POLITICA
Kicillof define representantes para el Consejo de la Magistratura y enfría la negociación por la Corte

Toda definición en el sistema político de la provincia de Buenos Aires está influenciada por la discusión interna del peronismo. Por estas horas, las diferencias entre el sector del gobernador, Axel Kicillof, y el kirchnerismo, hoy encarnado por el diputado nacional y jefe de La Cámpora, Máximo Kirchner, son recurrentes y se trasladan a diferentes ámbitos. Uno de ellos, donde se está empezando a materializar esta situación, es el Consejo de la Magistratura de la provincia de Buenos Aires y las designaciones de los integrantes tanto por el Poder Ejecutivo como por el Poder Legislativo.
Como contó Infobae, el peronismo se aprestaba a definir representantes a la Magistratura bonaerense por el Poder Legislativo y puntualmente por el Senado provincial, pero de momento no hubo acuerdo. Sucede que en principio el bloque de senadores de Fuerza Patria -al que le corresponderían cuatro lugares: dos en condición de titular y dos suplentes- no tiene cuatro abogados entre sus filas. Ser abogado es una condición excluyente. Los únicos abogados son los senadores Sergio Berni, Fernando Coronel y Marcelo Feliú. Entonces lo que buscaba hacer el gobernador para suplir el lugar que faltaba era designar al diputado provincial, Mariano Cascallares, como un representante del Senado. En rigor, es algo que se puede hacer, ya que a finales del año pasado se modificó la ley de ordenamiento del Consejo y se acordó que los representantes fueran por el Poder Legislativo, sin aclarar si correspondían a la Cámara de Diputados o de Senadores. Anteriormente eso estaba reglamentado.
Entonces, el plan que todavía sigue vigente es que Cascallares asuma pero ocupando un peldaño de la Cámara alta. El intendente, en uso de licencia de Almirante Brown, tiene el aval y es impulsado por el propio Kicillof. Fuentes de la magistratura advierten que ese nombramiento fue frenado en el marco de la interna del peronismo, que esta semana mostró una de sus facetas más descarnadas en el Senado con el cruce entre Berni y la vicegobernadora, Verónica Magario.

La interna por los lugares en el Consejo de la Magistratura también alcanza a la oposición que no logra definir para qué sector será el cupo por el Poder Legislativo en condición de suplente. El miércoles último apenas se logró definir que Berni por el kirchnerismo y Coronel por el MDF sean designados. Queda a la espera de un nombramiento el senador Marcelo Feliú del bloque de Fuerza Patria. La Libertad Avanza, que forma parte de las conversaciones, dispuso que por la oposición se nombre a la senadora María Luz Bambaci como titular. Resta un suplente por el sector no peronista. Allí tampoco hay acuerdo.
Entre titulares y suplentes, hay nueve vacantes en el Consejo de la Magistratura, que deberían ser cubiertas tanto por el Poder Ejecutivo como por el Legislativo. Ante esa acefalía, el órgano encargado de avanzar en la composición de las ternas para cubrir cargos judiciales definió suspender su próxima sesión, a la espera de que se resuelva dicha carencia.
La definición encendió algunas señales de alerta, toda vez que entre la poca actividad de la Cámara alta bonaerense -por donde se deben prestar acuerdos para el nombramiento de jueces, fiscales, defensores y auxiliares- y ahora el parate en el Consejo de la Magistratura. En lo que va de la gestión de Mena al frente del Ministerio de Justicia se avanzó con la designación de 412 expedientes para cubrir cargos judiciales en diferentes estamentos.
Por el Poder Ejecutivo, actualmente solo ocupan lugares el ministro de Justicia, Juan Martín Mena, en carácter de titular, e Inti Pérez Aznar, quien es Subsecretario de Justicia y responde al intendente de La Plata, Julio Alak, y es uno de los suplentes. Hay tres sillas sin designar en condición de titular y otros tres suplentes a la espera.
En el entorno del gobernador dejaron correr que el mandatario se inclinará por la designación de Santiago Pérez Teruel como uno de los titulares. Pérez Teruel es el Asesor General de Gobierno y hace tiempo viene trabajando junto a Kicillof. Actualmente, más allá de su rol como Asesor per se, es uno de los estrategas judiciales de la Provincia en los distintos reclamos ante la Corte contra el Gobierno Nacional por el recorte de fondos. De todas las demandas que ha elevado Buenos Aires, solo la que corresponde a los fondos de las caja jubilatoria ha tenido cierto avance.

Quienes vencieron su mandato como representantes titulares por el Ejecutivo son el subsecretario de Asuntos Municipales, Santiago Révora y el subsecretario de Política Criminal, que está dentro de la estructura del Ministerio de Justicia, Lisandro Pellegrini. Ambos son parte de la órbita política del senador nacional, Eduardo De Pedro. Se trabaja en la renovación de sus nombramientos y más aún si Cascallares es designado por el Poder Legislativo, ya que en el anterior período ocupaba una silla por el Ejecutivo.
Otro asunto que está frenado producto de la discusión interna del peronismo son las vacantes para la Suprema Corte de Justicia. En el Ejecutivo no existe un gran apuro para avanzar en ese marco. “No veo gente pidiendo por las vacantes en la Corte”, ironizó un dirigente cercano a Kicillof. La oposición, pero también los socios del peronismo, esperan inquietos que el gobernador mueva esas fichas.
En abril último también hubo una fuerte demanda del titular de la Corte tanto al Ejecutivo como al Legislativo para que cubran las vacantes. Actualmente la Corte funciona con tres de sus siete miembros. Son Sergio Torres, como presidente, Daniel Soria, vicepresidente, e Hilda Kogan, como ministra del máximo tribunal de justicia.
Distintas terminales reconocen que la situación interna del peronismo también repercute en el eventual acuerdo para definir los nombres de los o las postulantes que Kicillof deberá elevar al Senado para cubrir los sillones de la Corte bonaerense.
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POLITICA
Tras 8 años de distancia, los hermanos Rodríguez Saá coquetean con unirse para volver al poder en San Luis

Hay una idea de forjar la unidad que atraviesa la discusión de todo el peronismo a nivel nacional. La gran mayoría de los dirigentes creen importante construir una coalición amplia que esté apoyada sobre la base de acuerdos provinciales. Así sucedió, en gran medida, durante el 2018, cuando se edificó el Frente de Todos. Esa experiencia, por más traumática que resultó en la gestión, tuvo resultados favorables en el plano electoral.
San Luis representa el 1,15% del padrón electoral a nivel nacional. Tiene cerca de 420.000 electores. Es una de las provincias con menor representatividad en las urnas. Sin embargo, lo importante de la discusión que tiene el peronismo por estos días, entre ellos la versión puntana de la fuerza política, es el valor simbólico de la unidad como método para ganar elecciones en todas las provincias. Y, sobre todo, que la unidad sea entre dos hermanos que ocuparon el poder del gobierno de San Luis en nueve períodos: Adolfo y Alberto Rodríguez Saá.
Adolfo Rodríguez Saá fue gobernador entre 1983 y el 2001 en forma ininterrumpida, mientras que su hermano Alberto ocupó la gobernación entre el 2003 y el 2011, y el 2015 y el 2023. Entre el 2001 y el 2003 estuvo a cargo de la provincia Alicia Lemme. Entre el 2011 y el 2015 el delegado en el gobierno de los Rodríguez Saá fue Claudio Poggi, que ocho años después volvió al poder pero divorciado de Alberto y aliado con Adolfo.
Los hermanos, que están en el borde las ocho décadas, se encuentran distanciados desde el 2018. Hay cuestiones personales y políticas que trazaron una línea divisoria en el vínculo. El conflicto político se profundizó cuando Adolfo apoyó la candidatura de Poggi en el 2023. Enfrente quedó Alberto, como principal promotor de la candidatura de Jorge “Gato” Fernández, el último candidato a gobernador del PJ. La diferencia fue de ocho puntos pero con un umbral alto para el peronismo. Obtuvo el 42,30% de los votos contra el 52,9% del actual mandatario.

Con ese piso de votos, en el justicialismo piensan que una eventual unidad entre los hermanos podría volver muy competitiva a la oposición. “¿Van a forjar la unidad para salvar San Luis?“, le preguntó una periodista militante a Adolfo Rodríguez Saá en una entrevista realizada pocos días atrás en la provincia. ”Dios quiera. Hoy no hay nada. Pero por su puesto que me gustaría. Hay que buscar los puntos que nos unen y dejar de costado las cosas que nos dividen», respondió.
El planteo fue explícito. Adolfo está dispuesto a firmar la paz. Tiene su partido y su vocación de ser candidato nuevamente. Pero, a esta altura del calendario, las expresiones y los gestos son parte de un combo de tensiones donde el objetivo real es tener fuerza para negociar la unidad para volver al poder. “Esto no es solo para mi hermano. Sino para todos los dirigentes. Tenemos que dejar de buscar la mugre y buscar lo que nos une. Las coincidencias tienen que servir para tener un programa común”, explicó en una entrevista brindada a FM La Nuestra 100.3.
Adolfo utilizó en ese diálogo un lema muy conocido en el peronismo. La unidad no se proclama, la unidad se construye con gestos, ideas y propuestas. Ese mensaje cercano al PJ provincial se da cuatro meses después de su distanciamiento del esquema político e institucional del gobierno de Poggi. Ese cambio abrupto es tolerado, pero no olvidado, por muchos dirigentes peronistas. Entre ellos su propio hermano.
La mayor parte del peronismo puntano está alineado detrás de la figura de Alberto Rodríguez Saá que, un puñado de días atrás, reapareció en un acto en la sede del PJ de San Luis, donde juntó a una gran cantidad de militantes que pidieron por una nueva candidatura provincial. Allí planteó la necesidad de volver más humildes al poder y le dio impulso a una idea que tuvo en el 2019: “Hay 2027”. Una expresión de deseo y convicción para sostener el proceso de armado político y electoral. Quienes lo frecuentan aseguran que ya no habla tan mal de su hermano como antes. El silencio parece ser una señal de aplacamiento.

La decisión personal de los hermanos es lo que realmente vale para sostener el consenso. Pero por fuera de ese diálogo, hay una mayoría de dirigentes del peronismo que presionan para construir un acuerdo de unidad y presentar una opción competitiva para el año que viene. Algunos miran con atención el 17 de octubre, cuando se celebre el día de la Lealtad peronista. Advierten que puede haber un gesto de acercamiento con un trasfondo histórico que lo sostenga.
Alberto cree en la concentración de fuerzas como parte de la edificación política. Trazar una línea y contar quienes están de un lado y quienes del otro. Y, una vez seguro de los propios, avanzar en una discusión sobre roles, candidaturas y funciones. El último gobernador peronista pretende que el PJ, que actualmente preside, tenga un candidato provincial antes de fin de año.
Las especulaciones están a la orden del día en San Luis. Hay dos caminos visibles para la unidad. Uno es que haya un acuerdo entre ambos y alguno decida apoyar al otro como candidato a gobernador. En ese juego el que mejor parado está es Alberto, porque tiene el mayor caudal dirigencial desde su lado y porque es el que mejor mide en las encuestas como referente del peronismo.
El otro camino es que logren un acuerdo para respaldar la candidatura de un dirigente que no lleve su apellido. Así como lo hicieron en el 2015 con Poggi. En ese escenario hipotético empieza a correr el nombre del diputado nacional Ernesto “Pipi” Alí, que está alineado a Alberto, pero que recibió halagos de Adolfo por su decisión de estar en la trinchera enfrentando al gobierno de Poggi.

La semana pasada Alí se fue del bloque de Fuerza Patria y se unió al bloque del “Gato” Fernández. Fue una decisión basada en el reacomodamiento territorial. Alberto Rodríguez Saá pretendía que el “Pipi” esté afuera del bloque. El ex gobernador nunca tuvo un buen vínculo con el kirchnerismo. Y el legislador, que tiene voluntad de ser candidato si su jefe político no se presenta, movió su ficha en el tablero legislativo.
Detrás de bambalinas hay un trasfondo más complejo en la convivencia parlamentaria. Pero la base de la decisión está basada en el ordenamiento político del peronismo en el territorio. En un encuadramiento local. Alí es parte del esquema político del PJ Federal donde están Juan Manuel Olmos, Victoria Tolosa Paz, Guillermo Michel y Federico Achával. Su cara podría ser la que encarne una renovación. Sin embargo, el diputado sabe con claridad que si Alberto decide ser candidato, su vocación tendrá un freno brusco.
Otro nombre que sonaba hasta hace poco es el del “Gato” Fernández, último candidato del peronismo para la gobernación. Pero el legislador no tiene voluntad de afrontar una nueva campaña. Trabajará para la unidad pero sin la expectativa de volver a ser. La situación es diferente en el universo de Alberto. En su entorno creen que podría ser un candidato de la unidad que contenga a su hermano, pero también algunas vertientes del kirchnerismo y el massismo, minoritarias en la superficie política de la provincia.
Tanto Alberto como Adolfo están muy activos. Recorriendo distintas localidades de la provincia y subidos a la vida pública de la política. El año que viene no solo habrá elecciones nacionales, sino que también se llevarán a cabo elecciones constituyentes, ya que Poggi decidió avanzar con un proyecto para reformar la constitución provincial. En ese contexto, la negociación de unidad gana preponderancia y altera la estabilidad política de la provincia. Hay distintos espacios en el frente para ocupar y representar.

Los hermanos no tienen interlocutores. Y la discusión que se va a dar en los próximos días es netamente provincial. El peronismo puntano no quiere que la interna nacional, anclada en las peleas de la provincia de Buenos Aires, contaminen la negociación dentro de los márgenes de San Luis. Por eso nadie habla de ni de Cristina Kirchner ni de Axel Kicillof, ni de La Cámpora ni del Movimiento Derecho al Futuro (MDF). Realidades diamentralmente opuestas.
“Hay que dejar de estar con el peronómetro en la puerta del partido. Hay que frenar los pases de factura. Y hay que poner toda la carne al asador para ganar el año que viene. El peronismo necesita la unidad del Alberto y el Adolfo. El tiene que unirse para ganar”. Así definió el estado de situación del justicialismo puntano un dirigente que conoce bien a los hermanos Rodríguez Saá. Sus palabras bien podrían ser la de tantos otros dirigentes de base que buscan, en un gesto de extremo pragmatismo, que haya perdón, para después encontrar el amor.
POLITICA
Javier Milei y sus medidas, en vivo: “Después se quejan cuando les digo que son mier… humanas”, apuntó el Presidente contra la prensa

El proyecto de ley de defensa de la soberanía de Malvinas, ingresado esta mañana a la Cámara de Diputados, quedó en la mira de varios bloques de la oposición. Es que la iniciativa del Poder Ejecutivo incluye un artículo que, con el argumento de endurecer las reglas frente a la influencia extranjera en el país, establece penas de hasta 12 años de prisión para quienes realicen “campañas de desinformación masiva”. A ello se suman los reparos de constitucionalistas y la preocupación de entidades periodísticas.
En concreto, propone modificar el artículo 225 bis del Código Penal, a fines de sancionar con entre cinco y 12 años de prisión a quien, “actuando por cuenta, orden o financiamiento total o parcial de un Estado, organización o agente extranjero realizare actividades que alteren procesos electorales o manipulen a la opinión pública mediante campañas coordinadas de desinformación masiva”.
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En medio de la polémica por el recorte en el área de Discapacidad, que se conoció luego de que se presentara el proyecto de presupuesto 2027, Patricia Bullrich, jefa del bloque libertario en el Senado, volvió a mostrar diferencias con la Casa Rosada y endilgó responsabilidades al Ministerio de Economía de Luis Caputo por haber realizado modificaciones sin previo aviso. “A mí no me tomen por tonta”, dijo la senadora.
La espada libertaria en la Cámara alta reconoció que la eliminación de artículos claves de la ley de emergencia en discapacidad también la sorprendió a ella y confirmó que el tema no se habló en la mesa política del último martes.
“A mí me sorprendió porque, estando en la mesa política, el tema no salió a la luz y llegó el presupuesto con esta introducción, de alguna manera, de cambios en la ley de discapacidad que no eran conocidos”, dijo Bullrich el jueves por la mañana al ser consultada por el tema en Radio Rivadavia.
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El Senado de la Nación aprobó y giró a Diputados un proyecto de ley que busca establecer un nuevo marco regulatorio para los biocombustibles que eleva la cuotas de corte en un régimen de transición hasta 2036, fecha en la que debería liberarse la libre competencia en el mercado.
En la votación en general dividió al recinto de manera transversal y terminó con 41 votos a favor y 25 en contra.
El propósito central de la normativa apunta a incentivar las inversiones, consolidar la seguridad energética del país y promover una transición progresiva del sector hacia un mercado más competitivo, transparente, desregulado y ambientalmente sostenible.
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POLITICA
La izquierda presentó un habeas corpus para “evitar detenciones arbitrarias” en una movilización que hará el sábado

Los dirigentes del Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST) Alejandro Bodart y Celeste Fierro presentaron una acción de habeas corpus para “evitar detenciones arbitrarias” en la denominada “Marcha de la Bronca”, que el Frente de Izquierda impulsa y que se realizará este sábado por la tarde, en un recorrido desde la Plaza del Congreso hasta Plaza de Mayo, con consignas opositoras al gobierno de Javier Milei. Los organizadores buscan contrarrestar la posible aplicación del protocolo antipiquetes.
Bodart y Fierro −ambos exlegisladores porteños− sostuvieron en su presentación judicial que formalizan la solicitud de habeas corpus “en favor de todas las personas que participen o transiten por la manifestación denominada ‘Marcha de la Bronca’, prevista para el día 19 de septiembre de 2026 en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con el fin de evitar detenciones arbitrarias y cualquier afectación a su integridad por parte de las fuerzas de seguridad en el marco de la aplicación del denominado ‘Protocolo para el mantenimiento del orden público ante el corte de vías de circulación’”.
Los dirigentes del MST consideraron que el protocolo antipiquetes habilita “la intervención inmediata de las fuerzas de seguridad sin orden judicial previa, calificando cualquier reunión o corte parcial de calles como un delito flagrante y permitiendo la detención arbitraria de manifestantes”. Argumentaron que “esta normativa vulnera derechos constitucionales fundamentales, tales como la libertad de expresión, la libertad ambulatoria y el derecho de reunión pacífica”.
“Se solicita que se mandate a las fuerzas de seguridad cumplan su función acorde a los estándares internacionales de derechos humanos, a los fines de garantizar el pleno ejercicio de manifestarse y peticionar ante las autoridades, salvaguardado la integridad física de quienes participan de las protestas. En particular, se ordene que el personal de las fuerzas de seguridad porte visiblemente su nombre, apellido y rango”, pidieron Bodart y Fierro en la presentación judicial, que aún no tiene juzgado a cargo designado.
Como antecedente, los integrantes del Frente de Izquierda y de los Trabajadores-Unidad que firmaron la solicitud de habeas corpus señalaron que, en la manifestación contra el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada, el 6 de agosto, en la Plaza del Congreso, “las fuerzas de seguridad avanzaron sobre la masiva protesta en un Congreso vallado y la aplicación de este protocolo derivó en detenciones masivas e ilegales y uso de la fuerza desproporcionado, dejando una gran cantidad de heridos por la fuerza de seguridad nacional y de la ciudad de Buenos Aires”. remarcaron que “existe riesgo cierto e inminente de que esta situación se repita”.
Al insistir sobre el antecedente de la manifestación del 6 de agosto, en la presentación se subrayó el pedido de que “se disponga la designación de veedores judiciales que supervisen el accionar de las fuerzas de seguridad durante el operativo del 19 de septiembre de 2026″.
Según puntualizaron los dirigentes del MST en su requerimiento judicial, “el Ministerio de Seguridad de la Nación, a cargo de la ministra Alejandra Monteoliva, confirmó ante las consultas de distintos medios de comunicación que aplicará un dispositivo especial de control en la zona”.
“El derecho a la protesta es una manifestación esencial de la vida democrática y una herramienta legítima de participación ciudadana. Su criminalización, mediante la aplicación de un protocolo que habilita la represión indiscriminada y las detenciones arbitrarias, constituye una grave regresión en materia de derechos humanos. El Poder Judicial tiene el deber de actuar como garante de la Constitución Nacional y de velar por la supremacía del Estado de derecho”, concluyeron Bodart y Fierro.
El FIT-U impulsa una “autoconvocatoria” de unas 200 organizaciones a la “Marcha de la Bronca”, que tiene como consigna “En el camino de derrotar a Milei, su plan y sus cómplices con la huelga general”. La manifestación comenzará frente al Congreso, a las 15.30 y, una hora después, comenzará la marcha hacia Plaza de Mayo, por la Avenida de Mayo. Los organizadores esperan una concurrencia de “varias decenas de miles” y anuncian réplicas de la marcha central en distintas ciudades de todo el país.
Al confluir en Plaza de Mayo, la protesta culminará con la lectura de un documento crítico de la gestión Milei, a cargo de artistas, y el cierre musical con una versión de “La Marcha de la Bronca”, de Miguel Cantilo.
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