poder con la victoria de Luis Arce en noviembre de 2020, Rodríguez Zapatero abrió una nueva etapa de relación con Bolivia.
A diferencia de los años anteriores, cuando su principal interlocutor era Evo Morales, el ex presidente español amplió sus contactos con funcionarios del nuevo Gobierno boliviano.
En mayo de 2022, durante una visita a Bolivia, invitado por la Academia Diplomática Plurinacional para asistir a una conferencia internacional, Zapatero sostuvo reuniones tanto con el presidente Luis Arce como con Morales, a quien visitó en su bastión en el Trópico de Cochabamba.
En esa oportunidad, en una conferencia de prensa conjunta, llamó a Morales “su amigo” y dijo que deseaba que visitara España para “explicar todo lo que hizo” por Bolivia.
En marzo de 2024, Rodríguez Zapatero llegó al país como integrante del Grupo de Puebla junto a otros dirigentes progresistas, entre ellos los ex presidentes Alberto Fernández y Ernesto Samper. Oficialmente participaron en un seminario sobre integración regional y arquitectura financiera en Santa Cruz de la Sierra. Sin embargo, trascendió que la agenda política estuvo marcada por el conflicto interno del MAS —por la disputa entre los liderazgos de Arce y Morales— que estaba llegando a un punto de no retorno.

De cara a las elecciones nacionales del año siguiente, Zapatero se reunió con Luis Arce en Santa Cruz y también sostuvo contactos con Evo Morales para intentar acercar posiciones. Más tarde explicó que el grupo había realizado una misión “discreta” para impulsar acuerdos dentro del oficialismo boliviano y que sentía que era “su obligación” hacerlo.
En septiembre de 2024, Zapatero regresó a Bolivia para participar en actos de conmemoración del Bicentenario en la ciudad de Sucre, capital del país, junto al secretario general de la Organización Mundial del Turismo. En esa visita, que luego sería uno de los indicios de la investigación que lo acusa de tráfico de influencias, sostuvo un encuentro con Arce en La Paz.
El ex presidente Arce reveló en un comunicado reciente que en aquel encuentro se dio “en el marco de los esfuerzos del Grupo de Puebla para mediar en la crisis” del partido y detalló que abordaron temas de coyuntura política, la posición de Evo Morales y los planteamientos de “unidad del movimiento popular”.
Asimismo, señaló que la relación entre ambos siempre fue “institucional y política” y descartó nexos con el caso que se investiga en España. Luego de esa reunión, el español viajó a Sucre, donde se realizaban los actos conmemorativos de cara a las fiestas patrias.

El escándalo de Soboce y Fancesa
La reciente investigación de la UDEF en España revela que la influencia de Rodríguez Zapatero en Bolivia no se limitó al ámbito político, sino que buscó incidir en decisiones relacionadas con procesos judiciales y administrativos. Según el informe, el ex presidente español recibió un pago de 200 mil euros a cambio de interceder ante las autoridades bolivianas, durante el Gobierno de Luis Arce, para favorecer al Grupo Gloria en el juicio que enfrentaba con la empresa estatal Faboce por un caso de “competencia desleal” y que lo ponía frente a un resarcimiento de 107 millones de dólares.
Si bien hay una resolución judicial que exime al Grupo Gloria del millonario pago, el caso permanece pendiente por una impugnación presentada ante el Tribunal Constitucional Boliviano.
Más allá del curso que tome la investigación, la hipótesis de la injerencia de Rodríguez Zapatero en las decisiones judiciales del país es la que hoy vuelve a poner bajo la lupa la profundidad de sus vínculos con las autoridades bolivianas y las relaciones que cultivó, poco comunes para un exjefe de Gobierno europeo, durante los últimos 20 años.
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