POLITICA
La Corte reafirma su autoridad ante los desplantes de la justicia del trabajo

Hubo un mensaje y varios destinatarios. El presidente de la Corte Suprema de Justicia, Horacio Rosatti, abogó por la mañana, ante empresarios, por el “acatamiento obligatorio” de los fallos del máximo tribunal. La exhortación apuntó a quienes hicieron “oidos sordos” ante decisiones de los supremos y que eligieron desafiarlas con medidas que ignoraban lo dispuesto por la Corte.
Los fallos de la Corte Suprema son de cumplimiento obligatorio para las partes del proceso y los tribunales deben ejecutarlos sin apartarse de lo decidido.
A diferencia de lo que ocurre en el sistema anglosajón del common law, donde existe una obligatoriedad estricta de los precedentes judiciales, en la Argentina el sistema contempla excepciones.
Sin embargo, para que un juez inferior se aparte de un precedente de la Corte Suprema debe tener una justificación muy sólida, pero los casos se repitieron en este año.
El objetivo, como lo señaló Rosatti, es preservar el principio de seguridad jurídica y de la función de la Corte Suprema como intérprete final de la Constitución.
Todo esto, que es de perogrullo en la Facultad de Derecho, no ocurrió en la Argentina de los últimos meses, lo que obligó a la Corte Suprema a insistir con conceptos básicos para no dejar pasar este abierto desafío a su autoridad.
Tal era la dispersión de fallos y dichos que los legisladores aprobaron hace un mes la reforma laboral y en su artículo 89 recordaron que los jueces deben ajustar sus decisiones a la interpretación de la Constitución y las leyes que realice la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
“Los jueces que resuelvan causas de índole laboral deberán, de forma obligatoria, adecuar sus decisiones a los precedentes establecidos por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en la materia. El apartamiento infundado de los magistrados respecto de dichos criterios configurará una causal de mal desempeño en sus funciones”, dice la reforma laboral.
El objetivo era terminar con los librepensadores en materia de justicia laboral como una manera de dar certeza a las decisiones para el futuro.
Pero la nueva ley laboral fue suspendida en su aplicación por un magistrado, lo que hizo que la Corte Suprema tuviera nuevamente que reclamar lo básico: que se cumplan sus decisiones y respeten sus precedentes.
Es que los últimos desafíos provinieron de la justicia laboral. La Corte tuvo que fallar no una, sino tres veces para que la Cámara del Trabajo adecuara las tasas que se debían aplicar en los casos de ajuste de las indemnizaciones por despidos y accidentes laborales.
La Cámara laboral, controlada en algunas salas por el kirchnerismo, la desafió y dictó sentencias en contrario. La Corte las revocó.
Los fallos de la Corte donde debió poner un límite a las decisiones de la Cámara del Trabajo en la aplicación de intereses desmedidos son tres: Oliva, Lacuadra y Domínguez.
En una de las sentencias se anuló la aplicación de una multa de 53 sueldos impuesta a una empresa.
En la sentencia Oliva, la Corte estableció la prohibición de aplicar intereses sobre intereses en contra de una acordada de la Cámara del Trabajo que contemplaba esa posibilidad, elevando los montos de las indemnizaciones hasta cifras inverosímiles.
En la causa Lacuadra, la Corte dejó sin efecto una sentencia de la cámara laboral que ordenaba el pago de más de 137 millones de pesos de indemnización por despido y elevaba en casi un 20.000% el monto de condena de primera instancia.
La Corte Suprema de Justicia de la Nación, con la firma de Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz, Ricardo Lorenzetti y Juan Carlos Maqueda, descalificó el caso Oliva “por arbitrario” al cuestionar intereses que arrojaban “un resultado económico desproporcionado”.
En Oliva, la Corte había dejado sin efecto una sentencia que ordenaba la capitalización sucesiva de intereses. Luego de Oliva, con el fin de reemplazar aquel criterio de cálculo de los intereses, la cámara laboral dictó una nueva acta en la que contempló el reajuste de “los créditos laborales sin tasa legal de acuerdo a la tasa CER más una tasa pura del 6% anual”.
Al respecto, la Corte entendió que “este nuevo criterio de reajuste, aplicado al caso en examen, tampoco se fundamenta en el Código Civil y Comercial, y dijo que “arroja resultados igualmente irrazonables”.
Con el mismo criterio, la Corte revocó en la causa Domínguez una sentencia laboral que ordenaba el pago de una multa por retención de aportes que equivalía a 53 salarios mensuales, en un vínculo laboral que había durado un año y ocho meses.
La Corte habló de falta de proporcionalidad y reclamó “prudencia judicial, labor que ha de ser llevada a cabo por los jueces de la causa”.
Hoy todas estas dispersiones se acabaron porque ya hay un criterio fijado por el Superior Tribunal de Justicia de la Ciudad para aplicar un ajuste equivalente al índice de precios al consumidor más el 3% para las inmunizaciones, lo que quedó ratificado en la nueva ley de modernización laboral.
La Corte Suprema luego dictó el fallo Levinas, que obliga a que el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad intervenga como tribunal de apelación de todas las causas de la justicia nacional, ya sea en el fuero laboral, civil, comercial o penal.
Hubo resistencia de los jueces nacionales y objeciones, pero finalmente la aplicación del precedente se impuso y hoy el TSJ de la Ciudad resuelve esos casos semanalmente. Fijó estándares respetados por los jueces.
No solo fueron fallos laborales. La primera desobediencia abierta de la época actual ocurrió tras la destitución del procurador de Santa Cruz Eduardo Sosa, en 1995, cuando Néstor Kirchner gobernaba la provincia.
La Corte Suprema de Justicia se pronunció sobre el caso en 1998, en 2000, 2001 y también lo hizo en 2009 y 2010. Nunca fue oída y Sosa nunca fue repuesto en su cargo.
El actual gobernador de Santa Cruz, Claudio Vidal, estaba dispuesto a cumplir esa sentencia ahora, 30 años después de la remoción, pero el kirchnerismo reformó una ley, amplió el número de jueces del Tribunal Superior de Justicia provincial y le copó el tribunal.
Hoy Santa Cruz vive una parálisis institucional porque cada medida del Ejecutivo es impugnada en la Justicia local con fallos a favor del kirchnerismo y el TSJ local no puede funcionar pues está cuestionada su integración.
El caso fue llevado por Vidal a la Corte Suprema de Justicia que ahora trabaja en un fallo donde tiene la oportunidad de devolverle la gobernabilidad a Santa Cruz, destrabar el conflicto y de paso hacer cumplir el viejo fallo Sosa, removido hace treinta años y nunca repuesto en el cargo.
La Corte no olvida esos desaires que dinamitan la seguridad jurídica y desafían el acatamiento obligatorio de las decisiones del máximo tribunal.
En ese contexto, Rosatti aseguró que esa obligatoriedad es lo que permite “darle previsibilidad a una inversión”. Tras señalar que “el acatamiento obligatorio de las decisiones de la Corte no está prohibido en la Constitución de ninguna manera”, el presidente del máximo tribunal aseveró que la doctrina del máximo tribunal es clave para las inversiones.
Por eso, la Corte condena que tribunales inferiores se aparten de los precedentes del máximo tribunal generando incertidumbre institucional.
Hernán Cappiello,Justicia Federal,Conforme a,Justicia Federal,,¿Cobrará jubilación?. Renunció el juez federal acusado de proferir mensajes antisemitas,,No había sido citada. La escribana de Adorni volvió a Comodoro Py para ampliar su declaración y la fiscalía prepara nuevas medidas,,»Pregúntenle a él». La escribana de Adorni dijo que no sabe el origen del dinero con el que se compraron las propiedades
POLITICA
Andrés Malamud, analista político: “Milei no lo hecha a Adorni porque es amigo de su hermana”

El politólogo Andrés Malamud analizó cuáles son los motivos por los que el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, permanece en el Gobierno pese a ser investigado por presunto enriquecimiento ilícito. Entrevistado por Carlos Pagni en el programa Odisea argentina (LN+) el lunes por la noche, el analista político desarrolló tres interpretaciones posibles sobre la continuidad del funcionario en el Ejecutivo.
“Algunos piensan que la razón para mantener a Adorni es que es un pararrayos”, planteó Malamud. Según esta interpretación, Adorni estaría siendo utilizado para concentrar la atención pública en él y evitar las críticas sobre las políticas económicas: “La inflación sube, hay otros problemas y la gente habla de la corrupción”.
La segunda hipótesis la denominó como la del “fusible”, que indicaría que Milei “se lo va a sacar de encima cuando acumule demasiados problemas” e implicaría, según explicó, que la permanencia de Adorni resulta funcional al interés del Presidente.
La tercera explicación apunta a los vínculos personales dentro del círculo de poder. “No le hizo lo mismo que a Nicolás Posse o Guillermo Francos, no lo echó como a sus amigos, porque no es su amigo, es el amigo de su hermana”, afirmó. En esa línea, agregó: “Él no la echa a ella y no echa a los de ella”, y definió que existe “una dependencia profunda que es difícil de evaluar”.
En ese contexto, Malamud esbozó, sin desarrollarla, una posible cuarta hipótesis. “Después hay pensamientos mucho más complicados como el testaferro”, indicó, aunque no profundizó en esa línea durante la entrevista.
Más allá del caso puntual de Adorni, el politólogo amplió su análisis al funcionamiento general del Gobierno y señaló que “Milei depende fundamentalmente de la economía”. Explicó que el respaldo social que recibe el Gobierno varía en función de ese factor y que, por el contrario, “cuando mete -Milei- la batalla cultural, le va peor”.
El analista planteó que el actual Presidente representa un cambio respecto de la lógica tradicional. “Vivimos durante 40 años en un péndulo entre la capital y el conurbano”, indicó, y señaló que Milei se posicionó como una opción “contra el AMBA” y que “vino a representar a las otras 22 provincias”.
Noticia en desarrollo.
presunto enriquecimiento ilícito,LN+,Manuel Adorni,Javier Milei,,Conforme a,,»Todos somos iguales ante la ley». La reacción de Milei contra los periodistas por la investigación sobre Adorni,,Descargo. La fiscal que investigó la muerte de Nisman pidió que la sobresean por la acusación de encubrimiento,,»Una cascada de éxitos». La llamativa palabra que usó Villarruel en medio de la investigación sobre Adorni,LN+,,»Afloró en los camarotes». Un infectólogo advirtió por qué es muy probable que los pasajeros hayan subido al crucero ya infectados de hantavirus,,Probabilidad de ciclogénesis. Se avecina un frente que traerá tormentas fuertes, actividad eléctrica, y ráfagas de hasta 70km/h: las zonas afectadas,,Cuidado personal. Pilar Sordo: “El diálogo interno es una herramienta brutal de autoconocimiento y autocuidado”
POLITICA
Victoria Villarruel le respondió a un seguidor y aprovechó para chicanear a Adorni: “Que tengas una cascada de éxitos”

En medio de los cuestionamientos por el costo de las renovaciones en la casa de Manuel Adorni, la vicepresidenta Victoria Villarruel deslizó una chicana contra el jefe de Gabinete: ¡¡Feliz cumpleaños atrasado!! “¡¡Que tengas una cascada de éxitos este año!!”, escribió en X al usuario @gatin, que le había pedido un saludo.
El comentario de Villarruel hace referencia a la cascada que presuntamente habría construido Adorni en su casa en Exaltación de la Cruz.
Este lunes, el arquitecto a cargo de las renovaciones de esa casa, Matías Tabar, aseguró que el funcionario gastó más de US$245 mil dólares para acondicionar la pileta, instalar una cascada, colocar césped, equipar un quincho, entre otras refacciones.
La lista de renovaciones surge a partir de la declaración en Comodoro Py de Tabar, que aseguró que Adorni le pagó las refacciones en efectivo y sin factura en dos partes entre 2024 y 2025.
Una relación totalmente rota
La relación entre el presidente Javier Milei y Victoria Villarruel está completamente rota desde hace casi dos años. Mientras el jefe de Estado hace críticas directas a la Vicepresidenta, a quien acusa de traicionarlo, la titular del Senado acude a la ironía o chicanas como la de este lunes.
En esta ocasión, Villarruel usó una frase que hace referencia a uno de los temas más sensibles para el Gobierno: la investigación sobre el patrimonio del Jefe de Gabinete.
Ante las nuevas revelaciones en la investigación judicial por su patrimonio, el Gobierno negó que Adorni haya gastado US$245.000 en refaccionar su casa en el country de Indio Cuá. Cerca del funcionario aseguraron que ese no es el monto correcto y anticiparon la posibilidad de solicitar una pericia para esclarecer los hechos.
Victoria Villarruel, Manuel Adorni
POLITICA
Javier Milei, el presidente de la conversación cansada

Se suele mirar a las redes sociales como un territorio secundario de la política: un espacio de exageración, ruido, vanidad y desahogo. Y en muchos casos esa visión tiene fundamento. Pero con Javier Milei conviene hacer una excepción. No porque las redes reemplacen a la política real, sino porque en su caso fueron bastante más que un escenario de amplificación: fueron el territorio central de su construcción. Primero como personaje, después como diputado, más tarde como candidato y finalmente como presidente.
Milei creció en televisión, es cierto. Hizo del panelismo una escuela de instalación, de choque y de reconocimiento. Pero desde que llegó a la Casa Rosada dejó de exponerse al debate en los términos en que lo hacía antes. Ya no discute: emite. Y como tampoco cuenta todavía con una red territorial clásica —gobernadores, intendentes, una estructura propia extendida— entender cómo funciona su imagen y sobre todo su narrativa, sigue siendo indispensable para entender su poder. En su caso, mirar la conversación digital no es una moda metodológica. Es analizar una de las fuentes originales de su legitimidad.
Entre enero y abril en la consultora Methodo analizamos más de 326 millones de menciones en Facebook, X, Instagram y YouTube. El primer hallazgo es simple, pero no por eso menor: Milei mantiene la centralidad, pero pierde volumen. Sigue siendo, por lejos, el principal organizador de la conversación política argentina, aunque ya no con la misma potencia expansiva. En el primer trimestre de 2024 reunió 39 millones de menciones. En el primero de 2026, 18 millones. En dos años perdió más de la mitad del volumen de conversación que había logrado en el arranque de su presidencia.
No significa que haya dejado de importar. Significa algo bastante más sutil: importa de otro modo. Sigue en el centro, pero ya no irradia con la misma fuerza. Su conversación ya no crece: se defiende para sostenerse. Y eso es relevante porque el mileísmo fue, desde el principio, una experiencia de intensidad. No solo una oferta electoral sino también una forma de energía. Una máquina de atención. Cuando esa intensidad baja, aunque siga siendo superior a la del resto, lo que aparece ya no es solo un dato de comunicación. Aparece una señal política.
A eso se suma un segundo elemento. En abril de 2026, la conversación sobre Milei mostró 44% de positividad y 56% de negatividad: el peor saldo desde que asumió. El dato, por supuesto, podría leerse de manera lineal. Todo gobierno acumula desgaste. Todo oficialismo que ajusta, confronta y decepciona empieza a pagar costos. Pero acá también conviene ir un paso más allá. Porque aun en ese contexto, el nivel de positividad que conserva sigue siendo llamativo. No hay fervor, pero tampoco intemperie. Hay malestar, hay rechazo, hay fatiga, pero todavía persiste una afinidad o necesidad en una parte nada despreciable de la sociedad.
Eso no ocurre en el vacío. Ocurre con una economía que volvió a incomodar, una inflación que ya no puede administrarse solo como herencia narrativa y una secuencia de escándalos que empiezan a dejar marca. Lo interesante es que ese desgaste no produce, al menos por ahora, una transferencia clara hacia otro lado. Y ahí aparece uno de los rasgos más importantes del momento.
La oposición sigue sin capitalizarlo. Cristina Fernández de Kirchner registra 2 millones de menciones y 60% de negatividad. Axel Kicillof, 1,8 millones y también 60% de negatividad. Mauricio Macri, en cambio, muestra una novedad menor: después de mucho tiempo encerrado en una conversación de círculo rojo, volvió a ser advertido por fuera de ese perímetro, más por su separación y por esa vieja condición de celebrity que por razones políticas. No es un retorno grande, pero sí una visibilidad algo más fresca, como si hubiera dejado de existir solo en la sección política para empezar a asomar también en las de sociedad o espectáculo. Los outsiders, por su parte, no están mal ponderados en la relación entre imagen positiva y negativa, pero generan un volumen tan bajo que la sociedad prácticamente no los advierte: el mejor posicionado es Dante Gebel, que tras su última gira mediática apenas supera las 200.000 menciones.
Ese dato ayuda a leer mejor el fenómeno Milei. El oficialismo se desgasta, pero enfrente no aparece una fuerza que absorba con claridad ese desgaste y lo convierta en alternativa. El sistema político argentino parece hoy más apto para registrar malestar que para producir reemplazo.
El cuadro se vuelve todavía más nítido cuando se observa de qué se habla alrededor de Milei. Allí ya no aparece una agenda de transformación, sino una conversación organizada por tres grandes núcleos.
El primero es la gravitación de Donald Trump, con 7 millones de menciones. Ese volumen empieza a sugerir algo más que afinidad ideológica. Para una parte de la conversación pública, el Gobierno argentino aparece cada vez más ligado a la validación política y simbólica que llega desde Washington. No solo en términos de alineamiento exterior, sino también como dependencia narrativa. El mileísmo todavía conserva centralidad local, pero una parte del país empieza a leerlo como un oficialismo que mira demasiado hacia afuera para sostener su autoridad hacia adentro.
El segundo núcleo es la secuencia de escándalos. $LIBRA, ANDIS, corrupción y, de manera más visible, el caso Adorni. Este último es particularmente revelador porque no se trata de un funcionario lateral, sino de una de las caras más expuestas del dispositivo narrativo oficial. Y ahí se produjo una reversión de imagen de positiva a negativa de una velocidad inhabitual. En términos de volumen, un movimiento semejante solo se había visto antes en Alberto Fernández. La diferencia es que, en el caso del vocero presidencial, ocurrió muchísimo más rápido. Eso no habla solo de él. Habla también de una conversación pública que empezó a castigar con menos paciencia y de un gobierno al que ya no le resulta tan sencillo blindar a sus propios intérpretes.
El tercer núcleo, y probablemente el más profundo, es el económico. Inflación, reforma laboral, pobreza, jubilaciones, salarios y desempleo componen, en conjunto, un volumen de conversación que muestra hasta qué punto el malestar material dejó de ser un ruido de fondo para convertirse en experiencia cotidiana. Ese cambio tiene una importancia especial en redes, donde durante años predominó la exhibición aspiracional: la vida mejorada, la imagen deseable, el éxito aunque fuera transitorio o prestado. Cuando la economía se mete también ahí, cuando atraviesa ese espacio donde las personas suelen disimular sus carencias y exagerar sus logros, el problema dejó de ser técnico para pasar a ser anímico.
Por eso el dato más interesante de esta etapa no es solamente que Milei esté peor. Es que el mileísmo empieza a enfrentar una combinación más corrosiva: menos volumen, más negatividad, malestar económico íntimo y una sospecha moral que ya no parece ser un episodio aislado. Todo eso convive, además, con una oposición que no enciende y con outsiders que todavía no existen como posibilidad perceptible.
La Argentina, entonces, no da muestras de estar encaminándose a una conversación de relevo sino más bien a un diálogo sobre el desgaste.
Milei sigue siendo el centro de la escena pero empieza a tener problemas en torno a su gravitación. Central es aquello que obliga a mirar, gravitante es aquello que todavía logra ordenar el deseo. Lo que empieza a insinuarse en la conversación pública es que Milei conserva la primera, pero ya no está claro que mantenga intacta la segunda.
Tal vez esa sea hoy la mejor definición disponible del momento político argentino: una centralidad herida. Un presidente que sigue ocupando el centro del tablero, pero ya no con la misma capacidad de contagiar, expandir o prometer. Una sociedad que lo sigue mirando, aunque cada vez más desde la incomodidad, la sospecha o el cansancio. Y una oposición que, frente a esa erosión, no encuentra la manera de parecerse al futuro.
La política argentina, mientras tanto, todavía no termina de registrar ese cambio de clima. La conversación digital, en cambio, empieza a decir algo bastante más incómodo: el “libertarismo” no terminó, pero empezó a perder esa característica tan propia como decisiva que alguna vez tuvo de sobra. El entusiasmo.
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El autor es politólogo y CEO de la consultora Methodo
consultora Methodo,Patricio Hernández,Javier Milei,Conforme a,Javier Milei,,Minuto a minuto. Javier Milei y sus medidas: el regreso de Adorni a las conferencias de prensa y el avance de la causa judicial,,»Todos somos iguales ante la ley». La reacción de Milei contra los periodistas por la investigación sobre Adorni,,Malhumor social. Nervios en el círculo rojo de cara a 2027: ¿Y si Milei pierde?
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