POLITICA
La jueza María Servini intervino el PJ de Salta y desplazó a las autoridades designadas por Cristina Kirchner

La jueza federal María Servini resolvió intervenir judicialmente el Partido Justicialista de Salta y desplazó a las autoridades que habían sido designadas por la conducción nacional que encabeza Cristina Kirchner. En su lugar, nombró como interventor a José Luis Napoleón Gambetta.
La decisión judicial se conoció en la antesala del Congreso Nacional del PJ, previsto para el próximo 19 de mayo, y reavivó la disputa interna entre el kirchnerismo y sectores del peronismo provincial alineados con el gobernador salteño, Gustavo Sáenz.
El fallo dejó sin efecto las funciones del exdiputado Pablo Kosiner y Nora Canuni, quienes habían sido designados por el PJ nacional para avanzar con la normalización del distrito. El partido ya había presentado un cronograma electoral con internas previstas para el 25 de octubre, fecha que iba a ser ratificada en el encuentro partidario nacional.
La resolución de Servini fue interpretada en el entorno de Sáenz como un respaldo en la pulseada que mantiene con Cristina Kirchner por el control de las estructuras partidarias provinciales.
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El conflicto viene desde hace meses. En las elecciones legislativas de 2025, Sáenz compitió con su propio espacio, “Primero los Salteños”, por fuera de la estructura formal del PJ. Tras esos comicios, cuestionó con dureza el rol de la conducción nacional del peronismo.
“La pyme familiar de la señora, su hijo y sus amigos sigue decidiendo a dedo desde Buenos Aires las autoridades partidarias en las provincias”, había lanzado el mandatario salteño contra la expresidenta.
En los argumentos del fallo, Servini tomó parte de los planteos realizados por Esteban Amat Lacroix, impulsor de la demanda judicial. Allí se menciona también la situación del PJ de Jujuy y se advierte sobre una “reiterada conducta” del partido nacional respecto de las intervenciones en los distritos provinciales.

Tras conocerse la resolución, Kosiner cuestionó la medida y aseguró que la intervención “vulnera gravemente la autonomía y la vida interna de un partido político”.
“Cuando existían mecanismos institucionales en marcha para normalizar y ordenar el proceso interno, se optó por una intervención que altera la voluntad partidaria”, sostuvo el dirigente en sus redes sociales.
La situación en Salta se suma a las tensiones internas que atraviesa el peronismo en distintas provincias y que volverán a quedar expuestas en el Congreso Nacional del PJ de la próxima semana.
En ese encuentro, el partido buscará debatir la estrategia opositora frente al gobierno de Javier Milei y avanzar en definiciones políticas e institucionales. También se analizarán temas vinculados al financiamiento de los partidos, la eliminación de las PASO y el proyecto de ficha limpia.
Durante la reunión previa del Consejo Nacional Federal del PJ, el senador José Mayans aseguró que “la esperanza del pueblo argentino está en el Partido Justicialista” y llamó a reorganizar al espacio frente al oficialismo.
Además de Salta, dirigentes partidarios expusieron sobre los procesos internos en Jujuy y Misiones, en medio de una etapa de reconfiguración del peronismo en varios distritos del país.
PJ, Salta, cristina kirchner
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Un Tesla que va por el ripio

“El socialismo es el infierno”. Javier Milei alcanzó esa conclusión en el correr de una charla nocturna con su filósofo de cabecera, Alejandro Fantino. La idea lo golpeó como una revelación e inspiró el epílogo de su próximo libro, en el que se propone demostrar la superioridad moral de sus ideas económicas con base en la tradición judeocristiana. Cuenta ese episodio con una mezcla de fervor religioso y el dejo de insatisfacción de un profeta incomprendido.
Sus últimas apariciones públicas, planificadas para revivir el clima de optimismo social, exhibieron el malestar que le despierta la duda de los desencantados. “Si vos no tenés las pelotas para ser libre, entonces no te quejes”, dijo el jueves en un canal de streaming oficialista. Lo repitió de mil maneras: “Si los argentinos prefieren la esclavitud, bueno, listo” o “si prefieren boludear y comerse operaciones nos vamos a hacer mierda”.
Es una narrativa novedosa en un líder acostumbrado a la euforia y el triunfalismo. Milei se resigna a la tortura de esperar. Ni la inflación empezará con 0 en agosto ni “volarán” los salarios en el corto plazo, como solía prometer. Pero necesita demostrar, hacia adentro y hacia afuera, que no titubea. Que no va a cambiar de rumbo, aunque la autopista imaginada hacia la libertad que idealiza sea, por ahora, un camino de ripio.
La aparición mediática del jueves tenía por finalidad celebrar el índice de precios de abril, que volvió a bajar después de diez meses. Dio 2,6% y mayo empezó con ligera tendencia a la baja. Son niveles de alivio que lo acercan al umbral de una estabilidad de medio pelo. Se ilusiona con un quiebre en la tendencia recesiva en sectores como el comercio, la industria y la construcción, aunque sin que se vislumbre en el horizonte un boom de actividad ni un salto significativo en los ingresos de las familias.
A Milei se le atraganta la empatía. En lugar de ofrecerla, suele reclamarla hacia sí. Se arroga ser quien más sufrió el ajuste porque congeló su sueldo de presidente. Les respondió así a quienes el martes salieron a protestar por los recortes en la universidad pública. Defiende el nuevo recorte del gasto que, consecuencia de la baja en la recaudación, dispuso en casi todas las áreas de la administración, salvo en el Ministerio de Justicia.
Le resulta irritante cuando los periodistas de televisión consultan a los pasajeros de trenes por el aumento del transporte sin subrayar la necesidad de recortar los subsidios. “¿Cómo se van a sentir? ¡Como el orto! El problema es cómo carajo lo pago”.
Su fastidio alcanzó cotas mayores por la polémica por el Tesla Cybertruck que el diputado libertario Manuel Quintar estacionó en el garaje del Congreso. Se indignó cuando leyó en redes sociales que Martín Menem le había pedido sacarlo de ahí porque era un gesto innecesario de ostentación. Milei llamó a Menem para recriminárselo. El presidente de la Cámara de Diputados negó la información que había surgido de fuentes cercanas a él. Y corrió a defender en público al jujeño Quintar.
“Si el tipo se ganó honestamente el dinero, se lo gasta en lo que se le canta el culo”, sentenció Milei. Quintar es un empresario de la salud que fue peronista hasta que se quedó fuera de las listas del PJ en 2023 y apostó por La Libertad Avanza (LLA). Pasó de abrazarse con Milagro Sala a Karina Milei. Y así logró retener el control político sobre el PAMI en su provincia, mientras sus clínicas privadas prosperan. Se gastó unos 200.000 dólares en el Tesla que estrenó sin patente. Lo considera su aporte a “la batalla cultural”.
Milei lo avaló con el ahínco que usa para defender el crecimiento patrimonial de Manuel Adorni desde que es funcionario público. Son “víctimas de operaciones de la casta”, insiste.
Lo del Tesla lo animó a contar una anécdota con Elon Musk, el creador de la marca fetiche de autos eléctricos. En 2024, cuando visitó la sede de Tesla en Texas le permitieron probar un Cybertruck igualito al que se compró Quintar. Le gustó tanto que se ilusionó con traerse uno para sus traslados diarios por Buenos Aires. “Me encantó. Cuando me bajé, le dije a Elon si me regalaba uno. Pero no me dio pelota. Le dije: ‘¿Me regalas uno?” Digo, para la Argentina. Para que me pueda mover en un bicho de esos. ¿Sabes qué? Lo pintamos de negro y andamos en eso. Sería un flash total. No lo convencí”. La suerte que tuvo. El amigo Elon lo salvó de una causa por dádivas. Lo privó también del placer de revivir el escándalo de Carlos Menem y su Ferrari roja. El Tesla es mío, mío, mío.
La realidad expone a Milei a dilemas más complejos. El programa económico basado en el equilibrio fiscal le da un reaseguro contra una crisis severa, pero al mismo tiempo le pone límites a la sustentabilidad política del Gobierno. Hay consenso extendido entre los economistas, incluso en los abiertamente opositores, en que de acá a 2027 no habrá inflación desbocada ni default ni una mega recesión. Pero son cada vez más las voces que alertan sobre los riesgos de aferrarse a la receta que fue útil en la fase aguda de la crisis heredada. La motosierra empieza a tocar hueso.
Milei se indigna con quienes exponen discrepancias. Esta semana se atacó con el exministro macrista Hernán Lacunza, que había sugerido enfocarse en la acumulación de reservas para entrar con menos riesgo al año electoral y propuso pasar de ajuste de trazo grueso a una política fiscal más sofisticada, precisa y sostenible socialmente.
A juicio de Milei expresiones como esas son los cantos de sirena a los que alude cuando dice que se va a atar al mástil como Ulises. Traduce el matiz como una operación de enemigos que quieren impulsarlo a gastar más y a devaluar. Sospecha que Mauricio Macri está detrás de un operativo de desgaste de su figura. Marcó con rojo la frase “la gente pagó el costo del cambio y sigue esperando” que el Pro incluyó en su último comunicado. “Quieren vender un mileísmo sin Milei”, reniegan en su entorno cercano.
Su arma para contrarrestar una oferta de centroderecha alternativa es la vieja grieta política. La cruzada contra el kirchnerismo y el miedo al pasado sobreviven como potencial elemento de cohesión de un electorado descontento.
Por contrapartida se ata a vivir en la incertidumbre. Cuando prefiere el conflicto a tejer acuerdos, cuando dice “prefiero perder a entregar a un ministro honesto” o “si los argentinos eligen al verdugo, allá ellos” instala desde el poder la posibilidad de perder las elecciones de 2027, incluso cuando su oposición navega en la confusión y la impotencia. Proyecta la idea del péndulo, tan asociada a la proverbial falta de confianza en la Argentina.
En esa trampa se retuerce el ministro Luis Toto Caputo, cuando un día dice que el llamado “riesgo kuka” no existe y al otro día le echa la culpa a ese fantasma de las dificultades que enfrenta su programa para prosperar. Esta semana intentó explicar que no es una contradicción: aclaró que él opina que el kirchnerismo no tiene ninguna posibilidad de volver al poder, pero que los mercados no creen lo mismo. Por eso, el riesgo país no baja a los niveles de normalidad internacional.
Milei no ayudó mucho a Caputo en la construcción de confianza en su palabra. En la conversación con los streamers oficialistas relató por primera vez cómo tomó la decisión el año pasado de eliminar las letras de liquidez (LEFI) después del levantamiento del cepo cambiario para las personas. “Nadie quería saber nada con eso. Entonces me mira Toto y me dice, ‘¿Estás seguro?’ Sí, las quiero hacer mierda. ‘No, pero ¿cómo vas a hacer eso?’ No, nadie estaba de acuerdo con eso”. Aquella decisión liberó cerca de 10 billones de pesos al mercado y, según analistas, desencadenó alta volatilidad cambiaria y una suba de tasas que ahondó una caída en la actividad económica en los meses previos a las elecciones legislativas. El periodismo informó en ese momento que Caputo se oponía a desarmar las LEFI, ante desmentidas furibundas del ministro y de toda la Casa Rosada. No odiaban lo suficiente a quienes contaban lo que ahora admite Milei.
El Presidente dice que con esa decisión salvó el gobierno: “Hubiéramos tenido una híper”. Insiste con que consiguió derrotar “un intento de golpe de Estado” al que cada día le encuentra un cómplice nuevo, aunque no siente la urgencia de denunciarlo en la Justicia.
El discurso presidencial se pobló otra vez de insultos. El jueves en las dos apariciones que encadenó ante comunicadores que lo admiran usó 63 insultos y adjetivos deshumanizantes. Lo que Patricia Bullrich llamaría un brote de “emocionalidad importante”.
Llegó al extremo de decirle “porcino iraní” a la diputada de origen libertario Marcela Pagano, que cursa el último tramo de un embarazo. El grueso de sus ataques fue a periodistas, a los que trató de asesinos, chantas, hijos de remil putas, pelotudos, corruptos y mierdas humanas.
Suele basar sus acusaciones en recortes manipulados que circulan por redes sociales. Se informa con un Twitter de Yrigoyen que se arma en la burbuja de exageración de sus fanáticos. Celebra los elogios y premia con reproducciones a los que difunden videos de inteligencia artificial en los que se lo pinta como un héroe mitológico, siempre musculoso y con el rostro afilado.
En ese escroleo infinito reproduce falsedades que acaso crea ciertas. Le achacó por ejemplo al periodista Marcelo Bonelli haber escrito sobre una pelea a golpes con Luis Caputo que requirió llamar una ambulancia a la Casa Rosada. Nunca ocurrió: lo confundió con una broma indisimulable que hizo correr un usuario anónimo. A Débora Plager la acusó de “genocida” con argumentos distorsionados por un video que editó su amigo Gordo Dan.
Otra vez eligió comunicar en estudios donde lo dejan pelear con hombres de paja y sin el incordio de la repregunta. Se hace acompañar por completadores de frases, que a veces se ven en figurillas para acertar la expresión correcta. Le pasó el jueves, en el streaming Carajo, cuando después de cuatro horas seguidas de micrófono se le olvidó el nombre de un economista del que quería hablar. A sus interlocutores los somete a ingentes dosis de estrés: demanda un poder de concentración enorme hacer la mueca justa en medio de un monólogo interior del Presidente, dar la razón a todo o fingir asombro ante un razonamiento como si fueran Arquímedes descubriendo el principio de flotabilidad.

Milei venía de una dura derrota en la batalla cultural contra la prensa libre. La Justicia sobreseyó en tiempo récord a los periodistas de TN que el Gobierno denunció por espionaje, a raíz de un informe grabado en la Casa Rosada con anteojos inteligentes que movió a Milei a cerrar por 10 días la sala de periodistas. Tiene que haber sido doloroso que el fallo lo firmara Ariel Lijo, el juez que él propuso para integrar la Corte Suprema porque era, a su juicio, “el mayor experto en ciberdelitos” de toda la Argentina.
En su rabieta por la repercusión mediática del caso Adorni, Milei fantaseó con la idea de obligar a los periodistas a hacer públicas sus declaraciones juradas de bienes. “A ver si están tan limpios”, toreó. Desconoció algo tan simple como que los periodistas –buenos, malos, honestos o corruptos- no administran dinero público ni ejercen poder coercitivo sobre el resto de los ciudadanos. Incurrió en un reflejo de lo que él llama la casta: la resistencia a rendir cuentas.
Es un síntoma de impotencia ante una página que no termina de dar vuelta, en la que la revolución libertaria se encontró enredada en los tres males que venía a desterrar: precios en alza, abusos de poder y peleas internas paralizantes.
En su equipo hay conciencia de que necesita reconectar con los que confiaron en él y ofrecerles un puente creíble para atravesar la transición económica que su programa persigue. Buscan un mensaje de futuro, dar señales de empatía y explorar acuerdos políticos consistentes. La alternativa tiene el atractivo de la negación: culpar a enemigos imaginarios, abrazarse al confort de la grieta del todo o nada y rendirse al consejo de los aplaudidores que nunca le avisan cuando se está equivocando.
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POLITICA
El Senado sesiona para aprobar un pacto con holdouts y sancionar la prórroga de la entrega voluntaria de armas

El pleno del Senado volverá al recinto, desde las 15, para aprobar un acuerdo con dos holdouts por u$s 171 millones, el cual deberá ser girado rápido a Diputados para su sanción. Tendrá que obtener luz verde antes del plazo límite, que será a finales del corriente mes.
Además, la Cámara alta se dispondrá a convertir en ley la prórroga del programa nacional de entrega voluntaria de armas y darle continuidad, por cinco años, al camarista federal Carlos Mahiques. El magistrado es el padre del ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques.
Para el inicio de la sesión se esperan varias cuestiones de privilegio desde el kirchnerismo, que tendrán como objetivo criticar diversas andanzas Gobierno libertario. Otro punto a saldar será la votación de un nuevo prosecretario de Coordinación Operativa, con guiño hacia PRO. Con ello, el pleno quedará con todas sus autoridades en total funcionamiento.
Fondos buitre
En concreto, el convenio estipula que Bainbridge Ltd. y el grupo Attestor Value Master Fund LP aceptarán una quita superior al 30% sobre las sumas reclamadas en sentencias firmes dictadas bajo jurisdicción estadounidense. Según el texto, el Estado argentino cancelará los pasivos litigiosos con un pago de u$s 67, al primero; y u$s104, al segundo.

Lo adoptado responde al formato internacional de “Entrega contra Pago” (DVP): los fondos se liberarán en simultáneo con la cancelación de los bonos y los acreedores asumirán los costos legales creados por el litigio. E incluye una cláusula de “standstill”, que impide a los acreedores iniciar nuevas acciones legales o interferir en operaciones financieras argentinas hasta que se complete la operación.
Otro ítem destacado en el documento que envió la Casa Rosada al Congreso -con las firmas de Javier Milei, Mahiques y el jefe de Gabinete, Manuel Adorni– es que un avance derivará en la “finalización de la investigación en curso sobre los bienes” del país”. Es decir, los procesos de “Discovery” relacionados con finanzas, privatizaciones, cuentas bancarias y otros activos de la Argentina.
Armas
El proyecto fue aprobado por Diputados en 2024 e introduce cambios en la regularización de armas de fuego agilizar procedimiento-, por un lado, y prorroga el sistema de entrega voluntaria -administraciones de distinto color político lo han hecho- hasta el 31 de diciembre de 2027.
Semanas atrás, cuando se dictaminó la iniciativa en un plenario de comisiones, expuso el director ejecutivo del Registro Nacional de Armas (RENAR), Juan Pablo Allan. “La burocracia y la ‘papelización’ del registro alejó y puso barreras para el legítimo usuario para la registración y la normalidad. Y, para nosotros, es una persona responsable y ajustada a derecho”, señaló.

Allan agregó: “Las órdenes que recibimos fueron muy claras. Los ejes de la gestión son digitalizar todo el RENAR y hacer que estar dentro de la ley sea fácil. Y eso hemos hecho y hoy lo vemos en las cifras”.
Según el funcionario, se aumentó en un 20% la cantidad de objetos registrados en dos años, que pasaron de 300.000 a 360.000, aunque se estima un total de 600.000 en manos de legítimos usuarios. “Las armas no desaparecen y el Estado necesita la información”, advirtió. Y añadió: “Queda mucho por hacer”.
Allan también hizo mención a mejores detecciones vía “patrones anti fraude”. En esa línea, confió: “Se le pagaba a personas para que compren armas, las registraran y, luego, pasaban a organizaciones criminales. Con la digitalización, detectamos rápido eso y rebotamos a la vieja usanza”.
Por otra parte, el director del RENAR dejó en claro que “la sola presentación -de la declaración- no es automáticamente una aprobación”, sino un primer paso donde luego se chequea “el origen, antecedentes y medidas cautelares sobre personas y objetos”.
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Pese a la decisión de la Justicia, se endurecieron las restricciones para la tarea periodística en la Casa Rosada

Es mayo en la plaza que lleva el nombre de este mes. Está fresco. Una joven, con impecable look total white y saco arriba, le regala -bajo el sol del mediodía de este otoño en Buenos Aires- una sonrisa y una pose a su novio, que le saca fotos con la Casa Rosada de fondo, apenas a unos pasos de la reja. Los dos, a esta altura del mediodía y si prestaran atención, podrían tener más información sobre los movimientos de entrada y salida de la sede del gobierno argentino que cualquiera de los periodistas acreditados que se encuentre dentro de Balcarce 50.
La prensa, a esa misma hora, está recluida en la sala Roberto Di Sandro del primer piso, todavía con los movimientos restringidos, pese a que la Justicia ya desestimó la denuncia por espionaje contra dos periodistas de TN que -según el Presidente- motivaron las medidas. Desde el 23 de abril, cuando Javier Milei dispuso el cierre, la libertad de prensa quedó afectada en la Casa Rosada porque no se trabaja más como antes.
El 3 de mayo el sector se reabrió pero la tarea sigue acotada dos semanas después. La vigilancia de la Casa Militar es tan constante que dificulta hasta hablar por teléfono, ahora que no se puede acceder a las fuentes de manera directa porque en las áreas habilitadas no circulan funcionarios de fuste. La credencial (que solo usan los acreditados) tiene que estar a la vista porque hay recordatorios constantes.
Los horarios de funcionamiento de la sala son dispuestos por el propio Gobierno, que se quedó con la llave que antes manejaban los periodistas. Pese a las temperaturas inferiores a los diez grados, la calefacción del lugar donde trabajan los acreditados no funciona desde hace un año y nadie promete una reparación. Para ir al comedor hay que circular por un camino de cintas que no puede ser flanqueado, dispuesto solo para los cronistas. Al unísono, Milei pide odiar al 95% e intensifica sus ataques, como hace unos días en dos streamings oficialistas.
El Presidente alegó que el cierre de la sala y las posteriores medidas fueron una réplica a la decisión de los periodistas Luciana Geuna e Ignacio Salerno de entrar con lentes inteligentes, grabar pasillos y emitirlo en vivo en TV. El Gobierno -a través de la Casa Militar- los denunció por espionaje y repitió ese relato con el Presidente como voz cantante, a través de sus funcionarios en los medios y con la maquinaria libertaria en redes sociales. Argumentaron que estaba en riesgo la seguridad nacional.
Pero el juez Ariel Lijo, que había sido propuesto por este gobierno para la Corte Suprema debido a -en palabras de Milei- su “experiencia” y su “conocimiento del sistema de Justicia”, desestimó este miércoles la denuncia, dijo que no se verificaba en las grabaciones información que permitiera “siquiera presumir algún riesgo concreto o real a la seguridad de la Nación” y planteó que tampoco se generaron condiciones para “revelar secretos” sobre el Gobierno. Descartó, así, la comisión de un delito.
Cuando Milei lo proponía a Lijo para la Corte decía: “Mi único interés es que la Corte falle acorde a los principios de la Constitución nacional”. ¿Considerará que, en este caso, Lijo no lo hizo? En sus artículos 14 y 32, la Constitución prevé la libertad de prensa.
Pero en la Casa Rosada, tras la decisión de Lijo poco cambió. Solo se avaló a TN a volver a ingresar periodistas (por ahora no los implicados en la denuncia desestimada). Fuentes del Gobierno que ofician de puente con la sala de prensa se comprometieron a iniciar conversaciones para que -de a poco- la situación vuelva a la anterior normalidad, pero no hubo fechas ni precisiones. “Está difícil”, se limitaron a decir e insistieron con que con las filmaciones se rompió el reglamento interno.
De momento, la sala está custodiada por efectivos de la Casa Militar que vigilan los movimientos de los acreditados que no infringieron ninguna norma. No les pierden pisada ni siquiera cuando usan el celular en las pocas áreas habilitadas, por donde no pasan ni ministros ni secretarios ni asesores. Asimismo, hay tanta rigurosidad sobre el uso de la credencial que a una acreditada esta semana le señalaron, cuando iba apurada al baño, que por favor mostrara el cartel que en realidad le había quedado tirado hacia atrás.
Los vidrios de la puerta que da hacia el Patio de las Palmeras, donde se observa la explanada por donde llegan y se van los funcionarios, siguen esmerilados y al balcón no se puede acceder.
A estas dificultades se suma que adentro de la sala hace frío. Es que no hay calefacción desde 2025, en que se registró una rotura del aire y jamás se reparó.
Cuando distintos funcionarios justificaron el cierre de la sala anclados en los supuestos delitos que les achacaron a los periodistas de TN, había un latiguillo entre los integrantes de la gestión actual: “¿Qué hubiera pasado si esto ocurría en Estados Unidos?“. Milei mira hacia ese país con su política exterior y llena de elogios a Donald Trump. Sin embargo, y con sus modos, el mandatario republicano se enfrenta frecuentemente a los periodistas y asimismo habita una Casa Blanca que de mínima tiene una sala de prensa con un sistema de calefacción que ayuda a afrontar las duras condiciones climáticas que suelen azotar a Washington.
Las limitaciones no son solo en el primer piso. Para ir a almorzar, los acreditados llegan a la planta baja por una escalera de mármol blanco y ahí se encuentran con un pasillo de cintas que los guía hacia otra escalera, porque el comedor está en el subsuelo. No se pueden desviar, mientras el resto de los empleados del Estado circulan sin mayores pretensiones.
Antes de ingresar a la Casa Rosada, los controles también son exhaustivos y con modalidades exclusivas para los acreditados. En la previa de los cambios, el acceso era con huella, como el resto de los trabajadores de la casa. Pese al descarte judicial de la denuncia, la prensa todavía entra por otro acceso, a la derecha del frente.
Al llegar a la reja de Balcarce 50, solo los acreditados deben dar su nombre, DNI y medio, que un efectivo de la Casa Militar -siempre muy amable- comprueba en una planilla. Si todo está bien, registra el horario. Avalado el periodista, avanza y ya adentro deposita al igual que siempre sus bolsos en una cinta como la de los aeropuertos.
Pasa por el escáner y después a otro efectivo de la Casa Militar le debe volver a entregar el DNI para que registre otra vez el horario de ingreso y le otorgue su credencial, que deberá devolver al salir, cuando repetirá el mismo procedimiento, pero con los pasos al revés.
Si el objetivo del Gobierno es desalentar el trabajo, las herramientas son tenaces. “¿Hasta cuándo?“, se preguntan los acreditados.
ya desestimó la denuncia por espionaje,Paula Rossi,Javier Milei,Conforme a,,Duro dictamen. La fiscalía anticorrupción señaló irregularidades en el proceso de licitación de la Hidrovía,,»Tengo 16 kilos de mucho amor en mi vientre». A pocos días de parir, Marcela Pagano respondió a los agravios de Milei, que la tildó de “cerda”,,»Genocida y sorete». Milei insultó a Débora Plager basado en declaraciones de la periodista que sacó de contexto,Javier Milei,,La disputa por fondos y obras. El fuerte ajuste de Caputo complicó los acuerdos de Santilli con los gobernadores,,Aún no volaron en la Argentina. Pilotos de la Fuerza Aérea se entrenan en EE. UU. y esperan hacer este año el primer vuelo de los F-16,,El mensaje de Milei. El Gobierno anunció el envío de un Hércules a Bolivia en medio de una ola de protestas contra Rodrigo Paz
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