POLITICA
La crisis del PAMI multiplica los gastos de las provincias y pone en guardia a los gobernadores

CÓRDOBA.- Las deudas que el Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (PAMI) acumula con la mayoría de las administraciones provinciales es un punto más de fricción entre los gobernadores y la Casa Rosada. Dos son los mandatarios que reclamaron abiertamente en los últimos días, el tucumano Osvaldo Jaldo y el cordobés Martín Llaryora; se sumaron a los que había realizado Neuquén el año pasado y que, según confirmaron desde la administración de Rolando Figueroa, sigue sin resolverse.
Los planteos se relacionan con el hecho de que los jubilados nacionales que no reciben atención en el PAMI terminan siendo atendidos en los sistemas públicos provinciales, que empiezan a saturarse. La misma situación se da con los municipios.
“Jamás vamos a dejar a un abuelo sin atender porque la Nación no nos paga”, dijo el lunes pasado Jaldo, y recordó que la mayor obra social de la Argentina (5,4 millones de afiliados, incluyendo los veteranos de Malvinas) le debe a la provincia $50.000 millones. “No se escondan más, pongan la cara y los recursos”, planteó Llaryora.
En el caso de Córdoba, fuentes oficiales provinciales estiman en $9000 millones la deuda acumulada con municipios en medicamentos de alto costo. La provincia calcula que PAMI le debe entre $1700 millones y $1800 millones mensuales desde octubre.
Desde el PAMI, sin dar detalles, indicaron a este diario que ya “se empezaron a normalizar los pagos” y que los “primeros impactos ya se ven. La decisión es regularizar en el corto plazo y garantizar previsibilidad en el sistema”. No dieron cifras de cuánto dinero les había habilitado el ministro de Economía, Luis Caputo, aunque se barajó que fueron $150.000 millones, lo que cubre apenas una parte de las necesidades
El escenario se repite en distintas provincias. Por ejemplo, en Santa Fe, Virginia Coudannes, vocera del gobierno de Maximiliano Pullaro, señaló que “el sistema público santafesino está absorbiendo una demanda cada vez mayor. Los afiliados al PAMI representan el 25% de los pacientes con cobertura que se atienden en hospitales y centros de salud de la provincia”.
En Misiones se visualiza un traslado masivo de pacientes del PAMI al sector público de salud que supera el 30%. En Neuquén es más grave aún: dos de cada tres beneficiarios de PAMI en la provincia se atienden en el sistema público. De aproximadamente 69.000 afiliados que PAMI tiene en la región, 43.473 son usuarios activos del sistema público, según estadísticas oficiales.
“Nosotros estamos sosteniendo al PAMI en San Juan”, dijo el ministro de Salud de la provincia, Amílcar Dobladez. A su vez, detalló que “el 80% de las cirugías de cadera en el Hospital Rawson corresponden a afiliados de PAMI” y advirtió que esta situación está saturando los hospitales públicos.
En Mendoza se atiborra el sistema público por la falta de turnos en las clínicas que atienden PAMI. “Lo ideal sería que quienes tienen la cápita de PAMI den respuestas”, señalan desde Salud de la provincia, remarcando que el Estado provincial está financiando y atendiendo una responsabilidad que corresponde a la obra social nacional, tensionando al máximo los recursos humanos y materiales de los hospitales públicos.
Marcelo Manera –
En Tucumán se reitera el mismo problema. De acuerdo a lo informado por el ministro de Salud Pública, Luis Medina Ruiz, todos los días los hospitales provinciales absorben más de un centenar de internaciones correspondientes al PAMI. El funcionario detalló que la deuda también contempla estudios, cirugías y atención ambulatoria. Tucumán está reclamando $35.000 millones a la Nación.
En el PAMI insisten que la situación no es tan grave. “No creo que tengamos un momento de crisis. Llevo 20 años en la institución y ha habido situaciones mucho más difíciles que la que podemos tener ahora”, afirmó Esteban Leguízamo, director ejecutivo de la obra social. “Quiero llevar tranquilidad a todos nuestros afiliados de que no hay corte de servicios y que la prestación sigue en forma normal”, afirmó.
En el Congreso hay varios pedidos de informes sobre la situación del PAMI, tema que solicitan que se integre al informe de gestión que el 29 de este mes debe realizar el jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
En las últimas semanas, la obra social quedó en el centro de las noticias por los reclamos de los gobernadores, los prestadores (sostienen que la deuda acumulada es de $500.000 millones) y un paro de 72 horas de los médicos de cabecera en rechazo a un recorte de sus ingresos, quienes fueron apoyados por los jubilados que se reunieron frente a algunas delegaciones provinciales.
Cuando la tensión empezó a crecer, la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, se despegó del conflicto. A través de sus redes sociales, aclaró “competencias institucionales, Discapacidad y PAMI dependen del Ministerio de Salud“. En paralelo, el titular de esa cartera, Mario Lugones, negociaba con Luis Caputo fondos para calmar los ánimos.
Los datos de la Oficina de Presupuesto del Congreso de la Nación sobre la variación real interanual del gasto público en el primer trimestre muestran que los fondos para las prestaciones del PAMI se contrajeron 41,3%. El instituto tiene asignado este año $10,17 billones. “Si bien cuenta con el doble de recursos por afiliado que otras obras sociales, el gasto es cuatro veces más” por la característica de los adultos mayores, explica a el economista Jorge Colina, de Idesa, quien resalta que hoy el instituto equivale a 1% del PBI.
Este año, por afiliado cuenta con unos $160.000 mensuales. La distribución del gasto es alrededor de 40% para prestadores, 38% para medicamentos, 5% para insumos médicos, 2% para discapacidad, 4% para geriatría, 1% para asistencia social, 3% para prestadores propios y 7% para administración.
“Hay un desfinanciamiento estructural, lo que sumado a las fallas de gestión genera un combo muy complicado. El problema se irá profundizando por el envejecimiento poblacional”, agrega Colina.
Precisa que, en los países con obras sociales −como Alemania u Holanda− el jubilado se queda en la misma entidad que lo cubría cuando estaba en actividad, que ya lo tiene proyectado actuarialmente a ese mayor gasto. “En la Argentina el sistema es perverso porque a los 65 años, las obras sociales se desentienden”, define.
Como el 28% de la recaudación del impuesto PAIS iba al PAMI, su desaparición el 23 de diciembre de 2024 (tras cinco años de vigencia) golpeó directamente el financiamiento. “El Tesoro debe girar ese dinero −dice Graciela Ocaña, quien fuera directora del PAMI entre 2004 y 2007−. En 2025 lo cubrió con Aportes del Tesoro Nacional (ATN) que no se distribuyeron entre las provincias. En 2026 hay un recorte y, además, en una economía donde se pierde empleo en blanco, estamos en el peor de los mundos. Luis Caputo decidió poner en las espaldas de las personas mayores el recorte”.
Para el defensor de la Tercera Edad, Eugenio Semino, una crisis “de esta dimensión es un proceso que veníamos advirtiendo hace meses. Se lo avisé a las autoridades del PAMI. Íbamos viendo flaquear las prestaciones en el interior, donde abundan copagos, se caen clínicas porque no tienen espaldas financieras, se atrasan internaciones y en los geriátricos la lista de espera es interminable. Está afectadas todas las prestaciones”.
Coincide con Colina y Ocaña en que la obra social ha sido, históricamente, “una caja de la política” y apunta que de los problemas “no se sale con poca plata sino con estrategia. Los jubilados pasan por todo, la larguísima crisis entre 1995 y el 2001, después fue el hackeo de agosto del 2023 del que (hasta el día de hoy) no sabemos nada. Es muy doloroso, la gente sufre, no le alcanza ni para pagar medicamentos con descuentos”.
Los jubilados reclaman por esperas de meses para lograr estudios médicos o atención de especialistas y se quejan de los “cupos” que hay en la actualidad, tanto a nivel individual como de los prestadores. Desde el PAMI insisten en que hay “un endurecimiento de los controles porque se detectaron irregularidades y sobreprestaciones”.
Indican que ahora los centros solo pueden dar turnos en función de su capacidad prestacional declarada y que, desde febrero, existen centros de referencia para el primer y segundo nivel de atención (prácticas de cardiología, traumatología, oftalmología, diagnóstico por imágenes, estudios avanzados, consultas con especialistas).
Ocaña no duda de que existen irregularidades pero sostiene que lo mejor sería adoptar a una modalidad de pago que no sea por prestación, sino un sistema híbrido como el que se aplicó en su gestión. “Combinar la cápita con un incentivo al prestador −precisa−. Pero para el capitado hay que tomar las tasas de uso reales de las personas mayores y a valores normales de mercado y que el Tesoro ponga lo que debe poner”. Plantea que al aplicarse cupos en las prestaciones “se las convierte en una suerte de cápita. Ese cupo se va reduciendo y entonces empeora todo. Hay que controlar los fraudes pero no puede ser que paguen el costo los jubilados”.
En el caso de los médicos de cabera que cobran por cápita, el PAMI resolvió aumentarla de $900 a $2100 pero eliminarle los adicionales con los que llegaban a unos $5500. “Les asignan entre 800 y 1000 jubilados a cada profesional, una cantidad que no pueden atender. No deberían tener más de 300, pero entonces el instituto debería gastar más. Como no dispone de recursos, les da más pacientes. Una cifra imposible”, afirma Semino.
Y agrega: “Cuando no tenemos médico de cabecera no tenemos entrada al sistema, porque son ellos los que deben derivar. Para los médicos es una changa; en muchos casos los jubilados conocen más a la secretaria que al médico porque son las que se encargan de las recetas. Tampoco se hace prevención, el gran negocio es la enfermedad, no la salud”.
quedó en el centro de las noticias,el hackeo de agosto del 2023,Gabriela Origlia,Daniel Santa Cruz,PAMI,Luis Caputo,Conforme a,PAMI,,Análisis. Una batalla de fondo entre poder y lobby,,“Hoy, el PAMI está pagando”. La defensa del Gobierno ante el paro de médicos de cabecera de la obra social de jubilados,,La crisis del PAMI. Deuda millonaria, cortocircuitos en el Gobierno y un conflicto gremial que podría extenderse
POLITICA
La UCR y el Frente Renovador condenaron los ataques de Milei a periodistas: “Pasó todos los límites”

La Unión Cívica Radical (UCR) y el Frente Renovador se sumaron al repudio por los dichos de Javier Milei contra periodistas. “Pasó todos los límites”, denunció el radicalismo. “Se trata de hechos de enorme gravedad institucional. Los agravios presidenciales se volvieron cotidianos y nunca pueden naturalizarse”, advirtió el partido. El espacio presidido por Diego Giuliano, en tanto, advirtió: “La hoguera no es una metáfora inocente. Es uno de los símbolos más brutales de la persecución religiosa, política e ideológica”.
Los textos difundidos este domingo aludieron a los insultos y agravios que el mandatario dirigió en las últimas horas contra periodistas que cubrieron el caso $LIBRA y legisladores que integraron la comisión investigadora. Durante un discurso en la Fundación Faro (dirigida por el intelectual y militante Agustín Laje), Milei afirmó que quienes consideraba responsables de difundir información falsa “se tienen que quemar en la hoguera” y los calificó de “hijos de puta”.
“Lejos de retractarse, el sábado [un día después de esas primeras declaraciones], el Presidente amplificó sus agresiones en Radio Mitre y en sus redes sociales, donde llegó a comparar a esos mismos periodistas con materia fecal”, prosiguió el comunicado de la UCR. “Los ataques a la libertad de expresión mutaron hacia la violencia política e incluso cruzaron la frontera de la política interna”, advirtieron.
“Así como lo hicimos en los años 90 frente al menemismo y sus ataques al periodismo que denunciaba la corrupción, y durante el kirchnerismo frente a las campañas que promovían romper diarios en la Casa Rosada, la UCR exige al presidente de la Nación que cese de inmediato con sus ataques contra la libertad de expresión”, reclamó el partido.
Por último, convocó a los sectores políticos, sociales, empresariales, sindicales, estudiantiles y religiosos a sumarse al reclamo, con una cita de Mariano Moreno: “Quiero más una libertad peligrosa que una servidumbre tranquila”.
El Frente Renovador también repudió las declaraciones del presidente Milei. El partido remarcó que “las palabras del jefe de Estado implican una responsabilidad institucional que no puede desconocerse y que no deben interpretarse solamente como un exceso verbal”.
En el documento, el Frente Renovador manifestó su solidaridad con Natalia Volosin, Hugo Alconada Mon, Paulino Rodrigues, Carlos Pagni y Luis Novaresio, quienes, según señaló, fueron mencionados públicamente por el Presidente. “La Argentina recuperó la democracia para dejar atrás la persecución, la violencia política y la intolerancia”, señaló el comunicado, y concluyó: “La hoguera pertenece a la historia de la intolerancia. La libertad de expresión pertenece al presente y al futuro de nuestra democracia”.
La Academia Nacional de Periodismo, la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (Adepa), intelectuales y dirigentes de todo el arco opositor ya habían condenado previamente los dichos que el presidente Milei pronunció.
Adepa rechazó la reacción del presidente ante el sobreseimiento dictado en la causa $LIBRA. En un tuit habló de una “escalada” de este tipo de agravios. “La réplica, la refutación y la aclaración nunca deberían ser reemplazadas por el insulto y el agravio en una sociedad democrática que tolera el disenso y la crítica”, agregó.
La Academia Nacional de Periodismo emitió un comunicado en el que da cuenta de las repetidas veces en las que Milei insulta a periodistas, “además de las recientes amenazas de muerte”. El texto remarca que la “violencia institucional afecta a la democracia”.
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POLITICA
El Gobierno cambia de estrategia y buscará revertir en Diputados los cambios que introdujo el Senado a la reforma del BCRA

El Gobierno cambió de estrategia y buscará revertir en Diputados las modificaciones que introdujo el Senado a la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central (BCRA). La Casa Rosada dejó de lado la decisión inicial de aceptar los cambios para garantizar la sanción de la ley y ahora apuesta a reunir los dos tercios necesarios para recuperar el mecanismo original de remoción del presidente y del directorio de la entidad.
“Vamos a intentar imponernos con dos tercios para que la remoción del presidente y del directorio tenga que pasar también por Diputados”, aseguran en la primera línea del Ejecutivo. En Balcarce 50 sostienen que la evaluación cambió por las nuevas proyecciones de votos que maneja el oficialismo. “Antes nos inclinábamos por ratificar los cambios, pero creemos que tenemos los votos para rechazarlos e imponer la versión original”, agregaron.
La principal diferencia está en el artículo tercero de la reforma. El texto que Diputados aprobó el 26 de agosto establecía que la remoción del presidente, vicepresidente y directores del Banco Central debía contar con el respaldo de dos tercios de los presentes en ambas cámaras del Congreso. El Senado modificó ese procedimiento y dispuso que la decisión quedara exclusivamente en manos de la Cámara alta, por mayoría absoluta de sus miembros.
La modificación fue aprobada en el Senado por 66 votos a favor y dos en contra, con el acompañamiento del peronismo, pese a que ese bloque rechazó el proyecto en general. Esa mayoría agravada obliga ahora a Diputados a alcanzar también los dos tercios de los presentes para insistir con su propia redacción, según establece el artículo 81 de la Constitución Nacional.
La diferencia de mayorías resulta determinante para el resultado de la negociación. Diputados puede aceptar los cambios del Senado con una votación de mayoría simple, pero necesita los dos tercios para recuperar el mecanismo original en los artículos modificados con esa proporción de votos. Además, no puede incorporar una tercera redacción durante esta instancia del trámite legislativo. Por eso, el oficialismo concentra las conversaciones en reunir los respaldos suficientes para insistir con el texto aprobado en agosto.
La decisión responde a una prioridad expresa de Javier Milei: establecer un procedimiento más exigente para desplazar a las autoridades monetarias. En el entorno presidencial sostienen que el objetivo es reducir la posibilidad de que un futuro gobierno remueva rápidamente al directorio ante un cambio de orientación económica. La Casa Rosada considera que la estabilidad institucional del organismo es uno de los aspectos centrales de la reforma.
El cambio representa un giro respecto de la posición que predominaba en el Ejecutivo a fines de septiembre. En ese momento, el Gobierno evaluaba aceptar las modificaciones del Senado porque consideraba difícil alcanzar la mayoría necesaria para revertirlas. La prioridad era evitar nuevas demoras en la sanción de la ley. Ahora, funcionarios involucrados en la negociación aseguran que existen condiciones para intentar recuperar el texto original.
POLITICA
Por diferencias con Monteoliva, renunció Julián Curi, el funcionario a cargo de las cárceles federales

Julián Curi, el funcionario que tenía bajo su responsabilidad la conducción política del Servicio Penitenciario Federal (SPF), presentó su renuncia indeclinable al Ministerio de Seguridad Nacional por diferencias con la ministra Alejandra Monteoliva sobre la estrategia para administrar la crisis de sobrepoblación carcelaria y el alojamiento de detenidos en establecimientos federales.
La renuncia quedó formalizada mediante una nota dirigida a Monteoliva, a la que accedió Infobae. En el documento, Curi reivindicó su gestión, agradeció el respaldo político recibido y solicitó que su dimisión fuera aceptada de inmediato. El pedido estuvo acompañado por una advertencia sobre las consecuencias judiciales que enfrentaba personalmente por las disputas entre la Justicia de la Ciudad de Buenos Aires y distintos tribunales federales.
Al menos tres fuentes consultadas por Infobae, interiorizadas sobre las circunstancias que rodearon la salida del funcionario, desligaron la decisión de dar un paso al costado de las tensiones que Patricia Bullrich mantiene con distintos sectores del Gobierno y de las últimas diferencias públicas que la senadora expresó con el presidente Javier Milei. Los testimonios coincidieron en que la renuncia respondió a desacuerdos sobre la gestión penitenciaria y no a un movimiento político vinculado con la presidenta del bloque del Senado de La Libertad Avanza.

La distinción resulta relevante porque Curi es uno de los funcionarios que llegaron al Ministerio de Seguridad de la mano de Bullrich y mantuvieron su vínculo político con la actual senadora. Sin embargo, las diferencias que precipitaron su alejamiento estuvieron concentradas en la estrategia para enfrentar la sobrepoblación carcelaria, el traslado de detenidos desde dependencias policiales de la Ciudad de Buenos Aires y las obligaciones que recaen sobre el Servicio Penitenciario Federal.
El desacuerdo con Monteoliva se profundizó cuando desde la conducción del Ministerio se plantearon cambios en la estrategia que venía desarrollando la Subsecretaría de Asuntos Penitenciarios. Ante la falta de consenso sobre cómo continuar, Curi optó por presentar su renuncia indeclinable. Según pudo saber Infobae, las diferencias fueron de carácter profesional y estuvieron vinculadas con la definición de prioridades para administrar un sistema penitenciario con limitaciones de infraestructura, recursos y capacidad de alojamiento.
Curi había sido designado el 2 de enero de 2024, durante la gestión de Bullrich, y permaneció en el cargo cuando Monteoliva asumió la conducción del Ministerio. La Subsecretaría de Asuntos Penitenciarios depende directamente de la ministra, sin una secretaría intermedia, y ejerce la conducción política del SPF. Bajo esa estructura funcionan 34 unidades y establecimientos penitenciarios federales. La conducción operativa del organismo está a cargo de Fernando Martínez, quien continúa al frente de la institución.
Hasta el momento, el Ministerio de Seguridad Nacional no definió quién reemplazará a Curi al frente de la Subsecretaría de Asuntos Penitenciarios, un área estratégica para la administración de las cárceles federales, la coordinación con las autoridades judiciales y la definición de las políticas de alojamiento y tratamiento de las personas privadas de libertad.

En su carta, el funcionario sostuvo que dejaba el puesto “con la tranquilidad de haber dedicado mi esfuerzo y compromiso al servicio y a la defensa de los intereses del Estado Federal y del Servicio Penitenciario Federal”.
También dedicó un párrafo a sus principales respaldos políticos. Expresó su agradecimiento al presidente Javier Milei, a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y, en especial, a Patricia Bullrich, por “la confianza, acompañamiento, respaldo y respeto demostrados durante mi gestión”.
La mención a las máximas autoridades del Gobierno y a la exministra de Seguridad también buscó dejar constancia del reconocimiento político al concluir su paso por la función pública. El alejamiento quedó planteado como una consecuencia de diferencias sobre la administración de un área específica, en la que las decisiones involucran recursos presupuestarios, capacidad operativa y obligaciones judiciales que pueden resultar contradictorias.
Las diferencias por la sobrepoblación y el traslado de detenidos
Uno de los principales problemas que enfrenta el Servicio Penitenciario Federal es la cantidad de personas detenidas en dependencias policiales de la Ciudad de Buenos Aires. La falta de plazas disponibles en las cárceles federales provocó que comisarías y alcaidías porteñas funcionaran durante períodos prolongados como espacios de detención, una situación que generó sucesivas controversias judiciales.
El conflicto adquirió una dimensión particularmente compleja por las órdenes de distintos tribunales. Mientras la Justicia porteña exigía avanzar con el traslado de detenidos hacia establecimientos penitenciarios, diversas resoluciones de jueces federales establecieron restricciones a la cantidad de internos que podían alojarse en determinadas unidades.
Ese escenario colocó a los responsables del SPF ante obligaciones difíciles de compatibilizar: recibir personas provenientes de comisarías y alcaidías y, al mismo tiempo, respetar los límites de alojamiento establecidos por otros magistrados. La controversia sobre cómo cumplir esas decisiones judiciales se convirtió en uno de los elementos centrales de las diferencias sobre la estrategia penitenciaria.
La discusión no se limitaba a determinar cuántos detenidos podían incorporarse al sistema. También involucraba la distribución de los recursos disponibles, las prioridades de alojamiento, las responsabilidades de cada jurisdicción y las condiciones en las que debía garantizarse el cumplimiento de las decisiones judiciales.
En ese contexto, el cambio de estrategia impulsado desde la conducción del Ministerio encontró diferencias con los criterios que venía aplicando la Subsecretaría. La imposibilidad de alcanzar un acuerdo sobre cómo administrar esa situación terminó por precipitar la renuncia.

Curi advirtió sobre multas que podían afectar su patrimonio personal
Uno de los pasajes más significativos de la carta aparece en el último párrafo, donde Curi explicó las razones por las que solicitó la aceptación inmediata de su dimisión. Allí describió el conflicto entre las decisiones de la Justicia federal y las órdenes impartidas desde la jurisdicción de la Ciudad de Buenos Aires.
El funcionario argumentó que, por su tarea en defensa del “status federal del Servicio Penitenciario Federal” y ante “la progresiva intromisión e interferencia de un tribunal jurisdiccional local de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires sobre lo concordantemente decidido por diversos jueces federales”, había quedado expuesto a posibles sanciones judiciales.
La advertencia fue aún más precisa. Curi señaló que había sido apercibido por la posible comisión de los delitos de “desobediencia e incumplimiento de deberes de funcionario público” y por la eventual aplicación de “astreintes diarios sobre mi patrimonio personal”.
Las astreintes son multas coercitivas que pueden imponerse para forzar el cumplimiento de una decisión judicial. En este caso, la sanción prevista era de $ 200.000 diarios y recaía sobre el patrimonio personal del funcionario, aunque no había llegado a ejecutarse.
El conflicto tenía antecedentes en las decisiones judiciales que ordenaban trasladar detenidos alojados en dependencias policiales porteñas hacia establecimientos del sistema penitenciario. Las autoridades federales enfrentaban, a su vez, restricciones impuestas por otros magistrados que impedían superar determinados cupos de alojamiento.
La situación involucraba el traslado de alrededor de 2.000 detenidos, en un escenario en el que las plazas disponibles resultaban insuficientes para absorber esa cantidad de personas sin afectar los límites establecidos judicialmente.
El pedido de aceptación inmediata de la renuncia estuvo relacionado con esa responsabilidad personal. Mientras continuara formalmente en el cargo, Curi permanecía alcanzado por los apercibimientos judiciales vinculados con el cumplimiento de las medidas.
La salida de Curi se suma a la renuncia de Federico Angelini
La salida de Curi se sumó a la renuncia de Federico Angelini, otro dirigente estrechamente identificado con Patricia Bullrich, que dejó el Ministerio de Seguridad el 21 de mayo. Angelini se desempeñaba como subsecretario de Intervención Federal y había tenido un papel central en la implementación del Plan Bandera en Rosario y en la política de seguridad fronteriza.
Su alejamiento ocurrió en medio de tensiones políticas dentro del oficialismo, aunque el funcionario sostuvo que su decisión respondía a su intención de regresar a la actividad política en Santa Fe, donde posteriormente se incorporó a la gestión del gobernador Maximiliano Pullaro. Son dos salidas de funcionarios que llegaron al Gobierno de la mano de Bullrich, pero en circunstancias diferentes.

La renuncia de Curi abre ahora una nueva etapa para la conducción política del Servicio Penitenciario Federal, con una agenda condicionada por la sobrepoblación, las exigencias judiciales y la necesidad de resolver el alojamiento de detenidos que permanecen en dependencias policiales.
Sin un reemplazante definido, la ministra Monteoliva deberá resolver quién asumirá la responsabilidad política de un sistema cuya administración quedó en el centro de las diferencias que provocaron la salida del subsecretario. El problema de fondo seguirá siendo el mismo: cómo cumplir las órdenes judiciales y las obligaciones del Estado sin profundizar una crisis de alojamiento que excede la capacidad disponible en las cárceles federales.
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