ECONOMIA
La Bolsa de Buenos Aires cierra con un bajada del 1,41 % Por EFE

Buenos Aires, 22 abr (.).- El índice de las acciones de las empresas líderes que cotizan en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires cerró este miércoles con una bajada del 1,41 %, hasta las 2.898.691,74 unidades.
En tanto, el índice general retrocedió 1,16 %, a 119.828.681,20 puntos.
Entre las líderes, las acciones que más bajaron fueron las de (-5,2 %), (-3,4 %) y (-3,1 %).
Por el contrario cerraron en terreno positivo los papeles de (1,3 %) y (0,7 %).
En el mercado de bonos, los títulos soberanos argentinos en dólares operaron con alzas de hasta el 0,4 %, en tanto el índice de riesgo de Argentina se mantuvo en 532 puntos básicos.
En el mercado de divisas, el dólar estadounidense se mantuvo en 1.400 pesos para la venta al público en el estatal Banco Nación, en tanto que en la plaza oficial mayorista subió a 1.377,50 por unidad.
En el mercado informal de divisas, el tipo de cambio paralelo o ’blue’ subió 5 pesos, a 1.415 pesos para la venta.
El dólar ’contado con liquidación’ (CCL, que consiste en comprar localmente con pesos argentinos acciones o bonos y venderlos en dólares en Wall Street) subió 0,1 %, a 1.473,27 pesos por unidad.
En tanto, el ’dólar bolsa’ o ’dólar MEP’ (que se consigue comprando activos que cotizan a la vez en pesos y en dólares, se pagan en pesos al adquirirlos y se venden en dólares en el mercado bursátil argentino) avanzó 0,4 %, a 1.419,84 pesos por unidad.
ECONOMIA
Panorama Financiero | Junio perforaría el 2% pero el consumo sigue frágil y el mercado mira a Caputo

La inflación podría haber quebrado antes de lo previsto una barrera clave, pero todavía no alcanza para hablar de alivio pleno. Dos consultoras privadas estiman que junio cerró entre 1,8% y 1,9%, por debajo del 2,1% que esperaba el mercado. Para el bolsillo, la señal es concreta: algunos precios empiezan a moverse más lento, aunque julio ya llega con focos de presión bastante claros, como las vacaciones de invierno y un dólar más inquieto que en los primeros meses del año.
El dato importa porque le da al Gobierno una mejor foto de corto plazo, pero no le resuelve el problema de fondo. Si junio realmente perforó el 2%, la desaceleración gana aire. El punto es si esa mejora puede sostenerse en un segundo semestre donde el frente cambiario vuelve a pesar más y donde el consumo todavía no termina de afirmarse.
Las consultoras ven una inflación debajo del 2%, pero julio ya abre nuevos riesgos
Las proyecciones privadas de junio sorprendieron para bien. Fundación Libertad y Progreso calculó un 1,8% y C&T Asesores un 1,9%, lo que implicaría la inflación más baja desde agosto del año pasado. La moderación se apoyó en rubros como indumentaria, salud y alimentos más contenidos que en meses previos, aun con algunos estacionales todavía presionando.
Pero ese alivio todavía no está garantizado hacia adelante. Julio arranca con el impacto típico de las vacaciones de invierno sobre turismo y esparcimiento, y además el dólar empezó a moverse y dejó el estado casi inmóvil que había mostrado en gran parte del primer semestre. Por eso, aun si junio dejó un dato mejor al esperado, el mercado sigue leyendo la desinflación como una mejora real pero todavía frágil.
El consumo cortó la caída, aunque sigue sostenido por aguinaldo, cuotas y promociones
La foto del consumo muestra exactamente esa misma lógica: mejora, pero con cuidado. En junio, las ventas minoristas pyme crecieron 0,9% interanual y cortaron trece meses consecutivos de retroceso. A primera vista, es una señal de alivio.
Pero cuando se mira más de cerca, la mejora pierde fuerza. Frente a mayo, las ventas bajaron 1,3% y el acumulado del semestre todavía sigue 2,5% abajo. Además, el repunte respondió sobre todo a dos factores puntuales: el aguinaldo y el movimiento extra que generó el Mundial.
Ese detalle es clave porque muestra de qué está hecha esta recuperación. Los comercios siguen dependiendo mucho de cuotas, promociones y beneficios bancarios para sostener las operaciones. No aparece todavía una mejora sólida del ingreso disponible ni una expansión más pareja del consumo. De hecho, varios rubros siguen flojos y el propio sector comercial mantiene una postura cauta para invertir.
Caputo busca blindar deuda y el mercado mira si la calma financiera alcanza
Por eso el mercado hoy no mira solo el dato de inflación ni el rebote del consumo. También mira la señal que pueda dar Luis Caputo cuando presente el programa financiero del Tesoro para 2026 y 2027. El anuncio importa porque tiene impacto potencial sobre bonos, riesgo país y tipo de cambio, tres variables que después bajan a crédito, precios y expectativas.
Entre junio de 2026 y diciembre de 2027, el Tesoro enfrenta vencimientos en dólares por u$s30.700 millones. De ese total, unos u$s7.400 millones corresponden a lo que resta de este año y u$s23.300 millones caen en 2027. Economía ya reunió alrededor de u$s13.100 millones entre colocaciones, garantías y operaciones financieras, pero todavía queda un tramo relevante por cerrar.
En ese contexto, también ayuda la expectativa de que la soja retenida aporte más dólares en los próximos meses. En la City creen que esa oferta adicional puede moderar parte de la presión cambiaria y sostener un sendero más gradual para el tipo de cambio, con contratos de futuro que ya ubican el cierre del año cerca de 1.650 pesos.
En síntesis, el arranque del segundo semestre deja una combinación delicada: una inflación que podría sorprender para bien, un consumo que da señales mejores pero todavía débiles, y un mercado que necesita escuchar cómo piensa Caputo blindar la deuda sin desordenar el resto de la macro. La mejora existe, pero todavía depende de que la calma financiera aguante y de que el consumo deje de apoyarse solo en rebotes puntuales.
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ECONOMIA
Éxito en EEUU: le dio una vuelta impensada a un producto de higiene y planea facturar USD 25 millones

Pablo Da Silva Ertola es uno de los tantos jóvenes argentinos que decidió probar suerte en el exterior y encontró en Estados Unidos un lugar propicio para explotar su lado emprendedor.
Vive viajando, y esa rutina terminó siendo, casi sin querer, la que encendió la curiosidad. El momento clave de esta historia hay que buscarlo en un viaje a Medio Oriente. Lo que en principio era un viaje personal terminó convirtiéndose en una revelación de negocios: Wipes Well.
“En Dubái y la región, las toallitas húmedas son parte de la vida cotidiana: están en cada comida, en los hoteles, en cada momento del día. No son un accesorio opcional, son parte de cómo vive la gente”, explicó.
Como alguien que pasa buena parte del año fuera de casa, siempre necesitó soluciones cómodas y prácticas para llevar consigo. “Cuando estás todo el tiempo en movimiento, valorás las cosas simples que te resuelven el día sin complicarte”, sostuvo en diálogo con Infobae.
La observación, además, lo llevó a invertir la lógica: Dubái es una ciudad que se construyó copiando lo mejor de Occidente, y él se preguntó qué podía llevar de Oriente Medio hacia Occidente.

Al volver, empezó a investigar la categoría y descubrió que, pese a que las grandes compañías habían convertido a las toallitas en un commodity, existía un mercado enorme y desatendido.
En la Argentina trabajaba de manera independiente en proyectos relacionados con tecnología y comunicación. Su carrera no arranca en las toallitas: comienza escuchando a la gente y mirando datos. A lo largo de sus 10 años de emprendedor, pasó por el mundo de la investigación de mercado, un lugar donde se aprende a leer al consumidor y, sobre todo, a entender la cabeza de los grandes jugadores.
“Trabajé en investigación de mercado, y ahí entendí algo que después me cambió todo: qué mira un gran retailer a la hora de decidir qué producto va a la góndola y cuál no. No es solo el producto, es cómo se posiciona, cómo se percibe el precio, qué problema real resuelve. Esa mirada me quedó grabada”, aseguró.
Si bien puso en marcha una compañía con una inversión relativamente pequeña, su objetivo es ambicioso: facturar USD 25 millones en los próximos cinco años
Más adelante fue director de estrategia de Club Del Bajón, una de las comunidades foodies más grandes de Latinoamérica, donde lideró y escaló el negocio desde distintas aristas: producto, alianzas, crecimiento. Un rol que lo puso en el centro del mundo del social media y de las marcas que buscan enamorar a una audiencia.
En este sentido, aseguró que “estar al frente de una comunidad foodie tan grande me enseñó que una marca no se construye solo con un buen producto, se construye con pertenencia. La gente no compra solo lo que hacés, compra lo que representás”.
Pero no fue lo único: ya había fundado varias empresas de tecnología, sobre todo software y aplicaciones móviles. De esa etapa se llevó su obsesión más fuerte, la que hoy define cómo trabaja: el usuario por encima de todo.

“Fundé varias startups tech y de todas me llevé la misma lección: hay que obsesionarse con el usuario”, explicó y agregó: “Si se sabe escuchar de verdad la necesidad, ya estás mucho más cerca de que la idea funcione: la mayoría no fracasa por la ejecución, sino porque nunca escucharon bien qué hacía falta”.
Pero lidiaba con una realidad económica que siempre se presentó errática. “Pensar cualquier proyecto implicaba una incertidumbre en todos los frentes: el cambiario, el impositivo, la inflación y hasta el social”, aseguró.
En sus viajes a Estados Unidos descubrió que las cosas eran bastante diferentes a las de su tierra natal. “En 48 horas se puede montar un negocio y hasta abrir una cuenta bancaria para operar sin problemas”, contó. “Además, existe todo un ecosistema de inversores que están dispuestos a aportar capital si ven que tu proyecto tiene futuro”, añadió.
Con la idea en su cabeza, comenzó a buscar datos sobre un producto que las grandes marcas trataban como un commodity más en los Estados Unidos, pero que él intuía mucho más poderoso de lo que parecía. Y, apoyado en su background tecnológico, se puso a investigar a fondo.
Analizó miles de datos con información muy valiosa de los consumidores, que le permitieron entender en dónde estaban fallando las grandes marcas y cuál era el “white space” que existía en esos nichos.
“Con esos datos entendimos en qué estaban fallando y cuáles eran los cambios que los usuarios buscaban. Así, por ejemplo, nació la makeup remover [removedor de maquillaje], que no tenía los productos químicos que generaran sensibilidad en la piel”, explicó.
Pero no fue el único “punto de dolor” que existía. También notó que las fragancias a veces generaban irritación o alergia, que el tamaño no era el ideal para quitar el maquillaje, que se terminaban secando rápidamente y que la mayoría no tenía textura, un detalle clave que ayuda a que el maquillaje salga mucho más fácil.

En ese punto, según explicó el emprendedor, su background tecnológico cobró sentido. Cruzando datos e inteligencia artificial, empezó a encontrar respuestas. “La IA nos ayudó a identificar los ingredientes que causaban estos problemas en la piel y a encontrar alternativas más naturales para lograr los mismos resultados”, dijo.
“El análisis de datos también nos permitió aumentar el volumen de líquido por toallita. Identificamos que en los bulk packs se termina tirando casi la mitad del paquete, porque pierde líquido cada vez que se abre y se cierra. Es un formato altamente ineficiente”, aseguró.
Así, Wipes Well vio la luz con un gran background de información que le permitió satisfacer las necesidades de un público muy preocupado por su higiene, por la salud de su piel y por la comodidad. “Salimos al mercado con una toallita más grande, sin químicos pesados, que no se seca y con un packaging con un diseño muy lindo”, contó orgulloso.
El proceso de venta fue cambiando rápidamente. Al principio, los productos se conseguían a través de su propia web, el canal directo al consumidor (DTC), y más adelante sumó la venta en Amazon.
Pero las wipes fueron ganando visibilidad y encontraron lugar en distintos mercados. “Logramos entrar en mercados mayoristas, que les proveen a pequeñas tiendas de todo el país. Eso nos permitió empezar a posicionar la marca y tener feedback honesto de retailers independientes”, explicó.
En cuanto al producto, las dos primeras líneas nacieron prácticamente a la vez: las Essentials, para la higiene diaria, y el Makeup Remover, para desmaquillar. “El Makeup Remover está formulado específicamente para desmaquillar cuidando la piel; las Essentials, en cambio, son para la higiene de todos los días, en cualquier momento y lugar. Se diferencian en el uso y en la fórmula”, explicó.

En este sentido, agregó: “Las grandes marcas venden packs de hasta 50 toallitas, todas compactadas y chicas, imposibles de sacar de a una. Se termina usando la mitad, porque la otra mitad se seca. Se tira la mitad del paquete y, sin darse cuenta, el cliente paga cada unidad mucho más cara. Nosotros permitimos usar lo que se necesita sin gastar de más”.
Hace pocas semanas lanzó al mercado otro producto único en su especie: una toallita individual para limpiar cuero, pensada para carteras de lujo y cualquier artículo que necesite recuperar su vida. “Logramos desarrollar una fórmula que limpia y cuida las superficies delicadas de carteras, bolsos y otros productos de cuero”, contó.
El producto fue abriéndose camino de a poco y, en paralelo, llegó el reconocimiento de algunos actores del mundo de los negocios. Primero, fue seleccionada por Pop Up Grocer, un local exclusivo de Nueva York, que tiene su sede en West Village y que selecciona por año tan solo 600 marcas premium entre miles de postulaciones. “Este reconocimiento es una validación de que el producto que estamos creando es innovador, estético y con un sentido de pertenencia”, aseguró.
Luego, llegó el turno de Startup CPG, una comunidad dedicada a las startups que seleccionó a Wipes Well para presentar sus productos frente a uno de los distribuidores más grandes de los Estados Unidos: KeHE Distributors.
Uno de los motivos por los que eligió llevar adelante su proyecto en los Estados Unidos fue la posibilidad de elegir libremente a los mejores proveedores, sin importar dónde estén.

Para las materias primas y el desarrollo de las fórmulas, en lugar de limitarse a una sola plaza, armó una cadena de proveedores internacional que le permite acceder a la mejor calidad a precios competitivos en un mercado de commodities como el de las wipes. “Aprovechamos la experiencia que existe en comercio internacional estadounidense para encontrar las opciones más competitivas sin resignar calidad”, explicó.
Si bien la cadena de producción está bastante aceitada, no descarta la posibilidad de montar una fábrica en territorio norteamericano para abastecer una demanda que crece constantemente.
“Me encantaría tener una fábrica en los Estados Unidos, pero primero necesitamos terminar de instalar el producto a lo largo y ancho del país. Estamos en conversaciones con grandes jugadores y queremos primero concentrarnos en dar ese paso”, dijo el emprendedor.
Hay que pensar que el origen de Wipes Well fue 100% bootstrap. Fueron USD 40.000 que salieron de los bolsillos del fundador y que tuvieron su sello: una disciplina de gasto casi artesanal.
“El proyecto lo banqué con mucho esfuerzo y cuidando que cada centavo estuviera invertido de forma estratégica. no me interesaba crecer rápido al principio, me interesaba validar: mi primer objetivo era comprobar que la idea era realizable de verdad”, dijo Da Silva Ertola.
“En términos de innovación tenemos muchos desarrollos en fila, esperando lanzarlos a medida que vamos instalando el concepto”
“Recién ahora, con las validaciones que estamos teniendo, me siento con la confianza de salir a levantar capital”, agregó. Por eso, si bien puso en marcha una compañía con una inversión relativamente pequeña, su objetivo es ambicioso: facturar USD 25 millones en los próximos cinco años.
Aunque parezca imposible, existen antecedentes de marcas que transformaron categorías comoditizadas del cuidado personal en propuestas premium de rápido crecimiento que ayudan a soñar en grande. “El mejor ejemplo es Touchland: tomó el alcohol en gel, un commodity total, y lo convirtió en una marca premium adquirida por USD 700 millones en muy pocos años. Nosotros queremos ser los que logren exactamente eso con las wipes”, explicó el emprendedor.
Si la posibilidad de armar una cadena de producción internacional fue uno de los puntos importantes a la hora de decidir en dónde lanzar su producto, las oportunidades para potenciar una startup fue otra de las grandes razones por las que se inclinó por los Estados Unidos.
“El acceso a capital de riesgo es muy superior acá, las oportunidades son más grandes y hay todo un ecosistema de inversores dispuestos a apostar si ven que tu proyecto tiene futuro”, remarcó.
Sin embargo, tiene muy en claro una cosa: no busca cualquier inversor. La estrategia de capital está enfocada en los fondos especializados en CPG (consumer packaged goods o productos de consumo masivo), que aportan mucho más que dinero.
“Recién ahora, con las validaciones que estamos teniendo, me siento con la confianza de salir a levantar capital”
“Hoy todas las conversaciones que tenemos son con fondos especializados en nuestra categoría. Buscamos gente que entienda el mundo del personal care y beauty, porque más allá del capital lo que ponen a disposición es su red de contactos para escalar tu negocio en retail”, explicó.
A la hora de responder sobre la posibilidad de traer sus productos a la Argentina, Ertola aseguró que sí. No obstante, sabe que se trata de dos mercados distintos, con necesidades y poder adquisitivo disímiles.
“Me encantaría traer el producto a la Argentina. Si es una innovación acá, en Estados Unidos, allá también lo sería. Son mercados diferentes: en los Estados Unidos el poder adquisitivo es mayor y la gente está más dispuesta a pagar un extra por comodidad. En la Argentina la ecuación es otra. Pero la necesidad existe de los dos lados y me encantaría llevarlo”, manifestó.
Además, sigue de cerca la realidad de su tierra natal. “Veo un país tratando de abrirse al mundo, con un cambio en el paradigma impositivo y una simplificación de trámites a nivel nacional. La apertura de importaciones genera oportunidades concretas”, apuntó. Sin embargo, aseguró que “muchas veces la barrera real está por el lado local, no por el nacional” y observó que hay un consumo que en varios sectores sigue amesetado y una industria con problemas. “No hay que romantizarlo”, señaló Da Silva Ertola.
“Veo un país tratando de abrirse al mundo, con un cambio en el paradigma impositivo y una simplificación de trámites a nivel nacional”
“Me llama la atención la paradoja. Mientras en la Argentina se habla de abrirse al mundo y bajar barreras, buena parte de Occidente, Estados Unidos incluido, está haciendo lo contrario: se repliega y protege su propia industria. Están tomando decisiones bastante opuestas a la idea de apertura total. Son dos economías en momentos distintos del ciclo”, reflexionó.
Y manifestó que para un emprendedor lo importante no es opinar del ciclo, es entender en qué momento está cada mercado y moverse en consecuencia. “La misma innovación puede necesitar una jugada distinta según dónde y cuándo la lances. Yo trato de estar sincronizado con los dos relojes al mismo tiempo”, cerró al respecto.
Por eso, su mirada por ahora está concentrada en los Estados Unidos. Hacia adelante, la hoja de ruta combina producto y cultura. “En términos de innovación tenemos muchos desarrollos en fila, esperando lanzarlos a medida que vamos instalando el concepto”, adelantó.
Pero la ambición es más profunda que el catálogo: “La idea es cambiarle la cabeza a la sociedad sobre cómo cuidar su cuerpo, sus manos y sus cosas. Queremos desarrollar un hábito de consumo que en Occidente todavía no es común, como sí lo es en Medio Oriente y en Asia”, explicó.
Un ejemplo más de cómo la tecnología puede potenciar una idea y encontrar un nicho de negocio, para transformar un producto que el mercado trataba como un simple commodity en algo premium, de alto valor agregado y con una proyección de crecimiento ambiciosa.
ECONOMIA
El dato que mira detenidamente Caputo y que anticipa una menor presión para el dólar

El repunte en la demanda de dólares presiona la cotización y fuerza al Gobierno a actuar para contenerla. El avance de la divisa viene más que duplicando a la inflación y, si bien es un movimiento esperable tras varios meses de apreciación del peso, la velocidad del ajuste inquieta tanto al equipo económico que conduce Luis Caputo como al mercado.
Los analistas advierten que a lo largo de este segundo semestre la presión seguirá vigente, tanto por la habitual caída en la oferta estacional de divisas como por una mayor demanda por parte del sector privado.
Sin embargo, hay un dato alentador: el abultado stock de soja sin vender representa, en la práctica, ventas que en algún momento se realizarán, lo que implica potenciales dólares que ingresarán al mercado de cambios durante los próximos meses y ayudarán a equilibrarlo en los meses de menor oferta estacional de divisas. En el mercado identifican que el sector agroexportador tiene una gran cantidad de granos retenidos, a la espera de una mejora en las condiciones, como una suba del tipo de cambio o de los precios internacionales.
Además del crecimiento de otros flujos de dólares, como las exportaciones de energía y minería e inversiones productivas en el marco del RIGI, la liquidación diferida del agro refuerza la teoría de los analistas que estiman que durante la segunda mitad del año el tipo de cambio avanzará de manera gradual, sin sobresaltos, gracias a una mayor oferta de divisas en el mercado. De hecho, los inversores prevén que la cotización cerrará el año en torno a $1.650, según reflejan los contratos de futuros de dólar, lo que implica una suba de alrededor de 11% respecto a la cotización actual, en línea con la inflación y tasas de interés.
El mercado espera más dólares de la soja retenida
El sector agroexportador liquidó en junio u$s3.007 millones en el mercado de cambios. El monto representa un incremento de 12% respecto a mayo, pero una caída de 18% en comparación con el mismo mes del año pasado. Además, el acumulado del año es de u$s13.378 millones, lo que significa una caída de 13% en relación al mismo período de 2025. Los datos llaman la atención, teniendo en cuenta la expectativa de una cosecha récord para esta campaña, lo que indicaría un retraso en las ventas de granos, a la espera de mejores condiciones, de acuerdo con operadores del mercado.
A la vez, la Secretaría de Agricultura detalló recientemente que las ventas totales de soja ascendían a 20,4 millones de toneladas, de las cuales 12,6 millones correspondían a ventas con precio fijado y 7,8 millones permanecían pendientes de fijación de precio. Según Máx Capital, en base a la estimación de producción de 51,5 millones de toneladas realizada por la Bolsa de Comercio de Rosario, las ventas totales representaban el 39,6% de la producción esperada hasta ese día, por debajo del promedio de 47,5% del mismo período de campaña en los últimos seis años.
«Si bien las ventas pendientes de fijación de precio se encuentran en línea con el promedio histórico, las ventas con precio fijado representan apenas el 24,5% de la producción esperada, más de 7 puntos porcentuales por debajo del promedio de los últimos seis años (30,7%)», detalla.
De acuerdo con el análisis, los datos sugieren que las ventas de los productores siguen relativamente demoradas, lo que probablemente explique parte de la dinámica cambiaria de las últimas semanas. El bróker de bolsa prevé que «estos ingresos de divisas finalmente se materialicen dada la fuerte cosecha, aunque los productores no parecen tener apuro por vender». Por lo tanto, resalta que «el momento sigue siendo incierto, ya que podrían esperar un tipo de cambio más favorable o mayores precios internacionales antes de fijar precios».
El retraso de más de 7 puntos porcentuales en ventas acumuladas respecto al promedio de los últimos seis años equivale a unas 3,9 millones de toneladas de soja. Con los precios internacionales de hoy, implica un potencial de liquidación en torno a u$s1.600 millones para converger con el promedio. En base al stock completo que falta por liquidar, y teniendo en cuenta un remanente de 3,5 millones de toneladas de 2025, los operadores calculan que el total es de entre u$s20.000 millones y u$s24.000 millones. De este monto, cerca del 75% ingresa al mercado de cambios, lo que implicaría entre u$s15.000 millones y u$s18.000 millones.
El segundo semestre no sería tan malo para el dólar
«Un dato despeja las dudas sobre el segundo semestre. Según estadísticas de la Cámara de Exportadores de Cereales, el calendario de liquidaciones de dólares luce como nunca antes sin estacionalidad: el sector, que está guardando la soja para venderla más adelante, mantiene un ritmo de liquidación prácticamente constante o levemente creciente mes a mes hasta fin de año. No prevemos volatilidad cambiaria en lo que resta de 2026, más allá de acomodamientos puntuales como el que observamos en este momento», agregan los analistas de Clave Bursátil.
La firma de asesoría financiera resalta que, pese a la fuerte aceleración que registró el tipo de cambio en las últimas semanas, en lo que va del año se mantiene prácticamente estable, con un avance nominal de apenas 2,2%. Por lo tanto, resalta que el repunte de los últimos dos meses «no es una señal de alarma, sino la normalización de un fenómeno extraordinario».
«Ese fenómeno fue el shock exportador de abril y mayo: superávit energético estructural, precios de commodities agrícolas elevados y un petróleo que llegó a duplicar su valor por la guerra en Medio Oriente. En ese contexto, el Banco Central compró reservas a un ritmo récord y superó los u$s11.000 millones antes de cerrar el primer semestre, lo que produjo una apreciación abrupta del peso que ahora se está corrigiendo gradualmente», detalla.
El tipo de cambio moderó el avance en las últimas jornadas, luego del mencionado repunte de 5,3% que registró en junio, lo que lo llevó a zona de $1.490 en el mercado oficial mayorista. La moderación está sostenida principalmente por la contención que ejerce el equipo económico del Gobierno a través de oferta de cobertura en los mercados de dólar linked y futuros de dólar. Los analistas estiman que la cotización de la divisa seguirá alcista en lo que resta del año, pero sin grandes tensiones, mientras el Gobierno seguirá de cerca la dinámica para intentar que el avance sea de manera ordenada.
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